jueves, 25 de octubre de 2012

DROGAS: ¿HAN DADO RESULTADO 100 AÑOS DE PROHIBICIÓN? El debate sobre la legalización y regularización de la venta de drogas está vigente siempre, pero un siglo después de poner en práctica la opción represiva, parece el momento de mirar al problema con otros ojos


Todos los crímenes que uno pueda imaginarse son abundantes
 en el universo de la droga
Un grupo de expertos mexicanos (que de esto deben saber un rato largo) acaban de publicar un libro en torno a las drogas (ilegales, no tabaco o alcohol), el ‘Informe Jalisco’, en el que vuelve a plantearse la opción de la liberalización del consumo. Para ello se basan en las décadas que se lleva luchando y persiguiendo, el coste que ello ha supuesto y los escasísimos resultados obtenidos con la política exclusivamente represiva.

La cosa tiene muchas caras, muchas partes involucradas, muchos pros y muchos contras. Para empezar, bueno sería recordar que quienes están a favor de la prohibición coinciden con la opinión y deseo de los traficantes, mientras que los que claman por la legalización están de acuerdo con los drogadictos.

El opio se prohibió de forma mayoritaria hace precisamente un siglo, y desde entonces, más o menos, con mayor eficacia o con corrupción, han sido perseguidas las drogas, los traficantes y, en muchos sitios, también a las principales víctimas del indeseable negocio, los adictos. El ‘sector’ de los estupefacientes mueve miles y miles de millones cada año, produce infinidad de crímenes, causa escalofriantes desgracias personales en todo el mundo… Por el contrario, la policía y el aparato judicial consiguen poner fuera de circulación a unos cuantos delincuentes, la mayoría de escasa importancia, pero la droga no falta nunca en las calles. Se invierten abundantes recursos humanos y materiales en la represión, pero la droga nunca escasea allí donde haya dinero. Se incautan enormes cantidades de ‘polvos’, ‘hiervas’, ‘pastis’…, pero jamás hay escasez si hay quien compre. Sea como sea, el consumo no desciende, de forma que puede que haya drogas que en unos momentos tengan más demanda que otras, o que aparezcan nuevas sustancias con venta exagerada que luego no tienen salida, o que haya otras que mantienen su nivel de venta siempre en el mismo sitio. Es decir, si se pudiera hacer un estudio acerca de la cantidad total de drogas que se han venido consumiendo en el mundo en las últimas décadas, seguro que se mantiene prácticamente estable, con la lógica subida que propicia el aumento de población. En resumen, la política exclusivamente represiva, evidentemente ineficaz, parece dar la razón a los que se inclinan por la legalización. Según esto, los que apoyan el cambio de postura afirman que si se vendieran en las farmacias al menos se tendrían garantías sanitarias y se recaudarían buenas cantidades, pues estarían bien gravadas de impuestos.

Asimismo, se asegura que si se levanta la veda definitivamente disminuirán radicalmente los crímenes en todo el mundo, puesto que la mayoría (aseguran sesudos estudios) tienen que ver con el narcotráfico y la drogadicción, con lo que se ahorraría mucho en recursos, policías y en todo el personal que interviene en la investigación o en el proceso que sigue el detenido desde que se le ponen las esposas hasta que ingresa en prisión o vuelve a la calle. De todos modos, la Historia deja bien claro que los delincuentes siempre encuentran modo de delinquir, es decir, nada hace suponer que no habría contrabando (lo hay de tabaco y alcohol a pesar de ser legales), y si el comercio de la droga pierde rentabilidad buscarán otras actividades al margen de la ley con las que hacer dinero que blanquear. Hoy, los grandes jerifaltes del narcotráfico viven y se comportan como auténticos reyes, con su corte, con su ejército y su escolta personal, con sus múltiples residencias, con un ‘pueblo’ a gobernar y con sus diversas escalas sociales, con ingentes cantidades de divisas que hay que manejar y trasladar…, y por supuesto, con más poder que muchos jefes de gobierno.

¿Desaparecería todo esto con la liberalización? Seguro que se presentarían problemas imprevistos y la cosa no sería tan sencilla ni tan eficaz para luchar contra ‘los malos’. Si un día se pudieran comprar todo tipo de sustancias en las farmacias (si se venden libremente cocaína o heroína, ¿por qué no ansiolíticos y tranquilizantes, excitantes, somníferos y, en fin, cualquier medicamento), es posible que con el paso de los años la gente crezca sabiendo que en la farmacia se venden libremente todo tipo de venenos, unos que matan instantáneamente y otros a largo plazo pero con muchos daños colaterales.

El tema no es de fácil solución, sino que tiene infinidad de matices y derivaciones, complicaciones, consecuencias, recovecos, pero lo que está claro es que tras cien años de prohibición hay más consumo, más tráfico, más crimen.

Hay que seguir pensando en ello, pero teniendo en cuenta nuevas posturas, nuevas perspectivas, puesto que seguir con las mismas medidas es estancarse, y los narcos tienen tiempo y dinero para evolucionar.

CARLOS DEL RIEGO