La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado
La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado
El Parlamento Europeo, aparte de
gastar a manos llenas el dinero de los ciudadanos, sólo sirve para ir del
ridículo a la mamarrachada, del disparate a la necedad, y casi siempre en
contra de la lógica y del bien común (como demuestra el esperpento de los
acuerdos comerciales con Hispanoamérica). El último ejemplo es un desvarío de
proporciones inimaginables: han decidido que los hombres trans pueden quedar
embarazados
Así es, como bien dice el refrán:
cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo. De este modo
han perpetrado un acuerdo llamado UE-Mercosur, que viene a poner en el mercado
europeo todo tipo de mercancías agrícolas procedentes de Sudamérica (luego
vendrán de otras procedencias) sin que se exija a aquellos productores todos
los requisitos que se exigen a los de este lado del océano en cuestiones de
seguridad, sueldos, uso de pesticidas y sanitarios, horarios…, por no hablar de
que la producción agrícola exigirá deforestar el Amazonas para sembrar, y
cuando la tierra se agote, deforestar más y más… Es una muestra de que en las
oficinas legislan y llegan a acuerdos sin conocer la verdadera realidad, pie a
tierra, sobre el terreno. Pero este auténtico desvarío es poca cosa
comparándolo con otras decisiones que se toman en ese aquelarre de parásitos.
Y es que la última ha sido tomar la
decisión de que los hombres trans pueden quedarse preñados, es decir, es
decisión suya ir contra la naturaleza y obligarla a plegarse a sus designios y
sus leyes. Siguiendo por esta senda, mañana decidirán, por ejemplo, que los
simios puedan tener acceso a la universidad, o que las buenas personas no
puedan sufrir enfermedades, o que los volcanes no tienen derecho a verter gases
a la atmósfera. En fin, los chupópteros de la Unión Europea no han encontrado
nada mejor que hacer que negar el hecho de que sólo las mujeres biológicas
puedan concebir; les da igual que el sexo masculino carezca de útero, ovarios,
trompas, vagina…, ellos (y ellas) han decretado que la Naturaleza es facha,
retrógrada, machista, heteropatriarcal… y que, por tanto, debe quedar al margen
de las decisiones tomadas democráticamente en el Parlamento Europeo, decisiones
apoyadas por partidos de uno y otro signo. Síntoma evidente de demencia.
Los verdaderos problemas (guerras,
dictaduras, violencias de estado, hambres, emigraciones masivas y sin control,
niñas forzadas al matrimonio, ablaciones…) no preocupan a los sinvergüenzas que
viven a costa del trabajo de los ciudadanos, de modo que gastan su tiempo y el
dinero de los demás en gilimemeces delirantes. No es extraño que este
parlamento ya haya sido calificado de auténtico manicomio. Claro que Estados
Unidos ya pasó por absurdos parecidos. Cuando el presidente era Joe Biden, la
subsecretaria de salud, Rachel Levine (mujer trans), quiso que al hablar o
legislar sobre reproducción se eliminara la palabra ‘madre’ y fuera sustituida
por ‘productor o portador de óvulos’, y también que se dejara decir que ‘la
madre dio a luz’ y en su lugar se dijera ‘el bebé salió del útero’. Demencial.
La locura más peligrosa ya ha tomado
los centros de poder, tanto a escala provincial como nacional e internacional.
Luego habrá quien se extrañe de que los ciudadanos que siguen regidos por la
lógica, por la realidad y la sensatez, apoyen a partidos que adelantan por la
derecha a los que legislan contra la naturaleza y la razón.
CARLOS DEL RIEGO

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