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jueves, 25 de junio de 2026

LA ASOMBROSA TRAYECTORIA VITAL DE ERIC BURDON, 85 AÑOS, MÁS ALLÁ DE LA CASA DONDE NACE EL SOL

 


Eric Burdon y BB King en los estudios Stax en 1977

 

No hay quien piense en Eric Burdon sin pensar en su maravillosa interpretación de ‘The house of the rising sun’ (‘La casa del sol naciente’). Pero es que el cantante británico ha sido muchísimas cosas más y, a sus recién cumplidos 85 años, podría escribir una extensa bibliografía con sus anécdotas, vivencias y batallitas junto a otros nombres deslumbrantes de la historia del rock & roll

 

Cuentan que en cierta ocasión asustó a a Jim Morrison jugando a la ruleta rusa con una lámpara de araña de cristal. Que se metió LSD con Janis Joplin en el Fillmore. Que era íntimo de Jimi Hendrix, que era asiduo de la casa de John Lee Hooker en Detroit, que una vez lo asaltaron a punta de pistola, que cabalgó por el desierto con su amigo motero Steve McQueen o que, tras una ‘fiesta’, se convirtió en la inspiración para el personaje 'The Eggman' de la canción 'I Am The Walrus' de The Beatles . Y al parecer todo ello es rigurosamente cierto...

 

Considerado uno de los mejores cantantes de blues y derivados, y poseedor de una voz apasionada y declamatoria, cuando militaba en los primeros The Animals, el fundador de los Stones, Brian Jones, lo proclamó “el mejor cantante de blues que jamás haya salido de Inglaterra”. Entre sus muchos admiradores están Robert Plant, Iggy Pop, David Johansen, Patti Smith o el propio Bruce Springsteen, quien en cierta ocasión (ya en este siglo) afirmó que Burdon es como “un gorila con traje que sonaba como si Howlin' Wolf hubiera salido de la piel de un chico de 17 años”; y su guitarrista Steve Van Zandt describió su voz “tan potente y profunda que inventó el género del blues de hombre blanco que canta en tonos tan graves como si fuera negro”.

 

A terminar con sus primeros Animals, en la segunda mitad de los 60, se mudó a San Francisco en plena explosión hippy entre alucinógenos, amor libre y un hedonismo desenfrenado. Él mismo recuerda: “Por aquel entonces tenía interminables conversaciones con gente como Hendrix y John Steel de The Animals. Estábamos convencidos de que no íbamos a vivir más allá de los 30, lo que nos llevó a vivir la vida al máximo y, claro, al consumo de todo. Cada vez que probabas algo nuevo, corrías un riesgo. Yo lo superé, pero muchos de mis amigos no. Conocí personalmente a Janis Joplin y casi desde el primer momento me di cuenta de que estaba destinada a la autodestrucción”. Y sigue: “Jim Morrison estaba completamente fuera de control todo el tiempo. Lo veía a menudo, así que estaba cerca para ver qué le pasaba. Estaba hecho un desastre y todos sabíamos que era imposible hacerle entrar en razón. Ese intento de conectar con él fue lo que me ayudó a superar esa etapa”.

 

También mantuvo buena relación artística con Bo Diddley, aunque nunca coincidieron ni llegaron a tocar juntos. El primer Lp de Animals contenía un excelente 'The story of Bo Diddley’, un homenaje sincero al gran pionero. Burdon explica: “Nunca coincidimos. Yo me iba cuando él estaba en el escenario, y viceversa. Éramos como barcos que se cruzan en la noche, pero sin hablar nos entendíamos…, en otro plano. Una vez le dijo a uno de mis managers de gira: ¡Dile a ese pequeño bastardo blanco que grabe más canciones mías!”.

 

Siempre fue admirador de los grandes 'bluesmen' estadounidenses, por eso, "cuando estos grandes músicos de blues (John Lee Hooker, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson) pasaban por Inglaterra, los promotores locales me pedían a mí a mis amigos de la Universidad de Newcastle, que los acompañáramos. En aquella época, los británicos no sabían cómo tratar a los negros. Así que me encargaron cuidar de John Lee Hooker y enseñarle la ciudad. También solía firmarle los autógrafos en su lugar, pues en aquel entonces ni siquiera sabía escribir su nombre. Lo agradecía muchísimo. Cuando luego llegué a EE UU con The Animals, lo primero que hice fue ir a su casa en Detroit y allí pasé una semana". Burdon quiso cantar con la emotividad de Ray Charles y la fuerza de Big Joe Turner, pero con la voz saliéndole de las entrañas. Él mismo dijo que "el cantante negro de blues era mi héroe, mi líder... Hice todo lo posible por sonar como él”.

 

Con The Animals Burdon consiguió muchos éxitos, aunque la cosa no era un camino de rosas, ya que había muchos celos en el seno del grupo, sobre todo con el teclista Alan Price, quien apareció como único arreglista de ‘The house…’ y, por tanto, quien se llevó la parte del león de los beneficios. Burdon declaró una vez: “Espero que se fría en el maldito infierno”. En realidad, la mala gestión era una constante en los grupos de los 60; en año y medio publicaron tres discos e hicieron dos giras por Europa y tres por EEUU. “Lo que parecía una vida maravillosa se convirtió de repente en algo horrible; horas encerrados en camerinos, ir a ciertos lugares a horas fijas, agotadoras sesiones de fotos... No era para lo que me había apuntado. Fue divertido durante un tiempo, pero pronto se volvió realmente demoledor. En cuanto entrabas en una banda así, te convertías eras un prisionero”.

 

Entonces llegó el LSD: “Me permitió ver las cosas desde una perspectiva diferente, de otras formas de ver la vida. Fue asombroso. Me despertó en muchos sentidos y me abrió a muchas cosas. Pero ocurrieron muchas cosas. Fiestas de Brian Epstein con los Beatles y otros gigantes del rock británicos, líos de faldas, líos de y por drogas, la visión gay de Brian Epstein y el cuidado que había que tener para que no te consideraran gay a ti (¡qué bobada!, viéndolo hoy), su viaje a la India… Y la muerte de Brian Epstein…; para entonces vivía en Los ángeles y tenía vecinos como Allan Wilson y su Canned Heat, Frank Zappa, David Crosby, John Phillips, Cass Elliot, Grateful Dead…, fue una experiencia embriagadora, una avalancha de sensaciones”.

 

Uno de los grandes recuerdos de Burdon fue cuando se convirtió en ‘The  Eggman”, del ‘I am the Walrus’ de Beatles. Una vez le contó a Lennon que una novia jamaicana le rompió un huevo sobre su cuerpo desnudo y comenzó a lamerlo: “Recuerdo estar en una fiesta y al señalar a esa chica John me dijo: ‘¡adelante, Eggman!’. Y el apodo se me quedó”.

