miércoles, 15 de noviembre de 2017

Y LA MAYOR ESTUPIDEZ DEL AÑO ES… Miles de millones, billones de estupideces se cometen cada año en todo el planeta, las peores de las cuales, las que son estulticia pura, son aquellas en las que el autor no persigue ningún beneficio. Las hay antológicas, tanto de palabra como de obra.

Hay profesionales de la conspiración interplanetaria que afirman que la tierra es plana, aunque no explican qué hay o qué pasa al llegar a los bordes

Algo innegable que han traído las redes sociales es la posibilidad de mostrar a todo el mundo y de modo instantáneo lo ignorante o lo estúpido que se es. En las últimas fechas se ha podido comprobar, de modo empírico e indiscutible, la preocupante escasez de entendederas y la supina estulticia de gran cantidad de criaturas en todo el mundo, las cuales no sólo no se avergüenzan de sus estrecheces mentales, sino que las proclaman a los cuatro vientos con imagen y sonido. Así resulta fácil comprobar la cantidad y dimensión de las memeces humanas, aunque siempre habrá una mayor. De todos modos, que tire la primera piedra quien no haya dicho o hecho grandes tonterías. Aquí va una pequeña muestra de las que bien podrían competir por el pódium.
Hay quien graba y difunde sus locuras o proezas, pero los hay que van más lejos y lo que hacen es presentar pruebas de sus propios delitos. Dos ejemplos recientes: hace unos días (XI-17) un taxista madrileño se grabó consumiendo cocaína mientras ‘conducía’ a 120 Km/h entre los ánimos de los pasajeros, que le animaban y compartían la droga que estaba sobre la licencia del conductor, es decir, el muy memo presentó a la policía todas las pruebas de su delito. En USA una ciclista hizo un gesto obsceno a la caravana presidencial, alguien lo fotografió y ella se encargó de publicarlo. Lógicamente ambos perdieron su trabajo y, seguro, el primero se las verá con la ley. Son dos casos del momento presente, pero podría hacerse una larga lista de tontos que se han grabado quebrantando la ley y luego han enviado a todo el mundo, comisarías incluidas. Es como si el ladrón sonríe a la cámara de seguridad y deja, de paso, su DNI. En fin, puede afirmarse con rotundidad que no solamente se trata de individuos que se sienten por encima de la ley, sino que son auténticos bobos.
Otro hecho autosuficientemente simple y tontaina lo protagonizó una italiana que organizó su boda, con vestido, invitados, regalos, banquete, tarta, fiesta, baile…, pero sin novio. Es decir, la ocurrente señora se casó consigo misma. Le resultaría difícil cumplir con eso de ‘puede besar a la novia’, y la noche de bodas sería un tanto… ‘solitaria’, salvo que se pusiera los cuernos a sí misma; claro que, como ventaja, tendrá pocas discusiones conyugales y el divorcio no será ni muy traumático ni muy costoso. Esto demuestra que existen personas que van contra toda lógica, contra todo lo real, contra la razón; la autosuficiente italiana (al parecer un compatriota suyo ya se había unido a sí mismo) se niega a aceptar el hecho de que hay cosas imposibles para un único individuo, por ejemplo, uno no es una pareja, ni puede jugar al tenis, ni sacar un córner y rematarlo, ni cantar a coro ni, evidentemente, contraer matrimonio. Pero como broma, como cuchufleta, seguro que resultó muy divertido, aunque la narcisista criatura se lo tomó, al parecer, muy en serio. Es evidente que la tal siente verdadero amor propio.
Asimismo las redes sociales permiten a los más ignorantes dejar constancia de un analfabetismo paleto que resulta muy difícil de entender. Ejemplo muy ilustrativo lo ofrecen los adeptos a ese absurdo de que la Tierra es plana, cosa que ha hallado eco en un jugador de baloncesto y un rapero, ambos estadounidenses, que están convencidos de que la Tierra no es esférica sino plana, y que existe una conspiración para mentir a la población mundial… Son dos de los nombres más conocidos de los no pocos que creen a pies juntillas tamaño disparate; es increíble, pero aun hoy existen sujetos con mentalidad anclada en la Edad Media. El NBA Kyrie Irving se ha dejado proclamar que “nos engañan, la Tierra es plana”; hay que admitir que los deportistas de máximo nivel tienen poco tiempo para ilustrarse, para leer y adquirir conocimientos, pero negar la evidencia parece más cosa de estúpido que de iletrado. Igualmente, el rapero B. o B. explica que la Tierra es como un disco con el polo norte en el centro, todos los continentes a su alrededor y el polo sur en toda la circunferencia…, esto es prueba de un cerebro estragado. En fin, no es cuestión de enumerar pruebas, baste decir que si en un sitio es mediodía y en otro medianoche…, y ¿qué pasa o qué hay cuando se llega a los bordes?, ¿y la luna y Marte también son planos?, ¿y para qué urdir un engaño semejante?
Otros aspirantes a la estupidez del año presentaron su candidatura tras los huracanes sufridos este año en el mar Caribe y sus costas. Resulta que se propaló la especie de que esos fenómenos climatológicos fueron artificiales, producidos a propósito por la mano del hombre. Este esperpento es de tal calibre que sólo las mentes más desarticuladas pueden decir o creerse tal cosa. Sólo hace falta pensar en la cantidad de energía que se necesitaría para mover a esas velocidades tan colosales masas de aire para darse cuenta de que se trata de una imposibilidad física.
Como puede comprobarse, el hombre está extraordinariamente dotado para idear y materializar las más absurdas tonterías.
CARLOS DEL RIEGO


domingo, 12 de noviembre de 2017

EL ESCÁNDALO, COMPAÑERO DEL ROCK & ROLL Los escándalos asaltan la actualidad casi de continuo. Muchos son por causa de pasta o de índole sexual, aunque la droga la estafa, la política la traición… también son origen del escándalo. En el planeta rock & roll se han producido muchos y muy ruidosos.

John Lennon causó tan gran escándalo que hubo lugares donde quemaron discos y fotos de los Beatles

Actualmente los escándalos ocupan casi todas las portadas y titulares. Los de tipo económico son tan abundantes que ya dejan frío al personal de a pie y apenas provocan sonrisitas de complicidad con los colegas; otra cosa son los de abusos sexuales, que indignan en la calle, en la prensa y en redes digitales y siempre producen asco y desprecio. En la historia del rock eso del escándalo es algo muy habitual, de hecho uno de sus objetivos es la provocación; además, el exceso es casi consustancial a la estrella (a la mayoría, pues también en este entorno hay gente sencilla); por último, el sexo y las drogas, causas principales de sus escándalos, suelen ser sus compañeros (ya se sabe, sexo, drogas y…), aunque no faltan casos de fraude y violencia; por suerte, no hay figuras del rock involucradas en inmoralidades políticas.

El primer escándalo de la era del rock & roll lo protagonizó, cómo no, Elvis, cuando apareció en televisión moviendo las caderas de un modo tan pecaminoso que la pacata sociedad estadounidense de los cincuenta asoció ese nuevo invento a la perversión; hoy, aquellos movimientos sólo despiertan nostalgia, y resulta difícil entender que provocara tanta indignación (fue algo así como un adelanto de las ansias de alboroto de estos modos musicales). Otras deidades de los primeros tiempos del r & r no fueron capaces de eludir estruendosas inmoralidades. El idolatrado Chuck Berry fue sorprendido llevando a una menor de un estado a otro, por lo que fue acusado de proxenetismo y corrupción de menores; además, el gran pionero volvió a las páginas de sucesos sensacionalistas cuando se le acusó de poner cámaras en los baños de mujeres de un restaurante de su propiedad…, cosa que le costó una pasta, desprecio e insultos. Su contemporáneo Jerry Lee Lewis fue también amigo del escándalo: se casó con una prima suya de 13 años, Myra; el caso es que llegó a Inglaterra en 1958 y la presentó como su esposa de 15 años, pero claro, todo termina por saberse, y al poco los escandalizados súbditos de la reina se enteraron de que sólo tenía 13 y además era su prima; las ruidosas e indignadas acusaciones lo relegaron una buena temporada. 

