lunes, 11 de junio de 2012

FUNCIONARIOS: ETERNO PATITO FEO Son casi siempre los malos, los que pagan el pato, y por encima de todos los funcionarios, los docentes, los maestros, que según creencia popular llevan una vida regalada y privilegiada



Entre las profesiones de a pie (en contraposición a las de los que viajan montados en el carro, como políticos o banqueros), es la de los funcionarios una de las más denostadas. Y dentro de este colectivo, hay algunos como policías y bomberos que gozan de buena imagen pública, y otros como los maestros que han de sufrir mala prensa y peor opinión generalizada. Tienen un trabajo fijo y un buen sueldo, descansan todos los fines de semana y puentes, disfrutan vacaciones en Navidad y Semana Santa y todo el verano..., estos son los cargos principales contra los maestros. Sin embargo, esta auténtica bicoca está al alcance de todos, pues ningún maestro, ningún funcionario logra su plaza a dedo (sí, habrá chanchullos, pero seguro que muchos menos que en otros ámbitos), es decir, si la cosa fuera tan maravillosa, si ser maestro fuera algo así como una canonjía (puesto de poco esfuerzo y mucho provecho), ¿por qué no hay exceso de maestros en España? La respuesta es sencilla: la cosa no es tan bonita, ni tan fácil, ni tan ventajosa.

Tienen los maestros un trabajo fijo, sí, pero tras pasarse unos años en la Universidad y ganar una oposición que suele exigir enorme esfuerzo a lo largo de mucho tiempo; y como ésta se suele hacer en edad muy joven, también exige renunciar a muchas horas de estar con amigos (principal actividad con veintitantos). Y además, una vez que el maestro ha ganado la oposición, será destinado cuatro o cinco años a Murcia o a Santander; tras ese tiempo y si se tiene suerte, se concursa para acercarse un poco más al lugar de residencia, y después de otros tres o cuatro añitos, el concurso puede acercar un poco más..., y así hasta que este privilegiado funcionario queda destinado bastante cerca de casa. En total unos diez o doce años viviendo lejos de todo lo propio y normalmente más solo que la una, la mayor parte del tiempo comiendo frío y en fiambrera, viajando a diario al centro de trabajo con el coche de uno... Una pequeña pero muy explicativa anécdota sucedida durante el estreno en el cine de la película ‘Regreso al futuro III’: al poco de empezar, los caballos que tiran de la carreta de la nueva maestra se desbocan, llevándola hacia el precipicio, del que se salva por los pelos; en ese momento, en la sala alguien dijo: “ves, los maestros siempre jugándonos la vida en la carretera”.

Muchas vacaciones y grandes puentes son la principal acusación contra este patito feo que trabaja con los niños y que tiene en contra a casi todos. Cierto, en general tienen más días de vacaciones que en muchas otras profesiones, pero basta pensar en lo que tiene que ser lidiar con veinte o treinta niños de ocho, diez, doce años; piénsese lo difícil que es tratar con los propios hijos llegadas esas edades, así que hacerlo con dos docenas de hijos de otros..., y todos los días. Si los propios estudiantes precisan descanso el fin de semana y días de vacación extra, ¡qué no necesitarán quienes están a su cargo! Y ello sin contar que siempre hay chicos conflictivos y difíciles que sufren una vida familiar llena de problemas, e incluso con situaciones traumáticas muy severas en sus casas, y todo eso se lo llevan a clase; así, alumnos contestones, peleones, abusones, siempre metidos en gresca, que se niegan a hacer caso al docente, que no cumplen reglas ni obligaciones por sistema y lo proclaman con orgullo y tono desafiante..., o chicos que padecen situaciones indeseables y que sufren verdaderas patologías; y qué decir de los padres, muchas veces de parte del profe, pero muchas otras dispuestos al insulto y la agresión. Y por si fuera poco, raro es el maestro que no lleva trabajo a casa y, lo que es peor, los problemas de clase a casa. No extrañará que la de docente sea una de las actividades que causa más bajas por depresión y similares. Y claro, no tengas la desgracia de que durante un viaje un niño sufra un accidente, pues se te caerá el pelo. Sin la menor, duda, la de maestro es un profesión cien por cien vocacional.

A todo esto hay que añadir que es común la creencia de que para maestro vale cualquiera, que siendo una actividad con niños y para niños tampoco hay demasiada exigencia, que como los niños se conforman con cualquier cosa, cualquier cosa que hagas vale. Pero nada de eso es cierto, de hecho, esas etapas son las más importantes en la formación de la persona y, por tanto, las que más hay que cuidar.


En fin, no hay que olvidar que maestro viene del latín ‘magister’, que es algo así como el que sabe, el que tiene conocimiento suficiente para dirigir algo, mientras que ministro viene de ‘minister’, que alude al que vale para poco, para cosas de escasa importancia y que, por tanto, es un subordinado que tiene que tener alguien que le oriente, alguien que sepa lo que hay que hacer..., un maestro por ejemplo.  

CARLOS DEL RIEGO