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jueves, 23 de julio de 2026

CUATRO ÉXITOS DEL ROCK USADOS ESTÚPIDA Y EQUIVOCADAMENTE EN ANUNCIOS PUBLICITARIOS

 


Nike usó el 'Revolutión' de los Beatles para promocionar sus zapatillas, sin más permiso que el de Yoko y MIchael Jackson, propietario de los derechos. Pero la cosa no funcionó

 

Los músicos de rock (como los demás) viven de los discos, giras, conciertos, merchandising…, pero a veces ceden derechos de sus canciones para anuncios; y otras veces, las agencias de marketing y publicidad maniobran sutil y suciamente para tomar una canción famosa y convertirla en lo que no es con fines puramente económicos. Así, hay grandes títulos, verdaderos clásicos del rock, que han sido usados en comerciales de un modo totalmente opuesto a su intención y la de sus autores

 

Seguramente, Janis Joplin hubiera torcido el gesto si hubiera vivido en 1995, cuando la marca de coches Mercedes utilizó su canción 'Mercedes Benz' para promocionar un automóvil. El tema (del que Janis era coautora) es una  sátira del materialismo inspirada en un verso del poeta beat Michael McClure. Primero la improvisó durante una tarde de juerga nocturna, y luego la cantó sin haberla ensayado en un concierto esa misma noche. El batería Clark Pierson explicó: "Cuando ella empezó nos miramos unos a otros e intentamos seguirla”. Por si fuera poco, Janis decidió grabarla en el estudio de improviso, pero desgraciadamente fue la última canción que grabó antes de su trágica muerte. Por todo ello (espontaneidad, crítica cultural, sátira) parece contradictorio que la firma automovilística alemana la eligiera para sintonía de uno de sus anuncios. Al parecer, ésta quiso modernizar su imagen y convencer a compradores jóvenes..., que tuvieran suficiente pasta.  En todo caso, a Janis (que tenía un Porsche) seguramente no le hubiera gustado la jugada comercial; eso sí, los herederos de Joplin (sus hermanos Michael y Laura) justificaron la operación diciendo que "Es un homenaje tanto a la canción como al coche"...

 

¿Quién no ha vibrado, tarareado, entonado el 'Revolution' de los Beatles? Todo interesado sabe que el tema habla de la protesta política, de la complejidad de la revolución y, en fin, de la revolución violenta como solución. Sin embargo, en 1987 la marca de zapatillas Nike la usó para una de sus campañas. Cuando salió el anuncio, la compañía del cuarteto de Liverpool, Apple Records, demandó a Nike, a EMI, a Capitol Records y a la agencia de publicidad Wieden & Kennedy por 15 millones. Alegaron que nadie había consultado a los Beatles supervivientes..., pero resultó que Yoko Ono (siempre esta tiparraca), que estaba en directiva de Apple, había avalado el trato sin avisar a nadie. Además, Michael Jackson había comprado los derechos y legalmente podía vender la canción para publi o lo que fuera. Pero el anuncio, con su aparente intención artística, no funcionó. El tema de Lennon sobre el lado violento de la revolución, los cambios sociales y la ingenuidad de ciertos revolucionarios tenían demasiada profundidad para un simple y ramplón mensaje comercial.

 

Pocos temas se atreven a hablar de las subculturas urbanas, transgresoras y marginales (originalmente de Nueva York, pero en realidad de cualquier ciudad) como el hipnótico 'Walk on the wild side' de Lou Reed, con su secuencia de bajo, su voz irónica, sus coros hechizantes, su saxo... Producida por Bowie y Mick Ronson, hace referencia a prostitutas, homosexuales, transexuales..., a comienzos de los años 70 del siglo pasado. Lou Reed no ganó mucho con la canción, al menos cuando salió, pero lo situó definitivamente en los altares del rock & roll y le dio gran reconocimiento en la prensa especializada. Pero claro, Reed necesitaba y deseaba más dinero que prestigio. Por eso accedió, en los años 80, a que fuera sintonía de un anuncio de motos Honda, y en 2011 de la marca de ordenadores HP. Los más ortodoxos señalaron que Reed, en otro tiempo adalid antisistema, se había dejado comprar; sin embargo, en 1986 (Lou murió en 2013) declaró: "También yo tengo que pagar el alquiler, ¿y no pueden aceptar una maldita broma?".

 

En 2002 la marca de pantalones vaqueros Wrangler usó el 'Fortunate son' de los Creedence para anunciar su producto. Las imágenes muestran gente riendo y disfrutando bajo la bandera de EEUU..., aludiendo a lo 'afortunadas' que eran esas personas. Sin embargo, la intención de la canción es muy diferente, pues es una crítica dura y descarnada del reclutamiento de los jóvenes para ir a la guerra de Vietnam, pues viene a decir que el 'Hijo afortunado' paga y se libra, mientras que los otros... Esto es lo que quiso denunciar John Fogerty cuando la escribió en 1969. El spot elude las frases más embarazosas y evidentes, las que se refieren a la guerra, dando a la canción un barniz de felicidad que tendrían los compradores y consumidores de esos pantalones. NI que decir tiene que el propio Fogerty cogió un enorme berrinche, pero como había sido engañado para vender sus derechos a Fantasy Records, o sea, al timador Saul Zaent, no pudo decir nada, ni denunciar, ni señalar a Zaent como manipulador.

 

Son cuatro, pero, en realidad, la lista de piezas emblemáticas del rock cuya intención ha sido tergiversada por la publicidad podría alargarse bastante.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 25 de junio de 2026

LA ASOMBROSA TRAYECTORIA VITAL DE ERIC BURDON, 85 AÑOS, MÁS ALLÁ DE LA CASA DONDE NACE EL SOL

 


Eric Burdon y BB King en los estudios Stax en 1977

 

No hay quien piense en Eric Burdon sin pensar en su maravillosa interpretación de ‘The house of the rising sun’ (‘La casa del sol naciente’). Pero es que el cantante británico ha sido muchísimas cosas más y, a sus recién cumplidos 85 años, podría escribir una extensa bibliografía con sus anécdotas, vivencias y batallitas junto a otros nombres deslumbrantes de la historia del rock & roll

 

Cuentan que en cierta ocasión asustó a a Jim Morrison jugando a la ruleta rusa con una lámpara de araña de cristal. Que se metió LSD con Janis Joplin en el Fillmore. Que era íntimo de Jimi Hendrix, que era asiduo de la casa de John Lee Hooker en Detroit, que una vez lo asaltaron a punta de pistola, que cabalgó por el desierto con su amigo motero Steve McQueen o que, tras una ‘fiesta’, se convirtió en la inspiración para el personaje 'The Eggman' de la canción 'I Am The Walrus' de The Beatles . Y al parecer todo ello es rigurosamente cierto...