 

A finales de los sesenta  fundó la banda de funk War, en la que casi todos eran “pandilleros negros”; de hecho, muchos nos copiaron, desde Sly Stone a Earth Wind & Fire”. Así, “Cuando en septiembre de 1970 debutamos en Inglaterra todo fueron felicitaciones, pero unos días después llegó la tragedia, Jimi Hendrix (que había tocado con ellos como invitado) moría de sobredosis. Me destrozó que un tipo con el que había hablado tantísimo nos dejara. Fuimos los últimos con los que tocó”. Y Jim Morrison: “Tras una noche de excesos con Jim bajé a la mañana siguiente con una Magnum 44 y disparé contra la lámpara de araña. Morrison huyó mientras los cristales caían a raudales. Fue la última vez que nos vimos”. Y Steve McQueen, con quien congenió gracias a las motos. “Por esa época salía a montar en moto, y una vez vi a un tipo pasar a mi lado a 130 por hora cruzando dunas. ¿Quién es ese?, pensé. Y era Steve. Salí disparado tras él y lo alcancé. De hecho, tenía un terraplén de arena, formado naturalmente por el movimiento del desierto, que tenía las mismas dimensiones que el salto que hizo en la película La gran evasión”.

 

En 1994 The Animals entró en el Salón de la Fama del Rock & Roll, pero Burdon, resentido, no apareció. En 2013 (tras superar problemas físicos) volvió a girar por EEUU y volvió a grabar, todo con notable éxito. Y es que: “Todavía puedo salirme con la mía, pero eso es lo que te permite el rock and roll, que puedes decir lo que quieras siempre que tenga tres acordes y un ritmo”.

 

En mayo cumplió 85, y aun conserva voz y actitud… ¡Qué Animal!

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 28 de mayo de 2026

BOB DYLAN CUMPLE 85 AÑOS. EL GENIO Y LA SOBERBIA

 


 Dylan se ha ganado el derecho para salir a escena como quiera y tocar lo que quiera, pero sus fans agradecerían que tocara alguna de aquellas

Hace unos días (concretamente el 24 de mayo) el gran Bob Dylan alcanzó la bonita cifra de 85 primaveras. El imprevisible, triunfador, Premio Nobel y personalísimo Robert Allen Zimmerman es ya (en realidad desde hace décadas) toda una leyenda viviente. Su repertorio acumula varias docenas de títulos inolvidables, recordados, versionados y tarareados desde los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, el enorme compositor se viene negando desde hace mucho a tocar esas canciones en vivo

 

Cierto que, cuando un artista llega a ese nivel de excelencia, tiene todo el derecho de hacer lo que le venga en gana, de tocar lo que quiera, de no someterse a los dictados de la moda, de la prensa e incluso de sus incondicionales. Pero…

 

No es cuestión de repasar su extensísima discografía, puesto que si en algo está todo el mundo de acuerdo es que su talento y su genio parecen no tener fecha de caducidad. Baste recordar que ha publicado la friolera de 40 álbumes de estudio (el primero en 1962 y el último, hasta la fecha, en 2023), nueve en directo, veintitantos recopilatorios… Y entre sus muchas piezas históricas están auténticos iconos de la música del siglo XX, como ‘Blowin’ in the wind’, ‘Like a rolling stone’, ‘Mr. Tambourine man’, ‘The times they are a changing’, ‘Knokin’ on Heaven´s door’, ‘Just like a woman’, ‘Lay lady lay’, ‘Maggie´s farm’, ‘All along the watchtower’, ‘A hard rain´s are gonna fall’, ‘Hurricane’ o la deliciosa ‘I want you’, por citar no más de una docena, aunque cualquier interesado podría mencionar otro medio centenar de verdaderas obras maestras de la música de la segunda mitad de siglo pasado.

 

Por ello, no deja de resultar chocante que, desde hace muchos años, Dylan se niegue sistemáticamente a tocar esas canciones, que son las que lo han situado en el lugar donde hoy está, en ese lugar reservado para los mitos, para los habitantes de los altares del rock. El mismísimo Paul McCartney explicaba no hace mucho que, cuando sale de gira, sabe que la mayor parte de los espectadores han hecho un gran esfuerzo para ahorrar el dinero que vale la entrada, la han atesorado con ilusión, se han imaginado el momento, han luchado y renunciado a muchas horas de su tiempo para estar en los puestos delanteros de la cola y así situarse lo más cerca del escenario…, y claro, lo que esperan, lo que desean por encima de todo, es que interprete esas canciones que llevan toda la vida acompañándolos, melodías que compraron en cualquier formato, que cantaron y cantan con todas sus fuerzas, títulos que siguen causándoles desbordantes emociones… Así, el exbeatle comprende (lo lleva haciendo toda su vida) que no puede dejar de regalar esas canciones (al menos unas cuantas) a ese público ilusionado, muchas veces incapaz de sujetar las lágrimas cuando suenan los primeros acordes de esta o de aquella pieza emblemática. Y Paul, por ese lado, jamás defrauda.

 

El gran Bob Dylan está en su pleno derecho de salir a escena como le dé la gana e interpretar lo que le dé la gana (faltaría más). Sin embargo, bien podría premiar al público, a su público, a los cientos de miles que cada año pagan por asistir a sus conciertos, y situarse ante el micro con la guitarra y la armónica (dejando el lateral del escenario donde parece esconderse detrás de un pequeño teclado) para interpretar cuatro o cinco de aquellas prodigiosas composiciones. Pero apenas deja caer uno de sus temas icónicos por concierto, y jamás él en medio del escenario con la acústica colgada y la armónica al cuello.

 

El genio tiene derecho a ser soberbio y a hacer prácticamente lo que quiera. Sin embargo, también puede tener una atención, una deferencia con su público, con esos incondicionales que lo han situado en ese estatus de genio y le han dado esa situación que le permite mostrar soberbia. Y es que parece desdeñar las deliciosas canciones con las que ha hecho historia, parece que esos títulos le asquean y por eso los arrincona, los olvida y se los niega a sus seguidores sin tener presente que esos versos y melodías son los que le han dado millones, así como una posición de privilegio, un lugar en la historia y, evidentemente, la legitimidad y la libertad necesarias para tocar lo que le venga en gana.  

 

¿Qué no daría un amante del rock para ver a un Dylan de 85 años él solo ante el micro entonando, por ejemplo, el ‘Blowin’…’ (o cualquiera de aquellas) con su guitarra y su armónica? Sería algo impagable, sólo las emociones que provocaría bien valdrían que se olvidara de su soberbia (a la que tiene derecho) durante unos pocos minutos.

 

¿Cuántos escenarios tiene que recorrer Dylan antes de que se le pueda volver a llamar Dylan?

 

CARLOS DEL RIEGO


martes, 12 de mayo de 2026

CANCIONES DE LOS BEATLES QUE REFLEJAN HECHOS REALES DE SU TIEMPO

 


El cartel que inspiró a John para escribir 'For the benefit of Mr. Kite'

 

Nadie podrá negar que los Beatles hicieron historia, de hecho, esa frase es un tópico mil veces repetido. Pero es que, además, también dejaron constancia de hechos reales de su tiempo, algo que, de algún modo, puede interpretarse como una pequeña aportación a la historia de los años sesenta del siglo XX

 

Los años sesenta del siglo XX dejaron mucha historia. Y los Beatles también quisieron dejar constancia de aquel momento a través de algunas canciones.

