domingo, 30 de mayo de 2021

LOS VISIONARIOS DEL MUNDO DEL ROCK QUE DESCUBRIERON NUEVOS MUNDOS

 


Más allá de sus decisivas aportaciones artísticas, los Beatles también dieron un gran impulso a las técnicas de grabación analógica

En el terreno del arte lo más importante es impactar, proponer algo que nadie ha hecho, atreverse a romper los límites que impone el momento y dar un paso hacia lo desconocido. Y claro, hacerlo con talento, con gracia y personalidad. El terreno del rock no es diferente, es decir, lo difícil es abrir nuevos caminos sin perder chispa y atractivo. Entre quienes más impulso dieron al pop y el rock están, claro, The Beatles, pero también Iggy Pop o Velvet Underground

En este negociado del rock pueden recordarse algunos personajes que aportaron novedades artísticas, ofrecieron variaciones y abrieron nuevas posibilidades estilísticas o sonoras; por mencionar unos pocos, Berry, Dylan, Bowie, Queen o Kraftwerk, que sorprendieron a todo el personal con novedades que chocaron con lo precedente, pero finalmente fueron aceptadas, deseadas, imitadas. Otros, además de eso, empujados por el instinto o la necesidad, buscaron y encontraron nuevas fórmulas, recursos y mecanismos con los que conseguir y mejorar el resultado ideal.  

No es un disparate decir que The Beatles cambiaron casi todo lo que había en el terreno del pop y del rock. La mejor prueba es la cantidad de bandas que, de uno u otro modo, han tomado alguna o varias de sus muchas innovaciones. Además de lo puramente artístico (calidad melódica, arreglos novísimos, sonido y producción modélicos…),  Beatles fueron los primeros en incluir en el disco las letras de las canciones (por insinuación de un profesor de inglés de Murcia a John Lennon), los primeros que hicieron portadas desplegables, los primeros en tocar en grandes estadios, los primeros en experimentar con orquesta o sonidos exóticos, los primeros en esconder canciones en sus elepés… Pero es que también idearon y mejoraron los recursos y herramientas del estudio de grabación, llegando incluso a revolucionar las tecnologías existentes. No hay que olvidar que en los sesenta los modos de registro de sonido eran muy toscos, apenas habían surgido avances en décadas. Contando con especialistas de la valía del productor George Martin o el ingeniero Geoff Emerick, los cuatro de Liverpool no dejaban de aportar ideas y novedades que dieron un enorme impulso a la grabación analógica; por ejemplo la manipulación de cintas magnetofónicas todas las veces que fuera preciso, grabar y grabar sonidos, cortar y pegar trozos de cinta, añadir pistas previamente registradas, uso de osciladores de válvulas, filtros, …, hasta conseguir plasmar lo que los artistas tenían en mente; y todo ello utilizando básicamente grabadoras de cuatro pistas (hoy se pueden grabar casi infinitas). Así elaboraron piezas maestras, rompedoras, novísimas y eternas como ‘Strawberry fields forever’ o ‘A day in the life’. Escasísimos serán los grupos de rock que no hayan utilizado algo de lo que presentaron los Beatles.

En Nueva York, otra de las capitales del rock, Velvet Undreground experimentaba con lo emocional a la vez que con lo sonoro, tratando de encontrar una estética distinta que rompiera con lo existente. “El rock americano comienza con Velvet”, dijo un crítico. Largos desarrollos o piezas cortas, textos callejeros y directos, tratamiento de voces, de melodías y guitarras que chocaron con los estándares de su momento y, en fin, ambientes  y actitudes pesimistas, emocionales, tendentes al vicio, todo ello fue demasiado para aquel 1967. Aquel primer Lp ‘The Velvet nderground & Nico’, producido por Andy Warhol, fue un fracaso comercial, nadie entendió de qué iba aquello, ni público ni crítica, de modo que apenas vendió 30.000 copias en los cinco años siguientes. Pero con el paso del tiempo su influencia ha ido creciendo, reconociéndose sus valiosas aportaciones tanto en música como en letra en muchos grupos y discos posteriores. Brian Eno dijo años después: “Todos los que compraron uno de aquellos treinta mil discos formaron su propio grupo. Seguro”.

Iggy Pop tiene asegurado un puesto entre los especímenes más salvajes, indómitos y destructivos de la selva del rock & roll. Con el tiempo se ha convertido también en un ejemplo de resistencia, todo lo cual lo convierte en leyenda viva y superviviente de décadas de excesos. Sus años al lado de Bowie le proporcionaron una madurez artística que se nota desde entonces, pero Iggy ya tenía una arrolladora prehistoria como cantante de The Stooges. El grupo sólo publicó tres elepés, que contenían una base de garaje-rock que no tenía más particularidad que su sonido brutal, casi descontrolado, y una actitud desafiante, enfadada, arrogante, destructiva. Todo esto se materializaba en vivo, donde Iggy Pop dejaba salir todos sus demonios, los cuales parecían bailar y responder a la llamada de la guitarra rabiosa de Ron Asheton. En pocas palabras, en escena los Stooges de Iggy Pop eran punk, y si hubieran aparecido en 1977 hubieran engrosado los anales del género. La prueba es que no hay grupo de punk-rock que no tenga algo (o mucho) de Iggy Pop.

Son sólo tres (curiosamente los tres de los años sesenta), pero la realidad es que muchos otros grandes nombres del género supieron aportar valiosas novedades, ya fueran sonoras, estilística, técnicas. Así avanza todo.

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 26 de mayo de 2021

LA INSACIABLE SED DE SANGRE DE LOS REYES GODOS DE HISPANIA

 


Los reyes godos de Hipania estaban siempre amenazados por la traición

Los visigodos sustituyeron al Imperio Romano como fuerza dominante en Hispania. Nunca supusieron una elevada proporción de la población, de hecho no se mezclaron con los hispano-romanos, sino que impusieron por la fuerza y la violencia sus reyes, su nobleza, su cultura. Ésta siempre se basó en la guerra, siendo casi un deshonor morir en la cama por causas naturales, de modo que la crueldad y el asesinato eran costumbre en su sentir y pensar. Hace 1310 años fueron desalojados

En realidad no hay ni ha habido cultura, civilización u organización social que no tenga en sus anales episodios escalofriantes de brutalidad y ensañamiento. Las pinturas rupestres del levante español certifican enfrentamientos armados en el Neolítico, y desde que hay constancia escrita se han narrado infinitas atrocidades en Mesopotamia y Egipto, en Grecia y Roma, hunos y godos, mongoles y sarracenos, incas y aztecas…, todas las culturas han dejado constancia de lo sanguinario de sus usos y costumbres.

Pero la violencia como tradición, como una especie de obligación cultural es muy propia de los godos. De los 33 monarcas visigodos que reinaron en Hispania desde 410 hasta 711, están documentados los asesinatos de casi la mitad, ya fueran apuñalados, envenenados, estrangulados..., otros murieron en combate y algunos no está claro. En fin, para reinar había que matar. El primero fue Ataulfo, apuñalado por un sirviente; el siguiente, Sigerico, que mató a los seis hijos del anterior para eliminar posibles rivales, y sólo una semana después lo liquidaron a él los partidarios de Ataúlfo. Así empezó el reinado visigótico en Hispania,  y la costumbre de liquidar al rey (o a sus nobles) para quitarle la corona continuó durante siglos.