También asociado a aquella época es el conocido como ‘caso Payola’, aunque este tipo de estafa se viene observando desde que empezó a emitirse música por la radio. El proceso es fácil: pago por emisión de canciones; concretamente en los años iniciales del rock era habitual ceder derechos de canciones a emisoras, productores e incluso a algún locutor de postín a cambio de emitir ciertos discos; así, tras el alboroto que se produjo al conocerse el asunto, el propio Alan Freed, inventor del término rock & roll, se vio involucrado, lo que le costó su carrera. La lista de grupos y solistas cuyas discográficas y productoras han costeado su presencia en las ondas es tan larga que ya no escandaliza a nadie. Un fraude parecido se descubrió en España con el nombre de ‘La Rueda’, que consiste en  modificar algunos detalles de canciones ya registradas y presentarlas y cobrar derechos como si fueran propias.

Amigo de la provocación era Jim Morrison; fue arrestado en 1969 por simular masturbación y sexo oral durante una actuación, aunque muchos asistentes aseguraron que era una especie de burla; en todo caso, lo sentenciaron a seis meses de cárcel, que quedaron pendientes hasta que, 40 años después de su muerte, la corte de Florida lo perdonó. El difunto Georges Michael también se topó con la fácilmente escandalizable ciudadanía británica; fue condenado a 80 horas de trabajo comunitario y una multa por ser sorprendido realizando ‘actos lascivos’ en un urinario público. De todos modos, ninguno resulta tan repulsivo y pervertido como Gary G. (da asco hasta escribir su nombre), que ojalá no salga nunca de la cárcel.

Para alegría de la prensa sensacionalista (tan deseosa de escándalos de famosos) el asunto Milli Vanilli fue un festín; como se ha sabido, el productor alemán Frank Farian montó la típica estafa de poner un par de guaperas haciendo play back eternamente, o sea, sin cantar nunca; lo bueno es que el tipo ya había probado la engañifa con éxito con los Boney M (a lo mejor tomó la idea de la película ‘Cantando bajo la lluvia’); cuando todo se destapó muchos se rasgaron las vestiduras, pero seguro que la cosa era sabida en los ambientes. ‘La gran estafa del rock & roll’ es el título de una peli que explica cómo embaucar a las discográficas para sacarles pasta impunemente; los pioneros del punk inglés Sex Pistols, de la mano de su sucio manager Malcom McLaren, se las arreglaron para beber, soltar tacos e insultos en la pulcra televisión inglesa, lo que llevó a las escandalizadas ‘disqueras’ a cancelarles el contrato a cambio de jugosas indemnizaciones. Menos conocido es el incidente de Ozzy Osbourne, que protagonizó un alboroto a escala local cuando hizo ‘aguas menores’ en las piedras de la icónica misión de El Álamo, por lo que fue arrestado y se le prohibió cualquier aparición pública en San Antonio, Texas.

Michael Jackson fue muchas veces acusado de conducta escandalosa e incluso delictiva; se sabe de su pasión por los niños, de estar con ellos e incluso de sus ganas de ser niño, cosa que se explica por el hecho de que su padre le hizo trabajar como un adulto y no le dejó ser, vivir y jugar como un chaval, por lo que sentía la necesidad de ser niño y estar con ellos. Varias denuncias de abusos lo persiguieron durante la mitad de su vida (será difícil saber la verdad, ya que los denunciantes se conformaron con dinero), con lo que el escándalo fue su indeseado compañero. Otro gigante escandaloso, pero en este caso por sus arrebatos de ira y su fácil inclinación a la violencia, es el productor Phil Spector, quien mató a una actriz y dijo que se había suicidado; sin embargo, como todo el mundo sabía que al tipo le gustaba tirar de pistola, en realidad casi nadie se sorprendió ni se echó las manos a la cabeza. También los Beatles tuvieron su cuota escandalizante cuando John Lennon afirmó, en 1966, que el grupo era más famoso que Cristo, al que se medían sólo en términos de popularidad, no de valor, sin embargo, muchos se sintieron escandalosamente ofendidos, tanto que los condenaron y quemaron…, sus fotos y sus discos. Asimismo, las drogas también han colocado el cartel de escandaloso a incontables figuras del rock; de hecho, abundan las denuncias, detenciones, acusaciones y gran presencia en los tabloides y prensa amarillista de estrellas del rock por causa de sustancias prohibidas…, tanto que el personal ya ni se sorprende. 

Y también hay escándalos buscados para llamar la atención, y escandalillos como que se vea un pezón en un show retransmitido por la tele, así como gestos, posturitas, insinuaciones, simulaciones… con lo que algunos pretenden unos segundos en televisión y muchos visionados en internet para, así, estar en boca de todos..

Sí, la provocación, la desvergüenza y la conducta escandalosa siempre han estado alrededor del rock & roll.  

CARLOS DEL RIEGO


miércoles, 8 de noviembre de 2017

LA ETERNA POLÉMICA SOBRE LA MUERTE DE HITLER. Entre las abundantes teorías conspiranoicas hay una que aparece periódicamente en función de noticias o supuestos hallazgos: la muerte, o no, de Hitler, que vuelve gracias a una foto y a un informe de la CIA.

Esta borrosa y dudosa imagen (Colombia, 1955, dicen) ha avivado las tesis conspiranoicas

Un informe desclasificado de un ex-agente de la CIA asegura que Adolf Hitler sobrevivió a la derrota de Alemania y que huyó y vivió en Colombia; para apoyar dicha afirmación se aportaba una foto borrosa e indefinida (supuestamente tomada en 1955) en la que se veía a un tipo con el típico bigotito. Es más, el informe detalla que el dictador genocida había llegado en buenas condiciones físicas y síquicas… Además, apoyándose en esta teoría, hay quien sostiene que murió en 1971 sin mayores dificultades. El hecho de que fuera quemado su cadáver y de que fueran los soviéticos (expertos manipuladores de la realidad) quienes llegaran antes al lugar da pie a que muchos se inclinen a pensar en la conspiración. Contra la tesis de que el dictador nazi consiguió escapar se oponen las investigaciones y conclusiones de los máximos especialistas, que no dudan de que se suicidó y ordenó que quemaran sus restos, pues temía que, como le ocurrió a su colega italiano, su cuerpo fuera objeto de escarnio público y colgado boca abajo en la calle.


En realidad cada uno piensa lo que desea pensar, de modo que quien se inclina por ver conspiraciones por todas partes seguirá en sus trece por más argumentos o pruebas que se le ofrezcan. Aun así, es oportuno recordar algunos hechos irrefutables.

El médico personal del tirano desde 1936 era Theo Morell, un tiparraco seboso, muy sucio y maloliente, oportunista y aprovechado. El caso es que este elemento anotaba en su diario todas las dolencias de su paciente así como la abundante medicación que le proporcionaba. Desde hacía años, el enfermo Hitler sufría problemas gástricos, tal vez producto de su tendencia al vegetarianismo; además, a partir de los tratamientos de orondo matasanos, sus dolencias se multiplicaron: dolores de cabeza y de oídos, problemas serios de visión, mareos, severos desarreglos y espasmos intestinales con terroríficas flatulencias (este particular le venía de antaño, y si dejó de comer carne es porque creyó que comiendo sólo vegetales el olor no sería tan nauseabundo), sudoración extrema, hipertensión y, en su último año, problemas cardiacos e infarto (en septiembre del 44), tenía la piel color ceniza, le temblaba toda la mitad izquierda del cuerpo y estaba extraordinariamente débil.