 

El tema ‘Blackbird’ del llamado ‘Álbum Blanco’ (1968) tenía un trasfondo centrado en la lucha por los derechos civiles en EEUU. El autor, Paul, explicó: “Tenía en mente a una mujer negra, no un pájaro negro. Eran los tiempos del movimiento por los derechos civiles, algo que nos apasionaba a todos, así que esta era una canción para una mujer negra que sufría estos problemas en Estados Unidos. En el texto decía «Te animo a que sigas intentándolo, a que mantengas la fe, hay esperanza». Es decir, en lugar de hablar de «mujer negra que vive en Little Rock», lo convertí en un pájaro, en un símbolo, para que cualquiera pudiera aplicarlo a su problema particular”.

 

Una de las canciones más extrañas de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967) es ‘Being for the benefit of Mr. Kite’, un paisaje caleidoscópico que pretende anunciar una actuación circense del mismísimo Mr. Kite, acompañado por “los Henderson” y otros. Como un pregonero de feria, la canción ofrece un resumen de las increíbles hazañas que Mr. Kite realizará. El tema se basó en un cartel de un circo. John explicó: "La escribí por puro placer poético, sólo para componer una canción porque era el momento. Y tenía que escribirla rápido porque si no, no habría aparecido en el álbum. Toda la canción está inspirada en un cartel victoriano que compré en una tienda de antigüedades que es de una belleza cósmica y que debió celebrarse en el siglo XIX. Todo en la canción proviene de ese cartel, excepto que el caballo no se llamaba Henry”. En la letra decía: “Sobre hombres y caballos, aros y ligas. Por último, a través de un barril de fuego real. ¡De esta forma, Mr. K. desafiará al mundo!”.

 

La balada de Paul McCartney ‘She's leaving home’ (del Sgt. Pepper's), se inspiró en un artículo del Daily Mail de febrero de 1967 sobre una chica de 17 años llamada Melanie Coe que se había escapado repentinamente de casa (al poco volvió).Curiosamente, Coe había conocido a Paul antes de fugarse: en 1963 ganó un concurso de mímica en un programa musical de televisión donde actuaban los Beatles; McCartney era el juez y le entregó el premio. "Al leer la noticia me propuse imaginar qué pudo haber sucedido y salió esta canción", dijo Paul. Lo asombroso es que, cuando leyó el artículo, Macca no tenía ni idea de que había conocido a Coe, y ella, más tarde, no tenía ni idea de que la canción trataba sobre ella. Años después, Coe recordó sus impresiones sobre la canción: “Me asombró lo mucho la canción reflejaba mi vida. Citaba a los padres diciendo cosas como «le dimos todo lo que el dinero puede comprar», lo cual era cierto en mi caso, y luego «después de vivir sola durante tantos años», que me llegó al alma porque yo era hija única y siempre me sentí sola… Escuché la canción cuando salió y pensé que hablaba de alguien como yo, pero no imaginé que hablaba de mí, pues yo no me escapé con un hombre del sector automotriz, así que no podía ser yo. ¡Pero sí era yo!".

 

En ‘Back in the USSR’ (1968) no hay mucha historia; es un recorrido por lugares y cultura soviética, mezclado con una parodia desenfadada de los Beach Boys. Sin embargo, hace referencia a dos instituciones que, aunque vigentes cuando se grabó la canción, ya no existen. La primera, por supuesto, es la URSS, y la segunda, la aerolínea BOAC. Dice la letra: "Volé desde Miami Beach BOAC. No pude acostarme anoche. En el camino, la bolsa de papel terminó sobre mi rodilla. ¡Madre mía, qué vuelo tan horrible!" La British Overseas Airways Corporation dejó de existir en 1974.

 

'A day in the life' (1967) comienza: “Hoy leí las noticias, ¡madre mía!, sobre un hombre afortunado que logró aprobar el examen. Y aunque la noticia fue bastante triste, bueno, no pude evitar reírme. Vi la fotografía. Se voló la cabeza en un coche. No se dio cuenta de que las luces habían cambiado”. El “afortunado que lo logró” era Tara Browne, heredero de Guinness de 21 años, figura habitual de la escena del Swinging London, que sufrió un accidente mortal con su deportivo Lotus en diciembre de 1966. "Escribí 'A day in the life' al piano con el 'Daily mail' ante mí", contó John.

 

En 'Taxman' (1966) Harrison despotrica contra el impuestazo del 95% que la hacienda inglesa le obligaba a pagar. Y de paso señala a dos de los políticos (es decir, parásitos) que se aprovechan de su trabajo. Dice la letra: "No me preguntes para qué lo quiero (Ah, ah, Sr. Wilson). Si no quieres pagar un poco más (Ah, ah, Sr. Heath). El primero es Harold Wilson, primer ministro laborista del Reino Unido entre 1964 y 1970,  bajo cuyo mandato se aprobó el superimpuesto. El segundo es Edward Heath, líder del Partido Conservador y primer ministro entre 1970 y 1974. George quiso, así, señalar a políticos de uno y otro lado para dejar claro que da igual, que todos 'chupan' de tu trabajo.

 

John hizo una referencia real a la agitación política de finales de los 60 en el sencillo de 1968, ‘Revolution’. La canción reconoce la legitimidad de las causas políticas progresistas, al tiempo que advierte contra los excesos y el recurso a la violencia. «Todos queremos cambiar el mundo», escribe Lennon, pero luego añade: «Cuando hablas de destrucción, ¿no sabes que no debes contar conmigo?». Y también dice "Pero si llevas fotos del Presidente Mao no vas a tener éxito con nadie". Curiosamente, años más tarde declaró a la revista Rolling Stone: "Empiezo a pensar que está haciendo un buen trabajo". Claro que entonces no conocía las atrocidades cometidas por Mao. 

 

‘Sexy sadie’ (1968) habla del Maharishi Mahesh Yogi, quien difundió su mensaje a occidente a través de famosos; así en 1967 invitó a los Beatles a un seminario en Gales. Luego lo siguieron a la India, donde John y George quedaron fascinados, mientras Ringo pasaba de todo. El Maharishi fue acusado de abusos sexuales y todos se fueron asqueados del barbudo; y John escribió: “«Maharishi, ¿qué has hecho? Nos has hecho quedar como tontos a todos». Cierto, sólo quería vuestro dinero, vuestra fama y vuestras mujeres.

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 21 de abril de 2026

HACE 66 AÑOS, EN ABRIL DE 1960, MORÍA EDDIE COCHRAN, GRAN PROTAGONISTA E INICIADOR DEL CAMINO DEL ROCK

 


Así quedó el taxi en el que murió Eddie Cochran, quien viajaba en el asiento trasero y salió despedido al chocar contra una farola

 


La prensa inglesa dio gran importancia al accidente en que murió Cochran y resultó herido Gene Vincent


Eddie Cochran fue uno de los que abrieron los caminos del rock & roll por los que, posteriormente, transitaron prácticamente todas las estrellas que han brillado en este universo. Pionero, impulsor, descubridor, Eddie Cochran dejó un estilo mil veces imitado, un carisma único, unas canciones que aun hoy suenan con potencia y magia irresistibles. Fue el 17 de abril de 1960 cuando se estrelló aquel taxi en Inglaterra

 

Dotado de una creatividad desbordante, Cochran se sentía músico desde que tuvo uso de razón. Vivió en aquellos años en que se gestaba el rock & roll, por lo que cada cosa que se hacía (ya fuera componiendo, escribiendo letras, moviéndose en escena, cantando, gritando, bailando…) era total novedad, es decir, eran los momentos en los que el rock & roll formaba su personalidad, esa que ha producido infinidad de discos, estilos, grupos y nombres que forman parte de la vida de millones de terráqueos.

