sábado, 15 de junio de 2024

LOS JUEGOS OLÍMPICOS, CADA VEZ MÁS VULGARES Y MENOS OLÍMPICOS

 


Los JJOO caminan con paso firme a la vulgaridad, la ordinariez, la chabacanería.

 

París acoge este 2024 los Juegos de la XXXIII Olimpiada de la Era Moderna. Los incondicionales del deporte en general y de las citas olímpicas en particular estarán esperando ansiosos… o no tanto, puesto que se han añadid al calendario olímpico disciplinas que no pueden ser consideradas deportes o son meros sucedáneos. Por no hablar de las ‘trampas’ consentidas…

 

En total, los terceros JJOO que acoge la capital francesa contarán con 34 disciplinas, de las cuales no todas son deportes. Tradicional es la discusión de si la natación sincronizada o la gimnasia rítmica deben ser consideradas deportes; baste repetir que en esas disciplinas lo que cuenta es la belleza, la sincronización, la coreografía, la elegancia..., conceptos que nada tienen que ver con el verdadero deporte, en el que no importa si lo has hecho bonito o feo, elegante o desgarbado mientras el balón entre o llegues a meta antes que tus rivales. En el ámbito olímpico, en todos los deportes de su calendario, debe imperar el lema ‘más rápido, más alto, más fuerte’ (el evocador ‘citius, altius, fortius’ que tiene que ver con el verdadero deporte), pero no ‘más bello, más elegante, más artístico’. En resumen, lo que cuenta en el auténtico deporte es lo que dicen el crono, el metro y el marcador sin que interese a éste el cómo de artístico se ha conseguido el resultado; esto no computa.

 

Luego están los ejercicios que no deben estar en el juegos porque no son deportes sino actividades urbanas, como el break-dance (que en todo caso es un baile), la cama elástica, los saltos de trampolín o el skate-boarding; puede añadirse la escalada, que nada tiene que ver con la auténtica escalada. Y también puede cuestionarse la presencia en el calendario olímpico de deportes-sucedáneo-imitación-miniaturización, como el baloncesto 3X3, el ciclismo BMX ‘freestyle’ y el BMX ‘racing’ (además del ciclismo en pista, en carretera y en montaña), el rugby 7o el voley playa… Se pretende una ‘urbanización’ de los juegos o, lo que es lo mismo, una vulgarización. Ya nadie se sorprende de que el ganador en monopatín reciba lo mismo que el campeón de los 100 m lisos o el maratón. Pronto serán olímpicos el soga-tira (que ya fue olímpico a principios del siglo XX), las carreras de sacos, los concursos literarios, el wrestling (lucha libre americana, que es pura coreografía), la lucha de brazos, el parkour, la capoeira, el rodeo, el hula-hop, la petanca, los bolos, el culturismo o el baloncesto en burro, y no tardarán en incorporar el fútbol sala, el fútbol playa, el futvoley, el fútbol australiano… ¿Y por qué ese empeño de los jefes del COI?, la respuesta es evidente: por dinero, algo fácil de deducir teniendo en cuenta que el COI es uno de los organismos más corruptos del mundo, como se ha demostrado tantas veces.

 

Y también pueden cuestionarse reglas y decisiones de los jueces de atletismo que son injustas e irracionales. Por ejemplo el hecho de permitir las ‘zapatillas mágicas’ que calzan todos los atletas y que mejoran notablemente las marcas; por eso, desde que se autorizaron no hay competición en la que las tablas de resultados no muestren abundantes ‘mejor marca personal’, ‘mejor marca del año’, récord nacional, récord de los campeonatos… Es evidente que la placa de carbono (y otras estructuras) de las zapatillas regalan décimas, e incluso segundos en las pruebas de fondo. Igualmente son criticables decisiones absurdas de los jueces, como cuando hay atletas que se caen en el curso de la carrera pero son igualmente calificados para la siguiente ronda (en los Europeos de este año en una prueba de fondo cayeron varios, uno se levantó, corrió y se clasificó, mientras los demás caídos, que terminaron la prueba al trote borriquero, fueron arbitrariamente calificados); y al contrario, en una final de velocidad uno de los sprinters fue expulsado por haberse movido ligeramente o haber despegado un pie del taco de salida cinco centésimas de segundo antes de tiempo.    

 

En fin, por cosas como estas, como la vulgarización e inclusión de falsos deportes, las decisiones de los jueces y las del propio COI están llevando a los Juegos Olímpicos a un espectáculo cada vez menos deportivo, menos olímpico y mucho más vulgar, cotidiano, ordinario… Y siempre está la amenaza real de que conviertan en olímpicos los videojuegos.

 

Está claro: los JJOO van perdiendo así su prestigio, su aura de leyenda.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 5 de junio de 2024

EL MUNDO Y SUS CONFLICTOS SEGÚN EL PRISMA DEL ROCK

 


James Brown ya dijo hace casi sesenta años que este es un mundo de hombres, aunque la canción la escribió una de sus novias

 

Continuamente llueve información sobre el ciudadano, noticias de todo tipo y de todo el mundo, crónicas, sucesos, informes que llevan a pensar que el mundo es una auténtica locura con infinitos conflictos. El rock siempre ha observado y reflexionado sobre todo ello con muy brillantes canciones

 

Se ha dicho, escrito y cantado que el planeta es como un avispero, un gigantesco embrollo con múltiples y variopintas locuras aquí y allí, confusión y descubrimiento, calamidades, violencia…, e incluso también buenas noticias. A pesar de todo, en general, cualquier tiempo pasado no fue necesariamente peor ni mejor. Y si el receptor de noticias se deja influir por los titulares catastrofistas y escandalosos caerá en el pesimismo; sobre todo teniendo en cuenta que sólo es noticia la mala noticia. Los que escriben rock, siempre sensibilizados por todo lo que los rodea, por lo que ven y lo que oyen, han escrito algunas de sus mejores obras después de haber interiorizado y procesado las desdichas y malos tragos que afligen a los terrícolas. Puede deducirse que el rock & roll hace buena la frase del autor romano Terencio: “Soy humano y nada humano me es ajeno”.   

 

El tema de The Temptaions ‘Ball of confusion’ (1970) es como un compendio de titulares que conforman una realidad preocupante. Es una canción protesta (rara en Motown) que presenta una visión muy pesimista del mundo, sobre todo desde la perspectiva de la comunidad negra estadounidense. El título, ‘Bola de confusión, eso es el mundo hoy’, describe una situación caótica tanto a escala local como global. Los versos (cantados a modo de conversación) señalan claramente a los políticos: “vota por mí y te pondré en libertad”; hablan abiertamente del problema de las drogas: “jóvenes dando vueltas con la cabeza en el cielo”; denuncian el racismo: “gente adentro y afuera, ¿por qué?, por el color de su piel”; expresan desconfianza e incluso temor: “miedo en el aire, tensión en todas partes”; mencionan los problemas más cercanos: “los niños crecen demasiado pronto (…) el desempleo aumenta rápidamente (…) impuestos, inspectores, cobradores”; también dice resignada: “nadie sabe a dónde va esto”, y sin embargo “la banda sigue tocando”. Una frase señala el momento preciso del que está hablando, “el nuevo disco de los Beatles es un gas”, pero es curioso que todo lo mencionado se ajusta al presente… 

 

Siempre con frialdad robótica, los alemanes Kraftwerk describen un mundo distante y carente de alma en su ‘Computer world’, un mundo presidido por la tecnología y dirigido por las entidades más poderosas. En medio de una atmósfera aséptica, minimalista, el cuarteto de androides no construye frases, sino que se limita a lanzar palabras sueltas, conceptos que afectan a todo el mundo: “negocios, números, dinero, gente (…) crimen, viajes, comunicación, entretenimiento”, y también señala centros de poder: “Interpol, Banco de Alemania, FBI, Scotland Yard”, repitiendo una y otra vez “mundo de computadoras”. Probablemente los inventores de la música techno ya se barruntaban en 1980 el mundo hipertecnologizado que se venía, pues además del tema que le da título, el álbum contiene otros de similar intención, como ‘Ordenador personal’, que equivaldría a ‘portátil’, o ‘Amor de computadora’, que en palabras de hoy sería ‘amor virtual’. Sea como sea, los alemanes tenían claro que el planeta iba a convertirse en un yonqui de la electrónica, lo digital… Y eso que aun no sabían de la inteligencia artificial.    

