Es eso de ‘facha’ uno de los insultos
más repetidos, más tópicos cuando se quiere descalificar a alguien; de hecho, al
ser tan frecuente se ha vuelto tan corriente y cotidiano que ha perdido efecto,
de manera que cualquiera puede utilizarlo cuando se encuentra con alguien que
le lleva la contraria, sea en el terreno que sea. Por eso, son muchísimos, casi
infinitos, los motivos por los que todo ciudadano puede ser tildado de ‘facha’
en cualquier momento y por cualquier causa
Como es sabido, eso de facha es una
abreviatura de fascista, que en origen es un movimiento surgido en Italia hace
unos cien años. Con el paso del tiempo el término ha pasado a tener muchos
otras acepciones. Se tiene por tal a quien es autoritario, al que no acepta discrepancia,
al que se siente posesor de la única verdad admisible…, y eso se da a uno y
otro lado del espectro político. Y es que, en realidad, el fascismo no es sólo
cosa de las derechas políticas, sino que se puede ser tal cosa diciéndose y
teniéndose por izquierdista; todo está en la capacidad que se tenga de admitir
opiniones contrarias. En otras palabras, el fascismo no es cosa de derechas o
izquierdas, sino de mentalidades totalitarias que, convencidas de tener el
monopolio de la única idea admisible, se sienten moralmente superiores y, por
tanto, legitimadas para menospreciar, insultar, humillar, amenazar…, a quien se
atreve a expresarse de modo distinto.
De ahí que, actualmente, cualquier
pueda ser tildado de ‘facha’ por una serie casi ilimitada de motivos. Sólo hace
falta, para ser calificado así, no someterse al pensamiento único que se han
fabricado los que se creen estar en posesión de la perfección moral, de los que
se ven en ‘el lado correcto de la historia’.
De este modo, uno será ‘facha’ si se
atreve a criticar a políticos de partidos nominalmente de izquierdas; y eso aun
cuando esos políticos estén perfectamente engranados en la maquinaria
capitalista, es decir, exhiban los símbolos identificativos del capitalismo:
propiedades inmobiliarias; negocios con el templo del capitalismo, que es el
banco (con hipotecas, planes de pensiones, seguros, inversiones…); cambio
constante de bienes de consumo cuando estos se quedan obsoletos o se deterioran
(coches, ordenadores, móviles,
electrodomésticos…)…, por citar sólo unos pocos de esos símbolos del
capitalismo.
Uno será tildado de facha si se atreve
a discutir el cambio climático causado por la actividad humana, y eso a pesar
de que las predicciones catastrofistas que vienen haciéndose desde hace medio
siglo jamás se han cumplido.
Uno será llamado facha si no desprecia
el capitalismo y no critica a los que han conseguido hacerse ricos, sin
importar lo que hayan trabajado, el tiempo y los recursos que hayan invertido,
el trabajo y la riqueza que hayan creado… Si no insultas al empresario
triunfador es porque eres como él, un facha.
Uno será señalado como facha si no es
un amante de los animales, o sea, si no es animalista, si no exige derechos
para las mascotas, para los simios, para cualquier animalito. Y ello a pesar de
que uno de los máximos fascistas de la Historia, Adolf Hitler, fue quien
promulgó la primera ley animalista, la cual castigaba duramente el maltrato a
los animales y regulaba hasta el modo de sacrificarlos en el matadero; puede
comprobarse cómo el führer (vegetariano él) sólo mostraba verdadero cariño
cuando acariciaba a sus perros, y se derretía cuando pegaba su cara a la de su
pastor alemán ‘Blondi’ (las imágenes cantan); podía ejecutar a millones de
personas, pero hoy se diría que fue un animalista admirable. Claro que si
defiendes la tauromaquia eres peor que el susodicho.
Uno será marcado como facha si se
atreve a decir que abortar es sinónimo de matar, si dice que lo que una mujer
embarazada lleva en su seno es un ser vivo que dejará de serlo al salir del
centro abortista; uno será facha si explica que lo que la embarazada lleva en
su vientre no forma parte de ella, no es como si fuera su corazón o sus
pulmones, sino que es un ser ajeno a ella, con genes diferentes, con ADN diferente.
Uno será tenido por facha si afirma que matar al no nacido es matar, y que
matar nunca puede ser un derecho.
Uno será tratado como facha si califica
como dictadores fascistas a Stalin, a Mao, Ceaucescu , Fidel Castro, Che
Guevara, a los ayatolas o los talibanes y, en fin, a todo el que toma el poder
por la fuerza y sin someterse a las urnas ‘en nombre de la revolución, del
comunismo, del pueblo’. Sorprende que los dictadores con economía comunista
(planificada) sean ‘buenos’ y los dictadores con economía capitalista sean
‘malos’ aunque hagan lo mismo.
Uno será identificado como facha si no
desprecia los símbolos de España como el himno o la bandera (si exhibes ésta…),
si dices que Bildu-Eta son asesinos despiadados , si defiendes la unidad del
país y estás en contra de separatistas irracionales, si no estás en contra de
la Monarquía y a favor de la República (la segunda, claro).
Uno será rotulado como facha si es
católico y va a misa; es más, será un facha monstruoso si se atreve a decir que
las teocracias musulmanas desprecian y someten a la mujer y ejecutan a los
homosexuales. Será llamado facha si celebra la Navidad y no el Ramadán. Y no
digamos si sostiene que el conflicto entre Israel y Palestina tiene dos caras,
dos versiones.
Uno será llamado facha si pide que la
inmigración sea regulada y controlada, si no es feminista fanático y por encima
de toda prueba, si está en contra de la ‘okupación’, si afirma que “si quieres
paz prepárate para la guerra”, si no está a favor del coche eléctrico y en
contra de las nucleares, si no odia a EEUU, si defiende la actuación de España
en la conquista de América…
Los motivos pueden ser infinitos,
tanto que, por una u otra causa, nadie está a salvo de ser designado facha,
antes o después.
CARLOS DEL RIEGO



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