viernes, 12 de agosto de 2016

LA ERA DEL VINILO. Hoy, Dissidenten, Fleetwood Mac, King Crimson y The Origin.

LA ERA DEL VINILO. Un pequeño espacio de radio con música de los clásicos en singles y elepés. Hoy, Dissidenten, Fleetwood Mac, King Crimson y The Origin.

jueves, 11 de agosto de 2016

ELVOLEY-BURKA Y OTRAS ESCENAS GROTESCAS DE LA HISTORIA OLÍMPICA. Gran sorpresa causó la pareja de egipcias de vóley playa, embutida en trajes integrales mientras sus rivales iban en bikini. Es una de las abundantes escenas vergonzantes que se han visto en la historia de los Juegos Olímpicos.

El esperpento de Río 16, a unos se les obliga a usar el atuendo reglamentario
y a otros no 
Entre las imágenes de los Juegos de Brasil 2016 que serán recordadas dentro del apartado de curiosidades estará, sin duda, la de las jugadoras de vóley playa egipcias empaquetadas en una especie de funda unipersonal, mientras sus contrincantes juegan en bikini. Esta especie de delirio ‘buenista’ puede mirarse desde varios puntos de vista. En primer lugar resulta sorprendente que se permita a ciertos deportistas competir sin el atuendo reglamentario, que en el caso de las chicas en este deporte es el traje de baño. ¿Por qué a un competidor se le exige una vestimenta y a otro se le consiente que se presente en la cancha vestido como le parece? Es una evidente violación de las normas perpetrada por quienes tienen el encargo de velar por su estricto cumplimiento. Algo grotesco. Por otro lado, tampoco es muy edificante que se obligue a un deportista a jugar en tanga y top; la única explicación es que los rijosos directivos crean que así atraen a más público (algo así se pretendió en el baloncesto femenino, pero las jugadoras se negaron). Y ello sin entrar demasiado en el hecho de que el vóley playa, como su propio nombre indica, es para divertirse en la playa, y además, no deja de ser un sucedáneo del vóleibol; por ambas razones puede colegirse que no es una actividad digna de figurar en el programa olímpico, al igual que otros sucedáneos...

Esta de Río 16 es sólo una de las abundantísimas situaciones risibles, vergonzantes e indignas que se han visto en algunas de las anteriores 27 ediciones de los Juegos. “Los peores juegos de la historia” fueron, sin duda, los de París 1900. Aquí no hubo ni pista de atletismo, por lo que se alquiló una en estado calamitoso: el piso era irregular y estaba llenos de hoyos; el campeón de martillo tenía que subir a un árbol plantado en medio de la zona de lanzamiento para recuperar su artefacto; los discóbolos se pasaron horas buscando los discos entre la arboleda, ya que se había talado un estrecho pasillo en un bosque; además, la natación se hizo en el río Sena, pero nadie pidió que se cortara el tráfico de barcos; en el partido Francia-Inglaterra de waterpolo (las porterías eran unas barcas) se jugó con los galos jugando con sus reglas y los ingleses con las suyas, y arbitrados por un alemán que sólo conocía las reglas alemanas; a la vez que atletismo o gimnasia se celebraban ‘deportes’ como el soga-tira, croquet, cricket, vuelo de cometas, carreras de sacos ¡y de burros!; en maratón se cambió tanto el recorrido que los atletas no sabían por dónde ir, de modo que se confundían y se perdían al seguir las indicaciones del público (así se despistó el que iba segundo) o eran arrollados por las bicis…, el ganador trabaja en la zona y conocía todo tipo de atajos, pero lo bueno del caso es que él no sabía que estaba corriendo una carrera olímpica, de modo que al terminar se fue tranquilamente a casa. Nadie pensó en el asunto de los premios, así que los ganadores se llevaron trofeos como peines, paraguas, carteras, zapatillas, bastones, guantes e incluso pipas de fumar. El pobre Barón de Coubertin no podía estar más avergonzado.