 

‘Wild world’ (1970), ‘Mundo salvaje’, también parece describir la realidad del planeta, una realidad bronca e incierta. Es una pieza de referencia de los años setenta y una melodía tan inspirada como pegadiza. Cat Stevens (que nació Steven Georgiou y hoy es Yusuf Islam) la hizo pensando en la eterna búsqueda de la paz y la felicidad en que el hombre está embarcado, pero a través del individuo; el texto habla del abandono del hogar, de la tristeza de dejar lo conocido y agradable (la relación amorosa) y enfrentarse a lo que hay en el mundo: “recuerda que hay mucha maldad ahí fuera”, y que “es un mundo salvaje y no se puede sobrevivir con una sonrisa”. En todo caso, el autor aclaró: “es una canción sobre mí”. 

 

El poderoso clásico de James Brown ‘Its a man´s man´s world’ (1966) está desarrollado como si se tratara de un sermón. El texto fue escrito en su mayor parte por su novia Betty Newsome, la cual se inspiró en la Biblia y en su experiencia con sus ex, incluyendo el propio Brown; mucho después dijo que, en realidad, ella lo escribió todo, pero Brown se olvidaba siempre de pagarl derechos. El texto explica que el hombre ha aportado casi todos los avances materiales, pero sin la mujer no es nada, de hecho, afirma, sin ellas el hombre estará perdido y amargado. Publicada hace casi 60 años, seguramente Betty no pretendía que fuera sólo una queja. Y difícilmente pensaría en machismo alguien tan machista como James Brown. Eso sí, el significado del título lo suscribirían hoy millones de personas. 

 

De los años de la Guerra Fría procede la apocalíptica y, a la vez, divertida ‘Two tribes’  (1984) de Frankie Goes To Holliwood. El trasfondo de tan trepidante canción es el temor a una guerra atómica, algo que en aquellos momentos no parecía tan imposible, pues había ‘dos tribus’ (EE UU y URSS) dispuestas a aniquilarse y llevarse al mundo por delante. Y es que el asunto de la guerra es una constante en toda la historia del planeta. Vídeo imprescindible.

 

John Lennon sueña en su emblemática e imperecedera ‘Imagine’ (1971) con un mundo sin poderes, sin posesiones, sin religiones, sin guerras, sin hambres, un mundo presidido por la hermandad…, un mundo unido (utópico, vamos); pero aunque “es fácil si lo intentas”, también “puedes decir que soy un soñador”. El caso es que esa humanidad ideal está lejos, aunque todo el mundo coincidirá con el beatle en que esa utopía no deja de ser un objetivo deseable.

 

Títulos excelentes que dejan bien a las claras que el entorno del rock &roll siempre ha estado conectado a la realidad del planeta.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 29 de mayo de 2024

ÉXITOS Y FRACASOS AL HUIR DE LA RDA POR EL MURO DE BERLÍN

Ernst Mundt fue abatido por un francotirador a solo unos pasos de la libertad. Ilustracióones del  cómic 'Berlin geteilte Stadt' (Berlín, ciudad dividida) de S. Buddenberg y T. Henseler
 

La familia Holzapfel usó una polea casera para huir de la RDA

Ha quedado para la historia el concepto de ‘muro de la vergüenza’, el muro de Berlín (Die Berliner Mauer), que dividió Alemania y su capital durante 28 años, 2 meses y 26 días. En noviembre se cumplen 35 años de su caída, pero mientras estuvo en pie fueron muchos los que sintieron el impulso de atravesarlo, de huir del ‘paraíso’ comunista que los mantenía encerrados. Algunos los consiguieron, mientras que no pocos dejaron la vida en el intento

 

La construcción del muro fue muy rápida, todo se hizo en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961. Cuando se estaba construyendo, multitud de berlineses del este se agolparon a ver las obras, pero se encontraron con gran cantidad de soldados armados  que lo custodiaban. Ante las protestas de los ciudadanos, los oficiales que mandaban la tropa les dijeron que estaban allí para protegerlos de la ‘perfidia capitalista’; sin embargo, desde la multitud se escuchó una voz de mujer: “Entonces ¿por qué estáis apuntando hacia este lado?”… Las cifras oficiales señalan que desde su ‘inauguración’, el 13 de agosto del 61, hasta su derribo, el  9 de noviembre del 89, más de 100.000 ciudadanos de la extinta RDA intentaron huir a través de la vergonzosa pared. Lo lograron poco más de 5.000, pero alrededor de 600 murieron en el intento (hay autores que elevan la cifra a 700, pues hay decenas de los que no se supo más), unos 140 en Berlín. Las fugas más numerosas se produjeron mediante túneles, que proporcionaron la libertad a más de 500 alemanes.

 

El primero que perdió la vida al intentar salvar el muro huyendo del paraíso comunista fue Günter Litfin,de 24 años, muerto a tiros cuando intentaba volver a Berlín Occidental, donde tenía trabajo y casa, ya que sólo habían pasado once días desde la construcción de la muralla: era el 24 de agosto de 1961.

 

Poco más de un año después de la construcción, el 17 de agosto de 1962, lo intentó Peter Fechter, que junto a su amigo Helmut Kulbeik decidieron arriesgarse y dejar atrás la República Democrática Alemana. El plan era muy simple: esconderse en un alto cerca del muro para observar el movimiento de los guardias y, en el momento oportuno, saltar desde una ventana hasta el que se conocía como ‘corredor de la muerte’, la franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que se había empezado a construir por aquellos días. Pero la cosa no salió bien, al menos para Fechter, pues la Deutsche Grenzpolizei (policía de frontera alemana) disparó enrabietada; Kulbeik logró pasar al otro lado, pero Fechter fue alcanzado en el vientre a la vista de cientos de testigos. Cayó en el lado este del corredor de la muerte, a la vista de los berlineses occidentales (entre los que había periodistas); el desdichado fugitivo  gritaba de dolor, pero nadie se atrevía a socorrerle, pues los guardias de uno y otro lado temían que los ‘enemigos’ abrieran fuego a quien pisara el mencionado corredor. Una hora más tarde murió desangrado. Tenía 18 años. Aquella noche fue recogido su cadáver por los del este. Y por tan ‘valerosa’ acción los guardias que lo abatieron fueron condecorados.

