lunes, 14 de mayo de 2012

EL 15 M: OTRO MOVIMIENTO INÚTIL Desorganizado y sin ideas, se pierde entre acampadas, tópicos y generalidades, y con la amenaza de infiltrados violentos


Al final siempre aparece la violencia

Los autodenominados ‘indignados’ que se echaron a la calle el 15 M de 2011 se preparan para celebrar el primer aniversario de aquella manifestación de protesta. No deja la cosa de tener nexos con el Mayo del 68 o el movimiento hippie. A diferencia de éstos, el 15 tiene de particular (entre otras cosas) la participación de múltiples sectores de la sociedad, no sólo de jóvenes estudiantes, o jóvenes que se saludaban diciendo ‘paz y amor hermano’. Pero presenta los mismos defectos de que adolecían las otras dos formas de protestar: la falta de organización y un vacío total a la hora de concretar ideas y propuestas.

Este movimiento es producto de Internet y, por tanto, se va formando poco a poco y creciendo en progresión geométrica, se van creando complicidades y enunciando quejas a las que es fácil sumarse (al menos a algunas): las tremendas desigualdades sociales, el paro, la globalización, el capitalismo salvaje y el insostenible sistema económico, los tejemanejes de los bancos, los privilegios y la ineficacia de los gobernantes y políticos en general... Son cuestiones que interesan y afectan a todos, por lo que muchos ciudadanos lo ven con simpatía.

El problema es sacar algo concreto de todo, de las asambleas, acampadas, manifestaciones, marchas, gritos, eslóganes, pancartas, discursos y arengas. En alguna ocasión ha trascendido lo que se dice en las asambleas y la cosa parece el código del buenismo, un catálogo de la corrección política, vaguedades, generalidades, tópicos, demagogias de todo tipo, bonitas utopías y, en fin, retórica vacía de contenido. Y es que este sistema asambleario, hoy día, es un absoluto imposible. Y por eso, de la iniciativa de los ‘indignados’ quedará poco o, lo que es peor, poco más que violencia, pero seguro que nada positivo y eficaz.

Arengas, pancartas
 y ambiente festivo, eso es todo
Para empezar, las acampadas y ‘manifas’ son terreno abonado para grupos extremistas, para los llamados antisistema, para corrientes políticas radicales, con lo que al final la masa, heterogénea de por sí, estará plagada de gente que lo único que busca es jaleo, confusión, carreras y escaparates rotos, humo, fuego y enfrentamientos con la policía, destrucción y pillaje..., ya se han visto cosas así en diversos países europeos en los últimos años.

En segundo lugar, al no existir ningún tipo de organización, no se puede llevar a cabo nada concreto; es decir, habría que idear una estructura para poner en marcha a los participantes, con personas concretas que escucharan a todo el que tuviera algo que decir, luego se presentaría todo a los que tuvieran capacidad de analizar, redactar y dar forma a todo lo dicho, más tarde habría que llevar las ideas en cuestión a quien pudiera decir lo que es posible y lo que no, lo que podría presentarse como iniciativa o lo que no es posible o no tiene el mínimo sentido... En fin, que como en toda empresa que se pone marcha, lo primero es estudiar qué se necesita, y una vez sabido, se asignan las diferentes tareas. Pero como en el 15 M no hay nada que se parezca mínimamente a una organización, no hay forma de sacar nada adelante. De todos modos, lo cierto es que aun no han presentado ni una solo propuesta de cambio, ni un solo proyecto, ni una idea concreta, directa, clara, ni una sola alternativa a lo que ahora hay; y para esto lo único que hace falta es..., tener la idea y ganas de ponerla en marcha, cosas que parecen secundarias en la acampada. Además, organizar todo esto exigiría mucho trabajo y mucho tiempo sin ningún rendimiento económico, por no hablar de que siempre habría opiniones contrarias a crear esa estructura. 
  
El 15 M hace mucho ruido,
pero de momento no da ninguna nuez
Y en tercer lugar, como los que participan en el movimiento se dicen apolíticos (a pesar de que aparecen símbolos y lenguaje político continuamente), también habría que diseñar una idea política, puesto que si se quiere combatir en ese terreno hay que usar esas armas, así que habría que poner de acuerdo a muchas formas de pensar. Eso sí, algunos ya se han organizado en grupúsculos como Democracia Real Ya o No Les Votes, que aunque sus intenciones (al menos al principio) fueran otras, tienden inmediatamente a la política, con lo que si les van bien las cosas pronto serían un partido nuevo, y más pronto aún caerían en los vicios de los que ahora reniegan. Y por si fuera poco, están los que van allí buscando tumulto, alboroto, violencia y masas de gente a la carrera, que también suelen estar muy ideologizados, cercanos al fanatismo, y con los que es imposible un debate tranquilo y argumentado porque sólo quieren gresca.

Sea como sea, todo parece indicar que el 15 M tiene como objetivo último, como fin único la acampada, la protesta sin ir más allá, la reunión lúdica, la asamblea donde reina el tópico y el buen rollito. Más allá de eso y de violencia y carreras (en las que participan los de siempre, pues la mayoría de los ‘indignados’ son totalmente pacíficos), el 15 M dejará poco. Al menos de los hippies se recuerdan, además del ‘haz el amor y no la guerra’, un montón de excelentes canciones.  
Carlosdelriego