 

Curiosamente, Eddie Cochran había grabado una canción que trataba de homenajear a aquellos otros tres pioneros (Buddy Holly, Ritchie Valens, Big Bopper) que había muerto en aquel accidente de avión que fue calificado como ‘El día que murió la música’; la canción era ‘Three stars’ (‘Tres estrellas’)…, pero en una de esas burlas del destino, el propio Cochran sufrió otro accidente mortal unos cuantos meses más tarde. Así es, un accidente de coche privó a todo el mundo de un talento musical con inimaginables posibilidades. Estaban de gira por Inglaterra Gene Vincent y Eddie Cochran, y viajaban en taxi de un concierto a otro junto a la novia de Eddie, la compositora Sharon Sheeley (quien escribió para Ricky Nelson y otros) y el manager; el resultando del siniestro fue la muerte de Cochran, la destrucción de la ya machacada pierna derecha de Vincent y las heridas de Sheeley, que sobrevivió sin graves consecuencias.

 

Eddie tenía verdadera obsesión por la música; se cuenta que sus padres hasta le tenían que esconder la guitarra, pues su gran ilusión desde niño fue ser músico profesional. El blues y el country eran los géneros en que más a gusto se encontraba, por lo que cuando irrumpe el rock & roll él ya estaba preparado. Tenía 21 años (quienes lo vieron testimonian que siempre fue un adolescente ilusionado) cuando la muerte lo pilló en aquel taxi. Murió al día siguiente; sobrevivieron su novia, su manager y su colega Gene Vincent, quien arrastró su pierna derecha hasta el fin de sus días, diez años después. Autor sobresaliente, Cochran creó piezas fundamentales como los eternos y mil veces versioneados ‘Summertime blues’, ‘Something else’ o ‘C´mon everybody’, los cuales dieron un tremendo impulso al r & r, aportando nuevas estructuras y mostrando distintos caminos y posibilidades; incluso en el terreno del sonido y la técnica de grabación Eddie proporcionó ideas brillantes y eficaces. Era un fantástico guitarrista, un precursor, un gran innovador cuyos gestos han sido imitados una y otra vez: ¡cuántos han copiado sus poderosos guitarrazos! Y también fue músico de sesión, arreglista y, en fin, un artista capaz de tocar cualquier cosa que sonara. Sería difícil citar grupos y autores del pop y el rock de las décadas posteriores que no estén fuertemente influenciados por Eddie Cochran.

 

Aquel fatal 17 de abril de hace 66 años, una rueda del taxi en el que viajaban reventó, el conductor perdió el control del vehículo y se estrelló contra una farola en Rowden Hill. Hoy hay una placa que marca el lugar. Cochran, quien estaba sentado en el centro del asiento trasero, se arrojó sobre su prometida, Sharon Sheeley, abrazándola para protegerla. Posteriormente, se supo que salió despedido del auto cuando la puerta se abrió de golpe. Entre los que se presentaron en el lugar del accidente se encontraba un joven cadete de policía llamado Dave Harman; él fue quien recuperó la guitarra ‘Gretsch’ de Cochran y, hasta que la familia de Eddie la reclamó, Dave aprendió a tocarla por su cuenta. En 1966, como Dave Dee, se unió al exitoso grupo Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick and Tich, que consiguió diez éxitos en el Top 20 del Reino Unido en tan solo dos años.

 

Cuenta la leyenda que un chaval, fascinado por el guitarrista, compositor y cantante estadounidense, iba a ir al siguiente concierto de la gira inglesa de Cochran (el 3 de mayo en el Liverpool Stadium, que se celebró sin Cochran), un chaval llamado George Harrison…, y también cuentan que McCartney convenció a Lennon para entrar a formar parte del nuevo grupo que estaba formando cuando le tocó una de Eddie Cochran. 

 

También se dice que, más o menos a la hora del accidente, salió en Estados Unidos su single ‘Three steps to Heaven’, ‘A tres pasos del cielo’…   

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 8 de abril de 2026

CUANDO DEEP PURPLE SABOTEÓ A UNOS NEÓFITOS AC/DC, Y OTROS CASOS PARECIDOS

 


Resulta increíble que DeepPurple boicoteara a unos novatos AC DC en 1975, pero tal cosa ocurrió


La libertad, el amor, la fraternidad, el buen rollo, la amistad…, son algunos de los temas que el rock & roll ha manejado desde su nacimiento. Sin embargo, se han producido algunos casos en que los celos, los egos o el dinero se han impuesto a cualquier otro sentimiento amistoso o solidario, llevando a la chocante realidad de un grupo de rock saboteando a otro

 

Seguro que ha ocurrido más veces de las que se saben y se cuentan, pero sí están confirmadas ciertas algunas historias de grupos y nombres consagrados, como Deep Purple o Journey, que se valieron de malas artes para torpedear a otros que casi estaban debutando porque los vieron como amenazas a su estatus, o porque sencillamente dejar claro quién era la estrella.

 

Era 1975, los australianos AC/DC tenían nuevo cantante, Bon Scott, y aún se prodigaban en clubes locales. Tras uno de estos conciertos se les presentó la gran oportunidad: una actuación en el Festival Pop de Sunbury, algo parecido a Woodstock pero en australiano, con Deep Purple como cabeza de cartel. Parece que un encontronazo entre un mánager de la banda novata y un técnico de los veteranos derivó en una auténtica  pelea entre bastidores, en la que AC/DC y su equipo se enfrentaron al  equipo técnico y de seguridad de los Purple. En principio se calmó la cosa acordando que la banda más joven actuaría después de los cabezas de cartel, pero… Cuando llegó el momento de actuar, AC/DC descubrió que había desaparecido su equipo de escenario, lo que provocó enfados y enfrentamientos. Finalmente, los australianos se quedaron sin tocar, perdiendo la oportunidad de actuar junto a grandes figuras internacionales y ante miles de personas. Pero en lugar de hundirlos, este episodio impulsó su reputación en el universo del rock. En una entrevista con la Australian Broadcasting Corporation, el guitarrista de AC/DC, Angus Young, recordó: «... al día siguiente sólo se hablaba del incidente en el que AC/DC se había peleado con Deep Purple. Sorprendentemente eso nos proporcionó prestigio y elevó nuestra situación en el ranking del rock».