 

El 4 de septiembre de 1962 lo intentó un carpintero de 41 años llamado Ernst Mundt, cuya madre vivía en el otro lado y con la que se carteaba a diario. Ese día Mundt se decidió, cogió su bicicleta y pedaleó hasta el cementerio de la Bergstrasse, que tenía una parte a cada lado del muro. Se aupó sobre su bici y caminó sobre el borde de la tapia del cementerio. Cuando estaba a menos de 50 metros del oeste un guardia lo vio y disparó un tiro de aviso. La gente que estaba en el cementerio le gritaba que no hiciera tonterías, que volviera o lo matarían, pero Ernst estaba decidido y no iba a dar marcha atrás. El policía no se atrevía a disparar pero, de repente, cuando apenas estaba a dos o tres pasos de poder saltar al oeste, desde un edificio cercano un francotirador no tuvo tantos escrúpulos y tiró: le dio en la cabeza y Mundt cayó en el lado este, donde fue recogido y murió horas después. Sólo su gorra logró pasar.  

 

La huida más célebre y elaborada la protagonizó la familia Holzapfel. Corría el verano de 1965 cuando un ingeniero de Leipzig, Heinz Holzapfel, harto de la dictadura, ideó un plan para escapar con su esposa Jutta y su hijo Günther. Lo planearon todo al detalle. La noche del 28 al 29 de julio se colaron en el edificio de los Ministerios de la RDA, que estaba a apenas unos metros del muro. Se encerraron en un lavabo, colocaron en la puerta un letrero de ‘fuera de servicio’ y esperaron. A llegar la noche y cuando en el gigantesco edificio (que era de la época nazi) sólo quedaban los vigilantes, salieron de su escondite y con gran sigilo (incluso se quitaron los zapatos y se pusieron unos calcetines previamente preparados) caminaron hasta la azotea. Allí, Heinz ató un extremo de un cable de acero al asta de la bandera y el otro a un martillo pintado con pintura fosforescente; lanzó el artefacto que, sin mayor problema, cayó al otro lado, donde esperaban los familiares de los Holzapfel. Éstos fijaron el cable a la trasera de una camioneta y lo estiraron. Entonces Heinz colocó una polea sobre el cable a modo de teleférico y sujetó a su hijo a la misma mediante unos arneses (todo hecho en casa); Günther se deslizó por el cable perfectamente, y poco antes de ‘tomar tierra’ sus tíos y abuelos lo sujetaron para amortiguar la velocidad. Luego fue el turno para Jutta, que viajó sin problemas sujetada por su funicular casero. Y por último, tras algunas dificultades técnicas, Heinz tocó suelo occidental. Lo curioso es que los ‘Sowjetische beobachtungsposten’ (vigilantes soviéticos), vieron el vuelo de Heinz, pero pensaron que era uno de los suyos, un espía que cruzaba al otro lado para cumplir alguna misión secreta, así que no hicieron nada (¿qué pasaría con ellos cuando sus superiores descubrieran la fuga?). Una fuga de película con final feliz.

 

Chris Gueffroy, de 21 años, fue tiroteado hasta la muerte en febrero de 1989, nueve meses antes de la caída del muro. Fue el último muerto a tiros, pero hubo otro después, Winfried Freudenberg, de 32 años, que lo intentó en marzo de aquel año subido en un globo que él mismo había fabricado; terminó en  la Alemania libre, pero estrellado contra el suelo. Con él se cerró la negra lista.

 

Ya hace 35 años que cayó el muro de la mayor cárcel de la Historia.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 22 de mayo de 2024

1971, CONCIERTO DE PINK FLOYD EN LONDRES CON PULPO Y PECES MUERTOS

 


 Pink Floyd buscaba espectáculo y sorpresa con el pulpo hinchable, pero la cosa se desmadró

En 1971 el público del rock estaba fascinado con los éxitos y repercusión de los grandes festivales: Monterey Pop, Woddstock y, en Inglaterra, el de la Isla de Whigt. Por eso, había emprendedores ilusionados con llevar al mismo Londres uno de esas grandes reuniones de público y grupos de rock. Pink Floyd fue uno de los elegidos para el cartel, pero Waters y compañía quería dar algo más que música, así que se les ocurrió instalar un gigantesco pulpo hinchable 

 

El organizador consiguió que le permitieran llevar el macro concierto al Crystal Palace Bowl de Londres, que hasta ese momento estaba reservado a la música clásica. El escenario de este recinto bordea un estanque, un lago pequeño, con el público al otro lado del agua. Allí se llevó el festival, The Garden Party, que incluía actuaciones de los estadounidenses Mountain, los poco conocidos hoy Sutherland Brothers & Quiver, The Faces y Pink Floyd.  

 

El caso es que Pink Floyd deseaba ofrecer algo más que un concierto al uso, por lo que idearon colocar en el agua un enorme pulpo hinchable con tentáculos de 25 metros (el cual había sido usado en una exposición de un museo de Ámsterdam unos años antes). La idea era que el pulpo empezara a inflarse en cierto momento del concierto de Pink Floyd, como si saliera poco a poco del agua para sorpresa y pasmo de la audiencia; el artefacto se hincharía lentamente, de modo que tras la enorme cabeza irían emergiendo los interminables tentáculos.

 

El día era caluroso, pero con un lago al lado el público no tardó en echarse al agua con el bicho a medio salir. Lógicamente, el personal empezó a jugar, retozar y simular un ataque con los tentáculos, los cuales sufrieron notables daños. Los encargados de la bestia de goma intentaron insuflar más y más aire, pero el aire comprimido y el azufre produjeron bajo el agua algo parecido a llamas, con el consiguiente pánico. En todo caso el cefalópodo hinchable estaba tan deteriorado, tan flácido que ya no hubo forma de ‘resucitarlo’.

   

En la laguna había peces que, con el pulpo y su aire comprimido, las bengalas que se lanzaron, los petas y colillas y la muchedumbre, empezaron a aparecer en la superficie boca arriba (se dice que el potentísimo sistema cuadrafónico también contribuyó a la ‘masacre’). Así, de repente, el estanque estaba lleno de gente medio enloquecida, una estructura de plástico gigantesca flotando y miles de peces flotando entre todo. Para completar el cuadro, empezó a llover torrencialmente; unos salieron del lago y buscaron refugio, pero la mayoría pensó que ya estaba suficientemente mojada como para salir del agua, y allí siguieron mientras más y más peces muertos iban apareciendo en la superficie.

 

El batería Nick Mason recordaba que “la cosa no se hubiera descontrolado tanto si unos cientos de fanáticos demasiado desinhibidos y con la mente totalmente ‘alterada’ no se hubieran desnudado y lanzado al agua entre un  griterío ensordecedor. Me acordé de la novela de Julio Verne ‘Veinte mil leguas deviaje submarino’. No faltaba ni el pulpo. Lo peor es que algunos de los enloquecidos fans se pusieron a jugar con las tuberías de aire, las dañaron e incluso algunos quedaron atrapados, enredados”. Y concluye Mason su recuerdo con una divertida reflexión: “Estuvieron a punto de ahogarse y, lo que es peor, de estropear la actuación”.

 

Todo se saldó con una facturita que el ayuntamiento de Londres (lo que se llamaba Greater London Council) envió a Pink Floyd por los daños producidos en el lago y, claro, por lo que costaría reemplazar los peces muertos.

 

La experiencia del hinchable no debió parecerles tan mal a Waters, Gilmour, Mason y Wright, aunque cambiaron el pulpo en el agua por el cerdo volando. ¡Lo que no pase en un concierto de rock!

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 14 de mayo de 2024

CUANDO ESTADOS UNIDOS ROBÓ MÁS DE LA MITAD DEL TERRITORIO DE MÉXICO

 


Sólo unos días después de que EE UU arrebatara California a México se desató la fiebre del oro en ese territorio.

