domingo, 18 de febrero de 2018

RAREZAS Y EXTRAVAGANCIAS DEL DISCO DE VINILO ¿Un disco que empieza por el final, cerca del agujerito, y termina en el borde externo?, ¿y otro que tiene dos surcos paralelos, con una canción en cada uno, en la misma cara? Sí, los vinilos admiten esas y muchas más curiosidades. (Publicado originalmente en agosto de 2015)

Los vinilos y sus portadas permitían todo tipo de extravagancias
y desvaríos artísticos

Los incondicionales de los discos de vinilo no dejan de encontrar y degustar los atractivos de los añejos singles y elepés. Y es que, además de lo que se entiende como pieza de coleccionista, más allá de las ediciones limitadas e incluso de los valiosos discos históricos, esas finas rodajas que almacenan sonido ofrecen inusitadas posibilidades para materializar las ideas más locas y, aparentemente, disparatadas. Así, aunque la inmensa mayoría funcionen de modo idéntico, hay ejemplares que no se pliegan a la norma y encuentran el modo de convertirse en auténticas singularidades.

Como todo aficionado sabe, ese emblemático soporte no tiene por qué ser exclusivamente negro, sino que existen infinidad de ediciones en todos los colores; es más, no son tan inhabituales los denominados fotodiscos, que reproducen las canciones igual que los demás pero exhiben vistosas ilustraciones (fotos, logos, diseños de todo tipo) que deslumbran mientras giran sobre el plato giradiscos; de hecho, casi todos los grupos importantes (y muchos que no son tanto) han lanzado al mercado ediciones especiales de algunos de sus discos en llamativos colores o con una colorida ilustración sobre esa rotonda fabricada con derivados del petróleo.
El color y la foto impresa sobre el sonoro círculo dejaron de ser rarezas hace mucho. Tampoco son tan extraños los discos flexibles (muchos se publicaron como regalo o con fin publicitario) ni los que abandonan la redondez y adoptan formas diversas…, aunque siempre conservando una parte central circular en donde imprimir el surco sonoro. Asimismo se recuerda el primer disco de una nueva compañía, el cual no tenía surco, ni por un lado ni por otro, totalmente liso, y que anunciaba que “esta es nuestra primera edición, la siguiente ya tendrá surcos”.

Las ideas extravagantes, más o menos originales, no tienen otro fin más que la propia excepción. Así, entre lo más llamativo se puede citar una curiosa edición del maxi-single ‘Pop Muzik’ que el grupo británico M lanzó en 1979; la particularidad reside en que una de sus caras no tiene un único surco que lleva la aguja desde la primera hasta la última nota de la canción, sino que ofrece dos surcos paralelos en la misma cara que contienen un tema distinto cada uno, de manera que si se coloca la aguja en un punto suena una melodía (‘Pop Muzik’), pero si se coloca medio milímetro antes o después se escucha otra totalmente distinta (‘M Factor’); como quiera que una es más larga, al terminar la corta sólo hay silencio a pesar de que la aguja apenas está a la mitad... Sorprendentemente, podía decirse que este ejemplar tenía caras A, B y C. No era algo necesario, ni siquiera algo que aportara utilidad o eficacia, nada de eso, fue un simple capricho sin más objetivo que provocar la curiosidad y la sorpresa del personal. Nada más.

El espectador desprevenido se llevaría un buen susto al colocar en el plato el maxi ‘Destination Zululand’ de King Kurt (uno de los grupos más divertidos, enloquecidos y disparatados), ya que comprobaría que la aguja no sólo no emprende el camino desde la parte externa a la interna del plástico, sino que parece obstinarse en abandonarlo. La clave del asunto es que la edición en cuestión fue impresa con el principio del tema al final, cerca del agujerito central, de modo que ahí es donde hay que poner la aguja lectora para escuchar la canción; sí, la aguja se dirige al borde externo. Es una muestra del gusto por la locura, la querencia por el absurdo. Sin más explicación.

Las portadas de los elepés han dado mucho de sí, y no sólo desde un punto de vista artístico (no pocas son auténticas obras de arte, como la monumental del ‘Yessongs’ de Yes). Puede recordarse, por ejemplo, la del ‘Double album’ de los alemanes Ledernacken, cuya primera edición (en 1985) constaba de sólo 3.000 copias, cada una de las cuales había sido pintada a mano por un artista, con lo que cada ejemplar es absolutamente único en el mundo. Otra pieza sorprendente es el ‘Blue Monday’ de los británicos New Order; resulta que la primera edición (1983) presentaba una portada troquelada que imitaba un disquet de ordenador (formato totalmente en desuso hoy) y, además, la funda interior plateada era también muy costosa; es decir, una edición carísima, tanto que, según afirmaban los dueños de la discográfica (Factory Records), con cada venta se perdían entre 5 y 15 peniques; al comprobarlo, esos empresarios pensaron que la pérdida no sería tan importante, pues era una producción independiente y, por tanto, las ventas no serían millonarias, sin embargo, el disco se convirtió en un superventas; lógicamente, las ediciones posteriores abandonaron aquellos excesos artísticos.   

Nada de esto, ninguna de estas extravagancias y desvaríos (tan propios de la música rock y derivados) es posible con los actuales dispositivos de reproducción de música, ya que al carecer de soporte queda eliminada toda posibilidad de intervención imaginativa.


CARLOS DEL RIEGO

jueves, 15 de febrero de 2018

EL ESCÁNDALO OXFAM Y LAS OENEGÉS Tremendo es el daño que a la causa de la solidaridad internacional ha hecho el último escándalo protagonizado por la ONG Oxfam, el cual alcanza tanto a sus dirigentes como a los que actúan sobre el terreno y, por extensión, a todas esas organizaciones

Hay que ser un auténtico pervertido para aprovecharse de la desgracia de los más necesitados

