miércoles, 16 de agosto de 2017

LAS SANTAS INQUISICIONES DEL SIGLO XXI. La Inquisición, que nació para perseguir herejes y brujas en el contexto medieval, desapareció hace siglos. Sin embargo, la idea ha sido retomada por ciertos colectivos que señalan y hostigan a los nuevos herejes, que son los que les llevan la contraria.

Algunas inquisiciones del siglo XXI coinciden en métodos y deseos con la inquisición medieval.

El término inquisición se asocia automáticamente a intolerancia, a imposición por la fuerza, a represión y castigo sangriento. Nacida en el siglo XII en Francia, de un modo u otro se extendió por la mayor parte de la Europa medieval, siendo muchas veces un instrumento de gobiernos y poderosos. En todo caso, tonto sería valorar hechos, ideas y personas de épocas tan lejanas bajo el prisma de la mentalidad actual. Sin embargo, sí que aparecen hoy grupos ideológicamente totalitarios y sectarios que se autolegitiman para señalar a los modernos herejes, los cuales son todos aquellos que tienen la osadía de no compartir las mismas ideas, inquietudes y objetivos que dictan cada uno de esos tribunales de las santas inquisiciones del siglo XXI. Seguro que hay más, pero estos serían los principales tribunales que vigilan el cumplimiento de los diversos dogmas. 

Típica de España es la santa inquisición segregacionista catalanista que, entre sus últimas ocurrencias (VIII-17), trata de menospreciar a Antonio Machado y proponer retirarle la calle que tiene en Sabadell (Barcelona) por ser ‘españolista’; y aun hay esperpento mayor, pues el informe que aconsejaba quitar la calle al poeta exigía lo mismo con las dedicadas a Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Goya o Larra por ser “un modelo seudocultural franquista”…, pronto serán así señalados el rey godo Chindasvinto, Séneca y Viriato. ¡Cómo hay que tener las entendederas para decir semejantes sandeces sin avergonzarse!… Pero lo que deja sin palabras es que existan criaturas convencidas de que es pura democracia el hecho de arrinconar, insultar o acongojar al que lleva la contraria al oficialismo. Esta inquisición separatista, que también existe en otros territorios, trata de imponer una historia y un lenguaje que se ajuste a su creencia, y además está convencida de que hace lo correcto. 

Mucho más universal es la santa inquisición feminista, que está constantemente a la caza de cualquier gesto, imagen o palabra susceptible de ser interpretada como machismo. La última es prohibir cantantes y canciones con letras consideradas machistas, tal vez interpretando que esas canciones pueden producir agresiones sexistas o normalizar comportamientos odiosos; la realidad es que sólo son canciones malísimas. Sea como sea, es extremadamente difícil decir tres frases seguidas sin que exista alguien que encuentre algo que pueda ser entendido como machismo o (término nuevo) ‘micromachismo’. La feminista es gemela de la santa inquisición autodenominada LGTB, que ve fobias por todas partes; lo sorprendente es que los que más alto denuncian  aquí, callan como muertos a la hora de condenar la brutalidad de los países donde se producen más y más sangrantes casos de machismo y homosexfobia…   

La santa inquisición anticatólica tiene larga tradición en España; es la que se siente ofendida por la visión de un crucifijo, por la existencia de iglesias o por las procesiones. Los que componen esta especie de sanedrín se sonríen o aplauden agresiones contra religiosos e iglesias, dando a entender que comprenden esos ataques (“la única iglesia que ilumina es la que arde”, según un dicho de este entorno). Asimismo, esta modalidad inquisitorial también culpa de casi todos los males del planeta al cristianismo basándose en que se han cometido grandes matanzas en su nombre…, como si no se hubieran llevado a cabo mayores barbaridades en nombre de la libertad, la democracia o la justicia. Es necesario recordar que quien mata u ordena matar es la persona, con nombre y apellidos.

Bastante nueva  es la santa inquisición animalista, que ve maltrato animal a cada paso. Por ejemplo, están en contra del uso de animales para experimentación, pero cuando llevan su mascota al veterinario no caen en la cuenta de que éste ha aprendido practicando con animales, o que los avances en procedimientos, en farmacia o en cirugía se han logrado tras ensayar en animales tratamientos, medicamentos o técnicas. También entienden intolerable el uso de irracionales para diversas actividades, pero ellos son capaces de tener al perro metido en un pisito 22 ó 23 horas al día. Igualmente resulta contradictorio el hecho de que, muchas veces, pretendan demostrar su animalismo extremo gritando su odio a las personas. ¿Y cuando dicen que los animales son personas no humanas, dando a la palabra el significado que se le antoja?

También es de reciente creación la santa inquisición vegana, la cual suele presentarse asociada a la anterior. Más que conocido es el caso del dueño del restaurante vegano que expulsó de su local a una madre porque daba biberón con leche de vaca al bebé. Este fanatismo se manifiesta, ante todo, en círculos cercanos, aunque no pierden sus militantes la ocasión de llevar a cabo acciones callejeras con las que tratan de acusar de pervertidos a quienes tienen otros gustos, otras prioridades, otras inquietudes.

La santa inquisición izquierdista es universal y fácil de detectar. Quien se dice de izquierdas siempre mira por encima del hombro al conservador y al que no lo desprecie; lo curioso es que para integrarse en algún colectivo izquierdoso basta con decirlo, basta con despotricar contra ‘los reaccionarios’, es decir, no hay que hacer nada, no hay que llevar una vida diferente a ‘ellos’, sólo hay que declararse.

El caso es que, como los buenos inquisidores, quienes militan en alguno de estos santos oficios están siempre ojo avizor para detectar cualquier atisbo de indicio que les dé ocasión de denunciar…, tal y como hacía el inquisidor medieval, que buscaba presentarse como implacable martillo de herejes o endemoniados. Otro rasgo común de los adscritos a las diversas variantes de las inquisiciones del siglo XXI es que, invariablemente, están siempre deseosos de hacer notar la creencia a la que pertenecen, y a la primera ocasión que se presenta (y aun sin venir a cuento) presumen con voz campanuda un “es que soy vegano yo”, o animalista y antitaurino, o feminista, o comunista…, pues así sienten un prurito, un añadido de superioridad intelectual, moral o humana sobre quien no profese su dogma.

