jueves, 22 de octubre de 2020

LA FARSA DE ÁVILA Y EL CANTÓN DE CARTAGENA, RIDÍCULOS HISTÓRICOS QUE HOY CONTINÚAN LOS POLÍTICOS

 


La Farsa de Ávila, episodio chusco de la Historia de España que, cinco siglos después, imitan los políticos

En todas partes cuecen habas, dice un refrán español que viene a significar que las personas son personas en todo el mundo y que, con ligeras variaciones, en todas partes ocurrirán sucesos parecidos, es decir, se cocerán las habas de un modo parecido. En España, en todo caso, los políticos y la política tienen una inclinación irreprimible a hacer el ridículo, como puede comprobarse ayer, hoy y mañana. En otros países, si se sabe dónde buscar, también se encontrarán hechos y sucesos bufos, aunque sin tanta gracia…

La historia podría mostrar que en todos los países del mundo se han producido hechos y situaciones irrisorias, absurdos esperpentos que, pasado el tiempo, llaman a la sonrisa. Y casi siempre tienen a políticos, poderosos y gentes con poder como grandes protagonistas. Lo malo es que la cosa no cambia, y aunque algunas naciones han atenuado la tendencia del político al ridículo y la desvergüenza, la cabra (el político) tira al monte (la carnavalada). Eso sí, en España todo tiene un gracejo especial, como aquellos episodios conocidos como La farsa de Ávila y El cantón de Cartagena.

A mediados del siglo XV el rey de Castilla era Enrique IV ‘El Impotente’, que tenía en contra a gran parte de la nobleza y alto clero, los cuales al no poder destronarlo decidieron montar una pantomima, la Farsa de Ávila. En junio de 1465 nobles y obispos se reunieron cerca de la capital castellana (con los lugareños observando la representación) y allí construyeron un escenario en el que colocaron una estatua de madera que representaba al rey. Después de una proclama acusatoria, encendida y reivindicativa, uno tras otro los tres principales conjurados le fueron retirando al pelele la corona (símbolo de la dignidad y legitimidad), la espada (que representa la justicia y el poder) y el cetro (que equivale a la autoridad), todo ellos acompañado de sonoros insultos. Por último echaron la estatua al suelo acusando a Enrique IV de ser amigo de los moros, de ser manso y de ser homosexual y, por tanto, no ser el padre de Juana ‘La Beltraneja’. Luego nombraron rey a su hermanastro Alfonso de Castilla, ‘El Inocente’, que tenía 13 años, e incluso le montaron una corte, aunque el chaval no era más que un títere en manos de los actores, productores y guionistas de la farsa; además, murió sólo tres años después. Al final la cosa quedó en nada, e incluso algunos de los ‘farsantes’ se cambiaron de bando.

Tras la revolución conocida como La Gloriosa (1868) y el fiasco de Amadeo de Saboya, se proclama en 1873 la República Española; en este contexto federalista algunas regiones y poblaciones españolas se sintieron legitimadas y fuertes  para proclamarse cantones independientes, siendo el cantón murciano de Cartagena el más conocido. El caso es que es que los delirantes e inconscientes bodoques de turno (más vale no recordar sus nombres, baste saber que eran políticos) se creyeron legitimados y aptos para declarar la independencia del cantón, y así tomaron las fortalezas de la ciudad. Como no podía ser de otro modo, hicieron el ridículo más espantoso, como demuestran dos hechos significativos; uno se produce en los primeros momentos: al no tener bandera a mano (se había acordado que la enseña del Cantón Murciano de Cartagena fuera íntegramente roja), en la fortaleza de Galeras se optó por izar una bandera del Imperio Turco a la que pintaron de rojo la media luna y estrella blancas, creyendo que desde lejos nadie vería más que el rojo; sin embargo, el vigía de un barco que entraba comunicó al capitán que “el castillo de Galeras ha enarbolado bandera turca”; piénsese en el pasmo del capitán, oficiales y marineros al creer que habían sido invadidos por los turcos. La otra muestra del ridículo de esta asonada de cuchufleta consiste en un texto divulgado por el ‘gobierno’ del cantón en el que se amenaza a una ‘potencia extranjera’ a que se pliegue a sus exigencias o será atacada…, la potencia amenazada era Almería. Finalmente las tropas gubernamentales asediaron y tomaron la ciudad, causando gran cantidad de muertos entre la población civil, que invariablemente es la que paga los delirios de grandeza de unos majaderos con más vanidad que cerebro (sigue existiendo esta especie).

Hoy el ridículo se ha apoderado del Parlamento. Se ha convertido en algo inútil, un sitio en el que se habla pero nadie escucha, un lugar donde vocean los sordos, donde dialogan los besugos. Es un organismo sobredimensionado en el que sobran casi todos, ya que todos a una hacen y dicen lo que manda el jefe, quien diseña siempre lo mejor para su partido y no para el país. Allí se representan comedias y acciones teatrales, ‘performances’, instalaciones, montajes…, y  hay insultos y peleas dialécticas (de las otras no, pues ningún político vitalicio se arriesgaría a llevarse un puñetazo) que siempre giran en torno a ellos mismos, a la política, es decir, todo el rato están tratando de sí mismos, hablando de sí mismos, acusándose a sí mismos. El congreso de España se ha convertido en un gigante egoísta, carísimo e inútil que va del ridículo al bochorno, que provoca vergüenza ajena, indignación, tristeza e incluso risa.

En la Historia de España (como en la de cualquier país del mundo) es fácil toparse con el ridículo de quienes ostentan el poder. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa (que contribuye también al espectáculo) cualquier día para toparse con algo grotesco, esperpéntico, mezquino, traidor, mentiroso…, pero también mucha mofa, befa y cuchufleta. ¡Qué tendrá el poder que convierte a simples ciudadanos en soberbios y engreídos con delirios de grandeza que se creen capacitados y legitimados para poner en práctica cualquier disparate!

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 18 de octubre de 2020

DISCOS CLÁSICOS DEL ROCK QUE EN SU MOMENTO FRACASARON

 


A pesar de la portada de Andy Warhol (el plátano podía pelarse), a pesar de los temas de Lou Reed, el primero de la Velvet Underground fue un completo fracaso

Ha ocurrido muchas veces en la Historia del Arte: una obra o un artista pasan desapercibidos en su momento, sin embargo, con el correr del tiempo termina por reconocerse su valía. En los años sesenta y setenta del siglo pasado fueron varios los álbumes de rock que fracasaron comercialmente, no se comieron un rosco en las listas y apenas se vendieron, pero luego, otros músicos, el público y la crítica convirtieron aquellos fracasos en clásicos imprescindibles

El señor tiempo suele colocar a cada uno en su sitio, de modo que discos que se publicaron sin que pasara gran cosa porque resultaron demasiado atrevidos y se adelantaron a su época, son aclamados y reconocidos años o décadas más tarde. Es una especie de maldición que puede recaer sobre el pionero, cuya obra choca con la mentalidad del momento y es rechazada. En los años sesenta y setenta del siglo XX salieron discos hoy considerados clásicos del rock a pesar de que en su día no se les hizo el mínimo caso.

Era fecha tan temprana (para esto del rock) como 1966 cuando los Beach Boys no se conformaron con hacer lo de siempre y trataron de sorprender a todos con su ‘Pet sounds’. Ya habían publicado ¡diez elepés! desde 1962, siempre con éxito gracias a sus melodías surferas, a sus letras playeras y despreocupadas, a sus increíbles voces. Entonces Brian Wilson quiso algo más, así que optó por arreglos de orquesta, estructuras más complicadas, elementos del jazz y otros géneros, armonías inusuales…; dicen que Wilson se decidió a dar el paso tras quedar deslumbrado por el ‘Rouber soul’ de los Beatles. El caso es que en la discográfica quedaron desconcertados, no era lo que esperaban de los Beach Boys y no lo promocionaron como merecía; las ventas no fueron las esperadas y el disco no superó el top 10 (en Inglaterra le fue mejor). Hoy es considerado como una gran influencia para muy diversos estilos, con avances en producción, grabación y sonido, con complicadísimas armonías vocales e instrumentos inéditos en el pop y el rock. 