Una de las noticias más inquietantes que han saltado al primer plano mundial en este febrero de 2018 es la que acusa de odiosos delitos a una organización nominalmente humanitaria, Oxfam, muchos de cuyos integrantes organizaron fiestas en Haití con niñas y mujeres que, seguro, estarían dispuestas a todo a cambio de un pedazo de pan; así, los que en teoría estaban allí para paliar los efectos de los desastres naturales no hicieron más que aprovecharse de las necesidades de los desdichados. Y para rematar, se ha demostrado que no pocos de sus dirigentes viven en la corrupción más asquerosa, que es la que se queda con el dinero que la solidaridad de la gente dona para aliviar a los que sufren todo tipo de desgracias. Lo malo es que esto no es nuevo, sino que dicha  organización ya tenía denuncias, y muchos de sus componentes (tanto voluntarios como directivos) han tratado de esconderlas, de encubrirlas durante años; así, se habla de una costumbre de abusos desde Haití hasta Chad, y que la dirección de Oxfam los conocía y ocultaba. Peor aún, son cientos las denuncias contra actuaciones de diversas oenegés en muchas partes del mundo, incluyendo la ONU, organización encabezada por profesionales de la política, o sea, caraduras profesionales, y en la que militan verdaderos indeseables que lucen cascos azules.
Dos citas ilustran el asunto a la perfección. Explicaba Cervantes que cuando una sirvienta abre la puerta de su alcoba a los hombres por la noche y no pasa nada, es señal de que la señora de la casa hace lo mismo, ya que, en caso contrario, de ningún modo permitiría que tales ‘desvergüenzas’ tuvieran lugar en su casa. Con las organizaciones no gubernamentales (deberían cambiar esta denominación, ya que casi todas recaudan  de gobiernos) pasa lo mismo: si los de abajo perpetran barbaridades como las mencionadas en repetidas ocasiones y los jefes lo permiten (imposible que no se enteren) no hay duda, también ellos están pringados.
La otra cita procede de la actualidad. En una ocasión contó el veterano periodista Vicente Romero que un día se quedó hasta tarde en la redacción y que llegó la señora de la limpieza, la cual le preguntó a qué organización sería mejor donar un poco de dinero con el que ella quería colaborar; él respondió que, a pesar de ser ateo, a Cáritas, y explicó las razones: en primer lugar, los de este organismo no están ahí por moda, por realizar unas vacaciones solidarias, por viajar y ver mundo o por tener algo prestigioso que poner en el currículo para, al acabar la temporada, volver a casita…, nada de eso, sino que los de la mencionada organización están por vocación, por convicción, sin intereses mundanos o materiales y, pasado el verano, no se marchan; en segundo lugar, añadió Romero, porque como llevan mucho tiempo sobre el terreno, tienen sus propios transportes y almacenes, saben cómo evitar a los bandidos y los aprovechados, conocen los caminos y las necesidades específicas de la población, saben cómo sacar el máximo partido a los fondos recibidos y, en fin, no toman ni un céntimo para sí mismos, o sea, no están allí por interés; en tercer lugar porque, cuando regresan a casa, están deseando volver y suelen repetir que hay mucho trabajo que hacer, lo que quiere decir que ese trabajo es su vida, su vocación, su objetivo principal. En resumen, Vicente Romero,  reportero y corresponsal con experiencia de muchos años por todo el mundo, aconsejó a la desprendida trabajadora con un profundo conocimiento de causa.
En el actual estado de las cosas puede afirmarse que las ONG´s son necesarias, aunque tanto los dineros que a ella se destinan como el personal que los maneja deberían estar muchísimo más controlados; también parece de sentido común que nadie de los que trabajan para esas instituciones debería recibir remuneración o, al menos, no sacada de lo recaudado de la generosidad y solidaridad de la población donante.
Por último, es preciso señalar algo muy chocante: muchas de las organizaciones no gubernamentales están profundamente ideologizadas y no dejan de clamar contra el capitalismo; sin embargo, sus integrantes viven en y del capitalismo, recaudan de los países capitalistas y exigen fondos a los gobiernos capitalistas, es decir, no dejan de recurrir al ‘despreciable’ capitalismo para (teóricamente) paliar las desdichas que se producen en los países del llamado tercer mundo. Precisamente una de las oenegés que más elevan su voz contra el capitalismo es Oxfam, en cuyos informes y memorias no dejan de culpar a los países y sociedades capitalistas de todos los males de este mundo. Es contradictorio que se acuse y se señale al mismo al que se pide dinero, que se le insulte y acto seguido se le solicite ‘la voluntad’. Contradicción que se convierte en hipocresía y desfachatez en el caso Oxfam.
Sea como sea, es de esperar que la desvergüenza y cinismo de unos cuantos no desactive las ganas de echar una mano.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 11 de febrero de 2018

DELIRIOS E INSULTOS DE QUINCY JONES CONTRA AMIGOS Y COLEGAS El que fuera gran productor musical Quincy Jones parece haber perdido la cabeza y se niega a asumir que su tiempo de gloria ha pasado. Así, a los 85 años ha querido recuperar protagonismo insultando y despreciando a Beatles, Michael Jackson…

Jones ha mostrado su catadura moral al insultar al fallecido Michael Jackson después de toda la vida aparentando ser su amigo y colega

Ahora que ya no es protagonista y su teléfono ha dejado de sonar, ahora que ya no trabaja con las grandes figuras del pop y el rock, ahora que ya no está en el centro del escenario, ahora, Quincy Jones decide empezar a escupir mala baba, a expresar la envidia que durante años se estuvo tragando, ese resentimiento acumulado mientras trabajaba para otros que, al final, siempre se llevaban toda la fama; es como si él sintiera que merecía más, que sin él todos esos figurones nunca hubieran llegado a la cima y que, en definitiva, él, el prestigioso Quincy Jones, siempre fue absolutamente imprescindible para que aquellos consiguieran éxito, gloria, dinero; y por ello, ahora da rienda suelta a su soberbia y expresa en voz alta lo que muchos años calló. Pues resulta que, cumplidos los 85, el tipo ha empezado a despotricar, a insultar, a menospreciar a gran parte de los músicos con los que compartió su vida profesional. Lo ha hecho en varias entrevistas a diversos medios con motivo de ese cumpleaños y (factor importante) el estreno de un documental sobre su trayectoria.

Lógicamente sólo lanza sus flechas envenenadas contra grandes nombres de la historia del pop y del rock, ya que si lo hiciera contra segundones apenas tendría espacio en los medios. Así, de los Beatles dijo que eran los peores músicos del mundo (“the worst musicians in the world”), que Paul era el peor bajista que había visto, y que Ringo…, “de Ringo mejor no hablemos”. Podría haberse limitado a decir que no eran músicos excelentes, o explicado que en sus inicios no eran muy buenos,  pero esa tajante afirmación de ‘los peores del mundo’ parece más inquina, más despecho que otra cosa. Además, según él, los conoció hacia 1963 ó 64, cuando el grupo ya había pasado una dura ‘mili’ tocando varias sesiones diarias en clubes de Hamburgo, o sea, que tal vez no fueran virtuosos consagrados como los músicos de jazz con los que estaba acostumbrado a tratar, pero seguro no desmerecían en absoluto al lado de los de su generación. Además, el músico no sólo es el intérprete, sino también el que compone.