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 13 de agosto de 2017

MÚSICOS DE ROCK QUE SUFREN VERDADERA DEMENCIA El rock & roll es, entre otras cosas, una locura, de modo que no extrañará que en ese entorno se vean muchas chifladuras. Muy diferente, y mucho más triste, es el caso del músico de rock que padece enfermedad mental grave. Desgraciadamente, abundan.

Brian Wilson, de Beach Boys, consiguió volver a la normalidad tras ser diagnosticado y someterse a tratamiento.

Las noticias por las que la cantante Sinead O´Connor aparece últimamente en los medios no son artísticas, sino que tienen que ver con sus problemas mentales: se negó a tocar en el Centro de Arte de Nueva Jersey si antes sonaba el himno USA, rechazó premios airadamente, rompió la foto del Papa en la tele ante una audiencia creyente y se hizo ordenar sacerdotisa, ha cancelado conciertos a causa de crisis mentales, ha intentado el suicidio varias veces y, en los últimos días, vuelve a hablar de ello…; el diagnóstico desvela que padece un desorden bipolar. Es un caso más que conocido en la feria del espectáculo en general y de la música en particular. Pero las psicopatías, como no podía ser de otro modo, asaltan tanto a los artistas como al resto de los mortales…, tal vez más.

No hay que confundir las chaladuras, ventoleras o extravagancias que antes o después cometen casi todos los que se dedican a este negocio, con los auténticos problemas mentales, esos que acortan la vida y la hacen profundamente infeliz. Por ejemplo, el chicano Carlos Santana ha tenido episodios…, desconcertantes, pero realmente lo suyo son poco más que majaradas de iluminado; dijo que su álbum ‘Supernatural’ (1999) había sido una misión santa que le había ordenado un ángel llamado Metatrón, que es el que permite a la gente besar, abrazar, comer perritos o mover los dedos; fue un entusiasta de los alucinógenos, pero también alucinó con la mística hindú. ¿Locura o psicotrópicos? Lo de Syd Vicious también tiene más que ver con tonterías que con verdaderas evidencias de locura: cuentan que antes de liarse con Nancy Spungen era un tipo de lo más normal, pero luego hacía y decía cosas sin sentido, aunque seguramente fuera la heroína la que mandaba en él, como cuando atizó con su guitarra a un espectador en Texas en 1978; ¿mató a Nancy y luego se echó a dormir o estaba tan ido que alguien la mató y él ni se enteró? También es más que sabida la manía del imprescindible compositor y productor Phil Spector; aficionado a las armas y tendente a la ira más ciega, produjo a Ramones a punta de pistola y cumple condena por asesinato; muchas de sus ‘novias’ declararon que cuando querían irse y él no, simplemente sacaba la pipa; pero esto parece más el caso de un rabioso incapaz de sujetarse.

Muy conocida entre los que saben de rock clásico es la desgracia de Syd Barret, el fundador de Pink Floyd. Personaje atormentado, se encerró en casa durante unos 30 años; dice la leyenda que el origen de su desequilibrio mental fue el exceso de LSD, que le producía vacíos en el cerebro que le impedían recordar qué es lo que estaba tocando, como ocurrió una vez en un programa de televisión; en otra ocasión, durante un concierto, repitió el mismo acorde una y otra vez durante minutos y  minutos. Murió con apenas 60 años, mientras sus compañeros siguen sacando discos.

Otros nombres relevantes vivieron con la razón totalmente confundida. Adam Ant, pintoresco representante de la época neorromántica, siempre estuvo aquejado de trastorno bipolar y depresión que le condujo a intentos de suicidio; una vez, en un bar, se mofaron de su sombrero, así que destrozó el local, luego volvió y tiró un alternador de un coche por la ventana y amenazó a los parroquianos con una pistola de fogueo…, pasó una temporada en un psiquiátrico y achacó sus desórdenes a las potentes drogas que entonces le administraron. El genial líder de los Beach Boys, Brian Wilson, comenzó a mostrar desequilibrios casi a la vez que empezó a consumir cocaína, anfetaminas y LSD a finales de los sesenta; escuchaba voces, exigía que los músicos llevaran casco de bombero, construía cosas de arena dentro de su casa…, luego empezó a no aparecer por el estudio de grabación hasta que se encerró y se pasó tres años sin levantarse de la cama, sin lavarse y asegurando que Phil Spector quería pegarle dos tiros (esto último tal vez no fuera una locura…); se tiraba todo el día comiendo, metiéndose drogas y durmiendo, con lo que consiguió un cuerpo de tonel; hasta que fue diagnosticado como esquizofrénico e inició el tratamiento conveniente que le permitió volver a su actividad profesional.

Entre los casos de demencia certificada está el de Peter Green, fundador de Fleetwood Mac. Deslumbrado por el LSD, intentó que el resto del grupo entregara sus ganancias a la caridad, aseguran que dejó de tocar la guitarra en 1970 porque había dejado de cortarse las uñas; fue ingresado varios años en el hospital siquiátrico como esquizofrénico paranoide, donde lo sometieron a sesiones de electroshock y un tratamiento con fármacos tan potentes que dormía unas 20 horas al día; en otro momento se retiró él solo a una casa para vivir como un monje durante años, y en otra ocasión amenazó con un arma a su representante cuando éste le entregaba un cheque, y le gritaba que no le trajera más. Trágica es la historia de Jim Gordon, batería y coautor del inmortal ‘Layla’ de Eric Clapton; también diagnosticado como esquizofrénico paranoide, durante una grabación le dijo al guitarrista “párate, estás moviendo mis manos”, decía escuchar voces que le prohibían comer más de un bocado en cada comida, apaleó a su esposa a causa de unos espíritus y finalmente, en 1983, empujado por esas voces, apuñaló y golpeó con un martillo a su madre hasta la muerte; su enfermedad mental lo mantiene recluido (en 2004, durante una evaluación, afirmó que su madre seguía viva y lo esperaba), los médicos aseguran que está seriamente incapacitado mentalmente y que, de no tomarse la medicación, sería un peligro para los demás y para sí mismo. Rocky Ericson, de los 13th Floor Elevator, en 1969 se declaró majara para no ir a la cárcel cuando lo pillaron con unos porros, pero lo metieron en un psiquiátrico para locos peligrosos y lo trataron con electroshocks (¡qué manía!) y abundantes cantidades de medicamentos que, seguro, terminaron de rematar la faena; a comienzos de los ochenta juró estar poseído por un marciano, y veinte años después tenía la casa llena de televisores y radios siempre encendidos, pues así conseguía tapar las voces que le hablaban…