 

Considerado uno de los mejores cantantes de blues y derivados, y poseedor de una voz apasionada y declamatoria, cuando militaba en los primeros The Animals, el fundador de los Stones, Brian Jones, lo proclamó “el mejor cantante de blues que jamás haya salido de Inglaterra”. Entre sus muchos admiradores están Robert Plant, Iggy Pop, David Johansen, Patti Smith o el propio Bruce Springsteen, quien en cierta ocasión (ya en este siglo) afirmó que Burdon es como “un gorila con traje que sonaba como si Howlin' Wolf hubiera salido de la piel de un chico de 17 años”; y su guitarrista Steve Van Zandt describió su voz “tan potente y profunda que inventó el género del blues de hombre blanco que canta en tonos tan graves como si fuera negro”.

 

A terminar con sus primeros Animals, en la segunda mitad de los 60, se mudó a San Francisco en plena explosión hippy entre alucinógenos, amor libre y un hedonismo desenfrenado. Él mismo recuerda: “Por aquel entonces tenía interminables conversaciones con gente como Hendrix y John Steel de The Animals. Estábamos convencidos de que no íbamos a vivir más allá de los 30, lo que nos llevó a vivir la vida al máximo y, claro, al consumo de todo. Cada vez que probabas algo nuevo, corrías un riesgo. Yo lo superé, pero muchos de mis amigos no. Conocí personalmente a Janis Joplin y casi desde el primer momento me di cuenta de que estaba destinada a la autodestrucción”. Y sigue: “Jim Morrison estaba completamente fuera de control todo el tiempo. Lo veía a menudo, así que estaba cerca para ver qué le pasaba. Estaba hecho un desastre y todos sabíamos que era imposible hacerle entrar en razón. Ese intento de conectar con él fue lo que me ayudó a superar esa etapa”.

 

También mantuvo buena relación artística con Bo Diddley, aunque nunca coincidieron ni llegaron a tocar juntos. El primer Lp de Animals contenía un excelente 'The story of Bo Diddley’, un homenaje sincero al gran pionero. Burdon explica: “Nunca coincidimos. Yo me iba cuando él estaba en el escenario, y viceversa. Éramos como barcos que se cruzan en la noche, pero sin hablar nos entendíamos…, en otro plano. Una vez le dijo a uno de mis managers de gira: ¡Dile a ese pequeño bastardo blanco que grabe más canciones mías!”.

 

Siempre fue admirador de los grandes 'bluesmen' estadounidenses, por eso, "cuando estos grandes músicos de blues (John Lee Hooker, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson) pasaban por Inglaterra, los promotores locales me pedían a mí a mis amigos de la Universidad de Newcastle, que los acompañáramos. En aquella época, los británicos no sabían cómo tratar a los negros. Así que me encargaron cuidar de John Lee Hooker y enseñarle la ciudad. También solía firmarle los autógrafos en su lugar, pues en aquel entonces ni siquiera sabía escribir su nombre. Lo agradecía muchísimo. Cuando luego llegué a EE UU con The Animals, lo primero que hice fue ir a su casa en Detroit y allí pasé una semana". Burdon quiso cantar con la emotividad de Ray Charles y la fuerza de Big Joe Turner, pero con la voz saliéndole de las entrañas. Él mismo dijo que "el cantante negro de blues era mi héroe, mi líder... Hice todo lo posible por sonar como él”.

 

Con The Animals Burdon consiguió muchos éxitos, aunque la cosa no era un camino de rosas, ya que había muchos celos en el seno del grupo, sobre todo con el teclista Alan Price, quien apareció como único arreglista de ‘The house…’ y, por tanto, quien se llevó la parte del león de los beneficios. Burdon declaró una vez: “Espero que se fría en el maldito infierno”. En realidad, la mala gestión era una constante en los grupos de los 60; en año y medio publicaron tres discos e hicieron dos giras por Europa y tres por EEUU. “Lo que parecía una vida maravillosa se convirtió de repente en algo horrible; horas encerrados en camerinos, ir a ciertos lugares a horas fijas, agotadoras sesiones de fotos... No era para lo que me había apuntado. Fue divertido durante un tiempo, pero pronto se volvió realmente demoledor. En cuanto entrabas en una banda así, te convertías eras un prisionero”.

 

Entonces llegó el LSD: “Me permitió ver las cosas desde una perspectiva diferente, de otras formas de ver la vida. Fue asombroso. Me despertó en muchos sentidos y me abrió a muchas cosas. Pero ocurrieron muchas cosas. Fiestas de Brian Epstein con los Beatles y otros gigantes del rock británicos, líos de faldas, líos de y por drogas, la visión gay de Brian Epstein y el cuidado que había que tener para que no te consideraran gay a ti (¡qué bobada!, viéndolo hoy), su viaje a la India… Y la muerte de Brian Epstein…; para entonces vivía en Los ángeles y tenía vecinos como Allan Wilson y su Canned Heat, Frank Zappa, David Crosby, John Phillips, Cass Elliot, Grateful Dead…, fue una experiencia embriagadora, una avalancha de sensaciones”.

 

Uno de los grandes recuerdos de Burdon fue cuando se convirtió en ‘The  Eggman”, del ‘I am the Walrus’ de Beatles. Una vez le contó a Lennon que una novia jamaicana le rompió un huevo sobre su cuerpo desnudo y comenzó a lamerlo: “Recuerdo estar en una fiesta y al señalar a esa chica John me dijo: ‘¡adelante, Eggman!’. Y el apodo se me quedó”.

 

A finales de los sesenta  fundó la banda de funk War, en la que casi todos eran “pandilleros negros”; de hecho, muchos nos copiaron, desde Sly Stone a Earth Wind & Fire”. Así, “Cuando en septiembre de 1970 debutamos en Inglaterra todo fueron felicitaciones, pero unos días después llegó la tragedia, Jimi Hendrix (que había tocado con ellos como invitado) moría de sobredosis. Me destrozó que un tipo con el que había hablado tantísimo nos dejara. Fuimos los últimos con los que tocó”. Y Jim Morrison: “Tras una noche de excesos con Jim bajé a la mañana siguiente con una Magnum 44 y disparé contra la lámpara de araña. Morrison huyó mientras los cristales caían a raudales. Fue la última vez que nos vimos”. Y Steve McQueen, con quien congenió gracias a las motos. “Por esa época salía a montar en moto, y una vez vi a un tipo pasar a mi lado a 130 por hora cruzando dunas. ¿Quién es ese?, pensé. Y era Steve. Salí disparado tras él y lo alcancé. De hecho, tenía un terraplén de arena, formado naturalmente por el movimiento del desierto, que tenía las mismas dimensiones que el salto que hizo en la película La gran evasión”.

 

En 1994 The Animals entró en el Salón de la Fama del Rock & Roll, pero Burdon, resentido, no apareció. En 2013 (tras superar problemas físicos) volvió a girar por EEUU y volvió a grabar, todo con notable éxito. Y es que: “Todavía puedo salirme con la mía, pero eso es lo que te permite el rock and roll, que puedes decir lo que quieras siempre que tenga tres acordes y un ritmo”.

