domingo, 21 de julio de 2019

CANCIONES CON UN DISTINTIVO ESPECIAL QUE LAS CONVIERTE EN ÚNICAS

Una, sólo una canción de los Beatles está firmada por Lennon-Harrison.


Existen en el universo del rock & roll algunas canciones absolutamente singulares, piezas que, por una u otra razón, poseen una exclusividad, un algo que las convierte en únicas. Pero esa singularidad no está en su calidad o interpretación, sino que tiene que ver con otras particularidades más físicas, más materiales

Cierto que cada composición, cada disco, tiene su propia personalidad incluso si es una versión, si sigue la corriente del momento o si está excesivamente ‘inspirada’ en otra. Pero más allá de esa individualidad que se le supone a toda interpretación musical, hay algunas que son únicas en su especie, partituras dotadas con una particularidad que las adorna con el distintivo de la exclusividad y que no tiene que ver con el componente artístico.

El disco de Cliff Richard& The Shadows ‘I could easily fall (in love with you)’ se publicó en 1964 y fue un gran éxito en media Europa. Hasta aquí nada extraordinario. Pero en España alguien decidió tomar una versión instrumental de esta melodía (la de la orquesta Norrie Paramor) y colocarla como sintonía de una serie de televisión española de gran éxito, ‘Crónicas de un pueblo’, desde 1971 al 74; y luego, alguien escogió esa versión como sintonía de apertura de uno de los programas de radio más importantes y longevos de España, ‘Protagonistas’. De este modo, sería difícil encontrar algún español que haya cumplido cierta edad y que no identifique inmediatamente la melodía con este programa de radio o, si tiene más años, con aquel de la tele; pero sería aun más difícil encontrar a alguno de los que recuerdan esa sintonía que hubiera escuchado el original de Cliff Richard. La peculiaridad de ésta se ciñe evidentemente a España.

Más raro aún es el dúo de compositores del tema ‘Here´s to you’, ya que su letra es de Joan Baez y la música de Ennio Morricone. Es un dueto verdaderamente sorprendente, inimaginable: una cantante folk y protesta y un compositor de música para el cine. Esa colaboración insospechada se produjo para la película ‘Sacco & Vanzetti’ (1971); ésta va de dos terroristas, Nicola Sacco y Bartolemeo Vanzetti, inmigrantes italianos en USA que fueron acusados de atentado y asesinato y cuya culpabilidad (a pesar de pruebas muy sólidas y antecedentes significativos) no convenció a todos en el juicio, en el que fueron condenados a muerte. La cantante neoyorkina (activista política desde niña) escribió apenas cuatro versos en los que defiende la inocencia de Sacco y de Vanzetti y denuncia la injusticia de su ejecución: “Aquí estamos por vosotros Nicola y Bart, descansad para siempre en nuestros corazones, el momento final es vuestro, esa agonía es vuestro triunfo”. La excelente partitura del genial Morricone es tremendamente contagiosa, tiene un punto de himno y, en fin, es de esas que se instalan en la cabeza para siempre. Se trata de una colaboración extraordinaria, pues pocas veces se habrá dado el caso de que un famoso compositor de bandas sonoras trabaje con una cantautora de éxito.

El tema ‘Happy’ (1972) de los Rolling Stones tiene la particularidad de que la voz solista, de principio a fin, es la de Keith Richards, no la de Mick Jagger; cierto que en otras ocasiones el guitarrista oficia de solista, pero es en algún estribillo, en alguna estrofa, o sea, rara vez se pone él sólo frente al micro para cantar toda la letra y relegar a Mick a los coros. Pero además, es la única pieza de los Stones que, con Richards como cantante, alcanzó el éxito e incluso llegó al top 20 en las listas. Y es que la pieza es exclusivamente suya (aunque la firme con Jagger); “es una canción extraña, porque si la tocas, realmente te vuelves feliz, incluso en las peores circunstancias, creo que tiene algo mágico”, dijo el propio Richards. La grabó él sólo, con apenas un batería (que no era el de los Stones) y un trompetista; el resto se añadió después. Y es que, como alguien escribió: “Mick, tú no sabes decir happy”. Por todo, es un tema único.

En el universo Beatles figuran más de 250 composiciones propias, la mayoría firmadas por Lennon y McCartney o por Harrison, y unas poquitas por los cuatro; pero hay una excepción, un instrumental de su prehistoria titulado ‘Cry for a shadow’ (1961) cuyos autores son Lennon y Harrison. La pieza surgió en Hamburgo cuando se presentaban como The Beat Brothers y acompañaban al cantante Tony Sheridan con Pete Best como batería. Se trata de una parodia de los temas de The Shadows, con George imitando el sonido de la guitarra de estos e incluso Paul parodiando los grititos de su bajista. El propio George recordaba en 1987: “… John tenía una nueva Rickenbacker con palanca de vibrato; de repente empezó a tocar esa melodía, yo me uní inmediatamente y allí mismo hicimos el arreglo entre los dos”. El tema, que puede encontrarse en recopilatorios de la primera época de la banda, es una auténtica singularidad, una rareza que todo buen ‘beatlemaníaco’ debería conocer.   

Y seguro que hay más piezas insólitas, únicas, en esto del rock & roll. Sólo hay que buscar.

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 18 de julio de 2019

ISABEL DE CASTILLA Y COLÓN, ARMSTRONG Y KENNEDY, DOS EQUIPOS PARA LA HISTORIA

John Kennedy e Isabel de Castilla fueron los impulsores que hicieron posibles tan fabulosas y trascendentes aventuras.


Isabel de Castilla


Cuando se llevan a cabo gestas como las que culminaron Cristóbal Colón y Neil Armstrong, siempre ha de haber detrás alguien que, con medios y poder suficientes, ponga la voluntad y la fe necesarias para realizar lo que se tiene por imposible.

Al celebrarse el cincuentenario de la llegada del Hombre a la Luna es fácil recordar aquel otro viaje de 1492 que supuso el descubrimiento de todo un continente y el comienzo del de todo el planeta. En ambos casos, los protagonistas de las dos gestas, Neil Armstrong y Cristóbal Colón (junto a sus tripulantes), estuvieron apoyados por dos personajes imprescindibles en el devenir de la Historia de la Humanidad, John Kennedy e Isabel de Castilla. Sin la voluntad de ambos gobernantes aquellas fabulosas aventuras no hubieran tenido lugar.

John F. Kennedy dijo a principios de los sesenta que tenía intención de llevar un hombre a la luna y devolverlo a casa sano y salvo antes del final de los años sesenta, “y vamos a hacerlo no porque sea fácil, sino porque es difícil”. Desgraciadamente, él no pudo verlo, ni siquiera el desarrollo del proyecto, pero su voluntad puso a muchos en marcha y consiguió ilusionar a la población, con lo que logró hacer cierto el sueño.