En 1967 el grupo californiano Love publicó ‘Forever changes’. Eran épocas sicodélicas, pero este disco rompía con estereotipos del género, con un sonido mucho más fuerte, más denso, y un tratamiento de voces que poco tenía que ver con lo que el ambiente podía asimilar. En EE UU fue un descalabro, y aunque en Inglaterra tuvo mejor acogida, nada que ver con un éxito. En los setenta la gente empieza a apreciarlo, y en los ochenta se habla de él con veneración y se hacen versiones del genial ‘Alone again or’… Más de medio siglo después aquel Lp tiene el estatus de clásico.

El mismo año se editó ‘Velvet Underground & Nico’, el primer Lp del grupo original de Lou Reed. Las letras de las canciones eran mucho más que atrevidas, eran insolentes, callejeras, desacomplejadas, con abundancia de drogas, camellos y sexo de todo tipo, y lo mismo pasaba con el sonido, deliberadamente sucio y cargado, excesivamente innovador para aquellos años, demasiado incluso para las emisoras de radio de Nueva York. Llegó al puesto 195 de las listas, e incluso fue retirado de las tiendas, y eso que la portada era de Andy Warhol y que contenía auténticas joyas como la sugerente ‘Femme fatale’ o las explícitas ‘Wainting for my man’ o ‘Heroin’. Luego, Lou Reed en solitario reivindicó aquellos temas y todo el mundo volvió sus ojos al disco y al grupo. Hoy se cita como esencial.

The Stooges, el grupo donde se dio a conocer Iggy Pop, lo tuvo peor, ya que se atrevió sacar un disco con muchos elementos punk en 1968, años antes de que se supiera qué era eso. Fue el debut de la banda y debió horrorizar al personal con sus guitarras estrepitosas, baterías enloquecidas y aceleradas, voces estridentes y textos del tipo de ‘quiero ser tu perro’. Todo eso era muy fuerte para las mentes hippies de ‘paz y amor hermano’, así que el disco vendió lo suficiente para llegar al puesto 106 de las listas. Luego (unos 7 años después) llegó el punk, que tuvo que inspirarse en aquello para meter tanto ruido, y le puso a aquel ‘The Stooges’ tiene el aura de leyenda.

Algo parecido sucedió con The New York Dolls, que en 1973 debutaron con un disco que tenía glam rock, heavy metal, punk… Ya eran tiempos de rock duro, pero aun se tenía como principal valor el virtuosismo instrumental y un sonido en el que se distinguieran perfectamente la guitarra, el teclado, el bajo… Pero los Dolls eran lo contrario, con sonido embarullado y ninguna preocupación por hacer solos deslumbrantes ni nada parecido; su aspecto excesivo, peinados imposibles y más pintados que un automóvil también chocó con su tiempo. No tenían ninguna pretensión ni expectativa, por lo que no debieron defraudarse cuando comprobaron que ni siquiera entraba en los cien primeros de la lista. Años después el punk, la ‘new wave’ o el rock gótico los reivindicaron, aunque en realidad sigue siendo lo que se dice un grupo de culto, o maldito. 

¿Punk? Eso fue un invento de los neoyorquinos Ramones. Su primer Lp resultó muy adelantado para 1976. Cuando debutaron el CBGB de Nueva York dejaron a todo el mundo pasmado desde antes de empezar; el gerente del local contó que, a diferencia de todos los demás grupos, que iban siempre con buen rollo y buenas palabras, Ramones eran arrogantes, protestaban, exigían, maldecían y se presentaban con actitudes y aires violentos, rompedores, chocantes, nuevos… Temas de menos de dos minutos, máxima velocidad, sonido esquemático y primario eran sus señas, aunque con influencias que iban de Beatles a Beach Boys. Y eso en pleno auge del rock sinfónico y de canciones de quince minutos. Vendieron poco más de ¡6.000 copias!, sin embargo, se les tiene como los inventores del punk, del punk-pop, del rock-punk, y su influencia en bandas posteriores de todo tipo de rock ha sido evidente; incluso el cine y la televisión han recurrido infinidad de veces a sus canciones. Necesitaron casi cuarenta años para llegar al millón de discos vendidos.  

Tener la idea antes que nadie, descubrir nuevos caminos, adelantarse a su tiempo, atreverse a explorar y hacerlo con talento a veces da poco resultado económico…, en un primer momento.

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 16 de octubre de 2020

EXPULSIONES Y PERSECUCIONES DE JUDÍOS EN EUROPA ANTES DE 1492

 


La expulsión de los judíos fue común en toda Europa, aunque sólo se conoce y se denuncia la de un país.

El de 1492 es un año que tiene mucho que contar si se habla de Historia de España. Como casi todos saben, además del Descubrimiento se produjeron hechos tan trascendentes como el final de la Reconquista y la expulsión o conversión de los judíos. A menudo se usa como combustible de la leyenda negra antiespañola este último suceso, como si hubiera sido algo único en Europa, sin embargo, apenas se habla de las infinitas persecuciones, cacerías, asesinatos en masa que antes habían padecido los hebreos en toda Europa

Aquel año se promulga el Edicto de Granada, que obliga a los judíos a convertirse o marcharse de España. Raro será el europeo que no conozca esta expulsión, pero muchísimos menos serán los franceses, ingleses, alemanes o españoles que tengan idea de las diversas persecuciones y masacres que padecieron en toda Europa los israelitas antes de aquel año. Por otra parte, es estúpido y estéril juzgar aquellos hechos desde la mentalidad actual; hay que tener en cuenta que el pensar de hoy se construye tras la Ilustración, con la asimilación de la democracia, la declaración de Derechos Humanos…y también con otros factores como medios de comunicación o ideas como la igualdad, conceptos inexistentes entonces y que, por tanto, no se pueden exigir (es como si a uno lo multan por aparcar hace una semana en un sitio hoy prohibido pero permitido hace una semana). Es difícil, pero hay que tratar de ponerse en la época y no juzgar con ideas de hoy.

Desde hace muchos siglos los judíos que vivían en Europa fueron perseguidos y masacrados, en toda Europa, no sólo en España. Así, en Francia se sabe de acosos y asesinatos desde el siglo XII. A finales de ese siglo están agobiados por infinitos impuestos; en Blois en 1171 fueron acusados de rituales criminales, de envenenar pozos y fuentes, con lo que se echó al fuego más de treinta judíos. Antes de que acabara ese siglo se decreta el encarcelamiento de todos los hebreos varones, exigiéndose un rescate para su liberación; luego se anulan los préstamos otorgados por judíos, pero no se libera a los deudores, sino que la corona francesa se convierte en acreedor de todo lo que se debiera a los semitas; finalmente se les confiscan todas sus propiedades y se les expulsa para, unos meses después, permitírseles volver previo pago de jugosas cantidades. En el siglo XIII, cuando los cruzados pasan por ciudades francesas se aprovecha para forzar conversiones y liquidar a no menos de tres mil. Aún en ese siglo se repite la vieja fórmula: se les requisa todo lo que tengan y se les expulsa, dejando que vuelvan más tarde tras haber pagado buenas cantidades. En el siglo XIV expulsan de Francia a más de cien mil judíos confiscándoseles todos sus bienes, dejándoles llevarse lo puesto (literalmente). A finales del XV y principios del XVI se produce otra expulsión, aunque muchos (se calcula que unas cien mil familias) fingieron convertirse se quedaron en Francia como criptojudíos. Cuando llegan los expulsados por los Reyes Católicos (a finales del XV) se les permite vivir en Francia siempre que se conviertan (lo mismo que se les exigía en España), aunque no se les permite integrarse en la sociedad y se les obliga a vivir en auténticos guetos.

Hay que mencionar que la Ilustración fue, en realidad, perfectamente racista y antisemita, como demuestra el propio Voltaire en su ‘Diccionario filosófico’, en el que se lee: “Por qué no habrán sido antropófagos los judíos. Habría sido lo único que les habría faltado para ser el pueblo más abominable de la tierra. Vemos a los judíos con la misma mirada con la que miramos a los negros, o sea, como razas inferiores”. Curiosamente, nadie en Francia ha acusado a Voltaire de racista, ni derribado sus estatuas, ni quitado su nombre a las calles. La Revolución Francesa continuó la costumbre de quemar sinagogas y perseguir judíos. Durante todo el XIX las publicaciones antisemitas se venden por miles; el llamado ‘Caso Dreyfus fue una perfecta muestra. Luego, ya en la II Guerra Mundial las autoridades francesas entregaron a las cámaras de gas alemanas a cientos de miles de judíos.