 

En mayo cumplió 85, y aun conserva voz y actitud… ¡Qué Animal!

 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 9 de marzo de 2026

EL ROCK RECUERDA A MUJERES QUE HICIERON HISTORIA

 


Imagen juvenil de Rose Dunn, inmortalizada por el grupo Poco en su tema

 'Rose of Cimarron'

 

Es un hecho que los hombres acaparan la mayoría de los acontecimientos que han marcado el devenir de la Historia, pero no son pocas las mujeres que dejaron huella para siempre y tienen presencia en los libros. Por ello, no extraña que el rock & roll haya dedicado grandes temas a algunas

 

Los nombres de mujer aparecen menos que los de los hombres en los manuales de Historia, cierto, pero también son abundantes las mujeres que han dejado constancia de su paso por el mundo, e incluso a veces han sido grandes protagonistas de la Historia y de la cultura popular. Así, el universo del rock & roll, como reflejo del saber del pueblo, ha convertido a algunas en objeto de grandes y señaladas composiciones.

 

Todo un icono de valentía femenina en tiempos donde tal virtud pertenecía sólo a los machos es Juana de Arco (1412-1431), un personaje con gran peso histórico en la Europa Medieval y cuyo nombre es reconocido en cualquier parte. Mística y guerrera, acaudilló ejércitos franceses en la Guerra de los Cien Años pero, como es sabido, fue quemada por hereje por los ingleses. Son varias las canciones que la tienen como personaje principal, entre ellas hay dos del mismo grupo, Orchestral Manoeuvres in the Dark, que en 1981 le dedicaron ‘Joan of Arc’ y acto seguido ‘Maid of Orlenas’ (La doncella de Orleans). Tienen las dos un aire melancólico muy típico en este dúo, identificado con el más cadencioso techno-pop. La primera ofrece un texto enigmático que habla de una “muchachita católica enamorada”, que “todo lo que tiene que hacer es decir las palabras correctas”; la segunda, que alcanzó mucho mayor éxito, también tiene una letra misteriosa y espiritual en torno al corazón de Juana y de su disposición a entregarlo todo, hasta su vida, por mantener sus convicciones. Está claro que Juana de Arco ha vencido al paso del tiempo.

 

Es obligado detenerse en las seis esposas de Enrique VIII. Sobre ellas publicó el virtuoso teclista inglés Rick Wakeman en 1973 el monumental ‘The six wives of Henry VIII’. Es sabido que la Historia considera a este rey un sátrapa que se casaba y al poco cortaba la cabeza a su esposa; sin embargo, la realidad es que ‘sólo’ cortó un par de cabezas de sus mujeres, las de Ana Bolena y Catalina Howard (aparte liquidó gente por decenas de miles). El álbum que Wakeman dedicó a esas mujeres es instrumental, cada esposa tiene su propia pieza y, según él mismo explicó, responde a sus propias percepciones acerca de cada una. El disco tiene ese barniz sinfónico y progresivo tan característico del rock de aquellos años, y es un deslumbrante despliegue de todos los instrumentos de teclado que estaban disponibles: sintetizadores, melotrón, órgano eléctrico, piano de cola y electrónico, órgano de iglesia, clave...

 

La científica Marie Curie (1867-1934) es una de las cuatro personas que han ganado dos Nobel. Los alemanes Karftwerk, cuadriculados y mecánicos, subrayaron el mérito de la descubridora de la radiactividad, Marie Curie, en su emblemática ‘Radio-Aktivität’ (1975). La atmósfera que el grupo logró en este tema causó gran impacto en aquel momento, e incluso su escueta melodía se quedó para siempre en la memoria de los que tuvieron la suerte de descubrirla en su día. Habitualmente parcos en los textos (su propuesta se basa en el protagonismo de la máquina), Kraftwerk se refiere a la señora Curie como la científica que enseñó al mundo ese fenómeno que “está en el aire para ti y para mí”. Mencionada casi de refilón, nadie necesitó nunca preguntar quién era esa asombrosa señora que murió a causa de esa ‘Radio-Aktivität’.  

 

Sólo los especialistas saben de la historia de la conocida como ‘Rose of Cimarron’, una chiquilla llamada Rose Dunn (1878-1955) que a los 15 años se integró en una banda de forajidos del viejo oeste. Rose tiraba de colt, manejaba el lazo, montaba a caballo como uno más y seguramente tomó parte en más de un tiroteo junto a un famoso pistolero, George ‘Bitter Creek’ Newcomb, de quien fue pareja. Lo curioso es que fueron los hermanos de Rosa, convertidos en caza-recompensas, los que liquidaron a Newcomb y cobraron los 5.000 $ que daban por él, vivo o muerto. Ella, que no presenció la refriega, terminó por abandonar esa vida, se casó y llegó a la vejez. Esta cinematográfica vida fue  convertida en la deliciosa canción ‘Rose of Cimarron’ por los estadounidenses Poco en 1976. Un evocador y elegante country-rock arropa las cálidas voces que transportan a los días de caminos, fogatas y soledad. Aunque no fue la única, Rose tuvo tanto coraje y arrestos como sus compinches masculinos.

 

La voz rasposa de la cantante estadounidense Kim Carnes escaló alto en las listas en 1981 con una canción, ‘Bette Davis eyes’, que recordaba a algunas de las grandes estrellas de los años dorados de Hollywood. Así, ahí aparecen históricas del cine como Jean Harlow o Greta Garbo, mujeres fatales que, junto al hechizo de los ojos de Bette Davis, “te harán rodar como un dado” y, en fin, serás un pelele en sus manos. Y es que las grandes divas del cine siempre mostraron mucho carácter y personalidad poderosa, de modo que rara vez fueron juguetes en manos de los hombres. Más bien al contrario.

 

Charlotte Corday (1768-1793) ha pasado a la Historia como la asesina de Jean Paul Marat. El bilioso, vengativo y sanguinario revolucionario, conocido como ‘El amigo del pueblo’, era un entusiasta de la guillotina en los años de la Revolución Francesa: señalaba a diario candidatos al cadalso (monárquicos o revolucionarios moderados), elaboraba listas negras, elogiaba ejecuciones en masa como la ‘Masacre de septiembre’ y, en fin, siempre exigía sangre y cabezas en sus violentísimos escritos. Charlotte tenía 25 años cuando entró con engaños en casa de Marat, quien estaba tomando un baño para aliviar sus problemas de piel. Ella le recitó una lista de diputados fugados y él (según una versión) dijo: “todos estarán ante la guillotina antes de una semana”. Sin más palabras, la joven le clavó un cuchillo en el corazón. Como era de esperar, la justiciera acabó en la guillotina. El escocés Al Stewart le escribió en 1993 ‘Charlotte Corday’, una preciosa melodía presidida por un piano en la que el cantante se refiere más al fantasma de Charlotte que a ella misma, vestida  de negro, acechando en la noche, paseando por el pasillo y buscando perdón. Sin embargo, la verdadera Charlotte nunca pidió perdón ni se arrepintió.  