 

Era mayo de 1848 cuando se ratificó el llamado Tratado Guadalupe Hidalgo que, realmente, fue “una oferta que no se pudo rechazar”. EE UU había comprado a España las Floridas y a Francia la Luisiana, por lo que quiso hacer lo mismo con extensos territorios de México, pero el país que hasta hace poco era la Nueva España se negó, así que los yanquis atacaron…

 

En la primera mitad del siglo XIX Estados Unidos estaba en plena expansión. Aun con mucho menos territorio que hoy, tenían inmensos recursos y sus gobernantes deseaban extender el país a costa de lo que fuera. México hacía poco se había independizado de España y vivía una anarquía total con múltiples enfrentamientos entre las distintas facciones que luchaban por hacerse con el poder. Así, el ‘matón’ del norte, al ver rechazada su oferta de dólares por territorio y sabiéndose infinitamente superior, comenzó la guerra para tomar por la fuerza lo que quería.

 

A principios de 1848 la superioridad bélica de EE UU era tan evidente que los dirigentes de México (los que más a mano estaban, pues el país estaba prácticamente sin gobierno) no tuvieron más remedio que aceptar las condiciones de paz que redactaron los americanos del norte. De este modo, los abusones de Washington cogieron los territorios que quisieron, como quien va al súper y agarra lo que le apetece. Se adjudicaron California, Texas, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona y gran parte de Oklahoma, Kansas, Wyoming y Colorado. En total más de 3,3 millones de kilómetros cuadrados. Por todo ello Estados Unidos pagó 15 millones de dólares. Y México tuvo que aceptar “la oferta”, que se firmó en la localidad de Guadalupe Hidalgo. De lo contrario, la guerra.

 

Además del precio, el yanqui hizo otras ‘concesiones’, como que los mexicanos que ya vivieran en los nuevos estados de la Unión mantuvieran sus posesiones y sus derechos…, claro que los WASP (white, anglo-saxon, protestant), creyéndose siempre superiores, se sintieron legitimados para modificar los artículos que les parecieran y cuando les pareciera. Así que lo escrito en el tratado que respetaba a los mexicanos fue rápidamente suprimido, sin más.

 

Apenas unos días después de aquella fatídica fecha para México (mayo de hace 176 años), se encontró oro en California en fabulosas cantidades, desatándose la ‘fiebre del oro’; y unos 50 años después Texas se vio sembrado de pozos petrolíferos que aun siguen manando…, es decir, los inmensos recursos de los territorios que EEUU birló a su vecino del sur fueron determinantes para la construcción del estado más poderoso del mundo.

 

¿Cómo serían hoy México y Estados Unidos de no haberse firmado aquel tratado? Y sobre todo, ¿cómo es posible que México vaya de la manita de Estados Unidos, que le arrebató la mitad de su tierra, en su odio y reclamación a España? ¿Cómo han conseguido que los mexicanos se traguen tal mentira?      

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 7 de mayo de 2024

CINCO GRANDES MÚSICOS DE ROCK HAN MUERTO EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

 


Duane Eddy, el primer héroe de la guitarra con su Gretsch

 

Mike Pinder, teclista de The Moody Blues

Aciagas han sido las últimas semanas para el rock & roll: han dejado este mundo cinco grandes músicos que ayudaron a la construcción y evolución de este negocio. Los achaques de la edad, la factura que tarde o temprano pasan los excesos, o las infinitas dolencias que padece todo ser vivo acaban con cualquier estrella del rock…, y con todo hijo de vecino

 

En menos de un mes han caído hasta cinco músicos que han tenido su peso y significado en el devenir de la historia del rock & roll, lo cual es una inusual concentración de muertes de gentes del gremio. Murieron el gran guitarrista y pionero Duane Eddy; Mike Pinder, fundador de los imprescindibles Moody Blues; Dickie Betts, el emblemático guitarrista de Allman Brothers Band; Richard Tandy, elegante teclista de la Electric Light Orchestra; y el casi desconocido pero casi ubicuo guitarrista y productor Robin George.    

 

Duane Eddy siempre será recordado por el distintivo sonido de su guitarra. Pionero del rock'n'roll y, sobre todo, del instrumental, consiguió grandes éxitos en los años cincuenta con temas como ‘Rebel Rouser’ o ‘Peter Gunn’. Eddy murió el pasado 30 de abril a los 86 años a causa de un cáncer. Su peculiaridad, su aporte a esto del rock fue el sonido ‘twang’ que proporcionó a su guitarra, un sonido que influyó mucho en muchos guitarristas; de hecho se le considera el primer gran héroe de la guitarra. Duane Eddy (neoyorquino nacido en el 38) aprendió a tocar siendo muy chico, pero nunca se conformó con lo que había, sino que siendo adolescente quiso ir un poco más allá e ideó una técnica para hacer los pasajes solistas de la guitarra con las cuerdas graves y añadiéndole un sonido vibrante (llamado ‘twang’). “Me cansé de escuchar solos de guitarra exclusivamente en tonos altos. Siempre era lo mismo, así que yo quise hacer algo distinto. Sabía que las cuerdas graves se graban con más fuerza, con más potencia que las agudas, así que eso es lo que hice: tocar más grave”, dijo Eddy, quien desveló que “muchos guitarristas me han confesado que empezaron a tocar gracias a mí o que mi influencia fue determinante para ellos”. Y es cierto, pues tal han confesado desde Jimmy Page a Mark Knopfler, desde Brian May a George Harrison o Bruce Springsteen…, sin el impulso innovador de Eddy ninguno de esos (y muchos otros) hubieran sido lo han sido.

 

Mike Pinder siempre será asociado a los inclasificables The Moody Blues, pues él estuvo ahí desde el primer minuto. A él se deben los evocadores paisajes creados por sus teclados y muchas de las composiciones emblemáticas. Pasó Pinder a mejor vida el 24 de abril a los 82 años. Fundó la banda en 1964, pero no fue hasta tres años después (con la entrada de Hayward y Lodge) que el grupo consiguió su consolidación, su sonido característico y sus grandes éxitos; si en sus comienzos tenían más de rythm & blues, en poco pasaron a un estilo más sicodélico, más progresivo y, sobre todo, mucho más personal. Y todo, desde el rythm más académico hasta la más fina orquestación, tuvo a Mike Pinder como uno de los principales artífices de los Moody Blues. Nunca hubiera habido ‘noches de blanco satén’ sin él.

 

Cuando se escucha el original teclado que da entrada a la canción ‘Last train to London’ de la Electric Light Orchestra es imposible no fijar la atención en el órgano de Richard Tandy, quien falleció el 1 de mayo a los 76 años. Tandy estuvo en la ELO de principio a fin, incluyendo los regresos. Jeff Lynne (único compositor y líder indiscutible) siempre contó con él, de modo que ya está en el primer Lp (1971) aunque entonces tocara el bajo y no esté acreditado; luego se convirtió en teclista de ELO hasta que Lynne lo disolvió en 1986; y estuvo presente en los regresos de 2001 y 2015. Richard Tandy utilizaba sus teclados como parte del espectacular sonido del grupo, proporcionando tonos exuberantes, excitantes, muy innovadores, todo lo cual dio un gran impulso y un carácter inconfundible al grupo; de hecho, los especialistas subrayan que consiguió combinar con gran elegancia el estilo Beatles con el rock progresivo. Las listas de éxitos recompensaron su talento y su aportación. Jeff  Lynne no concebía la ELO sin Richard Tandy.     