Hace casi cinco siglos y cuarto las tres frágiles embarcaciones comandadas por Colón llegaron a donde nadie había llegado; cierto que hay indicios de que los vikingos pudieron arribar a las costas de Terranova antes, pero si así fue no dieron importancia al hecho, no lo difundieron, lo mantuvieron silenciado por no merecerles mayor atención, y al no dar a conocer la noticia el continente siguió desconocido; puede afirmarse que su viaje fue estéril. Para emprender tan arriesgada aventura, pues no se tenía noticia de que alguien hubiera hecho algo parecido, se necesitaban muchos apoyos. Probó Colón ante varios comités de expertos, que indefectiblemente calificaban el proyecto como una memez. Hasta que se lo propuso a Isabel del Castilla, cuyos asesores calificaron igualmente el asunto como descabellado. Sin embargo, la reina castellana vio algo en aquel tipo tan decidido y en su aparentemente absurda idea, así que le dijo que, una vez conquistada Granada, volviera para tratar nuevamente el asunto. Cumplido el requisito, se presentó el navegante ante la reina, y ésta, a disgusto de muchos de los que la rodeaban, encargó a Colón y otros expertos la preparación del viaje.

Isabel de Castilla y John Kennedy fueron imprescindibles para que las dos gestas lograran sus objetivos, y ambos representan la figura de quien pone los medios y, sobre todo, la voluntad para que algo cercano a lo imposible se convierta en realidad, ya que sin ese empeño, sin ese anhelo y esas ganas de atentar contra lo inalcanzable, probablemente el Hombre seguiría en el Paleolítico. Pero luego hay que tener a la persona adecuada para subir a la nave y sortear los infinitos problemas que surgirán, a ese que no se acobarda ante las dificultades y que sabe poner prudencia a cada situación, a ese que posee arrojo y valentía, capacidad de liderazgo, recursos ante cualquier situación y conocimientos suficientes para saber qué hacer en cada momento.

Como es sabido, Colón era un muy experto navegante (y un horroroso gobernante) y, con seguridad, estaba convencido de que la Tierra era redonda, pero no tenía idea ni aproximada de las distancias. Por eso las cosas se complicaron en los últimos días de travesía, con el descontento entre las tripulaciones de los tres barcos y la amenaza de motín. En ese momento culminante mostró convicción y temple, calmó los ánimos y…, en fin, hace más de medio milenio se escuchó el castellano por primera vez en América.

Armstrong era un tipo frío con miles de horas de vuelo en cazas de guerra. Cuando le hablaron de viajar a la Luna no lo dudó un instante, no porque fuera un loco temerario, sino porque vio ante sí un reto cercano a la ficción, pero posible. Al igual que Colón, justo antes de llegar se vio ante graves imprevistos. El módulo lunar, debido a un error del ordenador, se pasó del lugar indicado para alunizar, por lo que desde la Tierra le dijeron que le quedaba combustible para unos segundos y, por tanto, que suspendiera la misión e iniciara el regreso a la nave en la que esperaba Collins; sin embargo, Armstrong propuso intentarlo manualmente. En aquel momento todos tenían el corazón en la garganta y bombeando frenéticamente, pero alguien seguía realizando su trabajo sin que sus pulsaciones apenas subieran; con gran destreza y una serenidad incomprensible (sitúese uno en aquel momento) Neil Armstrong posó suavemente su bote de desembarco sobre la luna sólo unos segundos antes de la catástrofe. Y lo hizo a mano.  

Armstrong y Colón personifican la valentía, la determinación y la maestría que exigen las gestas de tal trascendencia que modifican el rumbo de la Humanidad. La principal diferencia conceptual entre el tándem Isabel-Colón y Kennedy-Armstrong reside en que éstos sí sabían dónde iban y qué podían encontrar, mientras que aquellos emprendieron un viaje a lo desconocido, sin contacto ni ayuda de nadie, sin saber cuándo y con qué se iban a topar. Afortunadamente, en ambos casos se unieron la voluntad de desafiar a la utopía con la tenacidad y entereza precisas para romper el imposible.

CARLOS DEL RIEGO

martes, 16 de julio de 2019

LA ERA DEL VINILO. WOODSTOCK (I)

Un pequeño espacio de radio musical con los clásicos en singles y elepés.

WOODSTOCK (I).

  • JIMI HENDRIX, 
  • JANIS JOPLIN, 
  • JOE COCKER, 
  • THE WHO 


domingo, 14 de julio de 2019

ENORMES ÉXITOS CON LETRAS MAL ENTENDIDAS Y ALGUNA QUE CONTRADICE AL CANTANTE

Aunque su intención no era racista ni nada parecido, The Cure no hubieran escrito hoy su 'Kiling an arab', editado en 1979.


Aunque hay canciones cuyo texto está claro y quiere decir exactamente lo que dice, ocurre muchas otras veces que las letras no son fáciles de entender o no tienen el menor sentido, o son tópicas y con mensajes mil veces repetidos, pero también las hay cuya intención y contenido son sistemáticamente mal interpretados. Algunas de éstas parecen contradecir incluso al cantante y a su autor, que dan la sensación de no entender su propio mensaje (claro que eso de no entender la intención de las palabras es común en todos los ámbitos).

Enormes éxitos del rock tienen el pequeño ‘problema’ de que sus textos son tradicionalmente mal interpretados, con lo que el público llega a entender lo contrario de lo que el escritor quería comunicar. Pero también puede darse el caso de que sea el propio autor quien dice una cosa pero hace la contraria…

Eric Clapton siempre tuvo mucho tino para dar su toque personal a canciones de autores casi desconocidos y convertirlas en éxito. El ‘Cocaine’ era de JJ Cale, pero fue Clapton quien la catapultó al número uno. Su letra es obvia, trata de la adicción a las drogas, terreno que el guitarrista conocía muy bien. El propio ‘Mano lenta’ explicó que cuando la grabó se había desenganchado de la heroína, pero la había cambiado por alcohol y coca, de modo que no le resultó difícil convencerse de que podía controlar el consumo… Así, creyó que podía cantar sobre la coca con honestidad e incluso con objetividad, como si el alcaloide que en abundancia se metía no le afectara. Luego, cuando dejó rayas y licores, dejó también de tocar esta canción, ya que dedujo que estaba enviando un mensaje falso sobre ese polvo; más tarde la volvió a incluir en su repertorio, pero modificando un verso, que quedó “esa sucia cocaína’. Curiosamente, cuando abandonó el doping, afirmó que le había costado bastante volver a tocar, ya que todo le parecía demasiado duro, rígido, áspero.