 

El rock también ha rendido homenaje a mujeres protagonistas de la Historia.

 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 5 de enero de 2026

CANCIONES DE LOS SESENTA QUE FRACASARON COMO ORIGINALES Y LUEGO FUERON GRANDES ÉXITOS

 


La versión original del 'Tainted love' de Gloria Jones de 1964 que pasó desapercibida.

Cuando el rock & roll dio sus primeros pasos y luego, junto con el pop y otros géneros, comenzó a ser fenómeno de masas y a convertirse en una industria que movía millones, los cantantes no tenían que ser los autores de las canciones, de hecho, era excepcional que el que ponía la cara en la carátula del disco fuera también el compositor de la pieza musical. Así, la mayoría de las canciones iban cambiando de manos, sobre todo en los años sesenta, lo que supuso que muchos lanzamientos fueran auténticos fracasos que, luego, en otras voces y contextos se convirtieron en enormes éxitos.

Quien es aficionado a este negocio del rock conoce títulos como ‘Twist & shout’, ‘Red red wine’, ‘Tainted love’, ‘Time is on my side’ o ‘Black magic woman’. Son temas que fácilmente se asocian a grupos que, con ellos, alcanzaron gran éxito. Sin embargo, cuando salieron esas canciones pasaron totalmente desapercibidas, no tuvieron la mínima repercusión y bien puede considerarse que fueron auténticos fracasos de ventas y popularidad. Pero luego, con el tiempo y otras voces la cosa cambió.

 

Todo el mundo tararearía el ‘Twist & shout’ gracias a la versión que The Beatles lanzaron en 1963, cuando la pieza pasó de desconocida a imprescindible. Escrita por Phil Medley y Bert Russell, y producida por Phil Spector con un toque rythm & blues, fue grabada inicialmente por un grupo desconocido, The Top Notes, cuya versión de 1961 no logró nada de nada. Al escucharla hoy no hay nada destacable, salvo quizás la potencia de la voz principal. Al año siguiente, la versión de The Isley Brothers tuvo mayor repercusión con esa estructura de grito y respuesta que tanto éxito tuvo luego, empezando con The Beatles. Éstos la tocaban siempre en sus actuaciones en clubes de Hamburgo, lo que explica la precisión de la grabación, que sólo exigió dos tomas. La voz rasposa de Lennon, debida a un resfriado, le da ese algo que la hizo única y, por fin, éxito atemporal.

 

Todo el mundo sabe de Neil Diamond, de su facilidad para la composición y la gran cantidad de éxitos que ha escrito (más de 50 han llegado a los primeros puestos de las listas). Compuso y lanzó ‘Red red wine’ en 1967, que sólo llegó al puesto 62 de Billboard. Al año siguiente la grabó el jamaicano Tony Tribe, que le dio un ritmo reggae con el que llamó la atención, ligeramente, en Reino Unido. Esta versión sedujo a UB40, que decidió lanzar su versión en 1983. Curiosamente, UB40 no sabía que Neil Diamond era el autor y había lanzado el original, de hecho, creían que el autor, N. Diamond, era el jamaicano Negus Diamond. En todo caso, UB40 la llevaron al número 1 en 1988.

 

Pocos serán los que no hayan escuchado el ‘Tainted love’ de Soft Cell, que fue tremendo éxito en todo el mundo a partir de 1981; sonó en todas las pistas de baile, vendió millones y estuvo más de 40 semanas entre las 10 primeras en las listas británicas (y de medio mundo). Por si fuera poco, ha sido usada en sintonías de anuncios de televisión y radio y se escucha en bandas sonoras, lo que indica su enorme popularidad. El original lo lanzó la cantante de soul Gloria Jones (luego pareja de Marc Bolan, de T Rex, y madre de su hijo), cuya versión de 1964, escrita por Ed Cobb, fue una cara B que fracasó sin dejar rastro… Hasta que Soft Cell la recuperó en el 81 con esos sintetizadores que la pusieron en todas las pistas de baile y programas de radio.

 

Es fácil pensar que el ‘Time is on my side’ es original de los Rolling Stones. Escrita por el compositor y arreglista de Filadelfia Jerry Ragovoy en 1963 como una pieza sencilla con influencias góspel, la estrenó el trombonista de jazz Kai Winding y su orquesta. Pasó desapercibida. El año siguiente, con retoques en música, arreglos e incluso letra, volvió a grabarla la cantante de soul Irma Thomas; salió como cara B de un single y no entró ni en el puesto 50 de las listas, es decir, siguió desconocida. Pero ese mismo 1964 la tomaron los Rolling Stones (dos versiones, ambas con aportación vocal de la propia Irma Jones) y, sin que esté muy claro el por qué, se convirtió en gran éxito, sobre todo en EEUU. Desde entonces la han grabado muchos otros, pero la versión que permanece en la mente de todo aficionado es la de los Stones, que convirtieron un tema desconocido en una pieza legendaria.

 

Cuando se menciona Fleetwood Mac se piensa en sus éxitos incontestables de los años setenta, ya en EEUU, con un pop rock brillante y contagioso. Sin embargo, el grupo ya había deslumbrado en los sesenta en Inglaterra con un blues rock potente, sólido. Con estos parámetros el guitarrista Peter Green hizo el ‘Black magic woman’, que hoy sigue sonando fresca, audaz; pero apenas llamó la atención en Inglaterra, donde llegó a un modesto puesto 40 en las listas, aunque en el resto del mundo fue totalmente ignorada. Pero en 1970 el hispanoamericano Carlos Santana la reconvirtió en un trepidante rock sicodélico para su banda, Santana, dejando a todo el todo el mundo boquiabierto con la legendaria versión que el año anterior había presentado en el Festival de Woodstock. Dentro del Lp 'Abraxas', la pieza (que incorpora trocitos del 'Gypsy queen' del guitarrista de jazz húngaro Gábor Szabó) se transformó por completo en un vibrante tema psicodélico que llegó al número 5 de las listas y se convirtió en una de piezas icónicas de Santana. 

 

Ha ocurrido muchas veces que un original no seduce pero, con otra voz, con otro arreglo y en otro contexto, pasa de patito feo a bellísimo cisne.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 10 de octubre de 2024

ROGER WATERS Y DAVID GILMOUR, ENEMIGOS ÍNTIMOS CON PINK FLOYD DE FONDO

 


Roger Waters, enfadado con quien se atreve a llevarle la contraria

 

Recientemente se ha reavivado (si es que alguna vez se enfrió) el duro enfrentamiento entre los artífices de los grandes éxitos de Pink Floyd, Roger Waters y David Gilmour. Así, preguntado éste si existía la posibilidad de volver a verlos juntos sobre un escenario, el guitarrista sentenció tajantemente: “Absolutamente ninguna”. La enemistad, la inquina mutua de dos leyendas del rock vive nuevos episodios

 

No hay que olvidar que el año pasado las hostilidades entre ambos se volvieron abiertas, duras, acusatorias e insultantes. La esposa y colaboradora de Gilmour, Polly Samson, escribió en las redes que Waters era un “apologista de Putin, un megalómano mentiroso, ladrón e hipócrita, un evasor de impuestos, un misógino y enfermo de envidia que, además, hace playback”. Gilmour reenvió el mensaje y añadió que “Cada palabra es demostrablemente cierta”.

