lunes, 9 de abril de 2012

NIÑOS ARTISTAS: NIÑOS SIN NIÑEZ

                              MICHAEL-JACKSON, NIÑO
 Sorprende ver cuando se convoca un concurso, unas pruebas, un casting para buscar actores infantiles, cómo aparecen tantos aspirantes, ya sea para una serie de televisión, una película, una obra de teatro, un musical, un spot publicitario, un proyecto de grupo musical infantil, un pase de modelos..., no importa para qué, el caso es que siempre hay decenas (tal vez más) de niños, eso sí, acompañados por sus padres.

     MICHAEL-JACKSON, ARTISTA
¿Por qué un padre (o madre) hará lo imposible para que su hijo (o hija) se inicie en el mundo del espectáculo? 
La respuesta más abundante sería que para que el chaval se haga rico y famoso y se labre un porvenir brillante; sin embargo, aunque esta contestación forme parte de las intenciones del esforzado progenitor, seguro que también subyace la intención de que un día el niño gane millones y, claro, algo caiga, y así el tal pueda dejar de ir a la oficina y vivir de los ingresos de la estrella de la familia. La realidad, según muestra obstinada la experiencia, es esta.


             MICHAEL-JACKSON, EL FINAL
Pero el problema es que cuando un niño comienza a trabajar en el cine, en la televisión, en el escenario, lo que hace es eso, trabajar, y trabajar como un adulto. De modo que se verá obligado a repetir la misma escena hasta la saciedad, a ensayar la canción o los pasos de baile durante horas, a practicar como un profesional el tiempo que haga falta hasta que la cosa quede como se ha pensado, sin olvidar, giras, viajes, actuaciones, promoción... Y así perderá muchísimo tiempo que necesita para ser niño, para jugar, aprender y vivir como un niño, cosa que en el futuro, con total seguridad, repercutirá negativamente en su vida, pues tarde o temprano, consciente o inconscientemente, de un modo u otro, deseará recuperar su niñez..., cuando ya sea tarde.

 WOLFGANG-AMADEUS-MOZART, NIÑO
Basta echar un vistazo a las vidas de aquellos que triunfaron en edad infantil. Casos paradigmáticos son el de Michael Jackson, que contó muchas veces la envidia que sentía al ver a otros chicos de su edad jugando en el parque; el de Drew Barrimore, la protagonista de ET, que con 9 años fumaba y bebía, con 12 era cocainómana y ya había padecido un intento de suicidio; el de Macaulay Culkin (Solo en casa), que debutó en el cine con 5 años y antes de los 20 ya había sido drogadicto y pasado por un clínica de desintoxicación, había estado en por la cárcel y se había casado y divorciado; el de Judy Garland, protagonista de El mago de Oz, que también comenzó en el teatro con 3 años y antes de la mayoría de edad ya era adicta a los barbitúricos y a las anfetaminas (recetados por el médico de los estudios de cine), se bebía todo lo que caía a su alcance, se enrollaba con todo el que llevara pantalones y había pasado varias crisis nerviosas e intentos de suicidio. Y así se podría seguir, pues seguro que todos tenemos en mente otros nombres...; en España se podría hablar de artistas infantiles como Joselito, que pasó por episodios oscurísimos, o Marisol, quien padeció todo tipo de maldades hasta que consiguió desaparecer de la escena pública
WOLFGANG-AMADEUS-MOZART
En general, todos repiten el patrón de Mozart: grandes dotes artísticas a edad muy temprana, padres que desean a toda cosa que esas dotes produzcan beneficios, interminables sesiones y viajes agotadores..., en fin, todo ello muy lejos de lo que un niño necesita. El genial músico austriaco vivió poco y durante la mayor parte de su vida fue infeliz, igual que Michael Jackson o Judy Garland. Ojalá Barrimore y Culkin vivan más y no sean tan infelices como ellos.
Por ello, antes de llevar al niño al casting hay que pararse y pensar.
     
Carlosdelriego.