 

¿Quién no se siente transportado cuando escucha la preciosa melodía que dibuja la guitarra de Dickey Betts en el tema ‘Jessica’ de Allman Brothers Band? Fundador e imprescindible de los Allman, Betts murió el pasado 18 de abril a los 80 años tras larga batalla contra el cáncer (y otras dolencias graves). Es gracias a él (y al hace tiempo fallecido Duane Allman) que el grupo nacido en Florida en 1969 está en los altares del rock: esa dualidad de guitarras eléctricas es absolutamente única, exclusiva…, se dice que eso es la esencia más pura de lo que se conoce como ‘rock sureño’. Además, a su talento se deben composiciones tan inolvidables como la mencionada ‘Jessica’, la irresistible ‘Rambling man’ (esas guitarras de la entrada…) o la maravillosa ‘In memory of Elizabeth Reed’ entre otras muchas. Dickey Betts es excelencia artística en todo su significado.  

 

El guitarrista y productor Robin George nunca formó parte de un grupo de postín, pero al igual que otros, su aportación y talento dio lustre a muchos grandes de la historia del rock. George es de esos enormes músicos que casi siempre permanecieron en un discreto pero imprescindible segundo plano, cediendo protagonismo a otros. Su Lp ‘Dangerous Music’ (1980) recogió un éxito limitado, pero su agudeza e inteligencia artística fue vista por muchos otros que quisieron contar con él, como Robert Plant, Glenn Hughes o Phil Lynott, formó parte de la Byron Band de David Byron (Uriah Heep) y tocó en Asia, Magnum, Climax Blues Band… Una enfermedad degenerativa le privó de tocar la guitarra: “quedó devastado cuando ya no pudo tocar sus queridas guitarras, pero siguió componiendo y haciendo vídeos”, comunicaron sus allegados. Robin George dejó este mundo el 26 de abril (en Málaga).

 

Parte de los últimos días: cinco bajas significativas.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 1 de mayo de 2024

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE HACE CIEN AÑOS, PARÍS 1924

 


Paavo Nurmi venciendo en Paris 1924


La primera villa olímpica, París 1924

 

Lidell y Abrahams, sobre los que iba la peli Carros de fuego

En 2024 se celebran los Juegos de la XXXIII Olimpiada que, por tercera vez, se celebran en París. La primera fue en 1900 y resultó una catástrofe desde todos los puntos de vista. Y la segunda fue justo hace un siglo. Aquellos Juegos de 1924 se disputaron en París por cabezonería del barón de Coubertin, que anunció que serían los últimos en los que él sería presidente del Coi

 

La segunda cita con los Juegos de la era moderna de París 1900 resultó un insulto al olimpismo recién nacido y una vergüenza para la capital francesa. Quedaron los juegos enmarcados dentro de una exposición universal gracias al menosprecio de los políticos franceses (¡cómo no!); no se edificó ninguna instalación, se alquiló algo parecido a una pista de atletismo que era un patatal; había un árbol junto a la zona de lanzamientos, por lo que se produjeron  escenas delirantes, como ver a los martillistas trepando al árbol para recuperar el martillo, o los discóbolos buscando sus discos horas después en el bosque donde se había desbrozado un pasillo para los lanzadores; la natación se disputó en el río Sena, pero nadie tuvo la idea de detener el tráfico de barcos, con lo que los nadadores sorteaban embarcaciones que iban y venían; el waterpolo también fue en el Sena, y cuando se enfrentaron ingleses y franceses cada uno quería jugar con sus reglas, y el árbitro que era alemán con las suyas… Se convirtieron en olímpicos el sogatira, las carreras de sacos, el vuelo de cometas, las carreras de burros. El maratón (que estuvo a punto de salir del calendario olímpico) se disputó por un terreno improvisado, tanto que ni los atletas sabían por dónde ir, los jueces estaban o no estaban, de modo que un atleta americano que iba en cabeza fue arrollado por una bici que pasaba por allí, otro corredor recibió indicaciones erróneas de los espectadores y se perdió…; ganó el francés Theato, que conocía perfectamente el terreno y aprovechó para tomar atajos, aunque ni siquiera él sabía que estaba en una carrera olímpica, por lo que al acabar se marchó directamente a casa…

 

Por todo ello Coubertain quería que los Juegos volviesen a París en 1924 y así poder lavar la imagen dada en 1900, algo a lo que no contribuyeron los políticos (como siempre), pues el enfrentamiento entre el alcalde de París y el presidente de la República estuvo a punto de dar al traste con los juegos. En París hace un siglo se construyó la primera villa olímpica: unos barracones de madera en medio del barro. Las ‘competiciones’ artísticas se consideraron plenamente olímpicas: literatura, arquitectura, pintura, escultura y música. 

 

Los franceses hicieron honor a su tradicional chauvinismo y pitaron sonoramente todos los himnos, excepto el suyo, claro. Se construyó la primera piscina olímpica, pues hasta entonces la natación se disputaba en el río, en el puerto, en el foso de un castillo o cualquier estanque.

 

Allí brilló Johnny Weissmuller, que luego se convirtió en el más popular Tarzán cinematográfico protagonizando doce películas; nacido en el Imperio Austrohúngaro, mintió y dijo que nació en Pensilvania, EEUU, y así participó en los juegos; ganó tres oros en 100, 400 y 4x200 (en su total olímpico ganó cinco oros y un bronce); y fue el primer hombre que bajó del minuto en los 100 libres.

La estrella de los juegos fue el fondista Paavo Nurmi, el ‘finlandés volador’, uno de los mejores atletas de la historia. Ya tenía tres oros y una plata de los juegos anteriores; pero el 10 de julio de 1924 protagonizó una hazaña asombrosa: ganó los 1.500 metros y, tres cuartos de hora después, tomó la salida en los 5.000 metros, venciendo a su compatriota Ville Ritola por dos décimas; también venció en 3000 metros por equipos, campo a través y en campo a través por equipos. En los siguientes juegos ganó otro oro y dos platas. Nueve oros y tres platas son su asombroso bagaje olímpico. Luego, antes de los Juegos de Los Ángeles 1932, lo acusaron de profesionalismo y no pudo participar.

 

Allí tuvo lugar la historia de Eric Lidell y Harold Abrahams que cuenta, con algunas licencias literarias, la película de 1981 ‘Carros de fuego’. Y en salto de longitud venció el estadounidense William Hubbard, el primer negro que ganó una medalla de oro. Los medios de comunicación entendieron el potencial de los Juegos Olímpicos: asistieron más de 700 periodistas de todo el mundo y muchas pruebas se retransmitieron por primera vez en directo… por la radio.

 

Las tenistas Lilí Álvarez y Rosa Torrás fueron las primeras españolas en participar en unos JJ OO, y aunque no lograron buenos resultados, Lilí se convirtió en mito del tenis con sus éxitos en Wimbledon y Roland Garros.

 

Cien años después de todo aquello, París vuelve a ser sede olímpica.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

martes, 23 de abril de 2024

LOS DISCOS MÁS CAROS Y MÁS BARATOS QUE LOGRARON GRAN ÉXITO

 


 El  primero de los Beatles sólo costó 400 libras y se hizo en unas pocas horas

Aunque hoy día se puede publicar un disco con un mínimo coste si se hace todo de modo artesanal, con ordenadores y toda la tecnología imaginable, la realidad es que los grandes discos siempre se han hecho contando con los mejores profesionales, estudios y herramientas. De todas formas, algunos de los discos históricos y con más éxito se han lanzado con muy escaso gasto, aunque también están los que han requerido fuertes inversiones

 

Un gran disco, un enorme éxito a escala internacional no tiene por qué precisar ingentes cantidades de dinero. De hecho, es mucho más importante el talento, la brillantez de las canciones, las ideas frescas, el ingenio…; grandes álbumes se publicaron tras gasto escueto, y por el contrario otros han salido después de invertir en todas las herramientas que la pasta proporciona. A la hora de vender y escucharse, a la hora de tener el favor del gran público no se mira cuánto costó ponerlo en el mercado. Los hay muy caros y muy baratos.

