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miércoles, 18 de marzo de 2026

ERES UN FACHA SI…


 Son infinitos los motivos por los que alguien puede ser señalado como facha


Es eso de ‘facha’ uno de los insultos más repetidos, más tópicos cuando se quiere descalificar a alguien; de hecho, al ser tan frecuente se ha vuelto tan corriente y cotidiano que ha perdido efecto, de manera que cualquiera puede utilizarlo cuando se encuentra con alguien que le lleva la contraria, sea en el terreno que sea. Por eso, son muchísimos, casi infinitos, los motivos por los que todo ciudadano puede ser tildado de ‘facha’ en cualquier momento y por cualquier causa

 

Como es sabido, eso de facha es una abreviatura de fascista, que en origen es un movimiento surgido en Italia hace unos cien años. Con el paso del tiempo el término ha pasado a tener muchos otras acepciones. Se tiene por tal a quien es autoritario, al que no acepta discrepancia, al que se siente posesor de la única verdad admisible…, y eso se da a uno y otro lado del espectro político. Y es que, en realidad, el fascismo no es sólo cosa de las derechas políticas, sino que se puede ser tal cosa diciéndose y teniéndose por izquierdista; todo está en la capacidad que se tenga de admitir opiniones contrarias. En otras palabras, el fascismo no es cosa de derechas o izquierdas, sino de mentalidades totalitarias que, convencidas de tener el monopolio de la única idea admisible, se sienten moralmente superiores y, por tanto, legitimadas para menospreciar, insultar, humillar, amenazar…, a quien se atreve a expresarse de modo distinto.

 

De ahí que, actualmente, cualquier pueda ser tildado de ‘facha’ por una serie casi ilimitada de motivos. Sólo hace falta, para ser calificado así, no someterse al pensamiento único que se han fabricado los que se creen estar en posesión de la perfección moral, de los que se ven en ‘el lado correcto de la historia’.

 

De este modo, uno será ‘facha’ si se atreve a criticar a políticos de partidos nominalmente de izquierdas; y eso aun cuando esos políticos estén perfectamente engranados en la maquinaria capitalista, es decir, exhiban los símbolos identificativos del capitalismo: propiedades inmobiliarias; negocios con el templo del capitalismo, que es el banco (con hipotecas, planes de pensiones, seguros, inversiones…); cambio constante de bienes de consumo cuando estos se quedan obsoletos o se deterioran (coches, ordenadores, móviles,  electrodomésticos…)…, por citar sólo unos pocos de esos símbolos del capitalismo.

 

Uno será tildado de facha si se atreve a discutir el cambio climático causado por la actividad humana, y eso a pesar de que las predicciones catastrofistas que vienen haciéndose desde hace medio siglo jamás se han cumplido.

 

Uno será llamado facha si no desprecia el capitalismo y no critica a los que han conseguido hacerse ricos, sin importar lo que hayan trabajado, el tiempo y los recursos que hayan invertido, el trabajo y la riqueza que hayan creado… Si no insultas al empresario triunfador es porque eres como él, un facha.

 

Uno será señalado como facha si no es un amante de los animales, o sea, si no es animalista, si no exige derechos para las mascotas, para los simios, para cualquier animalito. Y ello a pesar de que uno de los máximos fascistas de la Historia, Adolf Hitler, fue quien promulgó la primera ley animalista, la cual castigaba duramente el maltrato a los animales y regulaba hasta el modo de sacrificarlos en el matadero; puede comprobarse cómo el führer (vegetariano él) sólo mostraba verdadero cariño cuando acariciaba a sus perros, y se derretía cuando pegaba su cara a la de su pastor alemán ‘Blondi’ (las imágenes cantan); podía ejecutar a millones de personas, pero hoy se diría que fue un animalista admirable. Claro que si defiendes la tauromaquia eres peor que el susodicho.

 

Uno será marcado como facha si se atreve a decir que abortar es sinónimo de matar, si dice que lo que una mujer embarazada lleva en su seno es un ser vivo que dejará de serlo al salir del centro abortista; uno será facha si explica que lo que la embarazada lleva en su vientre no forma parte de ella, no es como si fuera su corazón o sus pulmones, sino que es un ser ajeno a ella, con genes diferentes, con ADN diferente. Uno será tenido por facha si afirma que matar al no nacido es matar, y que matar nunca puede ser un derecho.

 

Uno será tratado como facha si califica como dictadores fascistas a Stalin, a Mao, Ceaucescu , Fidel Castro, Che Guevara, a los ayatolas o los talibanes y, en fin, a todo el que toma el poder por la fuerza y sin someterse a las urnas ‘en nombre de la revolución, del comunismo, del pueblo’. Sorprende que los dictadores con economía comunista (planificada) sean ‘buenos’ y los dictadores con economía capitalista sean ‘malos’ aunque hagan lo mismo.

 

Uno será identificado como facha si no desprecia los símbolos de España como el himno o la bandera (si exhibes ésta…), si dices que Bildu-Eta son asesinos despiadados , si defiendes la unidad del país y estás en contra de separatistas irracionales, si no estás en contra de la Monarquía y a favor de la República (la segunda, claro).

 

Uno será rotulado como facha si es católico y va a misa; es más, será un facha monstruoso si se atreve a decir que las teocracias musulmanas desprecian y someten a la mujer y ejecutan a los homosexuales. Será llamado facha si celebra la Navidad y no el Ramadán. Y no digamos si sostiene que el conflicto entre Israel y Palestina tiene dos caras, dos versiones.   

 

Uno será llamado facha si pide que la inmigración sea regulada y controlada, si no es feminista fanático y por encima de toda prueba, si está en contra de la ‘okupación’, si afirma que “si quieres paz prepárate para la guerra”, si no está a favor del coche eléctrico y en contra de las nucleares, si no odia a EEUU, si defiende la actuación de España en la conquista de América…

 

Los motivos pueden ser infinitos, tanto que, por una u otra causa, nadie está a salvo de ser designado facha, antes o después.              

