lunes, 24 de septiembre de 2012

LOS ESPERPENTOS VERBALES DE OLIVER STONE Aznar debería ser juzgado en el Tribunal de la Haya y Assange inmediatamente liberado, tales sandeces soltó el cineasta en San Sebastián


























El director de cine estadounidense Oliver Stone ha realizado algunas películas excelentes, reflejando el sentir de su país en algunos momentos de su historia reciente. Pero como siempre que alguien siente tener la verdad en exclusiva, Stone ha conseguido que cada una de sus palabras no referidas al cine sea sinónimo de tontería. Ahora acaba causar auténtico bochorno durante la entrega de los premios Donostia en el ámbito del Festival de Cine de San Sebastián. El máximo responsable de la reveladora JFK soltó varias majaderías sin sonrojarse, un poco como el profano que quiere pasar por experto y lo único que consigue es provocar miradas de condescendencia y vergüenza ajena.

El tal dijo que “… me gustaría llevar a Aznar al Tribunal de la Haya por apoyar a Busch en la Guerra de Irak…”, en otro momento, evidentemente afectado por el consumo de marihuana, lanza semejante estupidez: “La Guerra de Irak ha traído problemas en todo el mundo, llevando a los cárteles mexicanos de la droga la práctica de cortar cabezas…, toda la violencia que ha llegado de la Guerra de Irak…”; y no contento con quedar como engreído pretencioso y salvador de la Humanidad, Stone se atreve a pontificar en torno al tema de Wikileaks “Ahora el perseguido es Asange, cuando los auténticos terroristas están en libertad”.

Suelta la lengua y mermadas las entendederas por efecto del humo, Stone no se da cuenta de que él mismo está perfectamente ensamblado en la maquinaria del capitalismo, pues promociona y anima el consumo (de cine, en este caso), y su actividad cuenta con capital privado y otros instrumentos del mencionado sistema económico; por eso choca que el personaje se crea de izquierdas, pues utiliza todos los recursos del modelo que dice odiar (este caso demuestra que para pasar por sociata o similar sólo hay que decirlo, no hay que hacer nada más).

Aznar apoyó la guerra, pero dentro de sus facultades como gobernante legítimo; eso sí, mintió como buen político, como hacen a diario todos los dedicados a esta actividad. Por otro lado, no se sabe de crímenes materializados u ordenados por Aznar, por lo que no está clara la acusación que caería sobre él. Quien sí tendría que responder por sus crímenes en La Haya es su idolatrado amigo Fidel Castro, el tirano que quitó a otro tirano para ponerse él como tirano, y que lleva décadas aplastando a todo el que levante la voz. A este sátrapa dedica Stone las más encendidas loas y alabanzas.

En segundo lugar, según él, antes de la Guerra de Irak no había ni cárteles de la droga ni violencia extrema en México, y no es hasta la invasión (¿a cuál se referirá a la de 1990 ó a la de 2003?) que comienza a correr la sangre en el mundo. Y respecto a lo de Assange, no dice nada Stone de las acusaciones de violación, dejando claro que como ha atacado a Estados Unidos cuenta con su apoyo incondicional, sea culpable de lo que sea; y luego afirma que “Assange está en la cárcel y los auténticos terroristas en libertad”…, dando a entender que el de Wikileaks está acusado de terrorismo y que los Aznar sí que son los auténticos terroristas; que se sepa, ni uno ni otros pueden ser considerados como tal, pero como todos los que tienen ese modo de pensar, Oliver Stone se cree legitimado para retorcer el significado de las palabras y darles el que conviene, algo típico de quienes se sienten un escalón por encima gracias a su ideología, a su forma de pensar.  

Sorprende la tendencia al fanatismo de esos que, viviendo cómodamente en la democracia occidental, defienden a auténticos dictadores y muestran hacia ellos tal empatía que les justifican cualquier barbaridad y aplauden el resto.   
      
CARLOS DEL RIEGO