Su deterioro mental era tan evidente como el físico ya desde finales de 1944: sufría unos temibles ataques de ira en los que gritaba y gesticulaba de modo demencial, acusaba a todo el mundo en medio de una excitación neurótica e incontrolada, movía sobre los mapas fichas que representaban ejércitos que ya no existían (cosa que sabían los que estaban a su alrededor) y, en sus últimas semanas, mostraba síntomas claros (temblores) de padecer neurosis espasmódica.

Para ‘combatir’ este catálogo de patologías, el dudoso Theodore Morell se mostraba muy espléndido a la hora recetar y suministrar todo tipo de compuestos, medicamentos y drogas a su terrible paciente: metanfetaminas para ‘estar en forma’ (cuentan que, tras una toma masiva, mantuvo una reunión con Mussolini en la que no dejó de hablar durante tres horas) y somníferos para dormir, estricnina, abundante cocaína y opiáceos, codeína, diferentes barbitúricos…, además de los mejunjes que el poco recomendable médico le preparaba, los cuales contenían desde testosterona de toro hasta extractos de placenta, de músculo cardiaco o de próstata (para combatir la depresión, decía Morell), belladona (planta muy tóxica que se usó hasta el siglo XIX contra diversos dolores) e incluso le suministró la bacteria escherichia colli… En total, el genocida ingería unas 30 pastillas diarias y recibía cuatro o cinco inyecciones.

Un oficial de su Estado Mayor describió el aspecto de Hitler en sus últimos días en el búnker del Reichstag con bastante precisión: “Caminaba de un lado a otro lenta y trabajosamente, inclinando el cuerpo hacia delante y arrastrando los pies; parecía tener problemas para mantener el equilibrio. De la comisura de sus labios casi siempre goteaba saliva”. Las últimas imágenes de Hitler, cuando saludaba a oficiales y niños vestidos con el uniforme de las SS, contienen una toma por detrás en la que se aprecia un llamativo temblor en su mano izquierda, que él mantiene a su espalda y sujetando algo; al parecer, los primeros síntomas de Parkinson se le detectaron antes incluso de iniciarse la guerra.

En resumen, la salud del dictador nazi era una catástrofe, de modo que, aunque no se hubiera pegado un tiro, seguro que no hubiera durado mucho y, sin la menor duda, no hubiera aparecido tan saludable como se le ve en esa foto supuestamente tomada al führer diez años después.

Por otro lado, una vez que asumió que la guerra estaba perdida, seguramente el mayor temor de Hitler sería caer prisionero, por lo que si optaba por huir correría el riesgo de que los rusos le capturasen vivo, algo que sin duda le aterrorizaría: lo exhibirían como trofeo, lo vejarían durante mucho tiempo, lo torturarían, lo juzgarían al estilo soviético y terminarían colgándolo cabeza abajo…, “a mí no me harán lo que le hicieron a Mussolini”, se sabe que dijo al conocer lo que había sucedido con éste y su amante un par de días antes. Además, según su retorcida y perversa mentalidad, ¿qué objeto tenía para él seguir viviendo después de una derrota tan humillante y vergonzosa?, él, egocéntrico hasta el extremo, ¿podía vivir escondido, de un modo sencillo, sin dejarse notar, sin sus grandilocuentes declaraciones?, ¿por qué prescindir de su médico-camello, en quien confiaba ciegamente, si pensaba seguir vivo?, ¿y por qué matar a su querida perrita Blondi si no tenía intención de matarse?  

En fin, por más que los afines a las conspiraciones mantengan lo contrario, no existe ninguna prueba o indicio de que sobreviviera a la derrota total. Al contrario, además de la opinión de los especialistas (incluyendo la máxima autoridad en el tema, Antony Beevor), todas las evidencias conducen al suicidio.  

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 5 de noviembre de 2017

CHRSSIE ‘PRETENDERS’ HYNDE, EXPLOTA CONTRA LOS MÓVILES. Una de las cosas que más molesta al músico que está en escena es el flash del fotógrafo. Hoy, con los móviles, el artista soporta tal cosa todo el rato…, o no: Chrissie Hynde, de Pretenderse, mandó “a la mierda” al público que la miraba a través de la pantalla.

Chrissie Hynde, líder de Pretenders, dijo a un maleducado público lo que la mayoría de músicos piensan del uso de móviles en los conciertos 

Un concierto de rock tiene sus ritos. En los años heroicos, era costumbre encender el mechero cuando sonaba el baladón de turno, pero cuando la cosa se generalizó, cuando era más un tópico que otra cosa, los asiduos renegaron de los que seguían dándole a la lucecita. Andando el tiempo esta práctica cayó en desuso; pero con la mejora de la herramienta, algunos han encontrado forma de hacer el lechuguino desde que se apagan las luces hasta que termina el último bis. Así, muchos de los que acuden al concierto no guardan su móvil en ningún momento, de manera que de vez en cuando lo ponen en modo cámara, graban al grupo y envían, otras veces se fotografían a sí mismos con el escenario de fondo o en medio del personal y envían, también tienen tiempo para mandar mensajes a sus grupos contando dónde están y cómo es la cosa, y claro, no van a dejar de atender a las respuestas de los colegas ni mantener la conversación dándole a los iconos más graciosos… Y así se van sucediendo las canciones sin que el asistente le preste más atención al artista que a su teléfono.

Hace unos días (X-17) la temperamental cantante de The Pretenders, Chrissie Hynde, explotó durante una actuación en la que, desde la primera nota, la mayoría del público no dejaba de apuntarla con las (en momentos como ese) odiosas lucecitas. El suceso tuvo lugar en un concierto del veterano grupo en Dubái. Ya de entrada, la veterana cantante rogó al personal que guardara los teléfonos, e incluso explicó que “si hacéis caso al teléfono no nos lo hacéis a nosotros y no escucharéis al grupo”. Pero el ruego no dio resultado, pues apenas habían hecho la primera canción del repertorio cuando, ante la masa de pantallitas, luces de colores y flashes, Chrissie se interrumpió, se encaró con el maleducado público y, furiosa, les espetó: “¡Meteos vuestros jodidos teléfonos en el culo!”, y añadió: “Nosotros no somos ni Lady Gaga ni Katy Perry, así que si queréis grabar conciertos id a verlas a ellas”. Hecha un basilisco, y mientras abandonaba el escenario del Irsih Village de Dubai, soltó un taco y mostró al personal el dedo corazón enhiesto, acto seguido se señaló la entrepierna diciendo “grabad esto”, y finalmente mandó “a la mierda” al poco respetable público. 

Después, ya en casa, reconoció a través de las redes sociales que sí, que se pone “un poco perra con la gente que graba continuamente con su teléfono móvil durante un concierto”.  

Este es uno de los efectos perversos de los móviles: la gente se ensimisma, se abstrae de lo que tiene alrededor, interrumpe cualquier conversación, retira la atención a quien tiene delante para centrar todo su interés en el mensaje recién recibido y en su respuesta, y eso que en el 99% de los casos tanto uno como otra son chorradas sin la mínima importancia.

Estas evidencias incontestables de mala educación resultan especialmente molestas e inoportunas cuando tienen lugar en ambientes donde se precisa un respeto por lo que se tiene delante, ya sea teatro, cine o, como es el caso, durante un concierto. Este novísimo problema surge del impulso incontenible de ciertas personas a, de algún modo, convertirse en coprotagonista del evento, como si enviando las imágenes quisieran explicar que el concierto es importante porque ellos están allí. De este modo, muchísimos de los que van a ver a un grupo de rock en vivo prefieren difundir antes que ver, demostrar que están antes que disfrutar.