La península Ibérica ha sido escenario de innumerables invasiones y ocupaciones, las cuales, invariablemente, se han llevado a cabo a sangre y fuego. Los godos estuvieron entre los más destacados en estas maneras.  Originarios de Gotland (actual Suecia), la guerra era para ellos la única actividad digna, por eso despreciaban a los campesinos y nunca se mezclaron con la población hispanorromana; y también por eso tenían una gran resistencia al dolor. Los mitos nórdicos (de los que ellos bebieron) cuentan prácticas como la conocida como ‘alas de sangre’, que consiste en inmovilizar al reo y sacarle por la espalda los omóplatos, de manera que dieran impresión de ser unas alas ensangrentadas (otras versiones aseguran que lo que se extraía eran los pulmones); y cuando el desdichado perdía el conocimiento se le inyectaba por la nariz agua con sal para que lo recobrara; su sufrimiento y sus gritos serían estremecedores. También se cuenta que un jefe mató a un subordinado desleal, le cortó la cabeza y se la colgó del cinto, pero tras hacer un movimiento brusco, uno de los dientes de la boca del decapitado se le clavó en el muslo, se infectó la herida y el jefe terminó tan muerto como su víctima.

Los visigodos trajeron a la península esa tradición guerrera, sangrienta y cruel, dejando para la Historia episodios de asombrosa brutalidad (vistos hoy, pues entonces era lo corriente). Puede recordarse la costumbre de sacar los ojos al traidor o a quien pretendía destronar al rey. Por ejemplo el gran Chindasvinto (que llegó al trono a los 79 años y lo ostentó hasta su muerte a los 90, acaecida en 653), que tomó como primera medida ejecutar a unos 200 posibles rivales de la alta nobleza (primates) y a otros 500 de la baja (mediogres), aunque en algunos casos se sintió magnánimo y se conformó con sacarles los ojos y quedarse con todas sus propiedades. Método muy utilizado por el pretendiente al trono era asesinar al rey tras un banquete con abundante vino; en otras ocasiones se inhabilitaba al aspirante amputándole ambas manos. A algunas consortes, cuando ya se habían convertido en estorbo para el rey, se les cortaban las orejas e incluso la nariz, como hizo el vándalo Humerico con la hija de Teodorico I. A Turismundo lo mató su hermano Teodorico II, que a su vez fue asesinado por su otro hermano Eurico…Mención especial merece Witerico, llamado el doble traidor; primero participó en una conjura para matar a un obispo y a un noble, pero la noche anterior se arrepintió y denunció a sus secuaces, por lo que fue recompensado; luego, el rey Liuva II le confió un ejército para marchar contra los bizantinos, que estaban en la región levantina, pero a medio camino se dio la vuelta y atacó y derrocó al rey convirtiéndose él en rey; en 610 fue cosido a puñaladas tras un banquete-trampa y luego atado a un caballo y arrastrado por las calles de Toledo.

La práctica de vaciar las cuencas pervivió tras la batalla de Guadalete. Los monarcas de Asturias y de León que se sucedieron tras Pelayo eran los herederos de los reyes y nobles visigodos, y se encargaron de que la cultura de la violencia no perdiera vigencia. Ramiro II de León (que reinó de 931 a 951), cansado de que su hermano Alfonso IV ‘El Monje’ un día renunciara al trono para retirarse a un monasterio y al siguiente se retractara (algo que hizo más de una vez), lo persiguió, lo derrotó, lo apresó y para que no volviera a las andadas le arrancó los ojos junto a varios de sus partidarios; uno de los métodos utilizados era aplastar contra la cara del condenado una máscara de metal que, a la altura precisa, tenía como dos sacacorchos…, luego sólo había que tirar. Pero estos modos de violencia extrema, realmente, no fueron exclusivos, sino que francos, ostrogodos, vikingos, teutones, queruscos…, se encargaron de que no hubiera rincón de Europa sin violencia feroz. 

En el año 711, hace 1310 años, la monarquía y la cultura visigodas, que además de episodios de violencia dejaron la idea de una unidad política, legal y religiosa para Hispania, fueron sustituidas por las musulmanas.

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 23 de mayo de 2021

CUANDO LA GUITARRA O EL MICRO SE DEFIENDEN E INCLUSO MATAN

 

Bil Wyman inconsciente tras recibir una descarga eléctrica en Dinamarca en 1965

Seguramente todo el que lleve tiempo tocando la guitarra eléctrica o cantando en un grupo de rock ha sufrido alguna que otra descarga eléctrica. Normalmente la cosa no produce mayores daños, pero hay casos extremos en los que el músico recibe el paso de unos cuantos voltios por su cuerpo, con resultados graves e incluso, en algunos casos, mortales.  

Es como si el instrumento tratara de ‘defenderse’ o protestar por el ‘mal trato’ recibido. El caso es que quien se mueve por un escenario con una guitarra eléctrica (o similar), o el que canta pegando sus labios al micro, corre un pequeño riesgo que, en algunas ocasiones, pocas, es un auténtico ataque. Como si la Gibson o la Fender se volvieran rabiosas y se rebelaran contra los que las manipulan. En la historia del rock se han dado unos cuantos casos, casi siempre con escasas consecuencias, aunque hay veces que da la impresión de que las guitarras la carga el demonio…

Uno de los sucesos más desgraciados con guitarra y guitarrista implicados tuvo como víctima mortal a Leslie Harvey, guitarrista de diversas bandas escocesas de rock, Stone the Crows la más célebre. En los sesenta el propio Alan Price le propuso incorporarse a sus Animals, pero rechazó la oferta porque prefería unirse a la banda de su hermano, Alex Harvey Band; a mediados de la década se unió a un grupo llamado Blues Council, pero en el 65 tuvieron un accidente de coche en el que murieron bajista y cantante, por lo que se separaron. A finales de la década Les Harvey formó Stone The Crows, banda de blues rock cuyo manager fue Peter Grant, el de Led Zepellin. En un día lluvioso de mayo de 1972 el grupo tocaba en Swansea, Gales; el escenario estaba encharcado, Les tenía las manos mojadas, había algún cable en malas condiciones y el micro no tenía toma de tierra. A mitad de canción Harvey pegó los labios al micro mientras sus manos húmedas manejaban las cuerdas…; recibió una potente descarga eléctrica ante el público; sus compañeros declararon que, literalmente, saltó por los aires y al caer la guitarra quedó pegada al micro mientras el pobre músico recibía y recibía; uno de los asistentes, después de la confusión y el susto, le pegó una patada a la guitarra. Leslie Harvey fue declarado muerto a su llegada al hospital. Tenía 27 años.

