domingo, 30 de marzo de 2014

LA CULPA DE TODO LA TIENE YOKO ONO Hace unos días Yoko Ono volvía a la actualidad por haber cumplido más de ochenta y por haber presentado en Bilbao unas ‘performances’. Nadie duda de que, sin ser ‘la viuda de’, la ‘artista’ estaría hoy donde se merece: el anonimato. Además, la japonesa será siempre señalada por haber contribuido, de modo definitivo, a la separación de The Beatles


La 'artista' en plena performance
El verso de Def Con Dos estaba plenamente acertado. Yoko Ono fue una de las principales causas del fin del cuarteto de Liverpool. No la única, pero sí un detonante. Es sabido que Lennon la conoció en 1966 y que casi desde el primer momento de la relación fue un cuerpo extraño en entorno beatle. Ella ya era una artista conceptual (uf) y, señalan muchos de los que estaban allí entonces, lo que pretendió fue que John se encontrara a sí mismo (uf, uf) lejos de los Beatles. Es más, aseguran que tenía grandes planes para John en solitario; por eso es fácil imaginársela repitiendo machaconamente al oído de John: “tú eres mucho mejor que ellos, tienes que dejarlos atrás, desprenderte de ellos, están lastrando tu creatividad, debes irte”.

Ciertamente poco importa ya que Yoko metiera cizaña para que la banda se disolviera (además, seguro que entre ellos ya había roces importantes por las más diversas causas), pero sí que molesta que semejante mediocridad se haya convertido en una artista de prestigio mundial. Alguien señaló una vez que una mujer mediocre puede engatusar a un hombre inteligente y brillante, pero que ninguna mujer de talento podrá seducir jamás a un tonto; el primer caso se produjo con John y Yoko.
Ella siempre ha sido una mujer sin mérito, valía o talento, y así era desde que se dio a conocer al lado del beatle. A finales de 1969 hizo unas películas en las que mostraba su capacidad artística, filmes imposibles para cines comerciales que ofrecían escenas tan apasionantes y emocionantes como una en la que sólo se ve una imagen de un trasero durante casi una hora, inmóvil, sin más…, o repeticiones obsesivas a cámara lenta de besos entre ellos. En el álbum de 1972 ‘Some time in New York City’, Yoko demostró sus cualidades canoras y musicales, ya que su marido le dejó el micrófono en algunos temas; el gran Jordi Sierra i Fabra escribía entonces que el disco estaba muy bien “… excepto los cortes en los que la voz horrible, metálica e hiriente (tanto como poco armónica) de Yoko se presenta como solista”; y en el mismo disco habla de “una larguísima composición en la que únicamente Yoko repetía monocordemente Don´t worry Kyoto”. Asimismo se dice que el británico conoció a la japonesa cuando fue a ver una de sus ‘performances’ (la cosa era que cada visitante clavara una punta en un tablón, que se convertía así en ‘obra de arte variable’); ella no sabía quién era el melenudo, pero en cuanto se enteró pensó que su carrera daría un gran salto si se pegaba a aquel tipo de gafas, así que se puso a llamarle a su casa insistentemente, con el previsible enfado de la señora Lennon, Cynthia.

Una de las genialidades de la octogenaria (tiene 81, John tendría 73) consiste en romper un jarrón, entregar un trocito a cada espectador de la ‘performance’ y citar a todos para que, años después, se vuelvan a reunir para recomponer el jarrón… ¡Emocionante!, ¡puro arte! Lo curioso del caso es que este tipo de obras siempre se realizan con cargo al dinero público, es decir, nadie pone un euro de su bolsillo para costear o comprar ocurrencias semejantes. Tener al lado a la viuda del mito viste mucho.

Y hay que recordar, aunque poco importe, que la medianía Yoko Ono fue el elemento perturbador que condujo a la ruptura de The Beatles. No se sabe cómo, pero el caso es que lo absorbió y lo manipuló hasta que logró su propósito, acabar con el grupo que tanto tiempo y esfuerzo exigía a su marido, para el que tenía grandes planes. Cuando un cuerpo extraño penetra en un organismo termina por descomponerlo.
Una mujer vulgar y sin talento llevó por donde quiso a un hombre único y artista genial. Y décadas después sigue aprovechándose de ello.              

CARLOS DEL RIEGO


jueves, 27 de marzo de 2014

ADOLFO SUÁREZ Y SÁNCHEZ GORDILLO, CARA Y CRUZ DE LA POLÍTICA Uno acaba de fallecer dejando un legado que lo llevará a las primeras páginas de la Historia de España, el otro sólo busca gresca, vocerío, sectarismo.


Adolfo Suárez buscaba el entendimiento, el acuerdo pacífico

Representan dos formas antagónicas de entender la política. Adolfo Suárez representa el convencimiento del diálogo pacífico, del entendimiento, del acercamiento de posturas, pues es capaz de comprender que hay distintos modos de pensar, distintas sensibilidades, distintas motivaciones, distintas ideologías. Sánchez Gordillo prefiere el enfrentamiento, el vocerío, la consigna agresiva e insultona (cuando no la violencia), pues es incapaz de entender que hay quien opina distinto y, por tanto, él no está dispuesto a permitir que se obre o legisle en contra de sus creencias.


Suárez mostró tenerlos bien puestos al enfrentarse a
 los  pistoleros que zarandeaban a Gutiérrez Mellado..

Aunque con el cuerpo todavía caliente del ex presidente todos se han desecho en elogios, lo cierto es que muchos de los que se muestran compungidos le llamaban de todo hasta hace cuatro días. De hecho, gran parte de los que hoy pueden protestar con toda libertad, le echaban en cara la Transición, ya que creen que en aquel momento habría que haber perseguido a todos los franquistas. Pero, en primer lugar, los franquistas estaban en el poder, por lo que ¿quién debería haberlos perseguido?; en segundo lugar, hubo que redactar, aprobar y votar una Constitución y luego componer un parlamento, el cual votó (por mayoría aplastante) la Ley de Amnistía; en tercer lugar, si en aquellos azarosos, inciertos e ilusionantes años un bando se pone a señalar los crímenes del otro, y viceversa, el riesgo de nuevas violencias se hubiera convertido casi en certidumbre, pues ambos bandos tenían poder suficiente para ir a la lucha. En resumen, si las cosas se hubieran hecho de otro modo, si el proceder en aquella segunda mitad de los setenta del siglo XX en España hubiese sido distinto al que pilotó Adolfo Suárez, el país se hubiera acercado mucho a 1936. Oportuno es recordar que, apenas unas semanas después de la muerte de Franco, el Rey y Suárez ya estaban ‘tramando’ una constitución democrática, unas elecciones democráticas, una ley que admitiera todos los partidos que quisieran aceptar la ley.

