domingo, 29 de abril de 2012

EL DICTADOR DEL FÚTBOL. La información, los calendarios o los horarios dependen de los criterios de un sátrapa, de un tirano que se dice de izquierdas.


Pasó de comunista a capitalista en
 el momento en que empezó a tener dinero

Actualmente el fútbol es uno de los espectáculos de mayor alcance en todo el planeta, lo que significa (entre otras cosas) el movimiento de ingentes cantidades de dinero. Pero como los clubes de fútbol necesitan más y más dinero para pagar a los mejores jugadores esas cantidades descomunales, esos clubes se entregarán a quien se lo  proporcione.

En España el fútbol vive en una burbuja que, como todas, terminará por explotar con impredecibles consecuencias. Esa burbuja ha sido creada por una empresa que se ha hecho con los derechos de emisión del fútbol aprovechando las necesidades de los clubes. Pero al ser quien paga (seguro que no poco), se ha creído con derecho a todo, incluso al de pernada. Así, la firma Mediapro no sólo controla las emisiones de los encuentros por televisión, sino que decide los horarios y los calendarios, o sea, qué equipo juega qué día y a qué hora según los intereses particulares de la empresa y su dueño, pasando por encima de los de los equipos y de los del público. Pero es que, además, también ha decidido que hay que pagar por el derecho a informar y a ser informado, es decir, impone una especie de impuesto revolucionario (una cantidad arbitraria) a las emisoras de radio por retransmitir los partidos, de modo que exige dinero a cambio de que los locutores cuenten el partido a los espectadores, algo así como si el director de una película viniera a exigir dinero a quien se la esté contando a otro; es más, ni siquiera permite el acceso a las salas de prensa a quien no pague, demostrando que él, el dueño de Mediapro, el señor Roures, lo es también del fútbol, de las emisiones, de los campos, de las salas de prensa y de la información, que será permitirá o no en función del dinero. En pocas palabras, Jaume Roures es algo así como un dictador, el dictador del fútbol, pues él hace y deshace a su antojo, anteponiendo sus personales intereses económicos a todos y a todo.

Roures, dueño de Mediapro,
 es el dictador del fútbol
El problema es que los clubes de fútbol eligen a quienes dirigen la Liga de Fútbol Profesional, y éstos han entregado la liga a aquella empresa. Quienes están al mando de los equipos no hablan muy alto y se pliegan a todo, pues quieren el dinero (después lo despilfarran para volver una y otra vez a la situación de bancarrota), de modo que al final quienes resultan perjudicados por horarios y calendarios, por la ausencia de los medios que no pagan, es el público, y no sólo el aficionado, ya que las catastróficas economías de los clubes terminan siendo saneadas a costa del dinero de todos, el de los aficionados y el de quienes jamás ven fútbol.

¿No tiene Roures un aire al
 señor Burns de Los Simpsons?
La gran ironía está en el hecho de que el mencionado personaje se dice de izquierdas (también es productor de cine y magnate de la comunicación, y en su día fue periodista), cuando todo lo que hace está encaminado a obtener los máximos beneficios económicos; se dice de izquierdas (incluso perteneció a la Liga Comunista Revolucionaria), pero en los medios de su propiedad se incita al consumo (publicidad, esencia del capitalismo); se dice de izquierdas, pero su oferta está dirigida a quien pueda pagar más (por eso está en contra del fútbol en emisión abierta). ¿Y qué hay más capitalista que buscar el rendimiento económico por encima de todo?, ¿qué es más capitalista que tratar de convencer al público de que gaste más, que compre más, que consuma más?, ¿quién es más capitalista que el que sólo está interesado en la clientela más pudiente?. No, Roures no es de izquierdas, ni trotskista, ni comunista, ni socialista, Roures es un auténtico capitalista, lo que él hace está perfectamente engranado en la maquinaria capitalista, es más, es pieza imprescindible para el funcionamiento de ésta, pues sus prácticas son de capitalista salvaje..., lo que demuestra una vez más que para ser considerado de izquierdas lo único que hace falta es decirlo, proclamarse tal y apoyar a los partidos políticos que así se definen. No importa que se viva y se trabaje utilizando todos los recursos del capitalismo (por cierto, el menos malo de los sistemas), para ser un buen izquierdoso basta con decirlo y apoyar a quienes así se dicen. Nada más.

En fin, como buen capitalista, en el tema del fútbol Roures aprovecha las situaciones de ventaja para imponer sus criterios, encaminados a la consecución del máximo beneficio económico por encima de cualquier otra consideración. Legítimo, pero es capitalismo puro y duro. O sea, Roures miente o se miente o las dos cosas. Y mientras tanto, a manipular el fútbol a su antojo.
Carlosdelriego.