 

Uno de los discos más celebrados de la historia del siglo XX es, sin duda, ‘A night at the opera’ de Queen. Freddie Mercury pensó que había llegado la hora de hacer algo a lo grande o mejor quedarse en casa. Con esta idea, en 1975, el cuarteto se embarcó en un proyecto atrevidísimo, lo que significaba mucho dinero, concretamente 40.000 libras esterlinas, el equivalente a unos 450.000 euros de 2024. May recordaba: “Estábamos muy cerca de la bancarrota (no éramos buenos en los negocios), por lo que comentamos que si no teníamos éxito íbamos a estar endeudados. Pero fue un gran éxito, el disco de nuestra vida”.

 

Podría pensarse que el sonido de AC DC es simple, como a piñón fijo, y barato. Pero no es así. Brian Johnson (sustituto de Bon Scott) comentaba hace unos años: "Estábamos muy seguros después del éxito de ‘Back in black’, y confiábamos en que la buena suerte continuara; pero para eso había que firmar muchos cheques”. Y los firmaron. En total soltaron algo más de un millón de dólares, cerca de cuatro millones de hoy. Y la inversión fructificó, pues el ‘For those about to rock (we salute you)’ de 1981vendió millones.

 

Los Beach Boys siempre han tirado la casa por la ventana a la hora de grabar. El gran clásico ‘Pet sounds’ (1966) les llevó una cifra exagerada, 70.000 dólares, cuando lo normal era que un disco bien financiado no costase más de quince de los grandes; esos setenta mil son hoy casi 700.000. Más tarde, en 1988, Brian Wilson, líder de los Boys, publicó un disco homónimo que le costó más de un millón de pavos, cifra que actualizada se convierte en 2.5 millones; perfeccionista obsesivo, grabó y mezcló el Lp en una docena de estudios. 

 

Otro disco de la época y de parecida o superior altura artística es el ‘Sgt. Pepper´s’ de Los Beatles, para el que se gastaron 25.000 libras, cifra exorbitada en su tiempo y que hoy equivale a más de medio millón de dólares. De todos modos, vale cada céntimo gastado.

 

El ‘Sargento Pepper’ costó mucho, sí, y mucho más de lo que les costó a los Beatles su primer Lp, ‘Please, please me’, editado cuatro años antes. De hecho, es uno de los discos más baratos de la historia de los discos multimillonarios en ventas. Sólo costó 400 libras (7.000 dólares hoy). Georges Martin desveló que “en Parlophone no había mucho dinero", de modo que se dieron prisa: toda la grabación estaba terminada en menos de 10 horas.

 

Era 1970 y un nuevo grupo debutaba en disco, Black Sabbath’, para lo cual la disquera les había entregado 1.000 libras; cien para cada integrante de la banda: “Me sentí millonario”, dijo Ozzy Osbourne al recordarlo, y añadió que “gasté parte en comprar unos zapatos, porque entonces no tenía ni para calzado”; de modo que para pagar el disco sólo quedaron 600 libras. Realmente aprovecharon la pasta, pues el disco salió con ese presupuesto.

 

El primer Lp de Bob Dylan vio la luz en 1962 (con propias, tradicionales y versiones) tras un proceso rapidísimo: Dylan conoció al productor Jhon Hammond en septiembre del 1961, firmó con Columbia Records el mes siguiente, y otro mes más tarde, los días 22 y 23 de noviembre, grabó todo el disco en apenas seis horas, tres cada día; y en marzo del 62 estaba en la calle. Los costos del disco ‘ascendieron’ a 402 dólares.

 

Elvis Costello grabó su primer Lp ‘My aim is true’ en 1977, cuando aun trabajaba como informático en una empresa de cosméticos. Pero para entonces él sólo pensaba en la música, de modo que muchos días le decía al jefe que estaba enfermo y no podía ir a trabajar, aunque lo que hacía era componer, ensayar y grabar. “Todo el disco lo grabamos, produjimos y mezclamos en sólo seis sesiones de cuatro horas cada una”, explicó Costello. En total algo menos de mil libras (unas cinco mil de la actualidad).

 

También fue rápido y barato el primero de Ramones. En apenas una semana de estudio y unos seis mil dólares de inversión, su primer Lp (1976) estaba listo para fábrica. Incluso la sesión de fotos de la que salió la de la portada sólo costó 125 dólares.  

 

Evidentemente se pueden hacer discos históricos con un gran presupuesto o con una mínima inversión, porque al final, mucha o poca pasta no influye en la calidad y repercusión de la música.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 17 de abril de 2024

LA SUERTE DISPAR DE LOS HIJOS MESTIZOS DE LOS CONQUISTADORES FRANCISCO PIZARRO Y DIEGO DE ALMAGRO

 


Doña Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco y sobrina de Atahualpa, en una estatua en Trujillo

No fueron pocos los capitanes que adquirieron fama en la conquista de América y se casaron con mujeres nativas; sus hijos mestizos adquirieron renombre y la Historia los recuerda. Como es lógico, los soldados imitaron a sus jefes. La conquista de Perú la idearon Francisco Pizarro y Diego de Almagro (junto al clérigo Hernando de Luque), cuyos hijos mestizos corrieron suerte muy dispar

 

Pizarro y Almagro se asociaron para conseguir todo lo necesario para explorar y conquistar el Imperio Inca (el Birú, Perú). Pero por causas diversas (poder y cargos sobre todo) terminaron siendo enemigos mortales. Así, se formaron dos bandos, pizarristas y almagristas. Los primeros detuvieron y ejecutaron a Almagro; el hijo de éste, Diego Almagro ‘el mozo’, junto a unos cuantos almagristas, se vengó irrumpiendo en casa de Pizarro en Lima y lo cosieron a estocadas y puñaladas; Almagro ‘el mozo’ fue nombrado gobernador y al poco detenido, juzgado y ejecutado…

 

El conquistador Diego de Almagro se casó con una india de Panamá bautizada como Ana Martínez, de cuya unión nació en 1522 el mestizo Diego Almagro ‘el mozo’. No tendría ni quince años cuando se unió a su padre en Perú y, no mucho después, se metió de lleno en las guerras fratricidas entre su padre y Francisco Pizarro. Tomó parte en diversos combates y batallas con los indios y, al ser ejecutado su padre, decidió ir contra Pizarro; en 1541 entró en su casa y, junto a otros conspiradores, dieron muerte al conquistador de Perú. Entonces, Almagro ‘el mozo’ fue proclamado gobernador de Lima (tenía veinte años), con el apoyo de los enemigos de Francisco Pizarro (que no eran pocos) y alegando ser el sucesor legítimo de su padre Almagro ‘el viejo’. Sin embargo, los pizarristas y el ejército imperial lo derrotaron en la batalla de Chupas, en la que el joven Almagro se batió valientemente. Fue juzgado, condenado y ejecutado por el mismo método (estrangulamiento en el poste y posterior decapitación) y por el mismo verdugo que su padre. Apenas dos décadas vivió Diego Almagro ‘el mozo’, pero es oportuno subrayar que siendo mestizo alcanzó el cargo de gobernador, algo sólo posible en un imperio, el español.