 

CARLOS DEL RIEGO


lunes, 2 de marzo de 2026

AUMENTAN LAS SUBVENCIONES AL CINE ESPAÑOL, PERO LA TAQUILLA BAJA IMPARABLEMENTE

 


Debe ser verdaderamente vergonzoso para todos los que reciben subvenciones y no logran ni mil espectadores ver cómo triunfan películas sin mayores pretensiones ni ínfulas artísticas

 

Según el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Visuales, el año pasado se estrenaron un total de 727 películas españolas. Todas fueron subvencionadas, pero la venta de entradas en taquilla fue catastrófica, con cifras vergonzosas en la mayoría de los casos; por ejemplo, casi un 40% de esos estrenos no congregaron ni a ¡100! espectadores

 

Ciertamente el cine ya no es lo que era, ya no tiene el tirón comercial que tuvo en otro momento, cuando era uno de los recursos de ocio más importantes. Hoy el cine (al igual que muchas otras alternativas de entretenimiento) ha bajado su tirón entre el público, ya que tiene que competir con internet, las plataformas de televisión, deportes televisados y actividades deportivas, conciertos de todo tipo al alcance de la mayoría… Sea como sea, el cine, ya sea español o no, ha dejado de tener el encanto que tuvo hace unas décadas, cuando un gran estreno producía grandes colas en las taquillas.

 

A pesar de ello, aun hay películas que congregan a millones de espectadores. Sin embargo, el cine de producción nacional ha caído de modo escandaloso a pesar de apoyo financiero que tiene por parte del sector público. Por un lado una gran mayoría de actores, directores, productores han despreciado a aproximadamente la mitad de los posibles espectadores, que lógicamente han renunciado a ver las producciones de quienes los insultan, Por otra parte, una proporción elevadísima de filmes tienen evidente sesgo político, siempre escorado hacia el mismo lado, lo cual también termina por ahuyentar a una parte muy importante de posibles espectadores. Y por último, y por causa de que cualquier película cuenta con financiación pública a priori, muchísimos títulos españoles son calamitosamente malos y carentes del mínimo atractivo.

 

Las cifras proporcionadas por aquel Instituto, y también por el propio Ministerio de Cultura, arrojan cifras y proporciones vergonzosas. Solamente una película ha superado la barrera del millón de espectadores (en realidad, más de dos millones), ‘Padre no hay más que uno 5’, de Santiago Segura, que ha reunido nada menos que al 16,6% de todo el público del cine español el año pasado. Por el contrario, casi el 40% de las películas españolas estrenadas en 2025 (282 de 727) no llegaron a congregar ni a 100 (sí, cien) espectadores; es decir, todas esas pelis pueden ser consideradas ‘películas fantasma’, puesto que casi nadie las ha visto (aunque se sabe que existen ya que cobraron la subvención). Además, solamente cinco filmes (el 0,68% de las mencionadas 727) vendieron  más de medio millón de entradas. En el otro lado, casi el 95% no llegaron a 50.000 espectadores, y el 87% ni a 10.000…

 

Y hay otras cifras que evidencian la caída libre del cine de producción nacional. El año pasado cada español sólo fue una vez y media a ver una película española. En los últimos diez años la asistencia a pelis españolas ha caído en más de un 25%, y la previsión es que aun no se ha tocado fondo. Y eso a pesar de los 826 millones que el Ministerio de Cultura entregó a las productoras de cine en los últimos años (a lo que habría que añadir las subvenciones de autonomías y ayuntamientos). Igualmente es de destacar que de cada 35 euros de subvención Hacienda recupera uno (un miserable pavo) en concepto de IVA (siempre reducido); y también hay que hacer referencia a las deducciones y exenciones fiscales en el Impuesto de Sociedades, que se sitúa en el 30%. Estos incentivos fiscales se traducen en millones de euros.

 

La comparación con el cine extranjero también ha ido a peor; hace unas décadas por cada euro recaudado por el cine español se recaudaban 3.5 del foráneo, mientras que hace un par de años la proporción es de 1 a 4.7.

 

El exceso y descontrol de la subvenciones está convirtiendo a los cineastas en funcionarios sin pasar por la oposición, lo que quiere decir que sólo están obligados a producir sin mirar a la calidad. Y tampoco es argumento proclamar que hay que financiar la cultura, puesto que, de ser así, habría que financiar a los grupos musicales y cantantes (de clásica, de rock, de folk, de jazz…) cada vez que editan disco, e igualmente a los escritores con sus libros, pintores con sus pinturas, escultores, arquitectos, masas corales, compañías de danza (de clásica a moderna pasando por flamenca), circos, grupos teatrales…

 

En resumen, menos subvención, menos ideología y más talento, mérito y esfuerzo.

 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 16 de febrero de 2026

EL ÚLTMO DISPARATE DE LA UNIÓN EUROPEA: HA DECIDIDO QUE LOS HOMBRES PUEDEN QUEDAR EMBARZADOS

 La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado


 


La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado

El Parlamento Europeo, aparte de gastar a manos llenas el dinero de los ciudadanos, sólo sirve para ir del ridículo a la mamarrachada, del disparate a la necedad, y casi siempre en contra de la lógica y del bien común (como demuestra el esperpento de los acuerdos comerciales con Hispanoamérica). El último ejemplo es un desvarío de proporciones inimaginables: han decidido que los hombres trans pueden quedar embarazados

 

Así es, como bien dice el refrán: cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo. De este modo han perpetrado un acuerdo llamado UE-Mercosur, que viene a poner en el mercado europeo todo tipo de mercancías agrícolas procedentes de Sudamérica (luego vendrán de otras procedencias) sin que se exija a aquellos productores todos los requisitos que se exigen a los de este lado del océano en cuestiones de seguridad, sueldos, uso de pesticidas y sanitarios, horarios…, por no hablar de que la producción agrícola exigirá deforestar el Amazonas para sembrar, y cuando la tierra se agote, deforestar más y más… Es una muestra de que en las oficinas legislan y llegan a acuerdos sin conocer la verdadera realidad, pie a tierra, sobre el terreno. Pero este auténtico desvarío es poca cosa comparándolo con otras decisiones que se toman en ese aquelarre de parásitos.

 

Y es que la última ha sido tomar la decisión de que los hombres trans pueden quedarse preñados, es decir, es decisión suya ir contra la naturaleza y obligarla a plegarse a sus designios y sus leyes. Siguiendo por esta senda, mañana decidirán, por ejemplo, que los simios puedan tener acceso a la universidad, o que las buenas personas no puedan sufrir enfermedades, o que los volcanes no tienen derecho a verter gases a la atmósfera. En fin, los chupópteros de la Unión Europea no han encontrado nada mejor que hacer que negar el hecho de que sólo las mujeres biológicas puedan concebir; les da igual que el sexo masculino carezca de útero, ovarios, trompas, vagina…, ellos (y ellas) han decretado que la Naturaleza es facha, retrógrada, machista, heteropatriarcal… y que, por tanto, debe quedar al margen de las decisiones tomadas democráticamente en el Parlamento Europeo, decisiones apoyadas por partidos de uno y otro signo. Síntoma evidente de demencia.

