jueves, 28 de mayo de 2026

BOB DYLAN CUMPLE 85 AÑOS. EL GENIO Y LA SOBERBIA

 


 Dylan se ha ganado el derecho para salir a escena como quiera y tocar lo que quiera, pero sus fans agradecerían que tocara alguna de aquellas

Hace unos días (concretamente el 24 de mayo) el gran Bob Dylan alcanzó la bonita cifra de 85 primaveras. El imprevisible, triunfador, Premio Nobel y personalísimo Robert Allen Zimmerman es ya (en realidad desde hace décadas) toda una leyenda viviente. Su repertorio acumula varias docenas de títulos inolvidables, recordados, versionados y tarareados desde los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, el enorme compositor se viene negando desde hace mucho a tocar esas canciones en vivo

 

Cierto que, cuando un artista llega a ese nivel de excelencia, tiene todo el derecho de hacer lo que le venga en gana, de tocar lo que quiera, de no someterse a los dictados de la moda, de la prensa e incluso de sus incondicionales. Pero…

 

No es cuestión de repasar su extensísima discografía, puesto que si en algo está todo el mundo de acuerdo es que su talento y su genio parecen no tener fecha de caducidad. Baste recordar que ha publicado la friolera de 40 álbumes de estudio (el primero en 1962 y el último, hasta la fecha, en 2023), nueve en directo, veintitantos recopilatorios… Y entre sus muchas piezas históricas están auténticos iconos de la música del siglo XX, como ‘Blowin’ in the wind’, ‘Like a rolling stone’, ‘Mr. Tambourine man’, ‘The times they are a changing’, ‘Knokin’ on Heaven´s door’, ‘Just like a woman’, ‘Lay lady lay’, ‘Maggie´s farm’, ‘All along the watchtower’, ‘A hard rain´s are gonna fall’, ‘Hurricane’ o la deliciosa ‘I want you’, por citar no más de una docena, aunque cualquier interesado podría mencionar otro medio centenar de verdaderas obras maestras de la música de la segunda mitad de siglo pasado.

 

Por ello, no deja de resultar chocante que, desde hace muchos años, Dylan se niegue sistemáticamente a tocar esas canciones, que son las que lo han situado en el lugar donde hoy está, en ese lugar reservado para los mitos, para los habitantes de los altares del rock. El mismísimo Paul McCartney explicaba no hace mucho que, cuando sale de gira, sabe que la mayor parte de los espectadores han hecho un gran esfuerzo para ahorrar el dinero que vale la entrada, la han atesorado con ilusión, se han imaginado el momento, han luchado y renunciado a muchas horas de su tiempo para estar en los puestos delanteros de la cola y así situarse lo más cerca del escenario…, y claro, lo que esperan, lo que desean por encima de todo, es que interprete esas canciones que llevan toda la vida acompañándolos, melodías que compraron en cualquier formato, que cantaron y cantan con todas sus fuerzas, títulos que siguen causándoles desbordantes emociones… Así, el exbeatle comprende (lo lleva haciendo toda su vida) que no puede dejar de regalar esas canciones (al menos unas cuantas) a ese público ilusionado, muchas veces incapaz de sujetar las lágrimas cuando suenan los primeros acordes de esta o de aquella pieza emblemática. Y Paul, por ese lado, jamás defrauda.

 

El gran Bob Dylan está en su pleno derecho de salir a escena como le dé la gana e interpretar lo que le dé la gana (faltaría más). Sin embargo, bien podría premiar al público, a su público, a los cientos de miles que cada año pagan por asistir a sus conciertos, y situarse ante el micro con la guitarra y la armónica (dejando el lateral del escenario donde parece esconderse detrás de un pequeño teclado) para interpretar cuatro o cinco de aquellas prodigiosas composiciones. Pero apenas deja caer uno de sus temas icónicos por concierto, y jamás él en medio del escenario con la acústica colgada y la armónica al cuello.