En el maratón de San Luis 1904 el primero en meta se había hecho 25 kilómetros en coche (primero dijo que era una broma, y luego que el coche se averió, él se puso a correr y…); cuando estaba recibiendo los honores en el estadio llegó el auténtico campeón y, tras unos cuantos minutos de confusión y vergüenza, se aclaró el asunto; claro que el ganador había sido ‘estimulado’ con estricnina, sulfato de zinc y coñac, pero como no había prohibiciones…

En la final de los 400 lisos de Londres 1908, el primero también fue el último en meta, puesto que corrió en solitario. A la final llegaron tres estadounidenses y el británico Wyndham Halswelle; como no se corría por calles los americanos se dedicaron a empujar, cargar e interrumpir la carrera del inglés (en Estados Unidos sí se permitía incordiar al rival), así que el árbitro descalificó a uno de ellos y se ordenó repetir la carrera; los otros dos se negaron a correr, por lo que Halswelle fue el único finalista y, por tanto, el campeón más solitario de la historia. Esta chocante escena obligó a que en la siguiente cita olímpica (Estocolmo 1912) se diseñaran las calles y las compensaciones para la carrera de una vuelta. El campeón solitario murió combatiendo en la I Guerra Mundial.

Para vencer en los 3.000 metros obstáculos de Los Ángeles 1932 hubo que correr 3.460 metros, ya que el encargado de contar las vueltas se confundió. Para arreglar tamaño desaguisado se propuso volver a celebrar la carrera, pero dada la superioridad del campeón todos los participantes rehusaron y dieron por bueno el resultado.

En la final del torneo de waterpolo de Melbourne 1956, los húngaros vencían fácilmente a los soviéticos, así que quisieron sacudirse en el agua el yugo con el que la URSS atenazaba a su país; con 4-0 a su favor hicieron algunas jugadas que resultaron humillantes para sus rivales, que empezaron a sacudir puñetazos; la batalla naval terminó con el agua teñida de sangre. El público quiso tomar parte y trató de agredir a los rusos. Con la llegada de la policía terminó el bochornoso espectáculo.   

Lo que ocurrió en los 3.000 obstáculos de Atlanta 1996 parece de película de los Hermanos Marx. Resulta que un espontáneo se lanzó a la pista unos segundos antes de darse la salida y se puso a saltar las vallas sintiéndose héroe del estadio, en esas un policía también se echa a la pista y, con todo su atuendo y equipo, se puso a perseguirlo…; esta ‘carrera’ es, tal vez, la más cómica de la historia olímpica.

En Atenas 2004 el público abucheaba sin parar y con gran estruendo a los jueces de gimnasia al entender que la nota otorgada a un gimnasta ruso era demasiado baja, de modo que el siguiente participante ni siquiera podía iniciar su ejercicio; acongojados por el griterío y la parálisis de la competición, influenciados y superados por la situación, los susodichos árbitros ¡cambiaron de opinión y elevaron la nota del atleta!, aunque no los suficiente para mejorar su puesto. Las voces y pitos se recrudecen y hasta el propio deportista pide calma. La cosa no fue a más, pero quedó como una muestra de inseguridad y falta de personalidad de quienes deberían ceñirse a su decisión y no modificar su criterio en función de la dirección del viento, como las veletas.

Esperpéntico fue, en fin, el hecho de que, en el 400 lisos de Londres 2012, el atleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius corriera junto a los olímpicos con sus piernas ortopédicas…, y después repitiera carrera en los paralímpicos; no parece sensato que se le permitiera jugar con dos barajas, la de los capacitados y la de los discapacitados: o eres una cosa o la otra. Sentar este precedente puede resultar peligroso, pues otros atletas con prótesis pueden exigir el mismo trato en el futuro.  

CARLOS DEL RIEGO


lunes, 8 de agosto de 2016

EL ROCK Y LOS JUEGOS OLÍMPICOS. Los Juegos de la XXXI Olimpiada Brasil 2016 acaparan portadas y titulares en todo el mundo. Sin embargo, la música rock (más joven) no ha mirado demasiado a la reunión mundial de los cinco aros. Aún así, hay muestras interesantes en esta mezcla.

La más olímpica de las portadas.
Es cierto que en las últimas ediciones ha habido bandas y solistas que, encuadrables en el cajón del rock, han tomado protagonismo en las ceremonias de apertura de los JJ OO, pero en realidad apenas hay composiciones (en clave rock y que merezcan la pena) concebidas específicamente para el más importante congreso multinacional que tiene lugar en el mundo; por otra parte, algunas de las piezas que se han cantado en las galas de inicio resultaron… prescindibles, como la de Bjork en Atenas 2004, un tema amorfo e imposible de recordar o tararear. Igualmente, tampoco hay demasiadas partituras escritas teniendo en cuenta el escenario olímpico; de hecho, dentro del catálogo del rock el deporte en general ocupa muy poco espacio. Y en cierto modo no deja de ser hasta lógica esta distancia entre uno y otro universo, puesto que el uno basa su ser en lo físico y el otro en lo espiritual.   