En Inglaterra, durante el siglo XII, se persiguió y cazó a judíos sin contemplaciones. En la ciudad de Norwich se les acusa de haber raptado a un niño y haberlo crucificado y bebido su sangre (‘blood libel’, le llaman, con lo que todos los de esa ciudad fueron ejecutados.Durante ese siglo y el siguiente se produce una minuciosa búsqueda, cacería y persecución de judíos en muchas ciudades, siempre acusados de envenenar el agua de pozos y fuentes, producir plagas como la peste o incluso de prestar dinero con intereses. Tanto fue que varios reyes sanearon sus manirrotas finanzas a base de requisar y confiscar propiedades judías. A finales del XIII fueron encerrados en la torre de Londres quinietos judíos, que fueron ahorcados en masa.; antes de acabar esa centuria se promulga una ley por la que todo judío que esté en Inglaterra después del 1 de noviembre de 1290 será ejecutado sin demora; se les permite marcharse con lo puesto y todas sus pertenencias pasan a la corona.

En lo que hoy es Alemania (el Sacro Imperio Germánico) fue tal la cacería que hubo suicidios masivos durante la primera y segunda cruzadas. A lo largo del siglo XIII se produjeron periódicas masacres de judíos en varios territorios. Al igual que en Francia o Inglaterra, la Iglesia Católica local e incluso el Vaticano prohibió y condenó con excomunión tales prácticas, pero sin que nadie les hiciera caso. En el XIV se instituyó la figura del ‘Judenschläger’, asesino de judíos, que anticiparon el furor antijudío unos seiscientos años. La llegada del protestantismo (luteranismo) intensificó la caza, ya que, según Lutero, la persecución de judíos aparece en las Sagradas Escrituras como obligación. En el XVI y XVII hubo abundantes episodios de violencia y asesinato de miles y miles de semitas, incluyendo los askenazís (descendientes de los judíos que en época medieval se asentaron en Europa Central y Oriental), tres mil de los cuales fueron ejecutados en 1612. Del antisemitismo en Alemania a partir de 1933 no es preciso hablar…

Sin embargo, a pesar de todo, nadie conoce, nadie juzga la persecución y expulsión de judíos en Francia, Inglaterra o Alemania, ni acusa a esos países de intolerancia y violencia antisemita. Muchos creen que la expulsión de los judíos fue perpetrada exclusivamente por España (como la Inquisición, que fue invento francés y hubo, tanto católica como protestante, en toda Europa). Nunca se verá a autores, políticos o ciudadanos franceses, ingleses o alemanes despotricando contra su país a causa de sucesos del pasado.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 11 de octubre de 2020

CURIOSIDADES Y ANÉCDOTAS DE ALGUNAS CANCIONES DE BEATLES

 


Han pasado cincuenta años desde su separación, pero siguen tan vigentes, tan presentes como entonces

El pasado día 9 de los corrientes hubiera cumplido ochenta años John Lennon, uno de los grandes mitos de la cultura y la música pop y, en realidad, uno de los personajes imprescindibles del siglo XX. Unos diez años estuvo con los Beatles y otros tantos sin ellos, y aunque compuso verdaderos himnos él sólo, siempre será más añorado por lo que hizo en compañía de los otros. Buen momento para echar un vistazo al origen y significado de algunas de las canciones del cuarteto

Y es que siempre hay motivo para hablar de los Beatles. Tal vez por eso la Real Academia ha admitido el término beatlemaníaco. Muchas de sus canciones tienen su trasfondo, su por qué, su anécdota, y a veces, una sorprendente fuente de inspiración.

Cuando los Beatles iniciaban su camino, los estudios de grabación funcionaban de otro modo. Así, el primer Lp, ‘Please please me’, se grabó en un solo día, dejando para el final el ‘Twist & shout’. John estaba griposo, le dolía la garganta y estaba algo afónico, así que George Martin la dejó para el final tratando de no exigirle esfuerzos y darle tiempo para recuperarse. Llegado el momento, John hizo unas gárgara, se quitó la camisa (¿)  y cantó, y consiguió un efecto ronco único: “Cada vez que tragaba era como si una lija pasara por mi garganta, y me duró bastante tiempo, pero el esfuerzo mereció la pena”, explicó él mismo.

Hay una referencia personal en el sicodélico ‘I am the walrus’. En uno de los versos más tarareados Lennon canta: “I´m the eggman’, algo así como ‘soy el hombre huevo’, cosa que era una alusión cómplice a su amigo Eric Burdon (The Animals), el cual le había contado que una vez había tenido una noche de sexo con una chica jamaicana, y que en un momento ella cascó un huevo sobre la barriguita del sorprendido ‘animal’ y, acto seguido, lo sorbió y lamió… La imagen debió impresionar incluso a la morsa.

El electrizante ‘I saw her standing there’ tiene una parte prestada, Paul McCartney contó (en su libro’ Many years from now’), que la secuencia de bajo la tomó de una de Chuck Berry, concretamente de ‘I´m talking about you’: “Son exactamente las mismas notas, pero encajan a la perfección en nuestro tema. Lo curioso es que cuando cuento esto casi nadie me cree”. En todo caso, ¿qué chaval de veinte años que hiciera rock & roll a comienzos de los sesenta no miraba siempre a Berry?

Es conocido que George Harrison y Eric Clapton eran muy buenos amigos. El beatle le escribió, a modo de broma, la canción ‘Savoy truffle’, que enumera unos cuantas modalidades de dulces. Al parecer, ‘Manolenta’ es más que adicto a los dulces, especialmente al chocolate, lo que le produjo no pocos problemas dentales, y a eso se refiere George en el verso “pero tendrán que sacártelos todos después de comer trufa de Saboya”.

Ringo Starr no se prodigaba mucho en labores compositivas, sin embargo, algunas firmados por él tienen un encanto especial, por ejemplo el delicioso ‘Octopus garden’ (¡qué coros!). Tuvo la idea cuando pidió en un restaurante pescado con patatas pero le trajeron pulpo, cosa que él jamás había comido. Preguntó qué eran esos tentáculos y ventosas, se lo explicaron y le hablaron del cefalópodo y sus costumbres, una de las cuales era arremolinar todo tipo de objetos en su madriguera, como si fuera un jardín, el jardín del pulpo. Nadie le habló de los cachelos...

‘Day tripper tiene una anécdota curiosa relacionada con el significado de ‘tripper’ en alemán. Resulta que en Alemania, al revés que en el resto de Europa y EEUU, la canción apenas fue radiada, puesto que ‘tripper’ en alemán significa, exactamente, gonorrea; además, ‘trip’ en jerga viene a ser colocón. Lo primero malo para todos, lo segundo sólo para algunos.

También había sus piques entre grupos. Una vez Paul leyó en una revista que Pete Townsend, de The Who, alardeaba de que su ‘I can see for miles’ era lo más potente y ruisoao que se había grabado (hoy se diría ‘cañero’); entonces, Paul se lo tomó como algo personal y se puso a escribir, y le salió el ‘Helter skelter’. Luego llegó al estudio y explicó a todo el mundo de qué iba la cosa y: “Todos lo entendieron, incluyendo técnicos e ingenieros, y conseguimos un sonido sucio, confuso y ruidoso”, dijo: Lo mejor es que Paul no había escuchado aquel tema de los Who.

Paul ideó el fantástico ‘When I´m sixtie four’ cuando tenía 16 años (entonces veía muy lejanos los 64, casi tanto como hoy) acompañándose con el piano de su padre. La solía tocar en ‘The Cavern’ cuando se iba la corriente, se estropeaba un ampli o se rompía algo del equipo, cosa que debía ser bastante frecuente, por lo que la tenía muy ensayada años antes de grabarla.

La grabación final de la batería de ‘Can’t buy me love’ tuvo que ser retocada a última hora, ya que no se dieron cuenta de que el plato perdía los agudos. Lo notó el ingeniero Norman Smith, que sin decir nada a nadie grabó él mismo esas partes y lo añadió. Ellos no se enteraron hasta que él se lo contó.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 7 de octubre de 2020

INDIOS AMERICANOS QUE ALCANZARON CARGO POLÍTICO EN LA AMÉRICA ESPAÑOLA

 


Los hidalgos españoles no tuvieron prejuicios para casarse con indias, tener hijos, reconocerlos y darles su apellido

En torno al 12 de octubre suelen reabrirse los debates acerca de la actuación de España en América. El caso es que, repasando fríamente los hechos, puede asegurarse que ninguna otra potencia descubridora y colonizadora mostró tanta consideración hacia los indígenas como España. Y fue así en muchos aspectos, incluso hubo indios que alcanzaron puestos de poder político, cosa que no permitieron las otras naciones colonizadoras

Por más que los enemigos-rivales de España en aquellos siglos construyeran una leyenda falsa y muchos españoles se la crean incluso hoy sin pensar ni conocer, la realidad es que la actuación española fue la única que miró por los indios. Los hechos son indiscutibles.