Seguro que muchos van a ver a su grupo en vivo con ánimo de cantar a pleno pulmón, de saltar y bailar, de meterse en la esencia del rock & roll, de disfrutar de esas dos horas como si no existiera el mundo. Sin embargo, a día de hoy, también otros muchos acuden con intención de dejar constancia de su presencia, de difundir, de comentar (incluso chascarrillos ajenos), de sacar y mandar fotos…, por lo que oirán pero no escucharán, no se meterán en el concierto, apenas prestarán atención y no lo disfrutarán. Al final, realmente habrán visto poquísimo, y no habrán encontrado esa ‘conexión’, esa magia que surge cuando el grupo toca tus canciones, cuando tú las cantas y bailas y, en fin, cuando dejas salir las emociones que sólo el rock & roll puede provocar.

Bueno, siempre habrá quien le ponga gaseosa a su Vega Sicilia, y será muy dueño de hacerlo. Como decía el castizo “hay gente pa tó”.

CARLOS DEL RIEGO


miércoles, 1 de noviembre de 2017

LAS TRES REINAS POR DERECHO PROPIO QUE PRECEDIERON A LEONOR. La Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, acaba de cumplir 12 años. Cuando se convierta en Reina de España será la cuarta mujer que obtiene la corona por derecho propio; antes que ella lo fueron Urraca de León, Isabel de Castilla e Isabel II.

Urraca de León, la primera reina de España por derecho propio (estatua de Juan Pascual de Mena, Madrid)

Muchas mujeres están en los libros de Historia de España con el título de reina, sin embargo, solamente tres lo han sido por sí mismas, por su propia legitimidad, no por ser esposa del rey, no por ser la reina regente. No se trata de iniciar la polémica de la vigencia de la monarquía, algo que siempre enciende los ánimos, sino de recordar a las tres mujeres que precedieron a la Princesa Leonor en el trono. Es evidente que la lista de reyes de España es extensísima; como es sabido, hubo amplios períodos en los que coexistían varios reinos y reyes a la vez, ya que España aun no era una unidad política.. A pesar de tantas coronas, sólo tres mujeres accedieron al cetro por sí mismas, no como consortes o regentes. Las tres vivieron épocas agitadísimas y tuvieron que lidiar con hombres y sucesos de enorme trascendencia histórica, de modo que Leonor tendrá difícil presentar una hoja de servicios tan abarrotada como las que muestran en los libros Urraca de León, Isabel de Castilla e Isabel II. ¿Cómo eran estas tres mujeres?

La menos conocida es Urraca Alfónsez de León, hija de Alfonso VI de León, ‘El Bravo’. Éste ordenó a toda la corte y a la aristocracia jurar fidelidad a su heredera, con lo que Urraca se convirtió, de 1109 a 1126, en la única reina por derecho propio de un reino medieval y la primera de la historia de España. Más aún, los otros reinos cristianos de la península eran vasallos suyos. En julio de 1109 se hizo coronar como ‘Urraca, reina de toda España por voluntad divina’ (Urraka dei nutu totius yspanie regina). Al morir pronto su primer marido, Raimundo de Borgoña, y por cuestiones políticas, se casó con Alfonso ‘El Batallador’ de Aragón; pensaron que uniendo los dos reinos serían mucho más fuertes ante los almorávides; curioso es el hecho de que los dos amantes de la reina opinaban que no debía volver a casarse, y que ella tenía energía y carácter suficiente para gobernar sin rey al lado. El matrimonio con el aragonés fue un desastre. Él le gritaba, pero ella no se callaba y le respondía en el mismo tono, con lo que estaban siempre discutiendo, sin importar quién estuviera delante. Dicen las crónicas que Urraca era rebelde y caprichosa, pero también astuta y con buen juicio, y muy dada a la compañía masculina…, estaba acostumbrada a hacer lo que le daba la gana, a escoger amantes y a tomar sus decisiones sin dejarse influenciar; además, había sido reina de Galicia, con lo que estaba muy habituada a mandar y ser obedecida. El caso es que El Batallador pretendía, al casarse con Urraca, convertirse en rey de León, Asturias, Castilla, Galicia y Toledo, pero ella, al enterarse, dijo exactamente “¡El rey soy yo!” (no la reina, el rey). Como no podía ser de otro modo, sus disputas pasaron de palacio (su marido le pegaba e incluso la encarceló) al campo de batalla. En Santiago fue herida y humillada por la turba, logrando escapar de milagro; luego se rehízo, volvió y sometió la ciudad. Tras separarse de Alfonso, es posible que se casara con uno de sus amantes. Su muerte no está clara, unos dicen que falleció tras larga enfermedad y otros que al dar a luz. Afirman los especialistas que ninguna mujer de su tiempo tuvo tanto poder y visión política. En todo caso, la señora nunca se dejó acobardar ni por los hombres ni por su tiempo.

Isabel de Castilla, ‘La Católica’, es la reina más conocida de la Historia de España y, sin duda, una de las figuras históricas cuyas decisiones tuvieron más trascendencia global. En tiempos muy convulsos en que se pasaba de la Edad Media a la Moderna, Isabel defendió sus derechos, se casó con quien quiso (no con quien estaba pactado) y tomó la corona de Castilla. Pacificó y ordenó el reino, culminó la Reconquista y se empeñó en apoyar a un extranjero que pretendía iniciar una aventura marítima calificada de sandez por muchos ‘eruditos’ de su tiempo, un proyecto que al final mostró al mundo un nuevo mundo y desveló la forma y composición de la Tierra. Claro que también instauró la Inquisición y expulsó a los judíos (costumbre habitual en aquella Europa), todo en aras la unidad. Su visión abierta y universal se demuestra cuando legisló para que los indios fueran considerados súbditos de la corona igual que los castellanos, cuando escribió la orden de que no fueran esclavizados y cuando estableció normas jurídicas que los protegían…, en contra de no pocos conquistadores, encomenderos y aventureros; fue una gran mecenas y facilitó la entrada del Renacimiento en el reino. De mente muy lúcida, siempre tuvo muy claros sus objeticos y cómo conseguirlos; era profundamente devota, tenía una voluntad de hierro y no le temblaba la mano si había que obrar con dureza, sobre todo a la hora de imponer el orden. Pero Isabel fue mucho más, pues los especialistas afirman que su potente personalidad, su inteligencia, capacidad y seguridad de sí misma impide encuadrarla. Es falso que fuera sucia, odiara el agua o prometiera no lavarse hasta tomar Granada (eso lo dijo la hija de Felipe II durante el sitio de Ostende), al revés, se sabe que su confesor le afeaba tantos miramientos con su aspecto (o sea, era más femenina de lo que la pintan). Con ella se inició el período de mayor esplendor de la Historia de España y, en fin, su tremendo carácter y decisión la convirtieron en uno de los grandes protagonistas de las Historia Universal.

No tanto puede decirse de Isabel II. Gracias a una de las escasísimas buenas decisiones de su padre (el infame Fernando VII), alcanzó el trono en contra del pensamiento más carca y reaccionario que tanto abundaba en aquella España. Guerras Carlistas, motines, sublevaciones y una revolución que condujo a la Primera República Española son acontecimientos que la acompañaron en su reinado; llamada ‘La de los tristes destinos’, hubo de abandonar el trono y expatriarse. Fue obligada a casarse con un hombre que en la noche de bodas “llevaba más bordados que yo”, según sus propias palabras; en todo caso, nunca le faltaron queridos y galanes, algo que al pueblo no se le escapó, pues se hicieron no pocas coplillas e incluso dibujos pornográficos con ella como estrella; al parecer, sus maestros y preceptores le enseñaron todo lo necesario para convertirse en gran experta en la materia. Dicen que era generosa y alegre, apasionada y muy sensual, pero se pasaba los días de fiesta en fiesta y su lista de amantes es interminable… era lo que se dice una mujer fácil. No era culta ni le interesaban los libros o las artes y sus maneras eran más bien ordinarias, pero eso sí, le encantaban los perros. Por otro lado, tampoco supo darse cuenta de la importancia de la revolución industrial, que poco a poco llegaba, ni de los movimientos sociales ni, en fin, de que el Antiguo Régimen estaba liquidado. No tenía mucha personalidad, de modo que hizo casi siempre lo que le mandaron, convirtiéndose en una marioneta en manos de los intereses políticos y de sus abundantes ‘chulos’.