Aún así, se pueden encontrar especies más que interesantes en este terreno tan poco fecundo. Por ejemplo, nadie habrá olvidado a Freddy Mercury y Montserrat Caballé en su ‘Barcelona’. La canción (grabada unos cinco años antes de los juegos del 92) en sí no era muy allá (tampoco estaba mal) y, además, es una oda a la ciudad y no contiene ninguna referencia olímpica, pero la potente presencia y personalidad artística de ambos personajes y ese engarce de voces convirtió aquel dueto en algo emblemático. Haciendo memoria, de aquella cita barcelonesa también se puede recordar otro estribillo, ‘Amigos para siempre’, pieza compuesta por Andrew Lloyd Weber (el autor de ‘Jesucristo Superstar’ o ‘Evita’) en la que se alternan el inglés, el castellano y el catalán, pero alude a la camaradería y la fraternidad universal que, eso sí, indefectiblemente surge entre quienes tienen la suerte de tomar parte en unos Juegos Olímpicos; también merece la pena rememorar a uno de sus más dicharacheros y pintorescos intérpretes, Los Manolos.  

Una canción escrita específicamente para la cita olímpica es el ‘One moment in time’, que la malograda Whitney Houston cantó para los Juegos de Seúl 88. Escrita por Albert Hammond (¿alguien recuerda aquella de ‘Nunca llueve en el sur de California’?), el texto parece surgir de la propia pista, pues son continuas las referencias al espíritu y esencia de cualquier disciplina realizada bajo la bandera blanca con los cinco aros. Así, el tema habla de valores propios del olimpismo como la superación, el esfuerzo y el dolor, la importancia de dar el máximo en el instante oportuno, la satisfacción de la medalla…, y lo expresa en unos versos con tanto y tan inequívoco contenido como estos: “He luchado cada enfrentamiento para saborear la dulzura (del triunfo), he afrontado el dolor, me levanto y caigo (…)  Serás un ganador toda la vida si aprovechas ese momento en el tiempo”. La cristalina voz de Whitney transmite esa idea del momento cumbre, ese corto espacio de tiempo en el que se está a un suspiro tanto del éxito como de la decepción; una experiencia (por otra parte) que más del 99,99% de los mortales jamás sentirá.

Otra melodía estrechamente relacionada con los juegos es el ‘Games witht frontiers’ de Peter Gabriel, que identifica el escenario deportivo con el campo de batalla, y la propia competición con la lucha armada, sin embargo, estos ‘juegos sin fronteras’ carecen de la maldad de la violencia, puesto que equivalen a una ‘guerra sin lágrimas’. El vídeo oficial incorpora imágenes de gimnastas de los juegos en blanco y negro, pero también unas inquietantes escenas bélicas y de miedo a la guerra atómica; la pieza posee una atmósfera dotada de una rara intensidad y un atractivo ritmo premioso.   

Pero tal vez sea la música de la película ‘Carros de fuego’ (1981), de Vangelis, la que mejor ha captado la esencia, la épica, la naturaleza mitológica del espíritu olímpico. La novelesca historia de los velocistas británicos Eric Liddell y Harold Abrahams, que alcanzaron la gloria en la cita de París 24, así como sus vidas y sus circunstancias, sus entrenamientos, sus rivales, la competición… todo adquiere una irresistible carga dramática con la imponente, majestuosa partitura que Vangelis Papathanassiou escribió para este filme. Verdaderamente no podía ser de otro modo: la obra del griego miró a los juegos a través del deporte olímpico por definición, el atletismo, y al mirar a su interior vio la soledad de corredor, su lucha interna, la muda relación con los rivales…, consiguiendo así la creación musical que mejor encaja con la emoción de vivir (mirando o participando) la heroica que contienen las carreras celebradas a la luz del fuego sagrado.

Por último, parece oportuno recordar la portada del álbum ‘Flesh & blood’ (de 1980, año de los Juegos de Moscú) de los británicos Roxy Music, que muestra a tres chicas ataviadas a la usanza de la Grecia antigua y a punto de lanzar la jabalina. Como en todo lo relacionado con la banda de Bryan Ferry, esa cubierta tiene un halo de elegancia clásica, tan clásica como los Juegos Olímpicos.   