No se olvidó el resentido Quincy de dar brillo a sus cicateros ataques utilizando a otros gigantes del rock. Así, se dejó decir que, en sus comienzos, “Elvis ni siquiera podía cantar”; cabría preguntar al célebre productor cuántos encontró a lo largo de su carrera que cantaran mejor que el rey. También tuvo unas palabras para otros de sus ‘amigos’, como los integrantes de U 2, a quienes se refiere con un contundente “no han escrito ni una sola buena canción”; y cuenta que cuando va a Dublín nunca sale de casa de Bono (¿le confesará entonces lo malo que es?) porque “Ireland ist so racist!”. Parece haber olvidado que él mismo conoció y, seguro, sufrió en sus carnes la segregación y las leyes racistas que estuvieron vigentes en USA hasta hace una semana (como quien dice), mientras que en Irlanda jamás hubo tal cosa.  

Pero lo más sangrante son las ofensas contra la persona que más lustre y fama le dio. Y es que acusa a Michael Jackson de haber robado partes de canciones, melodías, ritmos, líneas instrumentales…, aunque sólo da una referencia (‘Statement of independence’ de Vangelis, cuya escucha no revela a qué pieza de Jackson se parece); continúa ensañándose con el muerto llamándole “codicioso y retorcido”, y completa la cosa con un sorprendente “en realidad no tenía tanto talento”. Seguro que a Jackson le gustaba la pasta y tendría sus cosas, y seguro que se ‘inspiró’ en el trabajo de otros más de una vez, aunque el autor que esté libre de pecado…, pero que le niegue talento demuestra simple y pura envidia.  Lo sorprendente es que no diga una palabra de la ‘debilidad’ del autor de ‘Thriller’, puesto que como estuvo tanto y tan cerca de él, tenía que saber perfectamente si había algo o no.    

De tales palabras es fácil deducir varias cosas. En primer lugar parece evidente que es un hipócrita, pues en las fotos aparece como un gran amigo de los que ahora son objeto de su rabia e incontinencia verbal. En segundo lugar parece claro que es un mal compañero, pues sólo así se entiende que largue de ese modo contra los que son (o fueron) sus colegas. Y tercero, parece tratar de transmitir la idea de que todos aquellos no hubieran sido nada en la historia de la música del siglo XX sin su concurso.

Pero no se conformó con atizar a sus compañeros. Cuando habla de sí mismo y de su carrera profesional evidencia un ego de tamaño cósmico y le faltan calificativos para darse autobombo, olvidándose de sus estrepitosos fracasos. Como es lógico, sacude de lo lindo a Trump, al que califica de  “retrasado, megalómano, narcisista” (aquí no está tan desacertado) y luego se vanagloria de haber salido con su hija cuando él tenía 72 y ella cincuenta menos… Patético es comprobar cómo, llegado a la vejez, se pone a presumir de haber tenido a grandes celebridades como novias o amantes  (cientos, asegura)  e incluso de haber rechazado a Marilyn Monroe. En fin, dime de qué presumes… Como no podía ser de otro modo, sus desvaríos tienden también a la megalomanía, ya que asegura que sabe perfectamente quién mató a John Kennedy; claro que sólo ‘revela’ que la mafia le ayudó a ganar las elecciones (cosa más que sabida), y que los padrinos estuvieron detrás de su asesinato, lo que es una de las varias teorías existentes; es decir, no dice nada que no se supiera; por último añade, como dándose importancia, “no deberíamos hablar de esto en público”.

Algunos que han empezado a contestarle aseguran que está cabreado con el mundo…, tal vez porque cree que merece más fama, más dinero, más honores. También habrá influido el próximo estreno del mencionado documental, ya que esta propaganda le viene muy bien para conseguir titulares. Otros le han defendido con la recurrente disculpa de que se han sacado las frases de contexto, y que respecto a Beatles él sólo se refería a sus primeras impresiones…, disculpa que no sirve cuando habla de los otros. En todo caso, da la sensación de que él siempre se ha sentido mucho más importante de lo que en realidad era, y que siempre ha estado convencido de ser mejor que los músicos para los que trabajó.
¿Vanidad y frustración liberadas o demencia senil?; si es esto último no es responsable de sus actos y sus palabras y, por tanto, mejor quedarse con lo que fue.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 7 de febrero de 2018

EL CUENTO INDEPENDENTISTA DE LA LECHERA Tiene que haber gente que milite en el independentismo catalán que se haga preguntas y, si es sincera consigo misma, admita que la cosa no es como les dijeron que sería, y que el cántaro del cuento de la lechera se ha roto, o sea, de lo prometido, nada

Seguro que incluso entre el independentismo hay quien se ha dado cuenta de que la ilusión prometida sólo ha sido producto de los ilusionistas

