domingo, 15 de julio de 2018

CANCIONES ROCK CON UNA PIZCA DE MISTERIO ¡Cuánto gustan los misterios y los enigmas, qué fascinación causan las historias sin final, las tramas sin resolver! El rock & roll ha producido canciones de gran alcance cuyo significado es y será siempre pura incógnita, lo cual las hace más interesantes

El clásico 'Starway to heaven' de Led Zeppelin es un claro ejemplo de letra misteriosa y, a veces, indescifrable.


Así es, rara es la persona que no se siente poderosamente atraída por una narración misteriosa o con final desconocido. Tal vez sea porque una intriga sin desenlace da pie a que se propongan todo tipo de teorías, algunas disparatadas y otras más razonables, y generalmente cada uno se posiciona en alguna de ellas según cuadre con su forma de pensar; será por esto que nadie se resiste al hechizo del misterio. Lógicamente, el negocio del rock & roll ha producido muchas canciones de dudoso o indescifrable significado, tan es así que hay casos en los que el propio autor no sabría decir en qué estaba pensando cuando la escribió o cuál era su intención. Algunas de esas canciones con incógnita son ya piezas históricas dentro de la sociedad del rock.

La letra de una de las cumbres del rock clásico, el ‘Starway to heaven’ (1971) de Led Zeppelin, es un ejemplo perfecto. Se dice que el autor del texto, Robert Plant, ha tenido que responder cientos de veces a la cuestión; en alguna ocasión dijo que era una abstracción, pero lo que ayudó a potenciar el enigma fue cuando reveló: “Dependiendo de qué día sea, todavía interpreto la canción de una u otra manera…, y eso que yo escribí la letra”. Lo único que una vez explicó se refería sólo a su comienzo: “Trata de una mujer que ha conseguido todo, incluyendo dinero, pero descubre que con eso no llegaría al cielo y tiene que comprar una escalera”. También dijo Plant que cuando la escribió estaba de muy mal humor, y que empezó a garabatear casi sin darse cuenta los primeros versos, e incluso pensó que no era él quien escribía…, entonces recordó la fascinación de Jimi Page por el ocultismo, el esoterismo, el satanismo, con lo que por su mente pasó el pensamiento de que debía ser el diablo quien le dictaba la letra (¡qué habría trasegado!). A partir de ahí se dispararon los rumores entre el personal: que la canción contenía mensajes ocultos de índole satánica y que había que escucharla al revés para entenderlos, o que habían vendido sus almas al demonio a cambio de crear una pieza musical del calibre de ‘Escalera al cielo’. Plant concluyó: “No me puedo creer que haya quien se tome en serio semejantes tonterías”. Lo que está claro que el texto en su conjunto es un laberinto, algo perfecto para mantener la intriga.

Dotado de un gran talento para la música, Prince no fue, sin embargo, lo que se dice un gran letrista; sus versos casi nunca contienen ideas profundas, trascendentes, elevadas, sino que suelen ser simples, fáciles de entender e incluso superficiales. Pero hay alguna notable excepción, precisamente uno de sus títulos más celebrados y coreados, el evocador ‘Purple rain’ (1984). Y es que jamás se entendió a qué venía o a qué se refería eso de la ‘lluvia púrpura’. Empieza diciendo que “nunca quise causarte dolor o pena, sino que sólo quise verte reír bajo la lluvia púrpura”, y el resto va en esa dirección, refiriéndose a sus amantes y sus amigos y terminado cada estrofa con lo de la lluvia púrpura. ¿Querría decir algo con eso?, o es que, a lo mejor, no encontró palabras que encajaran mejor en la melodía, o simplemente le gustó la imagen que transmite, sin otras intenciones, ya que la lluvia no suele ser de colores. Cuando una vez le preguntaron, el inconfundible artista (más preocupado de ser Prince que de cualquier otra cosa) contestó con ideas indescifrables: “Cuando hay sangre en el cielo (¿) el rojo de la sangre y el azul del cielo dan púrpura, así que la lluvia será púrpura; es el fin del mundo. Entonces tienes que dejar que Dios te guíe a través de la lluvia púrpura”. ¿Está claro ya a qué viene el color del chubasco? Claro que si la cosa va del apocalipsis, ¿por qué deseará a sus amantes y amigos que bailen cuando el cielo cae sobre sus cabezas? Seguro, ni él sabría a que viene ese tipo de precipitación, y como ya no está, el enigma permanecerá.

Otro título que mantiene su encanto es ‘A horse with no name’ (1972) de America. Dewey Bunell, el autor, explicó que su intención fue describir la impresión que le causó Usa en su primer viaje (había nacido en Inglaterra porque su padre, estadounidense, estaba allí destinado, e hizo la letra con 19 años, cuando papá había sido trasladado a California). El caso es que no se aclara si el jinete monta un caballo en busca de libertad, si ambos están muertos, si alucina (“el desierto se convirtió en mar”), si desvaría (“dejó que el caballo se marchara”), si la diña en el desierto para alegría de los buitres o si regresa a la civilización… Como mucho, Bunell dijo que el caballo es “una metáfora de un vehículo que sirve para huir del caos de la vida e irse a un sitio pacífico y tranquilo” (lo de huir del mundanal ruido que dijo aquel), y claro, ¿qué hay más tranquilo que el desierto?; también confesó que no sabe explicar el porqué de estos o aquellos versos, y que tampoco hay que buscar interpretaciones ocultas y tenebrosas. En todo caso, ha negado muchas veces que la cosa vaya de drogas (por lo del caballo) o alucinaciones. El fantasma del caballo sin nombre sigue cabalgando.

Una canción que siempre ha sonado a adivinanza es el clásico ‘You're so vain’ (1972) de la estadounidense Carly Simon (excelente la versión de Rolling Stones). En sus versos la autora señala a un tipo (un novio) vanidoso y engreído, hasta el punto de que la propia letra explica: “eres tan vanidoso que seguro que te crees que esta canción es sobre ti”. Sólo en 2015 Carly desveló que esa frase en concreto se refería al actor Warren Beatty, pero que cuando escribió la canción pensaba también en otros dos hombres…, y de momento no piensa decir quiénes. ¿Se llevará el secreto a la tumba? 

También es enigmática la intención de Bob Marley en su ‘I shot the sheriff’ (1973), puesto que admite que disparó al sheriff pero no a su ayudante. Preguntado qué significado tenía eso de culparse de un asesinato pero no de dos, el jamaicano dijo que el sheriff es “un elemento de maldad” que debe ser derrotado, insinuando también que el ayudante no tiene culpa, que es como el poli bueno. Pero una vez muerto, la que fuera pareja de Marley, Esther Anderson, declaró que la cosa iba de anticonceptivos, ya que ella quería tomarlos mientras él pensaba que eso era pecado, de modo que el médico que le suministró las pastillas a la mujer era el sheriff al que disparaba…, entonces ¿el ayudante era la enfermera? En fin, se impone un ¿quién sabe?

