Está claro
Es verdaderamente asombroso,
desconcertante, el hecho de quienes sufrieron en sus propias carnes la
dictadura chavista de Nicolás Maduro, es decir, los venezolanos, han celebrado,
cantado y festejado su caída, mientras que quienes han visto todas las
fechorías del tirano sin moverse del sofá y sin experimentar por sí mismos el
terror y la violencia, se echen a las calles gritando y protestando indignados
Es una situación esperpéntica,
kafkiana: el derrocamiento y captura de Nicolás Maduro, un tirano, asesino,
narcotraficante, torturador y ladrón, un fascista que robó las elecciones en su
país, ha sido celebrada por una aplastante mayoría de venezolanos (tanto los
que viven aún en Venezuela como los 8 millones de exiliados, un tercio de la
población); y a la vez, quienes nunca jamás fueron perseguidos, encerrados en
las prisiones y centros de tortura de la dictadura de Maduro, quienes han visto
todo desde la seguridad del sillón, sin riesgos, sin conocimiento de primera
mano, sin saber realmente qué pasaba bajo la bota del dictador, se manifiesten
en muchísimas ciudades de EE UU o Europa protestando y gritando… En resumen:
los que han vivido todo en primera persona se alegran, y los que han ‘visto’
todo desde miles de kilómetros (o sea, los que desconocen lo que verdaderamente
pasaba) critican, se indignan, acusan… Una situación grotesca: no han corrido
riesgos pero se rasgan las vestiduras en nombre de los que se alegran porque ha
acabado su sufrimiento.
Diversos organismos internaciones
(incluyendo la ONU) tachan la acción de Estados Unidos como un atentado al
derecho internacional. Algo que choca frontalmente con la cantidad de
resoluciones que la propia ONU (y otros organismos) ha declarado en contra de
la violación sistemática de derechos humanos que durante décadas ha perpetrado
el gobierno venezolano. ¿Acaso la detención, tortura y asesinato de miles de
venezolanos no va contra el derecho internacional? ¿Por qué el evidente robo de
las elecciones perpetrado por Maduro no provocó manifestaciones e indignación
en todo el mundo?
Unas pocas decenas de presos políticos
han sido liberados, algo que los manifestantes han celebrado y esgrimido como
gesto democrático…, como si el hecho de tener presos por ideología política no
fuese profundamente antidemocrático; por no hablar de las alrededor de 800
personas que aún permanecen encarceladas sin más delito que discrepar o
denunciar al régimen, e incluso ni eso. El edificio llamado el Helicoide,
conocido centro de tortura, sigue abarrotado de venezolanos (y de otras
nacionalidades) que temen que cada día sea su último día. ¿Cómo es que no se ha
convocado ni una sola manifestación para exigir la liberación de los presos
políticos?
Nicolás Maduro tiene la escalofriante
cifra de10.000 millones de dólares en un solo banco en Suiza, el cual ha
declarado que, de momento, esas cuentas quedan congeladas; hay que pensar
cuánto tendrá en otros países, incluyendo paraísos fiscales. El Imperio Español
extrajo unas 180 toneladas de oro a lo largo de tres siglos en toda
Hispanoamérica; Maduro tiene atesoradas 113 toneladas de oro a su nombre en
Suiza y otros países. ¿Por qué este monstruoso latrocinio no provoca protestas
en todo el mundo?
Afirman los manifestantes que el
Presidente de EEUU ha invadido Venezuela para hacerse con el petróleo; sin
embargo, como cuentan muchos periodistas e intelectuales venezolanos, su país
lleva muchos años invadido y expoliado su petróleo por Rusia (mediante Rosneft,
la empresa estatal rusa de petróleos, que lleva décadas controlando alrededor
de 40-45% del crudo venezolano), por China, Irán, Cuba…, cuyos agentes circulan
por Venezuela con total seguridad y protegidos por el régimen chavista. Por
otro lado, como es sabido, gran parte de los escoltas que guardaban a Maduro en
su búnker, y que fueron abatidos durante la operación, eran mercenarios
cubanos.
Igualmente, todo el que está
verdaderamente interesado en la problemática venezolana sabe de los acuerdos y la
financiación del régimen con grupos terroristas y narcoterroristas, como el ELN,
las FARC, Hamás… ¿Verdaderamente todo esto no produce escándalo, repulsa
internacional manifestaciones y denuncias en todo el mundo? ¿Por qué?
Podría añadirse que siendo Venezuela
uno de los países con mayor riqueza del mundo tiene a más del 90% de su
población viviendo en la pobreza; que casi el 30% de los venezolanos (alrededor
de 8 millones) ha tenido que huir del país para no caer en las garras de la dictadura
o para buscarse la vida; que durante la etapa chavista-madurista la renta per
cápita ha pasado de 15.000 dólares al año a menos de 3.000; que en estas
décadas ha habido no menos de 25.000 detenciones por motivo de opinión o
ideología y no menos de 15.000 ejecuciones extrajudiciales, que 400 medios de
comunicación han sido censurados o cerrados, que ha habido varias elecciones
robadas, que se han expropiado arbitrariamente decenas de miles de empresas,
que la corrupción entre los afines al régimen ha sido a manos llenas y sin
esconderse…, según datos avalados por la ONU y otros organismos
internacionales.
¿Nada de esto, que sucede desde que
Nicolás Maduro Guerra accedió al poder en 2013, provoca condena, alboroto y
griterío en todo el mundo?


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