 Es casi seguro que muchos independentistas (cuya ideología es tan respetable como cualquier otra siempre que se ciña a la ley) empiezan a ver las contradicciones. No es posible que todos ellos sigan convencidos de que es el resto del mundo el que se equivoca, que todos mienten o están engañados excepto sus líderes y ellos, que hay una conjura interplanetaria en su contra. Así, es difícil creerse que no existan separatistas que repasen lo ocurrido: les prometieron que tal día Cataluña sería independiente, pero la declaración se auto-suspendió en menos que Usain Bolt corre los 100 lisos; unas semanas después anuncian una nueva y definitiva proclama unilateral, pero no redactan una ley tajante e inequívoca, no señalan el día y la hora en que se hará pública y entrará en vigor, no proceden a retirar los símbolos del estado de todos los edificios oficiales, no salen al balcón del ayuntamiento a celebrarlo con los enfervorizados  seguidores…, en lugar de todo eso, que es el procedimiento habitual en casos así, el president huye, deserta, abandona a su suerte tanto a sus lugartenientes como a la tropa de correligionarios. Por ello, parece imposible que todos los que se han entregado a la causa catalanista acepten que el líder de la misma, ante la posibilidad de una derrota, se ponga a salvo sin importarle la suerte de los que dejaba atrás. No es creíble que entre todo el independentismo no haya quien repase, reflexione, analice y empiece preguntarse si es de fiar un jefe que da la espalda al problema mientras sus segundos lo afrontan de cara y pagan las consecuencias.
Sí, entre las filas secesionistas tiene que darse la figura del que recapacita y revisa cómo se han producido los hechos. Pero también están los que jamás se verán tentados a plantearse ese tipo de cuestiones, que son los que tienen intereses directos y personales, los integrados en la administración gracias a que son ‘creyentes’, y también los medios, organizaciones sociales, asociaciones culturales y grupos de todo tipo que viven de la industria del separatismo catalanista; en fin, que los puestos y los sueldos, las subvenciones, los patrocinios, las ayudas que ha repartido esta industria tiene que contar con muchos miles de beneficiarios, los cuales, lógicamente, no dejarán de defender la causa.
El proceso de la fantasía secesionista tiene mucho del cuento de la lechera. Mientras llevaban el cántaro, o sea, la república catalana en la cabeza, iban imaginándose lo que conseguirían con ella, ilusionándose con las maravillas que les prometían, fantaseando con el cuerno de la abundancia que les esperaba y, en fin, convencidos de estar ya tocando con los dedos la felicidad absoluta que la república les traería… Pero tanta alucinación no les permitió ver la realidad, de modo que, llegado el momento, el cántaro, o sea, la fantasía independentista, se topó con los hechos. Un hecho es que ningún gobierno europeo les ha prestado el mínimo apoyo, ni siquiera de un modo nominal, es más, la mayoría han afeado a sus dirigentes su desprecio por las leyes y, en el mejor de los casos, ya ni les hacen caso; es un hecho que no han contado con el reconocimiento internacional, que era una de las bases que daban forma al cántaro lleno de independencia; es un hecho que les han dicho en todos los idiomas que su entrada automática en la Unión Europea no puede ser y además es imposible; es un hecho que la idea separatista cuenta con el respaldo de menos de la mitad de los catalanes, a pesar de lo cual, los directores de la misma afirman que tienen el respaldo de una ‘abrumadora mayoría’; es un hecho el caso Banca Catalana, el caso Liceu, el caso Campeón, el caso Itv, los casos Pujol, el caso 3%, el caso Casinos…, en todos los cuales están directamente implicados la mayoría de los caudillos nacionalistas; es un hecho que miles de empresas se han ido y que otros factores económicos de Cataluña se han visto perjudicados por la amenaza independentista…
En resumen, es un hecho, es una evidencia que el cántaro se ha roto y, sin embargo, gran parte de la población catalana sigue creyendo en la alucinación, sigue viviendo en el convencimiento de que el cuento tendrá el final deseado a pesar de que el contenido del cántaro se ha derramado por el suelo y no será posible venderlo. En fin, aunque con total seguridad hay independentistas que se hacen preguntas e incluso vislumbran que la deseada fantasía sólo era eso, cuesta creer que aun haya tantos que no comprendan (o no quieran comprender) que la ilusión que les han vendido no era más que ilusionismo.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de febrero de 2018

ÉXITOS DE FEBRERO DEL 68 QUE MANTIENEN SU ENCANTO Hace justo medio siglo la música pop y rock había adquirido enorme peso e importancia en el mundo occidental, y en las listas de éxitos aparecían canciones que siguen sonando frescas y cautivadoras. Seguro que no pasará lo mismo con las de hoy

Aunque publicado a finales del año anterior, este doble ep de The Beatles seguía fuerte en las listas de febrero del 68 con dos temas
En febrero de 1968 la Guerra de Vietnam ocupaba casi siempre las portadas de todo el mundo; la Guerra Fría estaba más caliente que nunca; los Juegos Olímpicos de invierno ven triunfar hasta en tres ocasiones al francés Jean Claude Killy; en España se inicia el proceso de independencia (pacífica) de Guinea Ecuatorial, se autoriza la enseñanza en idioma vasco en San Sebastián y un tipo gana la astronómica cantidad de 30 millones de pesetas (unos 180.000€) a las quinielas. Y ya se estaban cociendo algunos de los sucesos que marcaron aquel año… La música pop dominaba las listas de éxitos, con luminosas apariciones soul y otros géneros que empezaban a asomar. 

¿Qué canciones eran las más escuchadas y que más gustaban en febrero de 1968? Las comparaciones con la actualidad son odiosas, pero es evidente que muchos de aquellos títulos suenan  hoy en cualquier momento sin desentonar lo más mínimo, e incluso se recurre a ellos constantemente (radio, cine televisión), algo que difícilmente podrá decirse de los temas que más venden en febrero de 2018, pues nada de lo que hoy triunfa tiene trazas de ser recordado en 2068... Aquí va una selección de canciones que copaban las listas en aquellos lejanos días y que, en su mayoría, no serán difíciles de identificar aunque pasen otros tantos años.

Se puede empezar por recorrer las piezas lentas. Inolvidable es ‘Nights in white satin’ de los Moody Blues; enigmática, elegante, de una belleza delicada y misteriosa, su melodía resultará inconfundible por más tiempo que pase. Deliciosa es el ‘My girl’ de Otis Redding, quien también hace justo medio siglo deslumbró con la imprescindible ‘Sittin´ on the dock of the bay’, con la que estará para siempre en el imaginario del incondicional del rock; desgraciadamente él no pudo verlo, pues había muerto un par de meses antes. Otra preciosa melodía de aquel febrero fue ‘Words’ de los Bee Gees, exquisita mixtura de voces y armonías, y es que entonces eran un grupo de pop melódico y vocal cuyo futuro de disco-falsete nadie pudo atisbar. Y también dio el golpe el británico Donovan con la melosa y psicodélica ‘Jennifer Juniper’, tan dulce y enamoradiza. Todas estas se escuchan actualmente como clásicos evocadores y no es extraña su presencia en cualquier entorno, como demuestra el hecho de que varias de ellas aparecen en Los Simpson…

Y en cuanto a las de ritmo más alto, los que ya estaban en ‘el rollo’ en febrero del 68 pudieron sorprenderse con nuevos sonidos, nuevas maneras, maravillas que no han perdido brillo y que han estado presentes en las cinco décadas siguientes. ¿Cuánto tardaría hoy un amante del rock en reconocer el ‘Magical mystery tour’ o el ‘Hello goodbye’ de The Beatles?; temas con chispa, innovadores, inconfundibles, excitantes, ambos eran favoritos de los jóvenes de entonces, que bien podrían exclamar ahora: ¡qué mes el de aquel año!

