jueves, 20 de septiembre de 2012

¿QUÉ ES MEJOR PARA EL NIÑO, DOS PADRES DOS MADRES O UN PADRE Y UNA MADRE? El asunto es ya una constante, las parejas homosexuales exigen poder adoptar, anteponiendo así su interés al del sujeto de la adopción: el niño

Es lo lógico, pues lo contrario es ir contra la Naturaleza, y tal cosa, en el mejor de los casos, sólo es un parche.

El actor británico Rupert Everett ha provocado una enorme controversia en Inglaterra tras haber declarado que “no puedo pensar en nada peor que ser educado por dos padres gays”, palabras que cobran mayor significación al ser él homosexual declarado. Esa afirmación (que para muchos roza el escándalo) no deja de tener relación con la que al respecto manifestó en su día el dramaturgo español Antonio Buero Vallejo, quien señaló que “el amor homosexual es tan válido y respetable como el heterosexual, pero es un amor triste porque es un amor estéril”.

Nadie puede defender hoy día la opinión de que los homosexuales tienen tanto derecho a adoptar niños como los heterosexuales, puesto que nadie tiene tal derecho, sino que es el niño el que tiene derecho a obtener las mejores condiciones de vida. Y a pesar de lo que digan los que viven siempre pendientes de la corrección política, lo mejor para un niño es un padre y una madre, no dos padres o dos madres, es decir, lo mejor en la edad infantil es tener una referencia masculina y una referencia femenina, puesto que eso es lo que proporciona el equilibrio de cara a la formación correcta de la personalidad. No es que dos personas del mismo sexo que pretenden adoptar tengan intención de no atender lo mejor que puedan al niño, sino que no podrán nunca ofrecerle lo mismo que una pareja de distinto sexo. Así, ¿a qué pareja se entregaría el niño en el hipotético caso de que la hetero y la homo gocen de las mismas características sociales, laborales, económicas, personales…?, ¿cuál sería la mejor para el pequeño?

La Naturaleza dispuso que se necesitara macho y hembra para procrear, y parece que el sistema ha sido un éxito. Ahora, muchos pretenden tener hijos pasando por encima de las reglas naturales: mujeres que se inseminan, hombres que alquilan vientres, e incluso ya hay investigadores trabajando para que se pueda concebir sin el concurso ni de ellos ni de ellas (cosa que no deja de ser jugar al aprendiz de brujo); todo ello no deja de infravalorar la humanidad del individuo, pues su ser o no ser queda a merced de lo que se decida en el laboratorio o de tejemanejes de dudosa moralidad. La estructura hombre-mujer-hijos lleva funcionando con éxito evidente desde que el primer espécimen del género homo pisó la tierra, hace más de dos millones de años, pero el avance del pensamiento lleva al planteamiento de cuestiones como la presente, de modo que lo que hay que hacer es preguntarse qué es lo mejor para el niño, si una pareja en la que uno adopta el papel que falta, o sea, una pareja con un padre y una imitación de madre, o con una madre y un sucedáneo de padre, o un pareja con padre y madre.

Muchos aseguran que no hay estudios que afirmen que la pareja del mismo sexo sea peor que la formada por chico y chica de cara a la educación del chaval, cosa lógica teniendo en cuenta que para que se puedan hacer esos estudios se necesitan muchos años, ya que es preciso comprobar la conducta que muestra de adulto quien fue educado por una pareja del mismo sexo, y no existen trabajos serios con la perspectiva necesaria.
También se suele decir que hay padres hetero maltratadores, pero lo cierto es que eso es la excepción; y del mismo modo se añade que hay mujeres u hombres que han sacado a hijos adelante en soledad, pero eso también es excepcional (del mismo modo que el hombre es bípedo a pesar de que haya personas con una pierna de madera).

Por todo ello, en caso de adopción, la principal cuestión a tener en cuenta es el beneficio del niño y las mejores condiciones para su educación. Y dos millones de años de experiencia señalan que lo mejor es un padre y una madre. 
          
CARLOS DEL RIEGO