Y la lista sigue, pues hay que añadir a algunos suicidas que llegaron a ese triste final a causa de la más terrible demencia (y de los que ya se ha dado cuenta en este blog): el cantautor Phil Ochs padecía alucinaciones y se echó a vivir en la calle sin aparente motivo (más allá de su fuerte alcoholismo); acogido por su familia, se ahorcó a la primera oportunidad. Ian Curtis, de Joy Division, sufría epilepsia, que se manifestaba incluso en el escenario; siquiátricos y fármacos le provocaron anorexia nerviosa, dicen; se ahorcó. El increíble Screamin Lord Sutch  también tenía un largo historial de maníaco depresivo; también se ahorcó.

Suele asegurarse que el genio está muy cerca de la demencia; desgraciadamente no son pocos los músicos de rock (y seguramente de los otros géneros) en los que el trastorno se superpone al talento y a la vida misma.

CARLOS DEL RIEGO


jueves, 10 de agosto de 2017

LA ERA DEL VINILO. GRANDES INSTRUMENTALES, ROCK SIN PALABRAS.

LA ERA DEL VINILO. Un pequeño espacio de radio musical con los clásicos en singles y elepés. 

Hoy, GRANDES INSTRUMENTALES, ROCK SIN PALABRAS. Pigbag, The Safaris, Mike Oldfield, Johnny & The Hurricanes, Santana.

miércoles, 9 de agosto de 2017

MARADONA, PERFECTO EJEMPLO DE DETERIORO MORAL Y MENTAL. El que fuera genial jugador de fútbol Diego Armando Maradona vuelve a dejar evidencia de su decadencia moral y mental al declararse incondicional del régimen de Maduro. Fue un triunfador, un número uno, hoy es un figurón desnortado.

Maradona y Maduro, almas gemelas, conductas similares, con el retrato de Bolívar detrás.

El hoy orondo personaje fue en otro tiempo un mago del fútbol, rápido, con visión y cambio de ritmo, con una capacidad de desborde nunca vista y, en fin, con casi todas las cualidades que tendría el futbolista perfecto. Sin embargo, su mala cabeza le llevó por el mal camino en un proceso de degradación que lo ha convertido en lo que es hoy, un tipo evidentemente desequilibrado y, seguro, con el cerebro afectado por una vida de excesos. El caso es que quien fuera un 10 en el campo no hace más que mostrar su decadencia mental cada vez que dice o hace algo. La última ocurrencia maradoniana no es una jugada como aquella del Mundial de México 86, sino su ofrecimiento como “soldado” al presidente venezolano, Nicolás Maduro, pues dice sentirse “chavista hasta la muerte” y dispuesto a pelear contra “el imperialismo y los que quieren apoderarse de nuestras banderas”.

En primer lugar, un soldado con su constitución e intelecto sería poco eficaz; y por otra parte, su lenguaje resulta rancio, de otro tiempo, tópico y absolutamente vacío. Pero nadie puede sorprenderse de las posturas del argentino, sobre todo si se echa un vistazo a su biografía a y a alguna de sus amistades. Amigo del dictador Fidel Castro y adorador de Hugo Chávez, lo es también de sus sucesores, y ello a pesar de los pozos sépticos en que ambos metieron a sus respectivos pueblos. Y puede añadirse que él no vive como un cubano o un venezolano, con todo tipo de carencias y privados de no pocos derechos, sino como un magnate, de palacio en palacio.

Sea como sea, parece fuera de lugar que alguien con la biografía de este señor sea modelo de conducta y, por tanto, alguien cuyos consejos haya que tener en cuenta. No será preciso recordar el gravísimo problema de drogodependencia que lo derribó del pedestal en el que estaba para trasladarlo a clínicas de rehabilitación y hospitales de medio mundo. Incapaz de sujetar sus otros instintos, debía ser capaz de zamparse un caballo, pues consiguió meter 120 kilos en su 1,65 m. de estatura. Colérico e iracundo, parece que tenía la mano muy larga, como demuestran las grabaciones en las que sacude a su mujer y las denuncias por malos tratos, o aquella vez en la que disparó a los periodistas. Tampoco puede olvidarse su episodio de dopaje y posterior sanción, ni su negativa a reconocer a sus hijos extramatrimoniales a pesar de las resoluciones judiciales (alguno de esos hijos es su vivo retrato), a sus condenas por evasión de impuestos… En resumen, puede afirmarse que el otrora fenómeno del fútbol es un hombre de voluntad débil que se deja llevar por sus instintos primarios, que es pegón, abusón e inclinado a la violencia, tramposo y mentiroso… Por ello puede concluirse que, a lo largo de su vida lejos del césped, Maradona ha dado muestras evidentes y continuadas de ser una persona de moralidad y conducta más que reprochables.

Por otro lado, siempre se ha presentado como amigo de comunistas como Castro, siendo él un capitalista puro, un privilegiado que ha disfrutado de una vida de abundancia en la que no se ha privado de ningún capricho; y también hace buenas migas de revolucionarios bolivarianos como Hugo Chávez y Maduro, a pesar de que su proceder encaja perfectamente en los modos más conservadores; dicho sea de paso, los países dirigidos por esos sátrapas no son lo que se dice modelos de bienestar.