Siempre bien recibido, el gran éxito de The Turtles ‘Happy together’ suele presentarse como una canción de amor perfecto, correspondido. Pero en realidad (como explicó Gary Bonner, su autor) trata de todo lo contrario: amor sin reciprocidad. En la letra el chico le dice a la chica que se imagine qué bien estaría todo, qué felices serían si estuvieran juntos, que bueno sería si te llamara y me dijeras que sí…, es decir, todo transcurre en el pensamiento del enamorado, nada más. Uno de los últimos versos, “¿qué tiempo hace”?, parece fuera de lugar, pero viene a significar que el enamorado cambia de tema convencido de que no hay nada que hacer con esa chica. En fin, aunque se tiene por una pieza blanca y acaramelada, el fondo es más bien amargo.

El ‘Pride, in the name of love’ de U 2 es un homenaje a Martin Luther King, en quien personifica Bono (autor) a esos hombres que a lo largo de los años han hablado de justicia y no violencia, e incluso han dado su vida por ello. Trata de “personas” (Cristo incluido) que vivieron y trabajaron por sus semejantes orgullosos de hacer lo correcto, pero sin engreimiento o vanidad; ese es el orgullo (pride) del que habla el tema, ese orgullo es “realmente una expresión del amor de Dios por todos los hombres”, explicó el cantante irlandés.

Tremendamente incorrecta políticamente es ‘Killing an arab’ de The Cure. Sí, trata de alguien que ha matado a una persona, a un árabe, pero se siente fatal al observar el cuerpo inerte. Inspirada en ‘El extranjero’ de Albert Camus (donde se produce esa situación de un tipo que ha matado a otro y no sabe ni por qué). Sin embargo, a pesar del título, no es racista ni anti musulmana, pero fue entendida como tal y provocó no pocas protestas; durante un concierto en 1979 Robert Smith explicó de dónde venía la canción y, al menos a los que estaban allí, les convenció. “Trata de alienación y existencialismo, cosas que entonces nos interesaban mucho; pero todo ha cambiado mucho desde entonces y la letra parece tener otro significado, pero no es así; es un error creer que va de racismo o asesinato, nada de eso”, explicó su autor, quien ha intentado varias veces modificar el verso convirtiendo ‘killing an arab’ en ‘kissing an arab’ e incluso en ‘killing another”. Sin duda, en 2019 jamás hubiera escrito esa letra.

También se tiene por irreverente ‘Rock the Casbah’ de The Clash, que tiene mucha historia. La escribió el batería Topper Headon, pero ya había sido expulsado del grupo antes de grabarla. Joe Strummer retomó la canción y le dio un giro total a la letra, ya que la de Headon era “totalmente pornográfica” y estaba dedicada a su novia (según desveló un manager de la banda). Así, Strummer se puso a escribir: “El rey les dijo a los ‘boogiemen’ que nada de tocar raga”, explicó, y añadió que entonces “recordé que alguien me había dicho que en Irán te castigaban por escuchar cierta música”; de este modo, la letra habla “acerca de los valientes que se rebelan contra la prohibición de escuchar y hacer música. En cualquier caso, no se trata de un desafío.

Una especie de eslogan asociado al rock es eso de ‘Sex and drugs and rock and roll’, procedente de una canción de Ian Dury, la cual parece dejar establecido que toda estrella del rock debe ser excesiva en esas tres cosas. Sin embargo, el propio Ian Dury confesó que es todo lo contrario, que su intención era “sugerir que en la vida hay más cosas que esas, pero también más cosas que el trabajo rutinario”. También contó que Chas Jankel (el pianista del grupo) y él compusieron el tema a partir de un riff ‘robado’ a Charlie Haden (músico de jazz que trabajó mucho con Ornette Coleman), pero cuando conocieron a Haden y le comentaron el ‘robo’, éste les dijo que no importaba, puesto que él había ‘robado’ ese riff a un músico de cajun (folk de Louisiana y otros estados del sur de USA). En fin, a pesar de lo que se ha entendido, Dury quiso decir todo lo contrario.

El caso de Pink Floyd y su ‘Money’ es pura contradicción. El tema es una diatriba contra el dinero, que parece ser la materialización del mal, sin embargo, con ese discurso contra la pasta ganaron mucha, mucha pasta; o sea, escribió Roger Waters que el dinero era malísimo, pero no le hizo ascos mientras engrosaba su cuenta corriente. Sorprende que hubiera quien entendiera que esa letra era una especie de loa al parné.

CARLOS DEL RIEGO

LA ERA DEL VINILO, 60 AÑOS DEL DÍA QUE MURIÓ LA MÚSICA.

Un pequeño espacio de radio musical con los clásicos en singles y elepés.

60 AÑOS DEL DÍA QUE MURIÓ LA MÚSICA. 

RITCHIE VALENS, 
BIG BOPPER. 
BUDDY HOLLY

miércoles, 10 de julio de 2019

LA INTERMINABLE DISCUSIÓN DEL VIAJE A LA LUNA

Los máximos especialistas mundiales en la materia trabajaron en el viaje, es difícil que fueran todos engañados o que todos estuvieran en el supuesto montaje y ninguno se fuera de la lengua nunca.


Es una de las principales teorías conspiranoicas: existen infinidad de criaturas que, contra toda evidencia, mantienen la creencia de que la llegada del hombre a la Luna fue un fraude desde el primer instante (otros dicen que la Tierra es plana). Estos días (concretamente el 16-VII) se conmemora el medio siglo de la llegada del Hombre a la Luna…, a pesar de los que siguen convencidos de que todo fue una conspiración con miles y miles de conspiradores

Como había prometido John Kennedy, antes de terminar la década de los sesenta USA puso hombres en la Luna y los trajo a la Tierra. Quien lo vio por la tele lo recuerda, y quien no estaba allí sabe del asunto, sin embargo, no son pocas las personas que desconocen que hubo un segundo, y un tercero, cuarto, quinto y sexto alunizaje. A pesar de ello, sigue contando con muchos convencidos la teoría conspiratoria, la que niega que algún terráqueo haya puesto sus pies en el satélite. Cuesta creer que existan criaturas que sólo necesiten escuchar las ‘razones’ que esgrime cualquiera en la barra del bar, en la oficina o en la mesa, para creerse a pies juntillas que fueron pérfidos montajes los logros de los Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17 y que, por el contrario, no tengan en cuenta los argumentos expuestos por científicos y estudiosos del tema. Debe ser que hay muchos que encuentra irresistible creerse estar en el ajo, saber algo que los demás no, para así poder mirar por encima del hombro a quienes, según ellos, se han tragado la bola. Sea como sea, hay que ser un poco testarudo para mantener la convicción de la conjura a pesar de todo lo que todos los especialistas han manifestado.