 

Y no hace mucho el guitarrista y cantante echó más leña a la hoguera: “Tiendo a alejarme de las personas que apoyan activamente a dictadores genocidas y autocráticos como son Putin y Maduro”. Por todo ello, sentencia Gilmour: “Nada, absolutamente nada me haría compartir escenario con alguien que apoya y aplaude el trato que esos y otros como esos dan a disidentes, a las mujeres, a los homosexuales. Con quien sí me encantaría volver al escenario es con Rick Wright (teclista de Pink Floyd fallecido en 2008), a quien Roger trató tan mal y que era una de las personas más amables y con mayor talento musical que he conocido". No se deja nada, no se corta nada el señor Gilmour .

 

Otro motivo de disputa, de guerra abierta, es el grupo que compartieron, pero esto parece haberse solucionado. Pink Floyd ha vendido no hace mucho su catálogo musical, su nombre y su imagen por 400 millones de dólares (no se incluyen los derechos de autor). El acuerdo, del que se venía hablando desde hacía tiempo, supuso un alivio para Gilmour, que había estado buscando distanciarse de su antigua banda y de quien se adueñó de ella: “Mi sueño era quitarme de encima la toma de decisiones y las discusiones que conlleva mantener la maquinaria en marcha. No me interesaba la venta desde un punto de vista financiero. Sólo me interesaba salir del baño de barro en el que he estado metido por culpa de alguien desde hace mucho tiempo”.

 

Waters siempre ha cargado contra todo aquel que le lleva la contraria, contra todo el que se atreve a tener ideas distintas a la suya (evidencia de mentalidad totalitaria y fascistoide de quien se cree comunista siendo millonario). Sus iras se han vuelto contra el cantante de U2, Bono. Se ha sabido que al comenzar la guerra de Israel contra Hamás e Hizbolá, en una  entrevista con el canal islamista Al Jazeera TV (un medio fiable y veraz, claro), Roger Waters insultó e incluso amenazó a Bono después de que éste se acordara en el escenario de las víctimas de los ataques terroristas de Hamás en Israel en octubre de 2023. El bajista echó sapos y culebras por la boca: “Cualquiera que conozca a Bono debería engancharlo por los tobillos y sacudirlo hasta que deje de ser un enorme trozo de mierda. Tenemos que empezar a hablar con esta gente y decirles que su opinión es repugnante y degradante”.

 

Nadie es un santo, nadie es perfecto, nadie tiene la razón absoluta. Pero es evidente que Roger Waters no es lo que se dice un modelo de demócrata que acepta opiniones diferentes a la suya. No puede extrañar que un ególatra de este calibre (dotado de gran talento) vaya sembrando insultos, odio, cizaña.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

“EL ROCK HA MUERTO”, REPITE DESDE HACE DIEZ AÑOS GENE SIMMONS

 


 Gene Simmons afirma desde hace años que el rock & roll está muerto

El cantante, compositor y bajista de Kiss Gene Simmons, el que sacaba dos palmos de lengua en sus conciertos, viene repitiendo desde hace diez años su teoría de que el rock & roll está muerto. Tan rotunda afirmación la apoya en dos razones estrechamente vinculadas

 

El tipo lleva en ese negocio desde la década de los setenta del siglo pasado y, por tanto, conoce a la perfección y de primera mano todos los entresijos y particularidades del asunto, es decir, sabe muy bien de qué está hablando. Así, desde 2015 viene repitiendo, a la mínima oportunidad que se le da, que el rock & roll ha muerto, y para sustentar tan contundente sentencia ofrece dos razones: los consumidores de música apenas pagan por ella (a diferencia de cuando había que comprarla en soportes físicos), y como consecuencia, ya no aparecen grandes nombres en el planeta del rock & roll. Apoya esta teoría el hecho de que coinciden en el tiempo la aparición de los archivos digitales con la desaparición de verdaderas estrellas, esas que superan barreras temporales y generacionales. ¿Tiene razón el lenguaraz miembro de Kiss?

 

Simmons dijo afirma textualmente desde hace una década: “El rock está muerto porque si echamos la vista atrás observamos que desde 1958 hasta 1988, que son 30 años, la aparición de grandes figuras del rock & roll es continua. Teníamos a Elvis, Chuck, Jerry Lee…, luego The Beatles (los vi por la tele en el show de Ed Sullivan, y jamás me hubiera dedicado a esto sin ellos), The Stones, Who, Pink Floyd, Dylan, Creedence y así sucesivamente… Luego llega la parte ‘pesada’, Purple, Maiden, AC DC… y ahí se puede poner a Kiss. Y U2, Prince, Bowie, Eagles, Guns N’ Roses, Green Day… y Motown, por supuesto. Pero desde 1988 hasta hoy, ¿quiénes están a la altura de cualquiera de esos?, ¿quién son los nuevos Beatles? Está claro, el rock ha muerto. Y eso se debe, en resumen, a que las nuevas bandas no se han tomado el tiempo (o no los han dejado) de crear glamour, emoción y material épico”.

 

El repaso es impresionante, tanto que las comparaciones no pueden ser más odiosas. “Es que no hay bandas nuevas que propongan lo que aquellos propusieron. Me encantan Nirvana, Pearl Jam e incluso Foo Fighters, pero son bandas surgidas hace unos 30 años. En definitiva, son bandas viejas”. Evidentemente, el deslenguado de Kiss dice verdades como puños.

 

Y sigue explicando el músico: “No se puede nombrar a otra gran banda de rock, de esas que continuarán escuchándose décadas después de su desaparición, y no se puede porque no las hay, porque el joven que forma su grupo no puede ganarse la vida con él y, por tanto, no puede desarrollar su talento. Y es así porque tan pronto como los fans pudieron descargar y compartir archivos gratis, las nuevas bandas no tuvieron la oportunidad de ganarse la vida. Y eso me rompe el corazón, porque hay tantos músicos y compositores jóvenes con mucho talento que nunca van a tener la oportunidad que yo tuve... Todo lo que es gratis o cuesta un centavo cuando debería costar un dólar o más, se entiende como algo sin ningún valor”.

