jueves, 31 de mayo de 2012

DECEPCIONANTES GRANDES PERSONAJES A veces la buena opinión que el ciudadano se forma de las personas célebres se derrumba cuando analiza su proceder y sus palabras


Kofi Annan no ha logrado jamás un resultado positivo
Ocurre muchas veces que uno deposita su confianza y desarrolla simpatía hacia ciertas personas a las que no conoce personalmente, sino que sólo sabe de ellas a través de los medios de comunicación, de modo que se hace una idea positiva y se forma opinión favorable en torno a ellas como para manifestar en público el tan español “me cae muy bien”. Y también ocurre que uno se lleva unas decepciones mayúsculas cuando tiene ocasión de hablar personalmente con aquellas personas o va conociéndolas mejor por lo que van haciendo y diciendo en el transcurso de los años. A pesar de que pueda parecer lo contrario, en realidad esto es mucho menos habitual si se trata de políticos, puesto que tal y como van las cosas pocos habrá que se fíen de un político hasta el punto de que llegue a decepcionarlos (el ex presidente Zapatero generó ilusión entre muchos españoles a los que luego decepcionó, pero no fue así con quienes saben de él desde hace 35 años, pues éstos siempre supieron de las aptitudes de este señor, no se ilusionaron y nunca fueron decepcionados).

Aquí van tres protagonistas de otros tantos campos que son habituales de los medios y que, por una u otra razón, en mayomenor medida, a uno o a muchos han defraudado: el que fuera Secretario General de la ONU Kofi Annan, el periodista y escritor Fernando Savater y el arqueólogo Juan Luis Arsuaga.


Fernando Savater odia a los curas
y desconfía de los padres
El caso de Annan está muy de actualidad. Nacido en Ghana en familia muy acomodada, estudió en Suiza y Estados Unidos y con sólo 24 años ya se colocó en cargo público, pues entró en la Organización Mundial de la Salud; es decir, nunca ha trabajado pie a tierra, sino que siempre lo ha hecho desde la esfera política, o sea, subido en el carro del privilegio y a muchos metros de la realidad del suelo. Además, pasó del pupitre al despacho oficial sin mediar actividad, sin solución de continuidad, por lo que jamás se ha enfrentado a los problemas cotidianos del hombre de la calle. A pesar de ello, su expresión bondadosa y su presencia como mediador en distintos conflictos hicieron que muchos se formaran sobre él una buena opinión, la cual se vino estrepitosamente abajo tras su reciente visita a España para ponerse justo en medio del gobierno legítimo y la banda mafiosa terrorista Eta. En ese momento, quien antes lo admiraba se lleva la desagradable sorpresa de comprobar que Annan no entiende de qué va el problema, no se ha informado de sus entresijos y desarrollo, no ha estudiado las raíces y las consecuencias, sino que ha venido a mediar desconociendo totalmente cosas como qué es, cómo actúa, qué pretende, qué apoyos tiene la organización nazi en cuestión, de modo que se sitúa incorrectamente en un punto equidistante. Entonces uno piensa que si Annan ha sido tan poco profesional en este caso también lo puede haber sido en sus anteriores intervenciones internacionales, y entonces uno, al ver la espeluznante lista de fracasos que presenta su currículo, puede llegar a la conclusión de que no ha logrado un éxito diplomático en su vida porque no ha sido profesional, porque no se ha estudiado los hechos, porque, como todo el que no ha hecho otra cosa más que política, ha pensado que con buenas palabras es suficiente aunque no se sepa nada del problema. Y es que Kofi Annan (que tiene un sueldo astronómico e infinitos complementos y que vino a España cobrando un dineral) no ha resuelto jamás un problema, no ha terminado nunca con un conflicto o puesto las bases para su fin, no ha dado jamás pie con bola, sus intervenciones han sido sonoros fracasos, decepciones calamitosas; sin embargo, ha ido pasando de cargo en cargo sin que jamás haya hecho el más mínimo mérito. Eso sí, él siempre ha sabido quedar como el bueno..., a cambio de asombrosos emolumentos. Es por todo esto que Kofi Annan, analizando su actuación, es un gran personaje decepcionante.

El científico Juan Luis Arsuaga
El filósofo y escritor vasco Fernando Savater siempre ha aparecido como alguien culto y razonable, defensor del diálogo por encima de todo y siempre dispuesto a emprender y tomar parte en iniciativas encaminadas a terminar con el problema de la violencia terrorista en España. Asimismo ha escrito contra el sectarismo, el nacionalismo y el segregacionismo. A diferencia del anterior, Savater sí que tiene mérito, y así lo reconocen los muchos premios que ha obtenido. En fin, es un hombre de paz y razón. Sin embargo, en una entrevista para el periódico La Crónica de León (hará unos cinco años, existe grabación), hablando sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía, dijo de quienes estaban en contra que “es una conspiración de curas y oscurantistas contra la asignatura, y yo veo peligro en los curas y oscurantistas”. Más adelante, sobre el mismo tema, “el Psoe no hace ni promueve ninguna asignatura, esos son inventos de los curas”. Y más adelante aun hablando sobre educación dice tras mencionar la ilustración y la racionalidad, “hay que quitar la educación de manos de los padres, que normalmente son muy reaccionarios, y de manos de los curas, que son desviacionistas de todo tipo de razón humana”. Sorprende el evidente sectarismo que manifiesta contra los curas (nunca se refirió a la Iglesia), y más aun que pida arrebatar a los padres el derecho a educar a sus hijos, puesto que da la impresión de que sólo él y quienes él diga poseen la verdad absoluta, el único método de educación posible. Por último, también resultan desconcertantes su apoyo al diálogo con los asesinos terroristas, al aborto y la eutanasia (dando a entender que lo progresista es matar al no nacido y al viejo que estorba, y lo retrógrado salvar vidas). La decepción que causa Fernando Savater no es el terreno profesional, sino en el de sus posturas en torno a temas de tanta trascendencia.

Finalmente, el científico madrileño Juan Luis Arsuaga. Asistido por méritos incuestionables, el paleontólogo, arqueólogo y doctor alcanzó notoriedad mundial tras sus trabajos en la ya famosa Sierra de Atapuerca, donde han aparecido muchos fósiles con los que Arsuaga (y sus compañeros directores del yacimiento) ha aportado hallazgos imprescindibles para ir dibujando y completando el mapa de la evolución humana. Este científico es admirado por muchos motivos, sin embargo, en cierta ocasión respondió de modo totalmente contrario al que se espera de un científico: preguntado por si creía en la posibilidad de que hubiera otra vida después de esta, él contestó con total rotundidad, “no, no hay nada”, dando así la sensación de estar en posesión de una prueba concluyente, irrefutable, sin embargo, nadie ha ido y vuelto para contarlo, por lo que, desde un punto de vista empírico, no puedes afirmar ni en un sentido ni en otro. Lo científico hubiera sido decir algo así como no hay pruebas así que la respuesta es no lo sé, o simplemente, no creo que haya nada, pero en ningún caso afirmar. Sin embargo, si le preguntaran por la posibilidad de que exista vida inteligente fuera de la tierra él nunca contestaría “no, no hay”, sino que diría cosas como que es muy posible desde un punto de vista estadístico, o yo creo que sí pero hasta ahora no hay ninguna prueba..., o lo mismo pero en sentido contrario. El admirado (no sin motivo) Juan Luis Arsuaga se salió del terreno científico, y por eso y sólo por eso, causó cierta decepción, menor que el anterior e infinitamente menor que el primer personaje.

CARLOS DEL RIEGO