Ningún otro, ni Inglaterra, ni Holanda, ni Francia, ni Portugal…, ninguno, promulgó leyes específicas de protección del indígena, como sí hizo España desde el principio, con hasta tres cuerpos legales que ordenaban expresamente el buen trato a los españoles americanos; no hay que olvidar que no eran colonias, sino virreinatos. Cierto que hubo excesos y violencias (¿dónde no en esos tiempos o en los presentes?), pero quienes los perpetraban estaban infringiendo la ley, y no pocos fueron investigados y juzgados.

Ninguno de los países que construyeron un imperio al otro lado del mar se mezcló con total ausencia de racismo con los nativos, como sí hicieron los españoles; incluso las leyes favorecían el mestizaje. Y no sólo los soldados se casaron con las indias: La hija del inca Sayri Tupac, Isabel Clara Coya, se casó con Martín García de Loyola. Francisco Pizarro casó con Inés Huaylas Yupanqui y tuvieron dos hijos, Francisca Pizarro Yupanqui (considerada la primera mestiza de Perú, que también casó con otro español) y Gonzalo Pizarro Huaylas Yupanqui. Isabel de Moctezuma (Tecuichpo Ixtlaxoxhitl antes del bautizo, hija del emperador azteca) contrajo matrimonio con Alonso de Grado y luego con Juan Cano, y tuvo una hija con Hernán Cortés llamada Leonor Cortés Moctezuma (¡vaya nombre!); el conquistador de México tuvo otro vástago con la Malinche, Martín Cortés Malintzin. El escritor Gómez Suárez de Figueroa, conocido como el Inca Garcilaso de la Vega, era hijo de un capitán español y de Isabel Chimpu Ocilo, nieta de Tupac Yupanqui. ¿Cuántos ingleses u holandeses se mezclaron con los naturales de Sudáfrica?, ¿Cuántos belgas con los congoleños?, ¿Cuántos ingleses y estadounidenses con los sioux o comanches? ¿Cuántos los ingleses con los habitantes de la India? Todos estos países fueron cien por cien racistas, mientras los hidalgos españoles no tuvieron prejuicios para mezclar su sangre con la indígena.

Podría añadirse que ningún otro país conquistador contó con cronistas que llegaran a exagerar sus acusaciones hacia sus compatriotas pensando en el beneficio de los nativos; y que por regla general todos los mestizos eran inmediatamente reconocidos como legítimos, como demuestran los apellidos; y que indígenas o mestizos podían acceder a la propiedad…

Y el dato definitivo: sólo en territorios españoles los indios accedieron a cargos políticos de poder y relevancia social. Hernán Cortés nombró gobernador de México en 1526 a Andrés de Tapia Motelchiuh, un azteca humilde que, al bautizarse, tomó ese nombre y conservó el de su familia, como hacían todos los indios que se bautizaban. Diego de Alvarado Huanitzin fue nombrado gobernador de la región mexicana de Ecatepec por el propio Cortés; mantuvo el cargo 14 años y luego fue ascendido a gobernador de Tenochtitlán por el virrey Antonio de Mendoza. Su sucesor, en 1551, fue Diego de San Francisco Tehuetzquititzin. Pablo Xochiquenzin también alcanzó el cargo de gobernador. Valerio de la Cruz Xicalchalchilmitl fue nombrado capitán y refrendado por Felipe II. Alonso Tezcatl, Pedro Xiconocatzin y otros indios accedieron a cargos políticos. Ningún país colonizador permitió tal cosa, al contrario: que un nativo llegara al poder era un concepto inimaginable en ningún lugar salvo en la América hispana.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de octubre de 2020

MEDIO SIGLO SIN JANIS JOPLIN

 


Medio siglo después de su muerte, nadie, ni hombre ni mujer, ha sido capaz de transmitir tanto como hiciera Janis Joplin



Hace ya 50 años que murió Janis Joplin, una de las mejores cantantes de blues y rock de todos los tiempos. Una sobredosis la calló el 4 de octubre de 1970 (año de grandes pérdidas). Tenía los ‘peligrosos’ 27 años. Como las estrellas que más lucen en el cielo, brilló mucho y vivió poco; su existencia fue turbulenta, a veces desgraciada y siempre excesiva, en lo musical y en lo personal

Ya en los años sesenta  existía el concepto de estrella del rock, y desde entonces esa figura estará siempre asociada a excesos, peligros y una vida desordenada. La inolvidable Janis Joplin no superó viva aquella década, aunque sí queda su voz y su leyenda como iconos incontestables para todo adicto al rock & roll. Su muerte fue el último acto de una vida generalmente infeliz con momentos de gran brillantez y unos pocos de felicidad.

Según ella misma contó, en el colegio era despreciada, insultada, marginada casi a diario; estaba algo llenita y tenía la cara salpicada de granos, lo que provocaba las burlas y menosprecios de sus compañeros de clase, que la acosaban y se reían de ella incluso fuera del colegio o el instituto, y más de una vez le lanzaron monedas entre risas despectivas. Debía sentirse muy desgraciada, y tal vez por eso le gustaba ir a los barrios donde tocaban los ‘bluesmen’ negros (seguro que allí nadie se reía de ella). Luego, ya adulta, no ocultaba su pasión por el sexo salvaje con hombres y con mujeres, algo que llegaba a oídos de sus padres, que se lo tomaban como un humillante escándalo (eran los años 60), así que muchas veces le dieron la espalda, lo que, a su vez, debió ser otra causa de inseguridad en una personalidad tan escasa de autoestima como la de Janis.  .

A principios de los sesenta se fue a San Francisco en un momento en que se empieza a gestar la cultura hippie; aquí comienza a cantar en pequeños escenarios, sobre todo música folk, pero también entra en contacto con las drogas, anfetaminas hasta enloquecer, heroína hasta desmayarse y siempre, siempre, abundante güisqui. La que había sido adolescente rellenita pesaba ahora unos cuarenta kilos y, además, siempre estaba triste y abatida. Para mediados de esta década ya se dedica profesionalmente a la música, publica disco y, gracias a su fuerza, a su voz incendiaria y al desbordante sentimiento que transmite, alcanza el éxito y el reconocimiento. Está en la cima, actúa en los festivales más multitudinarios, todos se rinden a su energía salvaje, a su excitante blues-rock, Ya es una estrella de la nueva cultura. Pero eso no la aparta del caballo ni del alcohol. Hacia 1969 su adicción era brutal: los que estaban cerca aseguran que se gastaba unos doscientos dólares diarios en heroína y se trasegaba no menos de dos o tres botellas, lo que significa que su estado debía ser cercano a la incapacidad; en varios conciertos, incluyendo en Woodstock y en el Madison de Nueva York, salía borracha, colocada hasta las cejas y en un estado verdaderamente lamentable.

El día 4 de octubre de 1970 había quedado en volver al estudio para grabar la voz de una última canción del que sería su nuevo disco. Pero no apareció. La fueron a buscar y la encontraron en su habitación, muerta a causa de una sobredosis de heroína y con sangre en nariz y boca, pues debió perder el conocimiento, caerse y golpearse la cara contra el suelo.

Y nació el mito de la cantante tejana que abría por completo su alma en cada concierto (los vídeos lo demuestran), la que  echaba su corazón por la boca hasta la última nota. Hoy, medio siglo después, es capaz de hacer hervir la sangre de cualquiera que la escuche. Su voz sigue sonando única, inimitable, no hay con qué compararla, rasgada, suplicante, emocionante, encendida…, inconfundible. Cuando hacía blues tendía al grito, pero por increíble que parezca, jamás desafinó, nunca se salía de tono: ni en el más desesperado quejido, ni en la voz más desgarradora perdía el sitio. La manera con que ella se expresaba y cómo trataba su voz abrió todas las puertas a quien soñara con cantar rock, blues, pop, soul…, hombre o mujer. Con ella se aprendió que un cantante de rock debe dejar salir lo que tiene para que la gente sienta lo que él. Tantos años después de su muerte sigue produciendo escalofríos.