 

Los verdaderos problemas (guerras, dictaduras, violencias de estado, hambres, emigraciones masivas y sin control, niñas forzadas al matrimonio, ablaciones…) no preocupan a los sinvergüenzas que viven a costa del trabajo de los ciudadanos, de modo que gastan su tiempo y el dinero de los demás en gilimemeces delirantes. No es extraño que este parlamento ya haya sido calificado de auténtico manicomio. Claro que Estados Unidos ya pasó por absurdos parecidos. Cuando el presidente era Joe Biden, la subsecretaria de salud, Rachel Levine (mujer trans), quiso que al hablar o legislar sobre reproducción se eliminara la palabra ‘madre’ y fuera sustituida por ‘productor o portador de óvulos’, y también que se dejara decir que ‘la madre dio a luz’ y en su lugar se dijera ‘el bebé salió del útero’. Demencial.

 

La locura más peligrosa ya ha tomado los centros de poder, tanto a escala provincial como nacional e internacional. Luego habrá quien se extrañe de que los ciudadanos que siguen regidos por la lógica, por la realidad y la sensatez, apoyen a partidos que adelantan por la derecha a los que legislan contra la naturaleza y la razón.      

 

CARLOS DEL RIEGO


viernes, 30 de enero de 2026

LAS CORTINAS DE HUMO Y MANIOBRAS DE DISTRACCIÓN DEL GOBIERNO PARA ESCODER SUS INNUMERABLES VERGÜENZAS

 

La culpa es del cambio climático, de la oposición, del imperialismo, del capitalismo, del machismo

Todos los gobiernos del mundo, sean del signo que sean, y el de España no es una excepción, harán lo que sea, lo que sea, para mantener el poder; y los partidos que aspiren a conseguir el poder, harán lo que sea, lo que sea, para conquistarlo. Eso es, esencialmente, la política: la conquista o la conservación del poder, y todo lo demás es absolutamente secundario y sacrificable

 

En los sistemas democráticos occidentales lo importante es alcanzar el mando, tener mayorías parlamentarias para hacer prácticamente lo que se desee. Y una vez que se tiene la mayoría de los votos del parlamento se puede legislar a conveniencia y, desde ahí, se pueden colocar jueces afines (juez y parte) en los altos tribunales del estado, y controlar a voluntad los medios oficiales, con lo que los gobiernos pueden actuar, en la práctica, como verdaderas dictaduras. Y cuando los escándalos estallan, cuando las infraestructuras se descuidan y se producen accidentes con muertos a causa de la incompetencia, o cuando los altos cargos del estado no pueden esconder sus chanchullos, desfalcos o expolios (amén de amiguismos, nepotismos, enchufismos…), en fin, cuando todo eso ya no puede esconderse, entonces los gobiernos suelen recurrir a las cortinas de humo, a las maniobras de distracción, a buscar con qué desviar la atención y el personal deje de hablar de ellos.

 

Tal cosa viene sucediendo en España (y en todo el mundo) desde hace…, aunque nunca tanto como en los últimos años. Un ejemplo clarísimo que sólo permanece a oscuras para los más fanáticos es el de ‘caso’ Julio Iglesias. El fiscal ha desestimado la acusación por un  asunto de competencias: los supuestos hechos delictivos sucedieron en otros países, las demandantes no son españolas y el demandado no reside en España… Sin embargo, nadie puede negar que estos ‘detalles’ eran conocidos por la fiscalía desde el minuto uno, de hecho, todo licenciado en Derecho lo habrá estudiado en el primer curso de carrera. Pero han tardado semana y media en desestimar los cargos, y sólo se han echado atrás cuando se han publicado los mensajes enviados por las demandantes al cantante después de los supuestos abusos, así como la apertura de una cuenta de ‘onlyfans’ por parte de una de ellas ofreciendo sus ‘servicios’, o la vida padre que se daba la otra, que manifestaba no tener dinero para el tratamiento contra la depresión que le produjeron los ‘abusos’.

 

En fin, que lo importante era mantener la atención ahí para distraer al personal de lo cometido por los cargos del partido. No sólo por los el trío formado por Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, tipos evidentemente corruptos (aunque aun sean ‘presuntos’) cuyos audios y documentos muestran comentarios deleznables sobre la contratación de prostitutas y la consideración que tienen estos crápulas de la mujer. También han saltado las denuncias (inmediatas, sin esperar años, y con nombres y apellidos de las denunciantes) contra el tal Paco Salazar y Antonio Hernández, su mano derecha, cómplice y encubridor desde su posición como director del departamento de Coordinación Política en el Gabinete de la Presidencia; y contra Toni González, alcalde de Almusafes y vicesecretario provincial del PSPV; y contra José Tomé Roca, presidente de la Diputación de Lugo y alcalde de Monforte de Lemos, y que fue encubierto por el líder del PSdG, quien ha reconocido que sabía de las acusaciones por acoso contra él; y contra Antonio Navarro, ex secretario general del PSOE en Torremolinos (repugnante es su “¿ese escote lo has tenido siempre?”). También Francisco Luis Fernández Rodríguez, alcalde de Belalcázar, Córdoba, que entregó su renuncia tras hacerse públicos mensajes de whassap en los que acosaba con propuestas sexuales a una trabajadora municipal. Y Javier Izquierdo, ex senador y ex secretario de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE… Y se podría continuar.

 

En el partido lo sabían todo, conocían perfectamente todos y cada uno de los casos, pero decidieron no actuar, callar, puesto que como este partido presume de ser el más feminista… Entonces, en lugar de coger el toro por los cuernos y demostrar que irían contra todo tipo de actuaciones machistas y abusos aunque procedieran de sus propias filas (lo que les hubiese proporcionado legitimidad y credibilidad), decidieron utilizar la herramienta de la maniobra de distracción, la cortina de humo que proporciona la fama y notoriedad del cantante, quien volvió a la actualidad como en sus días de máximo éxito.  

