domingo, 25 de noviembre de 2012

NEIL YOUNG, UN TALENTO INAGOTABLE ‘Psychedelic Pill’ es el nuevo álbum de uno de los mayores y más longevos talentos artísticos del continente americano, pero no los únicos trabajos que ha publicado este año



El gran Neil Young, el viejo oso canadiense sigue en primera fila y con los dientes afilados a pesar de estar ya cerca de los setenta. Por un lado ha escrito una autobiografía, y por otro ha editado dos discos, todo ello este año. No está mal para un tipo que está en esto del rock casi desde que se inventó.

No estaba equivocado aquel que dijo que un guitarrazo de Neil Young contiene más rock que la discografía de muchos grupos de postín. Y tal cosa la viene demostrando el canadiense desde hace décadas. Este año está siendo sumamente fructífero para el cantante, guitarrista, compositor y activista en diversas causas, puesto que ha escrito una autobiografía y lanzado dos álbumes. Sus reflexiones vitales, su mirada al pasado se pueden leer en el libro ‘Wagin heavy peace’. En éste cuenta cómo y por qué dejó de fumar porros y de beber, y explica que su emblemática canción ‘Alabama’ (con palabras poco elogiosas para los blancos de este estado) tenía una letra poco pensada, rectificación característica de quien llega a la madurez y comprende que las cosas no son tan simples como pensaba cuando tenía poco más de veinte; además, también cuenta que en aquellos años pensaba que podía cambiar el mundo (pecado de juventud) y, en general, reconoce errores y presunciones típicas de los años mozos.

Pero es que el tipo ha grabado dos discos. Uno, ‘Americana’, es una visión particular de grandes clásicos de la música tradicional de Estados Unidos que incluye muchos títulos fáciles de reconocer y que cobran nuevo sentido con el toque Young. El otro, ‘Psychedelic Pill’, es la enésima demostración de que este artista es poseedor de un talento inagotable. Con sus viejos compinches de Crazy Horse, Young ha lanzado un doble CD y triple vinilo (¡qué tío!) absolutamente fascinante.

El álbum comienza presentando una de esas cautivadoras melodías tan abundantes en su dilatada discografía, pero sin estridencias va dando paso poco a poco a sus poderosas distorsiones, envolviendo con ellas sus deliciosos medios tiempos; en los temas más largos (y hay varios que superan el cuarto de hora) se pueden vislumbrar vestigios de sus grandes ‘suites’ (tipo ‘Cortez, Cortez’). La hiperdistorsión (con su vieja Les Paul de 1953) apenas se esconderá a lo largo de las canciones, pero siempre siguiendo fielmente la línea trazada por las inspiradas estrofas, resultando una atmósfera con tanta personalidad y talento que al primer acorde se hace reconocible. También se nota (casi de principio a fin) su poso folk-rock, territorio que tan bien ha sabido manejar, y esa peculiar cadencia lenta que parece arrastrar las notas. Los arreglos vuelven a ser simples (incluso cuando son orquestales) pero sólidos y muy convincentes. Las piezas más extensas incluyen sus típicos pasajes instrumentales, invariablemente dotados de una intensidad asombrosa, a veces con tono más épico, otras buscando mayor intimidad.

Eso sí, a estas alturas parece difícil que Neil Young sorprenda (no va a hacer funky-disco, por ejemplo), nadie espera grandes cambios estilísticos, sobre todo teniendo en cuenta que con estos dos discos lleva la friolera de 35 álbumes publicados en solitario. Pero por el contrario, su percepción del rock permite que sus hipnóticas melodías cautiven hoy igual que hace medio siglo, ya sean más cargadas o más ligeras. Mantiene la voz en perfecto estado y no ha perdido el buen gusto. Por destacar un par de títulos, ahí están una evocadora ‘Twisted road’ y una delicia titulada ‘For the love of man’.

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Resulta asombroso que un tipo cercano a los setenta años, que lleva casi cincuenta en escena y que ha editado poco menos de cuatro docenas de discos, siga teniendo la cabeza suficientemente lúcida para extraer inspiración y ganas con las que hacer discos tan abrumadoramente buenos como este, para construir canciones que van directas al corazón. Quien tiene química con Neil Young está de enhorabuena, el viejo canadiense está en plena forma, y quien no, está ante una gran ocasión para enriquecer sus gustos.
Este artista gigantesco tiene que continuar durante mucho tiempo (afortunadamente nunca ha dado muestras de cansancio).

¡Cuánto rock, cuánto genio hay en este hombre!    
   
CARLOS DEl RIEGO