Siempre participó en tareas compositivas en los pocos discos que tuvo tiempo de grabar, siendo asimismo una excelente adaptadora de clásicos del blues (así dio salida a su devoción por las leyendas del género). Pero si hubiera que quedarse con sólo una de sus composiciones, ésta ha de ser el explosivo ‘Move over’, un tema que transmite tensión, un tema que vibra y contagia.

Inolvidable por más años que pasen, Janis Joplin posee (poseyó) un don, un algo especial, un carisma único. Janis fue el exceso personificado, ya fuera en el amor, en las drogas o en la música. Su voz doliente y emocionada es de las que enganchan, sus interpretaciones arrebatadas hipnotizaban; el blues y el rock dio un paso hacia delante con la malograda cantante tejana. Ella y pocas más consiguieron que los ‘menea-melenas’ españoles de los setenta contaran con chicas en el Olimpo de los grandes del rock. ¡Inténtalo, sólo un poquito más fuerte!

Medio siglo ha pasado. ¿Alguna se ha acercado a su altura en estos años?

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 30 de septiembre de 2020

LOS POLÍTICOS Y LOS PARTIDOS HAN PERVERTIDO EL SISTEMA DEMOCRÁTICO

 


Circula por las redes una imagen que describe perfectamente la situación

La actual situación de emergencia en las democracias occidentales, especialmente en España, demuestra que el sistema que ordena y administra se ha pervertido y necesita revisión y modificación.

Por un lado los partidos políticos. Se han convertido en estructuras piramidales cuyos objetivos son ganar elecciones, pescar subvenciones, hacer política y colocar en puestos apetecibles a cuantos más de sus adeptos mejor. Lo de buscar y procurar el bien común es tan ajeno a un partido político como la rueda a un trineo. Es una certeza matemática que las políticas de partidos, es decir, las políticas partidistas, son eso: por y para el partido. Por eso se ha repetido tantas veces que las luchas partidistas y los mismos partidos políticos, según está montado el sistema actualmente, son inevitablemente perjudiciales para el bien público. Y es que cuando un partido (cualquiera) desea el poder no dudará en aliarse con quien le haga falta y cueste lo que cueste, aunque lo que conceda signifique perjuicio para otros. Esto es política y a esto dedican los partidos todos sus esfuerzos.

Por otra parte el político en sí. Es evidente que, en la actualidad, la figura del político es la de quien sólo piensa en la política, quien sólo hace política. Todo su tiempo, sus ilusiones, anhelos, energías tienen como único fin la propia política. Así, tanto en sus manifestaciones públicas como en sus intervenciones en el parlamento todo es política: “Exigimos la dimisión de…”, dicen unos, y otros contestan: “Apoyen incondicionalmente nuestras maniobras”, y luego, “Son ustedes unos irresponsables”, “Ustedes dijeron esto y hacen lo otro”, “Ustedes son unos tal y unos cual”…, y así sucesivamente. En otras palabras, el 99.99% del tiempo están tratando asuntos políticos, asuntos que les interesan a ellos y a sus partidos, de modo que no les queda tiempo para afrontar los verdaderos problemas, es decir, no se busca el bien común ni siquiera en situaciones de emergencia sanitaria y económica como la presente. Lo que importa es conservar el poder unos, y ganarlo otros. Nada más.

Si no hay reformas de fondo la cosa irá a peor, de modo que los partidos se convertirán en sectas (si no lo son ya) en las que el líder manda sin que nadie le discrepe y los fieles obedecen pase lo que pase, se diga lo que se diga y se haga lo que se haga. Buena cosa sería limitar la estancia en política a ocho años (más o menos el diez por cien de la vida de una persona) para que el ciudadano metido a labores políticas sepa la fecha en que se extingue su tiempo en esa tarea y se dedique a aquello por lo que se le paga, no a hacer política y medrar para ir para ir ascendiendo. Otra medida útil sería que los cargos específicos se otorgaran tras oposición y no por amiguismo, enchufismo y nepotismo, que es como se hace ahora. Lo mismo habría que hacer con los destinos en que se suele colocar a los políticos que ya están amortizados, a los que se sienta en poltronas que exigen muy poco pero están muy bien pagadas, como los puestos en consejos de administración de empresas públicas o en organismos como el Consejo del Reino y similares. Y qué se puede decir de esa norma que  le da una jugosa paga vitalicia a quien ha estado dos legislaturas en función pública.

Todo esto se ha propuesto, se ha repetido infinidad de veces, pero lo malo es quien tiene que tomar la decisión de acabar con todas estas perversiones es el mismo político que está disfrutándolas, con lo que la cosa no pinta bien, o sea, que de momento todo seguirá igual, pues ellos, los políticos profesionales y vitalicios, no querrán ni hablar de privarse de todos los privilegios que ahora disfrutan. Además, es fácil deducir que cualquiera de los presentes, llegado el caso, haría lo mismo que los políticos, puesto que ¿quién se resiste a ganar mucho, a ejercer poder y a ser protagonista en los medios sin tener realmente ninguna obligación?

¿Alguien piensa que los actuales gobernantes y grandes cargos políticos (se incluye diputados y senadores) tendrían éxito dependiendo exclusivamente de su trabajo, de su mérito y de su esfuerzo? ¿Alguien sabe de algún político que haya vuelto al trabajo después de dejar de serlo? En fin, según están las cosas hay que ser muy ingenuo, crédulo o fanático para creer hoy en los políticos vitalicios. Y sin entrar en algo tan propio e inseparable del político como la corrupción, pues no hay partido que no tenga su lista de casos.

El sistema está pervertido, podrido, es carísimo e ineficaz. ¿Qué hacer?

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 27 de septiembre de 2020

GRANDES DEL ROCK QUE COMO JOHN LENNON FUERON ASESINADOS A TIROS

 

Marvin Gaye entre sus padres unos años antes de que su padre le pegara un tiro

Pronto se cumplirán cuarenta años de la muerte de John Lennon, tiroteado al igual que otros músicos de rock, pop, soul, jazz...

Hace unos días se le negaba por enésima vez la libertad condicional al imbécil que asesinó a John Lennon.  Pronto se rememorará el suceso, pues en diciembre se cumplirán cuarenta años. Otros nombres relevantes en la historia del rock y estilos próximos fueron también asesinados a tiros

El 8 de diciembre de 1980, poco antes de las 11 de la noche, frente a la entrada de su casa en Nueva York, un descerebrado acabó a tiros con la vida de John Lennon. ¿El motivo?, hacerse famoso, y por eso no merece la pena ni mencionar su nombre. El ex beatle tenía 40 años. El asesino privó al mundo de un genio, e incluso de una hipotética reunión con los otros. Ojalá cumpla su pena íntegramente. En otros países a estas alturas haría años que el criminal estaría en la calle y ganando millones por ir a vomitar a la televisión.  

Otros grandes músicos que militaron en estilos vecinos del rock & roll y ejercieron potente influencia en éste fueron igualmente asesinados, con mayor o menor alevosía y casi siempre a tiros.

Sam Cooke tenía 33 años el 11 de diciembre de 1964, cuando fue tiroteado en el Hacienda Motel, en Los Ángeles, California. La policía encontró el cadáver del cantante y compositor con una bala en el pecho que le había atravesado el corazón. La autora del disparo mortal era la encargada del hotel, Bertha Franklin, que afirmó haber disparado para defenderse de un supuesto ataque de Cooke. Su relato, sin embargo, fue inmediatamente cuestionado. La versión que declaró la homicida, Franklin, no coincide ni con la de la dueña del hotel Evelyn Carr, ni con la de la acompañante del Cooke aquella noche, Elisa Boyer. Por otro lado, algunos allegados que vieron el cadáver (entre ellos Etta James y Muhammad Ali) vieron que tenía gran cantidad de golpes, contusiones y heridas. Al parecer Cooke llevaba gran cantidad de dinero que, lógicamente, nunca apareció. La homicida fue absuelta.

Marvin Gaye estaba en casa de sus padres, en Los Angeles, el 1 de abril de 1984. Ellos empezaron a pelearse, seguro que con violencia, de modo que Marvin se interpuso; su padre, Marvin Gaye senior, se revolvió contra su hijo y se enzarzaron cuerpo a cuerpo. Entonces el iracundo padre sacó la pistola y le disparó dos veces, una en el pecho (mortal) y otra en el hombro. Al parecer, lo último que dijo fue: “Me has disparado, no volveré jamás a esta casa”. Otra versión sostiene que el padre disparó al hijo tras negarse éste a darle más dinero. Era el día previo a su 45 cumpleaños. Gaye senior fue condenado a seis años… pero la sentencia fue suspendida al detectársele un tumor cerebral. Murió a finales de siglo en una residencia. 