Si Sánchez Gordillo, a causa del más insospechado giro del destino, hubiera ocupado el sitio de Suárez y, por tanto, dirigido el rumbo de la nación a la muerte del dictador, la Transición no habría tenido lugar y, probablemente, sí el conflicto armado y generalizado. Tal afirmación se sostiene echando un vistazo a las actuaciones del alcalde: agitación, usurpación, ocupación, robo con intimidación, acoso, insulto…, y eso en un entorno democrático, de manera que en un momento de incertidumbre y con el poder en sus manos… Como queda evidenciado en sus actuaciones y en sus palabras, Gordillo está convencido de poseer el monopolio de la verdad, por lo que se siente legitimado para pasar por encima de aquellas leyes que se oponen a su modo de ver las cosas; por extensión, si él tuviera poder de decisión a escala nacional, sin duda impondría sus ideas usando para ello todas las armas a su alcance. Por otro lado, de sus modos y métodos se desprende que donde se encuentra a gusto es en la trifulca, que él lo que quiere es pelea…, tanto que seguro que no vería con malos ojos un nuevo 36.

Adolfo Suárez buscó, por encima de todo, acercar los extremos a la democracia, intentó que los confines del espectro político, de un lado y de otro, aceptaran unos mínimos comunes con los que iniciar la marcha. Gordillo jamás buscaría ese entendimiento, sino que optaría por la riña, la contienda, el alboroto, la lucha; si Sánchez hubiera estado en el puesto de Suárez todavía seguiría el país inmovilizado…, si no regresando.

Pero que nadie piense que el abulense era cobardica y apocado. Todo lo contrario demostró en el 23 F de 1981, permaneciendo en su sitio a pesar del tiroteo cuando los demás parlamentarios estaban cuerpo a tierra temblando; bajando a increpar y enfrentarse a las pistolas de los golpistas (con dos…) en defensa de Gutiérrez Mellado. Si el alcalde sevillano hubiera estado aquel día de febrero en el Congreso…, todavía hoy seguiría temblando en el suelo.    

Con la perspectiva que sólo el tiempo proporciona, la labor de Adolfo Suárez se antoja monumental. ¿Alguien lo hubiera hecho mejor que él?
 
CARLOS DEL RIEGO


lunes, 24 de marzo de 2014

THE CURE, UNA BANDA ÚNICA A poco que se tenga interés resulta muy fácil identificar al grupo de Robert Smith. Se cumplen ahora nada menos que 35 años de la publicación de su primer Lp, un buen momento para hacer balance y recordar lo mejor de su atípica trayectoria artística

Robert Smith, un personaje absolutamente singular en la historia del rock.
Quienes estaban allí para vivirlo, pueden sorprenderse de que ya hayan pasado tres décadas y media. Todavía en los setenta del siglo XX, cuando los punks gritaban desaforados y asomaban los cardados disparados de los ‘siniestros’ (afterpunk, post punk, luego góticos), cuando la new wave invadía todos los ámbitos y abría puertas a mod, ska, rockabilly y a cualquier ritmo o tendencia, cuando los heavys, sinfónicos y grandes dinosaurios dudaban a qué carta quedarse, entonces, un tipo de rostro aniñado da forma a una banda con una propuesta única. The Cure hizo su aparición en el mercado con un álbum titulado ‘Three imaginary boys’.


Lo que Smith y sus compinches ofrecieron en el 79 era ciertamente original en un momento en que casi a diario aparecían grupos y discos con estilo y personalidad. Aquel histórico y seminal álbum comenzaba con ambiente inquietante y misterioso logrado con un sonido muy natural (esa batería a pelo), limpio, esquemático a veces, con idas y venidas, cortes, irrupciones e incluso algún sólo de guitarra que aunaba algo antiguo y algo nuevo. Las canciones recogen herencias, pero aportan cantidad de novedades tanto en el aspecto formal como en el ambiental. La voz aguda de Robert Smith contrasta con un bajo casi siempre profundo y en primera línea; las melodías resultaron chocantes e imaginativas. U disco sorprendente que aun hoy llama la atención por la carga emocional que transmite a pesar de su simpleza (y a la vez eficacia) instrumental. El ‘estilo Cure’ se asoma. El álbum se reeditó meses después en USA con el título de ‘Boys don´t cry’ y con un listado de canciones diferente que incluía la primorosa pieza homónima o la hoy imposible ‘Killing an arab’.


Tras una acogida buena pero sin mucho ruido, el siguiente trabajo del grupo supuso la consolidación de un estilo propio, inconfundible, identificador. ‘Seventeen seconds’ enseñaba una atmósfera agobiante y depresiva. Las primeras notas a la guitarra recuerdan el comienzo del disco anterior, enigmáticas, intrigantes, y casi sin darse cuenta, la maravilla ‘Play for today’, apasionante pieza que logra texturas sonoras increíbles con muy poco. Este álbum provocó críticas enfrentadas: unos subrayaron el ingenio y la aportación novedosa de la banda, mientras que otros se quejaban de que las canciones eran tristonas y distantes…, ambos tenían razón. Pero basta con recuperar ‘The forest’ para comprobar, desde la perspectiva del tiempo, que se trata de un disco esencial, atrevido, innovador. Por entonces Rober Smith todavía llevaba el pelo corto y la cara libre de maquillaje, pero aquello que ya se llamaba ‘afterpunk’ empezaba a tener su propio apartado.

Después llegó otro trabajo sobresaliente. ‘Faith’ arranca con un bajo (de 6 cuerdas), tal vez perezoso, al que se une la guitarra nuevamente misteriosa, que da paso a una voz lejana que a su vez lanza proclamas retorcidas, existencialistas, duras, oscuras y envueltas en niebla; Robert Smith reflexiona sobre su fe (católica) perdida y buscada. La segunda pieza es como un mazazo, con un ligero aviso y una entrada de bajo a ritmo frenético al que se unen guitarras que parecen ir y venir; es una canción prodigiosa, densa y con un gancho irresistible. Siguen cortes ciertamente depresivos, lóbregos a veces, intensos y emotivos siempre. Un álbum único, dotado de una belleza angustiosa, tremendamente personal y con mucho que escuchar y que leer (hay quien lo relaciona con el faro del rock oscuro y siniestro: el ‘Closer’ de Joy Division).

Lo siguiente es, para muchos, la obra cumbre de los años clásicos de The Cure. Se trata de ‘Pornography’, publicado cuatro años después de aquellos ‘Tres chicos imaginarios’. El misterio sigue presente, pero ahora se ha sofisticado, con profusión de teclados y arreglos inesperados (con el paso del tiempo The Cure utilizará cuerda, metal, electrónica y cualquier otro recurso), que proporcionan al tono tétrico un grado mayor de decadente y desesperada desolación, de frustración, de locura e incertidumbre. Y aunque a Smith y compañía no les gustara la etiqueta, lo cierto es que con este álbum se consolidaron dentro del rock siniestro (hoy gótico). Dicen que habían grabado un vídeo-clip en un manicomio abandonado, que el guitarrista y cantante del grupo se vio muy afectado por la muerte de Ian Curtis (Joy Division), e incluso afirmaba que él sería el siguiente… Además, problemas personales y con los miembros del grupo complicaron más las cosas, de modo que el disco no podía resultar lo que se dice alegre. Para entonces ya lucía su cardado disparado y su rostro maquillado al estilo borrón.