Aunque hay autores que redactan sus textos con un propósito y un sentido muy claro, seguro que abundan más los casos en que las letras no tienen mayores intenciones, sino que los escritores usaron esas palabras porque rimaban, porque daban la medida justa, porque resultan muy musicales o muy sonoras… Y luego que cada cual piense lo que quiera, cosa que ayudará a que se mantenga el interrogante y, por tanto, la vigencia de la canción.

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 12 de julio de 2018

LA ERA DEL VINILO. UN RECUERDO PARA LOS CAÍDOS EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES



LA ERA DEL VINILO.Un pequeño espacio de radio musical con los clásicos en singles y elepés. 
LA ERA DEL VINILO. UN RECUERDO PARA LOS CAÍDOS EN LOS ÚLTIMOS 12 MESES: 
FATS DOMINO, 
TOM PETTY, 
RAY 'MOODY BLUES' THOMAS,
 MALCOM YOUNG,
JOHNNY HALLYDAY, 


miércoles, 11 de julio de 2018

UN FORMULARIO PARA INICIAR Y/O MANTENER RELACIONES SEXUALES La ministra ha anunciado (VII-2018) la redacción de una ley que exigirá que la mujer dé un ‘sí’ explicito al hombre para mantener relaciones, y en caso de que ella no afirme, lo que venga después se considerará agresión. Lo mejor es un impreso oficial obligatorio

Propone el gobierno que la relación sólo comience tras un sí de la mujer, así que lo mejor será rellenar un formulario.


Sin contar que de por sí esta propuesta es una ocurrencia y un tratar de legislar sobre algo tan privado como el flirteo, ligue o cortejo, el asunto presenta varios otros inconvenientes. El primero es que uno puede decir que sí hubo un sí y otra que no lo hubo, con lo cual no se podría aclarar el conflicto; habría que contar con testigos, pero entonces dado que es en la intimidad cuando suelen producirse este tipo de encuentros, resultaría engorroso interrumpir la cosa e ir a buscarlos.

Pero, sin duda, lo ideal para que todo se haga siguiendo las reglas sería redactar algo así como una declaración firmada por la mujer en la que quede claro que da su consentimiento. Es más, el propio gobierno debería presentar un cuestionario, un formulario estándar en el que se determinaran con total precisión todos los pormenores del… acercamiento. Por ejemplo, así podría ser el FAR 1, Formulario de Aceptación de Relaciones.

1.- ¿Consiente usted que el señor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono) inicie conversación con usted?
2.- ¿Consiente usted que el mencionado hombre le hable de temas amorosos e incluso haga chistes?
3.- ¿Consiente usted que además de los puntos 1 y 2 el hombre indicado establezca contacto físico leve (coger de la mano)?
4.- ¿Consiente usted que, además de los puntos anteriores, el señor Tal la bese en la mejilla?
5.- ¿Consiente usted que, además de los puntos anteriores, dicho hombre la bese en los labios, es decir, el morreo?
6.- ¿Consiente usted que, además de los puntos anteriores, el hombre Tal la acaricie? Especifique en qué partes de su cuerpo permite las caricias.
7.- ¿Consiente usted que el señor arriba indicado mantenga con usted relaciones sexuales completas? Indique hasta dónde está dispuesta a llegar y qué es lo que no permite.   

Pueden también incluirse cuestiones más concretas en el impreso oficial, como ¿prefiere ser tratada con suavidad, con palabras amorosas, con términos groseros, o exige silencio?  Ese sería el básico, el FAR 1, pero se habilitarán y se pondrán a disposición de los usuarios el FAR 2, indicado para encuentros múltiples, o el FAR 3, que tendría un cláusula final que exigiría matrimonio en casos de que se llegue al punto 7. Y ya puestos, ella puede reclamar daños y perjuicios al paisano en caso de que las relaciones no hayan cumplido sus expectativas.

A continuación de cada pregunta se colocan dos cuadraditos, uno para sí y el otro para no, uno de los cuales debe ser señalado por la señora. En caso de que sea necesario, como en los puntos 6 y 7, se dejará un espacio para que ella indique con precisión hasta dónde da su consentimiento. Evidentemente será obligatoria la cumplimentación del cuestionario antes de empezar a hablar del asunto. Y, por supuesto, cada impreso sirve para una sola vez, es decir, un formulario, un intento.

Una vez rellenado el formulario oficial (que obligatoriamente deberán llevar consigo todos los que tengan intención de entablar cualquier tipo de relación que conlleve contacto físico), habrá que ponerle fecha y firmarlo, y ya sólo quedará presentar el impreso al notario, que legalizará todo con su firma, signo, rúbrica y sello. Se habilitarán funcionarios que levanten este tipo de acta a todas las horas del día.  

Entonces, cumplimentados todos los requisitos legales, la pareja ya puede iniciar el proceso. ¡No puede ser más fácil! Además, de este modo se evitarán todo tipo de confusiones. Claro que para cuando se haya producido la reunión con el notario (o cualquier otro funcionario específicamente legitimado para dar fe), tras esperar lo suyo junto a otras parejas que vienen a legalizar su contacto, y después de pagar las correspondientes tasas, es posible que los impulsos hayan perdido intensidad y cueste un poco ponerse en situación...

Si Quevedo o Pérez Galdós vivieran, ¡qué partido sacarían a las evidencias de sandez en que tan a menudo caen los gobernantes!

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 8 de julio de 2018

HISTORIAS, SUCESOS Y BATALLITAS DELMUNDILLO DEL ROCK El libro del rock & roll empezó a escribirse hace poco más de sesenta años, pero han sido tan intensos que raro es el músico o grupo que no tiene historietas, chascarrillos o batallitas que contar

Los barbudos más famosos del rock, Beard y Hill de ZZ Top, acutaron durante meses en Usa como si fueran los británicos The Zombies incluso un año después de que éstos se separaran.