Terrible fue la muerte de Peter Tosh, uno de los pioneros del reggae, miembro de los Wailers de Bob Marley y con una meritoria carrera en solitario. El rastafari fue asaltado en su casa en Jamaica (en septiembre de 1987) por un delincuente al que él había ayudado anteriormente. Junto a otros dos secuaces le exigió dinero, pero el músico dijo que no tenía en casa; no le creyeron y lo torturaron durante horas sin conseguir nada. Luego llegaron unos amigos a la casa, los cogieron como rehenes y, de repente, sin que se sepa exactamente cómo empezó, se desató una buena ‘balacera’, en el curso de la cual aquel ingrato le metió a Tosh dos balas en la cabeza; en total, tres muertos y cuatro heridos. El asesino fue condenado a la horca y luego conmutada su pena por la perpetua. Afortunadamente sigue en la cárcel.

Felix Pappalardi fue un bajista, compositor y cantante del grupo Mountain; además, escribió, arregló y produjo varias canciones de Cream y se convirtió en un reputado bajista y productor de jazz-rock y jazz que compartió estudio y escenario con grandes del género. El 17 de abril de 1983, en su apartamento de Nueva York, su esposa Gail Collins le pegó un tiro en el cuello con una pequeña Derringer de plata que él le había regalado unos meses antes. Según los vecinos, llevaban un rato discutiendo a gritos cuando se escuchó el disparo. El origen de la pelea está en los celos desatados de Gail porque el músico había escrito una canción para su amante, con la que llevaba un año saliendo. Ella alegó accidente, pero fue declarada culpable de homicidio en segundo grado y se pasó cuatro años entre rejas. Pappalardi tenía 43 años.

Jaco Pastorius fue también un enorme bajista de jazz y jazz-rock que militó en bandas como Weather Report y se codeó con Pat Metheny, Al di Meola, Herbie Hancock... Pastorius padecía una fortísima adición a las drogas y diversos problemas mentales, lo que le llevó a ser señalado como un músico poco fiable, iracundo y muy dado a provocar peleas en cualquier sitio, en cualquier momento. Perdió muchos contratos y siempre estaba sin blanca, incluso vivió en la calle durante varios años. En septiembre de 1987 intentó colarse en un concierto de Santana en Florida, pero fue detenido y expulsado; luego se dirigió a un club cercano en el que, dado su estado, la montó y se puso a aporrear y patear la puerta, hasta que salió el encargado, que casualmente era experto en artes marciales… El bajista llegó al hospital con una cara nueva en la que no había dos centímetros sin fractura, además de un ojo casi reventado y un brazo roto. En coma. Diez días después murió. El karateca fue condenado por homicidio involuntario a menos de dos años y salió a los cuatro meses. Desgraciadamente, según quienes lo conocieron, Pastorius debió buscarse algo así durante toda su vida, a pesar de lo cual la sentencia parece corta, pues seguro que al segundo o tercer directo ya estaría KO. Tenía 35 años.

John Lee ‘Sonny Boy’ Williamson murió antes del nacimiento oficial del rock & roll, pero su influencia es reconocida por no pocos de los máximos representantes de esto. Cantante, compositor y armonicista de blues, se le recuerda por ese estilo en el que sólo su armónica acompañaba a su voz. Sus mejores años fueron los de entreguerras, cuando grabó discos de gran popularidad y ventas (discos de 78 revoluciones por minuto). El 1 de junio de 1948, Williamson fue asesinado (no a tiros sino a palos) para robarle en una calle de Chicago mientras iba a su casa. Investigaciones posteriores afirman que el músico había estado jugando a las cartas y que había ganado bastante dinero, y que fueron algunos de los que habían perdido los que lo asaltaron, le dieron una paliza de muerte y le robaron. Consiguió llegar a casa. Su mujer lo encontró tirado ante la puerta. En sus últimos estertores dijo que había ganado mucho dinero aunque no tenía nada encima. Lo llevaron al hospital, donde murió a las pocas horas. Dicen que sus últimas palabras fueron: “Lord, have mercy”, o sea, "Señor, ten piedad", tantas veces repetidas en el blues. No hubo detenidos. Tenía 34 años.

¡Qué peligrosa llega a ser la vida del músico de rock!

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 23 de septiembre de 2020

EL TENIS, UN DEPORTE PSICOLÓGICO Y MENTAL QUE PROTEGE CONTRA EL DETERIORO DEL CEREBRO

 


Para ejecutar un golpe así el cerebro del jugador ha tenido que llevar a cabo una infinidad de ajustes de posición, de cálculo, de fuerza, de decisión

Si hay modalidad deportiva donde importa más el pensamiento que la fuerza, es el tenis, actividad con infinitas posibilidades y con grandes beneficios para evitar el deterioro cerebral. Sus antecedentes se pierden en la Historia. Empieza Roland Garros, buen pretexto para hablar de tenis

Lo dicen todos los que juegan y compiten sea cual sea su nivel, desde el profesional hasta el jugador de club: el tenis es el deporte más psicológico, el que exige más a la cabeza que al resto del cuerpo, el que da más triunfos si se manejan mejor los pensamientos y las emociones, si se gestionan mejor las dudas y los ánimos, la confianza y la inseguridad, la presión y las ganas. Además, el tenis exige concentración total, de modo que incluso el profesional que no esté con todos sus sentidos en el juego la fallará por mucho. Cierto que hay otras especialidades que también requieren grandes esfuerzos mentales, pero ninguna obliga a que desde el primer al último punto el jugador esté completamente solo; por eso existe la regla de que el entrenador (o cualquiera) no puede indicarle correcciones, orientaciones, consejos o cualquier tipo de  pauta técnica, pues está terminantemente prohibido.

Por eso el tenis es distinto a todas las demás modalidades deportivas, el tenista está absolutamente solo de principio a fin del encuentro (excepto en Copa Davis), lo que significa una exigencia mental tremenda, llevando al jugador a un cansancio extra. Por eso, hay tenistas que, sin tener el juego más técnico o potente, consiguen el éxito gracias a la solidez mental, a su predisposición siempre positiva, a un espíritu ganador que lucha sin temor…, y así, hay muchos campeones de la raqueta a los que primero hay que derrotar mentalmente y luego en el tanteador. Esa absoluta soledad, esa continua cavilación y lucha consigo mismo hacen del tenis el juego más cerebral. Y por eso hay tenistas que no desmayan jamás, que siempre tienen actitud positiva. El triunfo está en la mollera, sólo hay que encontrar el lugar donde se esconde.

Por otro lado, se puede llegar a la victoria por muchos caminos, utilizando muy diversas tácticas y estrategias, cosa que comparte el tenis con casi todos los deportes. De este modo, no se explica cómo hay aficionados que menosprecian a jugadores con estilo y técnica diferente, lo que quiere decir que hay quien quiere que todos jueguen con la misma técnica, con los mismos recursos… Sin embargo, cada uno sale a la pista con sus armas y con lo que le permite el contrario, y eso es lo bonito del tenis (del deporte en general), que unos usan unos métodos técnicos y otros los contrarios, que se puede ganar con cualquier tipo de juego, elegante o tosco, de fondo de pista o de red, con una u otra estrategia.

Otra característica del juego del ‘lown tennis’ (nombre original) es que un detalle, un punto, una bola fácil que se falla o una imposible que se gana pueden producir un cambio radical de tendencia, de modo que uno pasa de la euforia y la confianza a la duda y la inseguridad, mientras su rival se traslada de la sensación de derrota a la esperanza, aquel rumiará y rememorará el error durante un rato, éste olvidará instantáneamente todo lo malo que ha hecho hasta ese momento.

Y es que la cantidad de pensamientos que asaltan al jugador a lo largo de los puntos, juegos y sets es casi infinita. Así, a veces parece que el rival adivina tus intenciones, mientras otras eres tú el que pareces atraer la bola, unas veces no aciertas nunca y otras vas siempre al lado bueno y tienes la impresión de que es imposible el fallo. Además, en no pocas ocasiones el jugador no entiende lo que está pasando y es incapaz de enderezar el rumbo ya que una vez que salta a pista nadie que le puede aconsejar.