Tras estos primeros discos The Cure ya era un grupo multitudinario y prestigioso. Sus siguientes álbumes mantenían un altísimo nivel y en todos había tres o cuatro temas para los anales. ‘The top’ propuso menos oscuridad y más psicodelia, destacando esa rareza titulada ‘The caterpillar’. El sexto álbum, ‘The head of the door’, parece haberse liberado de obligaciones, dejando que la imaginación les lleve; unos dicen que se dejaron demasiado y el disco salió facilón, otros que es de lo mejor de la banda; así hay delicatesen como la maravillosa ‘In between days’, ambientes exóticos como en ´Kioto song’, sorpresas como la guitarra de la ‘ibérica’ y poderosa ´The blood’ y clásicos como el ‘Close to me’.

Podría decirse que la época clásica de la banda abarca hasta la mitad de los ochenta, aunque desde entonces no han dejado de publicar canciones excelentes, como ‘Just like heaven’ o ‘Lovesong’, la preciosa ‘Lullaby’, la sugestiva delicia pop ‘Friday I´m in love’…, ¡y qué decir de esa rareza encantadora titulada ‘Lovecats’.

Sí, The Cure son una banda única, absolutamente diferente e inconfundible. Resulta difícil de entender cómo han pasado tantos años…, sobre todo al recuperar aquellas melodías que parecen haber sido publicadas la semana pasada.


CARLOS DEL RIEGO

jueves, 20 de marzo de 2014

CIENTÍFICOS ANSIOSOS DE FAMA Y PRESTIGIO = CHARLATANES El conocimiento que se tiene sobre asuntos del universo es escasísimo, mínimo, casi insignificante. Sin embargo, hay hombres de ciencia que se atreven a realizar atrevidas afirmaciones y predicciones basadas en suposiciones, indicios, pruebas endebles y probabilidades. Como los que afirman haber encontrado restos del Big Bang.


No hay forma de saber qué hay más allá de lo que muestran los telescopios,
por lo que afirmar algo en ese sentido es entrar en el terreno de la adivinación.

Es curioso cómo una noticia de índole científica, una noticia sobre astrofísica, es divulgada casi como si fuera una primicia deportiva, política o social de primer orden, y ello a pesar de que, en realidad, tales noticias interesan poco e inciden menos en el día a día del personal. Así ha sido con esa información que señala que se ha detectado una huella del primer momento inmediatamente posterior al Big Bang. Asimismo, en la misma página sobre astronomía aparecen unas declaraciones del eminente astrofísico Stephen Hawkins, que predice que si no hemos colonizado otros mundos antes de un siglo, la especie humana corre peligro de extinción, pues la Tierra no aguantará más.

Se trata de dos afirmaciones más que discutibles y cargadas de soberbia, de esa soberbia que ataca a algunos científicos que piensan más en las portadas, honores y premios que en el laboratorio. Hawkins hace tiempo que suelta verdaderas chorradas, las cuales serían tratadas como tal si fuera otro quien las largara; por ejemplo, no hace mucho afirmó que eso del bosón de Higgs era una tontería sin ningún interés, pero luego de las pruebas hubo de rectificar; e igualmente, hace unos meses se dejó decir a los cuatro vientos que los agujeros negros eran otra memez, algo inexistente… Pues ahora el científico se disfraza de charlatán, de adivino, de augur, y predice grandes desgracias al planeta (igual que el adivino de Astérix): la extinción de la raza humana si en un siglo no se encuentra modo de colonizar otros mundos y buscar allí cómo sobrevivir. Es más, afirma sin ruborizarse (o  al menos sin que lo parezca) que en cincuenta años habrá asentamientos humanos en la luna, y en algo más de cien, en Marte. Esto recuerda las predicciones que se hacían en los años cincuenta y sesenta, que aseguraban que en el año 2000 habría coches voladores, robots inteligentes haciendo todas las tareas de casa y la mayoría de los trabajos, y afirmaban aquellos futurólogos (sobre todo escritores y científicos visionarios) que los viajes espaciales serían cosa común y que la luna y Marte serían destinos turísticos tan habituales como Mallorca o El Caribe. Lógicamente, nada de eso ha llegado, y para más inri, ninguno de aquellos profetas anticipó nada parecido a internet o a los teléfonos móviles (tal solo el gran Isaac Asimov anticipó algunas ideas que sí se han correspondido con la realidad; por ejemplo, afirmó que la comunicación vía satélite permitiría comunicarse con cualquier parte del mundo incluso con imágenes). Si los científicos se las dan de videntes y adivinadores es que algo les falla. En el caso de Stephen Hawkins, tal vez esos 71 años empiecen a hacer mella en su cerebro…

Por otro lado, científicos de Estados Unidos han anunciado que han detectado ondas que proceden de los primeros instantes tras el Big Bang, es decir, ecos, restos fósiles de la explosión producida hace 13.800 millones de años. Admitiendo que la teoría del Big Bang es cierta (es probable, pero sin demostración empírica seguirá siendo teoría, o sea, no puede contestar a todas las preguntas), hay todavía muchos interrogantes sin respuesta; por ejemplo, ¿cómo saber que esa radiación de fondo detectada pertenece al Big Bang que nos interesa?, ¿cómo saber que no se debe a un Big Bang producido hace menos tiempo en un lugar situado a 20.000 millones de años luz?, de hecho, ¿cómo saber que el que nos interesa ha sido el único Big Bang producido en la historia del universo?, ¿cómo saber que no se han producido miles de Big Bang o se esté produciendo uno ahora mismo a 500.000 millones de años luz? Los más avanzados radiotelescopios ‘sólo’ detectan hasta esos 13.800 millones de años luz, que es lo que se reconoce como universo conocido, sin embargo, ¿alguien puede afirmar que el universo es finito o lo contrario?, si es finito, ¿qué hay más allá?, si es infinito, ¿cómo encontrar explicación? Son preguntas de imposible respuesta, a pesar de lo cual hay científicos que se atreven a realizar afirmaciones sin pruebas concluyentes. Por poner un ejemplo exagerado, esos científicos son como el niño que acaba de aprender a leer y ya se atreve a dar su opinión sobre El Quijote o sobre Guerra y Paz echando un vistazo a las portadas.

La fama, el prestigio, los premios, las subvenciones llevan a algunos investigadores a ofrecer conclusiones espectaculares aunque estén basadas en conjeturas, probabilidades, indicios, pero no en pruebas concluyentes, irrefutables y demostradas empíricamente, única base que el buen científico debe tener antes de llamar a los medios y reclamar cámaras y focos.

Afortunadamente, la ciencia siempre termina poniendo a los científicos en su sitio. 