CARLOS DEL RIEGO


viernes, 5 de agosto de 2016

LA ERA DEL VINILO. HOY, STRAY CATS, KRAFTWERK, WATERBOYS Y PAUL COLLINS BEAT.

LA ERA DEL VINILO. Un pequeño espacio de radio con música de los clásicos en singles y elepés. Hoy, Stray Cats, Kraftwerk, Waterboys y Paul Collins Beat.

miércoles, 3 de agosto de 2016

EL DESASTRE DE ANNUAL, 95 AÑOS DE UNA ESTREPITOSA DERROTA. Estos días (del 22 de julio al 9 de agosto) se cumplen 95 años de una de las mayores derrotas del ejército español, la cual ha pasado a la historia como el Desastre de Annual

Cuando las tropas franco-españolas reconquistaron el territorio se encontraron con escenas como esta; las carretas no daban abasto.
A principios del siglo XX el Sultanato de Marruecos vivía en la anarquía total, por lo que el sultán pidió ayuda a Francia. En la Conferencia de Algeciras de 1906 el sultán acepta la presencia de tropas francesas y españolas en distintos sectores del territorio. En 1912 se establece el Protectorado con zona francesa y zona española. Tras la I Guerra Mundial el general Silvestre asume (en 1920) el mando de los ejércitos españoles en el norte de África. Desde el primer momento intenta avanzar desde Melilla en dirección a la bahía de Alhucemas, estirando su ejército a lo largo de unos 140 kilómetros. Al principio la cosa parecía ir sin problemas; la mayoría de jefes moros eran aliados a base de sobornos o apoyo en sus luchas contra las cabilas rivales…

Pero entonces apareció la figura de Abd el Krim, que unió harcas y cabilas y acaudilló la revuelta. Éste había trabajado como funcionario para la administración española, pero durante la I Guerra Mundial fue acusado de espía por los franceses y encarcelado; intentó fugarse, se rompió una pierna y no quiso que los médicos lo tocaran, así que cojeó el resto de su vida. Al recobrar la libertad dejó ver su intención anticolonialista y empezó a buscar alianzas con caídes de otras cabilas. Bajo su caudillaje los rifeños infligieron esta aplastante derrota a los ejércitos de Silvestre.

Nombres como Annual, Monte Arruit, Igueriben, Sidi Dris…, son los de algunas de las posiciones militares más importantes en las que se asentaban los distintos cuerpos de ejército, pero también indican tanto los lugares donde se produjeron aquellas vergonzosas derrotas como las crudelísimas matanzas de españoles a manos de los rifeños: murieron entre ocho y diez mil soldados y mandos, mientras que los moros apenas contaron un millar de bajas. Las causas de la catástrofe fueron múltiples y de muy diverso origen.

Para empezar, el general Manuel Fernández Silvestre, hombre de trato amigable y cercano y héroe de la Guerra de Cuba, de donde volvió con abundantes condecoraciones y múltiples heridas, pensaba alcanzar en África grandes victorias y la gloria militar. Por eso forzó a sus tropas mucho más allá de sus escasas capacidades; además, consintió lo indecible a los jefecillos locales.

Causa determinante de la derrota fue el empeño de Silvestre (una de sus ‘bigotadas’) de establecer múltiples posiciones militares (los blocaos). Estas se eligieron según criterios políticos y diplomáticos (para no molestar) y no atendiendo a cuestiones militares. Eran lugares altos pero muy difíciles de abastecer o socorrer; el calor era insoportable y había que ir por agua cada día, subiendo y bajando por terrenos muy escarpados, auténticos caminos de cabras por los que los mulos tenían que subir cubas que, al llegar, habían perdido la mitad de la carga; cuando empezaron las hostilidades fueron muchos los convoyes de la ‘aguada’ que tuvieron que volverse a mitad de camino, pues hombres y caballerías eran fácilmente abatidos por un enemigo conocedor del terreno y bien situado; por la misma razón, el reabastecimiento resultaba penosísimo o imposible. Las condiciones en los fuertes eran terribles, estaban infestados de ratas y raro era el soldado que no tenía piojos u otros parásitos; cuando alguien llegaba con comida de casa grandes masas de roedores se reunían en torno al afortunado. La comida era escasa y mala, el equipo anticuado, uniformes y calzado destrozados e inapropiados (lo más abundante eran las alpargatas); el apartado médico tenía tantas limitaciones e insuficiencias como el resto de las provisiones; el armamento era vetusto y la munición insuficiente; el blocao estaba muy mal protegido y peor parapetado…

En cuanto a los soldados que hubieron de combatir, casi todos eran reclutas sin la menor experiencia; muchos apenas habían hecho prácticas de tiro. Sabían de la crueldad del enemigo y le tenían verdadero pavor; esto explicaría que, llegado el momento de abandonar la posición, en lugar de una retirada ordenada se produjera una desbandada caótica que incluso incitó al enemigo a intentar no dejar ni uno vivo, como si se tratara de una cacería. Y es que, por si fuera poco, salvo algunas notables y heroicas excepciones, los pobres desgraciados que pencaban en África no estaban bien capitaneados. 

