viernes, 27 de abril de 2012

ATLETAS CON PRÓTESIS La presencia de Pistorius en Londres 2012 con sus piernas artificiales podría provocar inesperadas consecuencias


Las prótesis proporcionan ventaja
A unos meses de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el atleta sudafricano Oscar Pistorius ya posee la marca mínima para poder participar. Nada extraño si no fuera porque Pistorius corre con dos prótesis de fibra de carbono en lugar de piernas, que le fueron amputadas con menos de un año por graves malformaciones. De todos modos, aun no se sabe si se le permitirá tomar parte en los juegos, pues hay unos organismos contrarios y otros a favor, mientras que la federación de su país aun no ha decidido.

Vaya por delante que el mérito que tiene este atleta de 25 años es enorme, tanto en el terreno deportivo como en el espiritual, moral, anímico; su esfuerzo, constancia y capacidad de superación deberían servir de modelo, pero no sólo a discapacitados. Que alguien que fue infradotado por la naturaleza para correr haya decidido superar tamaña desgracia precisamente corriendo es algo que llega a emocionar. Sin duda, merece admiración y respeto.

Sin embargo otra cosa es que pueda participar en pruebas atléticas junto a corredores sin prótesis, es decir, que dependen solo de sus músculos. Pistorius corre los 400 metros lisos; uno recuerda haber corrido esa distancia como juvenil y también que los muslos empezaban a arder en la recta final, que apenas se podían estirar las rodillas y que el agarrotamiento impedía una zancada mínima. Lógicamente, entre los atletas profesionales la cosa debe ser muy distinta, aunque sí está comprobado que en esos últimos cien metros de la carrera de la vuelta completa los atletas acortan notablemente la zancada (entre 20 y 30 centímetros).

Pistorius con sus piernas de
 fibra de carbono
Pistorius no tiene estos problemas, puesto que la longitud de su zancada se mantiene uniforme a lo largo de toda la carrera (apenas varía 2 ó 3 centímetros). Además, su corazón no tiene que bombear sangre hasta los dedos de sus pies y volver a subirla, y la musculatura y tendones de sus piernas y tobillos jamás sufrirán lesión o sobrecarga y podrá entrenar sin atender a estos riesgos. Pero el caso es que los atletas “enteros” no sólo corren estos riesgos, sino que muy habitualmente caen lesionados en estas zonas tan importantes para los corredores, no siendo extraño que se produzcan asimismo dolencias derivadas.

Por otro lado, supongamos que Pistorius se alza con el título olímpico. Seguro que al resto de los participantes no les hará mucha gracia (no son pocos los atletas que ya se han manifestado en ese sentido, sin que ello suponga falta de respeto al sudafricano), y se podría producir, llegado el caso, alguna escena indeseable.

Pero lo peor es que, dado que hay muchos deportistas dispuestos a lo que sea, a hacer trampas, a doparse, con tal de lograr el éxito (lógicamente se puede cambiar deportistas por personas sin que varíe el sentido de la frase), no sería un disparate que empezaran a proliferar atletas con prótesis que disputaran el triunfo a los que no las llevan. El caso extremo sería el del deportista con tal ansia de gloria como para amputarse miembros (podría declarar que tras un accidente), sustituirlos por elementos artificiales y volver a la competición. Seguro que si gana habrá quien esté dispuesto a quedarse sin una parte de su cuerpo a cambio de alcanzar la fama, la gloria, el dinero.
Oscar Pistorius, sin piernas desde niño
Pero no es necesario llegar a ese extremo. Por ejemplo, un lanzador paralímpico de peso al que le falte un brazo se puede poner algún dispositivo que le permita lanzar, un brazo de carbono o metal que, de algún modo, pueda tirar la bola; no tardaría mucho en llegar a los 25 metros. Los nadadores a los que les falten extremidades (o partes de ellas) los pueden sustituir por prótesis planas con las que imitar remos. Un ciclista, o un saltador de altura o longitud, un corredor de fondo (su corazón ahorraría mucho esfuerzo), un esquiador... Seguro que los miembros ortopédicos mejorarían su rendimiento rápidamente y los que los llevaran comenzarían a ganar, de modo que los deportistas con todas sus extremidades empezarían a pensar si les compensa competir “enteros”.     
Carlosdelriego.