En un ambiente tan vertiginoso y dinámico como el que se respira en el barrio del rock & roll es lógico que se sucedan todo tipo de acontecimientos, historias y sucedidos, trágicos o chuscos. Además, siendo tan exagerados y apasionados los vecinos de este barrio, no cabe esperar otra cosa que peripecias y episodios aparatosos, o simplemente curiosos. Por ejemplo…

Un proceso por el que han pasado casi todos los grupos de rock, los más encumbrados y los otros, es el de la elección del nombre, algo que por regla general da muchas vueltas. Curioso es cómo Ian Anderson y compañía se bautizaron Jethro Tull. El caso es que, en su prehistoria, la banda era tan mala que tenía que cambiarse el nombre tras cada concierto, pues terminaban siempre entre abucheos. Hasta que una vez cosecharon aplausos e incluso el dueño del local les contrató para otra actuación; el nombre que tenían entonces era Jethro Tull, que procedía de una enciclopedia en el que se incluía a un agrónomo inglés del siglo XVII que se llamaba así. Y con ese nombre lanzaron su primer disco, en cuya errática portada se leía Jethro Toe.

Frank Beard y Dusty Hill, que luego formaron ZZ Top, protagonizaron una farsa en los años 60 que hoy no sería posible. Resulta que estos tejanos barbudos (dicen que no se la han cortado desde 1979), cuando los británicos The Zombies triunfaron en Usa con ‘Time of the season’, formaron un grupo llamado The Zombies, y haciéndose pasar por los auténticos (y vestidos de zombies) dieron un montón de conciertos por varios estados con gran éxito. Llama la atención que el sello discográfico de los ingleses en Usa sabía de la gran acogida que estaban teniendo (los falsos), pero como no tenían ni idea de quiénes ni cómo eran, pensaron que los auténticos The Zombies estaban girando por Estados Unidos. Pero lo más asombroso es que los zombies impostores seguían actuando un año después de que los auténticos se hubieran separado (1968). “Eran los años 60 y eso podía pasar; un grupo inglés podía ser famoso en Usa sin enterarse, y sus fans estadounidenses no tener idea de cómo eran sus integrantes”, explicaron Beard y Hill.

Muchas veces se ha explicado que la singular banda Devo, pionera de la nueva ola USA, se llama así porque sus integrantes defendían la idea de que el hombre no evoluciona, sino ‘de-evoluciona’, o sea, retrocede en lugar de avanzar. La cosa tiene un origen trágico. En 1970 se produjeron serios disturbios en torno a la Universidad de Kent (Ohio) a causa de unas protestas contra la Guerra de Vietnam que terminaron con la Guardia Nacional disparando con fuego real; hubo heridos graves y cuatro muertos. Gerald Cassale y Mark Mothersbaugh, que al poco formaron Devo, estaban allí y eran amigos de los muertos. A pesar de tan horrible origen, pocos grupos de su generación fueron tan divertidos, tan atrevidos e imaginativos como Devo.

El estadounidense Ted Bundy fue un asesino de mujeres (se dice que mató a un centenar) que terminó sus días en la silla eléctrica en 1989. Debbie Harry, la cantante de Blondie, ha contado muchas veces cómo Ted Bundy intentó secuestrarla en Nueva York a principio de los años setenta. Ella explica que una noche en una oscura calle neoyorquina estaba buscando un taxi cuando se detuvo un coche blanco cuyo conductor se ofreció a llevarla; ella se lo pensó pero montó. Entonces se dio cuenta de que las puertas no se podían abrir por dentro y sintió terror, pero consiguió bajar la ventanilla lo suficiente para abrir la puerta con la manilla exterior; el secuestrador vio que trataba de escapar y aceleró justo en el momento en que ella abría la puerta, por lo que salió despedida del coche… Luego, cuando Ted Bundy fue detenido, Harry denunció que era él quien había intentado raptarla.  Sin embargo, se sabe que el asesino ‘operaba’ en la costa oeste, que no secuestró a su primera víctima hasta 1974 y que nunca utilizaba automóviles trucados para cometer sus atrocidades. No sería el pervertido Bundy, pero sí que es muy posible que Debbie Harry sufriera un intento de secuestro.

Otro lamentable suceso con final fatal tiene como triste protagonista a uno de los mártires del rock, Keith Moon. Al parecer, en 1970, el batería y unos colegas estaban en un pub trasegando ‘sin moderación’ cuando apareció una pandilla de ‘skinheads’ con ganas de gresca. A éstos les pareció fatal que el músico bebiera coñac de marca y ellos cerveza barata (seguro que caliente), así que empezaron los insultos, Keith respondería y se pasó a los empujones y amenazas. Viendo que la cosa pintaba mal, el miembro de The Who y sus amigotes salieron…, seguidos por los cabezas rapadas, de modo que Moon y su chófer-guardaespaldas-compañero de borrachera Cornelius Boland se metieron en el Bentley, mientras defensores y agresores se arremolinaban en torno al coche. Los skins empezaron a balancearlo, en medio del tumulto el chófer sale y Keith queda al volante. Borracho, aturdido y aterrado, arranca y atropella a Boland reventándole la cabeza. Keith Moon fue absuelto, pero seguro que el recuerdo de aquella noche le persiguió los ocho años de vida que le quedaban.  

En su momento existía un cierto misterio acerca del significado (incluso la pronunciación) del nombre de la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd. Hoy es sabido que fue una especie de venganza contra un profesor de secundaria que se llamaba Leonard Skinner (seguramente hermano de Seymour). Con el paso del tiempo y la llegada del éxito echaron pelillos a la mar y dicho profe incluso presentó uno de sus conciertos. Como todo aficionado conoce, varios integrantes del grupo murieron en accidente de avión en 1977.

Tragedia y comedia. El rock es la vida misma. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 4 de julio de 2018

EGM, ENCUESTAS Y SONDEOS Y SUS DUDOSOS RESULTADOS Por mucho que cueste creerlo, las empresas dedicadas a estudios y sondeos basados en encuestas cuentan con la credibilidad de la mayoría, incluyendo políticos, periodistas e intelectuales, que se tragan sus indemostrables conclusiones como dogmas de fe


  
No deja de tener un punto de acoso el hecho de que un desconocido trate de que le regales tu tiempo e información acerca de tus opiniones, gustos o intimidades.
Los sondeos, encuestas y estudios basados en entrevistas tienen muy buena prensa, la cual se encarga de darles gran difusión a causa de que las conclusiones que se publican casi siempre muestran tintes escandalosos, sensacionalistas o preocupantes; y no hay que olvidar que sólo es noticia la mala noticia. Además, los medios de comunicación son entusiastas de las estadísticas, y les dedican grandes espacios ya sean de corte político, social, económico, deportivo...