 

Con los accidentes causados por incompetencia y por el desvío de fondos públicos en beneficio del partido y sus altos cargos, también se han buscado modos de desviar la atención y tratar de sacudirse la culpa. Y para ello se utilizan los medios de comunicación afines, subvencionados y dominados por el poder, donde se da voz en exclusiva a los responsables de las catástrofes para que expongan su versión, acusen a otros y se presenten como víctimas. 

 

En fin, después de las últimas cortinas de humo presentadas por el poder (herramienta a la que recurren todos los partidos y políticos de cualquier ideología), ¿cuál será la próxima maniobra de distracción? Parece que el recurso a Franco está ya bastante desgastado y resulta difícil de tragar incluso para los más convencidos; la utilización del cambio climático aun puede estirarse un poco más, pero no vale para todo y la tendencia en todo el mundo va hacia la desconfianza en las predicciones de inminentes catástrofes climáticas; tal vez traten de volver la atención del personal hacia Gaza, o hacia los disparates de Trump, o insistan en los bulos que lanzan los ‘pseudomedios’, o vuelvan con el imperialismo capitalista, o insistan con el ‘machismo heteropatriarcal’ culpable de todos los males de este mundo… De los políticos se puede esperar cualquier barbaridad.

 

CARLOS DEL RIEGO


miércoles, 15 de octubre de 2025

¿POR QUÉ EL GOBIERNO FRANCÉS CENSURÓ UNA NOVELA DE JULIO VERNE?

 


Piel curtida de una víctima de La Vendée, a tanto llegaron los ejércitos de la Revolución Francesa. Museo de Nantes 

 


Grabado de P R Ranssonnette titulado Masacres de la Vendée

Hace 150 años, en 1875, se publicó en España la única novela censurada de Julio Verne. Se trata de ‘El conde de Chanteleine’, que había sido editada por entregas en Francia en 1864 y que el autor de ‘La vuelta al mundo en 80 días’ quiso lanzar como novela en un volumen único en 1879. Sin embargo, su editor, apoyado por el gobierno francés, la censuró, la enterró hasta que en 1971 fue finalmente publicada en Francia. ¿Verne censurado?, ¿por qué?

 

La respuesta es sencilla: el gobierno de la ‘tolerante’ Francia, la de la libertad, igualdad y fraternidad, no soportaba que el famoso escritor denunciara y sacara a la luz en esa novela las atrocidades cometidas menos de cien años antes por el ejército surgido de la  Revolución Francesa de 1789 contra los habitantes de la región de la Vendée, quienes no se plegaron a la tiranía de los gobernantes, generales y soldados de la recién impuesta República. En esa narración, la única de carácter histórico que escribió el que ya había asombrado al mundo con títulos inmortales como ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’ o ‘La isla misteriosa’, deja bien a las claras que el lema es cien por cien falso: no hubo libertad, hubo tiranía, no hubo igualdad, hubo discriminación, no hubo fraternidad, hubo odio.

 

Las barbaridades, degollinas, masacres y matanzas ordenadas por los políticos y generales y ejecutadas por los soldados del ejército republicano contra los habitantes de La Vendée impulsaron al genial escritor. Pero, ¿qué ocurrió en ese territorio de Francia entre 1793 y 1795? Los sanguinarios líderes de la Revolución no pudieron soportar que aquel territorio francés deseara seguir siendo creyentes y se obstinara en no aceptar las imposiciones anticatólicas republicanas. No hay que olvidar que los católicos fueron perseguidos con saña (torturas y asesinatos) en toda la Francia de la ‘libertad’: se persiguieron a los curas que no se plegaron a los deseos de la ‘igualitaria’ república, se suprimieron las órdenes religiosas, se confiscaron todas las propiedades de la Iglesia, se profanaron iglesias y robaron todo lo que de valor se encontró, se prohibieron las cruces en las tumbas… en todo el territorio de la ‘fraternal’ República Francesa.  

 

Los propios autores galos lo cuentan. Se formaron las ‘Doce columnas infernales’ para acabar con cualquier habitante de La Vendée que no se plegara a los deseos de la ‘libertad’ recién impuesta. “Entramos en territorio insurrecto. Os ordeno entregar a las llamas todo lo que pueda ser quemado y pasar por la bayoneta todo habitante que encontréis a vuestro paso”, dijo el general Louis Grigñon según los historiadores Nicolas Delahaye y Pierre Marie Gaborit. Grignon (jefe de la ‘Segunda columna infernal’) siguió al pie de la letra la orden del general en jefe Louis Marie Turreau: “Masacrar, fusilar e incendiar a todas las personas y pueblos que la columna encuentre a su paso”, afirma Reynald Secher en libros como ‘Del genocidio al memoricidio’.

 

El Ministro de Guerra, Lazare Carnot ordenó, y así consta escrito: “Es necesario masacrar a las mujeres para que no produzcan niños y a los niños porque serían los futuros rebeldes”. En 1794-95 miles y miles de franceses fueron masacrados en La Vendée en aras de la ‘libertad republicana’.

 

El general François Rouyer aseguró: “Fusilamos a todo el que cae en nuestras manos, prisioneros, enfermos y heridos en los hospitales”. Según Antoine Boulant, que cita a un oficial de la policía aterrorizado por la barbarie del general Françoise P.J. Amey: “Cuando los hornos están calientes Amey mete en ellos a mujeres y niños, y cuando les hemos afeado sus odiosas acciones nos han dicho que así es como la República cuece su pan. Los gritos de las mujeres divertían tanto a los soldados que, cuando todas estaban muertas, fueron a por las esposas de los republicanos, a por las mujeres de los patriotas, y las sometieron a tan terrible suplicio… sólo para divertirse. Cuando hemos querido imponer nuestra autoridad nos han amenazado con la misma suerte”.