 

El genio tiene derecho a ser soberbio y a hacer prácticamente lo que quiera. Sin embargo, también puede tener una atención, una deferencia con su público, con esos incondicionales que lo han situado en ese estatus de genio y le han dado esa situación que le permite mostrar soberbia. Y es que parece desdeñar las deliciosas canciones con las que ha hecho historia, parece que esos títulos le asquean y por eso los arrincona, los olvida y se los niega a sus seguidores sin tener presente que esos versos y melodías son los que le han dado millones, así como una posición de privilegio, un lugar en la historia y, evidentemente, la legitimidad y la libertad necesarias para tocar lo que le venga en gana.  

 

¿Qué no daría un amante del rock para ver a un Dylan de 85 años él solo ante el micro entonando, por ejemplo, el ‘Blowin’…’ (o cualquiera de aquellas) con su guitarra y su armónica? Sería algo impagable, sólo las emociones que provocaría bien valdrían que se olvidara de su soberbia (a la que tiene derecho) durante unos pocos minutos.

 

¿Cuántos escenarios tiene que recorrer Dylan antes de que se le pueda volver a llamar Dylan?

 

CARLOS DEL RIEGO


martes, 19 de mayo de 2026

LA MENTIRA DEL BUEN SALVAJE Y LA REALIDAD PROBADA POR LA ARQUEOLOGÍA

 


Imagen del Tzompatli hallado en ciudad de México (con miles de restos de cráneos) donde queda patente la costumbre de sacrificar personas de los aztecas con la que acabó Cortés

 

Casi desde el momento en que las tres carabelas llegaron a América, en Europa hubo quien pensó que aquello era el paraíso terrenal y, por tanto, allí no podría haber más que bondad, solidaridad, tolerancia, virtud y, en fin, ausencia total de violencia. Muchos quisieron creer eso por ignorancia y por maldad. Luego, la realidad, lo que contaron los cronistas y documentó la arqueología, evidenciaron que de aquella bondad nada de nada.

 

En definitiva, por más que muchos dijeran, escribieran y quisieran creer otra cosa y negar la evidencia, allí había tanta o más violencia que en el Viejo Mundo, que no existían derechos (algo lógico, pues al no existir la escritura no había forma de promulgar leyes, derechos y obligaciones), que el machismo era absoluto, que la esclavitud era hecho corriente y aceptado y que existían prácticas tan ‘maravillosas’ (así definieron algunos las culturas precolombinas) como los sacrificios humanos y el canibalismo.

 

Autores tan elogiados como el filósofo y ‘moralista’ francés Michel de Montaigne (1533-1592) se atrevió a afirmar (incomprensiblemente) que los nativos americanos eran “seres nobles e incapaces de toda malicia”, que vivían en aquel “paraíso terrenal en el que no existían la envidia ni la avaricia”; y todo ello sin haber estado jamás en América ni haber visto nunca a ninguno de esos a los que tanto elogió (¿por qué afirmaría tal cosa sin saber?). Algo parecido pensaba sobre los nativos americanos el pervertido Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), quien arrancó a sus cinco hijos recién nacidos de las manos de la madre para llevarlos directamente al orfanato, donde casi nadie llegaba a la edad adulta y quien llegaba sería un mendigo hasta la muerte; pero así y todo dijo que “hubiera sido un buen padre” o “no conozco a nadie mejor que yo”; este detestable personaje escribió que los europeos ya habían sido corrompidos por la ambición, el dinero y el poder, y demonizaba la propiedad privada (salvo la suya, claro) y la empresa, y que por ello los salvajes eran seres inocentes ajenos a la maldad. En contra de tal visión de los nativos americanos estaba Charles Dickens (1812-1870), quien escribió un ensayo titulado ‘El buen salvaje’ (1853), donde critica con dureza y sarcasmo la idea de que el salvaje es bueno por ser salvaje; bien informado, comprobó que en la América precolombina no había nada de inocente. Igualmente, la historiadora estadounidense Christina Snyder (1947) ha probado que la esclavitud era práctica general en toda América antes de 1492.