Los ‘indicios’ que esgrimen los empeñados en la teoría del complot han sido rebatidos infinidad de veces, a pesar de lo cual siguen presentándose como pruebas concluyentes. No es, por eso, cuestión de ir enumerando esas supuestas pruebas para ir refutándolas una por una. De todos modos, hay diferentes versiones: está quien afirma que sólo el primer viaje está en duda, no los siguientes, ante lo cual cabría preguntarse, ¿por qué harían un montaje tal si sólo cuatro meses después fueron de verdad?; otros sostienen que sí llegaron, pero que el vídeo se rodó en un estudio, y una de las señales que apuntan como evidencia es que el viento mueve la bandera…, como si en los estudios hiciera viento (la bandera se mueve porque el mástil es de aluminio y vibra al clavarlo, y porque la gravedad en la luna es seis veces menor que en la tierra); también están los que apoyan su posición incrédula en las fotos, las sombras y distancias de los objetos o en algunas veladuras…, sospechas que han sido explicadas (cualquiera puede encontrar esas explicaciones) por activa y por pasiva. ¿Y por qué no se ven estrellas?, preguntan algunos sin tener en cuenta lo más simple: porque es de día y, entre otras causas de carácter fotográfico, porque la superficie de la luna refleja mucha luz.

Se podría continuar revisando todos los motivos de desconfianza, pero sería repetir una vez más lo expuesto hasta la saciedad. Por eso es más oportuno presentar otras líneas de razonamiento. Aquí van tres. Pocos años después de la desintegración de la Unión Soviética, varios de los especialistas que habían trabajado en los diversos proyectos espaciales soviéticos (incluyendo el ingeniero Vasily Mishin, quien había sido el brazo derecho de Sergey Koroliov, el genial diseñador de cohetes y naves como Sputnik o Vostok) contaron cómo habían seguido la trayectoria del Apolo 11 desde el momento del despegue hasta el amerizaje con todos los instrumentos con que contaba su avanzada tecnología aerospacial, incluyendo una nave no tripulada que estaba en órbita lunar; además, tal y como confesó uno de ellos, si hubieran tenido la más leve sospecha de fraude lo hubieran proclamado a los cuatro vientos para, así, demostrar la ‘perfidia del capitalismo’. Sin embargo, reconocen que no les quedó más remedio que asistir en butaca de primera clase a aquel primer viaje a la Luna, cuyo éxito significó el abandono del proyecto que la URSS tenía en marcha para poner un hombre sobre su superficie antes que nadie. Por tanto, si los máximos enemigos de todo lo estadounidense corroboran sin el mínimo atisbo de duda aquel primer viaje… Ah!, y ya en el presente siglo sondas de Japón, India y China (que tiene programa espacial propio) han fotografiado el suelo selenita (con resolución de hasta 1,5 metros), mostrando las huellas y restos de los alunizajes. Como curiosidad puede añadirse que los familiares de Gagarin y Komarov (héroes soviéticos del espacio) entregaron a Neil Armstrong pequeños recuerdos de sus fallecidos para que los llevara con él en su aventura.  

Otro argumento. En la odisea del Apolo 11 (al igual que en las demás) tomaron parte directa miles de técnicos y especialistas, destacados expertos en las múltiples disciplinas que la magnitud del proyecto requería: en las fotos y grabaciones del control de Tierra se ve una auténtica multitud. Así las cosas, en caso de que todo hubiese sido trola, una de dos, o todos esos técnicos participaron en el fraude o todos ellos fueron a su vez engañados; si es que tomaron parte en la farsa resulta difícil pensar que, tras tantos años transcurridos, ninguno haya sucumbido a la tentación de desmontar todo el tinglado y hacerse rico y famoso, ser considerado un héroe a escala planetaria y pasar a la Historia; por el contrario, si ellos, las máximas autoridades mundiales en cada especialidad, fueron víctimas de la estafa, cabe preguntarse ¿quién sabría más que ellos para poder falsear todos los datos y de este modo burlar su pericia y experiencia? En cualquiera de los dos casos el montaje es literalmente imposible.

Y otro más. No hay astrónomo, astrofísico, estudioso del cosmos o científico de cualquier otra rama del saber que vacile a la hora de dar como hecho evidente cada una de aquellas asombrosas aventuras. De este modo, puede tenerse como irrelevante (incluso calificarse de ignorante) la opinión de gentes que, absolutamente ajenas a los verdaderos entresijos del asunto, niegan la evidencia.

No puede dejar de mencionarse el curioso falso documental francés ‘Operación Luna’ (2002), el cual cuenta con entrevistas a grandes personalidades que parecen explicar cómo se construyó el supuesto embuste. La filmación habría sido dirigida por el aclamado director Stanley Kubrik; sin embargo, al final de la película se desvela entre risotadas que todo ha sido una chanza, e incluso salen algunas divertidas tomas falsas; también admitieron cómo sacaron de contexto palabras de grandes personajes de la política, por ejemplo: si uno dice “de ninguna manera provocaremos una guerra, eso seguro”, no hay más que quitar el “de ninguna manera” y sacar el resto... Por cierto, cualquier aficionado al cine se sorprenderá al darse cuenta de que muchos de los ‘testigos’ que aparecen en esta inocentada (se estrenó el día de los inocentes en Francia) se llaman igual que personajes emblemáticos de pelis de Kubrik y Hitchcock.

Bromas aparte, nadie en su sano juicio puede defender esta leyenda urbana. Atreverse a tal cosa equivale a dárselas de saber más que nadie, de ser más experto y conocedor del tema que todos los profesionales que corroboran la veracidad de aquellos asombrosos viajes espaciales.    

CARLOS DEL RIEGO
(Actualizado de noviembre de 2015)

domingo, 7 de julio de 2019

GRANDES TEMAS ROCK QUE HABLAN DE USA

El 'We´re an american band' de Gand Funk fue el disco más vendido en el mundo
 en 1973.


El día 4 de julio, como es sabido, es la fiesta nacional de USA, ya que ese día de 1776 se tiene como el de la fundación del país. No cabe duda de que hablar de Estados Unidos debe ser un atractivo irresistible para muchos músicos de rock, y no solo estadounidenses, ya que hay cientos de canciones que directa o indirectamente tienen dicha nación como sujeto. Aquí va una mínima selección de algunas de las más célebres y celebradas

Como en todas partes, en USA coexisten los que están convencidos de que su país es el mejor del mundo y los que creen todo lo contrario; alguien los definió como narcisistas unos y como narcisistas pesimistas los otros. Como quiera que el rock & roll nació allí, Estados Unidos es tema principal o secundario de cientos de títulos, por lo que son muy diversas las visiones que de la Unión se presentan.

Aunque no puede decirse que sea rock & roll, bien puede empezarse por el pegadizo ‘This land is your land’ de Woody Guthrie (fuerte influencia para posteriores gentes del rock), quien comenzó a escribir la canción en 1940 mientras hacía autoestop desde Los Angeles hacia Nueva York. El fondo del asunto que quiso transmitir Guthrie es que el país es de todos, no sólo de los ricos y poderosos, también de los obreros y los pobres. Así, el último verso del estribillo iba a ser “Dios bendijo a Estados Unidos para mí”, pero el autor finalmente lo cambió por “Esta tierra fue creada para ti y para mí”. Pronto se convirtió en un himno de protesta para infinidad de cantantes folk, sin embargo, muchos aun la tienen como un canto patriótico.