 

Antes de tener nombre, de sonar por todo el mundo y de que sus pósters decoraran infinitas paredes, Bob Marley & The Wailers fueron invitados a abrir los conciertos de Sly and the Family Stone en una gira en 1973. Los jamaicanos ya habían lanzado internacionalmente su álbum ‘Catch a fire’, pero aún no eran muy conocidos en EE UU. Compartir escenario con el legendario grupo de rock psicodélico, soul y R&B liderado por Sly Stone era una gran oportunidad. Pero tras solo cinco conciertos, la prometedora banda de reggae fue excluida del cartel. El por qué tiene al menos dos versiones. Según algunos, Marley, Peter Tosh y los demás Wailers impresionaron tanto que Sly Stone sintió celos de la calidad y tirón de los recién llegados y exigió sacarlos de la gira. Según otros, el público aún no sabía qué pensar del reggae de los jamaicanos y se quedaba frío ante ellos. En la biografía que publicó Eddie Santiago, ‘Sly: The lives of Sylvester Stewart and Sly Stone’, el mánager de gira de Marley, Lee Jaffee, explicó: “Simplemente tocábamos y el público no reaccionaba, permanecía sentado”. Es difícil de imaginar tal indiferencia. Claro que todo cambió cuando ese mismo año salió ‘Burnin’ con temas como ‘Get up, stand up’ y ‘I shot the sheriff’, que los convirtieron en grandes estrellas.

 

Corría el ya lejano año 1978 cuando Van Halen lanzó un primer y exitoso primer álbum y una gran reputación de conciertos salvajes; además, en sus  filas estaba un extraordinario guitarrista, Eddie Van Halen. Así, fue contratada como banda telonera de Journey en su gira por Estados Unidos. El resultado fue que los teloneros arrasaron con el público noche tras noche. Como admitió Steve Perry, vocalista de Journey en 2020: “Uf, nos daban una paliza cada noche con su irresistible energía… eran imparables”. Pero aquello fue un problema. En unos días Van Halen sufrió el clásico ritual de iniciación del rock. Journey hizo que su equipo técnico cambiara la configuración del sistema de sonido del telonero, arruinando el resultado final y consiguiendo desconcertar a la nueva banda. El bajista de Van Halen, Michael Anthony, explicó que la cosa fue más allá. En una entrevista en ‘Trunk Nation’ dijo: "Journey intentaba echarnos de la gira cada noche con esas jugarretas”. El resultado fue que Van Halen tenían mucho que decir y, en realidad, incluso en aquellos conciertos demostraron que estaban a la altura de cualquier estrella…, o más.    

 

Rick James (muy poco conocido por aquí pero gran vendedor en EE UU con su funk-rock) era la estrella, y Prince el telonero. En 1979 se hicieron todas las faenas que pudieron, cuando el primero acusaba al segundo de no hacer otra cosa que copiarlo: estilo, presencia escénica, desplantes ante el público e incluso su sonido. Cuentan los testigos que estuvieron a punto de llegar a las manos varias veces. Finalmente, Prince (que también se las tuvo con Michael Jackson) superó totalmente a James.

 

The Runaways fue uno de los primeros grupos de rock integrado totalmente por chicas. Y esto fue algo que no gustó a muchos, entre los cuales hubo algunas bandas ya consagradas, como la canadiense Rush. La cantante de ellas, Cherie Curry, recuerda cómo, en 1978 en Detroit, los Rush no dejaban de reírse de ellas estrepitosamente, haciendo gestos que trataban de ridiculizarlas…, e incluso lanzaron un montón de hojas de papel al escenario que, al ser pisadas por las botas de tacón exagerado de las chicas, provocaron más de una caída. Uno de los Rush, el bajista Greddy Lee, dijo que no tenían prejuicios contra ellas por ser chicas, sino porque tocaban “muy mal”…

 

La envidia, los celos y la mala baba existen en todos los ambientes, y el rock no iba a ser excepción.     

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 24 de marzo de 2026

EL DJ MOBY MUESTRA SU NECEDAD AL CALIFICAR DE ‘TRANSFÓBICA’ LA LETRA DE ‘LOLA’ DE THE KINKS, HECHA HACE 56 AÑOS

 

Dave Davis, de The Kinks, rechaza las estúpidas acusaciones de Moby (el calvorota) contra una canción de 1970

 

Hace unos días el Dj y productor neoyorquino Moby declaró al periódico británico The Guardian que no soportaba escuchar la canción ‘Lola’ de The Kinks, pues le parecía “transfóbica”, entre otros calificativos. Es una evidencia del escaso cerebro que demuestran tener las personas que se creen que el pensamiento de hace décadas, siglos o milenios tiene que coincidir con el de hoy, y que hechos, ideas o personas del pasado deberían haber pensado todo como en la actualidad. Un síntoma evidente de pura necedad y engreimiento

 

El tal Moby (quien ha basado sus obras discográficas en ‘samples’, es decir, en la toma trozos de canciones de otros artistas) se ha atrevido a declarar que no soporta ya escuchar la canción ‘Lola’, publicada por The Kinks en 1970, cuya letra califica como “repugnante, transfóbica y tremendamente anticuada”. Dave Davis, hermano del autor de la canción Ray Davis, ha contestado sentirse “profundamente insultado” por esas palabras.

 

La letra de la canción habla de un encuentro entre el protagonista y una persona trans en un bar del Soho londinense, pero en ningún caso contiene palabras despectivas o de rechazo. Algunos de sus versos dicen: “Ella se acercó a mí y me pidió que bailara, le pregunté su nombre y con voz oscura me respondió Lola (…) No soy el tipo más fuerte, pero cuando me apretó casi me rompe la columna (…) No soy tonto pero no puedo comprender por qué caminaba como una mujer y hablaba como un hombre (…) Me sentó en sus rodillas y me dijo ¿no vendrás a casa conmigo? (…) Cuando la miré a los ojos casi me enamoro de mi Lola (…) Los niños serán niñas y las niñas niños. Es un mundo confuso excepto Lola (…) Nunca había besado a una mujer, pero Lola sonrió y me tomó de la mano”. ¿Es posible encontrar fobias en esa atrevida letra hecha hace más de medio siglo o sólo sorpresa?

 

Ray Davis siempre explicó que se había inspirado en las interacciones, encuentros, conversaciones y muchas horas compartidas con personas trans y ‘queer’. De hecho, The Kinks fue acompañado en varias de sus giras por el grupo The Cockettes, una compañía teatral vanguardista, hippy, libertaria, sicodélica y muy ‘queer’, liderada por Hibiscus, artista multidisciplinar que, según se afirma, fue quien inspiró el ‘glam rock’ en Bowie y los otros. Dave Davis recordó como compartieron muchas horas con ellos, a los que apreciaban y con los que se divertían mucho. “¿Por qué este tipo (Moby) nos insulta de modo tan grosero y falso?”, dijo Dave.

 

Es más, la cantante trans Jane County (que liderara el grupo punk-glam Wayne County & The Electric Chairs en 1977) señaló: “Lola es una canción que rompió barreras y sacó a la luz un tema que era tabú. Fue una canción que, para mí, rompió el hielo. Cuando la escuché me emocioné y me asombré que fuera escrita entonces. Siendo yo una persona trans, siempre será una canción muy especial para mí”. Es decir, a un icono trans le encantó la canción y ahora viene alguien a ofenderse en nombre de los interesados…

 

A ello podría añadirse que sólo los más necios utilizan ideología e incluso palabras del presente para referirse a ideas y personas del pasado. Ese Moby (que demuestra tener en su cabeza tantas neuronas como pelos) es el típico engreído que se siente dueño de la única forma de pensar aceptable, de los que calificaría a Shakespeare de racista y machista por su obra ‘Otelo, el moro de Venecia’, o a Julio César de imperialista, o a Cristóbal Colón de traidor por no avisar por whatsapp de su llegada a América.