CARLOS DEL RIEGO

domingo, 16 de marzo de 2014

CANCIONES PARA EL PADRE En torno al Día del Padre, parece que no queda más remedio que revisar algunas canciones que hablan del padre, hechas para él o en las que él habla. Lógicamente la lista se podría hacer interminable, así que hay que escoger. Aquí un puñado de piezas que tienen al papi como prota.

Cat Stevens (nacido Demetrio y hoy llamado Yusouff) escribió
una de las mejores canciones con padre.
Todo el mundo podría señalar canciones de o para padres. Unas muestran agradecimiento y otras parecen ajustar cuentas con ‘el viejo’, unas hablan de recuerdos y otras ni eso. Una pieza emblemática en este apartado es el fabuloso ‘Father & Son’ que Cat Stevens publicó hace 44 años. La melodía es exquisita, sencilla y con el típico arreglo cristalino y esquemático tan característico del otrora genial cantautor nacido en Londres de padre greco-chipriota y madre sueca, que se llamó Demetrio Georgiou, luego Cat Stevens y actualmente Youssuf Islam. La letra es un diálogo entre el hijo que quiere echar a volar y el padre que le pide calma, el hijo que tiene que marchar y el padre que no, que es mejor que siente la cabeza y se case. Desde la segunda vez que se escucha se puede cantar o tararear…, millones de veces a lo largo de la vida.


The Temptation, los irresistible genios del soul-funk, lanzaron en 1972 el demoledor número 1 ‘Papa was a rolling stone’, firmada por los cerebros de la Motown Barret y Strong. El tono es oscuro desde el primer momento, con un sonido muy de las calles negras de las grandes ciudades americanas en aquellos primeros setenta del siglo XX, con bajo en primer plano que permanece de principio a fin, con guitarras con efecto wah-wah, arreglos de violines, viento, teclados…; la voz es profunda, seria, aunque como hay variedad vocal el ambiente no decae nunca; sí, pieza cien por cien para pista de baile de aquellos años coloridos y disparatados. El texto tiene un tono amargo, triste, pero que sin duda reflejaba una realidad. El chico que no llegó a conocer a su padre pregunta a mamá por qué todos dicen que era un sinvergüenza ladrón, mujeriego, estafador, borracho, embustero…, y ella sólo responde eso de ‘papá era un vagabundo-golfante-holgazán que no nos dejó nada al morir’.

En castellano. El madrileño Carlos Goñi, al frente de Revólver, cantaba a sus padres en el disco y la canción ‘Eldorado’ (1994). Es una pieza densa en la que el ya veterano cantante, compositor y guitarrista madrileño rinde sentido y emocionado a sus padres, que se partieron el pecho día y noche para que tuviera qué comer, pero que nunca dejaban de pasar a darle un beso aunque llegaran a casa de madrugada. El sonido está poderosamente influido por gigantes del rock americano, con ritmo ágil, melodía fácil y arreglos contenidos, salvo el saxo; tiene su corte a la mitad en la que la voz se retiene para señalar que él, desgraciadamente, no aprendió de la experiencia de los viejos. Lo de Los Ronaldos  y su ‘Adios papá’ es menos profundo, de hecho es cien por cien materialista e ingenuamente gamberro…, adolescente.

Giorgio Moroder es, tal vez, el músico italiano más importante del siglo XX. Productor de algunas de las más grandes estrellas del pop y el rock de los últimos cuarenta años, descubridor de estrellas, compositor de bandas sonoras, arreglista, innovador, visionario…, e incluso cantante. Irrumpió aun en los sesenta con su disparatada ‘Looky looky’, y en 1971 publicó el ‘Son of my father’, en el que usaba de la electrónica más vanguardista del momento con una naturalidad contagiosa; llamaban la atención aquellos sonidos extraños, pero no había choque traumático. El mensaje de la canción se centra en el chaval que protesta porque fue moldeado a imagen y semejanza de su padre y dentro del redil, pero no se conforma… No tuvo repercusión hasta que los británicos Chicory Tip la rehicieron un año más tarde y… número 1, por cierto, fue el primer tema que llegó a la cumbre de las listas utilizando sintetizadores. 

Los siempre divertidos, calientes y bailarines Kid Creole & The Coconuts también hicieron una pieza con papi, el ‘Anni I’m not your daddy’, es decir, ‘Annie, yo no soy tu padre’, un título más que explicativo para una pieza irresistible, todo funk, todo calor, con potente sección de viento, percusiones, vocalistas, coro de gogós…

Claro que si esta dice poco, el ‘Papa´s got a brand new pig bag’ (casi como una de James Brown) de Pigbag dice menos: es un instrumental, eso sí, uno de los más trepidantes y poderosos que jamás se han grabado. Fue un grupo británico de los primeros ochenta (hoy siguen tras años de ausencia) que mostraron qué se puede hacer con percusión y sección de metal. Un ritmo y una atmósfera endiabladamente arrolladores, todo ímpetu y vigor, y con solos de trompeta y saxo delirantes.

Papá estará satisfecho.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 12 de marzo de 2014

PAÍSES DEL CARIBE EXIGEN A EUROPA PAGAR POR LOS AÑOS DE ESCLAVITUD Los dirigentes de quince naciones ubicadas en el Caribe han acordado pedir compensaciones, indemnizaciones, reconocimiento de culpa, cancelación de deuda…, a varios países europeos a los que acusan de haber llevado allí la esclavitud. Es, sin duda, un disparate.

Es paradójico, pero sin los esclavos indecentemente trasladados,
ninguno de estos estaría hoy en el Caribe.
La cosa resulta paradójica. Por un lado, quienes exigen esas reparaciones son los descendientes de los esclavos que las naciones europeas llevaron allí, de modo que si ese traslado y mercadeo indecente de personas no se hubiera producido, todos los que ahora reclaman no estarían donde están . Por otro lado, desgraciadamente los nativos de esas islas caribeñas ya no existen, se han extinguido, la mayor parte de los cuales (entre el 92 y el 96%) murieron a causa de las enfermedades llevadas a América por los europeos.

Asimismo, los reclamantes también atribuyen al colonialismo el retraso social y económico que padecen. Cierto que el colonialismo pasó por encima de muchos derechos, pero también es cierto que todos esos países dejaron de ser colonias hace décadas, habiendo estado desde entonces a merced de sus propios dictadores; además, casi todos esos países han recibido inmensas cantidades de dinero en ayudas internacionales, la mayor parte de las cuales no llegaron al destino para el que fueron enviadas, perdiéndose entre los dedos de los encargados (nativos) de administrar. Asimismo, también se puede argumentar que, sin la llegada de los colonizadores, si América y el resto del mundo jamás se hubieran encontrado, el retraso que padecería todo el Nuevo Mundo sería infinitamente mayor, pues no hay que olvidar que cuando llegaron los europeos todo el continente seguía en el neolítico. ¡Y qué decir de las naciones precolombinas que esclavizaban y sacrificaban a otros pueblos nativos! Los aztecas sojuzgaron cruelmente a vecinos como tepanecas, toltecas, tarascos, mixtecos, tolimecas…, y a los tlaxcaltecas, que se unieron gustosamente a los españoles contra los mexicas. ¿Debería pagar México a Guatemala, El Salvador…?