Keith Relf era el cantante y armónica de uno de los grupos seminales de los sesenta, The Yardbirds, de modo que tuvo como compañeros a Eric Clapton, Jeff Beck o Jimmy Page; en el 68 éste refundó el grupo como New Yardbirds, que se convirtió en Led Zepellin. Al parecer, Keith no tenía una salud de hierro, pues padecía asma y enfisema pulmonar. En mayo de 1976 conectó su guitarra en el sótano de su casa (también se dijo, sin el menor indicio, que fue en la bañera); según el informe, las conexiones no estaban en perfectas condiciones y, probablemente, debió ponerse sobre una tubería de gas mientras tocaba, produciéndose entonces una descarga que lo electrocutó. Lo encontró su hijo de ocho años. En el hospital sólo pudieron certificar su muerte; seguro que sus problemas respiratorios tuvieron que ver. Tenía 33. 

La electrocución que sufrió Gary Thain, bajista de Uriah Heep, no lo mató…, de momento. En septiembre de 1974 tocaban en Dallas cuando, en pleno concierton, Thain recibió una potente descarga que le causó graves heridas. El grupo ya pensaba en prescindir de sus servicios, ya que el bajista tenía una fortísima adición a la heroína que afectaba a su forma de tocar. A principios del 75 lo despidieron, y a finales de ese año Gary Thain moría por una insuficiencia cardíaca provocada por una sobredosis y las secuelas debilitantes de la electrocución que había sufrido un año antes. Tenía 27 años.

Cuando se habla de accidentes y trompazos en el mundillo del rock es inevitable la presencia de uno de los grandes crápulas, Keith Richards. En un concierto en1965 en EE UU, su guitarra tocó un soporte de micro sin toma de tierra; según testigos, Richards “voló por los aires envuelto en luz azul"; pero como tantas otras veces en su vida, no le pasó nada, se levantó, se sacudió la ropa y a tocar. Sus compañeros también probaron la electricidad; durante una gira por Escandinavia aquel mismo año, actuaban en Dinamarca cuando un Jagger sudoroso tocó dos micros a la vez, uno de los cuales estaba mal conectado; el cantante se revolvió descontrolado y chocó con Bill Wyman, quien se llevó una descarga que lo dejó inconsciente unos minutos. Tampoco les pasó nada.

El productor, cantante, guitarrista y gran impulsor de la ‘new wave’ Nick Lowe salió vivo de una de esas de milagro. Tocaba con una de sus bandas, Brinsley Schwarz, a principios de los 80 en Londres; otra vez un micro sin toma de tierra y la corriente empezó a atravesar su cuerpo; todo el mundo se quedó horrorizado y paralizado mientras el pobre Nick soportaba voltios y más voltios. Entonces, el teclista del grupo, Bob Andrews, se acercó y trató de dar una patada al micro, pero como Nick se agitaba incontroladamente falló y golpeó al desdichado cantante, que por fin se ‘desconectó’ del micro. Los médicos dijeron que esa patada le salvó la vida, pues puso de nuevo en marcha el corazón de Lowe, que ya estaba en parada.

También George Harrison se llevó una descarga mientras grababa ‘Let it be’. Y Ace Freehly (Kiss), durante un concierto en 1976, tocó una barandilla de metal mientras tocaba, se cerró el circuito y se llevó una sacudida que lo dejó inconsciente media hora; el asunto le inspiró el tema ‘Shock me’.

Estos son solamente los famosos, pues en realidad son más, muchos más y con mucho menos nombre, los músicos de pop y rock que han sufrido las iras eléctricas de sus herramientas de trabajo. Son accidentes laborales.

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

ÁRABES Y JUDÍOS, LA ETERNA DISPUTA POR PALESTINA, ¿QUIÉN TIENE LOS DERECHOS HISTÓRICOS?

 


El enfrentamiento violento se produce de forma periódica en esta zona 

desde hace milenios

¿Quién tiene más derecho a ocupar esa franja de tierra?, ¿Israelitas o palestinos? Esos derechos históricos son, en definitiva, la razón que empuja a unos y otros, la base que da argumentos para las repetidas guerras, batallas, atentados, masacres… que vienen sucediéndose allí desde hace tanto tiempo. Aunque es en el siglo XX cuando el enfrentamiento se torna casi global (con apoyos extranjeros a ambos bandos), habría que mirar atrás, muy atrás, para tratar de entender a quién asiste la legitimidad sobre el territorio en disputa   

El encono y los odios que se profesan partes importantes de ambos pueblos está siempre ahí, pero la lucha violenta, los ataques y represalias se suceden de un modo cíclico, periódico; pueden pasar años en aparente paz, pero siempre existe la posibilidad de que se produzcan hechos sangrientos que, inevitablemente, dan lugar a otros aún más sangrientos. La actual situación se origina hacia la segunda mitad del siglo XIX, y se vuelve crónica durante casi todo el XX. Pero para poder determinar quién llegó antes, quién tiene más derecho, quien tiene la legitimidad de su parte, es oportuno retroceder varios milenios en la Historia.

Es sabido que un milenio y medio antes de Cristo los hebreos se liberan de su cautiverio en Egipto y llegan a la ‘tierra prometida’, a Palestina (aun se los puede rastrear más atrás, casi hasta el Neolítico). Una vez allí tienen que enfrentarse a los arameos, amonitas, moabitas…, y claro, a los filisteos. Más tarde gran parte del pueblo judío fue deportado a Babilonia, hasta que en el año 535 a. de C. el persa Ciro II se apodera de la ciudad y promulga un edicto que les permite regresar a Palestina. Se da por aproximada la cifra de 50.000 los judíos que regresaron. Y aunque eran una de las muchas minorías étnicas que habitaban la zona, muchos o pocos, nunca dejó de haber judíos en la zona.

Luego, en el 40 a. de C., Roma coloca a Herodes como rey de los judíos, lo que indica que se les reconoce cierta entidad política. En el 66 después de Cristo estalla una guerra judío-romana que resultó terrorífica, con el asedio y caída de Jerusalén, la matanza sistemática de judíos y la esclavización de los pocos supervivientes; el emperador Tito ordenó que Jerusalén fuera arrasada, con un saldo de judíos muertos en esa guerra (que terminó hacia en el año 77) en torno al medio millón. Hacia el 135 se produce la rebelión de Simón Bar Kokeba, pero las legiones romanas no dieron oportunidad a los insurrectos, siendo ejecutados no sólo los combatientes, sino casi todo hebreo que se puso al alcance de los gladios y los pilum romanos, de manera que ese año desaparecen los judíos de Palestina (incluso Adriano cambia el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina). En resumen, hubo judíos en Palestina desde más de un milenio a. de C. hasta ese año 135, aunque nunca estuvieron ellos solos, sino que compartieron la tierra con otras etnias. Además, el pueblo judío nunca fue verdaderamente libre, sino que fue dominado por los filisteos, medos, babilonios, persas, griegos, romanos... Dicho de otro modo, los hebreos nunca fueron los dueños únicos de Palestina, sino que compartieron el territorio con otros pueblos.