 

La presidente de México (Claudia Sheinbaum) sigue insistiendo en que los españoles cometieron genocidio en México a pesar de que ella sabe que México no existía, a pesar de que ella sabe que los aztecas fueron a su vez conquistadores (y no con diplomacia y regalos, sino a sangre y fuego), a pesar de que sabe que con poco más de 600 hombres Cortés no podía derrotar de ningún modo a un ejército de setenta u ochenta mil guerreros bien pertrechados, entrenados y conocedores del terreno; a pesar de que ella sabe de las atrocidades de los aztecas: guerra, sacrificios humanos, canibalismo, esclavitud (incluyendo la esclavitud sexual); a pesar de que ella sabe que todos los pueblos sometidos por los aztecas (tlascaltecas, chichimecas, totonacas, tarascos…) se aliaron con Cortés en contra de los tiranos; a pesar de que ella sabe que la violencia era lo corriente en aquellas tierras; a pesar de que ella sabe que los españoles llevaron allí conceptos como derechos, leyes, justicia…, además de la escritura, los metales o la rueda. Sí, ella sabe todo eso, pero sigue insistiendo en lo otro, o sea, miente a sabiendas (como todo político) porque la mentira le sirve para tapar lo que es hoy el país que preside (un estado regido por el narcotráfico, la corrupción y la violencia) y, por supuesto, miente para echar la culpa de todas las calamidades actuales de México a lo ocurrido hace medio milenio. Pero lo más increíble es que hay quien opta por creerse todos esos embustes y manipulaciones a pesar de las evidencias, de las crónicas, de la arqueología.

 

Como es sabido, hace unos diez o doce años se descubrió el llamado Huey Tzompantli, una estructura religiosa situada en ciudad de México y cuya construcción se compone de unos 650 cráneos enteros y fragmentos de otros diez o doce mil (muchos de ellos de niños). De todo esto ya escribieron cronistas como Andrés de Tapia o Bernal Díaz del Castillo, quienes iban con Cortés, lo vieron y lo contaron. Ella lo sabe, pero no lo menciona jamás porque no concuerda con su relato de indio bueno, español malo.

 

Del mismo modo, la arqueología confirma todas las atrocidades escritas por los cronistas: los restos de costillas cortadas para extraer el corazón, los cráneos infantiles reventados a palos, los sacrificios por incineración, las evidencias de los cortes en los huesos largos  para ser devorada la carne, los cráneos con huellas indiscutibles de decapitación…

 

También está acreditado que en el sur del continente eran habituales prácticas como la poligamia en la que las mujeres eran propiedad del marido, esclavas que valían menos que cualquier propiedad; que el incesto era cosa común (cuentan los cronistas que el hombre podía golpear y violar a sus hijas porque eran de su propiedad); que en muchas regiones los padres entregaban a sus hijos para que fueran sacrificados o para pagar los impuestos que exigían los pueblos dominantes; que el canibalismo era costumbre muy arraigada, tanto que en algunas zonas al descuartizar a la víctima las madres se untaban de sangre los pezones para que el lactante probara el sabor y participara…

 

Todas estas miserables, arcaicas y detestables prácticas fueron prohibidas, condenadas y, finalmente, erradicadas por los españoles.  

 

Han pasado los siglos y, a pesar de todo lo que se sabe, de todo lo probado, aun hay quien, a sabiendas, sigue insistiendo en la mentira y la falsedad histórica. ¿Por qué?, porque hay que buscar enemigos, porque hay que esconder la culpa propia, porque interesa sembrar cizaña y enfrentamiento entre los buenos (nosotros) y los malos (los demás). Lo peor es que aun hay quien quiere creer la mentira. Y la proclama a gritos aunque sepa la verdad.  

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 12 de mayo de 2026

CANCIONES DE LOS BEATLES QUE REFLEJAN HECHOS REALES DE SU TIEMPO

 


El cartel que inspiró a John para escribir 'For the benefit of Mr. Kite'

 

Nadie podrá negar que los Beatles hicieron historia, de hecho, esa frase es un tópico mil veces repetido. Pero es que, además, también dejaron constancia de hechos reales de su tiempo, algo que, de algún modo, puede interpretarse como una pequeña aportación a la historia de los años sesenta del siglo XX

 

Los años sesenta del siglo XX dejaron mucha historia. Y los Beatles también quisieron dejar constancia de aquel momento a través de algunas canciones.