 

Francisco Pizarro se casó con la hermana de Atahualpa, Inés Huaylas Yupanqui (Quispe Sisa antes de bautizarse), con la que tuvo dos hijos, Francisca Pizarro Huaylas Yupanqui, y Gonzalo, que murió muy joven (ambos reconocidos como legítimos por el emperador Carlos). Francisca no tenía ni siete años cuando, en 1541, su padre Francisco fue asesinado; al parecer Francisca y Gonzalo estaban en la casa, pero poco antes de la llegada de los asesinos la cuñada de Francisco Pizarro, Inés Muñoz, logró sacarlos y esconderlos. Aquella noche pudo ser la última de la mestiza Francisca, pero la suerte estuvo de su parte. Años después recibió la herencia de su padre, lo que la convirtió en una de las personas más ricas de Perú. Su gran fortuna y el hecho de ser una princesa inca debió convertirla en un gran partido para los no pocos aventureros que podían imaginar casarse con ella y proclamarse rey de un reino independiente…, o al menos así debió pensarlo alguien en España, puesto que la invitaron a venirse a la metrópoli. Llegó a Sevilla y luego a Trujillo, la tierra de su padre, donde fue acogida con todo el cariño con que se acoge a un familiar querido al que hace años que no se ve.              

 

Cuando tenía 18 años, Francisca se casó con su medio tío Hernando Pizarro, que ya tenía 46; tuvieron cinco hijos, alguno de los cuales ‘casó muy bien’. Al morir Hernando hacia 1580, la ya rica mestiza recibió otra cuantiosa herencia. Tenía entonces 46 años y, pasando por encima de las ideas de la época, se casó con el marqués de Puñonrostro, Pedro Arias Portocarrero, mucho más joven que ella. Vivió como una gran señora, patrocinó grandes construcciones en Trujillo, se trasladó a Madrid y se convirtió en una asidua de la corte de Felipe II. Murió en Trujillo en1598 a los 63 años. 

 

Trayectorias vitales totalmente contrapuestas tuvieron los hijos mestizos de dos conquistadores que ya están en la Historia. Almagro ‘el mozo’ fue la cruz, Francisca Pizarro Yupanqui la cara. Pero ambos vivieron como cualquier español de la época, sin que su condición mestiza les supusiera el mínimo menoscabo o prejuicio.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 8 de abril de 2024

LAS GRANDES ESTRELLAS DEL ROCK QUE SUFRIERON LA MAYOR TRAGEDIA: LA PÉRDIDA DE HIJOS


Cuatro años tenía Conor, hijo de Eric Clapton, cuando murió al caer desde el piso 53

 

Aunque bajo los focos puedan parecer otra cosa, es evidente que las estrellas del rock son idénticas al común de los mortales y, por mucho dinero que tengan, sufren las mismas enfermedades, accidentes y desgracias. De hecho, algunos han tenido que superar la más insuperable de las tragedias: la muerte de un hijo. El hecho de tener que enterrar a la propia descendencia, dicen los que han pasado por ello, es lo peor, lo que nunca se olvida ni se supera. Algunos de los más importantes de la historia de rock lo saben bien

 

Cuando una persona pierde a su cónyuge se queda viuda, y huérfana cuando mueren sus padres, pero no hay palabra que defina cómo se quedan los papis cuando pierden hijos. Grandes nombres del universo rock han tenido que pasar por tan trágico episodio y, seguro, con el mismo pesar, amargura e incluso sentimiento de culpa que cualquiera.

 

Bob Geldof será siempre recordado por los conciertos benéficos que organizó en los años ochenta del siglo pasado, y también por ser el autor de la inquietante e irresistible ‘I don´t like mondays’. Pero los focos y las cámaras no lo libraron de las tragedias familiares. En el año 2000 su ya ex mujer (lo fue de 1986 al 96), Paula Yates (famosa presentadora de tv), fue encontrada muerta por sobredosis de heroína. Paula y Bob tuvieron tres hijas, más otra que Paula había tenido tuvo con Michael Hutchence, cantante de INXS, quien se había suicidado tres años antes. Una de las hijas de Paula y Bob, Peaches, inició una carrera como modelo aun siendo adolescente; pero en 2014, con 25 años, fue encontrada muerta igual que su madre, por sobredosis de heroína, dejando dos nietos a un desconsolado Bob Geldof.

 

Considerado uno de los mejores guitarristas de la historia de este negocio, Eric Clapton sufrió el insoportable golpe de la muerte de su hijo Conor. Éste vivía en Nueva York con su madre, Lory del Santo (su ‘novia’ del 85 al 89 mientras aun estaba casado con Pattie Boyd). Eric había ido a verlo y pasar unos días con Conor, que tenía cuatro años. Según el informe oficial, una de las señoras de la limpieza del piso de del Santo abrió una ventana cuando, de repente, Conor entró corriendo alocadamente (como hacen los niños de esa edad) y se precipitó por esa ventana del piso 53. El guitarrista, como es lógico, quedó devastado, aunque no recayó en sus múltiples adicciones. Las terapias y el trabajo como compositor, como músico, le ayudaron a vivir con esa pérdida. Como todos los aficionados a esto saben, Clapton le escribió a su niño muerto la emocionantísima ‘Tears in heaven’, cuyo primer verso dice “¿Te acordarás de mi nombre cuando te vea en el cielo?’.

 

Uno de los grupos emblemáticos, imprescindibles, del mundo del rock fue Led Zeppelin, que se separó en 1980 tras morir el poderoso batería John ‘Bonzo’ Bonham en 1980 a los 32 años. Esta fue la causa de la lamentada desbandada…, sin embargo podría haber otro motivo. Tres años antes, cuando el grupo estaba de gira por EE UU, el cantante solista Robert Plant recibió la noticia de la muerte de su hijo, Karac, de sólo cinco años, debido a un virus. La gira se suspendió y Plant volvió inmediatamente a Inglaterra tras recibir la desgarradora noticia por teléfono. Profundamente afectado, Robert cesó toda actividad durante un año, en el que apenas vio a sus compañeros. Sólo Bonham fue a visitarlo y fue el propio batería quien lo convenció para volver a Led Zep. Por eso, se tiene por este episodio como determinante para la separación de la banda, puesto que Plant se sintió herido, resentido con Jimmy Page y John Paul Jones,  quienes no le dieron un mínimo apoyo emocional, como si no les hubiera importado demasiado la tragedia de su compañero; por eso, al morir Bonham, Plant lo tuvo claro: nunca más volvería a montar en ese zepelín. En recuerdo de su desdichado hijo Karac, Plant escribió la preciosa canción ‘All my love’ (1979), que muchos consideran la última gran canción de la banda y una de las pocas en las que Page no participó como autor.

 

Roy Orbison estaba en el lugar adecuado en el momento justo cuando el rock & roll daba sus primeros pasos. En 1968 Orbison disfrutaba de su fama y prestigio con una gira por Inglaterra. El inconfundible cantante ya había perdido a su esposa, Claudette, en un accidente de moto en 1966. Sus hijos habían quedado en su casa de Hendersonville, Tennessee, al cuidado de sus abuelos mientras su padre estaba de gira. En septiembre de 1968 se declaró un incendio en la casa del cantante en el que perecieron sus hijos Roy Dewayne de diez años, y Anthony King de seis (el pequeño Wesley, de tres, sobrevivió). Los siguientes años fueron muy duros para Roy Orbison, pues a la terrible falta de sus hijos se unió su decadencia física (problemas cardiacos, digestivos y respiratorios) y profesional, ya que sus discos dejaron de venderse. Resurgió en los años ochenta, pero a finales del 88, con 52 años, su corazón se paró. Demasiados golpes.   