Asombra, vistos y repasados sus ‘meritos’ extradeportivos,  que tenga tantos incondicionales, tantos auténticos fanáticos que disculparán y perdonarán cualquier enormidad que haga o diga; al revés, tomarán partido voluntaria y entusiásticamente por todo aquello que sea defendido por su rechoncho ídolo. 

De todos modos tampoco puede exigirse demasiado a una persona con las entendederas tan agujereadas que si no está para ingresar en un frenopático le falta muy poco. Él, el gran Maradona, uno de los mejores futbolistas de la historia, para muchos el mejor, es hoy una especie de histrión decadente que no hace sino demostrar su deterior mental y sus carencias morales. Lo malo es que hay quien lo tiene por un dios, o sea, omnipotente.         

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 6 de agosto de 2017

MOTOS Y ROCK & ROLL, AMIGOS INSEPARABLES. Sirva como modesto homenaje al grandísimo campeón motociclista Ángel Nieto este pequeño recorrido por la carretera del rock & roll a lomos de una moto; es, sin duda, el tipo de música que mejor va con lo que se siente y con lo que la moto significa.

Lemmy Kilmister, líder de Motorhead, responde perfectamente a la descripción de un motero.

Un accidente que habitualmente se salda con unas cuantas magulladuras acabó con la vida de un gigante de la motocicleta, un campeón con todas las letras como era Ángel Nieto. Él experimentó miles de veces esa sensación especial, esa descarga de adrenalina, esa emoción que sólo proporciona el caballo de hierro que ruge furioso guiado por las riendas del piloto. Ese sentir coincide con el de muchos profesionales del rock, que al no poder exigir el máximo a la máquina sin perder el control, cosa que hacía Nieto magistralmente, tienen que ‘limitarse’ a imaginar la situación y traducirla al idioma de la música. Así han surgido piezas excelentes que tienen al motero y su circunstancia como protagonista.

Seguro que, al mencionar rock y motos, todos los que tienen un mínimo interés por el asunto han pensando invariablemente en el ‘Born to be wild’ (1968) de Steppenwolf; tópico pero imprescindible. Considerada el himno de los que piensan que la moto es algo más que un medio de transporte, el tema se convirtió en bandera de esa filosofía desde el primer momento, cuando acompañaba a los que cruzaban Usa a lomos de sendas Harleys en la película ‘Easy Rider’. Sus primeros versos, que llegan tras una entrada guitarrera que casi huele a gasolina, dejan bien claro de qué va la cosa: “Arranca el motor y tírate de cabeza a la autopista para buscar aventura y todo lo que se cruce en tu camino. Amo el humo y los relámpagos, el trueno del heavy metal, echando una carrera al viento con una sensación de control”. No puede ser más evidente el sentimiento que pretende transmitir; además, habla del ‘trueno del heavy metal’, siendo la primera vez que una canción menciona el término. El autor, Mars Bonfire, explicó que se le ocurrió cuando vio un anuncio de una moto que decía ‘Born to ride’ (nacido para montar), el cual daba sensación de libertad, la misma que él experimentaba en aquel momento, pues acababa de comprarse su primer coche y estaba eufórico. En aquella peli los ‘cerdos’ (las Harley Davidson en argot) y el rock eran actores principales.      

El gran Neil Young no dejó de hacer algunos guiños al mundo de las dos ruedas, y así escribió canciones como ‘Motorcycle mama’ en su excelente Lp ‘Comes a time’ (1978); cuentan que Young compró 200.000 copias de este álbum porque no le gustaba el sonido, que luego él mismo remezcló la grabación y que incluso bromeó con el asunto cuando dijo que había empleado todos esos elepés para “poner tejado nuevo al granero”. También trató el asunto motero en ‘Unknow legend’, donde el jinete es ella, pues “Ella monta su Harley en alguna carretera del desierto, su pelo al viento (…), nunca echó raíces (…), montando sobre acero y cromo”, pero eso era antes, cuando ella era una ‘Leyenda desconocida’, pero ahora “ella está vistiendo a dos niños (…), con la mirada perdida”; es la nostalgia de la moto, pues la rutina cotidiana ya no permite echarse al desierto sobre el ‘cerdo de Milwaukee’.

El inefable Lemmy, de Motorhead, que siempre tuvo aspecto de jinete de Harley, cantó al caballo de hierro en ‘Iron horse’ (1977); hablaba de la moto como “el semental (…) orgulloso de sus colores y sus cromados brillantes”, y así, “en el caballo de hierro vuela, muere con gusto (…) el caballo de hierro es su vida”. Puro espíritu motero con, además, esa potente guitarra que, siempre en primer plano, no deja de recordar el bramido del motor, sosegado pero poderoso. En algún concierto dedicaron esta canción a los Ángeles del Infierno, que incluso fueron sus guardaespaldas.

Arlo Guthrie (el hijo de Woody) cantó ‘Motorcycle song’ en 1967, una letra sencilla pero con el típico fondo protesta de aquellos años: “Yo no quiero un pepinillo”, ‘Pickle’ (pepinillo en inglés) es soltar una bomba en jerga militar Usa; “Yo no quiero ni cosquillas, ni morir”, en la guerra de Vietnam, “sólo quiero montar en mi moto”; parece un texto simplón, pero en el fondo está hablando de la sensación de libertad absoluta que se experimenta rodando sobre dos ruedas y escuchando el motor, pues ahí no cuenta la autoridad, y mientras guías la máquina no hay que cumplir lo que el poder exige. No falta el sonido de la Harley.