Emblemático título cuando se trata del asunto es el ‘Born in the Usa’ de Bruce Springsteen. Realmente el texto trata de reflejar el injusto rechazo y desamparo que sufrieron los que volvieron de la guerra de Vietnam (la primera que Usa no ganó). Durante mucho tiempo se interpretó como ejemplo de fervor patrio, sin embargo su intención es avergonzar a un país desagradecido con quienes lucharon por él. En todo caso es una muestra de la perpetua contradicción en que viven los naturales (algo que se ve en todos los países).

Otro que suele lanzar cargas de profundidad en sus letras es Neil Young, como puede comprobarse en el irresistible ‘Keep on rockin’ in the free world’. Como es habitual en él, critica mediante metáforas, imágenes y mucha ironía contra, en este caso, el inquilino de la Casa Blanca y su interés por manejar el mundo, pero también contra los integristas islámicos que condenan a muerte a quien los critica, e incluso contra la división este-oeste que entonces existía (se publicó poco antes de la caída del muro de Berlín). La canción propone rock & roll como elemento liberador.

Por el contrario, Greenday se expresaron explícitamente en su ‘American idiot’. La intención de la letra es señalar a los medios de comunicación como manipuladores del personal, que se deja engañar como un idiota. El propio autor dijo que también trataba de mostrar la confusión en que vive el estadounidense: “Yo mismo ataco a USA mientras me siento plenamente estadounidense”; y cuando alguien le preguntó si el ‘idiota americano’ es el que vota a Bush (el presi de entonces), Armstrong respondió: “No, sólo es un idiota mal informado”.

Tom Petty grabó su enigmática ‘American girl’ el 4 de julio de 1976, aunque seguro que fue casualidad. El texto parte de una especie de leyenda urbana universitaria que aseguraba que una chica se tomó alucinógenos nada más llegar a la universidad, pero el ‘viaje’ fue mal, pues la pobre creyó que podía volar y se lanzó por la ventana… Sobre eso Petty construyó un tema que, en el fondo, muestra el fin de la inocencia aunque, según él, habla de la esperanza y el deseo de mejorar en la vida, algo que se explica en los primeros versos: “No podía evitar pensar que había algo más de vida en alguna parte”.

 Los canadienses The Guess Who tuvieron un enorme éxito en 1970 con la trepidante ‘American woman’. Los integrantes de la banda debían ser muy ingenuos, ya que la canción la escribieron después de relacionarse con las jovencitas estadounidenses, las cuales los sorprendieron por sus ‘costumbres relajadas’; el letrista (Burton Cummings) explicó: “Lo que tenía en la cabeza cuando la escribí es que las chicas de los Estados Unidos parecían madurar mucho más rápido que las de Canadá, y eso las hacía, bueno, peligrosas”. ¡Pobres chavales, lo mal que lo debieron pasar al verse rodeados por esas ‘american women’ tan peligrosas!

Tremendo éxito tuvieron Grand Funk (uno de esos grupos con mala prensa y buenas ventas) con su descriptivo e incluso autobiográfico ‘We´re an american band’. Publicada un par de de días antes el 4 de Julio del 73, el texto cuenta verdaderas anécdotas y sucesos que tienen al grupo como protagonista, es decir, habla exclusiva y explícitamente del grupo, y proclama que sólo “somos un grupo americano” que trata de divertir a la gente con sus conciertos de rock. El trío especificó que pretendían transmitir las cosas que les pasan cuando están de gira por USA y que sólo pueden pasar allí, y también que no son una banda heavy, sino sólo de rock. Recuerdan los Grand Funk que estaban de gira con Humble Pie y, en cierto momento de descanso en el bar, el trío de Michigan empezó a enumerar grandes estrellas del rock estadounidense, mostrándose orgullosos de ello, tanto que de repente se situaron a su altura diciendo “nosotros somos una banda americana”..., claro que también han desvelado que esto jamás sucedió, que es una anécdota ficticia.

En fin, hay muchísimas grandes canciones, éxitos clamorosos que hablan de USA y que merecen ser recordadas, como la archiconocida y siempre bien recibida ‘American Pie’, de Don McLean, una especie de recorrido por el rock de los años sesenta, sobre todo del suceso que acabó con tres estrellas emergentes en 1959. También están los que cantan a los ‘States’ con verdadera devoción, como Neil Diamond en su ‘America’, patriótica sin ambages ni dobles sentidos, o el ‘America the beautiful’ de Ray Charles.

Con total seguridad, a cualquier interesado en el tema del rock se le ocurrirá, sin pensar demasiado, una docena de títulos más que giran en torno a USA.

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 4 de julio de 2019

FALSO ECOLOGISMO, FALSO FEMINISMO, FALSA HONESTIDAD

El avión que llevó al presidente a ver un concierto en Castellón quemó casi tres mil litros de queroseno, que vertieron a la atmósfera como cientos o tal vez miles de coches diésel. No.


Resulta verdaderamente chocante comprobar cómo hay criaturas políticas que alardean de su preocupación por la ecología y, a la vez, manchan y contaminan con total despreocupación; e idénticamente ocurre con otros ‘ismos’ que suelen enarbolar dirigentes y representantes públicos, quienes en su quehacer diario se comportan contrariamente a lo que proclaman

Es curioso pero en la actualidad da la impresión de que lo importante es lo que se dice, lo que se manifiesta en público, y no lo que realmente se hace; es decir, parece no tener mayor repercusión la evidente contradicción entre las palabras y los actos de los profesionales de la política. Esto se ve a diario casi en cada individuo, pero se salta a la vista en la esfera de los que viven de gestionar lo público.

El actual Gobierno de España ha gritado a los cuatro vientos que una de sus grandes preocupaciones es la contaminación, los vertidos de CO2 y otros gases que causan efecto invernadero, de modo que anunciado más impuestos, más restricciones y la proscripción de turismos a gasoil en los próximos años. Sin embargo, casi todos los integrantes de ese gobierno conducen coches con motor diesel, grandes, viejos y contaminantes. Asimismo, el presidente de ese gobierno usa el avión presidencial para fines privados (también el helicóptero) y casi siempre teniendo alternativas más limpias y baratas; tal vez nadie le haya explicado que el queroseno que consume el reactor (casi 3.000 litros por hora en trayecto corto) contamina más, mucho más que cientos, tal vez miles de coches diesel…, aunque es difícil creer que él no lo sepa. Es un caso evidente de la hipocresía del político y de que, realmente, la contaminación y los vertidos de CO2 a la atmósfera les importan un pimiento. En definitiva, su supuesto ecologismo es más falso que un euro de madera.