Recientes investigaciones afirman que el juego del tenis es excelente para el cerebro, para mantenerlo en forma y a salvo de degradación. La explicación es que para efectuar cada golpe, el cerebro se ve obligado a efectuar una gran cantidad de ajustes y tomar muchas decisiones en unas décimas de segundo: calcular a dónde va y dónde botará cada bola, decidir la posición para ejecutar derecha o revés, así como la dirección o el tipo de golpe según cada situación (plano, liftado, cortado, largo, corto), observar dónde está el rival…La mente del jugador está sola y se ve obligada a resolver cada problema al instante y continuamente; y cada bola es un problema, es decir, el coco ha de plantearse y resolver miles de cuestiones en un mismo partido. Igualmente la mollera tiene que gestionar emociones de euforia si se va ganando o desánimo si se va perdiendo, las  buenas o malas sensaciones, la aceptación de errores y fallos…  Las investigaciones concluyen que, de todos los deportes, es el tenis el que más beneficios proporciona al cerebro, protegiéndolo contra enfermedades degenerativas y deterioro mental.

La historia da testimonio muchas veces de juegos de pelota y desde hace milenios, como demuestran los historiadores romanos. Desde entonces, en los diversos textos históricos aparecen juegos de pelota. Incluso Calderón de la Barca escribió ‘Farsa famosa del juego de pelota’ en el que se produce este diálogo “…- Quince pierde (dice un jugador).- Con cuarenta y chanza, luego troquemos (dice el otro; chanza o chaca, es saque).- Oh!, si esta mudanza hiciera que yo mejorase el juego” (responde el primero quejándose de lo mal que está jugado). Hay noticia de práctica de juego de pelota desde el siglo XIII, pero es a partir del siglo XVI que se populariza en toda Europa el ‘jeu de paume’, el juego de palma, que en realidad se jugaba con raqueta (tan popular era que uno de los episodios emblemáticos de la Revolución Francesa se produce en un recinto específico para este juego). Ya se contaba como ahora; una teoría dice que el cómputo se basa en los cuatro cuartos de una hora: quince, treinta y cuarenta y cinco, cuarenta para abreviar. Los tantos los marcaba el público, pues no había jueces, y además estaba prohibido enfadarse. Pero es a finales del siglo XIX cuando el mayor británico Walter C Wingfield (descendiente directo de uno de los primeros ingleses que se apasionaron por este ejercicio) pone las primeras reglas, pensando sobre todo en una actividad para practicar sobre hierba; era el año 1874 y lo llamó ‘sphairistike’. Pero inmediatamente se prefirió usar la voz francesa ‘tenetz’, que señalaba al jugador al saque; como en Inglaterra el mayor Wingfield trasladó el juego de la cancha cerrada al césped (‘lawn’ en inglés), no extrañará que en junio de 1877 apareciera en un diario londinense la noticia de que “El Club All England de croquet y lawntennis de Wimbledon organiza un torneo…”.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 20 de septiembre de 2020

MEDIO SIGLO DE LA MUERTE DE JIMI HENDRIX, EL GRAN MITO DE LOS AÑOS DORADOS DEL ROCK

 


Medio siglo después de su muerte, Jimi Hendrix es ya más que un mito

Hace justo medio siglo de la muerte de Jimi Hendrix. Desde entonces ese nombre suena a leyenda, a mito inmortal de la guitarra eléctrica. Su figura es casi venerada por los amantes del rock & roll y hasta quienes no saben de qué va esto reconocen esas dos palabras. Pero además del talento artístico que desplegó, Hendrix es hoy un recordatorio de lo que fue el rock cuando aun no formaba parte del sistema, cuando era verdadera contracultura

Han pasado cincuenta años desde aquella noche en Londres (18-IX-70) en que murió el artista y emergió el mito, ya que Hendrix (igual que la otra baja irreparable de 1970, Janis) es la viva imagen y sonido de aquellos años dorados del rock, cuando escuchar eso tenía el atractivo de lo prohibido, de lo clandestino, además de lo estrictamente artístico. Sus asombrosas y sorprendentes actuaciones en los grandes festivales (la guitarra ardiente en Monterrey, el himno de EE UU en Woodstock) forman parte del evangelio del rock, más aún, son imágenes representativas del siglo XX.

Pero antes de aquel día de 1970, antes de su ascenso al Olimpo de los dioses del rock & roll, hubo mucho Hendrix. Como ocurría habitualmente con gran parte de los jóvenes negros de Estados Unidos a lo largo de la pasada centuria, su infancia y juventud (o sea, su vida toda) fue una sucesión de ausencias y abusos paternos, alcohol, violencia, decepción, drogas…  

Su padre, Al, fue reclutado por el ejército tres días después de casarse y con Lucille, embarazada de Jimi (que sería bautizado Johnny Allen). Pidió permiso para ir a ver a su hijo, pero se le denegó y se le asignó un destino que imposibilitara irse sin permiso. Entre destinos lejanos y servicios varios, Al Hendrix no conoció a su hijo hasta que tenía tres años. Al regresar y comprobar que su hijo se llamaba Johnny Allen, Al sospechó que ese nombre podía ser el de algún amante de su mujer en esos tres años, así que se lo cambió por James Marshall.

Sus padres estaban todo el día como el perro y el gato, sobre todo por lo mucho que bebían; según Leon Hendrix, su hermano menor, Al no era violento con ellos, pero sí su madre, que cuando estaba bebida (muy a menudo) era capaz de todo. Así, cuando preveían pelea los niños se escondían en un armario hasta que escampaba. La primera guitarra de Jimi Hendrix fue…, una escoba, que tocaba con tanta pasión como luego una de verdad. La segunda fue un ukelele con una cuerda que encontró en la basura. Por increíble que parezca aprendió a tocar, de oído, sin ayuda y con ese instrumento, clásicos del r & r como el ‘Hound dog’. Cuando por fin tuvo guitarra, decidió tocarla como zurdo pero sin modificarla, o sea, con las cuerdas al revés.

Su madre murió alcoholizada y con el hígado y el bazo reventados en 1958, pero su padre, Al, no les dejó asistir al funeral, algo que Jimi siempre tuvo clavado y jamás perdonó. Ese dolor consiguió expresarlo con la guitarra, que se convirtió en otra extremidad; faltaba a clase para estar con músicos de blues, de los que aprendió a convertir sentimientos en música.

El que fue su primer concierto tuvo lugar en una sinagoga de Seattle, pero el joven Jimi empezó a ser Hendrix en escena y le echaron antes de terminar. Desde finales de los cincuenta militó en varios grupos. Y fue reclutado por el ejército, donde pasó unos cuantos meses; por las noches, tocaba su guitarra, cuando tenía unos minutos tocaba…, hasta que sus compañeros se hartaban y se la escondían. Un año después fue licenciado.

En poco tiempo era músico de artistas como Wilson Pickett, Sam Cooke o Little Richard; con éste rivalizaba a la hora de hacer extravagancias y excesos en escena y, además, Jimi siempre estaba tratando de ligar con todas las chicas que se cruzaba. Y hacia 1966, gracias al productor Chas Chandler, forma la Jimi Hendrix Experience, con la que en un par de años alcanza la fama y la gloria para siempre.

Como muchos (casi todos) los músicos de rock de aquellos años, no se libró de las drogas y el alcohol, las fiestas, las mujeres y los excesos de todo tipo, incluyendo la violencia. Cuenta Eric Burdon, amigo personal, que Hendrix podía “estar cantando sobre las injusticias y los desamparados y, al terminar, atizar a alguna chica en un callejón”. Afirman sus biógrafos que ninguna de sus novias y amigas se libraban de la violencia de Hendrix cuando estaba bebido, entonces “se convertía en un bastardo”, según uno de sus íntimos. Buscando dar un giro a su vida se fue a Europa, pero no cambiaron las cosas: en un concierto en Alemania se negó a tocar porque el escenario estaba mojado y temía electrocutarse; por fin se presentó, totalmente borracho, para recibir un abucheo generalizado; salió corriendo mientras los Ángeles del Infierno, encargados de la seguridad (¿), dispararon a un ayudante, quemaron el escenario y dieron de palos al road manager… Este fue su último concierto.

