domingo, 30 de septiembre de 2012

BENETTON Y LA PROPAGANDA HIPÓCRITA Y MANIPULADORA Algunas marcas comerciales han llegado a la conclusión de que el escándalo y la provocación es la mejor de las publicidades, pues logra su principal objetivo: que se hable de ello

Esta marca usa las desgracias ajenas (paro, muerte, violencia) y el escándalo (sexo explícito) para conseguir la atención, pero dicen denunciar injusticias sociales

Desde hace unos años, la empresa italiana viene basando sus campañas publicitarias en la provocación, la falta de moralidad y el descaro más evidentes, de forma que el reclamo nada tiene que ver con el producto que se ofrece. ¿Por qué?, pues para llamar la atención a través de imágenes que saben ofenderán a muchos y estos se encargarán de hablar de la marca, con lo que logran su objetivo de estar en el centro de la conversación. Y así, el departamento de marketing y manipulación de masas logra el éxito, se habla del anuncio, o sea, consigue manipular tanto a la parte de la población que habla en contra como a la que defiende la estrategia; de todos modos, no está claro que esas técnicas mejoren los resultados contables.

La aludida firma comercial ha basado sus operaciones propagandísticas en fotos como la del cura y la monja que se besan en los labios, la familia llorosa y doliente que rodea al moribundo (con una estudiadísima composición), el mosaico de genitales masculinos y femeninos de todas las edades, la ropa ensangrentada de un soldado muerto, los altos personajes que (mediante manipulación fotográfica) se besan apasionadamente y, la más reciente, la que alude a los parados.

Evidentemente, ninguna de las instantáneas con las que la fábrica de ropa busca la atención del público tiene la más mínima relación con lo que vende. Preguntados los responsables sobre el por qué de este modo de búsqueda de imagen, suelen pretextar que su intención es la denuncia social, llamar la atención sobre algunos de los problemas y sufrimientos que asolan el mundo…, sin embargo, realmente, lo que subyace es el viejo dicho “bien o mal lo importante es que se hable de uno” y, como último motivo, aumentar las ventas. ¿Alguien puede creerse que una empresa tiene intenciones sociales?, ¿hay quien se trague que los directivos de los consejos de administración y los especialistas en propaganda están pendientes de denunciar las injusticias de este mundo? Por ejemplo, la campaña de 2012, en la que aparecen unos cuantos jóvenes muy bien plantados y que lleva el título de ‘El parado del año’; dicen los portavoces de la gigantesca sastrería que pretenden así mostrar la triste situación de desempleo de gran parte de la población…, eso sí, no hay más que ver el aspecto y atuendo de los que salen en esta foto para comprobar lo necesitados que están. Pura hipocresía.

Otra campaña de otra empresa textil (D & G) mostraba hace años una foto en la que varios chicos miraban cómo otro parecía forzar a una mujer; aparte de que si uno se fija bien verá que esos chicos estarían interesados unos en otros pero ninguno en la chica, es difícil encontrar una intención comercial o estética en la situación que se insinúa.      

En realidad, este tipo de maniobras parten de la mediocridad de los llamados creativos publicitarios, pues son incapaces de concebir algo verdaderamente llamativo y original, estéticamente actual y atractivo, una idea capaz de combinar el elemento publicitario con el artístico y sin que sea obligatoriamente molesta. Y así, incapaces de salir de su vulgaridad y medianía, recurren a lo único que su limitación creativa les permite: sexo y/o violencia, pues saben que con esa fórmula (a la que se pueden añadir otros ingredientes, como religión, política, guerra, enfermedad) su foto conseguirá la atención del público. Lo cierto es que las empresas tienen como único fin ganar dinero, el balance de gastos e ingresos, y de ningún modo invertirían grandes sumas (como las de esas campañas) en algo que no fuera a rendir beneficios. Es evidente.

CARLOS DEL RIEGO