 

Finalmente, Gene Simmons (que sin duda conoce a la perfección el terreno que pisa), concluye: “Hay cosas buenas por ahí, pero los que empiezan no van a tener la oportunidad que tuvimos nosotros. No tendrán una compañía discográfica que, por abusona que fuera, hiciera la promoción por todas partes, una compañía que te diera anticipos que nunca tenías que devolver y que eran imprescindibles para que pudieras dedicarte a tiempo completo al rock & roll y desarrollar lo que tuvieras dentro. ¿Cómo puedes haces eso si estás regalando tu música por una centésima de centavo por una descarga? Los fans mataron lo que amaban cuando empezaron a descargar y compartir archivos de forma gratuita. Dejaron sin apoyo a los que empezaban. Ese momento fue el principio del fin del rock & roll”.

 

Tales deducciones y afirmaciones, basadas en hechos indiscutibles, parecen conducir a la realidad por mucho que cueste aceptarla: Ya no hay gigantes del rock porque las bandas, los compositores, los que vivían de ese trabajo hasta 1988, hoy apenas ganan unas migajas por su trabajo y, lógicamente, no pueden dedicar a ello todo su tiempo, su talento, su vida.

 

En resumen, ¿el rock & roll ha muerto?

 

CARLOS DEL RIEGO

 

martes, 27 de agosto de 2024

60 AÑOS DEL PRIMER CONCIERTO DE BEATLES EN EEUU Y DE SU VALIENTE ACTO ANTIRRACISTA

 


The Beatles durante aquel concierto de su primera gira por EEUU en 1964

 

En agosto de 1964 Los Beatles llevaron a cabo su primera gira por EEUU. Son sesenta años, parece mucho o poco, según. En aquellos años, en la década de los sesenta del siglo pasado, el racismo estaba perfectamente implantado en la sociedad estadounidense, de hecho, las declaraciones o actos antirracistas protagonizados por blancos eran una rareza. En 1964, cuando Los Beatles llegaron, se negaron a tocar ante una audiencia segregada

 

Hacía unos meses que gran parte de las leyes de separación racial habían sido abolidas, aunque eso no borró el racismo de la sociedad estadounidense. Los blancos que no lo eran apenas ejercían de antirracistas, entre otras cosas por la presión de los muchos grupos supremacistas que existían (existen). En este contexto, casi recién llegados a EEUU, en septiembre de 1964, Los Beatles tenían que actuar en Jacksonville, Florida, pero al enterarse de que los blancos estarían en una parte del recinto y los negros en otro, los cuatro dijeron que no, que en esas condiciones no tocaban. Había que ser muy valiente…

 

La decisión fue instantánea y unánime: “No vamos a aparecer en el escenario si no se permite a los negros colocarse donde les dé la gana”, dijeron tajantemente en un comunicado unos días antes del 11 de septiembre de 1964, fecha del  concierto. “Jamás hemos actuado para audiencias segregadas y no vamos a empezar ahora. Preferimos perder el dinero”. A pesar de que los organizadores se tiraban de los pelos, no se podía decir más claro. Y es que, además de sus sentimientos absolutamente contrarios a la discriminación, los cuatro Beatles eran unos vehementes y abiertos admiradores de los grandes músicos negros, a los que tenían por sus principales referencias artísticas. La idea de menospreciar al negro era para ellos inconcebible.  

 

Un locutor de radio llamado Larry Kane acompañaba al grupo en aquella gira. “Dijeron muy claramente que si el público iba a estar separado no se presentarían. Los cuatro fueron rotundos y se mostraron inflexibles en este aspecto. Fue muy sorprendente que cuatro chicos tan jóvenes tuvieran tan fuertes convicciones y que lo mostraran tan valiente y abiertamente a pesar de que sabían que tal postura irritaría a muchos estadounidenses”, dijo Kane.

 

Una mujer negra, la doctora Kitty Oliver, tuvo la (inmensa) suerte de asistir a aquel histórico concierto siendo adolescente. Al entrar pensó que le iban a ordenar ir el sitio desde el que ver la actuación (siempre el peor, claro), pero nadie se le acercó, nadie le dijo nada. “Entré con los codos pegados al cuerpo para no rozar a nadie, pues me vi sola en un mar de caras blancas. Pero me coloqué donde quise. Al empezar el concierto el público, blanco y negro, se puso en pie al unísono, gritando y saltando. Empezó a sonar el ‘She loves you’. Me olvidé de todo y canté todo lo fuerte que pude. A mi lado había un chico blanco muy joven que bailaba y cantaba a la vez que yo. Cantamos juntos, sólo existían los Beatles. A la salida vi a otros negros, nos miramos sorprendidos porque nadie nos había dicho nada por estar mezclados con los blancos”.

 

El concierto estuvo envuelto en la tormenta. Literalmente, porque el huracán Dora azotaba las costas de Florida, y aunque había pasado lo más fuerte el día del concierto, aun había terribles ráfagas de viento, así que los timbales y tambores de Ringo fueron clavados al suelo. A todo esto alguien dijo que el batería era judío y hubo amenazas de muerte. Sin embargo, no se produjo ningún incidente de carácter racista durante el concierto. Tocaron después de dos grupos de negros y otros dos de blancos, media hora, doce temas.

 

Aquello fue un precedente, pues a partir de ese momento sus contratos incluirían una cláusula antirracista. En el año 2011 se subastó y se vendió (por 23.000 $) el contrato del concierto de Beatles en San Francisco en 1965 en el que se especificaba en uno de sus puntos: “No se obligará a los artistas a actuar ante una audiencia segregada". Años después Paul recordaba: “Carecíamos totalmente de prejuicios raciales. No íbamos a tocar ante audiencias segregadas. Los cuatro compartíamos esta actitud, y por eso jamás nos planteamos actuar en Sudáfrica o en cualquier otro país donde los negros fueran discriminados. Nuestra forma de pensar era muy simple, ¿por qué separar blancos y negros?, eso es una estupidez”. Y añadía: “Fuimos inteligentes e hicimos lo correcto. En Liverpool tocábamos muchas veces con grupos negros y con público blanco y negro”. Luego añadió: “Creo que aquel fue el primer concierto para un público no segregado. Luego nos aseguramos de que nuestros contratos incluyeran una cláusula que impidiera separar. Nos parecía de sentido común”.

 

Hoy puede parecer que aquel gesto de los Beatles en 1964 fue poca cosa, pero había que ser muy valiente para situarse frente de los abundantes y muy poderosos grupos racistas que había entonces allí. Es este otro aspecto en el que los Beatles se adelantaron a todos, incluso a su tiempo.  

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 1 de julio de 2024

EN 1969 LOS INIMITABLES CREEDENCE PUBLICARON TRES ELEPÉS, TRES, CON TEMAS ETERNOS

 


 Creedence Clearwater Revival son inimiitables, inolvidables, eternos

Fueron los Creedence algo especial en la historia del rock & roll, diferente a todo lo anterior y posterior, tanto que nadie se ha atrevido nunca a imitarlos; ha habido muchos que han adaptado y grabado sus canciones, pero jamás ningún grupo se ha parecido (intencionada o involuntariamente) a los Creedence. Y entre sus abundantes méritos está el haber publicado tres álbumes totalmente originales en sólo un año. Algo inaudito

 

Básicamente los Creedence son rock & roll, pero en sus arreglos aparecen muy diversos matices e instrumentos de todo tipo, de modo que las inspiradísimas melodías de John Fogerty pueden tener barnices de rock pantanoso (‘swamp rock’), delicias country más o menos montañés, ambientes pop de una elegancia sencilla y sin imposturas, detalles psicodélicos, blues cargado de pasión, rock & roll imparable… La banda sólo duró cinco años, tiempo suficiente para asombrar, vender y dejar títulos fáciles de tararear pasen los años que pasen.

