viernes, 11 de enero de 2013

LOS QUE PIDEN POR LOS ASESINOS Y NO TIENEN UNA PALABRA AMABLE PARA LAS VÍCTIMAS Era de esperar, Pilar Bardem, Guillermo Toledo y Sánchez Gordillo, entre otros, anuncian su presencia en la manifestación de apoyo a los presos etarras; se movilizan y hablan en favor de los asesinos, pero jamás han movido un dedo ni manifestado la menor solidaridad con los sacrificados y sus familias

No puede sorprender que Bardem, Toledo y Gordillo se sientan más cerca de los verdugos que de las víctimas.

El sábado 12 de enero se celebra una marcha en Bilbao para exigir beneficios para los terroristas de Eta; piden sus amigos que sean trasladados cerca de sus casas, que sean excarcelados los que tengan enfermedades graves (como la de de Juana), que no se alarguen sus condenas y que, en fin, se respeten sus derechos como presos y como personas. Que personajes destacados de la sociedad vasca se iban a adherir sin condiciones a la reivindicación era sabido; ahora se han destapado otros amigos de los asesinos procedentes de diferentes partes de España, aunque ciertamente no puede sorprender que los actores Guillermo Toledo y Pilar Bardem, el incalificable alcalde Sánchez Gordillo y el ex Unesco Federico Mayor Zaragoza (entre otros) se posiciones a favor del asesino y, por tanto, en contra de la víctima.

No hará falta recordar que el comunicado de los convocantes sólo habla de sus derechos, pero no se acuerda de los de los muertos y heridos, mutilados, secuestrados y familiares.

Los que apoyan la marcha (vascos y no vascos) afirman que lo que defienden es el acercamiento de presos a sus domicilios, o sea, se solidarizan, defienden, amparan a los etarras, pero no hay noticia de que ninguno de ellos (Mayor aparte, pues no es personalidad tan significada ni mediática) haya sido visto en las manifestaciones de respaldo a los que perdieron la vida o quedaron heridos y quienes los lloran o cuidan; con esta actitud dejan bien patente que están de parte de quienes apretaron el gatillo o hicieron estallar la bomba, y que les importan un bledo los muertos y heridos, los bebés y niños (aquellas dos gemelas de tres años asesinadas en el atentado de Zaragoza…), los padres, madres, hijos que sus amigos enviaron cobardemente al cementerio. Indignante, descorazonadora es la postura de quienes manifiestan más empatía con el protoser que pone una bomba en un supermercado que con las personas que allí hacían la compra y allí quedaron para siempre. 

Es oportuno preguntarse entonces ¿harían aquellos tres lo mismo, manifestar su adhesión a los agresores, si entre las victimas tuvieran algún hijo, padre, hermano, amigo o ser querido? Resulta incomprensible que pidan por los violentos fanáticos y no tengan una sola palabra, un solo gesto para quienes fueron vilmente, cobardemente asesinados.

Asimismo también parece de lo más curioso y desconcertante el hecho de que sean tan exigentes de justicia para las victimas de hace sesenta años, tan beligerantes con quienes mataron durante la Guerra Civil y la posguerra y, a la vez, sean tan indiferentes con los ejecutados ayer mismo y tan condescendientes con los verdugos de hoy.

Esto es lo que quita razón, esa incoherencia, ese doble rasero, ese relativismo moral que disculpa unas muertes y condena otras en función del traje que vistan los pistoleros.

CARLOS DEL RIEGO