 

El tema ‘Blackbird’ del llamado ‘Álbum Blanco’ (1968) tenía un trasfondo centrado en la lucha por los derechos civiles en EEUU. El autor, Paul, explicó: “Tenía en mente a una mujer negra, no un pájaro negro. Eran los tiempos del movimiento por los derechos civiles, algo que nos apasionaba a todos, así que esta era una canción para una mujer negra que sufría estos problemas en Estados Unidos. En el texto decía «Te animo a que sigas intentándolo, a que mantengas la fe, hay esperanza». Es decir, en lugar de hablar de «mujer negra que vive en Little Rock», lo convertí en un pájaro, en un símbolo, para que cualquiera pudiera aplicarlo a su problema particular”.

 

Una de las canciones más extrañas de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967) es ‘Being for the benefit of Mr. Kite’, un paisaje caleidoscópico que pretende anunciar una actuación circense del mismísimo Mr. Kite, acompañado por “los Henderson” y otros. Como un pregonero de feria, la canción ofrece un resumen de las increíbles hazañas que Mr. Kite realizará. El tema se basó en un cartel de un circo. John explicó: "La escribí por puro placer poético, sólo para componer una canción porque era el momento. Y tenía que escribirla rápido porque si no, no habría aparecido en el álbum. Toda la canción está inspirada en un cartel victoriano que compré en una tienda de antigüedades que es de una belleza cósmica y que debió celebrarse en el siglo XIX. Todo en la canción proviene de ese cartel, excepto que el caballo no se llamaba Henry”. En la letra decía: “Sobre hombres y caballos, aros y ligas. Por último, a través de un barril de fuego real. ¡De esta forma, Mr. K. desafiará al mundo!”.

 

La balada de Paul McCartney ‘She's leaving home’ (del Sgt. Pepper's), se inspiró en un artículo del Daily Mail de febrero de 1967 sobre una chica de 17 años llamada Melanie Coe que se había escapado repentinamente de casa (al poco volvió).Curiosamente, Coe había conocido a Paul antes de fugarse: en 1963 ganó un concurso de mímica en un programa musical de televisión donde actuaban los Beatles; McCartney era el juez y le entregó el premio. "Al leer la noticia me propuse imaginar qué pudo haber sucedido y salió esta canción", dijo Paul. Lo asombroso es que, cuando leyó el artículo, Macca no tenía ni idea de que había conocido a Coe, y ella, más tarde, no tenía ni idea de que la canción trataba sobre ella. Años después, Coe recordó sus impresiones sobre la canción: “Me asombró lo mucho la canción reflejaba mi vida. Citaba a los padres diciendo cosas como «le dimos todo lo que el dinero puede comprar», lo cual era cierto en mi caso, y luego «después de vivir sola durante tantos años», que me llegó al alma porque yo era hija única y siempre me sentí sola… Escuché la canción cuando salió y pensé que hablaba de alguien como yo, pero no imaginé que hablaba de mí, pues yo no me escapé con un hombre del sector automotriz, así que no podía ser yo. ¡Pero sí era yo!".

 

En ‘Back in the USSR’ (1968) no hay mucha historia; es un recorrido por lugares y cultura soviética, mezclado con una parodia desenfadada de los Beach Boys. Sin embargo, hace referencia a dos instituciones que, aunque vigentes cuando se grabó la canción, ya no existen. La primera, por supuesto, es la URSS, y la segunda, la aerolínea BOAC. Dice la letra: "Volé desde Miami Beach BOAC. No pude acostarme anoche. En el camino, la bolsa de papel terminó sobre mi rodilla. ¡Madre mía, qué vuelo tan horrible!" La British Overseas Airways Corporation dejó de existir en 1974.

 

'A day in the life' (1967) comienza: “Hoy leí las noticias, ¡madre mía!, sobre un hombre afortunado que logró aprobar el examen. Y aunque la noticia fue bastante triste, bueno, no pude evitar reírme. Vi la fotografía. Se voló la cabeza en un coche. No se dio cuenta de que las luces habían cambiado”. El “afortunado que lo logró” era Tara Browne, heredero de Guinness de 21 años, figura habitual de la escena del Swinging London, que sufrió un accidente mortal con su deportivo Lotus en diciembre de 1966. "Escribí 'A day in the life' al piano con el 'Daily mail' ante mí", contó John.

