miércoles, 30 de mayo de 2012

USO DE LA TECNOLOGÍA EN EL DEPORTE: UNA NECESIDAD Ya hay deportes que utilizan la tecnología para resolver jugadas dudosas, sin embargo hay otros que se resisten incomprensiblemente a adoptar tan imprescindible ayuda


El 'ojo de halcón' en el tenis ha acabado con todas las dudas

En el Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010 se produjo uno de los momentos más bochornosos que han tenido lugar en una cancha deportiva en los últimos años. Se trata del gol anotado por Lampard para Inglaterra ante Alemania que fue calificado como ‘gol fantasma’, puesto que el balón dio en el travesaño y botó dentro de portería, pero debido al efecto se salió inmediatamente; no fue concedido por el árbitro, pues los jueces creyeron que había botado fuera de puerta. El problema es que, parece que involuntariamente, los enormes videomarcadores ofrecieron la repetición de la jugada, con lo que todo el estadio comprobó que el balón había entrado y se había cometido una gran injusticia.

El significado de esta situación es más importante de lo que parece, puesto que en la actualidad la tecnología permite que los espectadores puedan ver en el acto la repetición de la jugada (de hecho pueden ver una docena de repeticiones), y comprobar cuál ha sido la realidad de la acción dudosa. Es decir, si los árbitros no pueden recurrir a la tecnología, se producirá (ya se produce) la sorprendente y absoluta incoherencia de que el público tenga más elementos de juicio que el propio juez; es como si en un juicio el tribunal se niega a interrogar a testigos oculares que están entre el público.

Así, en los deportes de equipo más populares y que más pasiones levantan (fútbol, baloncesto, balonmano), cuando en el descanso los árbitros se retiran a vestuarios, desde el público podrían decirles: “han metido ustedes la pata, el gol que han anulado es clarísimamente legal, ya lo verán por televisión”. O incluso, a la salida de vestuarios, los propios jugadores podrían dirigirse al juez en términos parecidos. De cualquier modo, el encargado de impartir la justicia en el terreno de juego resultaría afectado, influido en mayor o menor medida tras convencerse de que ha cometido un grave error con el que ha perjudicado (involuntariamente, pero perjudicado) a uno de los contendientes, con las consecuencias que esto podría tener en jugadas sucesivas; y eso por no hablar de los ‘palos’ que va a recibir por parte de la prensa, la sanción que sin duda va a recibir o las dudas que sobre su capacidad (o incluso sobre su integridad) va a generar. Todo esto se evitaría con ayuda tecnológica, de hecho, seguro que el propio árbitro la agradecería más que el jugador.

Este gol, del Mundial de Sudáfrica, no fue válido,
 cometiéndose una gran injusticia fácilmente evitable
Y el caso es que ya hay deportes que están utilizando la tecnología para evitar bochornos e injusticias con excelentes resultados. El más notable es el tenis, donde antes del uso del ‘ojo del halcón’ no eran tan extrañas las discusiones entre jugadores y árbitro por el bote de una bola; hoy día en los torneos más importantes ya no hay conflictos de este tipo, se acata lo determinado por la máquina (en realidad son unas dos docenas de cámaras que registran con enorme precisión la trayectoria y aterrizaje de la bola) y todos se ciñen a la regla sin rechistar. Si ya era uno de los deportes más justos, pues siempre vence el que hace más puntos ganadores y menos errores, ahora los jugadores se van de la cancha sin la menor duda. Posiblemente, el gran McEnroe hubiera sido contrario al uso del ‘ojo de halcón’, pues no habría tenido ocasión de llevar a cabo sus sonoras protestas.

Otro deporte que también hace uso de la tecnología es el hockey hierba (al menos en algunas competiciones femeninas así se ha visto), pues en caso de duda se puede pedir revisión del vídeo, es decir, existe algo así como un juez de vídeo que dice por radio al árbitro principal qué ha ocurrido y éste actúa en consecuencia; y si las repeticiones no aclaran nada, será su criterio el que se imponga. También es la electrónica la que pone en claro los resultados en deportes como el atletismo, la natación, el ciclismo... 

Lógicamente, el abuso de revisiones en deportes de equipo sería contraproducente, pues conllevaría continuas interrupciones. Un buen sistema sería imitar el reglamente del tenis, es decir, cada contendiente tiene tres reclamaciones (o dos, o cuatro, según se vea qué es lo más indicado), con la salvedad de que si acierta en su petición de revisión no la habrá gastado y seguirá teniendo las mismas que hasta ese momento; en caso de que siga la duda, se impone el criterio del árbitro principal. Asimismo sólo podrían realizarse las reclamaciones en casos concretos y de máxima importancia: gol anulado, expulsión, agresión, canasta dentro de tiempo, balón que entra o que no..., todo sería cuestión de estudio, análisis y pruebas hasta dar con la mejor reglamentación.


Sea como sea se antoja más bien tonto cerrarse a las posibilidades que ofrece el momento, pues da pie a preguntarse ¿por qué no se quiere hacer más justo este o aquel deporte?

CARLOS DEL RIEGO