También exigen los países caribeños una disculpa por la colonización y la ocupación. En este sentido, los países caribeños deberían ponerse a la cola, pues no hay país en Europa (seguro que tampoco en el resto del mundo) que no haya sido atacado, invadido y ocupado varias veces a lo largo de la historia. Por ejemplo España. Debería la vieja Hispania pedir todo esto a fenicios (libaneses) y griegos, a cartagineses (tunecinos) y romanos (que esclavizaron y obligaron a muchos hispanos a enrolarse en sus ejércitos y morir en batallas de toda Europa); y también a los países del centro y norte del Viejo Continente (empezando Alemania), que lanzaron una horda de bárbaros, vándalos, visigodos y demás angelitos a arrasar y quemar para luego quedarse como dueños del territorio; y por supuesto, a los países musulmanes del norte de África y de oriente próximo (como Siria o Arabia Saudí) que entraron a sangre y fuego y aquí se quedaron durante siglos; sin olvidar a los piratas ingleses que estuvieron decenios acosando las costas españolas, y la invasión francesa..., y antes, hacia el siglo VI, también hubo un intento de asalto procedente de Bizancio, que atacó las costas orientales de la península, así que hay que reclamar también a Turquía. En fin, que si todos los países se ponen a exigir reparaciones e indemnizaciones por hechos ocurridos a lo largo de la Historia Universal, el planeta se convertiría en gigantesco juzgado. Con gran regocijo, eso sí, por parte de las grandes firmas de abogados.  
   
Exigen pagos por ‘traumas psicológicos’ de la era de la esclavitud y ayudas para hospitales, escuela, infraestructuras… Eso de ‘exigir’ ayudas no parece tener mucho sentido: si es una exigencia quiere decir que hay base legal para exigir, en cuyo caso no cabe el término ayuda, sino pago, indemnización, compensación…; la ayuda es voluntaria, y si es obligatoria ya no es ayuda. También hablan del genocidio de nativos; cierto que los europeos mataron sin parar, pero la mayoría de los indios caribes murieron por enfermedades llevadas desde Europa; sin embargo, hay que tener en cuenta que tarde o temprano hubieran ido allí europeos o asiáticos, con lo que las epidemias les hubieran llegado con total seguridad; y si hay que reclamar satisfacción económica por los muertos por las epidemias, bueno es recordar que la peste llegó a Europa desde China, así que a los chinos hay que exigírseles compensaciones. 

El absurdo es colosal. Incluso desde un punto de vista legal. Exigir pagos por acciones llevadas a cabo por antepasados de hace siglos es culpar a sus descendientes de los hechos perpetrados por aquellos, lo que es un contrasentido legal, una imposibilidad, un absurdo; si esto tuviera verdadero sentido, los alemanes, todos los alemanes, niños y viejos, serían culpables de genocidio y, por tanto, tendrían que pagar. Lo curioso del caso es que si los países se avienen a pagar, el dinero saldría de los ciudadanos, que por tanto sería condenados por hechos acaecidos hace siglos y de los que, evidentemente, no tienen ninguna culpa.


 CARLOS DEL RIEGO

domingo, 9 de marzo de 2014

ROCK CON FALDAS Y A LO LOCO El 8 de marzo es el Día de la Mujer. Sin entrar en el sentido del mismo, se puede aprovechar para recordar a algunas de las mujeres de más peso específico en la historia del rock, chicas a la altura de los grandes héroes, algunas de las cuales han demostrado tenerlos mejor puestos que muchos

 

Tina Turner y Janis Joplin en un concierto en Nueva York en 1969.
Realmente siempre ha habido voces femeninas envueltas en distorsiones y redobles, aunque no hayan sido demasiadas en el cómputo total. Y menos aun las que tuvieron influencia en la música, las que aportaron, las que crearon, las que han perdurado. Pero las que lo hicieron estará ahí para siempre.

Por edad, ha de ser nombrada en primer lugar Tina Turner. Apaleada sin piedad y a diario por un asno de dos patas que atendía al nombre de Ike, Tina siempre fue un torbellino en escena, explosiva y entregada al cien por cien. Desde el tren del rock & roll Tina lanzaba al público todas sus pasiones con una fuerza irresistible, con una voz inconfundible, profunda, un tanto rasgada, una voz que conseguía transmitir emociones desatadas. Anda camino de los ochenta y ya está jubilada, pero ha dejado para los anales como legado medio siglo de puro rock. ¡Eres la Gitana, la Reina Ácida!

Inolvidable por más años que pasen, Janis Joplin posee (poseyó) un don, un algo especial, un carisma único. Janis fue el exceso personificado, ya fuera en el amor, en las drogas o en la música. Su voz doliente y emocionada es de las que enganchan, sus interpretaciones arrebatadas hipnotizaban; el blues y el rock dio un paso hacia delante con la malograda cantante tejana. Apenas ella y la anterior consiguieron que los ‘menea-melenas’ españoles de los setenta contaran con chicas en el Olimpo de los grandes del rock. ¡Inténtalo, sólo un poquito más fuerte!

En los momentos en que el punk estaba gestándose, Patti Smith estaba justo allí. Por eso llegó sin avisar, de repente, adelantándose a todo montada en ‘caballos’. En la España de 1975 no se entendió muy bien lo que traía: para unos era puro rock & roll, pero otros preguntaban sarcásticos “¿esto es puro rock & roll?”. A muchos les chocaron aquellas maneras pre-punk que lanzaba la deslenguada e inteligente Patti Smith. Por cierto, a la hora de elegir pareja da la impresión de que le gustaban los guitarristas cañeros, pues lo fue de dos brutotes con distorsión como Allen Lanier, de Blue Oyster Cult, o el gran Fred ‘Sonic’ Smith, de MC5. Siempre coherente y en su sitio, la de Chicago ha sido una importante referencia, y no sólo para chicas. Porque la noche te pertenece. 

Otra gran poderosa personalidad femenina dentro del planeta del rock es Crissy Hinde, la líder de The Pretenders. Y al igual que la anterior, prefería no salirse de un entorno de guitarras y baterías a la hora de emparejarse, pues fue compañera de Ray Davis (The Kinks) y luego se casó con el cantante de los Simple Minds, Jim Kerr, pero ella jamás fue ‘la mujer de’. Al contrario, es todo un carácter, tanto como proclamar cosas como que el rock exige un puntito de machismo incluso si quien está tras la guitarra es mujer…, tal vez por ese modo de pensar jamás se dejó ver con mini, escote o ropa insinuante. El rock en femenino fue otro tras ella, como demuestra el hecho de que su estilo haya resultado irresistible para muchas otras que han llegado después. Y nadie va a malinterpretarte.

