domingo, 10 de junio de 2012

UN GRAN TIPO LLAMADO NADAL Prodigioso dentro de la pista, día a día demuestra que fuera es todavía mejor.


Su capacidad de lucha no es su mejor virtud


¡Qué gran tipo este Nadal! Más allá de su prodigiosas facultades físicas, más allá de sus exhibiciones en las pistas, más allá, en fin, de los valores propios del deporte que atesora y muestra con generosidad y modelo, Nadal posee un extra totalmente inusual  en los ámbitos más altos del deporte.

De sus hazañas en la cancha parece más que ocioso hablar, pues en todo el mundo se reconoce que Rafael Nadal es no sólo un jugador de tenis excepcional, único, irrepetible, sin embargo, increíblemente, hay quien critica su juego, su forma de entender el tenis. Éstos no han asimilado que el deporte es ganar, ciñéndose a las reglas y si es con actitud ejemplar, mejor, pero por encima de todo ganar, de modo que no tiene la mínima importancia que lo hagas bonito o feo, jugando al ataque o a la defensiva, es decir, cada uno sale a la pista con lo que tiene, a hacerlo lo mejor que puede y tratando de imponer sus armas.

Su físico prodigioso no es su mejor arma

Pero no es la faceta deportiva de Nadal, así como su actitud en el terreno de juego, siendo absolutamente ejemplares, lo mejor de este joven prodigio que traspasa las fronteras del deporte. Tampoco su fortaleza mental, su espíritu de lucha, su inagotable  sentido del esfuerzo y esa energía positiva que siempre lo acompaña y que es capaz de transmitir. No es su deportividad absoluta, su incapacidad para “robar bolas” ni su serenidad ante la adversidad: jamás ha hecho un mal gesto ni ha arrojado la raqueta ni gritado de frustración. No es su respeto por el rival ni su elegancia y humildad tanto en la victoria como, sobre todo, en la derrota. Ni tampoco su carácter y sinceridad en pista y en la calle.    

Lo mejor de Rafael Nadal Parera es su forma de ser al terminar el encuentro, fuera de la pista, esto es lo que lo hace diferente. Para empezar, pocos deportistas habrá en todo el mundo que tenga tanta paciencia con sus seguidores, pues no hay partido en el que, al terminar, gane o pierda, no se pase diez o quince minutos firmando autógrafos. A este respecto contaba el seleccionador de ciclismo del equipo español en los Juegos de Pekín 2008, Paco Antequera, que vio a Nadal iniciar el desfile inaugural y pensó que, una vez que llegara al sitio indicado en el césped, el tenista se iría a descansar; sin embargo, estuvo las cinco horas que duró el desfile saludando, haciéndose fotos y firmando autógrafos a todos los deportistas y entrenadores de equipos de todo el mundo que se le acercaron, “jamás había visto atender a tantos fans, pues todo el tiempo, las cinco horas, estuvo con éstos, no se cómo pudo aguatar tanto”, explicaba asombrado Antequera. Pero lo mejor de todo es que lo hacía sin dejar de sonrreir ni quitar de su cara una expresión de ilusión que dejaba fuera de toda duda que su gesto era totalmente sincero, no le costaba ningún esfuerzo, lo hacía con agradecimiento, con el corazón en esa mano que a tantos tendió. Y esto es muy difícil en deportistas de máxima altura mundial, acostumbrados a los halagos y a ahorrar esfuerzos. Además, él permaneció todo el tiempo en la villa olímpica: “si voy a unos juegos ahí es donde debo estar”, afirmó.

Lo mejor de Nadal es que es un tipo fiable, honesto, sincero y comprometido

Lo mejor de Nadal es su palabra, su integridad, su fidelidad al compromiso contraído. En este sentido contaba un directivo que, tras perder ante Djokovic uno de los agotadores partidos de final de Gran Slam de 2011, volvía para España unas horas después y, en el avión, se le veía acalambrado, contracturado, dolorido, al borde de los límites de la resistencia física; sin embargo, ante las caras de preocupación de todos los que viajaban con él, el de Baleares dijo sonriendo “no os preocupéis, en un par de días estaré recuperado y jugaré esta eliminatoria de Copa Davis”.

Lo mejor de Nadal es su escala de valores y su honradez, hasta el punto de que, a diferencia de la gran mayoría de tenistas profesionales, mantiene su residencia fiscal en donde reside, en su casa, en Menorca, no en un paraíso fiscal donde pagar menos impuestos. Siempre dispuesto a echar una mano y hacer el esfuerzo que sea en pos de una causa solidaria, deja traslucir sus emociones, esas que humanizan tanto al que vemos poco menos que como un supermán, y jamás protagoniza ninguna salida de tono, jamás aparece en situaciones inapropiadas, vive una vida absolutamente ordenada.

Seguro que tiene sus cosas, como todos, pero sin duda se trata de una gran persona, más grande aun que el deportista. No puede extrañar que la Reina Sofía dijera que es el hijo que toda madre quisiera tener..., cosa que él escuchó sujetando a duras penas sus emociones.

En fin, es una persona que transmite, una persona con carisma, alguien de una pieza en quien sería muy fácil confiar, alguien que no defraudaría jamás, que lucharía hasta el límite para cumplir con su obligación, con la palabra dada. Si un día se presentara a las elecciones...

Sí, gane o pierda, ¡qué gran tipo este Nadal!           

CARLOS DEL RIEGO