domingo, 18 de noviembre de 2012

ROLLING STONES, MEDIO SIGLO SACANDO LA LENGUA La más legendaria y longeva banda de rock de toda la historia alcanza la cincuentena, y para celebrarlo, lanza una monumental colección de clásicos del género y dos temas nuevos


En junio de 1962 se presentaba en vivo un nuevo grupo de melenudos (característica que llamaba más la atención a la sociedad que su ‘música ratonera’, como era calificada mayoritariamente), The Rolling Stones, que pronto iba a ser visto como el antagonista del cuarteto de Liverpool, pues a diferencia de éstos, el nuevo quinteto aportaba textos más calientes, sonido más sucio y postura mucho más arrogante. Hoy, la banda de los aparentemente indestructibles Jagger y Richards conmemora esas cinco décadas de música y escándalo, de canciones imperecederas, de altos y bajos, idas y venidas, de peleas y reconciliaciones, como cualquier relación o persona que alcanza tan redonda cifra. Y para celebrarla, los sempiternos lanzan una gran recopilación con tres discos, 48 enormes canciones y un par de estrenos, todo con el sorprendente título de ‘GRRR!’

Para empezar, esas cuatro docenas de títulos han sido seleccionados y publicados en infinidad de ocasiones por los más diversos motivos y formatos (en estudio, en directo, en acústico, a dúo, con invitados…),  por lo que hay que preguntarse si compendiarlas otra vez era lo que tal aniversario merecía.

Cada uno de los discos viene a reflejar una época de la banda, de modo que el primero contiene maravillas de los primeros años como ‘Have you seen you mother baby’ o ‘Ruby Tuesday’, junto a otras quince piezas absolutamente imprescindibles; el segundo cd, lo mismo, delicias de madurez como ‘Happy’ (Richards a la voz solista) o ‘She´s a rainbow’ al lado de emblemáticas melodías y riffs de guitarra, estribillos históricos y títulos que han excedido las fronteras de la música rock; la tercera ‘cara’ de este álbum monumental muestra las otras facetas de la banda con temas tan grandes como los anteriores pero con ánimos y ritmos mucho más calientes y cadenciosos, como en ‘Miss you’ o ‘Harlem shuffle’, además de las dos novedades.   

La primera de éstas, ‘Doom & gloom’ (‘Destino y penumbra’) responde a lo que se espera de los Stones, sonido sucio, rythm & blues de barra y la habitual voz exaltada y chulesca en tono desafiante del viejo Jagger; hay algún matiz especial en el tratamiento de una de las guitarras, pero el tío Keith es ya muy viejo para cambiar. La segunda se titula ‘One more shot’ (‘Un tiro más’), que tampoco se sale del guión más rollingstoniano, tal vez más que la otra, pero le falta gancho, fuerza. Son dos composiciones que hubieran pasado desapercibidas en cualquier disco, de hecho, de no ser nuevas, desde luego que estas dos canciones no estarían en una reunión de clásicos del rock y el rythm como la presente. Por cierto, puestos a sacar punta a todo, a muchos de los que siguen al grupo casi desde el comienzo les pueden faltar monumentos del género como ‘Bitch’, ‘Dead flowers’…

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Sea como sea, los que fueran adalides del exceso y la provocación, están ya muy domesticados, pues frisan los setenta y sus dientes ya no están tan afilados. Por eso, aunque esté bien que sigan y sigan, muchos de sus incondicionales empiezan a temer que se noten demasiado los estragos del paso del tiempo, que un día se evidencien achaques de viejecito, que un día cierren la boca y metan la lengua, algo fatal para un Rolling Stone y su leyenda. Pero claro, el rock y su propio mito les exigen no bajar del escenario, no apartarse de los focos por muy cansados que estén.

CARLOS DEl RIEGO