Ya sea en los despachos o en los
escenarios, a causa del cambio estilístico o de la elección de pareja, la
historia del rock & roll cuenta con una larga colección de malas decisiones
o disparates perpetrados por músicos, directivos, productores…, que los han
conducido a tirarse de los pelos o al fracaso más estrepitoso de un modo más
que previsible. Algunas de estas torpezas serán siempre recordadas, al igual
que quienes las cometieron
Con total seguridad en la discográfica
DECCA aun deben estar lamentando aquella decisión de un directivo que rechazó a
los Beatles; y de igual modo los Rolling Stones, que tuvieron la pésima idea de
contratar a los ‘Ángeles del infierno’ para mantener la paz y seguridad en un
concierto. Son sólo dos de los grandes patinazos que nunca serán olvidados por
los amantes de esto del rock.
Era diciembre del año 1957 y en
Estados Unidos empezaba a hervir un nuevo negocio: el rock & roll. Uno de
los grandes pioneros fue Jerry Lee Lewis, quien tuvo la delirante idea de
casarse con una prima, Myra Gale Brown, que por si fuera poco tenía apenas 13
años, y para rematar la faena Lewis aun no se había divorciado de su segunda
esposa, J. Mitchum. Lo ideal para escandalizar a una sociedad más bien pacata y
puritana. El bombazo fue mayúsculo, y no solo en EEUU. Al aterrizar en el 58 en
Inglaterra le preguntaron a la niña “¿quién eres tú?”, y ella respondió “soy
Myra, la esposa de Jerry”. Y la bomba estalló. La decisión de llevarla con él
arruinó (al menos de momento) la carrera de Lewis. Con el tiempo la cosa fue enfriándose y el cantante,
pianista y autor alcanzó el estatus de estrella de los inicios del r&r,
pero aquel patinazo siempre lo persiguió.
Entre las pifias más famosas está la
de Dick Rowe, directivo de la discográfica Decca Records, quien en 1962 tuvo el
ojo clínico tan miope como para rechazar a unos chavales que se presentaron con
una grabación con 15 cancioncillas, los Beatles. La razón en la que basó su terrible
decisión fue que “los grupos de guitarras ya están en decadencia”. ¡Qué visión,
qué intuición! En cambio, decidió fichar a los ‘mundialmente famosos’ Brian
Poole & The Tremeloes, que cambiaron de disquera en el 66... Claro que
luego, para no volver a hacer el ridículo, ficharon a los Rolling Stones, que
como todo el mundo sabe, no era (es) un grupo de guitarras.
Hablando de los Rolling Stones,
también metieron la pata hasta el fondo cuando, en 1969, contrataron a la ‘pacífica’ banda de
motociclistas ‘Hells Angels’ para proporcionar paz y seguridad en su concierto
de Altamont (un circuito carreras de coches abandonado) en el norte de
California. Como era previsible, los ‘Ángeles del Infierno’ protagonizaron
abundantes episodios violentos. Tocaron otros grupos en el festival (hubo en
total cuatro muertes), pero mientras tocaban los Stones, un chaval de 18 años
sacó un revólver, cosa que provocó que fuera apuñalado y pateado por los
infernales ángeles. Lo increíble es que los moteros fueron contratados a cambio
de… cerveza.
Los Creedence Clearwater Revival
publicaron su primer Lp en 1968, y en sólo tres años lanzaron seis álbumes
plagados de números uno que aun hoy siguen sonando. Pero en 1971, los compañeros
de banda de John Fogerty (autor de casi todos los éxitos de la banda), se rebelan,
pretenden mayor protagonismo (incluso su hermano Tom se despide) y terminan por
firmar gran parte de los temas del último álbum de los Creedence, ‘Mardi gras’
(1972), con gran parte de los temas firmados por el bajista y el batería, Cook
y Clifford; el Lp tiene tres buenas canciones, el clásico de comienzos de los
sesenta ‘Hello, Mary Lou’ y
‘Lookin' for a reason’ (delicioso
country), ‘Someday never comes’ (muy Fogerty) y la arrolladora ‘ Sweet
hitch-hiker’; las tres firmadas por John, el resto…, absolutamente
prescindibles. Como no podía ser de otro modo, unos meses después, y con malas
críticas del disco, la banda se disolvió. Y es que cuando algo funciona más
vale no tocarlo.
Hay muchos más casos que merecen ser
recordados, como cuando los jurados de los premios Grammy decidieron en 1979
otorgar el galardón al artista revelación a un grupo tan olvidado como Taste of
Honey, grupo de música disco que vendió muchísimo de un solo tema antes de
desaparecer de las listas y los primeros planos de la música. Y eso que aquel
año ya habían llamado poderosamente la atención grupos como The Cars (con dos
elepés magníficos) y Elvis Costello (que llevaba tres álbumes históricos).
Y también puede señalarse como muy
mala idea la que tuvo Dee Dee Ramone, bajista y autor de muchos de los grandes
temas de Ramones, cuando en 1987 pensó que podía transformarse de pionero del
punk-rock en ‘rapero’. Publicó un Lp con esas y con el seudónimo de Dee Dee
King. No hará falta recordar que la cosa fue un gran fracaso y no tuvo
continuación. Afortunadamente.
En fin, son apenas unas muestras de
las muchas y grandes estupideces que se han producido en torno al rock &
roll. Y, seguro, seguirán perpetrándose…
CARLOS DEL RIEGO




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