viernes, 28 de septiembre de 2012

OCIOSA E INÚTIL MANIFESTACIÓN DEL 25-S Como cabía esperar, la concentración en torno al Congreso acabó, aparte de los destrozos y los heridos, en nada de nada


 Al final, como siempre, no se consigue nada más allá de heridos y detenidos, pero la imagen proyectada en el extranjero es muy perjudicial

Apenas un par de días después de la que se anunció como mega manifestación, la del 25-S en Madrid, sólo los directamente implicados (manifestantes, políticos, medios) hablan residualmente de ello, mientras el resto de la población no conserva otra cosa que un recuerdo difuso de carreras y cargas, lógico, pues todo el mundo tiene preocupaciones más inmediatas que atender.

El caso es que dicha convocatoria fue mucho más noticia los días previos que los posteriores. Y al final, ¿cuál es el balance?, ¿qué es lo que se ha conseguido? Para empezar, la asistencia fue muy inferior a la esperada (a pesar de que, seguro, hubo decenas de miles). En segundo lugar no se ha conseguido absolutamente nada, ni el más mínimo indicio de un vago “ya veremos” por parte de los jerifaltes, nada de nada; ¿de verdad alguien pensó que el gobierno variaría sus planes a causa de una manifestación?. Lo que sí se ha logrado es transmitir una imagen tercermundista, pues la prensa extranjera ha aprovechado unas cuantas fotos para mostrar una España distorsionada y alejada de la realidad; las cargas y enfrentamientos, las llamas y destrozos, el tumulto y el caos se han presentado como la realidad del país, incluso algún medio difundió la noticia de que el pueblo español acosaba a sus políticos… Y esta representación del país no es la real, pero sí puede ser la que se hagan quienes dudan si invertir aquí.

La cuestión es que este tipo de agrupaciones no tiene ni tendrá más futuro que la revuelta, el motín, la lucha urbana, la violencia, con lo que jamás conseguirá la legitimidad necesaria para contar con la plena adhesión del pueblo, pues si a las estrecheces por las que pasa la gente se añade la inseguridad y el temor físico… Y esto es así porque carece totalmente de organización, porque no tiene objetivos claros, porque todo es improvisación, porque no hay quien organice y diseñe un plan; por eso había corrillos por aquí, asambleas por allá, grupos en este lado, camarillas por aquel, consignas en el otro, todo muy difuminado, todo muy desordenado. Y para rematar la faena, siempre hay que contar con la presencia de los incontrolados, los violentos, los que van a montar gresca, los que no quieren ni parlamentos ni conversaciones, sino sólo pelea, mamporros y, si se puede, darle una somanta a un poli; lógicamente, la opinión pública huye de todo esto, de modo que la concentración se convierte en indeseable.

Pero aun hay más y peor. Y ello es que también ha entrado la política en ese movimiento teóricamente apolítico. Desde que se convocaron las primeras manifestaciones de ‘indignados’ se dijo en voz alta que nada de política, que allí cabían todas las ideas y todos los credos…, sin embargo, las primeras fotos ya mostraban banderas. Y así, esa especie de procesión del pasado 25 S en Madrid estaba claramente teñida de tendencia política, entrando en flagrante contradicción con lo que la propia concentración representaba: rechazo a la política y a los políticos. Este hecho indica claramente que si los que estaban en primera fila de la manifa rodeando el Congreso pudieran estar dentro y sentaditos en su escaño, obrarían y se comportarían de modo idéntico a los que estaban rodeados. 

CARLOS DEL RIEGO