Pero tal vez el mayor error fuera confiar en los rifeños. Así es, tanto la tropa como los mandos (salvo excepciones) confraternizaban incomprensiblemente con ellos, e incluso había algún moro que iba de un fortín español a una aldea rebelde con total libertad… El caso es que se creyó en la supuesta amistad de los cabileños incluso cuando ya habían empezado los tiros. Cierto que hubo cabilas que se mostraron amistosas, colaborando e informando (a cambio de bienes o dinero, claro), pero en el momento en que sus jefes vieron por dónde soplaba el viento cambiaron de bando con enorme alegría. Asimismo se habían creado compañías de policía moras, las mías, que se batieron codo con codo con las fuerzas españolas…, hasta que comprobaron quién ganaría la batalla, momento en que se pasaban al enemigo en masa, empezando inmediatamente a disparar contra lo que unos minutos antes defendían. Más aún, mientras el ambiente era pacífico, encargados de intendencia, mandos y soldados llegaban a vender provisiones, equipo, fusiles (la ‘fusila’) y munición a los sarracenos.
Así, tras espantosos asedios, cuando cada posición llegó al límite (sin agua desde hacía días, sin comida, sin medicinas, sin munición, sin esperanza), se daba la orden de retirada, pero la extenuada tropa (que cargaba con heridos y enfermos) entraba en pánico, produciéndose la desbandada, la huida enloquecida, una fuga en la que los propios españoles se atropellaban unos a otros, se mataban por un mulo o un sitio en un camión (muchos iban tan cargados que reventaban las ballestas) y nadie miraba por nadie (hubo excepciones). En esa situación se pudo comprobar que las leyendas en torno a la crueldad del moro eran ciertas. El reguero de muertos y heridos que dejaban las columnas fue supervisado por hombres, mujeres y niños, que torturaban y remataban sin piedad a quien aun respiraba, rebuscaban para hacerse con los despojos (se sabe de un herido a quien cortaron las piernas a la altura de la rodilla para quitarle las botas, ya que de modo normal no podían y tenían prisa), abrían con el cuchillo las bocas en busca de dientes de oro o, para divertirse, aplastaban caras, clavaban estacas en el ano del herido o le cercenaban el sexo y se lo metían en la boca…, los pocos supervivientes contaron atrocidades escalofriantes. En Monte Arruit se pactó la rendición: entrega de armas a cambio de conservar la vida, pero en cuanto se depositó el último fusil empezó la matanza.  

Antes de aquellos sucesos, un diplomático español mantuvo con un caudillo local esta conversación: “¿No os gusta la paz que os ha traído España? No, preferíamos nuestras luchas. ¿No queréis trabajar sin que nadie os quite vuestras posesiones? No, al moro no le gusta trabajar. ¿No queréis ir en tren o por la carretera que os hemos construido? No, el tren cuesta y no queremos carros, al moro le gusta caminar. Cuando os ponéis enfermos, ¿no os gusta que nuestros médicos os curen? No, no se puede hacer nada contra la voluntad de Alá, preferimos nuestros ungüentos. ¿No os gusta ir a Melilla? No, porque cuando volvemos a nuestros aduares nuestra casa y nuestra mujer nos parecen peores”. Y eso que, en realidad, España no sacaba gran cosa del protectorado, no había minas, petróleo o cualquier otro recurso natural. Estaba allí por estar, por mantener un estatus de potencia colonial que ya había perdido.

CARLOS DEL RIEGO



domingo, 31 de julio de 2016

LA ERA DEL VINILO. Hoy, Ray Charles, The Beatles, Cat Stevens y Chicago

La Era del Vinilo. Un pequeño espacio de radio con música de los clásicos en singles y elepés. Hoy, Ray Charles, The Beatles, Cat Stevens y Chicago

CONCIERTO PARA BANGLADESH, 45 AÑOS DEL PRIMER FESTIVAL BENÉFICO. El 1 de agosto de 1971 el rock empezó a ser solidario e ‘inventó’ el festival benéfico. Fue el Concierto para Bangladesh’, ideado por George Harrison y su amigo bengalí Ravi Shankar.