Un aspecto diferente e incluso divertido lo tocan los Creedence Clearwater Revival en su trepidante ‘Sweet hitch-hiker’ (1971). Explica el porrazo que te puedes dar si, a toda velocidad sobre la moto, te distraes mirando a una guapa autoestopista: “Me di la vuelta para verla, me llamó la atención, pero ya estaba cayendo y rodando”. Los neoyorquinos Blue Oyster Cult se fijaron en la edad dorada del cuero en su enigmático  y retorcido ‘Golden age of leader’ (1977), en el que describe el clímax del mundo motero: “Cuerpos y motos más allá del decoro. Olor a aceite y gasolina en el aire”.

Hay más, muchas más piezas rock que destilan pasión por la moto (‘Bat out of Hell’ de Meatloaf, ‘Ride the wind’ de Poison, ‘Motorcycle man’ de Saxon), la misma pasión que siempre acompañó a Nieto. A partir de ahora, los moteros tendrán un Ángel que les acompañe.

CARLOS DEL RIEGO


jueves, 3 de agosto de 2017

LA ERA DEL VINILO. EL VERANO BAJO EL PRISMA JUVENIL

LA ERA DEL VINILO. Un pequeño espacio de radio musical con los clásicos en singles y elepés. 
Hoy, El verano bajo el prisma juvenil: Alice Cooper, The Who, Tom Tom Club, Beach Boys

miércoles, 2 de agosto de 2017

CÓMO EJERCER VIOLENCIA Y CULPAR A OTRO Animados por ideologías fanáticas que nublan el entendimiento, algunos simpatizantes o militantes de partidos anticapitalistas y de izquierda extrema han llevado a cabo actos violentos, pero culpan a otros de generar esa violencia. Algo así ocurre en Venezuela.

Como están en contra de tanto turismo, acosan y asustan a los visitantes, de momento sólo con bengalas y pinchando ruedas..

El partido de ultraizquierda anticapitalista y catalanista CUP ha aplaudido los actos de violencia callejera que han protagonizado algunos de sus simpatizantes o militantes en Barcelona; es más, acusa a los gobiernos de “generar violencia con sus políticas neoliberlaes” y, por tanto, de ser los verdaderos culpables de los pinchazos de ruedas (y otros actos), además de, seguro, el susto que se habrán llevado los turistas. Siguiendo el disparatado y amoral criterio, puede decirse que cualquier ley, norma o prohibición puede ser tachada de generar violencia; por ejemplo, si un individuo entra en el súper con el perro y se le explica que eso está prohibido, podrá alegar que es esa regla la que genera violencia y, por tanto, puede responder con una acción violenta, como tirar unas cuantas estanterías.

Ese modo de enfrentar la realidad ha convertido la violencia real y evidente en un acto achacable no a los ejecutores, sino a quienes éstos echan la culpa de haber generado esa violencia con sus normas y sus leyes. Es algo muy parecido a las opiniones que sobre la represión en Venezuela se vierten desde partidos sitos en el extremo izquierdo. Así, se acusa a la oposición al régimen de Maduro de ser la causante de los muertos provocados por la policía del estado y de todas las violencias producidas en las calles…; y ello a pesar de que los principales líderes opositores están encarcelados, de que los estamentos judiciales y políticos son poco menos que marionetas en manos del presidente o de que siguen cerrados o acosados los medios de comunicación críticos. Mientras aquí, en España, hay quien da la vuelta a la situación y acusa a los manifestantes muertos a tiros, y a los maniatados partidos rivales, de la violencia ejercida por la fuerza pública; o sea, su argumento es que echarse a la calle para protestar por el desabastecimiento y la represión es la causa culpable de que los uniformados tiren a ráfaga, los cuales quedan eximidos de culpa al igual que quienes ordenan disparar. Claro que la mayor enormidad la ha soltado un tipo que ha equiparado un preso indefenso y vigilado permanentemente (Leopolodo López) con un general que tenía todo un ejército a su disposición (Pinochet). ¿Se creerán de verdad estos disparates o se limitan a repetir las consignas y líneas ideológicas del partido?

Sorprende comprobar cómo hay personas que voltean y adaptan el significado de las palabras a su conveniencia ideológica. Así, se dijo que la carrera París-Dakar era idéntica en violencia a los atentados islamistas, y que los atentados yihadistas en Europa son culpa de los europeos y los terroristas unas pobres víctimas; se sigue sosteniendo que las exigencias de justicia de víctimas del terrorismo son generadoras de violencia, y que el concejal de veintitantos años ejecutado por la banda terrorista era un fascista por pensar como pensaba mientras que quien le reventó la cabeza era un ejemplar luchador por la libertad; existen ciudadanos que afirman que los criminales son producto de esta alienante sociedad y que, por tanto, esta sociedad es la culpable de los actos de los criminales, los cuales son sus víctimas; y también hay individuos que gritan que la riqueza es violencia, que el capitalismo es violencia, que la autoridad es violencia…, de modo que matar ricos o banqueros o políticos está legitimado como respuesta a la existencia de éstos, que son los verdaderos violentos Ha habido (hay) lugares y momentos en los que lo que `generaba violencia’ era el rock & roll, en otros era la prensa, o el cine, o los vídeo-juegos, o las procesiones…

Evidentemente, utilizando estos procesos mentales, cualquiera puede sentirse autorizado para ejercer cualquier tipo de violencia, pues siempre podrá encontrar alguien a quien señalar como el auténtico generador de esa violencia y, por tanto, como culpable absoluto de la misma. Sin embargo, las personas se definen por sus actos más que por sus palabras.

Ni que decir tiene que otra opinión tendrían los pincharruedas y asustaturistas, así como los represores venezolanos, en caso de ser pagados con su misma moneda… Está clara la perversión moral y mental que provocan las ideologías fanatizantes.

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 30 de julio de 2017

ALICE COOPER, SILVIO RODRÍGUEZ, YOKO ONO Y LA POLÍTICA INVASIVA Cuando la política invade otros ámbitos los contamina y los envilece hasta provocar odios y enfrentamientos irreconciliables; esto se ha visto en el terreno de la música en general (y de otras artes) y del rock en particular.

Alice Cooper ha declarado 'odio la política con pasión'.