Para el siglo IV muy pocos y desperdigados judíos permanecían en la región. Y en el siglo VII aparece el Islam (los árabes adquieren entidad histórica cuando el Islam les proporciona una conciencia única). Hacia el año 636 los mahometanos conquistan el territorio, procediendo a la eliminación sistemática de todo el que no fuera musulmán, de modo que en poco tiempo en Palestina sólo vivían árabes, islámicos, y unas pocas comunidades cristianas desde la conversión al cristianismo del emperador Constantino (s. IV). Los árabes dominan Palestina con mano de hierro hasta la época de las Cruzadas. Los judíos volvieron cuando diversos países europeos los expulsaron (incluyendo España) durante la Edad Media.

Lo curioso es que Palestina apenas tuvo interés ni presencia significativa en la Historia (salvo los siglos de las Cruzadas) desde que la conquistaron los árabes hasta el siglo XX. Hacia 1880 en Palestina vivían unos 25.000 judíos y unos 600.000 árabes. Para entonces ya existía el sentimiento  de establecer una nación judía en Palestina; el sionismo nace con las proclamas y textos de intelectuales como Leo Pinsker (escribió en 1882 un folleto titulado ‘Autoemancipación’) y Theodor Herzl, que organizó un congreso  en Basilea en 1897 cuya conclusión fue “Asegurar al pueblo judío un hogar en Palestina garantizado por el derecho internacional”.

Pero más o menos por las mismas fechas, a principios del XX, surge el nacionalismo árabe, cuyos principios coinciden básicamente con los de los  judíos, pues en 1904 se funda la ‘Liga de la Patria Árabe’ con similares objetivos. Sin  embargo, en aquellos años ambos pueblos convivieron, casi se ignoraron, ya que tenían muchos y más graves problemas.

Llega la I Guerra Mundial y la caída del Imperio Otomano, hasta entonces dueño de la región, quedando Palestina bajo mandato británico. En 1917 la Declaración Balfour (inglesa) apoya el establecimiento de un hogar judío en Palestina. Hacia 1920 vivían allí menos de cien mil judíos, y en 1937 eran casi medio millón, una tendencia que siguió tras la II Guerra Mundial. En 1946 los judíos vuelan el Hotel Rey David (cien muertos entre árabes, judíos e ingleses), unos meses después los ingleses se van y se disparan los atentados, venganzas y asesinatos por ambos bandos; en 1948 un grupo terrorista judío (Stern, Irgún o Lehi) asesina al mediador de la ONU, Folke Bernadotte (un tipo de una integridad a toda prueba), y su asistente el coronel Serot. Los árabes golpean con otros actos terroristas, que en unas décadas se perpetran por todo el mundo. Ese mismo año 1948 se declara la guerra abierta. Ya en los sesenta, la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, ataques y represalias, atentados y venganzas, intifadas, masacres, bombas…, alternados con meses de calma tensa y frágil.  

En realidad, los judíos habitaron Palestina más de un milenio, los árabes vivieron allí durante más de otro milenio. Y gran parte de los últimos trece siglos hebreos y musulmanes vivieron en aquella tierra. Por tanto, ¿quién tiene los derechos históricos de su parte? ¿Cuál de los dos tiene la razón?       

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 16 de mayo de 2021

PETE TOWNSHEND, 76 AÑOS DE AVENTURAS Y EMOCIONES

 


Pete Townshend, uno de los músicos más importantes e influyentes de la historia del rock, cumple 76 intensas primaveras

La vida de casi todos los artistas suele ser muy intensa, pero cuando se trata de estrellas del rock la cosa se desmanda, el exceso es norma y las locuras se vuelven casi cotidianas. Sería difícil encontrar a una gran figura de este negocio que no tuviera las más disparatadas aventuras que contar. Entre ellos  Pete Townshend, compositor y guitarrista de The Who, que cumple por estas fechas (19-V) 76 primaveras 

Todo el mundo podría contar unas cuantas batallitas más o menos interesantes, más o menos impactantes, pero muy pocos podrán presentar un ‘expediente’ de desvaríos, anécdotas y sucesos sensacionales equiparable a cualquier estrella del rock, por ejemplo Pete Townshend, que podría escribir varios libros. Él mismo ha contado muchas de sus peripecias.

Roger Daltrey y Pete Townshend se conocieron en el colegio y casi acaban a palos. Pete vio como Roger peleaba con malos modo con otro chaval, así que le gritó e insultó. Recuerda: “Roger se volvió y, con amenazas, me obligó a disculparme. Al poco lo echaron del colegio por fumar. Un día lo vi por la calle con una guitarra. Y al otro volvió al colegio para hablar conmigo; los demás se acercaron creyendo que habría pelea, pero sólo me dijo que le habían dicho que yo tocaba bien la guitarra, que estaba formando un grupo y que si me interesaría probar. Me quedé sin palabras pero acepté”. Y todo cambió.

En aquellos idealizados años sesenta, quien más quien menos todos buscaban aquello de la paz interior, la realización espiritual, la expansión de la mente…Townshend contó que estaba en la cama de un hotel viendo la tele cuando “escuché la voz de Dios en una epifanía singular y trascendental. Sentí una llamada al corazón”. No hay por qué dudar de la palabra del músico, aunque si se tiene en cuenta que, seguramente, estuviera algo ‘colocao’ y que se quedaría semidormido ante la tele… En todo caso, según él, aquel episodio le empujó a escribir su gran obra ‘Tommy”.

Lógicamente, con tanto ‘viaje’ hay alguno que sale mal. En el avión de regreso del Monterry Pop (1967), los miembros del grupo se comieron unas “grandes píldoras de color púrpura” que les había regalado un químico llamado Owsley Stanley, que fue el primero en producir LSD a gran escala. Keith Moon, como se esperaba, se tomó una inmediatamente, pero Daltrey y Entwistle no quisieron, por lo que Townshend decidió tomarse media “para que Moon no viajara solo”. Cuenta el guitarrista que a la media hora “la azafata se había convertido en un cerdo, comía y resoplaba como un cerdo. Luego me puse los auriculares y escuché todos los géneros musicales a la vez, rock, clásica, jazz, música de cine, country…, todos competían por captar la atención de mi cerebro”. Sí que estaba alucinando, pero no acabó ahí la cosa, pues de repente Townshend creyó estar flotando en el techo del avión, lejos de su cuerpo y viendo desde arriba a sus compañeros: “Karen (esposa de Townshend, que había tomado la otra mitad de la pastilla) se abofeteaba a sí misma, Moon se hurgaba los dientes… Entonces escuché una voz de mujer que me decía suavemente ‘tienes que regresar, no puedes quedarte aquí’, yo respondí que tenía miedo de volver y morir, pero ella me dijo que ‘no morirás, y no puedes quedarte aquí’. De repente volví a mi cuerpo, notando sonidos y colores maravillosos”. Aquel fue un mal ‘viaje’, tanto que Townshend no volvió a probar el ácido jamás, al menos voluntariamente.