 

Un cirujano llamado Thomas escribió: “He visto quemar vivos a hombres y mujeres. He visto cómo 150 soldados apaleaban y violaban mujeres, incluyendo niñas de 14 y 15 años, matarlas a continuación y después lanzarse de bayoneta en bayoneta a los niños de meses o pocos años que quedaban al lado de su madres” (cuenta Auguste Billaud). Según este autor, en enero de 1794 el general Josef Crouzart (jefe de otra de las ‘columnas infernales’) ordenó enterrar vivos a 30 niños y dos mujeres, y acto seguido fusiló a 200 hombres. Uno de los soldados al mando de esta bestia francesa cuenta, con todo lujo de detalles cómo el 5 de abril de 1794 quemaron a 150 mujeres para fabricar jabón (explica el historiador Félix Deniau)…

  

La enumeración de las atrocidades ordenadas por los políticos revolucionarios y cometidas por los generales, oficiales y soldados del ejército revolucionario francés (lo mencionado es sólo una muestra) se equipara fácilmente a las de los mismísimos nazis, aunque con un siglo y medio de adelanto. Y todo en nombre de una República que pregonaba a grandes voces que “todos los hombres son libres, iguales y hermanos”. En total se estima que fueron asesinadas en torno a 120.000 personas en aquel territorio francés (aunque hay autores que sitúan la cifra en más del doble). Comparado con esas cantidades, los entre 15.000 y 30.000 guillotinados en París parecen cosa de poco para una República Francesa recién instituida en torno al lema ‘libertad, igualdad, fraternidad’, que en realidad fue tiránica, discriminatoria, abominable.

 

La novela ‘El conde de Chanteleine’ de Julio Verne trata de todo esto, de esta interminable y vomitiva serie de barbaridades y monstruosidades (curtieron piel humana y la exhibieron sin pudor). Por ello el editor de Verne (chauvinista hasta la médula), apoyado, impulsado y casi amenazado por el Gobierno Francés enterró esa novela, que en Francia no vio la luz hasta 1971, más de cien años después de escrita. Libertad, igualdad y fraternidad en estado puro.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

(Con información de las obras de Marcelo Gullo)

 

jueves, 11 de septiembre de 2025

LOS POLÍTICOS SE HAN CONVERTIDO EN UNA PLAGA, UNA MALDICIÓN, UN AZOTE PARA LA POBLACIÓN

 


No se precisa más explicación

 

Al igual que muchas otras cosas han realizado una evolución lógica, una actualización (la televisión, la publicidad, los coches…), la política precisa cambios urgentes, puesto que se ha quedado absolutamente obsoleta; es más, ha degenerado. Y todo a causa de la existencia del político vitalicio, ese que entra en política con veintitantos años y ahí se queda hasta la jubilación y más

 

Es, sin duda, el gran problema de la democracia a día de hoy. El político llega a la política con intención de no dejar esa situación privilegiada jamás. De ese modo, al poco de conseguir su acta y su primer sueldo salido de las arcas públicas, el político hace de la política su único objetivo, su única meta, su única preocupación. El bien común deja de tener ninguna importancia a los pocos años de conseguir un puesto, un cargo de poder.

 

Cinco, seis o siete años en política (si no antes) son suficientes para que el político sólo piense en la política, es decir, en el poder: conservarlo o conquistarlo. Y para ello estará dispuesto a lo que sea: mentirá, sobornará, traicionará, manipulará, difamará… Es como en la película ‘Alien’: cuando la protagonista (la teniente Ripley) accede al ordenador central de la nave y pregunta cuál es el objetivo de la misión se encuentra con que la orden es: “Llevar organismo vivo a la tierra. Las demás consideraciones anuladas. Tripulación sacrificable”. Tal cual es la cosa para el político, para todos los políticos de todos los partidos de todos los países: lo único que importa es conseguir el poder a costa de lo que sea, a costa de quien sea, sin consideraciones de moralidad, integridad, conciencia, lealtad, justicia…, nada de eso cuenta, todo eso deja de tener valor o significado y, por supuesto, toda persona que se interponga es sacrificable.

 

Por otro lado, no hará falta recordar que las mayores masacres, las más pavorosas degollinas, las más atroces matanzas han sido perpetradas invariablemente por políticos. No hay banda terrorista o mafiosa, narcos o pandilla asesina que pueda alcanzar ni una millonésima parte de las hecatombes llevadas a cabo por los políticos. Y no sólo hay que hablar de dictadores aterradores como Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot… ‘Demócratas’ como Winston Churchill llevaron a la muerte por hambre, conscientemente, a millones de personas, concretamente en la India, cuando para dar de comer a su ejército el ‘premier’ inglés arrebató cosechas enteras a la población de ese país (que entonces era propiedad de la corona británica) condenando así a tres millones de personas a morir de inanición (las fotos son inequívocas). También se pueden recordar las guerras del opio por las que Inglaterra condenó a la drogadicción a millones de chinos y al hambre a otros tantos indios: a estos los obligó a plantar adormidera en lugar de grano y a los chinos a aceptar cobrar en opio todo lo que los británicos compraban en China. Los ‘demócratas’ padres de la patria de EE UU llevaron casi a la extinción a los indios de este país pagando en efectivo por sus cabelleras, eliminando su principal fuente de subsistencia (los bisontes) o confinándolos en campos de concentración llamados reservas (hoy menos del 1% de la población estadounidense son amerindios). Como es sabido, hasta la segunda mitad del siglo XX los indios y los negros (que fueron linchados ‘legalmente’ durante…) no fueron ciudadanos de pleno derecho. Podría hablarse de las matanzas que ingleses y holandeses perpetraron en Sudáfrica con su régimen racista…Y así podría continuarse enumerando atrocidades cometidas por políticos elegidos democráticamente (sin tener en cuenta, lógicamente, los de épocas preindustriales).

 

En pocas palabras, los políticos vitalicios, eternos, para siempre, son una plaga, una desgracia para la población, pues los ciudadanos les importan tres pares de coj… Lo único que tienen en mente en tener y mantener un sillón, concretamente el que más poder conlleve.

 

¿Y cómo se convierte uno en político? Fácil: se entra en un partido y se empieza a hacer la pelota y a lamer el culo del candidato que más poder tenga o parezca tenerlo. Y cuando éste pierda las elecciones o el favor del mandamás, no hay problema, se cambia de culo y se convierte uno en pelota y correveidile de quien parezca que va a ser jefe. O sea, para ser político con proyección o posibilidades sólo hay que saber ser veleta, traicionar, cambiar de camisa y halagar a quien antes acusabas y denostar a quien antes halagabas. Así se tendrá la seguridad de subir en el partido, lo que significa que se tendrán muchas más posibilidades de acceder a la poltrona, al poder. En pocas palabras, para subir en el partido hay que olvidarse de lealtad o moralidad.

