jueves, 10 de enero de 2013

ENVIDIOSO Y SOBERBIO MORRISEY El que fuera cantante del excelente grupo The Smiths pide “apalear” a los Beckahm por ser unos horteras y unos analfabetos; suena a envidia, a soberbia, a celos, a ínfulas de superioridad



Los Beckham, como todos los que alcanzan
el gran éxito, son objeto de envidia
Al cantante británico Morrisey no le gusta la familia Beckham, y su forma de expresar su inquina es pedir públicamente que sean apaleados, arrastrados. ¿Cuál es su execrable crimen?, no roban, no matan, no predican violencia…, nada de eso, su pecado es, según el cantante, “ser horteras, ser insoportables para cualquier persona” y, además, ser poco menos que analfabetos pues “no pueden identificar lo que es un arpa”.

El ex cantante se ha atribuido el poder para
imponer a los demás cómo deben er
Nunca se sabe, pero esto suena a la envidia del que no soporta que alguien a quien considera inferior goce de popularidad y fama, parece la reacción del soberbio que sufre al ver que otros salen más que él en los periódicos, de modo que el engreído rabia cuando el público y los medios hacen más caso a otros.

El que fuera cantante y compositor del grupo The Smiths (banda de los 80 del siglo pasado con temas espléndidos como ‘Hand in glove’, ‘This charming man’ o ‘What difference does it make’) tiene todo el derecho del mundo a opinar, a ser sarcástico y a criticar hechos o personas, pero cuando insulta y amenaza, cuando propone castigo y violencia para quien no piensa, actúa, habla o se viste como él quiere, lo que está haciendo es puro totalitarismo: persecución y desprecio a quien se atreva a ser distinto. En la película de Hitchock ‘La soga’ unos jóvenes malinterpretan y llevan a la práctica palabras similares a las del cantante, con resultado fatal; Marat, el revolucionario ‘amigo del pueblo’, también estaba todo el día publicando diatribas contra sus rivales políticos y exigiendo cabezas, así que, finalmente, el pueblo le complació; y de igual modo los que proclaman a voz en grito la violencia, como ha hecho Morrisey. Seguro que en su defensa se diría que es una forma de hablar, que no se pide al pie de la letra que sean “arrastrados”, que se dice de modo simbólico, que lo que quiere es reseñar que no se merecen nada por ser unos horteras… Pero exigir violencia, aunque sea en modo figurado, siempre conlleva riesgo.

Por otro lado, a él le parecen Beckham y esposa unos personajes ordinarios, bastos, y por eso pide para ellos pública sanción, sin embargo, puede que otras personas opinen que el chabacano y vulgar, que el que carece del menor estilo es él, Morrisey, y por tanto estarán legitimados para insultarlo públicamente y pedir para él lo que él pide para el famoso matrimonio.

Protesta este hombre porque son inmerecidamente populares, pero la realidad es que él es, a sus 37 años, una estrella del deporte y ella lo fue de la música, y esas combinaciones siempre multiplican la fama, como demuestran los matrimonios Joe Dimaggio y Malilyn Monroe o, aquí, la Pantoja y Paquirri. Y el caso es que, mucho o poco, algo de mérito tienen. Él es un gran futbolista, pues si no fuera así no seguiría jugando con sus años (además, seguro que todos los entrenadores que ha tenido no son tontos); y ella integró un grupo de éxito, de calidad discutible (incluso aquí sí cabe lo de hortera), pero de éxito, y esto debe poner verde de envidia al faltoso Morrisey. Es decir, ambos tienen atracción para el público, puede fastidiar o enfadar, pero es así, del mismo modo que cuando existían The Smiths seguro que había quien se ponía verde de envidia con sus éxitos y hubiera deseado que les partiera un rayo. Por cierto, ¿a quién envidiará más, a él o a ella?     

Y en cuanto a la acusación de incultura, fácilmente será así, pero todo el mundo es profano en algo, incluso el propio Morrisey y, en todo caso, la ignorancia no es merecedora de castigo. En resumen, todo aquello por lo que este artista despotrica contra la famosa pareja es opinable, lo que quiere decir que a él se le podría acusar exactamente de lo mismo.
   
A este tipo de personas habría que pedirles que perdonaran la vida de los que no son de su gusto, habría que rogarles que sean condescendientes con todos los que no son tan interesantes, elegantes, inteligentes, geniales y tan buenas personas como ellos, habría que suplicarles que permitan vivir a quienes no alcanzan sus niveles de excelencia y, en fin, habría que pedirles perdón por existir siendo tan contrarios a sus gustos. Este tipo de personas tiene la certeza de estar en posesión de la verdad única y, por tanto, se siente superior moralmente, con lo que se cree legitimado para decidir sobre la existencia de los demás. Este modo de pensar, en fin, siempre apunta al fanatismo.  

CARLOS DEL RIEGO