Igualmente presentaba ritmo ágil el divertido y vitalista ‘Judy in disguise (with glasses)’ de John Fred & The Playboy Band (¿se nota la resonancia a ‘Lucy in the sky with diamonds’), banda de un único éxito o ‘one hit wonder’; su festivo ambiente fue recreado en distintos idiomas, y aquí sonó como ‘Judy con disfraz’ a cargo de grupos como Los Salvajes o Los Sírex. También invita a mover los pies el trepidante ‘Everlasting love’ a cargo de Love Affair, aunque ya había sido éxito en Usa unos meses antes con Robert Knight; de hecho, desde entonces, en cada década se han grabado abundantes versiones que han llegado alto en las listas. Tono desenfadado y ritmo cadencioso le puso el gran Georgie Fame a su ‘Ballad of Bonnie & Clyde’, que incluyó efectos especiales muy de película, con tiroteos, sirenas y, lógicamente, el inevitable y fatal desenlace; también son incontables las adaptaciones a otros idiomas que se han realizado de tan sonoro título. Asimismo hace exactamente diez lustros debutaba un grupo de muy largo recorrido, Status Quo, con un single titulado ‘Pictures of Matchtistick Men’, que fue éxito desde su aparición y que ha resonado muchas otras veces desde entonces.

Sí, de todas estas emblemáticas canciones se conocen infinidad de versiones a cargo de grupos de tendencias y procedencias diversas. ¿Alguien podría mencionar un par de temas de pop o rock de la actualidad con talento suficiente como para ser revisitadas y reinterpretadas por grupos o solistas de las próximas décadas?, y ya puestos ¿cuántos éxitos de 2018 serán recordados y cantados dentro de 50 años? No es difícil responder que, casi seguro, estarán totalmente olvidadas antes de 5.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 31 de enero de 2018

“NO SABÍAMOS QUIÉN ERA ELLA, PERO LA MATAMOS TAMBIÉN” Se recuerda estos días (I-18) el vil asesinato del concejal Jiménez Becerril y su esposa Asunción García a manos de las bestias etarras. Así, con esa crueldad, con esa indiferencia cuentan los asesinos su ‘hazaña’.

A él lo mataron por tener opiniones contrarias y a ella por estar allí, y hubieran matado a los niños sin sentir otra cosa que el frío del gatillo

Uno va por la calle con su pareja. Acaban de salir del bar comentando las cosas del día a día. Notan pasos pero apenas reparan. Súbitamente, dos tiros a quemarropa. Una décima de segundo antes, ¿se darían cuenta de lo que pasaba?, ¿tendrían conciencia de su próxima muerte aunque fuera un pensamiento fugaz?, ¿escucharían Alberto y Asunción las detonaciones antes de caer? Hay que ponerse en ese lugar en aquel momento en aquella circunstancia, es decir, es preciso pensar que aquello pudo ocurrir a cualquiera. Él tenía ideas contrarias a las de los asesinos, y ella…, pues estaba allí. Tales fueron las imperdonables culpas de los ejecutados, o sea que, en realidad, cualquiera pudo haber recibido aquellos tiros si hubiera tenido la mala suerte de haber estado en ese lugar en aquel momento, puesto que a los que dispararon no les importaba lo más mínimo liquidar a este o a esta, a aquel o a aquella. “No sabíamos quién era la que iba con él, pero la matamos también”, así lo declararon las alimañas sin el mínimo remordimiento, sin ese rasgo humano que consiste en identificarse con la desgracia del semejante; de esa brutal afirmación se desprende un hecho: cualquier persona, independientemente de su ideología o sus simpatías, hubiera recibido el balazo en la cabeza en aquel momento. Y es que el contaminado cerebro de los descerebrados cafres era absolutamente incapaz no ya de albergar un ápice de humanidad y empatía, sino que había perdido el privilegio exclusivamente humano de pensar.   

Con motivo de los veinte años transcurridos de aquel acto de cobardía fanática tan al estilo de las SS, se organizó un pequeño homenaje al joven matrimonio (treinta y tantos años tenían) y un acto de apoyo a sus hijos, niños entonces y que han crecido sin padres. Pero unos auténticos malnacidos rechazaron tomar parte en algo tan simple y humano como es dedicar unos segundos al recuerdo de dos inocentes masacrados, al revés, hicieron notar su ausencia, dando a entender que sus simpatías están con los pistoleros, no con las víctimas. Demostraron así su catadura moral. Pero lo que choca es que esos indeseables (entre los que destacan los dirigentes de ciertos partidos políticos) son los mismos que exigen justicia por los crímenes franquistas de hace 50 años, los mismos que se rasgan las vestiduras por los muertos (de un bando) de la Guerra Civil Española de hace 80, los mismos que se cabrean con su país por lo acaecido en América cinco siglos atrás… ¿Cómo puede alguien enfadarse por las muertes acaecidas hace quinientos años (la mayoría por enfermedad) y no sentir ni un miligramo de lástima por los que fueron tiroteados, como quien dice, la semana pasada?

Resulta extremadamente difícil entender y asumir tan contradictorias opiniones, tan disparatadas percepciones de la realidad en la misma persona. De todos modos, seguro que alguno de esos políticos y alguno de sus simpatizantes sí que sienten pena por Alberto y Asunción, pero no se atreven a manifestarlo en voz alta por el miedo a que les tachen de facha. Y es que, cuando la ideología ha invadido y contaminado el pensamiento, la persona deja de ser verdaderamente libre, ya que su creencia se antepone a todo acto…, tal y como muy acertadamente lo expresó el filósofo alemán Ernst Jünger (tachado de marxista por los nazis y de pronazi por los comunistas): “El primer paso hacia la verdadera libertad consiste en desembarazarse de la ideología política”.

 “No sabíamos quién era pero la matamos también”, rugieron las bestias, lo que quiere decir algo así como “te hubiéramos liquidado a ti y a tus hijos sin pestañear, sin preguntar por tus gustos o creencias, si hubieras allí en aquel momento”. Desconcierta, descoloca que alguien se sienta más cercano al verdugo que a la víctima. Pero es así, así sucede.


CARLOS DEL RIEGO

domingo, 28 de enero de 2018

LA HUMANA FRAGILIDAD DE LOS ASTROS DEL ROCK & ROLL A la sucesión de músicos de rock que saltan a las páginas de la prensa por su retirada definitiva de la música y de la vida, se unen los anuncios de enfermedades incapacitantes de grandes nombres. Todo ello es muestra de su humana fragilidad

Resulta difícil aceptar que 'Manolenta' esté perdiendo el control de sus manos

Inquietante es el rosario de bajas que está afectando al rock & roll y su entorno. Entre las más recientes está la súbita muerte de la cantante de The Cranberrys, Dolores O´Riordan, y también la de los menos conocidos Mark E. Smith, del excelente aunque desconocido grupo británico The Fall, la del que fuera batería de Judas Priest Dave Holland, la de Jim Rodford, que integrara bandas como The Kinks o The Zombies, o la del trompetista sudafricano Hugh Masekela, que participó en el histórico festival Monterey Pop…, por citar sólo los fallecidos en los últimos días de enero del 18.