 

La única solución es proscribir la figura del político profesional, prohibir el cargo de político vitalicio, impedir la permanencia en política más allá de seis o siete años. Y sustituir a esa especie de parásito egoísta por el ciudadano metido temporalmente a labores políticas, es decir, cuando uno alcanza un cargo pagado con dinero público, al lado de la fecha de entrada en vigor de ese cargo ha de estar la fecha de extinción de su estancia en política. En resumen, seis, siete u ocho años ( nunca más de ocho, que es un diez por ciento de la esperanza de vida de una persona) con cargo pagado con el dinero de todos y ‘pa casa’, a trabajar y no a vivir a costa de los demás. Hay dos problemas: el primero es que quienes tienen que decidir esto son precisamente… ¡horror!, políticos; y el segundo es que gran parte de la población defiende a los políticos a los que votan, los buenos, e insulta a los otros, los malos; pero no hay nada que se parezca más a un político que otro, sean del partido que sean.

 

Todos los profesionales de la política, todos, son vagos, parásitos, mediocres, cobardes, veletas, traidores, sembradores de cizaña. ¡Gentuza indeseable!  

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 21 de junio de 2024

LA CONTRADICTORIA POSICIÓN DE ALGUNOS HOMOSEXUALES PROPALESTINOS HACIA SUS COLEGAS JUDÍOS

 


Si no ceden las dos partes no hay solución

 

Hace unos días publicaba la prensa una entrevista con unos homosexuales israelíes que contaban, con gran tristeza, que unos amigos suyos de otros países les decían que nunca más volverían a participar en la manifestación del orgullo gay en Jerusalén, y que además los llamaban asesinos…

 

Es desconcertante y preocupante cómo la ideología termina por esclavizar a la persona, hasta el punto de que ésta llega a pensar, hacer y decir sólo lo que la ideología le dicta sin tener en cuenta ni detenerse en razones, argumentos o lógica. Así, sorprende que haya homosexuales que estén defendiendo una cultura totalmente contraria a su elección vital. Es algo tan contradictorio como el hecho de ver a participantes en manifestaciones del orgullo gay luciendo camisetas con la efigie de Che Guevara, quien manifestó siempre que pudo (y lo dejó por escrito) su odio absoluto a todo homosexual, y fusiló a todo el que tuvo a su alcance. Es como si en una manifa del Partido Comunista se viera manifestantes con camisetas con la jeta de Hitler.

 

Cualquiera de estos que llaman asesinos a los gais judíos sabe que, en cualquier país o territorio de religión y tradición musulmana, al poco de ser detectado y señalado como homosexual, sería condenado y colgado de una grúa sin contemplaciones. Por no detenerse en el trato que las mujeres sufren en los países y territorios musulmanes, en algunos de los cuales se apalea hasta la muerte a las jóvenes que no llevan bien puesto el velo. Además, muchos de los israelís están en contra de la actitud de su gobierno (muchos más de los que la prensa muestra); y también es un hecho que hay cientos de miles de palestinos que viven en Israel, tienen nacionalidad israelí y mantienen sin problemas su religión musulmana.

 

Los que acusan a todos los israelíes lo hacen por lo que hace su ejército contra los civiles inocentes de Gaza. En primer lugar hay que tener en cuenta que las cifras de muertos en este territorio las da el grupo terrorista Hamás, cifras que divulga incluso la ONU como ‘oficiales’, como ciertas…, sin embargo no parece muy inteligente creerse a ciegas lo que diga una banda terrorista (además, si se miran las cifras que proporciona Hamás, casi siempre están entre los 250-300 muertos diarios, haya combates, tiros, bombardeos o no). Es decir, usan muy bien la propaganda. En este sentido, uno de sus líderes, Yahya Sinwar, declaró recientemente que eran “sacrificios necesarios, pues con ellos ganamos el apoyo de gran parte de la población occidental”; es decir, el tipo parecía encantado con las bombas israelíes y las víctimas gazatíes, las cuales se convierten en propaganda valiosísima. 

 

También es necesario recordar que las últimas elecciones ‘limpias’ que hubo en Gaza las ganó Hamás con el 75% de los votos, lo que indica que la gran mayoría de la población apoya sus métodos y está dispuesta a colaborar. Y que el grupo terrorista utiliza a sus propios como escudos humanos para luego exhibir las fotos (incluyendo una de un niño muerto que ha aparecido como víctima en bombardeos sucesivos).

 

Los conflictos suelen ser mucho más complejos de lo que se piensa. Es innegable la brutalidad de Israel en sus respuestas-represalias, pero los terroristas de Hamás también hacen todo lo posible por buscar esas represalias y se esconden entre una población que mayoritariamente los apoya (obligada o por convicción). Es necesario un acuerdo, o sea, cesión por ambas partes. Algo verdaderamente difícil actualmente.  

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 14 de noviembre de 2023

LOS POLÍTICOS SON EL CÁNCER DE LA DEMOCRACIA, Y LOS PARTIDOS SUS METÁSTASIS

 


El que fuera gran actor británico Peter O´Toole dijo acertadamente, Puede haber honor entre los ladrones, pero nunca entre los políticos

 

Los políticos se han convertido en el cáncer de la democracia, y los partidos en sus metástasis. Puede parecer una afirmación excesiva, pero existen sólidos argumentos que la sustentan

 

Tal vez en otro tiempo hubo políticos honrados que realmente procuraban el bien común, pero en la actualidad, independientemente del color de cada partido, el profesional de la política ha devenido en una dolencia incurable para la estructura de la democracia. Y tal cosa sucede en cualquier país democrático (claro que es mejor vivir con un tumor que ser envenenado por una dictadura). 

 

Aunque se haya repetido mil veces, siempre es oportuno recordar lo que una mente clarividente dijo una vez: “Los políticos son como los pañales, al poco de puestos ya están sucios, y por tanto hay que cambiarlos con mucha frecuencia”. Y aquí está la clave: la permanencia en política. La experiencia, lo que se ve prácticamente a diario, es que en unos pocos años de actividad política el político se olvida (si es que alguna vez lo tuvo presente) del bien de los ciudadanos, y vierte todas sus fuerzas, pensamientos, ideas, tiempo, actividad… en la política, quedando lo demás en muy segundo plano. En otras palabras, hay que ser muy ingenuo, tonto o fanático para creer en el político, puesto que a éste lo único que le importa es la política, o sea, el poder, conservarlo o conquistarlo. Así, el mandatario que vive a expensas de la población sólo pensará en cosas de partido: cómo esconder este escándalo y cómo magnificar el del rival, con quiénes nos asociamos para alcanzar el poder, qué les ofrecemos y qué puestos nos quedamos, cómo hago para ascender y conseguir mejores cargos, qué tipo de campaña propagandística será la mejor y de dónde sacamos dinero para pagarla…, pero ni un solo segundo perderán en idear soluciones que mejoren la vida del ciudadano.

