miércoles, 23 de enero de 2013

INTENTOS DE JUZGAR EL PASADO Un juez de Barcelona ordena investigar los bombardeos perpetrados por la aviación italiana sobre la capital catalana durante la Guerra Civil Española…, por si acaso se puede acusar a algún centenario. Se antoja un desproporcionado esfuerzo la puesta en marcha de una maquinaria costosísima para tan paupérrimas perspectivas

Seguro que nadie puede decir qué aviones perpetraron este bombardeo. Y es que los hechos de hace 80 años han de ser cosa de historiadores y no de jueces.

Pues sí, al parecer no tienen nada mejor que hacer. Según el juzgado y el juez de Barcelona, no hay ninguna causa que investigar, juzgar y solucionar, no hay ninguna persona a la que resolver su problema y, por eso, hay que dedicar recursos humanos y materiales en buscar culpables centenarios. Según dice la noticia, la Audiencia de Barcelona obligará a la investigación y esclarecimiento de los hechos ocurridos entre 1937 y 1939…, lo que evidentemente es un brindis al sol, una acción vana, un gasto de tiempo que podían dedicar a agilizar los muchos procesos que tienen empantanados desde hace años y que, evidentemente, deberían tener preferencia. ¿Acaso no hay ningún crimen más reciente que investigar?

Una vez en marcha el proceso ¿a quién van a acusar?, ¿a Italia para que pida perdón?, ¿es que existe en el mundo alguna nación, ciudad o territorio, partido o ideología política, ejército o estado que no sea responsable de todo tipo de crímenes en su pasado más o menos remoto? Según explica la nota, se intentará averiguar si alguno de los pilotos que arrojaron las bombas sigue vivo, en cuyo caso se pedirá su extradición, pero claro, si tenía 25 años en 1937 (cuando se produjeron los primeros bombardeos) ahora tendrá 100, lo que impide toda acción contra él. El comunicado también habla de acusar a Italia de una acción ilegal de una potencia con la que no se estaba en guerra, y también de que no respetó tratados y convenciones; hay que recordar que en España hubo presencia militar de otros países (Alemania, Unión Soviética), y eso de que fue un acto que no contempló los documentos y convenios internacionales al respecto…, que se mencione una guerra en la que uno de los bandos (no ya los dos) respeta la Convención de La Haya, Ginebra o similares, que se señale una guerra tan civilizada que las matanzas se producen siguiendo escrupulosamente la normativa. No, nada de eso existe ni existirá, pues desgraciadamente la guerra es muerte indiscriminada, brutal, ciega, y ningún ejército se ha arriesgado ni se arriesgará jamás a perder guerra, batalla o escaramuza por contemplar la normativa internacional sobre las contiendas armadas; y si algún jefe militar incumple sus órdenes por aquel motivo será acusado, al menos, de alta traición, lo que en tiempo de guerra significa el paredón.

Por otro lado, los pilotos que arrojaron las bombas (que son los ahora buscados) cumplían órdenes, o sea, si se hubieran negado hubieran sido ellos los ejecutados; en todo caso habría que buscar y juzgar a quien dio aquella orden, del mismo modo que se juzga a quien ordena el fusilamiento y no a los integrantes del pelotón, pues si estos rehúsan disparar pasarán directamente al paredón a acompañar a los reos.  
 
Este tipo de iniciativas muestra un trasfondo político más que evidente, puesto que los bombardeos sobre ciudades durante la guerra española los perpetraron los dos bandos; los ataques ejecutados por los nacionales son de sobra conocidos (Guernica, Barcelona, Madrid, Durango…), pero no así los cometidos por los aviones republicanos (Córdoba, Zaragoza, Cabra, Valladolid, Cáceres…), de modo que no tienen sus víctimas la misma consideración que las que cayeron bajo las bombas franquistas.

Nadie niega la barbarie cometida por esos aviadores italianos y por, en general, todos los que tomaron parte activa en la guerra, pero sí que sería bueno que la empatía fuera idéntica para con todos los inocentes muertos, estuvieran donde estuvieran.

En todo caso, ¿merece la pena poner en marcha un sistema tan costoso (jueces, funcionarios, policías, abogados, fiscales…) para conseguir una simple declaración?, ¿no sería mejor prestar atención a todo lo que ocurre actualmente? Los jueces (al menos muchos de ellos) protestan por el atasco que tienen, y sin embargo gastan tiempo, personal y dinero en revisar hechos ocurridos hace casi 80 años (cosa que debe dejarse al historiador, no al político ni al juez). Y con todo ello ¿qué se va a conseguir?, nada o algo rayano en la nada, por lo que habría que exigir a esos empleados públicos la responsabilidad de haber despilfarrado dinero del contribuyente en nada a sabiendas de que nada se iba a obtener.

CARLOS DEL RIEGO