En las últimas fechas (VII-2018) se han difundido dos de estos estudios, uno referido al desperdicio de comida y el otro a las audiencias de las emisoras de radio, el Estudio General de Medios. En el primero se determinan con exactitud los miles de toneladas de alimentos que no se consumen y van a la basura; pero el caso es que a las cifras concretas de comida desperdiciada se llega tras encuestas, tras entrevistar a productores, distribuidores, mayoristas, industriales y consumidores, que tienen que hacer memoria y especificar cuánto han desechado el último mes, semana o día: desde lo que se estropea antes de llegar al consumidor hasta lo que éste termina por tirar. Así, según respuestas, estas empresas concluyen con una cifra exacta, matemáticamente exacta a pesar de que los factores que dan el resultado son absolutamente inexactos, variables, sujetos a la memoria, a confusión, a error, a la mentira… En fin, no hay manera de saber con exactitud qué cantidad de alimento termina en el contenedor…, salvo que se cojan las bolsas de basura (todas) y se compruebe cuánto de lo que ahí hay se dejó estropear o cuánto aun podría comerse (¿se incluirán los gordos del filete, la piel del pescado o la patata que queda pegada a la monda como alimentos despilfarrados?).

Algo parecido sucede con el Estudio General de Medios, que se atreve a precisar cuántos oyentes tiene este o aquel programa de radio, cuántos gana o cuántos le saca a sus competidores; todo ello según las encuestas: “¿qué programa es el que más escucha usted?”, preguntarán, y la persona responderá con sinceridad o no, con acierto o no, con precisión o no, pues hay gente con mala memoria o con ganas de fastidiar, gente a la que le bailan las fechas, los títulos, las emisoras, los presentadores, o gente que dice esto porque cree que queda mejor y esconde aquello porque le da un poco de vergüenza decir que escucha ese programa. Suelen decir esos expertos en ‘estudios sociológicos’ que cuentan con factores de corrección que prevén errores, pero eso serviría si hubiera algo absolutamente preciso y fiable, algo comprobado y contrastado con lo que comparar el cómputo de las respuestas, pero no existe ese dato concreto.

En todo caso, hay que ser muy crédulo para tragarse las cifras que dan estas empresas dedicadas a preguntar a la gente, ya que los resultados de sus ‘investigaciones’ se antojan tan fiables como los de una echadora de cartas, como los de un futurólogo. Es difícil entender cómo personas bien formadas y perfectamente informadas, incluso individuos escépticos en muchas otras cuestiones, se creen a pies juntillas los números que arroja una encuesta. Y eso que las meteduras de pata de esta industria, cuya materia prima es algo tan volátil como la pregunta y su respuesta, han sido antológicas en los últimos tiempos, tanto que no sólo cabe la duda sino que se impone la desconfianza: fallaron estrepitosamente cuando aseguraron que, según sus encuestas, la opción del ‘brexit’ sería claramente derrotada en Inglaterra, la realidad les dio un puñetazo en el morro cuando predijeron que Trump perdería las elecciones a presidente de Usa por mucha diferencia, se equivocaron lamentablemente cuando aseguraron que, en España, Podemos conseguiría más votos que el Psoe… Incluso un profesional del ramo se quejaba entre sorprendido e indignado: “la gente nos ha mentido”… ¡claro, lógico!, ¿acaso el encuestador y su jefe se creen todo lo que un desconocido le dice en la calle o por teléfono? Pues por asombroso que parezca,  hay quien piensa que los sondeos son como un ‘dos y dos, cuatro’.

Eso sí, astutamente, estas sociedades dedicadas al cotilleo, a preguntar al personal por sus intimidades, a meterse en la vida de los demás, suelen utilizar el término ‘barómetro’ cuando hablan de los resultados de su campaña de preguntas, y han escogido esta palabra porque un barómetro es un instrumento de precisión matemática, de modo que al utilizarla tratan de asociar su producto a la exactitud. Además, hay que tener la cara muy dura para pedir a los ciudadanos que regalen su tiempo y su información. En fin, una encuesta no deja de ser una especie de acoso

En conclusión, cuando se publican trabajos basados en encuestas, en estimaciones, en proyecciones a partir de unas cuantas respuestas, cabe preguntar ¿cuentan con una prueba irrefutable que respalde las cifras publicadas?, ¿pueden demostrarlas de modo indiscutible y con precisión matemática? La respuesta a estas dudas sí es concluyente: no.
La cosa no deja de recordar a los nigromantes, a los que leen en las entrañas de un animal muerto, a los videntes que interpretan los posos del café, y también a los embaucadores que protagonizan el cuento ‘El traje nuevo del emperador’ o a los pícaros que llevaban de un lado a otro el cervantino ‘El retablo de las maravillas’.  

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 1 de julio de 2018

DISPARATES Y EXCESOS VERBALES DE LAS ESTRELLAS DE ROCK Todo individuo dice tarde o temprano verdaderas estupideces, nadie está exento de quedar en ridículo o parecer un borrico rebuznando. Y en la lista de grandes desatinos verbales abundan, claro, los pronunciados por figuras y figurones del rock

Este tipo se cree un ser superior gracias a su dieta.


Por la boca muere el pez, en boca cerrada no entran moscas, quien tiene boca se equivoca…, tres refranes que indican la tendencia de la persona a dejarse decir  memeces, disparates y barbaridades. Siempre dadas al exceso, muchas figuras del rock podrían aparecer en la antología de la sandez y la incontinencia verbal. La mayor parte de las veces son bobadas sin mayor recorrido, tonterías de juventud o palabras gruesas soltadas para llamar la atención; no hace mucho el productor Quincy Jones se despachó a gusto contra grandes nombres de la historia del rock, aunque finalmente rectificó. Pero también hay auténticos bocazas que no solamente expelen groserías por la boca, sino que directamente ofenden, insultan o amenazan.

Entre estos últimos, entre los que demuestran con sus palabras que tienen un cerebro obtuso y escaso, están dos figurones vociferantes y desaforados, dos tipos a los que don Quijote hubiera descrito como “gente descomunal y soberbia”. Uno es Liam Gallagher y el otro Morrisey, quienes en los últimos días (VI-2018) han presumido en voz alta de su estulticia. El que tocaba en Oasis ha mostrado cómo le corroe la envidia y el resentimiento hacia Queen, especialmente hacia Freddy Mercury, a quien ha descrito como “un tonto del coño”. Pero el muy mostrenco no se quedó ahí, sino que especificó que “realmente Queen no me gustan, no, y aunque tengan buenas canciones siempre he pensado que suenan muy afeminadas”; y para terminar también tuvo algo para Brian May: “su guitarra parece como si estuviera atascada en el culo”. ¿Se puede ser más boceras?  En fin, el tiempo coloca a cada uno en su sitio, o sea, Queen seguirá vivo mientras Oasis (un grupo esencialmente copista) pase al olvido.