Asombrosas las dos primeras, poco bueno puede decirse de la tercera. Sea como sea,  Leonor de Borbón tendrá difícil acumular tantas páginas en los libros de Historia.

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 29 de octubre de 2017

FATS DOMINO Y GEORGE YOUNG, INFLUYENTES SECUNDARIOS. Dos nuevas bajas en el planeta del rock. Fats Domino y George Young, imprescindibles arquitectos del rock & roll, no tienen la consideración de grandes estrellas, a pesar de lo cual influyeron de modo decisivo en la creatividad de primeras figuras del género.


George Young brilló en todas las facetas del rock, cantante, teclista y guitarrista, compositor, productor..., pero siempre será recordado como 'el hermano de'
Fats Domino fue uno de los arquitectos del rock & roll
Apenas hay semana en que el mundo del rock & roll no lamente la pérdida de alguno de sus más ilustres personajes, casi siempre veteranos de los tiempos heroicos. En esta ocasión se trata de dos nombres de gran relevancia y poder de influencia, aunque no puede decirse que fueran grandes estrellas mediáticas: el estadounidense Fats Domino, uno de los primeros diseñadores del rock & roll, y el escocés George Young, un tipo nacido para esto y que brilló en todas las vertientes del negocio.

Todo el que esté interesado por este tipo de música no tendrá problemas para identificar, al menos, tres o cuatro títulos del orondo cantante, pianista y compositor de Nueva Orleans. Pero además de su mérito como adelantado y de sus piezas históricas, Fats (Antoine) ejerció un poderoso influjo en algunos de los que, andando el tiempo, se convirtieron en permanentes números uno, como The Beatles. Tal cosa se deja notar sobre todo en los primeros momentos del cuarteto (cuando tiraban más de versiones), pero cuando le rindieron el gran homenaje fue cerca del final, y precisamente con la canción ‘Lady Madonna’. Esta injustamente menospreciada canción viene a ser un reconocimiento al rock & roll de dicha ciudad a través de Fats Domino; Paul McCartney siempre ha admitido (y con orgullo) que dicho tema tiene no poco del ‘Blue mondey’ del pianista (además también enumera los días de la semana), y que el sonido del piano y, sobre todo, el timbre de su voz, tratan de emular los modos y modulaciones de Domino: no hay más que escuchar el ‘Ain´t that a shame’ de Fats y luego el mencionado de Beatles para encontrar el parecido. Logró éxitos que sonarán siempre, pero tal vez su principal mérito sea lo que causó en posteriores creadores. Ah!, y no hay que olvidar que un tal Van Morrison le dedicó explícitamente el tema ‘Domino’, “a quien yo escuchaba en casa antes de ir a clase”, confesó el irlandés.   

El compañero de viaje final del estadounidense es, a pesar de su excelente hoja de servicios, menos famoso entre el gran público que el anterior, pero George Young también tiene mucho bagaje que presentar. Lo curioso es que siempre será recordado como ‘el hermano de’. Escocés de nacimiento y australiano de adopción, mientras sus hermanos jugaban en el patio del colegio él ya había fabricado un éxito mundial como fue el siempre fresco ‘Frydeay on my mind’ de sus Easybeats; tal fue la importancia de esta brillante melodía que el propio David Bowie la incluyó en su álbum de versiones ‘Pin ups’ (1973), en cuya contraportada explicaba en primera persona y de su puño y letra: “Estas son mis canciones favoritas del periodo 64-67 en Londres…”; que un tipo con la capacidad creativa de Bowie elija y diga tal cosa sobre un tema que tú has compuesto debe resultar muy muy halagador. También supo George Young apuntarse a las nuevas corrientes como autor y productor (casi siempre con su colega Harry Vanda), logrando otros éxitos mundiales e incluso tomado parte en la aparición de aquello de la ‘new wave’ y del techno pop con los poco recordados Flash & the Pan (recomendable el ‘Walking in the rain’ o el ‘ Media man’). Sin dejar sus proyectos personales, y dado que sus adolescentes hermanitos Malcom y Angus también soñaban con el rock, George les explicó de qué iba esto y cómo funcionaba el negocio, les ayudó a poner en marcha el proyecto AC DC, luego les produjo sus primeros discos y, en fin, los colocó en la buena dirección. El resultado de este padrinazgo es de sobra conocido, y tal vez por ello el gran compositor, cantante, guitarrista, pianista, productor y sabelotodo del rock, siempre sea asociado a sus hermanos pequeños y recordado como ‘el hermano de’.

No cabe duda de que Fats y George lograron abrir nuevas vías artísticas y desencadenar la creatividad de otros músicos que, gracias a ellos, impulsaron el rock & roll en muchas direcciones. Fueron decisivos y la música popular sería hoy distinta sin ellos, pero pocas veces se colca a uno o a otro en el giradiscos, cedé o cualquier utensilio que se use. Si acaso a través de sus ilustres admiradores. Es así.    


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 25 de octubre de 2017

EL FUROR DEL CONVERSO Y LOS ‘CATALANES VIEJOS’. En la Cataluña actual (X-17) se observan escenas y situaciones que se ajustan a lo que se entiende por esperpento. Así, hay conversos (ni nacidos ni con ancestros allí) que dan lecciones de catalanidad a catalanes de varias generaciones.

Con total seguridad, muchos Pérez, García o Fernández integran gran parte de la turba vociferante y agresiva.

La figura del converso retrotrae a aquella época en que, en España, el cristiano viejo, o sea, el que lo era desde siempre, miraba por encima del hombro al converso, al cristiano nuevo convertido recientemente (muchas veces por obligación); para compensar, éste trataba de hacer más méritos y así demostrar su convencimiento y fanatismo; a esto le llamaban el furor o el celo del converso. Tal situación se está produciendo actualmente en Cataluña, donde gran parte de su población, tanto de catalanes viejos como de conversos, parece haber roto toda relación con la lógica y la razón.

Un mesetario que hace años emigró a esa región del noreste vuelve a su tierra cada verano. Hace un par, después de los saludos y parabienes, y metidos en tertulia, le preguntan sus paisanos que qué hay de eso de la independencia, a lo que él responde con un rictus de melancolía: “¡nos han robado tanto!” Silencio. “Pero a quiénes”, vuelven a preguntarle; “pues a los catalanes”, contesta él. Más silencio. Ante las caras de sus interlocutores, el converso explica que él ya se siente catalán, que se identifica con el catalanismo y, más aún, que España y los españoles odian, persiguen y desprecian su cultura y su idioma, y viven a costa de su trabajo y prosperidad, y que no les dejan vivir en democracia y libertad… Alguien empieza a dar razones pero a los pocos segundos se da cuenta de que el neocatalán no escucha, no atiende, como si estuviera obligado por su nueva fe a no tener en cuenta ningún argumento, ninguna explicación por razonable y evidente que sea. Los ánimos se encienden, y cuando uno de los presentes le asegura que “llegará el día en que el catalán viejo no te necesite, desee lo que tú tienes o no esté de acuerdo contigo, y entonces te llamará charnego”, él responde: “¿Veis como nos odiáis?”. Ante la incredulidad de los que fueron sus amigos, el converso se levanta y se va. Desde entonces no ha vuelto.  