El guitarrista, cantante y compositor ha hablado varias veces sobre su bisexualidad, por ejemplo en su libro ‘Who am I’ (2012), en el que explica cómo le atraían tanto mujeres como hombres, así Ray Davis (The Kinks) y sobre todo Mick Jagger. “Mick era misteriosamente atractivo y me resultaba sexualmente muy provocativo. De hecho, Mick es el único hombre al que hubiera deseado follar… Una vez llevaba unos pantalones anchos, como un pijama, y al inclinarse vi que no llevaba ropa interior y que se notaba la silueta de su pene… Mick estaba muy bien dotado”. Seguro que sí.

Aun en los sesenta, en el 69, The Who tocó en el Fillmore East de Nueva York. A mitad de concierto un espontáneo saltó al escenario, le quitó el micro a Daltrey y empezó a hablar al público. Townshend recuerda: “Un minuto antes estábamos trabajando y ahora un tipo estaba hablando con el público, con nuestro público. Roger quiso recuperar el micro, pero el intruso lo apartó. Entonces me acerqué, aun con la guitarra colgada, para darle una patada en el  trasero, pero justo cuando el pie estaba a medio camino, el hombre se volvió, de modo que mi Doc Martens (marca de las botas) impactó de lleno en sus pelotas. Cayó de rodillas poco antes de que un par de asistentes se lo llevaran. Seguimos tocando. Al acabar me enteré de que el tipo era un policía que trataba de evacuar la sala porque se había declarado un incendio en el local de al lado”. Townshend fue arrestado, aunque pagó la fianza y salió en horas. El juez lo acusó de delito menor y lo condenó a una multa de 75 pavos. El músico se disculpó varias veces, explicando que la adrenalina del momento lo condujo a la patada. Lo raro es que nadie le hubiera  advertido antes.   

Aquel mismo año el promotor Frank Barsalona le propuso tocar en el festival de Woodstock, que se iba a celebrar unos meses después. Parecía interesante, pero demasiado precipitado, hacía un par de meses que había sido padre y le apetecía estar con su mujer e hijo. Frank insistió, pero Townshend se mantuvo inflexible. Entonces, el promotor cerró con llave de seguridad la puerta de su piso y la tiró por la ventana. “Me dijo que no saldría de allí hasta que aceptara. Durante más de dos horas me negué, incluso perdí mi avión a Londres. Al final le dije que sí sólo para que me dejara marchar, pero el muy astuto tenía preparado un contrato; lo firmé pensando que no afectaría al grupo, sino sólo a mí, pero unos días después me dijeron que nuestro manager había firmado para tocar en Woodstock al ver mi firma en el contrato de Barsalona”. 

Y The Who tocó en Woodstock. Sin embargo, Pete Townshend no guarda buenos recuerdos: Para empezar, el público que acudía tuvo que empujar el coche en el que iba el grupo, pues se había atascado en el barro. Cuenta que “el ‘back stage’ era horrible; toda la zona de alrededor era barro gelatinoso, pegajoso y espeso; el camino al escenario era un camino entre el barrizal; al salir del coche me resbalé y caí de rodillas; fuimos a una carpa donde había té y café, me serví y a los pocos minutos comprendí que el agua del café estaba ‘enriquecida’ con LSD; el viaje comenzó definitivamente a la media hora; me quedé mirando una foto de un gurú, embobado, y entonces un chico descalzo y descamisado saltó sobre el techo de una ambulancia y se agarró a una línea eléctrica, con lo que se llevó una descarga que casi lo iluminó. También hubo muchos problemas técnicos y nuestra actuación no fue la mejor, pero sirvió para colocar a The Who entre los grandes del rock”. No debió estar tan mal.

Y aun tiene muchas más batallitas que contar, como cuando, durante una fiesta con sus compis, Townshend estuvo a punto de palmar por comerse una flor a la que resultó ser alérgico. O como cuando compraron un coche fúnebre (un Packard V12 de 1936) que él aparcaba frente a su casa, hasta que un día desapareció porque, al parecer, le daba mal fario a la Reina Madre, Isabel, madre de Isabel II, que pasaba a diario por allí; al final “lo vendimos, pero dediqué ‘My generation’ a la Reina Madre”. O como cuando, en 1972, unos amigos de Eric Clapton le pidieron que los llevara a casa de éste, pues tenía una fortísima adición a la heroína y no sabían nada de él desde hacía días; el problema es que Townshend luchaba contra su alcoholismo, de modo que (como era de esperar), terminó estrellando su Porsche: “iba algo borracho y confiado en el coche, pero llovía, perdí el control y acabamos entre dos árboles, aunque sin grandes daños; comprendí, y no me hizo gracia, que yo era un borracho que trataba de ayudar a un heroinómano”. Lo ideal, vamos.

Cosas de las estrellas del rock.

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

UN HOMBRE TRANS COMPETIRÁ COMO MUJER: LOS JUEGOS OLÍMPICOS, CADA VEZ MÁS DUDOSOS

 


Hombre hasta los 35 años, competirá como mujer en los Juegos de Tokio

Los Juegos Olímpicos de Tokio serán los más anormales y deficientes de la Historia. Y no sólo por las enormes circunstancias por las que atraviesa el planeta, sino por las decisiones de quienes gobiernan el Comité Olímpico Internacional. La última necedad de tan poco fiable organismo ha sido la de admitir a un halterófilo en la competición femenina; la penúltima es la inclusión de ciertos ¿deportes? en el programa olímpico

Los Juegos Olímpicos tienen sus protocolos y tradiciones, que son los que le dan su carácter, su importancia, su trascendencia histórica. Por ello, parece más que un disparate la inclusión de ciertas modalidades al albur de las modas y manías del momento; más preocupante es, sin embargo, la posibilidad de que un hombre compita en el apartado femenino.

Se llama Laurel Hubbard, es neozelandés, tiene 43 años y va a participar en halterofilia en categoría femenina. Este individuo compitió hasta los 35 años como hombre, aunque sin llegar a destacar lo suficiente como para representar a su país en campeonatos internacionales, es decir, no tenía nivel. En 2013 debió llegar a la conclusión de que no tenía futuro como levantador de peso pero tal vez lo tendría como levantadora, así que el tipo llevó a cabo un cambio de sexo. Y ahora sí, ahora que se ha cortado la coleta y/o los moñitos y a ojos del COI ya es mujer, ahora ya ha conseguido el nivel necesario para tomar parte en competiciones internacionales. Hay que recordar además que, según el cada vez más dudoso COI, ya ni siquiera es necesario que los hombres cambien quirúrgicamente de sexo para participar como mujeres, pues basta con tener los niveles de testosterona dentro de los límites exigidos al menos durante un año, claro que al hombre tránsfuga se le permite el doble de testosterona que a la mujer biológica.

Aunque haya prescindido de sus atributos sexuales masculinos, Hubbard sigue teniendo constitución de hombre, por lo que la ventaja que tiene sobre quienes nacieron y siguen siendo mujeres es totalmente antideportiva, inadmisible, fraudulenta. Y así lo han manifestado sus rivales y asociaciones feministas, que se saben estafadas. La razón es anatómica: los huesos y músculos no van a mermar, hombros y cadera seguirán siendo masculinos por más que se cambie el sexo; debido a esta ventaja, desde que el señor se transformó en señora ha ganado varias competiciones femeninas, incluyendo un subcampeonato del mundo en 2017. Lógicamente, el camino en sentido contrario no conduce a la élite deportiva: una mujer deportista que se transforma en hombre jamás alcanzará el nivel necesario para disputar un podio olímpico.