 

En 'Taxman' (1966) Harrison despotrica contra el impuestazo del 95% que la hacienda inglesa le obligaba a pagar. Y de paso señala a dos de los políticos (es decir, parásitos) que se aprovechan de su trabajo. Dice la letra: "No me preguntes para qué lo quiero (Ah, ah, Sr. Wilson). Si no quieres pagar un poco más (Ah, ah, Sr. Heath). El primero es Harold Wilson, primer ministro laborista del Reino Unido entre 1964 y 1970,  bajo cuyo mandato se aprobó el superimpuesto. El segundo es Edward Heath, líder del Partido Conservador y primer ministro entre 1970 y 1974. George quiso, así, señalar a políticos de uno y otro lado para dejar claro que da igual, que todos 'chupan' de tu trabajo.

 

John hizo una referencia real a la agitación política de finales de los 60 en el sencillo de 1968, ‘Revolution’. La canción reconoce la legitimidad de las causas políticas progresistas, al tiempo que advierte contra los excesos y el recurso a la violencia. «Todos queremos cambiar el mundo», escribe Lennon, pero luego añade: «Cuando hablas de destrucción, ¿no sabes que no debes contar conmigo?». Y también dice "Pero si llevas fotos del Presidente Mao no vas a tener éxito con nadie". Curiosamente, años más tarde declaró a la revista Rolling Stone: "Empiezo a pensar que está haciendo un buen trabajo". Claro que entonces no conocía las atrocidades cometidas por Mao. 

 

‘Sexy sadie’ (1968) habla del Maharishi Mahesh Yogi, quien difundió su mensaje a occidente a través de famosos; así en 1967 invitó a los Beatles a un seminario en Gales. Luego lo siguieron a la India, donde John y George quedaron fascinados, mientras Ringo pasaba de todo. El Maharishi fue acusado de abusos sexuales y todos se fueron asqueados del barbudo; y John escribió: “«Maharishi, ¿qué has hecho? Nos has hecho quedar como tontos a todos». Cierto, sólo quería vuestro dinero, vuestra fama y vuestras mujeres.

 

CARLOS DEL RIEGO

sábado, 2 de mayo de 2026

LA EXPLOTACIÓN SEXUAL DE MUJERES GAZATÍES VULNERABLES A MANOS DE HAMÁS

 


Las mujeres en Gaza empiezan a romper el silencio, informa la prensa inglesa a través de digitales árabes


La página web de noticias Jusoor News (está en árabe pero el traductor de Google traslada al español de modo legible e inteligible) contiene información del norte de África y Oriente Medio; se dice independiente y ajena a partidos políticos, basada en Derechos Humanos y abierta a la diversidad. Este periódico digital informaba recientemente de la situación de esclavitud sexual a la que se ven sometidas las mujeres en situación de vulnerabilidad en Gaza 

 

Son varias las ONG´s y organizaciones de Derechos Humanos radicadas en la zona que denuncian la gran vulnerabilidad de hasta 60.000 mujeres en Gaza, que viven aterrorizadas y ‘a disposición’ de los terroristas de Hamás. Además, se han registrado en los últimos años un terrorífico aumento de matrimonios infantiles, embarazos adolescentes y jóvenes forzadas al matrimonio. Es de destacar que de todo esto ya habló Mosab Hasán Yuseff, hijo de Mosab Sheik Yuseff, uno de los fundadores de Hamás, en su libro ‘Hijo de Hamás’.

 

Aunque el riesgo que corren es elevadísimo y cierto, algunos de los habitantes de la franja de Gaza están empezando a perder el miedo y a denunciar las barbaridades que los terroristas están cometiendo contra los gazatíes y, sobre todo, contra las gazatíes. A través del digital Jusoor News, varios diarios británicos publican gran cantidad de testimonios de las víctimas de Hamás.

Así, ha trascendido que las principales víctimas son mujeres sin apoyo familiar, carentes de recursos y, por tanto, muy vulnerables; éstas suelen acudir a organizaciones ‘benéficas’ dependientes del grupo terrorista Hamás, o directamente a figuras poderosas del mismo. De este modo, esas mujeres se ven sometidas a un insoportable acoso que deriva en chantaje sexual, agresiones y violaciones, muchas de las cuales son en grupo. No hay que olvidar que la violencia sexual ya fue denunciada por muchos de los rehenes israelíes capturados tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Es más que sabido que Hamás tiene un control total, durísimo y en toda la franja, a pesar de las negociaciones, conversaciones internacionales y acuerdos de paz. Igualmente, varias ONG´s denuncian gran cantidad de ejecuciones de gazatíes a manos de Hamás, que no tolera discrepancias, críticas ni protestas.  