Pero el bocas máximo de la escena actual del rock, el verdadero campeón del dislate más ofensivo, hipócrita y prepotente es el que fuera cantante de The Smiths, Morrisey, que lleva años dejando claro su deterioro mental; la última de tan faltoso y perjudicado personaje ha sido hacer suyos los ‘pensamientos’ más odiosos. El sectario y fanatizante músico croó: “los veganos somos seres superiores”, una reflexión que surge del mismo proceso mental que aquella que se gritaba en la Alemania de 1940: “los arios somos seres superiores”, y también coincide con el modo de pensar que llevó al Ku Klux Klan a la idea de que “los blancos somos seres superiores”. No es que una cosa sea igual a las otras dos, pero sí es cierto que a tales conclusiones se llega a través del mismo camino, que es el que lleva a convencerse de tener la exclusiva de la razón, la única razón posible y aceptable, y por tanto, a sentirse por encima de quienes se atreven a adoptar posturas contrarias. Sin embargo, realmente no son seres superiores, sino que padecen complejo de superioridad, que no es lo mismo. En todo caso, el cretino cantante ha manifestado muchas veces los síntomas de ese complejo, como cuando describió a los chinos como “una subespecie”, como cuando insultó a Angela Merkel por acoger refugiados, como cuando apoya a gritos a políticos de ultraderecha que expresan abiertamente su odio al extranjero (curiosamente tanto esos políticos como el tal Morrisey tienen su residencia fiscal en el extranjero).

Estos son los casos más recientes y también los más ruines y rastreros. Pero en este negocio del rock & roll, en el que la pose es tan importante (en realidad como en cualquier otro entorno), no son escasos los ejemplos de idioteces vocales vertidas por unos y otros, aunque suelen ser producto de una cierta arrogancia del triunfador y/o algo de ingenuidad juvenil. Por ejemplo, el propio Freddie Mercury dijo en 1979: “Es aburrido tener 70 años, no quiero estar allí, habré muerto y desaparecido, no tengo ningún interés en tener 70”; sin embargo, seguro que unos pocos años después el inolvidable y malogrado artista ya no pensaba así, y mucho menos en 1991.

Algo muy parecido rajó Mick Jagger en 1975: “Preferiría estar muerto que cantando ‘Satisfaction’ a los 45”. Es fácil deducir que ahora, con 75, ya no piensa lo mismo, es decir, estará más que contento por poder seguir cantando lo que sea, incluso esa. Robert Plant también hizo su reflexión en torno al paso del tiempo, aunque con un tono de fatuidad: “Seis meses pasan muy deprisa si eres un genio”, dio en 1974 refiriéndose a sí mismo, claro.

Catedrático del esperpento es Marilyn Manson, que hace unos veinte años se sintió eminente filósofo y estudioso del sentir humano y proclamó: “Quien piense que es feliz debería ir al médico, pues no hay ninguna razón para ser feliz”. El muy zoquete se cree que el resto de los mortales son como él, piensan como él, tienen los mismos gustos, motivaciones, inquietudes, creencias, intereses, objetivos…; es lo que suele pasar con esas criaturas que no poseen capacidad cerebral suficiente para entender que hay otros modos de ser, de pensar, de vivir e incluso de tocar felicidad.

Esto es apenas un extracto, de hecho todo aficionado podría recordar otros excesos verbales, y de los otros, de muchos de los que se dedican a esto del rock. Curiosamente, el casi siempre desmesurado Axl Rose se mostró irónico e incluso moderado cuando, en 1998, filosofó: “La vida apesta, pero de un modo maravilloso”.

CARLOS DEL RIEGO


jueves, 28 de junio de 2018

EL ÚLTIMO ESTUDIO: “TAL VEZ ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO” El asunto de la existencia o no de vida extraterrestre fascina, apasiona e interesa cada vez más al personal. Y al igual que otros temas como la existencia o no de algo más allá de la vida, seguirá siendo motivo de controversia, pues no se puede demostrar… aún

Tres científicos de la Universidad de Oxford concluyen un estudio indicando que existe una probabilidad sustancial, una probabilidad, de que no haya más vida avanzada en el universo observable.


No es lo habitual, pero hay veces en que alguna notica de carácter científico resulta ser la más leída y comentada en los medios de comunicación. Tal ha sucedido (VI-2018) con las conclusiones a que tres sesudos científicos han llegado tras laborioso y profundo trabajo. En pocas palabras, vienen a decir que existe una probabilidad sustancial de que la Tierra sea el único lugar habitado, o sea, de que los terráqueos estemos solitos en el universo… observable.

Pues sí, en contra de las opiniones de muchos otros astrofísicos y estudiosos del cosmos, en contra de filósofos e intelectuales, en contra de la creencia de gran parte de la población, estos tres investigadores de la Universidad de Oxford presentan una serie de argumentos que cuestionan teorías basadas en la estadística, en conjeturas metafísicas o en certidumbres cimentadas más en pensamientos e ideologías que en ciencia.

Se esté a favor de uno u otro criterio, lo que es innegable es que los científicos y la ciencia en general, en el estado actual de conocimientos sobre asuntos tan trascendentes, no hacen más que dar palos de ciego. A causa de ello se han visto en los últimos años afirmaciones sensacionalistas que unos meses después han sido desmentidas. Puede parecer que los especialistas saben mucho sobre el universo, pero no es así. Por ejemplo, hay algunos que están convencidos de que el espacio es finito, es decir, que tiene límites, y así lo aseguran a pesar de no presentar ninguna huella de indicio de prueba; y por supuesto, no pueden contestar a cómo es el confín del universo o qué hay más allá. Algo parecido sucede con el Big Bang, que es una teoría aceptada (y más que probable), pero no pasa de teoría; así, en este sentido, cabría preguntarse ¿ese Big Bang es el primero y único que ha habido?, ¿es posible que haya habido otros antes y después e incluso haya otros big bang ahora mismo a cien mil millones de años luz? ¿qué había antes del Big Bang?, ¿nada?, entonces ¿de dónde salió toda la materia y la energía? No hay forma de contestar a estas preguntas, pues todas giran en torno a una teoría no demostrada de modo concluyente. Además, tampoco se tiene claro que basten las condiciones para que se desarrolle la vida y, mucho más difícil, la inteligencia, o sea, si se dan las condiciones idóneas ¿por fuerza surge la vida o no es suficiente y se necesita algo más?