Así lo entiende el veterano Alice Cooper, quien publica nuevo disco, ha encontrado un Warhol en el trastero y ha largado de lo lindo en la revista New Musical Express (21-VII-17) contra los músicos de rock que se enfangan en la política hasta el punto de decir a sus seguidores qué decidir y cómo pensar. La cosa puede relacionarse con la posición que han tomado sobre el asunto de Cataluña, entre otros, algunos músicos como Peter Gabriel o Silvio Rodríguez, y personajes relacionados con la música como Yoko Ono (¿).   

Por un lado está la visión del inagotable Alice Cooper, una figura del rock desde hace cerca de cuarenta años y cuyas opiniones suelen causar urticaria a unos u otros. Con motivo de su nuevo disco (‘Paranormal’), habló para la mencionada revista musical sobre la tendencia de algunos de sus colegas a convertir conciertos y canciones en mítines y manifiestos. Entre sus declaraciones más impactantes pueden destacarse: “Odio la política con pasión. Creo que la política y el rock & roll son incompatibles, una es la antítesis de la otra; es como si yo me pongo a cantar los resultados del índice Dow Jones. Desde niño siempre he odiado la política, y ahora se acuesta con el rock”. Y sobre el gremio señaló: “Me parece injusto que una estrella del rock, aprovechándose de su popularidad, trate de influir en sus seguidores diciéndoles qué tienen que votar o cómo deben pensar; además, hacer eso es como considerarlos borregos que carecen de pensamiento propio”. Asimismo dijo que él sólo había hecho un tema con carga política, ‘Elected’, “una sátira”. No hay que ser un lince para imaginarse en cuáles de sus colegas estaba pensando…, esos que continuamente hacen alarde de su ideología (en un sentido y en otro, que en Usa hay mucho de todo).

Por otra parte están los músicos que se lanzan a la piscina de una posición política sin saber cuánta agua hay. Así, es difícil saber, por ejemplo, lo que conoce Peter Gabriel sobre los asuntos de Cataluña y si tiene idea de su historia, del sentir de todos los catalanes (de una u otra tendencia) o de cómo están sus relaciones con el resto de España y Europa…; sin embargo, puede uno atreverse a afirmar que, como mucho, tendrá una idea superficial, sesgada y parcial. El ex cantante de Genesis ha colaborado entusiásticamente con Amnistía Internacional y luchado a favor de los Derechos Humanos, pero lo que se dirime en esa parte de España nada tiene que ver con falta de derechos…, en fin, que no hay un ‘Biko’ al que cantar ni esto es la Sudáfrica de la segregación racial.

Peor, mucho peor es lo de Silvio Rodríguez. El cantautor cubano exige democracia y referéndum en Cataluña, pero él no ha votado jamás en su país; tenía trece años cuando en 1959 llegó Fidel Castro, con el que nunca se convocaron referéndums o elecciones, y el músico no las echó de menos, pues nunca las reclamó ni directamente ni en sus canciones; por eso llama la atención que pida para otros lo que no quiere para sí, que exija votación en territorios ajenos sin siquiera plantearse lo mismo para su casa. No extraña que no tenga muy claro qué es democracia y a qué obliga.

Lo que ya no tiene nombre es lo de Yoko Ono. Al menos los anteriormente mencionados pueden presentar un largo listado de méritos artísticos por los que, sin duda, los recordará la posteridad. Sin embargo, esta mujer no sólo carece del menor atisbo de indicio de talento artístico, sino que sus intentos en música y otras artes han dejado patente, más allá de cualquier duda, que está tan dotada para la creación artística como un calcetín. Sembró cizaña entre John y Paul antes y después de Beatles, impidió (como si su vida dependiera de ello) que ambos volvieran a pisar juntos un escenario a pesar de las abundantes propuestas y de que ellos no tenían mayor inconveniente, siempre procuró hacer el mal al ‘rival’ de su marido y, desde 1980, no hace más que aparecer por ahí como la ‘viuda de’… También es fácil suponer que tampoco haya estudiado en profundidad la cuestión catalana (¿sabrá situar Cataluña en el mapa?), de modo que es fácil preguntarse ¿alguien puede dar algún valor a las palabras de esta auténtica bruja?

Algunos artistas que a lo largo de su vida han defendido causas humanitarias y combatido injusticias, parece que se sienten obligados a tomar postura en todas las asuntos por las que se les pregunta, aun cuando, en realidad, no tengan la más mínima idea de la cuestión o, como mucho, apenas lo conozcan superficialmente y de una de las partes.

La música (incluyendo el rock), así como la literatura, el deporte o la historia siempre salen perdiendo cuando la política, invasiva y adoctrinadora, los penetra e infecta; y esto es así porque la política suele entenderse como ideología, y ésta siempre es maniquea y generalista, simplista y sectaria, o sea, divide a la gente entre buenos (los que comulgan con el pensamiento propio) y malos (los demás). Por ello, el rock & roll será distorsionado cada vez que se usa como arma, lo empuñen los de aquí o los de allí. 

CARLOS DEL RIEGO


miércoles, 26 de julio de 2017

LEÓN 1017, MIL AÑOS DE LA PRIMERA ORDENANZA MUNICIPAL. Es conocida la tendencia de muchos españoles a despreciar los logros de sus grandes personajes, cuando no a ignorarlos. Por ejemplo, se cumplen ahora mil años de la promulgación del Fuero de León, pero este avance legislativo apenas tiene difusión.

En presencia del Rey don Alfonso y de su mujer doña Elvira nos reunimos en León..., así comienza el Fuero de León de 1017 

Hace nada menos que mil años, el 30 de julio de 1017, el rey de León Alfonso V proclamaba el Fuero de León, una nueva legislación para la ciudad y para el reino cuyas avanzadas propuestas fueron luego imitadas en Europa. Con esas ordenanzas León se convertía en la primera ciudad del Medievo europeo que garantizaba a sus vecinos una serie de derechos que no existían en ninguna otra urbe del viejo continente. Sin embargo, una conmemoración tan importante apenas ocupará unos segundos en los medios y, por tanto, no será valorada, ni siquiera conocida.