Pero además de ciudadanos de a pie, también personajes de relevancia, como el cantante Manolo García (cuyo segundo apellido es García-Pérez), asumen las tesis independentistas, dando a entender que sí, que Cataluña es exclusivamente de los catalanes y, por tanto, tienen derecho a violar las leyes españolas, y que la ‘historia’ muestra la sucesión de agravios de todo tipo que han sufrido los pobres catalanes. Otro ejemplo es el ex jugador de baloncesto Xavi Fernández Fernández, que hubo de ser desalojado a la fuerza de un falso colegio electoral el 1-X porque se situó fuera de la ley. Es como si, en un partido, el árbitro le pita la quinta personal, pero él se niega a abandonar la cancha al considerar injusta la falta y, además, al tener a gran parte del público con él; entonces el árbitro avisa al delegado de campo que si ese jugador sigue en pista el partido no se reanuda, así que el delegado le pide a la policía que saque al jugador, el cual se resiste y es sacado a la fuerza…; posteriormente declara que la brutalidad policial le privó de ejercer su trabajo, que la democracia está por encima de la ley y que, por tanto, como la mayor parte del público estaba en contra de la decisión arbitral, él tenía derecho a seguir jugando… Los dos personajes, Manolo y Xavi, catalanes de nacimiento, no de ancestros, son elocuentes muestras de conversos dispuestos al sacrificio para que no quede duda sobre su catalanismo. Es de suponer que, en caso de que los padres de ambos hubieran emigrado a Madrid (desde Albacete y Cantabria), actualmente estarían echando pestes de los independentistas.

Es el furor del converso, que se siente obligado a demostrar continuamente su adhesión a la nueva fe, es decir, cree necesario ir más allá que los que nacieron en esa fe. Estas circunstancias se vieron hace siglos en España, cuando musulmanes y, sobre todo, algunos judíos se convertían al cristianismo de un modo fanático e intransigente. No hay que olvidar que el Inquisidor General Tomás de Torquemada, martillo de desafectos y sospechosos, descendía de conversos. 

De este modo, se dan situaciones esperpénticas, delirantes: catalanes de nacimiento y de ascendencia se ven insultados, amenazados, perseguidos por conversos que, nacidos en otras partes de España y/o apellidados García, Pérez o Fernández, son los encargados de entregar los carnets de catalanidad, puesto que se ven con toda la autoridad para decidir quién es el buen catalán y señalar al que no lo es… Así, uno de cuna y estirpe pero tan español, comentaba que últimamente sale de casa acongojado, y que desde hace unas cuantas semanas ha sido seguido varias veces por un grupo de vociferantes independentistas, la mayoría de los cuales le son conocidos, vecinos que inmigraron humildemente hace unos años y que hoy se niegan a hablar en español, criaturas que muestran una rabia contra su tierra natal que resulta desconcertante, inquietante. ¿Qué transformación ha sufrido su percepción de la realidad? Si en lugar de a Cataluña hubieran emigrado a Arabia Saudí ¿prohibirían a las mujeres salir de casa solas?, y si hubieran llegado a Sudáfrica en los años setenta del siglo pasado ¿serían racistas partidarios de la segregación?   

Y también está, evidentemente, el caso de los catalanes viejos autoconvencidos de tener la exclusiva de la verdad…, aunque también hay otra razón. Perfecto ejemplo es Guardiola, el ex futbolista. Se trata de un personaje que ha demostrado su enorme hipocresía y venalidad: declara haber sido independentista desde siempre, sin embargo no dudó en vender sus ideas ante el primer plato de lentejas que se le presentó: sus fuertes convicciones no lo fueron tanto cuando tuvo que defender los colores del “estado opresor y antidemocrático”. Este hombre demuestra, en cuanto tiene ocasión, que es un analfabeto funcional (o está muy cerca), pues de otro modo no se entiende que trate de dar lecciones de democracia a España mientras se codea jubiloso con jeques y representantes de países en los que la democracia y los derechos humanos, la igualdad y la libertad son ideas “degeneradas”. Claro que el hoy entrenador tiene otros motivos más ‘comprensibles’ para explicar su desprecio por las leyes españolas (esas que le han permitido llegar a donde ha llegado): algún que otro familiar cercano está cobrando siete de los grandes al mes en una de esas falsas embajadas de Cataluña… Y esta es otra: los miles y miles de ‘colocados’ por su ideología en puestos apetecibles, con grandes sueldos y escaso esfuerzo; lógicamente, todos estos son los más interesados en que continúe el chiringuito, pues de otro modo se acabaría el chollo. ¿Y los cadáveres monetarios que tienen tantos politicastros separatistas en el armario?


CARLOS DEL RIEGO

domingo, 22 de octubre de 2017

FREDDY, JOEY Y GEORGE SE PLANTARON ANTE LA MUERTE CON ELEGANCIA Y VALENTÍA. Cada pocas semanas se tiene noticia de la muerte de un veterano del rock debido, como es lógico, a las mismas causas que los demás. Pero algunos, ante la seguridad de su próximo fin, mostraron su categoría humana, como Freddy, Joey y George.

George, igual que Freddy y Joey, mostró su categoría humana hasta el último instante de su vida.

La cosa más segura del mundo es que, tarde o temprano, todos los que pisan este planeta terminarán en manos de la Parca. Pero existe una situación en la que el interesado se ve obligado a asumir, sin la menor duda, que la susodicha ya está llamando a la puerta; tal certeza han de afrontar los que, desgraciadamente, tienen su organismo invadido por el cáncer u otro mal incurable. En ese momento en que ya no hay duda de que el final es cosa de unos días, muchos se derrumban, otros se adelantan a su destino y, también otros muchos, engrandecen su figura plantándose sin miedo ni autocompasión ante lo inevitable. Esto se ha dado también entre algunos músicos de rock que han dejado claro, en situación tan límite, su valentía y elegancia ante la guadaña. Así, pueden citarse los casos de Freddy Mercury, Joey Ramone y George Harrison. 

Uno de los más grandes iconos del rock & roll de todos los tiempos (y por tanto uno de los que más tenía que perder) es el inolvidable solista de Queen, Freddy Mercury (1946-1991). Es de dominio público que contrajo el sida en un momento en que apenas se sabía nada ni, desgraciadamente, se tenía idea de cómo combatirlo. Sus últimos meses de vida fueron un auténtico calvario, pero como recuerda su compañero el guitarrista Brian May, “jamás se quejó, jamás se compadeció de sí mismo, nunca gemía diciendo que su vida era terrible”, al revés, “siempre mostró un coraje asombroso”. Como es sabido, una de las últimas canciones que grabó, cuando los efectos de la enfermedad eran dolor e incapacidad, fue la vitalista ‘The show must go on’, el espectáculo debe continuar; de ese modo, el invencible cantante deseaba demostrar que sí, que él se iba, pero que no era el fin del mundo, que todo debía seguir, que nadie lo lamentara…, que la vida continuaría sin él. En aquellos durísimos momentos Freddy estaba debilísimo, apenas podía tenerse en pie e incluso vocalizar; cuenta May que su estado era tal que prácticamente tenían que llevarlo en brazos hasta el micrófono, sin embargo, él sacaba fuerzas de nadie sabe dónde, sobre todo en la grabación de esa elocuente canción, que él cantó como en sus mejores tiempos, con su mejor voz, con una energía increíble, tanto que todos los presentes quedaron asombrados ante su increíble esfuerzo y presencia de ánimo. El gran Freddy Mercury se fue enviando un mensaje que podría interpretarse como “yo soy cantante y cantando moriré, no tengo miedo ni quiero compasión”. No cabe duda, era mucho más grande de lo que todos veían.