Los estudiosos de Oxford basan sus afirmaciones, sobre todo, en la variabilidad de los parámetros utilizados en propuestas como la conocida como Ecuación de Drake, la cual viene a tratar de adivinar cuántas tierras puede haber en el universo visible según las cantidades de galaxias, estrellas y sistemas planetarios que hay; estos expertos explican que todos los datos que concurren en la susodicha fórmula no son ciertos sino estimativos y, por tanto, sujetos a enormes incertidumbres y variaciones. A su vez, el astrónomo Frank Drake se inspiró para proponer su ecuación en la llamada Paradoja de Fermi, que contrasta las inabarcables cifras de posibles tierras en nuestra galaxia con el hecho de que no se haya tenido nunca la menor señal procedente de ellas: esa es la paradoja.    

También cuestionan los tres heterodoxos investigadores la prueba estadística, ya que la estadística no es prueba; por ejemplo, en la Tierra ha habido cientos de miles de millones de especies vivas, pero sólo una desarrolló inteligencia; otro, si se comete un crimen y se tienen diez sospechosos, el hecho de que uno de ellos proceda de un barrio conflictivo no es prueba de que sea el culpable. Es decir, los cálculos y estimaciones estadísticas no constituyen pruebas científicas irrefutables.     
Finalmente concluyen los doctores que, en el estado actual de los conocimientos, no hay ninguna razón para afirmar que en la Vía Láctea o en el universo observable hay otras vidas inteligentes, al contrario, existe una “probabilidad sustancial” de que los terrícolas estén solos en la galaxia y en el universo visible. Y también señalan esos tres científicos que es posible que lo que se busca (vida avanzada e incluso inteligente) estén más allá de esos confines, pero claro, en este caso, el hombre jamás tendrá noticia de ellas.

Dicho de modo simple: en caso de que hubiera otros seres de inteligencia avanzada, las distancias espaciales y temporales son de tales dimensiones que lo más probable es que jamás se tenga contacto con ellos. Es lo más probable, lo que no quiere decir ni lo seguro ni lo imposible, o sea, no afirman categóricamente nada.

Lo dicho, palos de ciego. De momento.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 24 de junio de 2018

LEYENDAS FALSAS DEL ROCK & ROLL Y UNA TAL VEZ CIERTA Es curiosa esa facilidad con que no pocas personas se creen los mayores disparates. En el universo del rock & roll también hay bulos, leyendas urbanas o absurdos que, sin embargo, vienen circulando desde hace años porque hay quien se lo cree


Aunque tiene que estar muy perjudicado por los excesos a que se ha sometido, Keith Richards nunca se cambió la sangre

¡Cuánto gusta la fabulación y cómo disfruta el que ‘desvela’ supuestas locuras o inventadas burradas de otros! En el universo del rock & roll la cosa tiene mucho recorrido, ya que que es un entorno perfecto para que surjan las mayores fabulaciones, pues son muchas las grandes figuras del género que ejercen la extravagancia tendente al exceso, al desvarío. A pesar de ello, la mayoría de leyendas que se repiten en torno a los rockeros más enloquecidos son pura paparrucha, trolas que permanecen porque hay quien está dispuesto a tragárselas y difundirlas. Eso sí, alguna puede ser cierta…  

Uno de los más divertidos cuentos que ha producido esto del rock se refiere a los centímetros de lengua que Gene Simmons, de Kiss, es capaz de exhibir. De hecho, el tipo consigue que la punta de su húmeda caiga por debajo de la barbilla. Por eso, alguien alguna vez empezó a decir que se había trasplantado una lengua ¡de vaca!, y así nació esta leyenda urbana. Para empezar, el trasplante es médicamente imposible, y el tamaño de la lengua de una vaca no cabría en boca humana. Simmons ha comentado divertidísimo muchas veces este rumor, e incluso ha realizado ‘demostraciones’ para que quede claro que lo que le cuelga es don de la naturaleza. Eso sí, en directo, después de tener la sinhueso fuera tanto tiempo, la saliva gotea y gotea…

Hilarante es también el hecho que dio pie a la leyenda urbana de que Ozzy Osbourne, de Black Sabbath, se zampaba murciélagos vivos en plena actuación. El caso es que, dado al espectáculo siniestro y demoníaco, él mismo contó que mientras estaba actuando (en 1982), un espectador lanzó un murciélago vivo al escenario que el cantante creyó de plástico, de modo que, en pleno furor ‘rockanrolero’ se lo metió en la boca y le arrancó la cabeza de cuajo. Al instante notó la sangre y la cabeza del animal moviéndose en su boca… y cayó en la cuenta de lo que pasaba. Rápidamente le llevaron al hospital (a Ozzy, no al murciélago) y le administraron la vacuna contra la rabia. Desde entonces muchos de sus seguidores están convencidos de que decapita un par de quirópteros por concierto, a pesar de que el músico recuerda el episodio con asco…, y humor negro.

Otra bola muy conocida y que en su tiempo mucha gente se tragó es la que sostiene que en 1973 Keith Richards se cambió en una clínica suiza toda su sangre, los cinco litros, para desengancharse de la heroína. El hecho de que haya sido un crápula toda su vida y se haya metido millones de dólares ‘pal’ cuerpo, y aun así siga en aceptable estado de salud, contribuye a sustentar la leyenda. La cosa es que sí fue a un hospital de Suiza a someterse a un proceso de purificación de sangre, pero no de sustitución. Lo mejor del caso es que, cansado de que le preguntaran sobre ello, el guitarrista empezó a reírse del bulo diciendo que sí, que tenía “sangre nuevecita, ¿te gusta cómo me queda?”. Como ocurre a menudo, hubo quien no entendió el chiste, creyó sus palabras al pie de la letra y así lo contó… Y hasta hoy.

Sobre los Beatles hay más de una. La más extendida es la de que Paul murió en accidente y fue sustituido por un doble…, sin que nadie se diera cuenta, ni familiares, amigos, compañeros, médicos. Otra chismorreo sobre el cuarteto denuncia que los cuatro se fumaron unos ‘petas’ de maría en los lavabos del Palacio de Buckingham mientras esperaban a que la reina los recibiera, de manera que cuando comenzó la audiencia estaban más colocaos que el sombrero de Isabel II. Pero aunque el cuento tenga ese punto de rebeldía juvenil, es prácticamente imposible que ocurriera. John, que entonces siempre estaba de broma, es el que declaró que fumaron porros para calmar los nervios, George dijo que fumaron cigarrillos corrientes, y Ringo asegura que no se acuerda, mientas que Paul nunca se ha molestado en desmentir el chisme. Seguramente la prensa oyó que fumaban en el baño y, simplemente, ‘enriquecieron’ la historieta.