Pero es que, además, otros grandes nombres de la historia del rock anuncian su pérdida irreversible de facultades. Hace unos cuantos meses el gran Keith Emerson, teclista de Emerson, Lake & Palmer, se pegó un tiro cuando comprobó que sus manos ya no le obedecían y que, irremisiblemente, la cosa iría a peor (su compañero Lake le siguió, aunque por causas naturales). Pues algo parecido le está sucediendo a otro músico superlativo como es el legendario guitarrista Eric Clapton. Como todo interesado sabe, el conocido como ‘Mano lenta’, de 72 años, anunciaba recientemente en una entrevista que padece diversas dolencias que, poco a poco, terminarán por apartarlo definitivamente de la interpretación. Explicaba el artista que se está quedando sordo, algo que ya lo alejaría definitivamente de escena; pero es que además sufre neuropatía periférica, que le produce sensación de descargas eléctricas en las extremidades inferiores y, como él dice, “la mayor parte del tiempo mis manos apenas funcionan”, y por si fuera poco, padece lo que se conoce como acúfenos, un mal que consiste en escuchar todo tipo de sonidos (desde zumbidos hasta estruendos) que sólo están en su cabeza. Tal vez los excesos con los que castigó su cuerpo durante dos décadas le estén pasando factura. En todo caso, ¿qué puede ser peor para un guitarrista o un pianista que perder el gobierno de sus dedos? ¿Volverá a escucharse a Eric Clapton interpretar en vivo la prodigiosa entrada de ‘Layla’?

También acaba de conocerse que el neoyorquino Neil Diamond (77 años), uno de los autores más exitosos de la historia del pop y el rock, se ve obligado a abandonar los escenarios porque padece el mal de Parkinson. Aunque muchos puristas nunca han sabido reconocer sus innumerables virtudes, basta echar un vistazo a los títulos que llevan su firma para que se imponga la evidencia: pop y rock, pero también con otros géneros como el reggae, el funk o el jazz, Neil Diamond ha logrado clamorosos números uno en todo el mundo; por no hablar del ‘pequeño detalle’ de que ha despachado más de 120 millones de discos a lo largo de las últimas seis décadas, y que muchísimas grupos y solistas del más variado pelaje han grabado versiones de su temas. Hace unos días el propio artista comunicó que la enfermedad le obliga a dejar el directo “tras un viaje de más de cincuenta años”, aunque afirma que seguirá componiendo y grabando. Desgraciadamente, el autor de maravillas como ‘Sweet Caroline’, America’, ‘Play me’, ‘Girl, you´ll be a woman soon’, ‘Red red wine’, ‘Kentucky woman’, ‘I am a beliver’…, poco a poco irá perdiendo facultades, ya que los síntomas (temblores, desequilibrios, descoordinación, lentitud de movimientos, rigidez) suelen ir a más.   

¡Qué humanos son, después de todo, esos que a ojos de la mayoría parecen estar siempre en un pedestal y vivir en un sueño! En realidad, la diferencia entre quien tiene verdadero talento para la creación artística y el resto de los mortales está en lo que queda después de su muerte, pues la mayoría del personal será olvidado en unos cuantos años, mientras que quien deja obras de arte con mérito vivirá en la mente de todo aquel que se asome o revise esas obras sin importar el tiempo transcurrido.

Si alguna vez se sintieron indestructibles en el Olimpo del rock, si alguna vez sus admiradores los vieron como si fueran seres superiores, unos y otros ya se habrán dado cuenta, sin duda, de que incluso las grandes estrellas son tan frágiles como el más común de los habitantes de este planeta.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 24 de enero de 2018

LOS NIÑOS ASESINOS Y LA EDUCACIÓN Un asesinato siempre es un acto atroz que sacude a la sociedad, pero cuando lo comete un menor, un niño, además del horror surge la perplejidad. Ante los casos de chavales asesinos que se han dado en Vascongadas, muchos culpan a la educación, pero…

La educación es un código moral y de conducta, pero no una cadena que obliga a ir por el buen camino

La escalofriante noticia de los niños asesinos ha horrorizado a la sociedad española (desgraciadamente hay países donde esto no es ni noticia), sorprendida de que chicos de trece o catorce años sean capaces de matar a sangre fría, sin dudarlo y con la ‘ventaja’ de saberse menores y, por tanto, inimputables o exentos de penas de cárcel. En primer lugar está la cuestión en torno a qué se puede hacer con estos asesinos adolescentes, pues existe el pensamiento de que no se les puede traumatizar de por vida encerrándolos aunque sea en correccionales de menores; sin embargo, casi con toda seguridad, la vida de estos individuos estará marcada para siempre, puesto que si no tienen remordimientos seguirán su carrera criminal y, llegados a la edad adulta, volverán a cometer delitos gravísimos, con lo que su existencia, seguramente corta, será casi siempre en prisión; y si algún día son asaltados por su conciencia, se horrorizarán y maldecirán a sí mismos al comprender la barbaridad que cometieron y el mal que causaron; es decir, en todo caso, tendrán una vida indeseable.

Y en segundo lugar está la cuestión de la educación. No son pocos los ‘buenistas’ y fanáticos de la corrección política que sostienen que la culpa es de la sociedad, que no ha sabido educar a esos chicos. Así, se tiende a pensar que una buena educación acabará con la violencia y la maldad, sin embargo, es oportuno recordar que la educación es algo así como un código moral, una guía de conducta, no una cadena que obliga a ir por el buen camino. Nada de eso, como demuestra el hecho tantas veces repetido de hermanos que han vivido juntos y recibido idéntico trato y que se conducen de modo totalmente opuesto, uno dentro y otro fuera de la ley; además, la larga y triste historia de la criminalidad muestra que son abundantísimos los asesinos y criminales de la peor especie que tuvieron una formación correcta. Una cosa muy diferente es la ausencia de educación (como parece ser el caso de los sucesos en Bilbao), algo que, entonces sí, conduce invariablemente a la barbarie. 

Los actos de la persona, deseables o indeseable, son obra de cada uno, de la decisión que toma el individuo, no de qué es lo que tenían en casa o en clase en sus años de formación. Por eso, si la culpa fuera de la sociedad que no sabe educar, la mayoría de los que reciben esa ‘mala educación, serían criminales, y no es así, al revés, los casos de jóvenes asesinos constituyen un porcentaje estadísticamente despreciable, aunque espeluznantes desde un punto de vista humano. Igualmente, son muchísimos los casos de abyectos criminales procedentes de familias ‘normales’ que recibieron una educación ‘normal’ e idéntica a la de muchos compañeros de clase que jamás quitaron la vida a otra persona.   