Sí, hay más, muchísimas más, de antes y de ahora, como las Bangles, que hicieron rock con laca de uñas; Joan Jet y sus Runnaways con el eterno emblema ‘I love rock & roll; las punks de primera hornada The Slits; la trepidante Suzie Quatro, icono del glam rock y una de las primeras estrellas masivas con faldas y a lo loco; la sensual Deborah Harry y sus Blondie, que fueron nexo entre rock-punk y new wave-pop; y la etérea e inalcanzable Nico, respaldada por la Velvet Underground; y la inquietante Siouxie Sioux y sus Banshees, y muchas otras (y sin contar a las de soul, blues, jazz, folk…).  

Con o sin faldas pero siempre a lo loco, sin ellas el rock habría sido otra cosa y, sin duda, menos excitante y colorido.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 5 de marzo de 2014

SUIZA: EL EGOISMO HECHO NACIÓN Hace unos días la población de Suiza aprobó en referéndum controlar y limitar la entrada de extranjeros. Es curioso, pero este país tiene buena prensa, se le pone como ejemplo en muchos aspectos, sin embargo, su armario está lleno de cadáveres

Así ven los suizos a sus vecinos.
Si Suiza fuera una persona podría calificársele como egoísta. Quiere (y así lo ha exigido la mayoría de su población) que dejen de entrar extranjeros en su país, que nadie venga a ocupar un espacio ‘suyo’; sin embargo, no quiere renunciar a los beneficios económicos que tiene con los países (extranjeros) de la Unión Europea a cuyos ciudadanos les quiere cerrar la puerta. Y ello a pesar de que Suiza no estaría donde está sin la emigración, sin los millones de europeos que han puesto la mano de obra a cambio de salarios escasos para beneficio de suizos, empresas y, sobre todo, bancos suizos. En otro tiempo acogió trabajadores extranjeros para mantener su sistema, pero mirándolos siempre con conmiseración, con aires de superioridad, llegando a veces a la xenofobia más vergonzante, como explica muy gráficamente un antiguo emigrante español que recordaba un cartel en un bar de una importante ciudad helvética, el cual decía “Prohibido perros y emigrantes”.

Además de egoísta, si Suiza fuera una persona podría decirse que se ha comportado casi siempre como un hipócrita. Para comprobarlo basta echar un vistazo a la historia reciente. Es de sobra conocido que durante la Segunda Guerra Mundial Suiza acogió a muchos de los que huían de los nazis (claro que, por otro lado, también les entregó muchos fugitivos para no entrar en conflicto con ellos), pero a la vez acogía con mucho mayor entusiasmo el dinero, las obras de arte, el oro que los nazis iban robando por los países ocupados, ya fuera de museos, bancos, gobiernos o particulares, normalmente tras liquidar a sus legítimos dueños. Ahí están algunas de las bases de la situación privilegiada de Suiza; ¿alguien cree que los banqueros suizos hicieron ascos a los tesoros que los jerarcas y potentados alemanes depositaban en sus cajas? Hace tiempo se dijo que, durante dos décadas, un porcentaje elevadísimo de los anillos de boda que lucían en sus manos los novios suizos procedían de las bocas de los judíos de los campos de exterminio… Seguro que los nazis los fundían y los transportaban (al sitio más cercano y seguro) como lingotes, pero ¿algún banquero suizo se preguntaría de dónde venía todo ese oro? Así, es fácil deducir cómo se financió el imparable progreso de Suiza. Del mismo modo, hoy Suiza sigue siendo el lugar donde todo el dinero sucio quiere residir, y del mismo modo, los bancos siguen sin ganas de hacer preguntas cuando alguien llega con unas maletas llenas de dinero para ingresar. 
     
Desde hace siglos la Confederación Helvética siempre ha evitado entrar en conflicto aunque los agresores proclamaran a los cuatro vientos su oposición a los Derechos Humanos más elementales. Muy pronto comprendió este país que era mucho más rentable permanecer neutral, pues así podrían aprovecharse de las necesidades de todos los contendientes. Ha transitado por los últimos siglos un tanto al margen del planeta, ajena a los problemas generales de la población mundial, procurando mantenerse en una tibieza cobarde equivalente al egoísmo que, sorprendentemente, ha pasado por pacifismo.

Resulta verdaderamente patética la postura arrogante de Suiza cuando deberían avergonzarse por haber sido los cajeros de los nazis. Y es repugnante el desprecio con que tratan a sus países vecinos, teniendo en cuenta el aporte de Suiza al progreso de la cultura, el arte, el pensamiento… en relación con esos países vecinos. Y es que, aparte de la Cruz Roja, Heidi y Guillermo Tell, el máximo exponente de Suiza es el cobarde, desnaturalizado, machista, cruel e hipócrita Rousseau. 
 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 3 de marzo de 2014

UNOS MINUTOS AL LADO DE UN PRODIGIO: PACO DE LUCÍA La muerte del prodigioso guitarrista Paco de Lucía sorprendió a todo el mundo. Era puro talento como atestiguarían millones de personas, sobre todo las pocas que tuvieron la suerte de ver de cerca cómo en sus manos la virtud se transformaba en música

Fue mucho más que un guitarrista de flamenco.

Sí, era un guitarrista flamenco, pero su atrevimiento, su valentía para explorar otros territorios musicales le proporcionaron reconocimiento en todo el planeta. Podía gustar o no el género, pero nadie que escuchara su toque era capaz de resistirse a su encanto, a su magia. Es más, no pocos rockeros de los de chupa negra, greñas y chapa de AC DC, tenían entre los vinilos de Judas Priest y Led Zep algo del artista de Algeciras. Sus colaboraciones con algunos de los más prestigiosos guitarristas del planeta, su interpretación del ‘Concierto de Aranjuez’ o de partituras de Manuel de Falla deja bien claro que este gigante de la música podría haber brillado en cualquier otro género.