Otro disparate que nadie sabe cómo empezó se refiere a Stevie Nicks, de Fleetwood Mac. El asunto va de drogas, por lo que dada la reputación de consumidores compulsivos que tienen las estrellas del rock, no es extraño que haya quien se lo crea a pies juntillas. Resulta que la talentosa cantante y compositora sí trasegaba cocaína sin tiento, tanto que se llegó a decir que había agujereado su tabique nasal y ya no podía esnifar, así que buscó otro sitio por el que meterse el polvo; el delirio llega surge el rumor de que contrató a alguien para que le administrara el asunto por el pandero… Entre indignada y risueña, Stevie desmintió todo hace años, excepto lo de los daños en la nariz.  

Mama Cass Elliot, de The Mamás & The Papas, también es víctima de la mentira desde que murió en 1974 a los 32 años. Cuando fue encontrada muerta, el médico dijo que podía haber estado comiendo y bebiendo en la cama, algo peligroso; pero alguien entendió que había muerto por culpa de un sándwich de jamón…, con lo que se formó la leyenda que había palmado zampando, ahogada por el bocata. Falso, el informe policial especificó que comida y bebida estaban intactas, y que murió por ataque al corazón.

Leyenda sin sentido es la que afirma que hay una sorprendente sincronización entre partes del ‘Dark side of the moon’ de Pink Floyd y piezas musicales de El mago de Oz; y es que, si se buscan, se pueden encontrar sincronizaciones por todas partes. Como tontería es la que dice que Roy Orbison era ciego y por eso llevaba aquellas gafas oscuras siempre; lo cierto es que usaba esas antiparras porque para un concierto olvidó sus gafas corrientes (tenía astigmatismo) y se puso las de sol, que le ayudaron a superar su natural timidez, y desde entonces siempre las usó, no porque fuese ciego.

Lo que sí puede ser cierto es otra de Keith Richards. El muy calavera afirmó haber esnifado las cenizas de su propio padre: “Fue incinerado y no pude resistirme a inhalarlas de un tirón. A mi papá no le habría importado. Me sentó bastante bien, y todavía estoy vivo”, dijo. Claro que suponiendo lo perjudicado que tiene que estar…

Sí, son amantes del exceso y la locura, pero la imaginación de los fans aun más.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 20 de junio de 2018

LA ACOGIDA DEL ‘AQUARIUS’, UN PARCHE QUE NO SOLUCIONA NADA Varias cuestiones confluyen en el tremendo ‘show’ que se ha montado con la llegada del barco ‘Aquarius’ cargado de refugiados. Se trata, en el mejor de los casos, de una cura de urgencia, pero no se ataca la raíz del problema, así que todo volverá a repetirse



La acogida a los emigrantes del 'Aquarius', que fue un verdadero circo mediático, no es más que un parche, una cura de urgencia que no soluciona nada.

La llegada a puerto español del barco ‘Aquarius’ cargado con los refugiados rechazados por otros países fue algo necesario, sí, pero lo que no fue tanto es el circo en que se convirtió la recepción. Medios de comunicación, médicos y voluntarios, oenegés, representantes de instituciones, políticos de alta graduación, curiosos…, en total cuadruplicaban a los pobres náufragos. El montaje parecía un espectáculo televisivo, un auténtico ‘show’, un ‘reality’. Y esto se demuestra al comprobar que el barco y sus pasajeros ya han desaparecido (un par de días después) no sólo de los titulares de los medios, sino que apenas hay ya mínimas referencias, e igualmente ya no está en las redes sociales; una vez terminado el espectáculo, a otra cosa. Asimismo, confirma la sensación de estar ante una escenificación para la tele el hecho de que, a la vez que se recibía multitudinariamente a estos emigrantes, a otras costas españolas llegaban otros tantos sin que nadie les atendiera, sin cámaras ni micrófonos, sin discursos, sanitarios, oenegés ni políticos: el foco estaba en el escenario del ‘Aquarius’.

Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones de los que prestaron la primera ayuda a los 629 exiliados, esta acción no deja de ser una cura de urgencia, un remedio para salir del paso, pero nada hace para combatir la causa del problema migratorio. La cosa es como el que se rompe la pierna y se limita a tomar analgésicos sin atender a la causa del dolor, por lo que en poco tiempo éste le recordará que el daño sigue existiendo e irá a más si no se toman las medidas correctas. Por eso, tragedias con emigrantes en el Mediterráneo se repiten año tras año, mes a mes: no se ataca la causa, con los que sus efectos persistirán. La única solución es intervenir en los lugares de origen de emigración; en vez de gastar recursos en primeros y únicos auxilios, sería mucho mejor, más barato a la larga y mucho más eficaz invertir allí, idear y organizar políticas de Derechos Humanos, estudiar y aprovechar los recursos de cada país… Esto sería lo más lógico y, sin duda, lo que daría resultado, pero claro, esa forma de actuar no atraería tantas cámaras. 

Y es que hay que tener en cuenta que (casi) nadie abandona voluntariamente su casa, su tierra, su familia, su gente, para arriesgar la vida en pos de un futuro incierto. E igualmente, si se produce efecto llamada, si se transmite la idea de que Europa acogerá incondicionalmente a todo el que lo desee, se estará animando a que la gente de allí lo deje todo atrás y venga. De este modo, esos países se vaciarán, perderán sus valores más sólidos (los jóvenes, los más sanos, los más lanzados, los más inteligentes) y serán terreno abonado para señores de la guerra. Y además, sin nadie que se ocupe de ellas, las tierras se quedarán a merced del desierto, que avanzará sin obstáculo hasta enterrar campos y ciudades. Es decir, la emigración masiva es letal para los países de origen. 

Por último, es casi seguro que las mafias de traficantes de personas se estén frotando las manos. Con el precedente del ‘Aquarius’ y su mediático recibimiento, podrán convencer fácilmente a los desdichados de que se embarquen en frágiles cascarones sin ningún temor, ya que, una vez en alta mar, no hay más que llamar a ciertos números y alguno de los barcos solidarios que patrullan el Mediterráneo los localizará y se hará cargo de ellos. Y serán muchos más los que, por su cuenta y sin contar con nadie, se echen al mar en un flotador con la esperanza de que alguno de esos barcos bienintencionados conteste al móvil y los recoja.  