Si Hubbard va y gana, tanto su victoria como los propios Juegos estarán siempre bajo la sospecha, siempre serán dudosos. Como han manifestado ya tanto colectivos como las deportistas que serán sus rivales: “… un varón mediocre va a robar medallas olímpicas”. Además, si se sube al pódium, pronto abundarían los lanzadores y corredores, boxeadores y nadadores de bajo nivel deportivo cumpliendo los requisitos exigidos por el COI para poder competir como lanzadoras y corredoras, boxeadoras y nadadoras, hasta que finalmente quienes disputen todos los trofeos femeninos sean exclusivamente los trans, cosa que ahuyentaría a las chicas biológicas.

Por otro lado, gimnasia rítmica, natación sincronizada, patinaje artístico o gimnasia acrobática (cama elástica) no deberían ser considerados deportes sino artes, puesto que lo que cuenta para ganar son valores exclusivamente artísticos, como la expresividad, la coreografía, la coordinación, la elegancia de movimientos…, factores que en el verdadero deporte no cuentan en absoluto; por ejemplo, un gol pletórico de ejecución cuenta lo mismo que uno que entra tras cuatro rebotes, y una volea elegante y precisa vale exactamente igual que un golpe que se da con el marco de la raqueta, toca la red y pasa. Esto es verdadero deporte: sólo hay que anotar más o llegar antes, haciéndolo bien o mal, bonito o feo, mientras que en el falso deporte lo que vale es el factor artístico, el cómo lo haces, o sea, cuenta la belleza. Razones como que esas disciplinas exigen entrenamiento y dedicación no son válidas, ya que también es muy exigente la danza clásica y nadie piensa que sea un deporte.

Otra circunstancia que deja en evidencia lo dudoso de estos Juegos de Tokio 2021 (en realidad son los juegos de 2020 aunque se celebren con retraso) son las modalidades bochornosas, vergonzosas, admitidas en el calendario olímpico, como el monopatín o el surf, y otras que jamás tuvieron carácter competitivo como la escalada; dicen que entran para atraer jóvenes a los juegos, aunque conociendo los antecedentes de los integrantes del COI seguramente haya motivos más… tangibles; en todo caso el Comité Olímpico se pliega a la moda, al momento. Y luego están los sucedáneos elevados a categoría de deportes olímpicos, como el baloncesto 3x3 o el rugby a 7 o el vóley playa; lo próximo serán otros sucedáneos como el pádel, el fútbol sala, el balonmano playa y otros que son para jugar a la orilla del mar. Tampoco sería descartable que la industria del videojuego presionara lo suficiente para que los juegos electrónicos entren en el programa. Y ya puestos, pronto exigirán su entrada en el olimpismo los juegos de cartas, los de mesa, la petanca…, y habrá competición de poesía, de arte, de diseño…

¿Exagerado? ¡Quién hubiera predicho que el monopatín sería olímpico o que un señor participaría como señora!

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 9 de mayo de 2021

LOS ÉXITOS DE 1961 QUE CONSERVAN SU ENCANTO 60 AÑOS DESPUÉS

 


Mas de 400 versiones se han grabado desde que, hace 60 años, saliera esta canción que todo el mundo reconoce

Habría que haber nacido seis u ocho años antes, como mínimo, para tener algún recuerdo de 1961. El rock estaba aun en su infancia, pero ya empezaban a atisbarse sus numerosas variantes y producía éxitos que ya no se quedaban sólo en ambientes juveniles. Y algunas de las canciones publicadas aquel año no sólo mantienen su fuerza, sino que siguen presentes en la tele, el cine, la radio… y siguen conociendo nuevas versiones

Hace sesenta años el mundo hablaba de Yuri Gagarin, el primer viajero espacial de la Historia. De John F Kennedy, nuevo presidente de EE UU. Del fallido intento de invasión de Cuba en Bahía Cochinos. De la construcción del muro de Berlín… Y en España, además, de su primera participación en Eurovisión. Pero la nueva música empezaba a exigir atención, ya que la popularidad de las incipientes estrellas del rock (y derivados) iba en progresión geométrica… igual que las ventas de sus discos. En fin, en fecha tan temprana ya se publicaron títulos que mantiene su atractivo doce lustros después.

¿Quién no reconocerá el ‘Stand by me’ de Ben E. King a los tres segundos? La canción es de esas que parece que nunca dejan de sonar nunca, pues ya tiene más de 400 versiones grabadas, entre ellas la de Lennon; la última la publicó Weezer en 2019. Tope de las listas en medio mundo casi desde su aparición, su melodía (de la que es autor el propio King, que se inspiró en una tonada góspel) engancha a generación tras generación, sin remedio.

En mayo de 1961 Del Shannon alcanzó el número uno en infinidad de listas de éxito con su evocador ‘Runaway’. Él y el teclista Max Crook (habían sido compañeros en grupos anteriores) son los autores, y además de su pegadiza melodía, aportó una tremenda novedad, un solo de teclado con una especie de precursor del sintetizador inventado por Crook llamado Musitrón. Es otra de esas que se pegan a las neuronas de modo indeleble.

Elvis ya era el rey. Y aquel año, entre otras, lanzó su deliciosa, exquisita ‘Can´t help falling in love’. Compuesta expresamente para él, muestra un cantante maduro, con una voz potente, profunda, versátil. Éxito de ventas y listas inmediato y, con el tiempo, muchas y muy buenas versiones. Y es que ¿quién puede resistir al Elvis de 1961 entonando esta partitura?

Uno de los más grandes en múltiples géneros es Ray Charles, que en 1961 lanzó su versión del ‘Hit the road Jack’. Estructurada como diálogo entre Ray y el coro de chicas, también llegó a la cima de las listas y aun hoy pone los pies en movimiento. La lista de versiones y adaptaciones que se han grabado es interminable, desde la de The Animals en 1966 hasta las del siglo XXI. También en 1961 estrenó Ray Charles su magnífico ‘Unchain my heart’ (compuesta por Bobby Sharp, entonces drogadicto, que vendió los derechos por 50 pavos aunque años después los recuperó), de la que Joe Cocker hizo otra versión explosiva.

Fácil de recordar es el ‘Let´s twist again’ de Chubby Checker, cuyo ritmo empuja al baile desde que vio la luz. Número uno inmediato, en Europa se vendió más la versión que, ese mismo año, lanzó el francés Johnny Hallyday.   

También hay que recordar el country-pop (incluso rockabilly) ‘Hello Mary Lou’ de Ricky Nelsson, que aun hoy resulta tan refrescante; el tema apareció como cara B de otro de sus éxitos, ‘Travellin´ man’  Y también salió en 1961 el ‘Surfin´’, primer disco de los Beach Boys, y el curioso ‘Duke of earl’ de Gene Chandler, y el rockabilly vocal ‘Blue moon’ de Marcels…

Y en febrero de aquel año se presentó en la sala The Cavern de Liverpool el novísimo grupo The Beatles, con John, Paul, George y a la batería Pete Best. ¿En el año 2081 se recordará algo del pop y el rock de hoy?

