Todos los gobiernos del mundo, sean
del signo que sean, y el de España no es una excepción, harán lo que sea, lo
que sea, para mantener el poder; y los partidos que aspiren a conseguir el
poder, harán lo que sea, lo que sea, para conquistarlo. Eso es, esencialmente,
la política: la conquista o la conservación del poder, y todo lo demás es
absolutamente secundario y sacrificable
En los sistemas democráticos
occidentales lo importante es alcanzar el mando, tener mayorías parlamentarias
para hacer prácticamente lo que se desee. Y una vez que se tiene la mayoría de
los votos del parlamento se puede legislar a conveniencia y, desde ahí, se
pueden colocar jueces afines (juez y parte) en los altos tribunales del estado,
y controlar a voluntad los medios oficiales, con lo que los gobiernos pueden
actuar, en la práctica, como verdaderas dictaduras. Y cuando los escándalos
estallan, cuando las infraestructuras se descuidan y se producen accidentes con
muertos a causa de la incompetencia, o cuando los altos cargos del estado no
pueden esconder sus chanchullos, desfalcos o expolios (amén de amiguismos,
nepotismos, enchufismos…), en fin, cuando todo eso ya no puede esconderse,
entonces los gobiernos suelen recurrir a las cortinas de humo, a las maniobras
de distracción, a buscar con qué desviar la atención y el personal deje de
hablar de ellos.
Tal cosa viene sucediendo en España (y
en todo el mundo) desde hace…, aunque nunca tanto como en los últimos años. Un
ejemplo clarísimo que sólo permanece a oscuras para los más fanáticos es el de
‘caso’ Julio Iglesias. El fiscal ha desestimado la acusación por un asunto de competencias: los supuestos hechos
delictivos sucedieron en otros países, las demandantes no son españolas y el
demandado no reside en España… Sin embargo, nadie puede negar que estos ‘detalles’
eran conocidos por la fiscalía desde el minuto uno, de hecho, todo licenciado
en Derecho lo habrá estudiado en el primer curso de carrera. Pero han tardado
semana y media en desestimar los cargos, y sólo se han echado atrás cuando se
han publicado los mensajes enviados por las demandantes al cantante después de
los supuestos abusos, así como la apertura de una cuenta de ‘onlyfans’ por
parte de una de ellas ofreciendo sus ‘servicios’, o la vida padre que se daba la
otra, que manifestaba no tener dinero para el tratamiento contra la depresión
que le produjeron los ‘abusos’.
En fin, que lo importante era mantener
la atención ahí para distraer al personal de lo cometido por los cargos del
partido. No sólo por los el trío formado por Koldo García, José Luis Ábalos y
Santos Cerdán, tipos evidentemente corruptos (aunque aun sean ‘presuntos’)
cuyos audios y documentos muestran comentarios deleznables sobre la
contratación de prostitutas y la consideración que tienen estos crápulas de la
mujer. También han saltado las denuncias (inmediatas, sin esperar años, y con
nombres y apellidos de las denunciantes) contra el tal Paco Salazar y Antonio
Hernández, su mano derecha, cómplice y encubridor desde su posición como
director del departamento de Coordinación Política en el Gabinete de la
Presidencia; y contra Toni González, alcalde de Almusafes y vicesecretario
provincial del PSPV; y contra José Tomé Roca, presidente de la Diputación de
Lugo y alcalde de Monforte de Lemos, y que fue encubierto por el líder del
PSdG, quien ha reconocido que sabía de las acusaciones por acoso contra él; y
contra Antonio Navarro, ex secretario general del PSOE en Torremolinos
(repugnante es su “¿ese escote lo has tenido siempre?”). También Francisco Luis
Fernández Rodríguez, alcalde de Belalcázar, Córdoba, que entregó su renuncia
tras hacerse públicos mensajes de whassap en los que acosaba con propuestas
sexuales a una trabajadora municipal. Y Javier Izquierdo, ex senador y ex secretario
de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE… Y se podría
continuar.
En el partido lo sabían todo, conocían
perfectamente todos y cada uno de los casos, pero decidieron no actuar, callar,
puesto que como este partido presume de ser el más feminista… Entonces, en
lugar de coger el toro por los cuernos y demostrar que irían contra todo tipo
de actuaciones machistas y abusos aunque procedieran de sus propias filas (lo
que les hubiese proporcionado legitimidad y credibilidad), decidieron utilizar
la herramienta de la maniobra de distracción, la cortina de humo que
proporciona la fama y notoriedad del cantante, quien volvió a la actualidad como
en sus días de máximo éxito.
Con los accidentes causados por
incompetencia y por el desvío de fondos públicos en beneficio del partido y sus
altos cargos, también se han buscado modos de desviar la atención y tratar de
sacudirse la culpa. Y para ello se utilizan los medios de comunicación afines,
subvencionados y dominados por el poder, donde se da voz en exclusiva a los
responsables de las catástrofes para que expongan su versión, acusen a otros y
se presenten como víctimas.
En fin, después de las últimas
cortinas de humo presentadas por el poder (herramienta a la que recurren todos
los partidos y políticos de cualquier ideología), ¿cuál será la próxima
maniobra de distracción? Parece que el recurso a Franco está ya bastante
desgastado y resulta difícil de tragar incluso para los más convencidos; la
utilización del cambio climático aun puede estirarse un poco más, pero no vale
para todo y la tendencia en todo el mundo va hacia la desconfianza en las
predicciones de inminentes catástrofes climáticas; tal vez traten de volver la
atención del personal hacia Gaza, o hacia los disparates de Trump, o insistan
en los bulos que lanzan los ‘pseudomedios’, o vuelvan con el imperialismo
capitalista, o insistan con el ‘machismo heteropatriarcal’ culpable de todos
los males de este mundo… De los políticos se puede esperar cualquier
barbaridad.
CARLOS DEL RIEGO

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