domingo, 9 de septiembre de 2012

LA TORPEZA ES EL ÚNICO PECADO DE LA CONCEJALA OLVIDO HORMIGOS Una grabación con imágenes comprometidas que llega a Internet estará al alcance de cualquiera al minuto siguiente, como ha comprobado la edil en cuestión

La concejala ha gestionado tan mal su intimidad como evidente
 es su intención de acaparar miradas

Es una de las noticias del momento. Una concejala de la localidad toledana de Los Yébenes, Olvido Hormigos, está en el centro de un escándalo para el que ella misma puso la primera piedra. Para empezar, la ropa con la que la señora acude al ayuntamiento (la que le da la gana, faltaría más), está pensada para ser el centro de atención, puesto que es difícil creer que, a la hora de decidir el vestido con el que salir, ella haya pensado que se pondrá uno corto y con escote con el fin de que nadie la mire; evidentemente, la concejala tiene todo el derecho a ponerse lo que quiera, pero ella sabe que con tal atuendo la mirarán ellos (pues les alegra la vista) y ellas (con envidia o indignación). Habría que escuchar los comentarios del personal si un concejal aparece en el pleno con camiseta de tirantes mostrando poderosos bíceps, abundante pelambrera surcada por cadenas de oro en el pecho, y pantaloncito corto. En pocas palabras, tiene distinto trato y opinión el que sea una mujer quien vaya (dígase así) muy atrevida o el que sea un hombre quien se presente exhibiendo dones de la naturaleza.

La mujer dijo que el vídeo había sido grabado para su marido (mentira), que detrás de todo el asunto estaban sus rivales políticos (mentira), que alguien le había robado el vídeo (mentira). Lo cierto es que ella se grabó imágenes subidas de tono para enviar a un amigo íntimo y que éste, posteriormente y tal vez por despecho, las difundió a través de Internet; y dado que la señora regaló dichas imágenes a su amigo, ¿es ilegal que éste las comparta con los internautas?

Lo que queda claro es que no es nada inteligente trasegar imágenes o informaciones comprometedoras por la red, puesto que tarde o temprano estarán al alcance de medio mundo, con lo que el protagonista estará en boca de todos; claro que si lo que quiere el héroe de la peli es precisamente eso, ser el centro de la actualidad, el tema de la conversación, el ‘tred topic’ (asunto del momento) de las redes sociales…

La intimidad de cada uno es sagrada, pero quien de verdad quiera preservarla jamás se fotografiará en postura comprometida, pues nunca se sabe en manos de quién terminará la foto, y menos permitirá que la imagen vaya de un lado a otro, y mucho menos aún que llegue a la red, ya que si está, nunca dejará de estar y, evidentemente, sólo es cuestión de tiempo que sea vista por todos.

El pecado de esta señora no ha sido otro que difundir, remitir imágenes privadas a través de Internet, con lo que prácticamente está haciéndolas públicas, o sea, su pecado ha sido la torpeza, la estupidez, no otro. Y se puede añadir la enorme tontería de creerse que se puede engañar en asuntos de electrónica, o sea, pensar que no se van a revisar los historiales de todos los soportes involucrados.
Dejando aparte los indeseables e intolerables insultos y acoso sufrido por la concejala, el ridículo que está pasando parece casi buscado. Y es que ella no ha hecho nada malo, ni siquiera reprochable (al menos por quien no tenga vela en este entierro), sólo se ha puesto en situación sonrojante, casi de vergüenza ajena. Y seguro que el ambiente familiar durante la comida tampoco será muy abierto y distendido.

CARLOS DEL RIEGO