El 17 de septiembre de l970 estaba en Londres. Esa noche estuvo de fiesta. Se fue a casa con su novia. Bebieron. Jimi se tomó un montón de pastillas para dormir. A la mañana siguiente le encontraron. Muerto. Tenía 27.

Sus discos, sus actuaciones, sus solos, sus locuras (como tocar con los dientes), su pasión desatada…, todo eso que forma parte del mito se concentró en los últimos tres o cuatro años de su vida, la cual tenía que ser una auténtica vorágine, una batidora donde se agitaban desordenadamente la música, el alcohol, las drogas, las mujeres, la violencia… 

No tuvo tiempo Jimi Hendrix de adocenarse, de acomodarse al sistema. Por eso su figura se mantiene en lo más alto del panteón de reyes del rock & roll. Y es que, en este medio siglo que ha transcurrido desde su muerte, eso que fue contracultura, rebelión, protesta, contestación o descaro, ya forma parte de la gran industria. Jimi Hendrix quedará para siempre como uno de los gigantes de los años gloriosos del rock. Y del mismo modo que nunca habrá otro Siglo de Oro, nunca habrá otra época como aquella que él tan perfectamente representa.   

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 17 de septiembre de 2020

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE HACE UN SIGLO, AMBERES 1920

 


Paavo Nurmi inició su leyenda en Amberes 1920, donde ganó los primeros tres de sus nueve oros olímpicos


John Brendan Kelly, padre de la actriz y princesa de Mónaco Grace Kelly, ganó dos oros en remo en poco más de media hora

En septiembre de 1920, hace justo un siglo, se celebraron las últimas pruebas de los Juegos de la VII Olimpiada, que tuvieron lugar en Amberes, Bélgica. Apenas hacía un par de años del fin de la guerra (que ocasionó la supresión de los de la sexta Olimpiada), por lo que los atletas no llegaron en las mejores condiciones. Aún así, la cita de hace cien años estrenó los símbolos olímpicos, los aros o la bandera, y dejó algunos nombres para la historia

Sólo hace cien años de aquello, pero al mirar atrás se puede tener la sensación de que ha pasado mucho más tiempo. Los atletas venían de la instrucción y los frentes de batalla, no de los entrenamientos; de hecho, muchos de los participantes aun estaban movilizados, y además, en Europa apenas se habían celebrado competiciones desde hacía años. En fin, no era la situación idónea para el deportista. A pesar de todo, allí emergieron leyendas del deporte como el fondista finlandés Paavo Nurmi o la tenista francesa Suzanne Lenglen.

Los juegos anteriores debieron ser en Berlín en 1916 pero no se celebraron por razones evidentes. Acabada la I Guerra Mundial en 1918, el COI buscó a toda prisa una sede en donde reanudar la idea olímpica, y se decidió por Amberes; a pesar de estar el país en ruinas y con más construcciones defensivas que edificios en pie, la ciudad consiguió terminar a tiempo el estadio y poner en marcha toda la maquinaria olímpica. Para empezar decidió no invitar a los países que provocaron o perdieron la guerra (quien invita a participar es el anfitrión, no el COI), con lo que Alemania, Austria, Bulgaria, Turquía, Polonia, Rumanía y Hungría fueron excluidas. Lógicamente hubo poco público en los recintos, puesto que la gente tenía otras prioridades y porque los precios eran altísimos dada la situación. Allí se estrenaron los aros olímpicos, idea de Coubertin basada en los aros del altar del templo de Delfos. También la bandera, que el barón diseñó y encargó a unos almacenes de París, y el Juramento Olímpico (que exige al atleta juego limpio y respeto a las normas), siendo el primero en pronunciar el solemne juramento el belga Victor Boin, medallista en deportes tan dispares como la esgrima y el waterpolo.

En lo estrictamente deportivo, la principal figura de Amberes 1920 fue el legendario ‘finlandés volador’, Paavo Nurmi, que en su debut en los juegos, con 23 años, ganó tres medallas de oro (en su palmarés olímpico aparecen 9 oros y tres platas) en 10.000 m, campo a través y campo a través por equipos, y una plata en 5.000 m., donde ganó el francés Guillemot; se dice que éste hubiera ganado también en los diez kilómetros, pero adelantaron la carrera y tuvo que correr recién terminada la comida, y además le robaron sus zapatillas y disputó la prueba con unas prestadas que eran dos tallas mayores que las suyas. El duelo Nurmi-Guillemot fue lo mejor del estadio. También brilló el esprínter estadounidense Charles Paddock, que venció en los 100 lisos con su característico (e ineficaz) salto de cinco metros para romper la cinta de llegada.

La tenista francesa Suzanne Lenglen (que el año anterior había ganado Wimbledon) puede ser considerada como la primera gran heroína del deporte mundial. Ganó en individual (perdió sólo cuatro juegos en los diez sets que disputó en Amberes) y en dobles mixtos, y logró el bronce en dobles femeninos. Entre sus hitos destaca el hecho inigualado de no perder un solo partido desde 1921 a 1926. La leucemia se la llevó cuando tenía  39 años.

La piscina de natación (con agua helada, sucia y maloliente) se construyó en el foso de una fortificación, y vio cómo ganaba el hawaiano Duke Kahanamoku los 100 metros… dos veces, pues un australiano dijo que alguien le había pegado bajo el agua (¿) y exigió la repetición; Kahanamoku se hizo famoso por difundir el surf por todo el mundo. La estadounidense Aileen Riggin se convirtió en la campeona más joven, pues ganó el salto de trampolín con 13 años. El italiano Nedo Nadi ganó cinco oros y una plata en esgrima, y su hermano Nedo tres oros y una plata. El estadounidense Eddie Eagan es el único caso de oro en juegos de verano y de invierno: venció en boxeo, peso semipesado, y doce años después en los Juegos de Lake Placid en bobsleigh a cuatro.

En Amberes 20 hubo otros deportistas que han pasado a la historia del olimpismo no sólo por sus éxitos en la pista: uno es el único oro olímpico que fue ejecutado, y otro el único medallista que fue distinguido con el Premio Nobel. El tirador de pistola James Howard Snook integró el equipo de EE UU que se hizo con el triunfo; diez años más tarde fue ejecutado en la silla eléctrica por asesinar a su amante a martillazos. Por el contrario, el británico Philip Noel-Baker (que había sido condecorado en la primera guerra por su trabajo en la unidad de ambulancias), logró la medalla de plata en los 1.500 metros; luego trabajó en la constitución de la Sociedad de Naciones, escribió obras sobre el desarme internacional y en 1959 obtuvo el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos por la paz y la colaboración entre las naciones.

Igualmente hay que recordar al estadounidense John Brendan Kelly, que consiguió dos oros en remo que fueron algo así como una venganza contra las élites inglesas que le habían menospreciado… Unas semanas antes no se le permitió participar en las regatas reales a causa de su ‘profesionalismo’, pero no es que hubiera cobrado por competir, sino que era un albañil y la Asociación Británica de Remo prohibía la participación de obreros, artesanos y comerciantes, a los que consideraba ‘no amateurs’; también se dice que fue por su ascendencia irlandesa. En individual venció al gran Jack Beresford (quien en total ganó cinco medallas en cinco juegos), que había triunfado en la carrera donde no dejaron participar a Kelly. Media hora después, con su primo Paul Costello, venció en doble ‘scull’. Cuentan que Kelly afirmó que ese no era aun su desagravio; como tampoco que hiciera una fortuna como constructor en Filadelfia, donde comenzó como albañil; quizá sí lo fuera el hecho de que en 1956, cuatro años antes de su muerte, su hija Grace se convirtiera en princesa de Mónaco al casarse con el príncipe Rainiero.

España debutó oficialmente como equipo nacional en estos juegos. Ganó dos medallas de plata, una en un deporte de exhibición, el polo, y otra en fútbol, aunque no jugó la final. Esta la disputaban Bélgica y Checoslovaquia, pero los checos se retiraron antes del descanso y fueron descalificados (las decisiones arbitrales, las continuas provocaciones de sus rivales y la entrada de soldados belgas en el terreno de juego fueron sus razones); así que se organizó un torneo para disputarse la plata y el bronce entre España, Italia y Holanda que ganaron los Zamora, Samitier, ‘Pichichi’ y otras leyendas del balompié español.

Hubo más atletas, proezas y sucesos para el recuerdo, muchos más, a pesar de todo lo que hubo que superar para que se celebraran los Juegos Olímpicos de Amberes de hace cien años.

CARLOS DEL RIEGO