 

En realidad, ‘Lola’ no fue en absoluto algo “retrógrado y transfóbico”, sino todo un desafío, un atrevimiento impensable en aquel final de los años sesenta, una canción que se enfrentó al pensamiento de su época y que se aventuró por donde nadie había osado.      

 

Lo que sí ha quedado patente es que la sandez total impera en la forma de ‘pensar’ del tal Moby… y de tantos otros incapaces de entender que las ideas y mentalidades avanzan, evolucionan. Igual que la tecnología.

 

CARLOS DEL RIEGO


martes, 24 de febrero de 2026

CLÁSICOS ROCK DE LOS 70 QUE NUNCA DEJAN DE GENERAR DINERO EN CUALQUIER SOPORTE

 

La enorme canción de los Creedence, además de haber vendido millones de discos, ha sido reproducida nada menos que 2.200 millones de veces en Spotify 

Para muchos la de 1970 fue la década dorada del rock y de ella proceden enormes canciones, clásicos del género que no dejan de generar más y más dinero; entonces en vinilo, luego en CD y últimamente en soportes digitales; y si se inventan otros, estas canciones seguirán produciendo. Se escuchan con frecuencia en emisoras de radio de todo el mundo, aparecen en bandas sonoras de películas, en sintonías publicitarias y, en fin, acumulan millones de reproducciones en internet

 

Cada vez que uno de estos clásicos del rock de los 70 se escucha en público o en privado aporta dinero a los autores, intérpretes y discográficas. Son algunas de las canciones clásicas estrenadas en esa década que más pasta han generado y generan. El rock sigue siendo inagotable fuente de ingresos.

 

Una de las más ambiciosas, extrañas y tan extensas que se divide en cinco secciones es la siempre presente ‘Bohemian rhapsody’ de Queen, una especie de ópera en miniatura  que, siguiendo los cánones del rock, nunca debería haber sido un éxito, pero lo fue y aun lo es. Cada una de sus partes provoca profundas emociones, se ha convertido en referente cultural y es universalmente querida, recordada, tarareada. Se trata del tercer single más vendido en Inglaterra (los otros dos son temas benéficos), tocó la cima cuando salió, luego en el 91 al morir Freddie y casi volvió a lo más alto en 2018 al estrenarse la película del mismo título.  En EEUU llegó al Top 10 y vendió más de medio millón de copias en los 70, llegó al número 2 en 1992 tras el elogio y la parodia de la exitosa comedia ‘El mundo de Wayne’ y regresó al éxito con la peli homónima. Solo en Estados Unidos ‘Bohemian rhapsody’ ha vendido más de 10 millones de copias, la mayor cantidad de cualquier canción estrenada en la década de 1970. Acumula tres mil millones de escuchas en Spotify y ha provocado que el público haya comprado otros discos de Queen; así, El Lp ‘Una noche en la ópera’ ha vendido más de tres millones de copias, el ‘Grandes éxitos’ de 1981 supera los nueve  millones, y el ‘Classic Queen’ de 1992 despachó otros tres millones de unidades. Y cuando Sony adquirió el catálogo de Queen en 2024 desembolsó 1.270 millones de pavos. Cifras mareantes, ingresos infinitos para los herederos del autor, el inolvidable Freddie Mercury.

 

Creedence Clearwater Revival apenas necesitó 4 años (de julio del 68 a abril del 72) para publicar siete elepés fabulosos y una lista interminable de canciones eternas y muy fáciles de reconocer e identificar. El gran artífice del inagotable éxito del grupo californiano fue (es) el compositor, guitarrista y cantante John Fogerty, un tipo con una facilidad inigualable para idear melodías, arreglos y estribillos que conectan con cualquiera en cualquier momento. El inventario es kilométrico: desde la jovial  ‘Travelin' band hasta la lógica ‘Lookin' out my back door’, pasando por ‘Proud Mary’, ‘Bad moon rising’, ‘Lodi’, ‘Down on the corner’, ‘Fortunate son’… Pero el sencillo más vendido de Creedence en los 70 es la deliciosa y agridulce balada ‘Have you ever seen the rain?’ Apareció en el LP ‘Pendulum’ (1970), que ‘sólo’ vendió un millón de copias, y el ‘Have you…’ sólo llegó al número 8 en la lista de éxitos en el 71, aunque luego superó los ocho millones de copias. El recopilatorio ‘Chronicle’ despachó otros doce milloncejos de ejemplares y, en fin, esa canción es la más escuchada de los Creedence en Spotify con la friolera de 2.200 millones de reproducciones. John C. Fogerty (casi 81 años) no debe andar mal de pasta.

 

Menos apreciada por estos lares es ‘The joker’, de Steve Miller Band. En principio sólo fue una improvisación de guitarra a ritmo blues y sin mayores pretensiones y su letra siempre fue desconcertante, pero el caso es que alcanzó el número 1 de las listas de éxitos en EEUU y en medio mundo en 1974. Steve Miller habla de su reputación, de que es un vaquero espacial y un  gángster del amor. ‘The joker’ es uno de esos temas que siempre se celebran, tanto que vendió siete millones de discos y otro tanto en descargas y streaming. El Lp donde salió, homónimo, vendió otro millón, mientras que el recopilatorio que la incluía, ‘Grandes éxitos 1974-78’, fue comprado por 15 millones de personas, convirtiendo se en uno de los recopilatorios más vendidos de la historia. Hasta el presente  2026 ‘The joker’ ha sido escuchado 624 millones de veces en Spotify, lo que le generó un ‘poco’ más de dinero a Miller y compañía, al igual que su continua presencia en radio, sus versiones, su uso en publicidad….

 

Blue Öyster Cult no cuenta con un amplio catálogo de piezas de gran éxito (a pesar de tener títulos tan potentes como ‘Cities on flame with r&r’ o ‘Carer of evil’ o ‘Me 262’). Casi lo único que se recuerda de los neoyorquinos (excepto para sus adeptos) es una sola canción, ‘(Don't fear) The Reaper’, que alcanzó el número 12 en 1976, único Top 20 que Blue Öyster Cult. La hipnótica canción habla de la muerte y lo que nos espera al otro lado, y lo hace basándose en ese riff suave y sencillo, pero a la vez poderoso, irresistible. Por otro lado, ayudó a su conversión en leyenda cuando apareció en un famosísimo sketch en el programa estadounidense ‘Saturday night live’ del año 2000. El caso es que este ‘(No temas) a la muerte’ está siempre presente en las listas de reproducción de toda emisora de radio de rock clásico que se precie; también aparece una versión en la película ‘Agárrame esos fantasmas’, protagonizada por Michael J. Fox. Ha vendido cerca de 6 millones de copias hasta la fecha en todos los formatos. El Lp, ‘Agent of fortune’, vendió más de un millón. Y en Spotyfy se ha reproducido más de 707 millones de veces, y la cifra sigue aumentando, o sea, el tema sigue generando ingresos para Buck Dharma (autor), los Blue Öyster Cult y la disquera que lo editó.