Algo parecido puede decirse de colectivos y políticos y políticas feministas. Se rasgan las vestiduras por sutilezas de lenguaje y por lo que denominan ‘micromachismos’ y, sin embargo, se callan como muertos (y muertas) ante las dos mujeres que fueron apaleadas en Barcelona por exhibir una bandera; ni dirigen una palabra de apoyo a las mujeres acosadas, insultadas, amenazadas o agredidas si son de partidos políticos rivales; ni, por supuesto, manifiestan repulsa ante los evidentes y continuos machismos en muchos países de cultura musulmana; y jamás se les ocurre decir una palabra en contra del agresor si es una agresora. Al igual que en el caso anterior, su feminismo es falso, selectivo, pues sólo se activa cuando las víctimas son de su camarilla, de su bando o de su ideología política. En definitiva, el verdadero feminismo, que no entiende de partidos o credos y atiende a toda mujer maltratada, no les importa nada.

Otro modo de ver lo que les importa a los políticos y políticas el bien común es escuchando las gruesas e indignadas palabras que vocean contra la corrupción que salpica a militantes de partidos rivales, y contrastarlas con el silencio o la justificación que otorgan a los presuntos si se trata de correligionarios y colegas de partido. Es decir, la corrupción se la trae al pairo, sólo les molesta la de los demás, no la de los camaradas.

Y así se podría seguir analizando lo que dicen y lo que hacen en otros campos o ‘ismos’, a quién acusan y a quién exculpan por hechos idénticos. En fin, hay que entender que a las personas que se dedican profesionalmente a la política lo único que les importa, lo único que les preocupa, lo único que los mueve es la propia política, exclusivamente. Lo demás sólo son instrumentos que serán utilizados en interés propio o del partido según las corrientes y pensamientos predominantes en la sociedad en cada momento.

En fin, no hay verdadera inquietud por la conservación del entorno si no se empieza por uno mismo. No hay auténtico feminismo si antes de condenar el acto machista se mira a qué ideología pertenece la mujer. No hay preocupación real por la corrupción si sólo preocupa la de los demás.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 30 de junio de 2019

EXPULSADOS DEL GRUPO POR BORRACHOS Y/O DROGOTAS



Lemmy Kilmister fue expulsado de Hawkind 'por no consumir la droga correcta', dijo, aunque luego le fue mejor con Motorhead.
Los excesos con el alcohol y otras drogas son cosa corriente en los grupos de rock, de manera que sería laborioso encontrar alguno en el que uno, varios o todos sus integrantes nunca hubieran abusado de las botellas, los polvos o las pastillas. Sin embargo, hasta en esas situaciones hay un límite, y quien lo traspasa corre el riesgo de que sus compañeros lo pongan de patitas en la calle. Tal ha sucedido muchas veces y ha afectados a grandes nombres

Es curioso, pero en el planeta del rock se permiten ciertas cosas que en otros ámbitos serían rechazadas; por ejemplo conductas relacionadas con el abuso de sustancias por las que el ciudadano corriente sería reprobado, acusado e incluso sancionado. A pesar de todo, incluso en esos ambientes existen ciertos límites, que suelen coincidir con el trabajo y la continuidad del grupo, es decir, si por causa del ‘mal estado’ de un componente del grupo se ven afectados contratos y compromisos, es fácil que los demás se planten y corten por lo sano. Esto se ha producido muchas veces en la corta historia del rock.

Un caso emblemático es el de Syd Barret y Pink Floyd. Barret ya mostraba una conducta errática en 1967, cuando el grupo grabó su primer Lp; en escena olvidaba letras y fuera de ella resultaba imprevisible, olvidaba presentarse a conciertos o grabaciones… La leyenda asegura que se metía LSD a diario y que, por tanto, vivía permanentemente alucinado; el caso es que después de no presentarse para una gira, los demás decidieron prescindir de él, dejar de contar con él, ni se molestaron en ir a recogerlo para la siguiente actuación. Luego se cuenta que apareció en el estudio mientras sus ex y su sustituto grababan ‘Shine on…’ en su memoria. Desde entonces, y a pesar de que publicó algunos discos, apenas se dejaba ver. Para la supervivencia del grupo Syd debía ser expulsado, pero la duda se mantiene, ¿lo largaron por excederse con el ácido o porque era un esquizofrénico?

También es conocido que Brian Jones, fundador de los Rolling Stones, fue defenestrado por sus colegas por pasarse. Él fue quien decidió el nombre, quien orientó el sonido inicial y, en fin, el primer líder de la banda.  Pero en poco tiempo Jagger y Richards fueron quitándole protagonismo, tanto en la parte creativa como su presencia en el estudio. Jones, que ya era aficionado al consumo de sustancias, pasó a convertirse en auténtico profesional al notar cómo iba perdiendo peso en el grupo, así que saltó hacia el caballo. A partir de ahí, además de todo lo malo que conlleva la heroína, se sucedían las acusaciones por posesión, por lo que hubo de dar cuentas y promesas al juez muchas veces. Hasta que a mediados de 1960, Jagger y, Richards le dijeron que prescindían de sus servicios y que ya tenían sustituto, Mick Taylor. ¿La ‘solución’ de Brian?, meterse más y más…, hasta que apareció ahogado en su piscina unas semanas después: alcohol, drogas variadas y el hígado hinchado como un globo, dijo el forense.

Lemmy Kilmister, motor de Motörhead, tocaba en los setenta (del 72 al 75) con un potente grupo llamado Hawkwind, en cuyos primeros años abundaron los abandonos por…, sí, droguerío. A mediados del 75 la policía de Canadá lo pilló con más de un gramo de anfeta en el bolsillo, así que lo detuvo, pasó una noche a la sombra y finalmente…, fue liberado, ya que la pasma se equivocó en la sustancia y anotó en el informe que era coca, por lo que el cargo fue desestimado. Sin embargo, después del siguiente concierto, sus camaradas lo destituyeron de su cargo de bajista y voz. El propio Lemmy comentó irónico: “si me hubieran pillado con ácido lo único que hubiera pasado es que me hubieran pedido un poco y hubiera seguido en el grupo; me despidieron por no meterme la droga correcta”. Claro que, visto lo visto, ganó al cambiar aquello por su Motörhead (título de un tema suyo para Hawkwind). Sabido es que Ian ‘Lemmy’ Kilmister murió de cáncer, aunque también padecía arritmia e insuficiencia cardíaca, ya que nunca dejó las anfetas.

Cuenta la mitología del rock que los integrantes de Black Sabbath gastaron hasta quince mil dólares más en coca que en toda la producción de su Lp ‘Vol. 4’(1972). Años después, tras una gira, Ozzy Oborne no apareció en el estudio, de hecho estuvo literalmente desaparecido durante más de un mes y medio… Recuerda el guitarrista Tommy Iommi que “Ozzy no quería otra cosa que salir y emborracharse, así que decidimos hacer algo y lo despedimos”. Contra todo pronóstico Ozzy se desintoxicó, se recuperó, lanzó álbumes en solitario y un par de décadas después volvió al micro de Black Sabbath. 