 

Entre los testimonios de los que se hace eco el británico ‘Daily Mail’ está el de un gazatí (del que no se dice, lógicamente, su nombre) que vio cómo una viuda era agredida sexualmente, salvajemente, en la zona de Gharabli (Deir al-Balah, en el centro de la franja), dentro de una tienda de campaña por un grupo de integrantes de las llamadas Brigadas Qassam (pertenecientes a Hamás). Los testigos del atroz crimen informaron a la dirección de Hamás, la cual les ordenó guardar estricto silencio, y los amenazó si así no lo hacían. Del mismo modo otros testigos denunciaron cómo un organismo ‘benéfico’ de Hamás exigía a una vecina de Gaza que, a cambio de un lote de ayuda humanitaria y un vale de 100 séqueles, se prostituyera y se entregara a unos cuantos integrantes de Hamás. Al parecer estas pautas se vienen repitiendo en toda la franja y afectan, sobre todo, a mujeres pobres, viudas, incluso viudas de ‘mártires’ (miembros del grupo muertos) y sin protector masculino: ellas piden ayuda a soldados y ‘oficiales’ de Qassam, los cuales las chantajean y las obligan a mantener sexo con ellos y a prostituirse con los compañeros. 

 

Un testimonio impactante es de Noor (nombre ficticio), una madre de cuatro hijos, divorciada y desplazada. Ella misma contó por teléfono, desde Gaza y en voz muy baja (precisa el mencionado diario inglés), cómo un religioso la acosó cuando se presentó en una organización islámica de beneficencia suplicando ayuda para sus hijos. El clérigo, ante la presencia de muchos testigos, se limitó a piropearla: “¿separada una mujer tan hermosa?”, y a pedirle su número de teléfono; luego, de noche, le propuso videollamadas de contenido sexual; cuando ella se negó y amenazó con contarlo, él le respondió: “no puedes denunciarme porque aquí yo soy el gobierno”. Esta mujer, Noor, afirma que el suyo es sólo un caso más, puesto que ellos “se aprovechan de la situación de necesidad de las mujeres, muchas de las cuales se ven obligadas a ceder al chantaje, al acoso e incluso a la fuerza, y luego tienen demasiado miedo para contarlo”. También se sabe que ciertos organismo islámicos que pasan por benéficos son, en la práctica, “redes de acoso sexual y abuso sicológico por parte de todos, desde el líder hasta el último trabajador”, afirmó la mencionada Noor.

 

La Associated Press informó en 2025 del caso de una mujer de 38 años que cayó en manos de un hombre que, a cambio de comida, ayuda humanitaria y un trabajo, le exigió prostituirse en su casa; la pobre no tuvo más remedio que aceptar y recibió algo de comer y 100 séqueles, pero nada de empleo. No extrañará que el escritor palestino Hamza Howidy haya denunciado que «muchísimas mujeres están sufriendo más y peores abusos sexuales que antes del alto el fuego». Igualmente, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha constatado y documentado un brutal aumento de matrimonios forzados de niñas entre 14 y 16 años, y también de embarazos de adolescentes de padre desconocido. Además, el activista humanitario Ahmed Fouad Alkhatib, de organizaciones como ‘Realign for Palestine’ o ‘Project Unified Assistance’, afirma que muchas ONG que trabajan sobre el terreno saben de todos estos abusos, pero no se atreven a denunciarlos ante la situación de terror que Hamás ha impuesto en toda la franja.

 

Y a todo ello hay que añadir la costumbre de vender a las hijas casaderas (desde que son adolescentes) a cambio de bienes como coches, vales de comida, ayuda de diverso tipo o, directamente, dinero en efectivo. No será necesario recordar que todo esto es apenas la punta del iceberg.

 

Esta es la situación.

 

CARLOS DEL RIEGO