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 5 de mayo de 2021

POR QUÉ TANTOS PUEBLOS AMERICANOS APOYARON A ESPAÑA CONTRA LOS INDEPENDENTISTAS

 


Los españoles y los indios fueron aliados muchas más veces de lo que se cree

Sin los indios americanos los españoles jamás se hubieran impuesto a las grandes culturas existentes en el Nuevo Mundo. La explicación es simple: la situación en la América precolombina era de guerra total y permanente, y por ello, muchos pueblos se aliaron con los recién llegados para sacudirse la tiranía de los más poderosos. Pero es que luego, cuando ya estaban en marcha los procesos de independencia, pueblos y caciques lucharon por la causa española, ya que vieron que los ‘libertadores’ no pensaban en los indios

Es casi un clásico: el presidente de México, López Obrador, trata de desviar la atención de los verdaderos problemas de su país (corrupción generalizada, narcotráfico, violencia extrema, pobreza, impunidad criminal…) poniendo el foco en hechos ocurridos hace quinientos años. Ahora es él quien pide perdón a los indios, los cuales le insisten en que se preocupe por los de hoy y no por los del pasado. Sea como sea, mirando la realidad histórica, fueron los propios amerindios los que hicieron posible la conquista y, en su momento, muchos apoyaron al ejército español en contra de los españoles independentistas..

Y es que desde el primer momento, desde que las carabelas tocaron tierra, cantidad de tribus de La Española, Cuba y Puerto Rico (entonces San Juan Bautista), se aliaron con los españoles. Es sabido que en México se les unieron casi de inmediato los tlaxcaltecas y totonacas, pues vieron en los recién llegados un aliado para liberarse del yugo del Imperio Azteca; luego se sumaron otros, como ochimilcos, otomíes, huejotzingos, cholusenses, chinantecos, chalqueños. Cortés, que muy pronto comprendió la situación, se dirigió a sus hombres antes del ataque a Tenochtitlán: ”… Ninguno hará violencia a mujeres, bajo pena de la vida. Ningún español tratará mal a los aliados americanos, antes al contrario, hará cuanto posible sea para mantenerse con ellos en buena armonía. Nadie se entregará al pillaje de casa particular…”. Es decir, se convenció de la conveniencia de estar a bien con sus aliados, por un lado porque sin ellos no tenía posibilidades de éxito, y por otro porque así lo decían las leyes promulgadas por el Emperador Carlos I.

Cuando Pizarro llegó a Perú, el imperio Inca vivía en plena guerra civil entre Huáscar y su hermano Atahualpa, que luchaban por el trono. Pero al igual que los aztecas, los incas tenían otros pueblos sometidos, como Huancas, Cañaris y Chachapoyas, que fueron los que antes se unieron a los españoles. De hecho, los huancas obtuvieron el reconocimiento de la Corona de España, pues Felipe II les concedió un blasón como símbolo de unión entre ambas naciones; más aún, los curacas y la nobleza huanca recuperaron sus privilegios, y el gobierno español prohibió el establecimiento de latifundios en territorio huanca mediante Real Cédula.

Siglos más tarde, cuando los españoles nacidos en América ya aspiraban y conspiraban para independizarse de España (con el fin de mandar ellos, claro), muchos pueblos y tribus se pusieron del lado español. Así, a lo largo del proceso de independencia del Perú, un numeroso contingente de indígenas integraba el ejército realista, y aquellos guerreros eran tenidos en gran consideración por los capitanes y generales españoles, como el general Pezuela, que los describía como “soldados dispuestos a hacerse matar en sus puestos”. Incluso se formó el llamado Regimiento de Nobles Patricios del Cuzco, cuyos mandos eran los descendientes de las trece casas de sangre Inca; en otras palabras,  durante la guerra de independencia, los sucesores del imperio Inca mantenían su estatus de nobleza en la estructura social española, la cual respetaba tradiciones y culturas.

Merece la pena recordar que tras tres siglos de presencia española, apenas había indios aliados que hablaran español en Perú, expresándose sobre todo en quechua y aymara, lenguas protegidas por las leyes españolas; de este modo, a los oficiales hispanos no les quedó más remedio que aprenderlas si querían hacerse entender en batalla. Así han llegado hasta hoy.

Los indios Caquetios de Coro, Venezuela, lucharon ferozmente y con gran espíritu contra los que se intitulaban ‘libertadores’. Este pueblo se alió desde el primer momento con los españoles, y mantuvieron su lealtad demostrando una gran nobleza; combatieron contra los piratas ingleses y franceses durante los siglos XVI y XVII, y llegado el momento de la guerra de independencia (la de los criollos contra los peninsulares), se distinguieron por su lucha sin descanso contra las tropas de Francisco Miranda; los más resistentes fueron derrotados en 1823. Pero su lealtad fue muy duramente castigada: de los más de 8.000 caquetios que había en Coro, después de la guerra y la posterior represión quedaban poco más de 1.500.

En las tierras que hoy constituyen Chile muchísimas tribus se ofrecieron a la causa del Rey de España y, al empezar la guerra, mantuvieron fielmente su alianza. Así, en 1813 el cacique Villacurá se proclamó, junto a otros caciques y nobles, leal al Rey, poniendo todos sus recursos a disposición de sus ejércitos. Asimismo, el pueblo de los Araucanos (como llamaron los españoles a los Mapuches), que combatió duramente a los recién llegados, terminó por ponerse a su lado; sus guerreros, tenidos por bravos y temibles en combate, lucharon junto a los realistas con sus trajes de guerra tradicionales, pero con el tiempo, sus nobles, ascendidos a oficiales del ejército, optaron por vestir a la europea.

Siguiendo en Chile y la Patagonia argentina, hay que mencionar a los Pehuenches, que combatieron con verdadera inquina, a muerte, contra los ejércitos independentistas, y no fueron derrotados por estos hasta fecha tan tardía como 1832. También otras tribus, como los boroganos, lafkenches, reches, wenteches y otros de la nación Mapuche prefirieron aliarse con los españoles realistas antes que con los criollos independentistas.

Más al sur, en la región del Río de la Plata, a mediados del siglo XVI, el pueblo Guaraní se alió con los españoles para defenderse de los Guaykurúes del Chaco, sus enemigos, y también de los portugueses. Con el tiempo, los extremeños, castellanos, vascos, andaluces…, se adaptaron al sistema tradicional de este pueblo, basado en el intercambio de bienes y mujeres, integrándose así ambas culturas. No pocos españoles se casaron y tuvieron hijos con mujeres guaraníes, lo que supuso que se sellara una fuerte alianza  entre ambas naciones. No hay que olvidar que las leyes españolas dispuestas por la Corona otorgaban a los amerindios el mismo estatus jurídico (hombres libres) que tenían los peninsulares (el problema es que, entonces como hoy, había delincuentes que quebrantaban la ley). Esta era la consideración de los guaraníes en el Virreinato del Perú.

