domingo, 5 de agosto de 2012

LONDRES 2012: LOS DUDOSOS RÉCORDS DEL ATLETISMO FEMENINO Casi todos los topes mundiales de atletismo femenino fueron conseguidos entre 1983 y 1988: los años dorados del dopaje

La checa Jarmila Kratochvilova posee el récord
de 800 metros desde 1983

Aseguran los grandes expertos y quienes estudian el deporte desde un punto de vista científico, que dentro de unos veinte años los récords en atletismo serán algo absolutamente inusual, e incluso habrá que empezar a medir los tiempos hasta las milésimas de segundo, puesto que los límites humanos están ya muy cerca. Sin embargo, pensamientos como ese se llevan escuchando desde hace mucho. De todos modos, este tipo de predicciones casi nunca se cumplen. Muy diferentes eran las cosas no hace tanto.

Así, es verdaderamente increíble que la mayoría de los récords femeninos de atletismo se fijaran entre 1983 y 1988, más exactamente 12 de las 23 pruebas; además, otros dos los lograron dos atletas chinas en 1993. Si se quitan las 8 competiciones que no se disputaban entonces (triple, martillo, pértiga, 3.000 obstáculos, 5.000, 10.000, marcha y maratón), se deduce que solamente un máximo registro mundial fue batido en años distintos a la época dorada del dopaje, el que ostenta una lanzadora cubana de jabalina.

En aquellos seis años dos estadounidenses (emparentadas) marcaron los topes de 100 y 200 lisos y heptatlon, alemanas orientales los de 400 metros y disco y el de 4x100 metros, dos búlgaras poseen el de altura y el de 100 metros vallas, una checoslovaca el de 800 metros, y atletas de la extinta URSS tienen el de longitud, peso y 4x 400 metros. Pasadas décadas y a pesar de las mejoras en entrenamiento y alimentación, técnicas y materiales, las atletas de la actualidad siempre se quedan muy lejos de los registros que ostentan nombres como Griffith y Joyner Kersee, Marita Koch, Kratochvilova, Kostadinova o Donkova.  

Como ha quedado totalmente probado (desde que se abrieron los archivos de la DDR), todas las atletas de más allá de lo que se conoció como ‘telón de acero’ competían ayudadas por sustancias dopantes, y si no fueron cazadas se debió a que los médicos y químicos que las desarrollaban iban muy por delante de los métodos antidoping. Paradigmático es el caso de la desaparecida DDR (República Democrática Alemana), algunas de cuyas atletas llevan años denunciando las prácticas dopantes a las que fueron sometidas, pues muchas de ellas han sufrido graves problemas de salud debido a ello.

Lógicamente, ese ‘dopaje de estado’ que llevaron a cabo en casi todos los países de la órbita soviética terminó con la caída del muro de Berlín y de todos aquellos regímenes comunistas a partir de 1989, y por tanto, esas marcas fabulosas terminaron en ese preciso momento. Sin embargo, los entrenadores y expertos de muchos de aquellos países emigraron entonces a China, de modo que no llega a sorprender que dos atletas chinas lograran poco después, en 1993, dos topes mundiales que siguen en vigor.

Ya no hay forma de suspender o sancionar, pero nadie pone en duda ya que aquellos registros estratosféricos son producto de la trampa. Y del mismo modo, pasarán aun muchos años hasta que alguna baje de 10,48 segundos en los 100 lisos o, en fin, rompa algunos de los increíbles registros de los años dorados del doping. No se puede cambiar el pasado.
         
CARLOS DEL RIEGO