martes, 5 de junio de 2012

MEDIOS DE TRANSPORTE: ¿EL MÁS SEGURO, CÓMODO Y PRÁCTICO? Dicen que es el avión, pero cada accidente conlleva la muerte de todos, por no hablar de las odiosas esperas en aeropuertos y otras incomodidades



En cuatro accidentes de avión puede haber mil muertos
Es otro tópico al que generalmente se da toda la credibilidad: el avión es el medio de transporte más seguro. A tal conclusión llegan quienes tienen intereses en el asunto, claro, que suelen encargar los estudios a empresas que (lógicamente) le dicen al cliente lo que éste quiere escuchar (un poco como los adivinos y las echadoras de cartas), pero la cosa se puede analizar un poco más en profundidad y los resultados no son tan concluyentes ni idílicos. El asunto viene a cuento por el accidente producido en Nigeria (junio 2012) en el que la cifra de fallecidos es... todos lo que iban en ese avión.

El problema para afirmar concluyentemente cuál es el medio de transporte más seguro es que no es posible averiguar, con exactitud matemática, la relación entre número exacto de pasajeros/año y número de muertos en accidente. Pero además habría que saber la relación entre accidente y muerte, es decir, en automóvil la relación es baja, pues la mayoría de accidentes sólo producen daños en el coche, mientras que la relación accidente-muertos en avión es lo contrario, muy alta, pues cada accidente arroja muertos; en definitiva, en coche hay muchísimos más accidentes que muertes, mientras que en avión es al revés, se producen muchas más muertes que accidentes. Así, es posible que en mil siniestros de tráfico se produzcan cuatro muertos, y que cuatro accidentes de avión causen mil muertos.   

Cientos y cientos de millones son las personas que viajan en avión todos los días, y casi nunca hay accidentes reseñables, sin embargo, accidente de aviación es sinónimo de ‘todos muertos’. Por otro lado, en tren viajan muchos más que en avión (piénsese en los trenes en la India o en Japón), pero el accidente de tren se suele saldar con una caminata, muy pocas veces con algún muerto, en rarísimas ocasiones con decenas y casi nunca con cientos de muertos. El automóvil produce muchos muertos porque cada uno conduce su propio vehículo, o sea, hay muchísimos más conductores de coches en las carreteras que pilotos en el aire, más que capitanes de barco en el agua, más que conductores de tren sobre las vías y, en fin, más que chóferes de autobús; de este modo, estadísticamente, es mucho más probable el accidente cuando hay más conductores, no cuando hay más pasajeros. En España hay permanentemente en las carreteras varios millones de turismos, cada uno con su conductor, mientras que aviones habrá unos cientos (o decenas), otros tantos trenes y muchos menos barcos de pasajeros; así, también se puede obtener la relación entre número de conductores, número de accidentes y número de muertos, con lo que a lo peor, la relación entre el número de muertos por conductor de coche y el número de muertos por piloto de avión saldrá extraordinariamente negativa para éste. Como puede verse, pocas cosas hay tan manipulables como las estadísticas, puesto que a diferencia de las matemáticas, la estadística se basa en la estimación, en la proyección a la totalidad de un resultado obtenido de unos pocos, con lo que cualquiera puede confeccionarse unas estadísticas a medida. Y de aquí nace el topicazo de la seguridad en los aviones.

Pero también hay que tener en cuenta otros factores. Por ejemplo, en las últimas décadas el avión es el objetivo preferido de los terroristas internacionales (no hay que poner ejemplos), lo cual conlleva infinitas incomodidades en los aeropuertos, así como denigrantes humillaciones a los viajeros, que en aras de la seguridad pueden ser tratados como delincuentes, avergonzados en público, desnudados ante los agentes, retenidos durante horas... Otra molestia a veces insoportable es la espera en los aeropuertos antes de embarcar, que por una u otra razón se puede alargar hasta el absurdo (más tiempo de espera que de vuelo); y no hay que olvidar las habituales pérdidas de equipaje o las no pocas tasas y complementos que hay que ir pagando sobre la marcha.

En mil accidentes de tráfico puede haber cuatro muertos
En realidad, todos los medios de transporte tienen sus ventajas e inconvenientes, sin embargo, el avión presenta algún que otro importante inconveniente que no tienen los otros, y es el trato de gran parte de los pilotos y no digamos los controladores para con los usuarios, pues aquellos tienen asumido que éstos son mercancía, moneda de cambio que se puede utilizar para conseguir objetivos. Y el viajero les debe agradecimiento porque, en realidad, los controladores y pilotos le están haciendo un gran favor, y por eso, tiene que tragarse todas sus iniciativas sin rechistar por mucho trastorno que le causen. En ese sentido, cuando sale en los medios de comunicación un representante de tan privilegiados colectivos a dar explicaciones por sus posturas de fuerza, jamás realiza una exposición clara y sencilla de las razones que les llevan a tomar esas posturas, nunca explican los porqués para que se les entienda, sino que se pierden en retórica demagógica y absolutamente vacía. Es la típica postura del privilegiado, del niño mimado que quiere más cuanto más le dan.

El tren, sin embargo, exige pocas incomodidades y esperas, tiene pocos accidentes y rara vez son mortales, es confortable y permite muchas actividades, llevas el equipaje contigo y, en fin, nadie te trata con conmiseración ni te mira por encima del hombro; ah!, y cuando hay movilización, los ferroviarios explican con claridad meridiana las causas de su posición y sus peticiones. Más que el más seguro, el tren es el mejor medio de transporte.

Pero los tópicos son difíciles de desenmascarar.
 
CARLOS DEL RIEGO