 

Ha pasado medio siglo y siguen y siguen generando pasta.

 

CARLOS DEL RIEGO


viernes, 6 de febrero de 2026

CUANDO LA MUERTE SE BURLA DE ALGUNAS FIGURAS DEL ROCK CLÁSICO


Momento en el que un idiota dispara contra el guitarrista de Pantera 'Dimebag' Darrell

 

El destino parece a veces burlarse de la gente, y los grandes nombres del rock & roll no son excepción. Lo más sorprendente es que la muerte parece divertirse haciendo funcionar su guadaña y segando las vidas de figuras del rock clásico el mismo día o en el mismo lugar. Pareciera que la Parca disfruta dando pie a las especulaciones, maldiciones y conjeturas de los aficionados a esto del rock. El caso es que hay ocasiones y sucesos que dan que pensar

 

Lennon y Abbot (de los metaleros Pantera) fueron tiroteados por fans el mismo día con décadas de diferencia. El líder de Nirvana y el de Alice In Chains, potentes representantes del sonido Seatle y adictos a la droga, murieron el mismo día con ocho años de distancia. Mama Cass Elliot y Keith Moon dejaron este mundo en la misma habitación, uno cuatro años después que la otra. Y Waylon Jennings, que debió subir al avión, le deseó entre risas a Buddy Holly que se estrellara ese avión… Y eso sin tener en cuenta la larguísima lista de músicos que palmaron con 27 años.

 

La historia de John Lennon es más que conocida desde finales de los cincuenta hasta el fatídico 8 de diciembre de 1980. Hacía menos de un mes que había lanzado su último disco, ‘Double fantasy’, cuando un imbécil cuyo nombre es mejor no recordar le descerrajó cinco tiros por la espalda; tal descerebrado era un fanático de los Beatles y de Lennon, y en su delirante pensamiento llegó a la conclusión de que matando al músico alcanzaría la fama eterna, aunque más que fama logró la infamia eterna; sigue entre rejas y da la impresión que allí morirá. 'Dimebag' Darrell Abbott fue guitarrista y creador de los demoledores riffs de la poderosa banda de metal extremo Pantera, una de las  más importantes de los 90. El grupo se separó en 2003, cuando Abbot y su hermano Vinnie decidieron deshacerla para formar otra ese mismo año. El 8 de diciembre de 2004, el nuevo grupo actuaba en Columbus, Ohio, cuando durante la primera canción del concierto otro estúpido llamado Nathan Gale abrió fuego contra el escenario y mató a Dime y a otras tres personas e hirió a unos cuantos más. El imbécil era un incondicional de Pantera enfadado porque se había separado y porque, dijo, le habían robado canciones. Palmó allí mismo abatido por la policía. Estúpidos que acabaron con la vida de los autores de la música que amaban.

 

Kurt Cobain, líder de Nirvana, y Layne Staley, líder de Alice in Chains, nacieron en 1967 y ambos representaron como pocos lo que se conoce como el sonido 'grunge', nacido en Seatle. Los dos escribieron y cantaron letras oscuras, íntimas y misteriosas recordadas como himnos de aquel momento y aquel lugar. Ambos murieron el mismo día y en la misma ciudad, Seattle, con unos años de diferencia. A pesar del éxito mundial conseguido, Cobain declaró en 1994 que "nunca supe cómo lidiar con todo aquello; de hecho, si hubiera existido un curso o manual de instrucciones de cómo ser una estrella del rock me habría encantado estudiarlo; me hubiera ayudado". La depresión y la adicción a la droga acabaron con él, y murió de sobredosis el 5 de abril de ese mismo año en su casa de Seattle. Igualmente, el solista de Alice In Chains, Layne Staley, cayó en la maldición de la droga; intentó varias veces esquivarla con programas de rehabilitación, pero nada parecía funcionar. En sus últimos años su adicción le condujo al aislamiento y la soledad más absoluta. Finalmente, el 5 de abril de 2002, ocho años después de Cobain, Layne Staley, sucumbió a una sobredosis en su apartamento de Seattle. La historia parecía repetirse y la muerte cebarse con las estrellas del 'grunge'.    

 

¿Quién no recuerda la gran figura de Mama Cass Elliot cantando el eterno 'California dreamin', o las muecas de Keith Moon mientras tocaba la batería? Ambos fallecieron en la misma habitación del mismo piso... Ella, ya separada de Mamas & The Papas, estaba de gira en solitario y se alojaba en un piso de Harry Nilson en Londres. Allí falleció de un infarto (y no por culpa de un bocadillo, como se dijo) el 29 de julio de 1974 a los 32 años. En septiembre de 1978, Keith Moon, el divertido, imprevisible y juerguista batería de The Who, intentaba mantenerse sobrio (cosa rara en él) y se quedó en el mismo piso de Nilsson. Le recetaron un medicamento para aliviar los síntomas de abstinencia alcohólica; después de una fiesta organizada por Paul McCartney, Moon parece que tomó demasiadas pastillas y murió de una sobredosis el 7 de septiembre de 1978., en el piso de Nilsson, sólo cuatro años después de la muerte de Elliot... En fin, si alguien va a Londres ni se le ocurra alquilar el piso 12 del número 9 de la Plaza Curzon...

 

Waylon Jennings fue pionero del country, pero sus primeros pasos, antes de llegar a la fama, fueron como bajista del grupo de la leyenda del rock & roll Buddy Holly. A comienzos de febrero de 1959, Jennings estaba de gira con Holly y otros músicos: JP Richardson, conocido como The Big Bopper, y Ritchie Valens. El caso es que el frío, los terribles autobuses y la desagradable perspectiva de unas cuantas horas en la carretera, llevaron a Buddy Holly a pensar en alquilar un avión, en Clear Lake (Iowa), aquel fatídico 2 de febrero, para él y sus compañeros de grupo: el bajista Jennings y el guitarrista Tommy Allsup. Al parecer, Big Bopper tenía un buen resfriado y le rogó a Jennings que le cediera su asiento en el Beechcraft Bonanza; el bajista lo vio tan congestionado que no lo pensó mucho y le dejó su puesto en el avión. Por su parte, Ritchie Valens tampoco estaba muy sano y también suplicó a Tommy Allsup que le cediera su asiento; cuentan que Allsup dijo que se lo jugarían a cara o cruz y Valens ganó (o sea, perdió). Como es sabido el 3 de febrero de 1959, 'El dia que murió la música, aquel avión se estrelló y murieron los tres músicos y el piloto. Años después, Waylon Jennings contó que él y Holly bromeaban unos minutos antes del despegue: "Espero que tu maldito autobús se vuelva a congelar·, dijo Holly, a lo que Jennings respondió: "Pues yo espero que tu viejo avión se estrelle". Jennings nunca olvidó aquel terrorífico momento y, como contó tantas veces, la culpa y dolor lo acompañaron el resto de su vida: "Dios mío, durante años y años pensé que yo lo había causado", declaró una y otra vez. Como todo músico, Jennings expresó sus sentimientos con una canción, 'Old friend' en homenaje a Holly y los otros.