Los miembros de Metallica trasegaban tanto alguien les apodó ‘Alcoholica’. Dave Mustaine, guitarrista fundador, cumplía con el ‘requisito’, pero lo malo es que se volvía violento y, además, no se conformaba con la bebida. En 1983 despertó de una merluza descomunal, abrió los ojos y lo primero que escuchó es que ya no contaban con él, y acto seguido lo subieron a un bus que lo llevaría a Los Ángeles (estaban en Nueva York). Luego formó su propio grupo, Megadeth y tuvo éxito. El caso es que confiesa haber luchado durante décadas contra el alcohol, la heroína y los barbitúricos (15 ingresos en rehabilitación), hasta quedar ‘limpio’ desde final de siglo “gracias a Dios”, ya que se ha vuelto católico practicante y fervoroso.

También Lol Tolhurst fue fundador de The Cure junto Robert Smith en 1976, y también fue apartado de su grupo, en 1989. ¿La causa?, bebía tanto que era incapaz de tocar; fue el batería de los primeros discos y, desde 1982, teclista, pero en el álbum ‘Desintegration’ sólo se dice que toca “otros instrumentos”, aunque la realidad es que no tocó casi nada, pues estaba dominado e incapacitado por el alcohol. Su ‘amigo’ Robert Smith lo cesó. Tolhurst formó su grupo y siguió trabajando en la música. Y más de veinte años después, en 2001, regresó a The Cure, pero sólo para unos pocos conciertos, nada más. “Fue divertido, pero eso es todo, no he vuelto a The Cure”, dijo mostrando que aun no había perdonado al tipo con quien formó el grupo siendo adolescentes y luego lo dejó tirado.

El batería de Guns N’ Roses, Seven Adler, siempre tuvo problemas de abuso, sobre todo de heroína y alcohol (sus compañeros, al menos, estaban mínimamente sobrios cuando había que trabajar), lo que lo hacía impredecible, así que le dieron un ultimátum, o se cortaba un poco o a la calle, pero claro, el caballo es muy fuerte, así que en 1990, a la calle. Luego él prometió que nunca más y sus compis le hicieron firmar un contrato en el que se comprometía a no volver a tocar el polvo…, pero no pudo cumplir la promesa y ese mismo año lo pusieron definitivamente en la calle. Arrestos, clínicas de desintoxicación, violencia doméstica, enfermedad, hospital, drogas, arrestos…

Son sólo una muestra de una lista que, desgraciadamente, sería kilométrica.

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 27 de junio de 2019

UN TRIBUNAL DECIDE QUE HAY PERSONAS NO HUMANAS

Los animales son animales, no humanos, y es absurdo y contra natura pretender 'desanimalizarlos' y humanizarlos.


Un tribunal argentino ha sentenciado que una orangutana es una “persona no humana” y que es sujeto de derechos, aunque no especifica cuáles son las obligaciones asociadas a esos derechos. Es una tendencia que se viene observando desde hace ya décadas: hay personas y colectivos empeñados en humanizar a los animales. Sin embargo, se diga lo que se diga y sentencie lo que sentencie el juez, un animal será siempre un animal

Son los animalistas más extremos los que pretenden asignar rasgos humanos a los animales irracionales y exigen que sean tratados como tales, o sea, exigen que tengan los mismos derechos que las personas; claro que jamás explican cuáles serán las obligaciones, los deberes que conllevan esos derechos. Lo curioso es que esa inclinación se nota también en otros ámbitos, por ejemplo en los documentales de naturaleza de la tele, en los que se dota a cazadores y presas de rasgos humanos: “el valiente ñu se defiende”, “el hipopótamo derrotado huye con su orgullo herido”, “la astuta hiena…”, “el inmisericorde león…”, pero en realidad nada de eso tiene que ver con los animales, ninguno es valiente o cobarde, orgulloso o humilde, astuto o tonto, cruel o compasivo; los animales (irracionales) sólo hacen lo que tienen que hacer y no pueden comportarse de otro modo, ya que su conducta está dictada por su instinto, por su bioquímica. El ser humano, por el contrario, tiene la capacidad de elegir, de imponer su inteligencia a sus instintos, de sujetar su bioquímica con su conciencia, de modo que sí puede ser cruel o compasivo. Finalmente también podría hablarse de quienes tratan a sus mascotas como se trata a hermanos, primos o hijos.

Luego están algunos jueces (pocos) que están dispuestos a dictar un disparate como el de esa magistrada argentina que ha sentenciado que un orangután es ‘persona no humana’. En primer lugar resulta muy preocupante que un juez tenga poder para decidir quién es persona y quién no, porque podría empezar a considerar tal cosa al perro, al caballo, al periquito, a la rata, a la mosca, al piojo…, o sea, ¿por qué esa orangutana sí y otros simios o cualquier animal no?, eso sería racismo; y llevado al extremo, podría concluir el togado que alguien es un ‘humano no persona’. En segundo lugar, si este simio es sujeto de derecho deberá someterse a las leyes; y en caso de que  las quiebre, si ataca a una persona o a otro animal ¿tendría derecho a un juicio justo con juez, fiscal y abogado? ¡Con cuánta frecuencia algunos jueces se dejan llevar por su ideología, por su vanidad y soberbia, cuántas veces (algunos jueces) se sienten los más estupendos e innovadores a la hora de redactar sus conclusiones sin darse cuenta en el irracional esperpento en el que caen!

Hace unos días se difundió la foto de unos autobuses de una ciudad española en los que se veía un cartel publicitario con un toro al que se le atribuía la frase: “Los animales no somos cosas”. Evidentemente ningún animal llegaría jamás a esa conclusión ni podría expresarla, lo que quiere decir que el colectivo animalista que estaba detrás de tan burda propaganda ha asignado al toro cualidades exclusivamente humanas, o sea, lo ha ‘desanimalizado’ y lo ha humanizado. Además, siguiéndoles la corriente, al tramposo lema podría añadírsele la coletilla “pero tampoco personas”. Y por otro lado cabría preguntar a esa organización por qué se atribuyen la representación de todos los animales… Resulta difícil tener que demostrar lo evidente.

Volviendo al simio, sorprende la ingente cantidad de dinero y recursos gastados en él: radiografías, electros, ecografías, análisis de sangre, tratamientos para fosas nasales, amígdalas y laringe, examen dental, análisis de heces…, por no hablar de los gastos corrientes, como alimentación, medicación, traslados... Se antoja inmoral que haya niños y adultos humanos argentinos que carecen de tantos cuidados y atención.

