lunes, 21 de enero de 2013

EL DILEMA DE LOS INDÍGENAS FRENTE A LAS SOCIEDADES AVANZADAS Casi a diario se tienen noticias de expolios y matanzas de indígenas del Amazonas, indefensos ante el poder económico y el político. De seguir así las cosas en poco tiempo habrán sido exterminados o absorbidos, pero si se les proporciona formación para defenderse, también serán absorbidos por las ciudades y su cultura se perderá


¿Debe exigirse a los indios el cumplimiento de los Derechos Humanos o permitir que vivan al margen de cualquier derecho?
Con el apoyo de los diversos gobiernos, ya sean cómplices activos o mirando hacia otro lado, los indios de la cuenca amazónica están viendo cómo sus poblaciones son expulsadas, acorraladas y, finalmente, diezmadas. Empresas de todo tipo (petroleras, madereras, mineras…) ven a los indígenas como si no fueran más que otros animales de la selva, y los matan con tanto pesar y remordimiento como quien caza. Así las cosas, los directivos de aquellas exigiendo resultados a toda costa, los operarios actuando sobre el terreno con toda la crueldad del mundo, los políticos que aceptan expolios y asesinatos a cambio de financiación y soborno…, son algunos de los culpables de una situación de acorralamiento que sufren organizaciones tribales en Sudamérica y África.

El problema principal es que los empresarios cuentan con experimentados gabinetes jurídicos especializados que, usando infinitas tretas legales y aprovechando puntos oscuros y recovecos de la ley, van presentando proyectos a los gobiernos, los cuales aceptarán esas propuestas bajo ese inmenso, arbitrario y difuso paraguas llamado ‘beneficio para la sociedad’, que en realidad quiere decir beneficio para la empresa, para el político y para su partido. Y por el contrario, los indios están incorporados a la naturaleza, de modo que jamás podrían competir en los tribunales contra aquellos equipos de abogados, con lo que su defensa queda en manos de la buena voluntad de los gobiernos (¿?) y en las asociaciones de voluntarios, que harán lo que puedan, lo cual será poco si enfrente tienen enormes grupos empresariales y el poder de un gobierno.

Los territorios que ocupan desde hace muchos siglos los nativos han de ser legalmente suyos, pero claro, no tienen escrituras de propiedad ni ningún documento que acredite ante el juez que ellos son los legítimos propietarios, con lo que están jurídicamente desamparados. ¿Sería aconsejable ofrecer a los aborígenes educación académica?, ¿la aceptarían?, ¿tienen derecho los niños de las tribus a ser escolarizados?, si las respuestas fueran afirmativas su cultura estaría condenada, y de ser negativas estaría condenada su cultura y ellos mismos. Asimismo, se sabe que se producen violentísimos enfrentamientos entre diferentes tribus (con asesinatos, secuestros…), por lo que cabe la cuestión ¿hay que exigirles el cumplimiento de los Derechos Humanos? No están incorporados a la cultura del siglo XXI, es decir, nada saben de democracia, leyes, igualdad, derechos…, por lo que actúan al margen de lo que se exige en las sociedades avanzadas, sin embargo, la Declaración de los Derechos Humanos especifica clarísimamente que todos los hombres tienen idénticos derechos, y por tanto las mismas obligaciones, así que ¿los naturales de tribus primitivas y los que viven de, por y en la naturaleza están exentos de derechos como la educación? Y una más, si un grupo de occidentales en aquellas latitudes ven a varios indios matando a otros, ¿deberían intervenir y tratar de detener la pelea y defender al débil?, o por el contrario ¿han de evitar inmiscuirse y dejar que la matanza siga su curso como si de leones y cebras se tratara? ¿y si esa escena se produce en una ciudad europea?  

En principio se tiende a pensar que lo ideal es dejarlos vivir según sus modos y costumbres aunque muchas de sus conductas fueran castigadas si se realizaran en una ciudad, se prefiere creer que es mejor no alterar su vida y permitir que continúen en el Paleolítico; pero un día llegarán los empresarios y sus abogados tras haber ‘convencido’ al poder político y aquellos estarán indefensos, sin más ayuda que la de voluntarios y oenegés. Y la realidad es esta, múltiples tribus, etnias e indios de diversas partes de Sudamérica son agredidos a diario por los mercenarios al servicio de grandes multinacionales sin que apenas haya quien levante la voz por ellos.

Si la tendencia se mantiene, en pocos años los nativos que vivan en lugares interesantes para la industria (la que sea) serán exterminados o, como mínimo, expulsados, con lo que su cultura se perderá y ellos serán fagocitados por la sociedad. Pero si adquieren formación suficiente para defenderse, en pocos años habrán sido absorbidos por las naciones y las ciudades, con lo que su cultura se perderá. Sea como sea, el futuro de aquellas sociedades primitivas tiene los días contados.   
           
CARLOS DEL RIEGO