Y es que una buena educación no es un seguro que garantiza de modo matemático la formación de buenas personas que siempre van a conducirse con arreglo a la ley. Por eso, la culpa es exclusiva de cada individuo, puesto que toda persona tiene la opción de elegir: matar o no, ayudar o no, robar o no, odiar o no, parar en el paso de peatones o no…; la educación le indica a cada persona qué es lo correcto, pero no asegura que en todos los casos esa persona vaya por el camino que su educación y su conciencia le señalan.

En definitiva, pocas cosas hay más deseables que una buena, completa y equilibrada educación, ya que así se tendrá casi siempre la certeza de qué es lo correcto, lo cual no quiere decir que, llegado el momento, la persona actúe siguiendo los criterios que su formación le dice que son los correctos.

Los chavales de 14, 15 ó 16 años son perfectamente dueños de sus actos, saben qué está bien y qué es un crimen castigado por la ley y por la moralidad, y si toman la decisión de matar es por su culpa, exclusivamente, no de su educación o de la sociedad.


CARLOS DEL RIEGO

domingo, 21 de enero de 2018

LA SOLEDAD EN LOS VERSOS DEL ROCK & ROLL El gobierno inglés ha creado un departamento específico para paliar la creciente soledad, sensación que en Europa afecta a millones de personas. Como todo aquello que tiene que ver con el sentir del individuo, el rock ha escrito ampliamente sobre ello

Roy Orbison escribió mucho sobre la soledad y la tristeza, pero ninguna de esas camciones surgió de la desgracia,
 sino de momentos alegres

Sí, aseguran que casi un veinte por cien de la población inglesa padece ese mal, y que cientos de miles de mayores se pasan semanas sin hablar con nadie. Es sabido (y está más que comprobado) que en los países nórdicos el aislamiento y la introspección permanente son como una epidemia que, por ejemplo, empuja a muchos a encerrarse en una habitación con una botella y no salir hasta que se le han trasegado hasta la última gota (y no es un tópico). En todo caso, es un hecho verificado científicamente que estar siempre y exclusivamente con uno mismo es causa de enfermedades tanto mentales como físicas.  En el universo del arte en general y de la música rock en particular, sentimientos que conllevan infelicidad, como la soledad, siempre tienen quién les cante. Tal vez sea porque la estrella de rock, aun estando siempre rodeada de gente, nota ese pinchazo de soledad al verse en lo alto de la torre de marfil a la que sólo él tiene acceso, de modo que, mucho o poco, tarde o temprano, no verá a nadie a su lado. Muchas y muy buenas canciones se han escrito en torno a este triste asunto con gran diversidad de puntos de vista.      
Por ejemplo el ‘Another day’ de Paul McCartney (del que ya se ha hablado aquí). El tema va de una mujer (podía ser un hombre) que vive sola y repite un día y otro la misma rutina, que se siente desgraciada al no tener con quién compartir su vida, que a veces está con hombres pero sólo una noche y al día siguiente, al despertar, ya no hay nadie a su lado. Y entonces vuelve a sentir lo desolado y triste de su existencia. Todo envuelto en una preciosa melodía que evidencia el talento de Macca para idear partituras y ambientes llenos de encanto.

También sir Paul es el autor de otra delicia que habla de la soledad, la mágica ‘Eleanor Rigby’ de The Beatles; la letra se pregunta ¿de dónde viene toda la gente solitaria, a dónde pertenece?; la protagonista, Eleanor, vive sola, mira por la ventana esperando, esperando; y algo parecido le pasa al padre McKenzie, el otro personaje de la historia, que se zurce él solo los calcetines y que de noche sufre una profunda soledad. El mensaje es también triste (“mira toda esa gente solitaria”), y a ello contribuye el glorioso grupo de cuerda que acompaña a las voces. Pero claro, la pieza tiene tal poder de fascinación que no hay quien no caiga en sus encantos en cuanto comienza.
Nada menos que en 1960 publicó el gran Roy Orbison su exquisita y refinada ‘Only the lonely’; en realidad el título completo sería ‘Sólo los solitarios (saben cómo me siento)’. Se tiene por una de las canciones más tristes jamás escritas en el terreno del pop y el rock, sin embargo, el músico tejano de las gafas oscuras siempre afirmó que todas sus canciones, incluyendo las más pesarosas, las escribió en momentos felices, y añadió que en estados de pena no podía comer, dormir o, mucho menos, componer canciones (hay que recordar lo duramente que la vida lo trató). Con su voz cristalina, Orbison habla  específicamente sobre lo que es estar sólo “porque ellos se han ido para siempre (…) no más tristeza, pero es lo que tienes cuando tu corazón solitario se rompe”. Al final hay un rayo de esperanza y, en todo caso, afronta la desgracia sin autocompasión.

Mucho más lacrimógena es ‘Alone again, naturly’ (1972) de Gilbert O’Sullivan; sobre una melodía sencilla pero con gancho, el cantautor se desespera y sopesa la posibilidad del tirarse desde una torre después de que su novia lo dejara plantado ante el altar; por si fuera poco, cuenta cómo murieron sus padres, de manera que no extrañará que los versos finales digan “lloré y lloré todo el día; otra vez solo, naturalmente”. También hay que recordar el ‘Are you lonesome tonight’ que Elvis lanzó al éxito en 1960 (el original data de los años 20 del siglo pasado); esta canción alude a la soledad y la tristeza que surgen tras el abandono de la persona amada, tanto que llega a decir que “prefiero tus mentiras a quedarme solo”; la profundidad, la calidad, la armonía de la voz de ‘el rey’, en todo caso, sacuden los sentimientos de quien escucha. El ‘Owner of a lonely heart’ (‘Dueño de un corazón solitario’) que publico Yes en 1982 habla de la contradicción de la soledad, la cual es más deseable que tener un corazón destrozado; el sonido y arreglos son más aparatosos y efectistas, como corresponde a una banda de rock sinfónico o progresivo, géneros que entonces ya estaban en desuso.

Y puede incluirse también el inolvidable ‘Nadie te quiere ya’ (1967) de Los Brincos, que no se refiere explícitamente a la soledad, pero lanza una especie de maldición que conlleva la ausencia de compañía: “Nadie te quiere ya, ¿qué vas a hacer, a dónde irás?”. Una letra que desprende infelicidad y resentimiento, pero ¡qué enorme canción!, de las mejores de la historia del pop rock español.