 

Por otro lado, resulta verdaderamente irritante, hiriente, comprobar cómo hay elementos que permanecen en política (comiendo la sopa boba) desde los veinte hasta los setenta, pasando de un nombramiento a otro, de un destino a otro, de una dirección o secretaría a otra. Sería infinitamente más democrático que fueran muchos los ciudadanos que entraran a la labor política durante un tiempo, y no que unos cuantos acaparen la mayoría de los puestos, cargos y poltronas durante décadas y décadas. Pero claro, se vive muy bien siempre ahí arriba, buenos sueldos (y otros ingresos), atención mediática, machacas a los que mandar…, en fin, poder. Y para conseguir el poder la mayoría están dispuestos a todo, a traicionar, a vender a quien sea. Es absolutamente innegable que el poder corrompe, y cuanto más se tiene más corrupto se es.

 

No será necesario recordar que todas las guerras las provocan y las declaran los políticos (aunque no se sabe que ninguno pereciera en el frente), como tampoco que las mayores masacres, degollinas, genocidios y hecatombes han sido perpetradas invariablemente por políticos.

 

Pero con las cosas como están no parece posible que el político renuncie a todos los beneficios de su odiosa ocupación. Por eso, los políticos son como un tumor que crece y se ensancha a costa de la sociedad, a la que van exprimiendo, manipulando, engañando, parasitando y sembrando cizaña.

 

Por todo, la democracia pierde gran parte de su esencia, de su legitimidad cuando la persona se enquista toda su vida en ese ámbito habitado por trepas parásitos e indignos. Y los medios tienen su parte de culpa, puesto que hablan de ellos con enorme respeto, como si fueran personas honestas. Todo sería distinto si quien entra la actividad política fuera una persona que, al cabo de seis u ocho años, volviera a su trabajo, a su verdadero trabajo; no tendría que pensar cómo permanecer o cómo conquistar el poder, no tendría que mirar y especular con las próximas elecciones, puesto que tendría siempre presente la fecha en la que termina su tarea pública. Y se dedicaría a lo que debe.

 

Los partidos políticos, por su parte, no son más que máquinas pensadas para ganar elecciones, para colocar a todos sus cabecillas y para hacer constante, sectaria y agobiante propaganda. Las empresas tienen como único objetivo ganar dinero, y del mismo modo los partidos, que sin el menor freno moral hacen lo que sea para ganar las elecciones, acaparar poder, maniobrar para perpetuarse el mando. Y cuanta más autoridad mejor, pues habrá más recursos para seguir y seguir. Lógicamente, el partido político también utiliza la división y el enfrentamiento entre los ciudadanos, siembra la cizaña, separa a ellos de nosotros y, como consecuencia, se quiebra la convivencia hasta que la inquina se enquista en la población como un cáncer, como indeseables metástasis. El partido político, en fin, es partidista, y al igual que las empresas sólo piensa en sí mismo y en los suyos, en sus propios intereses, en lo mejor para el partido, nunca jamás en lo mejor para la sociedad, la cual, desgraciadamente, es la que lo mantiene y subvenciona.      

 

El tumor maligno de la democracia es la figura del político vitalicio (fanático dispuesto a traicionar a la sociedad y a sus convicciones por el bien del partido), y las metástasis que corroen al común son los partidos.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 23 de octubre de 2023

60 AÑOS DEL ASESINATO DE KENNEDY, Y AUN ESTÁ SIN RESOLVER

  

Sin duda, el tiro que reventó la cara de Kennedy fue frontal-lateral, o sea, no pudo hacerse desde donde estaba Oswald

Hace 60 años se produjo uno de los magnicidios más enigmáticos de la Historia. Investigaciones, libros, publicaciones, comisiones y teorías se han sucedido casi desde el momento del asesinato, y todavía no se ha desvelado ninguna prueba concluyente de los grandes enigmas que permanecen seis décadas después:  quiénes, cómo y, lo más importante, por qué

 

El 22 de noviembre del corriente se cumplirán sesenta años del asesinato del trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, John Fitzgeral Kennedy. Seguramente volverán a enfrentarse la teoría de que fue Oswald en solitario con la que señala una conspiración. Es uno de los grandes misterios sin resolver de la época contemporánea que despierta siempre el máximo interés en todo el mundo.

 

Como todo el interesado sabe, el magnicidio ocurrió en Dallas, Texas, hace exactamente seis décadas y, según el informe oficial (el de la Comisión Warren), fue obra exclusivamente de un tirador solitario, Lee Harvey Oswald. Sin embargo, investigaciones y juicios posteriores llegaron a la conclusión de que, al menos, la cosa no estaba tan clara. De hecho, a finales de los años setenta del siglo pasado se determinó que la muerte del presidente fue una conspiración, e incluso el comité que llegó a tal conclusión afeó duramente el trabajo de la CIA, el FBI, los servicios encargados de la seguridad presidencial e incluso el de la propia Comisión Warren. En resumen, se les dijo a todos esos estamentos y organizaciones que habían sido unos auténticos chapuceros. Así las cosas, la pregunta oportuna actualmente sería ¿qué interés tenía la Comisión Warren para actuar como lo hizo? A pesar de todo, una parte significativa de la población (tanto estadounidense como del resto del mundo) sigue anclada firmemente en la teoría del loco solitario a pesar de las evidencias que, al menos, dejan serias dudas.

 

Existen varias certezas, más allá de los casi infinitos indicios e incomprensibles irregularidades detectadas en la investigación, que llevan a confirmar que hubo más de un asesino aquel mediodía. Por un lado, al parecer, la trayectoria prevista para la comitiva presidencial se cambió a última hora, de manera que incluso los periódicos del día indicaban el itinerario desechado; entonces, ¿cómo sabía Oswald que el coche de Kennedy pasaría por delante del almacén de libros desde donde supuestamente disparó?