 

La Parca a veces se cree graciosa.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 21 de enero de 2026

ROGER WATERS VUELVE A CONFIRMAR SU INFINITA ESTUPIDEZ

 

          

 Cada vez que habla confirma su engreimiento, de enorme soberbia y  total estupidez

El siempre deslenguado e insultante Roger Waters dijo, hace unos días, que no se arrepiente de sus comentarios incendiarios que hizo sobre Ozzy Osbourne meses atrás, los cuales han causado gran revuelo en la comunidad del rock y el metal tras la muerte del cantante de Black Sabbath (julio de 2025). Con sus palabras, Waters confirma, una vez más, su soberbia y engreimiento

 

El cofundador de Pink Floyd (con tanto talento artístico como vanidad y fatuidad) defendió sus comentarios anteriores sobre Osbourne, quien según él no hizo más que “traer cientos de años de idiotez y tonterías al mundo” (¿cientos?), así como su desprecio por la música de  Black Sabbath, en un episodio reciente del programa Piers Morgan, ‘Uncensored’ (BBC).

 

El bajista dijo, sin siquiera mostrar algo de empatía con colegas de profesión ni informarse mínimamente: “¿Tienen que gustarme todos los grupos de rock que han existido o la gente que les arranca la cabeza a los murciélagos?". El muy ignorante ni siquiera se ha informado sobre el asunto, pues todo el mundo sabe cómo fue el suceso después de que el propio Ozzy y el resto de la banda lo contaran cientos de veces: el público solía lanzar al escenario todo tipo de cosas de plástico: serpientes, arañas, cucarachas, murciélagos…; durante un concierto en enero de 1982 le tiraron muchas y muy diversos juguetes de este tipo, pero uno de los proyectiles era un murciélago de verdad, muerto (los bromistas dijeron que lo habían tenido en el frigorífico hasta la hora del concierto), que él creyó como todo lo demás, de plástico, y lo mordió; cuando notó la sangre rápidamente se interrumpió el concierto y fue llevado inmediatamente al hospital, donde le administraron diversas vacunas, sobre todo la de la rabia, que le fue puesta durante semanas.

 

Cuando Piers Morgan le preguntó a Waters si quería disculparse por el dolor que sus comentarios causaron a la familia Osbourne, Waters respondió: "Sí, claro que sí. No es que tenga tiempo para Sharon Osbourne, que es una sionista acérrima... y me ha acusado de todo. Me acusa constantemente porque forma parte del lobby israelí”. (Waters también se refirió a Sharon Osbourne como Karen antes de que Morgan lo corrigiera). Hipócrita hasta cimas incomprensibles, Waters no se da cuenta de que él está acusando a todo el mundo de todo, siempre que opinen de modo diferente a él.

Waters continuó: "Siento mucho que hayas perdido a tu padre, Jack (dijo en referencia al hijo de Ozzy), pero uno habla de cosas, de la gente y de lo que piensa. Fui sincero, dije que no me gustaba Black Sabbath. Era todo histrionismo. No me gusta la gente que les arranca la cabeza a los murciélagos de un mordisco. Me parece repugnante". Insistió una y otra vez en su ignorancia; por otro lado, que guste o no un grupo no justifica el insulto, pues hacer tal cosa es una demostración evidente de engreimiento. Además, lo mismo podrían decir de él aquellos a quienes no les gusta Pink Floyd. Luego añadió: "Sé que está muerto y no puede volver para decir: 'Sí, siento haber arrancado la cabeza a mordiscos a los murciélagos'. Si es que alguna vez lo hizo. ¿Quién sabe si lo hizo o no?" En otras palabras, ahora no está seguro de que tal cosa ocurriera, pero mantiene sus insultos.

 

Cuando el presentador le preguntó por última vez si lamentaba sus polémicos comentarios, Waters respondió: "No me arrepiento de nada en la vida, excepto de no haber tenido más éxito en lograr que la gente comprenda lo importante que es que, como raza humana, reconozcamos y empaticemos con todos nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo". Asombroso, subraya lo importante que es ser empático con el prójimo a la vez que insulta y desprecia a quien le parece. Es difícil ser más hipócrita y demostrar menos cerebro.

 

La guerra entre Waters y la familia Osbourne comenzó en septiembre del 25, unas seis semanas después de la muerte de Ozzy, cuando Waters insultó al fallecido ícono del metal durante una entrevista en el podcast ‘Independent Ink’. Comenzó vomitando: "Estuvo en la tele durante siglos con sus idioteces y disparates".  Si no te gustaba, ¿por qué lo veías, Roger? Luego criticó con dureza la música de Black Sabbath: "Su música me importa un bledo. No me importa Black Sabbath, nunca me importó. No me interesa... '¡ Buah! ' ni arrancarles la cabeza a mordiscos a los pollos ni nada de eso. Me da igual". Cuando le explicaron que en realidad le había arrancado la cabeza de un mordisco a un murciélago, no a un pollo, Waters respondió: "Dios mío, eso es aún peor, ¿no? No sé, ¿es peor arrancarle la cabeza de un mordisco a un murciélago o a un pollo?". Nuevamente confirma su supina ignorancia, pues el más ignorante es el que hace alarde de serlo.

 

El hijo de Ozzy, Jack Osbourne, replicó en Instagram. "Qué patético y desconectado te has vuelto. Parece que la única forma de llamar la atención que tienes es vomitando tonterías contra los demás. Mi padre siempre pensó que eras un imbécil. ¡Gracias por darle la razón!". Sharon Osbourne calificó a Waters de "triste, irrelevante, viejo, miserable y feo". La familia Osbourne también lanzó una camiseta con el texto "Ozzy Rules" (Ozzy manda) pintado con aerosol sobre el nombre de Waters y la frase 'Another prick in the wall' (Otro pinchazo en el muro) impresa en la espalda.

 

Roger Waters siempre fue un envidioso  que envidiaba  el talento de Richard Wright y por eso lo echó de Pink Floyd a voces e insultos; un hipócrita que hablaba y escribía sobre la fraternidad humana mientras insultaba y despreciaba a quien le caía mal, por no recordar que se dice comunista y posee las mansiones más caras en los lugares más caros del mundo; y un músico muy limitado pues sin Wrigth y Gilmour sus ideas como letrista jamás hubieran tenido la mínima trascendencia. No puede extrañar que David Gilmour y su esposa lo hayan descrito varias veces como “megalómano mentiroso, ladrón e hipócrita, un evasor de impuestos, un misógino y enfermo de envidia que, además, hace playback”. Ni que sobre el cantante de U2 vomitara: “Quien conozca a Bono debería engancharlo por los tobillos y sacudirlo hasta que deje de ser un enorme trozo de mierda”. Bono no se rebajó a contestar.

 

Es, sin la menor duda, un fascista de libro que se siente posesor del monopolio de la verdad y, por tanto, legitimado para insultar, despreciar, señalar, humillar… a quien le parezca. Cada vez que habla lo confirma.

 


CARLOS DEL RIEGO