Conducta y actitud similar exhibió otra figura del rock, Joey Ramone (1951-2001), vocalista del arrollador grupo neoyorquino. Afectado por cáncer linfático (linfoma) desde hacía años, procuró continuar con su trabajo sin dejarse afectar, o sea, prefirió seguir sintiéndose músico a lamentarse en un rincón (algo que, por otro lado, nadie reprocharía). Sabiendo lo cerca que estaba de la muerte, mientras grababa sus últimas canciones, decidió poner a su nuevo álbum (que sería póstumo) el título de ‘Don´t worry about me’, no os preocupéis por mí, dando a entender que él la palmaba, sí, pero que no era para tanto y que nadie le tuviera lástima ni se angustiara; curiosamente, quien peor llevó su muerte fue su íntimo enemigo Johnny Ramone, que después de veinte años de no dirigirle la palabra vivió angustiado los tres años que tardó en reunirse definitivamente con Joey (también cáncer). Asimismo, una de las últimas canciones que grabó fue una versión del clásico de Louis Armstrong ‘What a wonderfull world’, qué mundo maravilloso, un tema que le encantaba cantar y con el que deseaba transmitir la idea de que las cosas más simples son las mejores: los árboles, los colores, el cielo…, un mensaje cien por cien optimista justo antes de emprender el último viaje. Sin mal rollo, sin impostura, con humildad, con verdadero amor a la vida que había tenido y que llegaba a su fin. Dos metros de dignidad y elegancia.   

George Harrison (1943-2001) también afrontó la inmediata conclusión de su vida como lo hacen los tipos íntegros, con entereza y serenidad. Se le consideraba el beatle menos carismático de los cuatro: estaban los dos gallitos, el gracioso del grupo y luego el discreto George; pero el caso es que, además de su imprescindible aportación a los Beatles, el autor de ‘Something’ desarrolló una carrera en solitario casi siempre superior a la de sus compañeros; ah!, y fue el ‘inventor’ de los festivales de rock benéficos. El cáncer de pulmón fue consumiéndolo poco a poco y de nada sirvieron los diversos tratamientos a los que se sometió, a pesar de lo cual, jamás salió de su boca una sola palabra de desesperación o autocompasión. A comienzos del nuevo siglo descubrieron que el cáncer invadía su cerebro y que ya no había nada que hacer. Pero siguió trabajando para terminar el que sería su disco póstumo aunque el deterioro físico ya era evidente, e incluso dio indicaciones para terminarlo si él se iba antes; y es que, como dijo un periodista, “comprendió que el cielo en la tierra se llama rock & roll”. Él, reservado, sensato, elegante, quiso morir en paz con todos, así que llamó a aquellas personas queridas con las que había mantenido enfrentamientos y así irse sin cuentas pendientes; entre éstas estaban sus viejos amigos y compañeros Paul y Ringo, con quienes se reunió a solas en una habitación, y dado que éstos no iban a traicionarlo, lo que allí se dijo será siempre un misterio, aunque es de suponer que serían palabras de amistad, de perdón mutuo, de añoranza, de recuerdo al camarada muerto… Con una elegancia deslumbrante, con una valentía imponente, George quiso quitarse importancia y hacer honor a aquel prodigioso disco que había editado en 1970, ya sin Beatles, con el título de ‘All things must past’, todo debe pasar.

Grandísimos artistas que mantuvieron alto el espíritu en la hora suprema.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 18 de octubre de 2017

PIRÓMANOS, LEYES Y JUECES. El terrorífico problema de los fuegos forestales va a más cada año, y cada temporada aumenta el número de hectáreas quemadas. Lo malo es que, en España, las herramientas legales para perseguir a los responsables son de una inutilidad desesperante.

Puede que la policía detenga al responsable del desastre, pero la ley y la justicia no estarán a su altura.

El asunto de la quema intencionada de bosques tiene diversas vertientes. Por un lado está la dificultad de dar con los culpables y con los que se benefician de las catástrofes; y por otro está el hecho de que, cuando se detiene al pirómano con las manos en la masa, hay que contar con la absoluta ineficacia de toda la maquinaria legal, que incluye una legislación incapaz, insuficiente, y una gran parte de jueces (no todos) que siempre están por sentenciar de modo benevolente y lo más beneficioso posible para el delincuente, cosa que sucede también cuando se trata de otro tipo de delitos.

El caso es que España cuenta con unos cuerpos policiales muy eficaces, y pocos pondrán en duda la competencia de los que actúan en todo el territorio (aunque, claro, siempre hay garbanzos negros). Sí, una aplastante mayoría de los agentes de policía nacional y guardiaciviles son muy buenos profesionales, sin embargo, habrá veces que tanto ellos como el ciudadano se pregunten: ¿para qué esforzarse y poner todo el empeño en trabajar con interés y profesionalidad, buscando indicios, atando cabos e investigando hasta llegar al pirómano (o cualquier delincuente) si luego te encuentras con que las leyes son ridículamente clementes y desproporcionadamente benignas con el condenado?; y para remate, magistrados que dan la sensación de estar siempre buscando el modo de rebajar la pena, tratando de imponer sistemáticamente la más leve, como si liberar cuanto antes al culpable les hiciera sentirse mejores jueces y mejores personas. En resumen, la mayor parte de las veces, los agentes se tiran semanas o meses investigando hasta el último detalle, hasta el más insignificante atisbo de pista para detener al criminal, y cuando lo ponen a disposición de la justicia comprueban cómo ese mismo día se va a casita y, finalmente, le cae una condena tan nimia que ni siquiera ingresa en prisión. Tiene que ser descorazonador contrastar el tiempo y esfuerzo invertido en dar con el pirómano, ladrón o matón, con los pocos minutos que unos y otros tardan en ponerlo en la calle.  

Y luego están los que, desde poltronas públicas, se oponen sistemáticamente al endurecimiento de penas para los delitos más graves: asesinato, violación, pederastia, terrorismo, tráfico de personas…, o incendios provocados con resultados catastróficos e incluso muertes. En este sentido se han manifestado varios partidos políticos en España, contrarios a la prisión permanente revisable porque, aseguran, eso no garantiza la reinserción y la rehabilitación del criminal; es decir, según tal opinión, el violador asesino no debe ser castigado con la privación de libertad, sino que tiene que estar en la cárcel sólo para ser convertido en una buena persona; en otras palabras, la prisión no ha de tener un componente de castigo, sino que ha de servir exclusivamente para convertir al matón en bienhechor de la Humanidad…

Esta gran preocupación que muchos políticos, juristas y ciudadanos muestran por el bienestar de quien puso una bomba, de quien abusó de un menor o de quien incendió un bosque y achicharró a dos vecinos, no deja de recordar aquel viejo chiste: “A un poderoso cargo público le piden los maestros y profesores diez mil euros para pupitres, bombillas y tizas, pero él contesta que no, que no hay fondos, que ya veremos si en el futuro… Luego vienen los directores de prisiones pidiendo cien mil euros para mejorar la vida del preso en el penal, cantidad que el dirigente otorga sin pensárselo. Entonces el ayudante le pregunta en voz baja que cómo es que no hay diez para el colegio y sí cien para la cárcel, a lo que el apoltronado responde con una pregunta: ¿Acaso piensas tu volver al colegio?”. Sí, un chiste, pero de otro modo es difícil explicar por qué un político desea que el delincuente regrese cuanto antes a la calle, por qué se opone a que el pedófilo no pueda salir a buscar víctimas, por qué se niega a que el pirómano homicida pague con años de su vida todo el mal que ha hecho. 

Tampoco puede olvidarse la burla que significa condenar a un asesino múltiple a mil años de cárcel sabiendo que pasará allí, como mucho, veinte o veintitantos; también se antoja un disparate que condenen a un corrupto a cien años de prisión y a un violador a veinte; o que un delincuente callejero sea detenido trescientas veces y otras tantas liberado a las pocas horas; o que un prehomínido aporree hasta la muerte a su mujer a cambio de cuatro o cinco años.

Parece urgente la revisión del sistema penal para evitar que alguien que mató a veinte personas esté celebrando su libertad después de haberse pasado en la trena un año por cada vida que arrebató; es perentorio que la pena más baja que los jueces puedan determinar, en casos como los mencionados, aparte al bestia de la sociedad para los restos, o al menos hasta que sea un anciano; es necesario que quien causa grandes estragos, como la quema de miles de hectáreas de bosque, vea cómo éste se recupera totalmente desde su celda. No se puede olvidar que ser clemente con el criminal significa ser cruel con su víctima, y juzgar con indulgencia al gran delincuente equivale a ensañarse con el agredido, y que una ley beneficiosa para el perverso es una humillación para el que lo sufrió.

