viernes, 20 de abril de 2012

“EL BIEN COMÚN”, UNA RAZÓN QUE VALE PARA TODO El recurso fácil de la expropiación


REPSOL EXPROPIADO

La expropiación sufrida por Repsol en Argentina ha sido llevada a cabo “por utilidad pública”, pretexto tan simple y fácil de llevar a cabo que no es extraño que los gobiernos recurran a él cuando les es conveniente. El partido con mayoría decreta una ley que puede ser ejecutada en el acto. En pos del “bien de la sociedad” se puede expropiar, deportar, encarcelar, ejecutar, prohibir, censurar..., como bien se puede comprobar en los regímenes fascistas (ya sean capitalistas o comunistas) y como hacen de vez en cuando democracias regidas por gobernantes sin escrúpulos.

La cosa no es nueva y, al poco de saber de las intenciones del gobierno argentino, uno puede recordar las muchas expropiaciones que ha habido en los últimos siglos España (y en todos los países de nuestro entorno), pero sobre todo las llamadas desamortizaciones, tanto la de Mendizábal como la ‘civil’ de Madoz, aunque hemos tenido muchas más.

Álvarez Méndez (luego Mendizábal, de quien Galdón dijo “tiene buenas ideas, pero ni la más remota de qué hacer para realizarlas”) expropió las tierras de la Iglesia (principal objetivo expropiatorio histórico en España, Francia, Inglaterra...) en 1836 con el fin de subastar esas tierras y recaudar dinero. Pero como era lógico, las subastas las ganaron los grandes terratenientes, la gente con más dinero y, en general, las oligarquías urbanas y rurales; y además, como gran parte lo pagaron con los llamados ‘vales reales’ (títulos de deuda pública) que meses antes eran papel mojado con escaso valor, el beneficio que logró el gobierno español fue mucho menor del esperado.      

La desamortización de Madoz (1855) se llamó civil porque la mitad de lo expropiado fue a los municipios, sobre todo a los pequeños, y la otra mitad fue a la Iglesia y a instituciones de beneficencia. Mejor regulada, ésta arrojó mayores beneficios económicos al estado, pero consiguió lo mismo que la anterior: concentrar aun más la propiedad en muy pocas manos.
Además, se deterioraron y perdieron muchos edificios históricos, así como obras de arte, libros y bienes de gran valor. Las tierras comunales de los ayuntamientos, usadas para pasto o leña, pasaron manos privadas, con lo que dejaron de ser explotadas por los vecinos y los más pobres. Se produjo una tremenda deforestación y roturación, pues montes y bosques pasaron manos privadas (la reforestación costó mucho más de lo recaudado y duró más de un siglo)...
VALLE DE RIAÑO, EXPROPIADO

Los resultados de las expropiaciones son imprevisibles, pero en este caso parece claro que Repsol YPF va a ser repartida entre las oligarquías económicas y políticas argentinas. Al igual que lo sucedido hace siglo y medio, son tejemanejes de ricos y poderosos que, seguro que no para bien, afectará a los conductores y a los peatones, en contra de lo que dijeron aquellos y lo que dicen estos, que expropian “por utilidad social”.

Una expropiación que afecta de cerca de los leoneses fue la del valle de Riaño. Este proyecto (de época de Franco) se había abandonado, pero la Eta consiguió con continuos ataques que el gobierno se bajara los pantalones y paralizase la central nuclear de Lemóniz (Vizcaya) en 1987, de modo que, a cambio, ese gobierno entregó el valle de Riaño a las compañías eléctricas. En beneficio de la sociedad.  
Carlosdelriego.