Se trata de imprescindibles e inolvidables piezas que reflexionan sobre un sentimiento tristón, pero que tienen la propiedad de elevar el espíritu de quien las escucha.      

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 17 de enero de 2018

¿ES LO MISMO AGRESIÓN SEXUAL QUE CORTEJO TORPE? El repulsivo asunto de las agresiones sexuales cometidas por personajes de relevancia social ha provocado una cascada de denuncias y arrebatados enfrentamientos. Siendo algo intolerable, tampoco hay que afrontarlo con histeria.

No es en las democracias occidentales donde las mujeres carecen de derechos, es decir, el feminismo más combativo debería volver sus ojos hacia los países donde ellas carecen de derechos y libertades

Tremendo y global escándalo se ha montado a raíz de las denuncias por acoso y abusos sexuales contra un famoso productor de cine, las cuales han supuesto el detonante para que todas las que fueron agredidas hayan hecho pública sus propias experiencias. Lo malo es que se ha desatado una especie de caza de brujas (como dijo otro famoso actor) que está permanentemente indagando y buscando todo aquello que pueda tener un atisbo no sólo de acoso, también de molestia. Las cosas hay que verlas en su justa dimensión, es decir, no tiene nada que ver una violación con una errónea interpretación de las señales que envía la chica y que llevan al chico a propasarse y, casi siempre, a recibir un corte. Lo primero que hay que subrayar es que el acoso babeante con que se conduce el rijoso, las palabras soeces que algunas tienen que escuchar, el manoseo repugnante del jefe o el compañero, los asquerosos tocamientos por la fuerza, los viscosos roces en el bus o, evidentemente, lo más repugnante e imperdonable, la violación, deben ser castigados con dureza, y en el último caso con extrema dureza (el violador no tendrá otra cosa en la cabeza en cuanto ponga los pies en la calle, por tanto no debe quedar libre nunca).

El problema es cuando la cosa se vuelve una auténtica caza, cuando se empieza a escudriñar, a rebuscar por todas partes algo que pueda ser interpretado como machismo o micromachismo. Así, las feministas extremas se han erigido en las grandes inquisidoras que deciden cuándo hay agresión, abuso o exceso de confianza, con lo que se puede llegar al esperpento, como por ejemplo la que denunciaba que los anuncios de compresas eran machistas, ya que no aparecía en ellos ni una gota de sangre…, lo curioso es que no se recuerdan anuncios con sangre; o ese ‘estudio’ que llevará a cabo el ayuntamiento de Madrid para investigar si las carreteras, las construcciones o las líneas de autobús perjudican más a las mujeres que a los hombres. Sí, en los países occidentales, donde existen las leyes de igualdad y donde las legislaciones protegen contra cualquier tipo de violencia, las feministas más escandalosas llevan a cabo espectaculares actos que, en no pocas ocasiones, buscan el efecto, la foto, la pose, el gesto, mucho más que la eficacia; lo curioso es que, habiendo países en todo el mundo donde los derechos de las mujeres no es que estén pisoteados, sino que directamente no existen por ley (principalmente musulmanes pero no sólo), las adalides del feminismo más combativo nunca aparecen. Y es que, claro, es mucho más sencillo y seguro rebelarse contra un anuncio o entrar a voces en una iglesia o insultar abiertamente, todo ello es más llevadero en un país occidental que presentarse en Arabia Saudí exigiendo respeto por la mujer; elevar la voz en estados de derecho está bien, pero resulta poco creíble el compromiso de esas feministas ultras que ni siquiera se plantean actos contra esos estados en los que la mujer no puede conducir, ni tener cuenta corriente, ni salir de casa sola…, es decir, esa determinación, ese combativo compromiso hay que demostrarlo donde más se necesita (“esos cojones, en Despeñaperros”, le gritó un torero a una locomotora que le echó el vapor a presión al llegar a Madrid tras renquear en ese paso de montaña).

Enrome difusión ha tenido la carta firmada, entre otras muchas personas, por la actriz francesa Catherine Deneuve, en la que se insiste en que la agresión y, por supuesto, la violación deben ser perseguidas y castigadas, pero no debe confundirse el acercamiento incluso inoportuno con lo que es un auténtico crimen. Ni que decir tiene que a la Deneuve le han caído los insultos y amenazas más violentos, sobre todo por parte de las que se han apropiado del ‘verdadero y único feminismo”. Así, las que se atribuyen la posesión exclusiva de la verdad contestaron a esos razonamientos con acusaciones como que “banalizan la violencia sexual”, algo falso, pues aquellas lo condenan explícitamente; también que “desprecian a las mujeres que han sufrido esa violencia”, falso, pues afirman contundentemente su apoyo a las víctimas y desprecio por los agresores; y siguen descalificaciones e insultos grotescos (como que los firmantes defienden la pederastia y la violación). Es lo que ocurre cuando la idea absoluta no permite escuchar razonamientos discrepantes. Es por lo que denuncian ‘micromachismos’ aquí y no dicen ni hacen contra los ‘macromachismos’ sangrantes de otros lugares del mundo. La frase que resume la carta de Deneuve y los otros es “la violación es un crimen, pero el intento de seducción, incluso torpe y pesado, no”.

Igualmente le han llovido todas las barbaridades imaginables a la escritora canadiense Margaret Atwood, quien ha denunciado el linchamiento a través de las redes y, en todo caso, fuera de la ley que se lleva a cabo contra ‘sospechosos’ y que parte de la población da por bueno; ella se pregunta: “Si el sistema legal es circunvalado porque es visto como ineficiente, ¿qué lo va a sustituir? ¿Quiénes serán los que tengan el poder? No serán las ‘malas feministas’ como yo. No somos aceptables ni para la derecha ni para la izquierda. En tiempos de extremos, los extremistas ganan”.  

Casi la totalidad de agresores sexuales son hombres, pero eso no quiere decir que todos los hombres sean agresores. Y aunque el seductor sea un ceporro, todo hombre sabe cuándo ella no quiere seguir y, por tanto, cuándo es el momento de retirarse; si no lo hace así estará delinquiendo. Por ello, el acosador, el agresor, el que se aprovecha de su posición superior, el que mete mano disimuladamente, el que no hace caso ante un evidente ‘no’, el que amenaza para lograr la sumisión, el que usa la fuerza y, por supuesto, el violador, deben ser castigados sin miramientos, e incluso difundidas sus fotos. Pero no debe confundirse esto con un intento de acercamiento o de caricia en un contexto apropiado que, por la razón que sea, ella rechaza. No es lo mismo.


CARLOS DEL RIEGO