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 15 de octubre de 2017

EL ROCK VISITA LA CASA DE LA HISTORIA. En los últimos tiempos los temas históricos se han hecho presentes en cualquier ámbito, hasta el punto de ser origen de altisonantes controversias. Como reflejo del sentir de cierta parte de la sociedad, el rock & roll no es ajeno a eso de mirar al pasado.

Genuinos 'pieles rojas', Redbone reflejan en sus canciones episodios de la historia de los indíos norteamericanos.

La Historia se ha convertido en tema de conversación, de debate y hasta de encendida discusión, es decir, ha cobrado enorme importancia para gran parte de la población; y como continuamente se conmemoran efemérides y se publican libros, estudios y películas de corte histórico, el asunto cuenta siempre con quien esté dispuesto (tenga conocimiento suficiente o no) a entrar a cualquier trapo histórico que se le ponga delante. La música rock, por su parte, lleva mucho tiempo fijándose en hechos y personajes históricos, convirtiendo unos y otros en canciones, a veces en grandes canciones, algunas de las cuales son auténticos clásicos del género. El caso es que se encuentran tantas y tan variadas que hay que hilar fino para elegir. Estas son algunas.
Una de las mejores piezas rock con estas intenciones es, ¡cómo no!, el ‘Cortez the killer’ del gran Neil Young. Con un ritmo muy lento y guitarras muy poderosas, y tras una larga introducción instrumental, el canadiense muestra sus pensamientos en torno a las figuras de Hernán Cortés y Moctezuma y su opinión sobre aquello de la conquista. Cualquiera que tenga interés sabrá que la canción acusa al español e idealiza al azteca de un modo muy simplista y maniqueo (uno malo y otro bueno). El caso es que la letra deja bien claro que Young no sabía mucho del asunto cuando la escribió (1975), cosa que él mismo reconoció muchos años más tarde, cuando le preguntaron si, en realidad, pensaba más en su reciente ruptura sentimental que en lo sucedido hace cinco siglos, a lo que respondió que, si no fuera esa su intención, qué hacía él escribiendo de cosas del pasado como si lo hubiera presenciado; en todo caso, los últimos versos parecen ir en esa dirección. Y es que, efectivamente, el texto está plagado de inexactitudes; así, presenta a los aztecas como una sociedad pacífica que no conocía la guerra, cuando nadie duda de que los mexicas tenían sojuzgados, esclavizados y sacrificados a todos los pueblos de alrededor, y seguro que no era con poemas y cánticos; también confunde aztecas con incas (incluso su ex mujer Pegí dijo, hablando de la canción, que su esposo debía haber sido guerrero inca en otra vida); asimismo canta que Moctezuma estaba “con sus hojas de coca y perlas”, pero la coca es de Sudamérica y totalmente desconocida en Norte y Mesoamérica en aquella época, igual que las perlas, pues no se tiene noticia de que los aztecas fueran grandes buceadores…

Puede recordarse también que se dijo que la pieza había sido censurada por la dictadura franquista, sin embargo fue publicada en España muchos meses después de la muerte del dictador, de hecho, lo único que hizo la censura fue cambiar el título, que en España fue ‘Cortez Cortez’. También contaron que el verso final donde habla de ‘ella’ se refiere al Templo Mayor azteca, pero este monumento se descubrió tres años después de la publicación del Lp, ‘Zuma’. Sea como sea, se trata de un tema hipnótico, y muy característico de Neil Young tanto por el sonido como por su carga emotiva.

El ‘We were all wounded at wounded kenee’ (1972) también rememora un suceso protagonizado por indios, en este caso del norte, y el ejército de Estados Unidos; además, es obra de Redbone, banda integrada por auténticos pieles rojas. ‘Todos fuimos heridos en Rodilla Rota’ (así se tradujo en España) cuenta cómo en 1890 una tribu de lakotas fue ‘escoltada’ por el Séptimo de Caballería hasta el arroyo Wounded Knee y cómo fueron masacrados de 200 a 300 guerreros, ‘squaw’ (mujeres) y papoose (niños). Desde el principio semeja algo así como una danza india alrededor del fuego, pero en un evidente tono de lamento y con afirmaciones tan repetidas como “nos hicieron muchas promesas pero siempre rompieron su palabra” y tan sangrantes como “nos acorralaron como al búfalo, nos condujeron como a un rebaño, y finalmente, en la reserva a donde nos habían llevado, todos fuimos eliminados por el Séptimo de Caballería”. El propio sello discográfico se negó a publicarla porque, pensaron, muchos se sentirían heridos, aunque finalmente se lanzó; de todos modos, aunque no oficialmente, la canción estuvo censurada en muchas emisoras de radio en los Usa de 1973.  

Personaje perteneciente al lado más negro de la Historia es Jack El Destripador, cuyo nombre y recuerdo es sinónimo de maldad absoluta; el hecho de que nunca fuera desenmascarado lo ha dotado de un impenetrable halo de misterio. En 1963 el histriónico y divertido Screaming Lord Sutch grabó en tono paródico una versión de ‘Jack The Ripper’ (la original se estrenó un par de años antes sin meter ruido). No faltan pasos en (se supone) la niebla londinense, el grito desesperado de la víctima, las carcajadas macabras…, coros y respuesta, ritmo vivaracho y efectos diversos en un ambiente de rock & roll primerizo. El texto habla de las calles de Londres por la noche, donde ninguna chica está segura, del hombre con capa negra que pregunta por Mary Kelly (una de sus víctimas), y de que la poli nunca le echará el guante… Curiosamente, ésta también fue prohibida en la BBC y otras emisoras británicas. Como puede verse, en todas partes saben de censuras y prohibiciones.

El solista de Simple MInds, Jim Kerr, se inspiró para escribir ‘All the things she said’ (1985) en una noticia sobre unos prisioneros políticos polacos que habían sido liberados por la Unión Soviética, en cuyas prisiones habían permanecido desde el fin de la II Guerra Mundial; cuenta el artista que leyó varias entrevistas a esposas y novias de los liberados, e incluso incorporó algunas de sus frases a este ‘Todas las cosas que ella dijo’. El clásico y recurrente exitazo de Don McLean ‘American pie’ (1971), como todo iniciado sabe, trata de un hecho clave en la pequeña historia del rock & roll: el accidente de avión en el que perecieron los desde entonces legendarios Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Bopper; además, su texto es un alud de referencias y guiños muy rockeros; su estribillo lleva tarareándose durante décadas sin perder frescura.  No puede olvidarse el ‘Enola Gay’ (1980) de Orchestral Manoeuvres in the Dark, que alude al nombre del avión B-29 que arrojó la primera bomba atómica sobre Hiroshima en 1945, nombre que también era el de soltera de la madre del piloto; techno pop ligero con versos en los que se alude a la madre y a su niñito, o sea, a ‘Little boy’, como se llamó a la bomba.

Los Nikis, que en su tiempo fueron llamados ‘Los Ramones de Algete’, también hicieron su aportación a la causa histórica con aquella canción de 1985 titulada ‘El imperio contraataca’. Uno de sus versos dice “1582, el sol no se ponía en nuestro imperio”, y aunque hubo quien vio intenciones ultrapatrióticas, la realidad es que, como casi siempre, Los Nikis estaban de cachondeo, ya que lo que proponía esa chanza era recuperar el imperio tirando de la tortilla de patata o de un juego de cartas tan español como el cinquillo, sin olvidarse del deporte: “España está aplastado a Yugoslavia por 20 puntos”.  Divertidos y sin dobles sentidos. 

¡Cómo no iba a meter baza el rock en asunto tan interesante!  

CARLOS DEL RIEGO