El hombre tiene la obligación de tratar correctamente y con el respeto debido a los animales, pero una cosa es el trato éticamente y moralmente correcto (incluso cariñoso con las mascotas), y otra es hacerlos pasar por personas y como tal tenerlos y considerarlos. Según el diccionario, persona es individuo de la especie humana, hombre o mujer; también habla de persona física, que equivale a persona; y de persona jurídica, que es un conjunto de personas. En fin, no hay posibilidad de que la persona sea ajena al humano, por lo que eso de ‘persona no humana’ es un contrasentido, como decir ‘circunferencia no redonda’. Simplemente no es posible porque las palabras significan lo que significan, no lo que se desea que signifiquen según lo que conviene.

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 24 de junio de 2019

FESTIVALES DE ROCK: DEL IDEALISMO AL MARKETING

La singularidad de Woodstock no admite imitaciones, repeticiones ni comparaciones.


Los festivales de rock (y géneros afines) son lo más común del verano; tanto que su proliferación, adaptación al momento y comercialización los ha convertido ya en algo así como una verbena o, como ya se les suele denominar, un parque temático. Tal cosa se puede decir de lo que proponen para el festival de Woodstock de 2019, un batiburrillo que alterna a verdaderos clásicos del rock (añosos, claro) con personajillos de dudoso mérito que viven más de las redes sociales que de sus discos y conciertos 

Sin embargo, esta especie de romería en que se ha convertido el gran festival de rock, en sus primeros pasos tenía mucho de ritual, se entendía como un gesto de protesta, como una manera de diferenciarse de lo convencional en donde lo principal, casi lo único, era el concierto. Hoy los festivales son parte del paisaje, han sido asimilados por la mercado, envueltos en márketing y vendidos en los grandes almacenes; acudir a los grandes festivales (Woodstock 2019 incluido) ya no tiene magia y sí un punto de subordinación a la industria del entretenimiento.

Sí, las cosas han cambiado radicalmente en todos los aspectos. Esta manera de ofrecer rock en vivo nació (cómo no) en Estados Unidos. Se tiene como el primero de este género el llamado Fantasy Fair & Magic Mountain Music Festival, celebrado en junio de 1967 en una colina de San Francisco, el cual había tomado la idea de una especie de feria en la que el personal se disfrazaba con trajes de época rememorando los siglos XVII y XVIII (el Reanissance Pleasure Fair). Aquel iniciático Fantasy & Magic fue seguido unos días después por el mucho más famoso Monterey Pop, con el que se abrió definitivamente una prometedora puerta, ya que fue un enorme éxito; luego llegaron el gigantesco Woodstock y algo después el no menos emblemático Altamont, con lo que la novedad se hizo costumbre y se extendió por todo el mundo.

Desde entonces las cosas han cambiado mucho, en todo, tal vez lo único que no ha variado es la sensación que han de experimentar los artistas al ver el gentío. Aquellos primeros festivales de los sesenta del siglo XX tenían como fines principales llamar la atención sobre el nuevo movimiento que ya se llamaba hippy, dar a conocer aquello de paz y amor, las flores en el pelo y la ropa estrafalaria y colorida, la conveniencia de los alucinógenos y el amor libre, el rechazo a la guerra y a las reglas de la sociedad materialista…, todo ello envuelto en las más diversas variedades de rock. No faltaba el ‘buen rollo’ entre el personal, con mucho ‘haz el amor y no la guerra’… En fin, que aquellas primeras congregaciones de hippies eran la materialización del ideal ‘sexo, drogas y rock & roll’, nada más, nada menos.

Además, los pioneros Fantasy Fair y Monterey (éste promovido por John ‘Mamas & The Papas’ Phillips) tuvieron fines solidarios y los beneficios se dedicaron íntegramente (teóricamente) a instituciones benéficas; se tiene por muy cercana a la realidad la cifra de 200.000 asistentes a cada uno de dichos eventos. De todos modos, la intención de los organizadores tenía poco que ver con el beneficio económico y mucho con sus ansias de libertad psicodélica, de armonía, de vivir en comuna sin reglas, sin ataduras, sin compromiso, sin obligación; y como quiera que en aquellos años aquel movimiento cultural (que fue de los primeros en eso de la contracultura) era la novedad absoluta, contaron con masivas asistencias. Lógicamente, con aquellas bases ideológicas, las marcas comerciales no tenían sitio. 

Hoy las cosas son distintas. Los grandes espectáculos musicales con extensos carteles surgen por todas partes y, al menos en su mayoría, congregan a muchos miles de espectadores que acuden menos atraídos por los nombres de los artistas que por la promesa de gran mogollón. En realidad, echando un vistazo a los programas de algunos de estos certámenes está claro que es imposible presenciar todo: hay varios escenarios, actuaciones simultáneas o una tras otra casi inmediatamente. Sí, en los festivales del siglo XXI impera la masificación en todo, artistas, público, marcas comerciales se mire hacia donde se mire, actividades de ocio, restaurantes y, en fin, todos los servicios que se tienen en cualquier parte. Estos festivales-romería, estos parques temáticos son un poco como el bufé de los restaurantes chinos, en los que todo termina sabiendo igual. Grupos, guitarras y baterías, cantantes melódicos alternando con bandas extremas, punk y copla, heavy y rumba, hip hop y ska-reggae, marketing, refrescos y pitanza, operadores de telefonía e internet, marcas de coches, bancos…, todo se congrega, todo confluye, todo forma parte del espectáculo, todo termina teniendo el mismo sabor a marketing y mercadotecnia. Totum revolutum. 

En Woodstock, e incluso en aquellos primeros ‘enrrollamientos’ de la España de los primeros setenta del siglo pasado, existía el sentimiento de asistir a un rito, de diferenciarse del resto, de formar parte de algo diferente y muy lejano a lo que pasaba y a lo que se pensaba fuera del recinto. Y con “buen rollo tío”. El rock era entonces verdadera contracultura, puesto que la mayoría de la población no es que lo rechazara, es que ni lo tenía en cuenta: la sociedad aún no lo había asimilado.

No es que lo de ahora sea mejor ni peor, es simplemente distinto, es lo que lógicamente corresponde a cada momento: lo que fue Monterey sería imposible hoy, y los de hoy serían impensables entonces. Pero, por encima de todo, la mayor diferencia entre unos y otros reside en los artistas, y por eso no es posible la comparación: en los festivales de los veranos de los últimos sesenta del siglo XX tocaron gigantes del rock como Jimi Hendrix, The Who, The Rolling Stones, Crosby Stills Nash & Young, Janis Joplin, Creedence Clearwaer Revival, The Doors, Canned Heat… El ‘Woodstock 50’ de 2019 mezcla estrellas auténticas (un tanto ajadas, claro) con raperos y otras razas de dudosa relación con el rock y con lo que se pretende recordar. 

CARLOS DEL RIEGO