Para acercarse un poco a lo que aquello significó para la capital del principal reino cristiano de la Hispania del año mil hay que intentar situarse en el tiempo. Apenas iniciado el segundo milenio, bien se puede decir que el pensamiento era más de la Antigüedad Tardía que de la Alta Edad Media. Es decir, el pensamiento de la época ni siquiera soñaba con los conceptos que presiden la sociedad de hoy (derechos, democracia, igualdad…), por lo que, para entender, hay que tener presente esas carencias, del mismo modo que se entienden sus carencias tecnológicas: hay que pensar que toda la sociedad estaba convencida de que la Tierra era plana, que desde el rey al labrador sabían tanto de higiene como de chino, que desconocían el tenedor o que de Córdoba a Toledo se tardaban nueve días. León capital tendría en torno a los 5.000 habitantes, una centésima parte de los que tendría Córdoba y, seguro que aunque Almanzor había muerto hacía años, los leoneses temerían que en cualquier momento se presentasen allí los sarracenos, y recordaban perfectamente cómo se las gastaban. La mayoría trabajaría de sol a sol, sufriría todo tipo de necesidades y, la mayor parte del año, pasaría un frío de narices; padecerían estoicamente todo tipo de dolores y enfermedades sin más remedios que las sangrías, los paños calientes o las pócimas de vaya usted a saber qué; no existían ideas como respeto a los animales, ecología o machismo como no existía la tele. Dios estaba presente en todo de la mañana a la noche, a pesar de lo cual la gente era muy promiscua, el robo y el engaño eran corrientes si se presentaba la oportunidad y la violencia era recurso general. En definitiva, aunque sea difícil, hay que tratar de situarse en aquel sitio en aquel momento para entender.

En este contexto, un joven Alfonso entendió que había que poner un poco de orden en el reino y en la ciudad, reafirmar su autoridad, protegerse contra los musulmanes, controlar las revueltas aristocráticas, acabar con la sensación de inestabilidad y, en fin, organizar la sociedad. Reunió a los notables (la curia regia) en la antigua catedral en julio de 1017 y promulgó una serie de normas que afectaban al pueblo de León, a su iglesia y su aristocracia. Todas las disposiciones del Fuero de León están publicadas y a disposición del interesado en muchas páginas de Internet; baste destacar algunos aspectos: se protege y otorgan beneficios a todos los comerciantes, agricultores, ganaderos, artesanos… de la ciudad y su alfoz, es decir, se apoya la producción local; se impone el miércoles como día de mercado y se perseguirá al que perturbe su normal desarrollo, o sea, se promueve la actividad económica; se garantiza la propiedad y la vivienda, derechos hoy normales que hasta entonces dependían del más fuerte; se establece la inmunidad de la esposa: “ninguna mujer de León sea presa, ni juzgada, ni procesada en ausencia del marido”, y también el derecho de la mujer a heredar, algo que debió ser poco menos que revolucionario… Las normas acordadas para el resto del reino incluyen un primer paso para la separación de Iglesia y Estado, la protección de los vecinos y sus pertenencias, de la mujer y sus bienes dentro del matrimonio, ciertas garantías para el ciudadano si se veía obligado a presentarse ante los tribunales… Una de las leyes de este fuero tenía cierta gracia, es la que dice textualmente: “Si alguno hiriere a otro y éste lo denunciare al sayón del rey, el que causó la herida pague al sayón una cañadilla de vino y compóngase con el herido; y si no lo denunciare al sayón no le pague nada pero compóngase con el herido”.

También había obligaciones: acudir a la llamada del rey cuando era preciso combatir a los infieles (excepto los recién casados antes de que engendraran), pagar impuestos (esto es constante en cualquier época en cualquier lugar), y otras leyes referentes a la Iglesia.

El texto terminaba con una terrible amenaza: “Quien de nuestro o de extraño linaje intentase quebrantar esta nuestra constitución, quebradas las manos, los pies y la cerviz, sacados los ojos, derramados los intestinos y herido de la lepra, así como de la espada del anatema, padezca las penas de la condenación eterna con el diablo y sus ángeles”.

Algunos historiadores afirman que aquello fue el germen de lo que luego serían los ayuntamientos, pues otorgaron derechos específicos a sus ciudadanos e incluso a algunos forasteros que, en algunos casos, podrían beneficiarse de esos derechos. Sea como sea, el Fuero de León supuso un enorme avance en cuanto a la protección y los derechos de los leoneses, algo que no existía en ningún otro lugar de la Europa altomedieval; de hecho, muchos códigos y disposiciones legislativas posteriores tomaron el Fuero de León como base. Y andando el tiempo, unos 170 años después, ahí mismo, en León, otro joven rey, Alfonso IX, volvió a reunir a los notables, pero también y por vez primera en la historia, a los ciudadanos…

A pesar de todo, habrá muchos españoles empeñados en quitarle importancia, los cuales, sin embargo, se la darían exageradamente si en vez de en un territorio español, ese corpus legal hubiera surgido en otro sitio. Si otros países tuvieran en su historia hitos de este calibre, serían difundidos y enaltecidos hasta la saturación a través de todos los medios.

CARLOS DEL RIEGO


domingo, 23 de julio de 2017

EL ROCK TAMBIÉN CONOCE LA CÁRCEL En el barrio del rock & roll no es un desprestigio haber pasado una temporada entre rejas, incluso hay veces que aporta currículo. De hecho, muchas grandes estrellas conocen bien la trena; tampoco faltan grandes canciones que hablen de ello.

Leadbelly (con su guitarra de 12 cuerdas) pasó muchos años en la cárcel, y supo captar y transmitir lo que allí se siente.