 

Puede añadirse a la irreverente cantante irlandesa Sinead O´Connor, quien murió en 2023, apenas año y medio después del terrible suicidio de su hijo Shane, de 17 años; ingresado en un centro siquiátrico por desequilibrios mentales y riesgo de suicidio, el desdichado Shane encontró el modo de quitarse la vida, dejando una profunda herida en la cantante, que apenas lo sobrevivió 18 meses. 

 

Por mucha fama y dinero que tuvieran, nadie se cambiaría por ninguno de ellos.

 

CARLOS DEL RIEGO

 


lunes, 1 de abril de 2024

LOS PROBLEMAS DE QUIENES NO TIENEN VERDADEROS PROBLEMAS

 

Hay criaturas convencidas de que estas acciones son eficaces contra la emergencia climática

Cuando alguien busca problemas a los que enfrentarse es que no tiene verdaderos problemas. En los últimos lustros han aparecido preocupaciones en la gente que hasta hace poco no existían. En las sociedades occidentales, en las que (más o menos) se han resuelto las necesidades vitales de la población, parte de ésta busca desesperadamente  problemas a los que enfrentarse y con los que satisfacer sus ganas de luchar, porque parece necesitar algo perverso (catástrofe, apocalipsis, holocausto) a lo que combatir, puesto que no precisan ya sacrificarse por lo elemental

 

Hay hoy en el llamado primer mundo grupos de personas que están convencidas de un próximo holocausto nuclear y otros que ‘denuncian’ una conspiración planetaria para convencer a la población de que la tierra es redonda cuando, ‘en realidad’, es plana; e igualmente los que sostienen que las vacunas contra el covid fueron un arma letal empleada para eliminar población; los persuadidos de que el mundo está cerca de una apocalipsis climática; y los que creen que la estela de vapor de los aviones es un producto tóxico para ‘fumigar’ a todo el mundo.  

 

No es nueva pero sí que ha cobrado auge últimamente la creencia en el preparacionismo. Sí, los preparacionistas son los ciudadanos que están plenamente convencidos de que pronto habrá una catástrofe a escala planetaria (bélica, nuclear, climática, energética…) y por ello se preparan para afrontarla. Así, se han construido refugios subterráneos a prueba de bombas, con protección antinuclear, herméticos y, lógicamente, abastecidos de todo lo necesario para subsistir mucho tiempo sin salir. Conservas, miles de latas, combustibles, baterías y muchísimas otras provisiones abarrotan el refugio que, creen, un día les salvará la vida. El problema es que, incluso las latas de conservas, pasados unos años no se pueden consumir; y otras cuestiones, como qué hacer con desperdicios y excrementos, cómo almacenar agua para muchos meses o años, cómo lidiar con los problemas sicológicos y de relación con otros ‘refugiados’, con la claustrofobia o las horas de ‘nada que hacer’.

 

Lo de los que creen que la Tierra es plana, los terraplanistas, parece haber perdido algo de actualidad, lo que no quiere decir que haya perdido creyentes. Esta paranoia es muy curiosa, puesto que sus adeptos aun no han explicado el por qué: ¿por qué hay quien se empeña en hacer creer a la población mundial que la Tierra es redonda cuando realmente es plana? Y da igual que se les explique que en España es de día cuando en Australia es de noche, como puede comprobarse con, por ejemplo, el Open de Australia de tenis, que allí es de noche y aquí de día; suelen decir que todo es un montaje para engañar… Así, vuelve a plantearse ¿por qué y quién ganaría con esta confabulación?

 

Aunque parezca agua pasada, la realidad es que aun hay mucha gente que acusa a gobiernos, empresas farmacéuticas, médicos, químicos, farmacéuticos (miles de personas)… de haber administrado vacunas asesinas cuando se vacunó a la población contra el covid. Por eso, cuando alguien muere repentinamente, los paranoicos de las vacunas aseguran (sin conocer el caso más que por la prensa, sin autopsia, sin conocimientos médicos) que se debe a la vacuna contra el coronavirus. Y a ésta le achacan no sólo muertes súbitas, sino asesinatos, suicidios, infartos, ictus…, incluso accidentes de tráfico, incluso incendios. Hay muchos seres racionales que no atienden a razones ni razonamientos, ni siquiera aunque los especialistas (médicos y farmacéuticos sobre todo) se lo expliquen con argumentos científicos.  

 

Algo parecido son los ‘fumigacionistas’, que son quienes están persuadidos, más allá de toda lógica, de que las estelas de vapor que dejan los aviones de pasajeros son en realidad gases muy perjudiciales para la población, por lo que suelen decir que están ‘fumigando’ al personal. Como el resto de creencias disparatadas, cualquier especialista podría explicar fácilmente lo imposible de ese riesgo. Esos aviones viajan a unos diez kilómetros de altura, lo que significa que lo que ‘fumiguen’ no caerá en el sitio donde se vaporice el supuesto producto químico, ya que los vientos y corrientes que hay a esa altura pueden llevar las partículas a cualquier sitio; de hecho, gran parte del gas que se suelte a tal altura puede tardar muchos años en llegar a tierra, incluso puede pasarse siglos a merced de todo tipo de brisas y movimientos de masas de aire. Así, si algún avieso ‘genio del mal’ ideara tal cosa, él mismo podría ser víctima de los gases, ya que nunca se sabe cuándo y dónde pueden llegar a caer las partículas de gas liberado a esa distancia sobre el nivel del mar.

 

Clásicos de la paranoia más esperpéntica son los ‘ultraecologistas’, que están dispuestos a pegarse a cualquier superficie (incluso al asfalto) o atentar contra obras de arte para “llamar la atención de la ‘catástrofe climática’ que está a punto de suceder”. Lo sorprendente es que los adeptos a esta paranoia están convencidos de que con esas acciones su ‘causa’ gana adeptos, cuando la realidad es que genera la repulsa de la mayoría (y puede ocasionar sentimientos contarios: “¿ah sí?, pues ahora contamino más”) y, por otro lado, hace caer en el desánimo a muchos otros (“bah, para qué voy a hacer nada si ya estamos condenados”). Y a quienes ponen en duda este dogma ultra se les tacha de ‘negacionistas’, sin embargo, quienes niegan la evidencia son los extremistas fanatizados, puesto que los gurús y sacerdotes climáticos llevan décadas amenazando con desgracias, apocalipsis climáticos, catástrofes a escala planetaria a pesar de que, invariablemente, nunca se cumplen los plazos dados, al contrario, se llega a la fecha señalada y no pasa nada, ni se deshielan los polos, ni se inundan las ciudades costeras ni otras profecías. Las consecuencias de la ‘emergencia climática’ de la que tanto avisan no llegan nunca. Y da igual que haya muchos científicos que nieguen la emergencia (en google se puede buscar “1609 científicos niegan cambio climático”).  

 

Cuando tienen satisfechas sus necesidades primarias, hay criaturas que necesitan otras necesidades, otros problemas, otros desastres con los que satisfacer la necesidad y el impulso de rebelarse contra algo. Y así se apuntan a cualquier chifladura que la mente pueda imaginar, y no les valen las razones o explicaciones: su dogma está por encima. Es curioso que en países del Tercer Mundo no aparecen estos fenómenos: tienen verdaderas problemas.

 

CARLOS DEL RIEGO