sábado, 28 de abril de 2012

EL REY. A pesar de sus errores, los españoles debemos al rey mucho más que lo que imaginamos

Juan Carlos I escondió a Franco su proyecto
democrático  y alcanzó el trono
El Rey Juan Carlos está de actualidad, a su pesar,  por el asunto de la caza de elefantes en el sur de África y su posterior accidente, que es lo que realmente convirtió todo en gran noticia. Amante de esta actividad como todos los Borbones, el Rey ha sufrido muchos accidentes a lo largo de su vida, casi todos relacionados con actividades deportivas. 
Es una de sus debilidades pero, seguro, muchos de los que lo critican esconden otras más vergonzantes. Además, ha tenido la grandeza de pedir disculpas públicamente por irse a un safari habiendo en España tal número de parados.   

Momento de la investidura de Juan Carlos de Borbón
 como rey en 1975
A pesar de ello, los españoles debemos mucho al Borbón. Todos los que aquí se creen de izquierdas (yo nunca he conocido a nadie que lo sea de verdad, sí a muchos que se lo creen) y bastantes que no, achacan al Rey que suscribiera los Principios del Movimiento (o sea, las leyes maestras) instaurados por Franco, y luego aceptar la propuesta de éste para convertirse en rey a su muerte; es decir, se le echa en cara haber dicho sí a Franco, haberse comprometido con él.


Pero las cosas no son tan sencillas. Si Juan Carlos I hubiera dicho entonces al dictador que, una vez muerto, rompería con su régimen, sin duda el general gallego le hubiera apartado del trono del mismo modo que hizo con su padre, don Juan, quien siempre dejó bien claras sus intenciones democráticas, y por eso jamás tuvo la más mínima oportunidad de acceder al trono. El caso es que el Rey le dijo a Franco que sí a todo, pero con la intención de hacer lo que su padre hubiera hecho de haber tenido ocasión, instaurar una monarquía parlamentaria.

Don Juan le expuso a Franco sus intenciones
 y éste lo apartó del trono
Y esto se demuestra comprobando que apenas unos meses después de la muerte del generalísimo, el monarca comprende que con Arias Navarro (franquista acérrimo) como presidente no hay posibilidad de reformas políticas, así que fuerza su dimisión y encarga a Adolfo Suárez que empiece a preparar una constitución democrática, una ley de reforma política, convocatorias electorales...


Es decir, cuando el Rey dijo que sí a Franco ya tenía en mente otra cosa, pues comprendió que si se mantenía en sus trece el general le daría la patada; de modo que optó por lo más inteligente: “sí mi general”, y días después de la muerte de éste, se puso manos a la obra para llevar a cabo lo que siempre había tenido en su cabeza, la monarquía parlamentaria.

Casi desde aquellos primeros momentos hubo de lidiar con unos y otros, con los extremistas de izquierda y con los sectores más reaccionarios e inmovilistas del ejército, pero antes de emprender tan tortuoso camino él ya había convencido a muchos en uno y otro lado, ya se había buscado apoyos en todas partes.
Desde entonces, el trabajo que el soberano ha realizado por España ha sido ingente, tanto dentro como fuera, habiéndose convertido en su mejor representante, el más admirado y solicitado por los gobiernos del todo el mundo. Por eso, parece mezquino lanzarse ahora a su yugular y, de paso, tirar unas cuantas andanadas contra la monarquía por un error por el que, además, ya ha pedido perdón.

Y es que se puede ser monárquico o republicano, pero la realidad es que España jamás ha vivido un período tan largo en paz. Y también se pueden recordar esos dos desastres, esas catástrofes llamadas Primera y Segunda República.
Carlosdelriego.