Eran los últimos años de la década de los ochenta del siglo pasado. Paco de Lucía tocaba en una ciudad de provincias en la que vivía un chaval que había sido alumno del padre del artista (exigente profesor de guitarra flamenca). Este aspirante invitó a comer a los tres integrantes de la expedición: el propio Paco, su hermano Ramón de Algeciras y un tercer guitarrista llamado Carlos; nadie más iba con ellos, ni road manager, ni asistentes ni acompañantes, sólo los artistas, que se encargaban de todos los pormenores del viaje, el concierto, la estancia... Un par de amigos del afortunado anfitrión se presentaron a la hora del café. Durante la sobremesa, mientras se imponía la charla, Paco tomó la guitarra y se puso a tocar descuidadamente. Unos minutos después, los que sabían tocar se callaron y volvieron la cabeza hacia él; miraban con expresión de sorpresa y, a la vez, cara de admiración, casi incredulidad. El genio tocaba con los ojos cerrados y la cara crispada, ajeno a los demás. Se había arrancado, como luego dijeron los expertos. Así estuvo unos minutos. Uno de los profanos miraba embelesado el movimiento de las manos. Los dedos de la izquierda parecían tener vida propia, recorrían el mástil con precisión inusitada, con tal velocidad que no parecía real, pero a la vez con elegancia natural y espontánea…, todo ese movimiento daba sensación de ser algo absolutamente lógico. La izquierda era muy flexible, como de goma, a veces se movía con cierta parsimonia y otras sus dedos eran auténticos rayos, y su pulgar llegaba a convertirse en un auténtico martillo, tal era su potencia, tal era la sensación que daba. Pero por muy impresionante que fuera lo que se veía, lo que se escuchaba dejó boquiabiertos a los presentes: todo era armonía, todo era melodía, todo era delicia; parecían perderse los arpegios, los acordes, los punteos, disueltos en un canto apasionado pero suave, exquisito, fascinante…, la maravilla hecha notas.
El virtuoso abrió los ojos y siguió tocando. Los otros guitarristas presentes exclamaron emocionados bravos, olés y expresiones similares. Él sonrió y continuó despreocupadamente. Le preguntaron cómo se había arrancad y él dijo simplemente “me sentí bien…, me dejé ir”.

Debieron ser unos minutos muy cortos, pero para la media docena de conmovidos espectadores el tiempo se detuvo durante aquellos instantes. Fue algo verdaderamente mágico, irrepetible, indescriptible. El genio, el talento, la virtud en estado puro bajó a la altura de los mortales durante apenas un suspiro y les dejó sentir su calor.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL PELIGRO DE CEDER ANTE LOS ASESINOS Resulta verdaderamente increíble la pantomima montada hace unos días (II-2014) bajo la dirección escénica de los terroristas de la banda Eta, con ellos mismos en papel de protagonistas y con los observadores internacionales como comparsas necesarios.


Los asesinos y los tontos serviles están más cerca de lo que parece.
Esto ha sido una demostración más del desconocimiento que más allá de los Pirineos se tiene sobre la jauría de pistoleros; pero también de que siempre hay quien está dispuesto a bajarse los pantalones de modo servil ante los violentos, que por más que sorprenda siempre cuentan con el apoyo de otros tan fanáticos como ellos.

La escena es para verla y no creerla. Los mafiosos, encapuchados, pusieron sobre la mesa una mínima muestra de su armamento e hicieron ver que lo entregaban por voluntad propia, o sea, sin asumir la derrota; por su parte, los mirones (pues no otra cosa hicieron) admiten el juego de los verdugos ahora metidos a perdonavidas y así dan a entender que, con ellos allí, está garantizada la legitimidad…, cuando lo que están haciendo es colocarse a la misma altura que los enmascarados, se han mostrado sumisos ante los sicarios, han cedido a sus exigencias, han admitido sus reglas y seguido al pie de la letra el guión escrito tras la máscara. Los criminales darían orden de empezar a grabar e indicarían a los tontos lameculos, a los mequetrefes internacionales, cuándo deberían entrar en escena…, y éstos asentirían de modo untuoso y servicial. A nadie extrañaría que, acabada la farsa, se despidieran con un apretón de manos.

Es de locos aceptar las condiciones de una banda mafiosa y asesina, pero menos aún cuando está derrotada, desarticulada, descabezada, aunque sus integrantes aun no lo sepan o no quieran admitirlo. Si de verdad existiera intención sincera de cambio, de terminar con tan siniestra organización (cuyos ‘logros’ sólo se miden por litros de sangre), no entregarían cuatro pistolas y un par de kilos de explosivos, sino que desvelarían la ubicación de todos sus arsenales, se entregarían ellos mismos y reconocerían ante sus víctimas el daño causado, e incluso contestarían a todas las cuestiones sin resolver en la rastrera historia de la manada de hienas. Lo malo es que no están dispuestos a aceptar la derrota, y por eso se creen aun fuertes para imponer condiciones y por eso van a continuar exigiendo, tanto como si hubieran logrado vencer al gobierno del estado, a la ciudadanía, a la sociedad. Los integrantes de esta auténtica secta creen estar legitimados, piensan que han adquirido derechos por haber mostrado capacidad de matar, y por tanto exigen negociación, tira y afloja, concesiones a cambio de perdonar vidas. Pero lo peor es que esos mamarrachos que se hacen llamar verificadores están de acuerdo con los miserables abyectos en exigir concesiones a cambio. ¡Se ponen de su parte! ¡Y seguro que se sienten salvadores!

Estos auténticos facciosos, en su demencia fanática, piden, pero los gobiernos legítimos no pueden ceder, no deben aflojarse el cinto y claudicar, pues si así hicieran estarían enviando un mensaje de obediencia y sometimiento a todas las pandillas criminales, a todos los delincuentes; si quienes tienen la legalidad democrática como respaldo conceden algo, los nazis habrán ganado y así se sentirán.
No hay que olvidar que, en 1938, los ministros francés e inglés, Daladier y Chamberlain, firmaron en Munich unos acuerdos con Hitler y Mussolini y volvieron a sus países diciendo que el führer y el duce eran personas razonables. O sea, optaron por bajarse los pantalones, ceder ante la violencia. Unos meses después…

¿Cuánto tardarán los del verdugo en anunciar otro montaje, otro espectáculo siniestro?   


CARLOS DEL RIEGO

lunes, 24 de febrero de 2014

AC / DC, CUARENTA AÑOS DE ROCK EN ESTADO PURO Es asombroso, pero dos docenas de discos y cuatro décadas después, AC DC se ha asentado como uno de los más universales iconos del rock a pesar de que su propuesta es la misma que en sus comienzos. Afortunadamente.

Si el rock pudiera representarse con imágenes, esta sería una muy adecuada
Nadie en aquel momento hubiera apostado por la longevidad de aquellos recién llegados llamados AC DC; ni mucho menos que se convertirían en una de las bandas de rock más populares, influyentes, exitosas, vendedoras y aclamadas de todo el planeta. Pues sí, han pasado nada menos que 40 años desde que el grupo tomó forma, y Angus es casi un sesentón a pesar de sus pantalones.



Para empezar, estos británicos australianos hicieron su irrupción internacional en plena efervescencia punk, produciéndose cierta disputa; por un lado había quien descalificaba a AC DC por hacer ‘rock mastodóntico’, pero por otro había que los veía como una banda ‘que da mucha caña’. Su propuesta es realmente simple, de hecho resulta tópica, fácil, carente de sorpresa, con escasas variantes…, pero resulta perfecta para menear la cabeza; no suele llevar cadencia veloz, pero las guitarras apabullan, abruman, penetran fácilmente, se enganchan y mueven al receptor a su antojo; y luego está la voz, siempre cascada y un tanto arenosa, rasposa, aguardentosa…, ya fuera la del recordado bon Scott o la del eficaz Brian Johnson. Pero la seña de identidad de la banda es Angus caminando con paso firme con el escenario mientras arranca rock en estado puro de su negra Gibson. Ciertamente lo de AC DC nunca ha sido ni innovador ni original, nada de eso, ellos han apostado por recorrer siempre, más o menos, el mismo camino, pero asombrosamente la cosa funciona, la potencia de la muralla construida resulta irresistible para todos los que tienen química con el rock, con el rock en general, y da igual que se prefiera el hard o el heavy a la clásica, el metal, cross over o cualquier subgénero con guitarras distorsionadas, todos coinciden en Angus Young.


