miércoles, 4 de abril de 2012

SERIES DE TELEVISIÓN. TENDENCIA A LA MEDIOCRIDAD

SERIES DE TELEVISIÓN.
 TENDENCIA A LA MEDIOCRIDAD

SUPERAGENTE 86

Es la época dorada de las series de televisión. No hay cadena que no emita diariamente cuatro, cinco, seis, tanto de elaboración propia como de producción ajena. Unas tienen mejor manufactura o diálogos más imaginativos, mientras que otras son más limitadas de medios y de ingenio; hay comedias de situación de todo tipo y en todos los escenarios, hay series de policías bajo todos los prismas posibles, las hay de ambientación fantástica y también  situadas en diversos períodos históricos, de tema político, de abogados y juicios, para adolescentes y para jóvenes..., y así se podría seguir unas cuantas líneas más, pues todas las televisiones del mundo guardan las mejores horas para las series, o directamente tienen un canal dedicado exclusivamente a emitirlas.
CSI
Sin embargo, pasados unos cuantos capítulos, todas ellas (prácticamente sin excepción) se convierten en culebrones, puesto que al poco de iniciarse, las ideas de quienes las escriben se van agotando, por lo que empezarán surgir todo tipo de relaciones personales entre los protagonistas, nacerán líos amorosos entre ellos, se descubrirán pasados terribles, aparecerán ex maridos y ex mujeres, hijos escondidos y olvidados, hermanos delincuentes, padres maltratadores..., con lo que la trama de las relaciones personales termina por imponerse a la base argumental con que se inició la serie. Y de este modo se llega al culebrón, a la telenovela, cuya oferta es precisamente el lío amoroso, el engaño y los cuernos, el odio, la venganza y la ambición, todo ello dentro de un escenario en el que continuamente se van produciendo increíbles vaivenes del destino.
Las series televisivas de la actualidad pierden muy pronto su esencia, puesto que rápidamente empiezan a utilizar recursos de telenovela, cosa que, por otro lado, suele dar buenos resultados entre el público, pues al igual que en el culebrón, la audiencia termina por hacer más caso al cotilleo que a la propia intriga del serial.
Por otro lado, cuando el ingenio empieza a escasear, cuando lo que se quiere contar no pasa de la vulgaridad, cuando la mediocridad toma el sitio de la sutileza, cuando las buenas ideas desaparecen, todas las series recurren al sexo y/o violencia, que son las principales agarraderas de los guionistas, directores y productores mediocres, incluyendo los dedicados a la publicidad (véanse los anuncios de perfumes en Navidad, prácticamente todos con sexo más o menos explícito).
LOS SIMPSON
Muchas series antiguas derrochaban inteligencia fueran del tipo que fueran (también las había muy malas), ofrecían argumentos y guiones que consiguen que se puedan ver en cualquier tiempo con agrado. Así ‘Misión Imposible’, ‘El fugitivo’, ‘Bonanza’, ‘Los invasores’, ‘El túnel del tiempo’, ‘Kojak’, ‘McMillan & wife’, ‘McCloud’, ‘Colombo’..., y cómo no, la excelente ‘Superagente 86’. Mientras, algunas emitidas en los últimos años llegan a causar sonrojo, empezando por series españolas ubicadas en épocas pasadas en las que los personajes hablan como si lo hicieran por el Twiter y donde el sexo (sobre todo) y la violencia son su único objetivo, y continuando por las centradas en el universo adolescente y las comedias, que ofrecen guiones sobadísimos y salpicados de contradicciones irrisorias, actores francamente malos, situaciones ridículas, gags previsibles... Pero las americanas (se emiten pocas de otras procedencias) también caen hoy en el recurso fácil al sexo y/o violencia.  
La causa es que, desgraciadamente, la mediocridad, la vulgaridad, lo grosero, tiene muchos seguidores, y por ello los que escriben no tienen por qué pasar de ahí. Es más fácil de hacer y de vender. Afortunadamente, a pesar de todo, hay una serie que lleva décadas derrochando ingenio, chispa y personalidad, y eso que sus personajes tienen cuatro dedos y son amarillos.
Carlosdelriego.