 

Pero es que hace 55 años, en el icónico 1969, llevaron a cabo una hazaña singular: los Creedence Clearwater Revival publicaron nada menos que tres elepés totalmente originales, es decir, nada de recopilaciones o discos en directo. En enero de ese año salió ‘Bayou country’ (‘País pantanoso’), el segundo de su carrera y el primero cien por cien Creedence; entre sus títulos está el emblemático ‘Born on the bayou’, la eternamente versionada ‘Proud Mary’ o su arrolladora versión del clásico r&r‘ Good Golly miss Molly’.

 

En agosto salió ‘Green river’, que se abría con el tema homónimo, una fantástica pieza que combina el rock sicodélico con el country-rock y que habla de la infancia de John. El Lp contiene otros imprescindibles de los Creedence como la arrebatadora ‘Conmotion’, la cadenciosa ‘Lodi’, poseedora de una de esas melodías tan tan contagiosas, y de esos solos de guitarra limpios, luminosos, irresistibles, o la evocadora, melancólica ‘Bad moon rising’.

 

Y en noviembre de 1969 publicaron otro álbum cargado de encanto, ‘Willy & the por boys’. El tema de apertura, ‘Down on the corner’, es una delicia country-blues sólo al alcance del ingenio más agudo; otros títulos esenciales de este Lp son el reivindicativo ‘Fortunate son’, que expresa lo malo de no ser un ‘hijo afortunado’ a la hora de ir a la guerra; también tiraron de la tradición al hacer su propia versión del clásico carcelario ‘Midnight special’.

 

¡Tres álbumes en menos de doce meses! Y prácticamente todo lo pensaba John Fogerty, hasta el punto de que a mediados de los setenta circulaba por ahí la especie de que una vez terminada la grabación, el cantante, compositor y guitarrista americano cogía un humilde casete  y se bajaba al coche para escuchar la canción como la escucharían los jóvenes en las radios de sus autos; y si con esta audición no quedaba convencido volvía para retocarla... Tal vez sea solo leyenda, pero encajaría.

 

Idolatrado en todo el mundo, las canciones de los Creedence han salido en cientos (sí, cientos) de películas, series de televisión, spots publicitarios, obras literarias, videojuegos, en los discos e incluso en las letras de las canciones de otros artistas a lo largo de los años. Sus canciones funcionan en cualquier momento, en cualquier parte, en cualquier cultura.

 

Cada uno de estos tres elepés es una verdadera antología. Y eso que, al menos a primera vista, cada canción parece de una sencillez al alcance de cualquiera…, pero sólo lo parece, puesto que lo más difícil es hacer sencillo lo complicado. Estas canciones de los Creedence son, en fin, atemporales, bien pudieron haberse escrito y grabado ayer. Aunque ya hace 55 años.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 5 de junio de 2024

EL MUNDO Y SUS CONFLICTOS SEGÚN EL PRISMA DEL ROCK

 


James Brown ya dijo hace casi sesenta años que este es un mundo de hombres, aunque la canción la escribió una de sus novias

 

Continuamente llueve información sobre el ciudadano, noticias de todo tipo y de todo el mundo, crónicas, sucesos, informes que llevan a pensar que el mundo es una auténtica locura con infinitos conflictos. El rock siempre ha observado y reflexionado sobre todo ello con muy brillantes canciones

 

Se ha dicho, escrito y cantado que el planeta es como un avispero, un gigantesco embrollo con múltiples y variopintas locuras aquí y allí, confusión y descubrimiento, calamidades, violencia…, e incluso también buenas noticias. A pesar de todo, en general, cualquier tiempo pasado no fue necesariamente peor ni mejor. Y si el receptor de noticias se deja influir por los titulares catastrofistas y escandalosos caerá en el pesimismo; sobre todo teniendo en cuenta que sólo es noticia la mala noticia. Los que escriben rock, siempre sensibilizados por todo lo que los rodea, por lo que ven y lo que oyen, han escrito algunas de sus mejores obras después de haber interiorizado y procesado las desdichas y malos tragos que afligen a los terrícolas. Puede deducirse que el rock & roll hace buena la frase del autor romano Terencio: “Soy humano y nada humano me es ajeno”.   

 

El tema de The Temptaions ‘Ball of confusion’ (1970) es como un compendio de titulares que conforman una realidad preocupante. Es una canción protesta (rara en Motown) que presenta una visión muy pesimista del mundo, sobre todo desde la perspectiva de la comunidad negra estadounidense. El título, ‘Bola de confusión, eso es el mundo hoy’, describe una situación caótica tanto a escala local como global. Los versos (cantados a modo de conversación) señalan claramente a los políticos: “vota por mí y te pondré en libertad”; hablan abiertamente del problema de las drogas: “jóvenes dando vueltas con la cabeza en el cielo”; denuncian el racismo: “gente adentro y afuera, ¿por qué?, por el color de su piel”; expresan desconfianza e incluso temor: “miedo en el aire, tensión en todas partes”; mencionan los problemas más cercanos: “los niños crecen demasiado pronto (…) el desempleo aumenta rápidamente (…) impuestos, inspectores, cobradores”; también dice resignada: “nadie sabe a dónde va esto”, y sin embargo “la banda sigue tocando”. Una frase señala el momento preciso del que está hablando, “el nuevo disco de los Beatles es un gas”, pero es curioso que todo lo mencionado se ajusta al presente… 

 

Siempre con frialdad robótica, los alemanes Kraftwerk describen un mundo distante y carente de alma en su ‘Computer world’, un mundo presidido por la tecnología y dirigido por las entidades más poderosas. En medio de una atmósfera aséptica, minimalista, el cuarteto de androides no construye frases, sino que se limita a lanzar palabras sueltas, conceptos que afectan a todo el mundo: “negocios, números, dinero, gente (…) crimen, viajes, comunicación, entretenimiento”, y también señala centros de poder: “Interpol, Banco de Alemania, FBI, Scotland Yard”, repitiendo una y otra vez “mundo de computadoras”. Probablemente los inventores de la música techno ya se barruntaban en 1980 el mundo hipertecnologizado que se venía, pues además del tema que le da título, el álbum contiene otros de similar intención, como ‘Ordenador personal’, que equivaldría a ‘portátil’, o ‘Amor de computadora’, que en palabras de hoy sería ‘amor virtual’. Sea como sea, los alemanes tenían claro que el planeta iba a convertirse en un yonqui de la electrónica, lo digital… Y eso que aun no sabían de la inteligencia artificial.    