Sí, los temas de cualquiera de sus álbumes podrían formar parte de cualquier otro. Pero en realidad da igual que sus canciones apenas muestren variaciones, en primer lugar porque el rock no admite cánones de otros géneros musicales, sino que el rock permite recursos y ejercicios que otras músicas repudian; y en segundo lugar porque nadie desearía que AC DC empezara a hacer canciones en claves distintas y que dejara de ser lo que es. Lo bueno de esa guitarra tocada con hacha es que todo interesado en este mundillo la reconoce al instante, la asimila, la encaja, la metaboliza y la acompasa con su propio ritmo vital. Han publicado dos docenas de discos en los que apenas hay otra cosa que lo que ya había en el primero, sin embargo, invariablemente,  aquello que lanzaron en 1976 produce el mismo efecto que lo que publicaron hace un par de años; claro que tienen su himnos: ¿quién no se deja sacudir por ‘Let there be rock’?, ¿quién es capaz de sujetar la cabeza, quién no siente la sacudida, quién no ha gritado con todas sus fuerzas ‘Highway to hell’?.., y eso que títulos como esos (por citar sólo un par de emblemas de la banda) han sonado millones de veces en millones de altavoces (en la época del vinilo se solía decir que se “había pinchado tal disco hasta que sangró”).

Como todo iniciado sabe, AC DC es el grupo de los guitarristas Angus y Malcom Young; además, otro de sus hermanos, Georges, formó junto a Harry Vanda un grupo de new wave llamado Flash & the Pan, que tuvo un éxito corto y limitado a principios de los ochenta del siglo pasado gracias a canciones como ‘Media man’ o ‘Waiting for a train; luego se convirtieron en productores de grupos de diverso pelaje, incluyendo el de sus hermanos pequeños (a los que enseñó a tocar la guitarra). Echando la vista aún más atrás, Georges Young formó parte del grupo Easybeats y firmó, junto a su compi Harry Vanda, uno de los grandes clásicos de los sesenta, el precioso ‘Friday on my mind’ (1966), que versionéo en su ‘Pin ups’ el mismísimo David Bowie (¡a dónde se puede llegar tirando del hilo!).

A pesar de su aspecto de colegial travieso, menudo, inquieto, Angus será un sesentón el año que viene. Afortunadamente todo indica que el rock va a seguir fluyendo desde estos electricistas australianos (en realidad originarios de Escocia). Mientras la Gibson no quede olvidada en el ángulo oscuro, mientras Brian Johnson conserve su voz, mientras los Young sigan teniendo rock líquido en lugar de sangre corriendo por sus venas, habrá AC DC, habrá rock. Sólo.  


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 19 de febrero de 2014

SÓLO SE VE LA MOTA EN OJO AJENO: HUMANO Y ETERNO SENTIMIENTO Dichos que tenían validez hace milenios la mantienen al pie de la letra hoy, como el que dice que es más fácil ver las pequeñas debilidades de los demás que las propias barbaridades

Imagen con que el Telegraph inglés ilustra las maldades de la siesta
 y otros usos españoles.
Hay cosas que no cambian por más tiempo que pase. Una de esas es aquello de “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Es sorprendente que esa forma de ver, esa visión comprensiva con la maldad propia y despiadada con la flaqueza del otro se da en todas partes, en toda sociedad, en toda clase social, en toda época. Hay quien se pone como un basilisco con un conductor que no pone el intermitente mientras él pasa a 80 donde hay límite de 40. Y hay asesinos múltiples que claman al cielo porque otros presos fuman cerca o porque no tienen en sus ordenadores de la cárcel los video-juegos más novedosos…, ese tipo de ‘agresiones’ les parecen insoportables, pero no ven tan reprochable liquidar a dos docenas de personas.

La última visión de mota en ojo ajeno la protagonizan los columnistas y opinadores de Inglaterra y Estados Unidos. Resulta que desde el New York Times se echan las manos a la cabeza y señalan como origen de todos los males de España la costumbre de la siesta y, en general, los horarios por los que se rige el personal por estas latitudes; además, reprochan que los españolitos se reúnan en el bar para ver el partido tomando una ‘birra’, que se cene a las 10 de la noche y que se vaya tarde a la cama.

 Porque, claro, tener tan fácil acceso a las armas como a la goma de mascar es mucho menos perjudicial que dormir la siesta; y eso que no se tienen noticias de que nadie haya muerto por dormir mucha o muchas siestas; en todo caso, seguro, hay menos bajas por sestear que por disparar. Ah!, y ejecutar a unos cuantos negros e hispanos (y también blancos, oiga), a disminuidos psíquicos, a menores o a personas sin dinero para pagar a los mejores abogados, eso es mucho más saludable que cenar a las diez…, a pesar de que la silla o la inyección suelen causar más muertes que las cenas tardías. Además, como ni británicos ni estadounidenses trasiegan cerveza ni ven partidos, pueden, pues, criticar que otros lo hagan. 

Por otro lado, afirman aquellos ‘expertos’ que la siesta debe durar una hora o menos, cuando todos los verdaderos estudiosos del tema (o sea, los que tienen experiencia) señalan que lo conveniente y beneficioso es que no pase de los quince o veinte minutos. Y para mayor desfachatez, los mencionados diarios ilustran su regañina con la imagen de un gordinflas durmiendo…, como si en USA no hubiera durmientes obesos y sebosos o como si todos los ingleses tuvieran la figura de Beckham.

En fin, que en el colmo de la hipocresía, la petulancia y el engreimiento, en la cumbre del complejo de superioridad, aquellos periodistas se preguntan si no sería hora de que España cambiara muchas de sus costumbres…, ¿alguna vez se habrán hecho tal pregunta refiriéndose a su país? Será que, tal vez, aquellos países, aquellos periodistas se creen legitimados para tirar la primera piedra.

No es que las costumbres españolas sean las mejores (seguro que son fácilmente mejorables), pero que aquellos se atrevan a afear menudencias a otros y se olviden de sus enormidades denota cinismo e ignorancia. De hecho, ¿sabrán los gacetilleros de marras, que se piensan libres de culpa y defecto, situar España en el mapa?     

El caso es que aquellos fenómenos quieren imponer hasta sus costumbres, como si pretendieran uniformidad en usos y maneras, como si ansiaran que todos los pueblos adoptaran lo que ellos creen que es lo mejor…, porque es lo suyo. Por cierto, al parecer, menos de uno de cada cuatro celtíberos puede permitirse la cabezadita tras el cocido.

CARLOS DEL RIEGO