Y así podía continuarse la enumeración de pueblos, tribus y naciones amerindias que comprobaron que las leyes y organismos españoles eran más beneficiosos y respetuosos con ellos que los criollos independentistas. De hecho, las mayores matanzas de indios se produjeron sin presencia española.

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 2 de mayo de 2021

¿POR QUÉ LLAMAN ‘EL JEFE’ A SPRINGSTEEN O ‘MANOLENTA’ A CLAPTON?

 


Springsteen empezó a ser llamado The Boss porque, al comienzo de su carrera, era él quien repartía los cheques entre los miembros del grupo

No hay adicto al rock & roll que no sepa perfectamente quién es ‘El Jefe’, ‘El Rey Lagarto’, ‘Bonzo’ Bonham o ‘Manolenta’. Sí, en este negocio también se estila eso de poner apodos, cuyos orígenes suelen ser difusos, por lo que se da pie a la aparición de teorías, algunas muy divertidas

Desde siempre ha existido la tendencia a motejar al prójimo. Basta un detalle para que cualquiera se quede con un seudónimo para los restos, y así, la mayoría del personal tiene su apodo. No es extraño, por tanto, que en el mundillo del rock & roll suceda lo mismo, de manera que algunos de sus grandes nombres son más conocidos por sus sobrenombres.

Entre los primeros profesionales del rock & roll que fue apodado está Jerry Lee Lewis, ‘The Killer’, ‘El asesino’. Al parecer, ya se le conocía este mote en el colegio, aunque hay otras versiones. Algunos piensan que se le llama así por sus primeras actuaciones, pletóricas de fuerza, emoción e incluso violencia asesina, pues era capaz de prender fuego al piano una o dos veces en el mismo concierto. Otros aseguran que se empezó a decir cuando muchos de sus fans decían, al terminar un concierto, que ‘lo mató’ o ‘lo asesinó’, del mismo modo que hoy aquí se dice ‘lo petó’. Pero según la mayoría, el mote procede de la jerga popular de finales de los 50 y primeros 60, cuando muchos jóvenes usaban ese término, ‘killer’, como parte del saludo, es decir, en lugar de usar ‘tío’ o ‘colega’ decían aquello, de manera que los más íntimos de Lewis empezaron a llamarlo habitualmente ‘Killer’ . Desde entonces y a lo largo de su extensa carrera el pianista y cantante siempre fue motejado así, por lo que si se pregunta por ‘The Killer’ ya se sabe de quién se habla.

Incluso quienes no tienen mayor interés por el rock & roll identifican a Bruce Springsteen cuando oyen hablar de ‘El Jefe’, ‘The Boss’. Y aunque le llaman así desde los inicios, se sabe que nunca le gustó tal seudónimo. Pero claro, a los fans les pareció ideal y jamás dejaron de apelarlo de tal modo, con lo que ‘El Jefe’ pasó a ser sinónimo de Springsteen al hablar de rock. Existe la teoría de que empezaron a llamarlo así por su habilidad en el juego del ‘Monopoly’ con sus compañeros de banda, en el que siempre terminaba siendo ‘el jefe’ de la partida. Otro supuesto origen dice que empezó a ser considerado ‘jefe’ cuando se vio qué él dirigía su carrera, siguiendo sus propias reglas y tratando a los ejecutivos de la industria como si él fuera quien dominara. Pero la realidad es que él, como líder de la E Street Band, era el encargado de entregar el cheque a cada miembro del grupo, con lo que sus compañeros no dudaron en llamarlo ‘Boss’. Esta explicación parece la más lógica.

Desde los inicios de su trayectoria artística se le han conocido diversos alias, como ‘Biggest’, ‘El más grande’, e incluso ‘Dios’, aunque Eric Clapton se quedó con ‘Slowhand’, ‘Manolenta’. En esta ocasión parece que el origen es bien conocido. El guitarrista de los Yardbirds Chris Dreja contó que, cuando rompía una cuerda de su guitarra en pleno concierto (cosa habitual, pues la usaba muy finas), Clapton la reemplazaba tranquilamente, lentamente, de manera muy metódica y delante del público, el cual correspondía con un ‘aplauso lento’, es decir, todos a la vez muy despacio, luego un poco más deprisa, luego más…, eso es ‘slow handclap’; entonces, el manager de los Yardbirds Giorgio Gomelsky (uno de los más influyentes de los 60) pensó que siendo Clapton famoso por ser un guitarrista muy rápido, sería chocante llamarle lento, y además divertido, porque es un juego de palabras ya que ‘clap’ es aplaudir; de ahí, de ‘slowhand clap-ton’ vino ‘slowhand’, manolenta. Gomelski pensó que gustaría y permanecería. Acertó.    

El por qué a Jim Morrison se le llama ‘El Rey Lagarto’, ‘King Lizard’, es más… sicodélico. Por un lado se llegó a decir que el cantante se tituló así a sí mismo porque decía poder comunicarse e incluso dominar a los lagartos…, teoría basada en las grandes cantidades de bebercio, alucinógenos y otras drogas que consumía. También se ha dicho que fue un apodo que se puso como ‘alter ego’ ya que al principio era muy tímido y le daba reparo que se le viera la cara en los conciertos. La realidad es que en uno de sus poemas se definió a sí mismo así, ‘El Rey Lagarto’, apodo que ganó popularidad rápidamente. Lo mejor es cómo lo explicaba él: “Lo dije en serio…, irónicamente…, medio en broma… Fue fácil de entender. Pensé que todo el mundo entendería que era irónico, pero por lo que se ve, pensaron que estaba loco·”. Está claro, ¿no?

Uno de los baterías más poderosos e influyentes fue el de Led Zepellin, John Bonham, Primero se le llamó ‘Percy’ porque su voz resultaba muy alta para los cánones masculinos; luego ‘Led Wallet’, que significa billetera llena, porque parece que era algo ‘agarrao’. Pero siempre será ‘Bonzo’, casi como si fuera su primer apellido. Empezaron a llamarlo así por su modo potentísimo y salvaje de tocar y por su sólida presencia en escena; a ello ayudó su tremendo solo en el tema ‘Moby Dick’, el cual fue inspirador para muchos baterías y aprendices. La prensa lo llamó así y así se quedó para la historia del rock.

Hay que ser un verdadero fanático de la banda para reconocer a David Howell Evans, el guitarrista de U2, si no es por su mote ‘The Edge’ (borde, filo, arista). Alguno dice que el mote se debe a su personalidad nerviosa, y otros que se debe a sus afilados rasgos faciales. Pero lo más aceptado es que fue su compañero Bono quien lo bautizó ‘The Edge’ por su personalidad y mente aguda, así como por su capacidad de acercarse a todo sin pasar del borde, o sea, sin involucrarse…El caso es que ‘The Edge’ es más pegadizo que David Howell Evans. Ah!, Bono viene de ‘Bonavox’, una marca de audífonos, que quedó en Bono; se lo puso un compañero de uno de sus primeros grupos porque, dijo, cantaba tan alto que parecía que lo hacía para sordos. A él no le gustaba, pero…

CARLOS DEL RIEGO