 

Y por otro lado existe un dato puramente físico que descarta totalmente que el dudosísimo personaje fuera el asesino o al menos el único. Según demuestra la película del asesinato que filmó Abraham Zapruder, se produjeron al menos tres disparos en menos de siete segundos, el segundo y el tercero absolutamente perfectos, cosa que es absolutamente imposible. El prestigioso tirador deportivo español José Borja Pérez (varias veces campeón del mundo y de Europa de tiro de precisión, récord mundial de carabina a 100 metros y experto absolutamente fiable) publicó hace treinta años en la revista Historia y Vida una carta en la que explicaba que él mismo había intentado varias veces imitar lo que supuestamente hizo Oswald.

 

Así, se procuró un arma idéntica (Mannlicher Carcano) y munición casi idéntica a la que oficialmente usó el supuesto ‘asesino solitario’ (dicen los expertos que ningún tirador experimentado escogería ese fusil para hacer este ‘trabajo). Se colocó a cien metros y, con ayuda de un amigo cronometrando (arrancó el crono al sonar el primer disparo y lo paró justo con el tercero), apretó el gatillo tres veces en 15,70 segundos, resultando que los dos primeros acertaron perfectamente en la diana mientras que el otro se quedó cerca; en un segundo intento rebajó el tiempo hasta los 10,40 segundos, haciendo diana perfecta en el primer tiro y dejando un poco más lejos los otros dos; y en la tercera tanda tardó 9 segundos justos, con un blanco perfecto y dos peores que la vez anterior. Asimismo hay que tener en cuenta que la diana utilizada estaba fija, no en movimiento como hace 60 años el Lincoln en el que iba Kennedy, de forma que cuando se tira contra un blanco móvil el tirador ha de ‘correr la mano’, es decir, apuntar delante del objetivo y calcular instintivamente el punto exacto en el que proyectil y diana han de encontrarse. Esta circunstancia dificulta muchísimo más conseguir precisión y exige bastante más tiempo para hacer puntería; y no hay que dejar de un lado otro factor de dificultad, que es el nerviosismo que ha de tener quien va a disparar a una persona y más a alguien tan importante. En definitiva, deduce el experimentador campeón de tiro deportivo, es absolutamente imposible hacer tres blancos perfectos en menos de 7 segundos contra un objetivo móvil con un fusil de cerrojo y a 90-100 metros de distancia.  

 

Finalmente, observando detenidamente los fotogramas 310-314 de la película Zapruder, se ve perfectamente que el presidente, que ya ha recibido un tiro en el cuello, tiene la cabeza caída sobre el pecho y ligeramente vuelta hacia su esposa Jacqueline (izquierda) cuando recibe el tiro fatal en su parietal derecho; esto indica que Oswald, cien metros detrás, no tenía posición para conseguir ese blanco. Además, la cámara lenta muestra sin la menor duda que el impacto fatal que revienta la cara de Kennedy es frontal. La conclusión es que hubo más de un tirador, es decir, fue una conspiración.

 

Admitida la imposibilidad física de que el enigmático Oswald consiguiera tal proeza, la pregunta ahora sería, ¿quién fue, cómo y por qué? Lo único que parece seguro es que Oswald, él sólo, no perpetró el asesinato. Tal vez estuviera implicado (probable), pero es imposible que un solo tirador hiciera esos blancos perfectos en aquellas condiciones y tirando desde el mismo lugar. Por tanto, de momento y hasta dentro de unos cuantos años, habrá que conformarse con hipótesis.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 26 de abril de 2023

LA MENTIRA DE LOS GOBIERNOS PARA PROHIBIR LOS COCHES DE GASOIL Y GASOLINA


Todos los vehículos diésel y gasolina de la Unión Europea son responsables del 1,3% del vertido de CO2 a la atmósfera en todo el mundo, y por eso, quieren prohibirlos

Uno de los principales asuntos que preocupan a una mayoría de ciudadanos del mundo occidental es el del cambio climático, la contaminación del aire, aguas y tierras. Los gobiernos, siempre a la búsqueda de todo aquello que pueda proporcionar votos, llevan años usando el ‘cuidado del planeta’ como principal gancho electoral; a ello se suman los fanáticos ecologistas y similares, dispuestos a cualquier acto en beneficio de su idea. El principal acusado de todos los males es el coche de gasoil y gasolina, y por eso en la UE les han puesto fecha de caducidad, 2035. Un disparate y un imposible 

Sí, los políticos, estimulados por el tirón mediático del asunto del planeta y la contaminación, junto a los extremistas del clima, han conseguido que gran parte de la población se haya tragado la trola de que el gran problema es el automóvil, el turismo movido por combustibles fósiles. Sin embargo, los datos, los números y porcentajes que los propios ministerios de los países de la Unión Europea manejan, señalan que los coches tienen una responsabilidad mínima, casi despreciable, de las emisiones de gases a la atmósfera. 

En la Unión Europea los turismos son responsables cada año de un 15% de las emisiones de CO2 a la atmósfera en el propio territorio europeo. Es decir, el 85% del dióxido de carbono vertido a la atmósfera en Europa no es culpa de los automóviles particulares. Pero el caso es que, según ‘Our world in data’ (que se dedica al análisis pormenorizado de emisiones), el vertido total de la U E supone el 8,5% del total mundial. Mucho menos que los grandes contaminantes, China, India, EE UU y Rusia, donde ni se plantean prohibir coches de combustibles fósiles. 

De estas cantidades puede deducirse fácilmente que lo que expulsan los tubos de escape de las berlinas, monovolúmenes, compactos, utilitarios y motos que circulan por los países de la Unión Europea constituye el 1,3% del total de las emisiones de CO2 que se expulsan a la atmósfera cada año en todo el mundo. 

¿Y para reducir un 1,3% la emisión de gases se va a obligar a millones de europeos a gastarse miles de euros (sobre 40.000, más los cambios de batería) para cambiar al eléctrico? Y hay que añadir que habría que multiplicar por millones la generación de electricidad para los autos eléctricos. 

Prohibir la fabricación de automóviles de combustible fósil en 2035 sería una locura, un disparate de consecuencias imprevisibles. Pero a los chupópteros de la Unión Europea la realidad y el bien común les importa un pimiento, puesto que, como buenos políticos, lo único que les preocupa es ganar elecciones, o sea, poder, y si acusando a los automóviles se ganan votos la verdad se convierte en algo secundario y prescindible. Los ecologistas fanáticos hacen el resto acongojando a la población con un futuro apocalíptico si no se asumen sus ideas y convicciones. Y a quien se les opone lo llaman f…a. 

CARLOS DEL RIEGO