En los últimos tiempos se está viendo cómo peces gordos de diversos sectores tienen que hacer el hatillo para disfrutar de una habitación con la taza del wáter al lado de la cama. Esto le puede pasar a cualquiera (nunca se sabe qué vendrá mañana), incluyendo las grandes figuras del rock que, siempre dispuestas a desafiar a la autoridad, también pueden contar historias carcelarias de primera mano. Y como es lógico, el tema ha seducido a no pocos de los que escriben rock & roll con excelentes resultados (en realidad, la privación de libertad ha sido tema recurrente en gran parte de los autores que, a lo largo de la historia, han escrito bajo cualquier modalidad literaria).

La lista de ex-presidiarios que triunfaron en los templos del rock es larga, y los motivos por los que ingresaron también son variados. Aunque estrictamente no se le puede encuadrar en el género, sí puede decirse que el bluesman Leadbelly pertenece a la estirpe del rock; enormemente dotado para la música, el hombre tuvo varios y graves tropiezos que lo condujeron al trullo no menos de tres veces, la primera en 1915: por asalto, homicidio e intento de homicidio penó 2, 7 y 4 años; allí dio forma a un tradicional de penitenciario que, al parecer, ya cantaban otros presos, el magnífico ‘Midnight Special’, al que Leadbelly añadió versos. Versioneada hasta el infinito (inolvidable la de los Creedence), el tema es evidente: cada día te levantas sabiendo que todo será igual que ayer y que habrá poca comida, pero más vale no quejarse porque el que manda puede buscarte más ruina; también aconseja no armar bronca, pues el sheriff te pillará, sus ayudantes te humillarán y, antes de que te des cuenta, estarás en la trena; a pesar de todo siempre podrás soñar con el ‘Especial de Medianoche’, un tren imaginario que te lanza luz y que viene a ser la esperanza de recobrar un día la libertad.

Mucho después, algunos de los que triunfaron en ese derivado del blues que es el rock & roll supieron por experiencia propia de qué iba aquella canción. Como el ya eterno Chuck Berry, quien por llevar en su coche a una menor de un estado a otro con fines dudosos se comió unos 20 meses, aunque ya conocía el trullo, por robo, desde su juventud. La insuperable blueswoman Billie Holliday pencó, al menos, 10 meses por drogas, aunque de haber vivido hubieran sido más, ya que fue arrestada en su lecho de muerte… Por la misma causa estuvo en el maco Ike Turner 19 meses, aunque deberían haberle caído 19 años por el infierno al que sometió a su esposa Tina. El gran productor Phil Spector, colérico y de gatillo fácil, está actualmente cumpliendo 19 años por asesinar a una actriz. El pervertido Gary Glitter (que no debería salir jamás) pasó primero 9 meses, luego 3 años y actualmente cumple 16 (desde hace 2), siempre por lo mismo, por pederastia. Muy conocido es el caso de Sid Vicious, quien, en libertad provisional bajo fianza por la muerte de su novia, agredió brutalmente a una persona, lo que le llevó a la cárcel durante un par de meses, pero apenas unas horas después de salir… David Crosby cumplió nueve meses por posesión de armas y drogas; Keith Richards estuvo dos meses, y su cómplice Mick Jagger apenas un par de días, ambos por asuntos de drogas. Y no se pueden olvidar los nueve días en los que Paul McCartney conoció los calabozos japoneses a causa de la marihuana (seguramente tras chivatazo de Yoko). Hasta el siempre elegante David Bowie supo qué era eso durante unas horas, por lo mismo, por posesión de sustancias prohibidas.

Johnny Cash grabó todo un Lp en la cárcel, y aunque no fue preso, tocó varias veces para los internos, algo que, según él, significó experiencia determinante en su vida; asimismo, ‘El hombre de negro’ quedó tan impresionado que firmó emotivas canciones sobre la prisión, entre ellas la excelente ‘Folsom prison blues’; con un delicioso sabor country, habla de todo lo que añora el que está encerrado, oye el tren y se imagina a la gente que puede ir y venir con libertad…, y todo por no hacer caso a su madre cuando le aconsejaba que se alejara de las armas.

Hablando de canciones de la cárcel, imposible no recordar el ‘Jailhouse rock’ de Elvis, que muestra una prisión donde todo el mundo canta y baila el rock, hasta el punto de que uno quiere escapar aprovechando la distracción, pero el compañero le dice que ni hablar, que prefiere quedarse y disfrutar. También de los años cincuenta es el poderoso rythm & blues ‘Riot in cell block number 9’, o sea, motín en el bloque 9, compuesto por Leiber y Stoler y con múltiples versiones (sensacional la de Blues Brothers y apabullante la de Commander Cody); la cosa va de eso, de una revuelta en la penitenciaría, la cual no cesa aunque algunos guardias amenazan con la silla eléctrica…, hasta que al final, los gases lacrimógenos hacen que todo el mundo vuelva a su celda.  

El gran Sam Cooke escribió en 1960 ‘Chain gang’ después de ver una cadena de presos forzados a tirar de pico y pala en las cunetas de la carretera; envuelto en un elegante tono soul y con elocuentes ruidos metálicos, expresa la desesperación de los condenados, que lamentan la dureza del trabajo, las carencias, la sed…, pero sobre todo, la ausencia de la mujer. En clave sicodélica y con un ambiente luminoso, The Zombies se pusieron en la piel del preso que escribe a su amada ante su inminente liberación con ‘Care of cell 44’. Y los irlandeses Thin Lizzy hablaron de la obsesión del prisionero, fugarse, en su ‘Jailbreak’, un clásico del hard de los setenta; se oyen rumores de fuga, de jaleo, así que más vale estar lejos de los guardias, de las sirenas, de los perros..., dice.

Es curioso que, en general, apenas hay letras en las que el reo proclame su inocencia y lo injusto de su reclusión (una es el Hurricane’ de Dylan), al revés, casi todas hablan de opresión, ausencias y monotonía, pero asumiendo el castigo. El talego, en fin, es fuente de emociones, y por tanto de rock & roll, que a veces puede hablar de ello en primera persona. 

CARLOS DEL RIEGO