La cura de urgencia es necesaria, pero si no se ataca el origen del mal, éste persistirá y seguramente se agravará. Claro que a lo mejor todo se soluciona cambiando nombres de calles, derribando edificios o removiendo huesos…

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 17 de junio de 2018

HISTORIAS, DETALLES Y ANÉCTDOTAS DE CANCIONES DE BEATLES Se tiene por cierto que cuando se conocen los entresijos de una obra de arte se disfruta más, tal vez porque se comprende mejor. Asimismo, el grupo de rock & roll que más ha dado que hablar es The Beatles, algunas de cuyas canciones tienen jugosas historias

Con este disco comenzó la locura Beatles en USA.
Según cuenta Paul, su amigo John estuvo casi toda su vida pidiendo ayuda.


Una obra de arte puede gustar desde el primer encuentro, pero cuando se sabe por qué el pintor plasmó esa escena, qué le sucedió al escritor para contar eso, o cómo consiguió el músico finalizar su partitura, sin duda el disfrute de esa pieza artística será muy superior. Concretando en el terreno del rock & roll, casi todas las canciones tienen sus anécdotas, sus por qué, su sentido…, en fin, lo que se suele decir su ‘intrahistoria’. Si además del deleite que produce el arte por el arte el espectador conoce sus pormenores, habrá establecido una complicidad con el autor, con lo que el disfrute será más profundo, más intenso. Por otro lado, puede asegurarse que The Beatles es el grupo más importante desde que se puso en marcha esto del rock & roll, con lo que siempre resulta estimulante descubrir los detalles, anécdotas y pequeñas historias que acompañan a sus canciones, la mayoría de las cuales son éxitos que han superado barreras temporales y generacionales. A lo largo del tiempo, Paul ha contado muchas cosas…

Desde finales de 1962 el cuarteto iba rompiendo límites en Inglaterra, pero en USA la cosa no fue tan fácil, pues de entrada no gustaban sus peinados (decían que eran afeminados). Brian Epstein ansiaba una gira por Estados Unidos, pero Paul le frenaba diciendo que hasta que no hubieran logrado un número 1 allí, de gira ni hablar (“no queremos regresar, como otros, decepcionados”). Al parecer, Epstein maniobró para convencer a los productores de que The Beatles salieran en el programa de Tv de Ed Sullivan; en cuanto los directivos de la discográfica se enteraron, decidieron hacer coincidir el lanzamiento de ‘I want to hold your hand’ con la emisión televisiva. Sin embargo, un locutor de radio empezó a emitirla por su cuenta, y claro, el éxito fue rotundo y todo se aceleró. Cuenta Paul que estaban tocando en París cuando les llegó un telegrama (sí, eso existía) que decía: “Ya sois número 1 en USA”. Esa canción y el pinchadiscos que la pinchó porque le gustó iniciaron la locura en Estados Unidos.

‘Love me do’ es el primer single. Simple (un par de acordes) y con melodía repetitiva, no predice las complejidad que tendrán futuras canciones de Beatles. Macca recordaba lo sencillísimas que fueron sus primeras composiciones, pero “esa es una de las mejores cosas de los primeros Beatles”, y ésta en concreto “era muy simple, y como todas las de entonces, se basa en el yo y en el tú”. Todo ‘beatlemaníaco’ sabe que en ‘Love me do" Ringo sólo toca la pandereta, pues George Martin (acostumbrado a trabajar con fantásticos músicos de estudio) lo reemplazó por un veterano percusionista, ya que “George Martin nunca había trabajado con tipos que no sabían música, como nosotros, pero no nos quedó más remedio que hacer caso a los adultos, aunque a Ringo le dolió mucho y al resto no nos gustó nada que no se confiara en nosotros”.

‘Eight days a week’ es otro tema emblemático de los primeros Beatles. McCarteny reflexionaba: “No es la más ingeniosa que hemos escrito, pero tiene esa alegría de vivir que los Beatles encarnaron”. Y explicó que le habían quitado su carnet de conducir un año debido a una multa por exceso de velocidad; un amigo le llevó a casa de John, y Paul le preguntó si estaba muy ocupado, si trabajaba mucho, a lo que el amigo contestó “ocho días a la semana; yo corrí a la casa y le grité a John, ¡ya tenemos título!; en una hora estaba hecha la canción”. También desveló la intención de frases como “Abrázame, ámame”, que escondían los ‘deseos carnales’ de aquellos jovenzuelos; “nos habían educado con bastante represión, pero claro, en Londres nos desatamos, y además había muchas chicas… guapas, que encendían a unos chavales como nosotros”.

Cuando escribieron ‘Help’, John estaba acosado por preocupaciones (matrimonio fracasado, drogas…). Cuando empezó a escribir para la película del mismo título no era lo que se dice un tipo sonriente. Paul contó que una vez llegó a casa de John para escribir algo, “yo ya tenía idea de una melodía, de modo que en poco tiempo la terminamos; la letra es un reflejo del estado de John en aquellos momentos, que solía repetir que estaba gordo y que se sentía un miserable. En realidad John siempre estaba buscando ayuda; tenía la paranoia de que sus seres queridos se iban cuando se le acercaban: su padre lo abandonó cuando tenía 3 años, el tío que lo acogió murió al poco, y luego también su madre”.

McCartney explica que ‘We can work it out’ es “una canción de novia”. Había discutido con su novia Jane Asher, así que el verso ‘Intenta verlo a mi manera, porque obviamente tengo razón’ parece una frase típica de discusión de pareja. Asimismo Paul recuerda que tardaron 12 horas en grabarla (mucho para lo acostumbrado), “no fue una canción complicada, pero estaba molesto porque era mi canción, me había hecho una idea de cómo deberían sonar y si no sonaba así me frustraba”.

Respecto a ‘Paperback writer’, Paul dijo que esta canción es “un guiño a los Beach Boys (con esas armonías vocales), y una de las primeras que hicimos que no son de amor, que no dice cosas como me dejaste, te amo o ven a mí”. Se inspiró en un artículo periodístico acerca de un aspirante a novelista, y asegura que es “una divertida canción de ambición y frustración”. Paul la concibió como una carta y John le dijo que no la cambiara.

‘Penny Lane’ es un lugar de Liverpool que frecuentaron  desde niños y del que hablan con nostalgia: “todas las cosas en la canción son ciertas, había un barbero, un banco, una estación de bomberos, una vez vimos una enfermera vendiendo amapolas…”. Respecto al carismático sonido, Paul explica: “Escuché los Conciertos de Brandenburgo de Bach y pregunté a George Martin qué era esa trompeta alta, él me dijo que una trompeta de piccolo, así que conseguimos el mejor trompetista de piccolo de la ciudad, y le escribí el arreglo en la sesión de grabación. Todo fue muy mágico, realmente”. ¡Seguro!

Ah!, y todas fueron número uno entre 1964 y 1967, claro que son pocas las que estos tipos hicieron que no lo fueran.

CARLOS DEL RIEGO