 

‘Wild world’ (1970), ‘Mundo salvaje’, también parece describir la realidad del planeta, una realidad bronca e incierta. Es una pieza de referencia de los años setenta y una melodía tan inspirada como pegadiza. Cat Stevens (que nació Steven Georgiou y hoy es Yusuf Islam) la hizo pensando en la eterna búsqueda de la paz y la felicidad en que el hombre está embarcado, pero a través del individuo; el texto habla del abandono del hogar, de la tristeza de dejar lo conocido y agradable (la relación amorosa) y enfrentarse a lo que hay en el mundo: “recuerda que hay mucha maldad ahí fuera”, y que “es un mundo salvaje y no se puede sobrevivir con una sonrisa”. En todo caso, el autor aclaró: “es una canción sobre mí”. 

 

El poderoso clásico de James Brown ‘Its a man´s man´s world’ (1966) está desarrollado como si se tratara de un sermón. El texto fue escrito en su mayor parte por su novia Betty Newsome, la cual se inspiró en la Biblia y en su experiencia con sus ex, incluyendo el propio Brown; mucho después dijo que, en realidad, ella lo escribió todo, pero Brown se olvidaba siempre de pagarl derechos. El texto explica que el hombre ha aportado casi todos los avances materiales, pero sin la mujer no es nada, de hecho, afirma, sin ellas el hombre estará perdido y amargado. Publicada hace casi 60 años, seguramente Betty no pretendía que fuera sólo una queja. Y difícilmente pensaría en machismo alguien tan machista como James Brown. Eso sí, el significado del título lo suscribirían hoy millones de personas. 

 

De los años de la Guerra Fría procede la apocalíptica y, a la vez, divertida ‘Two tribes’  (1984) de Frankie Goes To Holliwood. El trasfondo de tan trepidante canción es el temor a una guerra atómica, algo que en aquellos momentos no parecía tan imposible, pues había ‘dos tribus’ (EE UU y URSS) dispuestas a aniquilarse y llevarse al mundo por delante. Y es que el asunto de la guerra es una constante en toda la historia del planeta. Vídeo imprescindible.

 

John Lennon sueña en su emblemática e imperecedera ‘Imagine’ (1971) con un mundo sin poderes, sin posesiones, sin religiones, sin guerras, sin hambres, un mundo presidido por la hermandad…, un mundo unido (utópico, vamos); pero aunque “es fácil si lo intentas”, también “puedes decir que soy un soñador”. El caso es que esa humanidad ideal está lejos, aunque todo el mundo coincidirá con el beatle en que esa utopía no deja de ser un objetivo deseable.

 

Títulos excelentes que dejan bien a las claras que el entorno del rock &roll siempre ha estado conectado a la realidad del planeta.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 22 de mayo de 2024

1971, CONCIERTO DE PINK FLOYD EN LONDRES CON PULPO Y PECES MUERTOS

 


 Pink Floyd buscaba espectáculo y sorpresa con el pulpo hinchable, pero la cosa se desmadró

En 1971 el público del rock estaba fascinado con los éxitos y repercusión de los grandes festivales: Monterey Pop, Woddstock y, en Inglaterra, el de la Isla de Whigt. Por eso, había emprendedores ilusionados con llevar al mismo Londres uno de esas grandes reuniones de público y grupos de rock. Pink Floyd fue uno de los elegidos para el cartel, pero Waters y compañía quería dar algo más que música, así que se les ocurrió instalar un gigantesco pulpo hinchable 

 

El organizador consiguió que le permitieran llevar el macro concierto al Crystal Palace Bowl de Londres, que hasta ese momento estaba reservado a la música clásica. El escenario de este recinto bordea un estanque, un lago pequeño, con el público al otro lado del agua. Allí se llevó el festival, The Garden Party, que incluía actuaciones de los estadounidenses Mountain, los poco conocidos hoy Sutherland Brothers & Quiver, The Faces y Pink Floyd.  

 

El caso es que Pink Floyd deseaba ofrecer algo más que un concierto al uso, por lo que idearon colocar en el agua un enorme pulpo hinchable con tentáculos de 25 metros (el cual había sido usado en una exposición de un museo de Ámsterdam unos años antes). La idea era que el pulpo empezara a inflarse en cierto momento del concierto de Pink Floyd, como si saliera poco a poco del agua para sorpresa y pasmo de la audiencia; el artefacto se hincharía lentamente, de modo que tras la enorme cabeza irían emergiendo los interminables tentáculos.

 

El día era caluroso, pero con un lago al lado el público no tardó en echarse al agua con el bicho a medio salir. Lógicamente, el personal empezó a jugar, retozar y simular un ataque con los tentáculos, los cuales sufrieron notables daños. Los encargados de la bestia de goma intentaron insuflar más y más aire, pero el aire comprimido y el azufre produjeron bajo el agua algo parecido a llamas, con el consiguiente pánico. En todo caso el cefalópodo hinchable estaba tan deteriorado, tan flácido que ya no hubo forma de ‘resucitarlo’.

   

En la laguna había peces que, con el pulpo y su aire comprimido, las bengalas que se lanzaron, los petas y colillas y la muchedumbre, empezaron a aparecer en la superficie boca arriba (se dice que el potentísimo sistema cuadrafónico también contribuyó a la ‘masacre’). Así, de repente, el estanque estaba lleno de gente medio enloquecida, una estructura de plástico gigantesca flotando y miles de peces flotando entre todo. Para completar el cuadro, empezó a llover torrencialmente; unos salieron del lago y buscaron refugio, pero la mayoría pensó que ya estaba suficientemente mojada como para salir del agua, y allí siguieron mientras más y más peces muertos iban apareciendo en la superficie.

 

El batería Nick Mason recordaba que “la cosa no se hubiera descontrolado tanto si unos cientos de fanáticos demasiado desinhibidos y con la mente totalmente ‘alterada’ no se hubieran desnudado y lanzado al agua entre un  griterío ensordecedor. Me acordé de la novela de Julio Verne ‘Veinte mil leguas deviaje submarino’. No faltaba ni el pulpo. Lo peor es que algunos de los enloquecidos fans se pusieron a jugar con las tuberías de aire, las dañaron e incluso algunos quedaron atrapados, enredados”. Y concluye Mason su recuerdo con una divertida reflexión: “Estuvieron a punto de ahogarse y, lo que es peor, de estropear la actuación”.

 

Todo se saldó con una facturita que el ayuntamiento de Londres (lo que se llamaba Greater London Council) envió a Pink Floyd por los daños producidos en el lago y, claro, por lo que costaría reemplazar los peces muertos.

 

La experiencia del hinchable no debió parecerles tan mal a Waters, Gilmour, Mason y Wright, aunque cambiaron el pulpo en el agua por el cerdo volando. ¡Lo que no pase en un concierto de rock!

 

CARLOS DEL RIEGO