miércoles, 6 de febrero de 2013

EL HOMO HABILIS Y MARY LEAKY El buscador Google ha rendido homenaje a la arqueóloga británica Mary Leaky al cumplirse un siglo de su nacimiento. Ella y su marido Louis fijaron el comienzo de la trayectoria del hombre al encontrar y dar nombre al más antiguo de los representantes del género Homo

Aspecto que pudo tener el
 Homo Habilis (F. Facchini)
Mary Leaky observando las huellas
de Laetoli























El apellido Leaky es sinónimo de Arqueología, de Prehistoria, de especies humanas extinguidas, de los ancestros del hombre de hoy. Como el buscador Google anuncia (6-II-13), se cumple un siglo del nacimiento de Mary Leaky, esposa de Louis y madre de Richard, todos ellos reconocidos arqueólogos e impulsores del estudio de las familias humanas que han existido y se han extinguido.

Todo el aficionado a la Prehistoria sabe que los Leaky llevaban muchos años trabajando en la garganta de Olduvai (Tanzania), buscando y encontrando gran cantidad de fósiles; cuentan que su hijo Richard se quería apropiar de alguno, pero siempre le decían que se buscara su propio fósil, sin embargo, cuando el chaval encontró algo se lo quitaron inmediatamente. Pero fue en 1959 cuando dieron con un yacimiento que resultaría determinante, trascendental para trazar el árbol genealógico del hombre. En el estrato más profundo del mismo (correspondiente a 1,8 millones de años) encontraron un cráneo y otros fósiles de un antepasado remoto llamado australopiteco (que quiere decir mono del sur), mientras en el inmediatamente superior (1,7 millones de años) hallaron varios fragmentos de cráneo, una mandíbula y huesecillos de la mano. Vieron diferencias morfológicas entre uno y otro individuos, pero lo que resultó determinante para anunciar el descubrimiento de una nueva especie fue el hecho de que los huesos del espécimen más joven tenían asociadas unas muy primitivas herramientas de piedra, algo que no aparecía al lado de los fósiles de ningún australopiteco. Dedujeron, por tanto, que si esta especie era capaz de tallar rudimentarios útiles, bien podía entrar en el exclusivo club Homo, así que le denominaron Homo Habilis. Años más tarde, algo más al norte, hallaron los trozos de un cráneo que, reconstruido, coincidía con aquel (luego han aparecido más fósiles), con lo que la nueva especie adquirió su propia personalidad; dientes más pequeños, mayor capacidad craneal, menos protuberancia ósea encima de los ojos…, fijaron las características del primer representante del género Homo.

Ciertamente resultaría dificilísimo para el hombre de hoy (Homo sapiens sapiens) reconocerse en los habilis aunque fuera mínimamente, pues su aspecto era aun bastante simiesco; sin embargo, caminaba totalmente erguido, su pie era casi igual que el del sapiens…, y construía herramientas utilizando otras herramientas, algo que no ha hecho ningún animal que haya caminado sobre la Tierra excepto todos los pertenecientes al género Homo. Algunos animales utilizan piedras o ramas como herramientas, pero a lo máximo que llegan es a modificar ligeramente las segundas y, en ningún caso, usan otros útiles para dar forma al utensilio (han anunciado estudios con chimpancés que parecían golpear una piedra contra otra, pero eran animales cautivos entrenados durante años que repetían mecánicamente gestos aprendidos). Sin embargo, sin la menor duda el habilis hizo sus instrumentos valiéndose de otras piedras con las que golpeó la principal a fin de obtener una arista cortante, un filo con el que acceder más fácilmente al alimento, lo que significa que previamente hubo de ver representado en su mente aquello que iba a fabricar. Esto quiere decir que aquel remotísimo antepasado pensó, dedujo y anticipó, facultades exclusivas del hombre.

Ahora uno se puede preguntar ¿por qué sólo una de las diversas especies de australopiteco dio ese paso evolutivo?, ¿por qué ninguna otra especie evolucionada del australopiteco y contemporánea del habilis hizo lo que éste al menos por pura imitación?, ¿ese trascendental avance fue algo surgido del propio individuo o recibió alguna ‘ayuda externa’? Es oportuno recordar que las denominadas ‘huellas de Laetoli’ demuestran que los prehomínidos caminaban erguidos hace 3,7 millones de años. Son huellas de pisadas que dejaron tres individuos bípedos (con pie muy parecido al actual) sobre ceniza volcánica que luego se endureció; el espécimen más pequeño caminó sobre las impresiones en la ceniza que iba dejando el más grande. Fueron descubiertas por la propia Mary Leaky ya en los 70 del siglo pasado cuando (cuentan) jugaban a lanzarse boñigas secas de elefante…

Louis y Mary Leaky tuvieron el honor de hallar al más remoto antepasado (a la luz de lo conocido hoy) de la única especie de dicho género que sobrevive. Pero como ocurre con cada descubrimiento, el hallazgo planteó (plantea) más interrogantes que los que resuelve.

CARLOS DEL RIEGO