martes, 12 de febrero de 2013

LA DERIVA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS HACIA LOS JUEGOS FLORALES El cada vez más perdido y manipulado Comité Olímpico Internacional tiene previsto suprimir una disciplina tan olímpica y cargada de simbolismo como la lucha grecorromana, y hacer sitio a otras como el golf. Bochornosa decisión de un organismo cada día más dudoso

Según van las cosas en el COI esto (que no está exento de mérito) podría entrar en el programa olímpico.

El Comité Olímpico Internacional da otro paso en su camino hacia la indignidad. La última que se les ha ocurrido a Rogge y su caterva de caraduras aprovechados es eliminar la lucha de los juegos tras Brasil 2016; excluir la lucha grecorromana del programa olímpico es algo así como hacerlo con el lanzamiento de disco, puesto que luchar está en los Juegos Olímpicos desde la primera edición de la que se tiene noticia, la del año 776 antes de Cristo. Sólo auténticos analfabetos olímpicos, sólo aquellos que no hayan entendido nada pueden atentar contra algo que es eminentemente tradición, espíritu propio y milenario ajeno a modas, preferencias, oportunismos, televisiones y mercadotecnia. Sin embargo la inclusión o exclusión de una disciplina en el calendario olímpico obedece a cualquier cosa excepto a cuestiones deportivas, cosa que se viene observando desde hace tiempo, pero que se ha disparado desde que el belga tomó las riendas.   

Ciertamente el Olimpismo no ha hecho más que dar tumbos, caminar como un borracho, deambular sin rumbo en los doce años que Jaques Rogge lleva en la presidencia del COI. Regatista olímpico sin paso por el podio, este cirujano se vengó de aquellas ausencias entrenándose en los pasillos, medrando por los despachos y pegándose a los jefes hasta alcanzar, uno tras otro, los diversos cajones que conducen a la medalla de oro del burócrata, la presidencia del organismo con más afiliados del planeta. Este compatriota de Tintín entregó los Juegos Olímpicos a Pekín sin valorar la situación dictatorial y de ausencia de Derechos Humanos que impone el partido único, y para ello adujo que no conviene mezclar política con deporte, lo que quiere decir que, en su momento, hubiera dado los juegos a la Sudáfrica de la segregación racial; asimismo cedió ante las cadenas de televisión para modificar los horarios, y se ha bajado sistemáticamente los pantalones ante la NBA, que se niega a que los jugadores de baloncesto norteamericanos sean sometidos a controles antidoping. Rogge calla y concede.

Y como no quiere política en los juegos (cosa imposible desde el momento en que hay himnos y banderas) prohibió cualquier homenaje a los participantes israelíes asesinados en Munich 1972, sin darse cuenta de que aquellos fueron atletas olímpicos asesinados en la villa olímpica y, por tanto, bien se merecían un recuerdo en los 40 años del terrible suceso. Demostrando mezquindad o escasez de luces, Rogge no supo distinguir entre un acto político y unas palabras en memoria de aquellos que tan rematadamente mal protegieron sus antecesores en el cargo; seguro que no deseaba molestar a los musulmanes siguiendo la estúpida política de intentar apaciguar al agresor y luego darle las gracias por que no te agrede. Eso sí, ha permitido que atletas con extremidades artificiales o asesinos (el grapo Sebastián Rodríguez) desfilen por el estadio.

Y ahora llega el camino de la vulgarización y el desalojo de los verdaderos y más auténticos deportes olímpicos para dar entrada a especialidades impuestas por la actualidad, los gustos y las exigencias del mercado y las cadenas de televisión. El primero en caer será la lucha grecorromana que, junto al atletismo (carrera, salto, lanzamiento), es la práctica más antigua y clásica del deporte olímpico, pero pronto irán otros. 
  
El programa olímpico en tres o cuatro ediciones podría estar integrado por las siguientes disciplinas: fútbol playa, voley playa, fútbol sala, gimnasia sobre patines, escalada, concurso de baile (tango, rock & roll, salsa, clásica, break dance, hip hop…), skate, BMX y patines en línea en el medio tubo, rampas, figuras…, kite surf, squash, padel, wushu y capoeira, torneo poético, certamen de performances, ejercicios circenses, aerobic, spinning… y golf. Se mantendrán la gimnasia rítmica y la natación sincronizada (que no dejan de estar mucho más cerca del baile que del deporte) por lo bien que dan en televisión, y el atletismo, baloncesto y natación porque tienen aseguradas buenas audiencias. De este modo, los Juegos Olímpicos se convertirán en unos muy bonitos y culturales juegos florales, y perderán su esencia, que es la épica, la lucha hasta el último aliento, el cuerpo a cuerpo en unos ejercicios cargados de simbolismo y consagrados por la historia, por la tradición, por el clasicismo. ¡Y qué es más clásico que la lucha grecorromana!

Los JJ OO han de tener su propia personalidad y no dejarse zarandear por las preferencias del momento, por lo que el número de deportes olímpicos ha de ser cerrado, y como mucho admitir disciplinas de exhibición. Si no es así, pronto serán una manifestación más cultural que deportiva, con lo que llegará un momento en que se impondrá lo artístico, de modo que será medalla de oro quien ejecute de modo más bonito su ejercicio, algo que ya no es deporte. 
                     
CARLOS DEL RIEGO