Entre otros muchos méritos, a George Harrison se le debe el concepto del concierto benéfico, que tan extendido está.
Acosado por la guerra, ese territorio llamado en principio Pakistán Oeste y luego Bangladesh, sufrió en 1970 un ciclón que arrasó todo lo que encontró a su paso y acabó con la vida de miles de personas, dejando a los supervivientes en la absoluta miseria. George Harrison y el músico indio Ravi Shankar tuvieron la idea de que el primero llamara a algunos de sus amigos músicos, grandes estrellas del rock, para organizar un concierto cuyos beneficios sirvieran para aliviar a aquellos desdichados. No deja de ser curioso que fuera precisamente un beatle quien abrió esta puerta que hizo que la música rock (tenida por dura, irreverente y hedonista) apostara desde entonces por la solidaridad; es decir, hasta la idea del concierto altruista, pensado para beneficio de los más castigados por la desgracia, procede de aquel cuarteto de Liverpool. En realidad el primer concierto benéfico de la historia (de que se tenga noticia) se produjo en 1918, y tuvo como beneficiarios a las viudas y huérfanos austríacos de la Primera Guerra Mundial; se celebró en Viena y, lógicamente, nadie tocó rock & roll… 

George Harrison, desde muy pronto sensibilizado y solidario, se involucró hasta las cachas en el proyecto, y consiguió llevar al Madison Square Garden de Nueva York a músicos de primera fila, como Bob Dylan, Eric Clapton, Bandfinger (grupo infravalorado y desgraciado) y Ringo Starr; se intentó reunir para la ocasión a Lennon y a McCartney, pero aquel dijo que no sin Yoko y éste que hacía muy poco que Beatles se habían separado y…; también participaron otros músicos de menor entidad aunque de enorme prestigio, como Billy Preston o Leon Russell. Así, el 1 de agosto de 1971 dieron dos conciertos en aquel mítico escenario, de los cuales se extrajo un triple álbum titulado simplemente ‘The Concert for Bangla Desh’, que se lanzó a finales de ese año. Acababa de descubrirse una fórmula que, en lo sucesivo, sería repetida una y otra vez con miras de mayor o menor alcance, pero siempre con la música rock sirviendo a causas humanitarias.   

Los títulos que contiene el concierto son fáciles de reconocer, pues se trata grandes éxitos en la mayoría de los casos; también son de destacar las múltiples colaboraciones y las mezclas de músicos y de bandas. El festival y el álbum se abría con una larga interpretación de música tradicional india liderada por Shankar al sitar; al principio se escuchaba con interés y curiosidad, pero a los dos o tres minutos la cosa se antojaba un tanto cargante para oídos occidentales y rockeros por mucho que el oyente ‘entre en el papel’; hoy resulta verdaderamente difícil meterse entre pecho y espalda aquella raga. La película (muy recomendable) refleja muy fielmente tanto el ambiente como lo estrictamente musical. Uno de los productores, el inquieto e imprevisible Phil Spector, dijo que allí “hubo magia, nadie había visto nunca nada igual”. Shankar afirmó que “fue historia, y una de las más intensas experiencias musicales”. Y George Harrison explicó que “más importante que lo recaudado fue comprobar cómo conseguimos llevar el mensaje a todo el mundo y ayudamos a acabar con la guerra; lo que hicimos fue demostrar que los músicos y el público fueron más humanos que los políticos” (cosa, por otra parte, tan evidente que no precisa demostración).       

En cuanto al asunto del dinero, no faltó la sospecha e incluso el indicio de manipulación y desvío de cantidades. Allen Klein (manager, industrial del ramo y sospechoso en otros casos) nunca mostró cuentas, número de entradas vendidas o dinero recaudado; y aunque se declaró una cantidad, realmente jamás se ha sabido con exactitud y de modo irrefutable el balance de ingresos y gastos. Además, el hecho de que esta iniciativa fuera absolutamente pionera también sirvió para que hubiera no pocos fallos en la organización. Por otro lado, y aunque el disco no era barato (no fue eximido de impuestos), se vendió muy bien en todo el mundo durante los años setenta, de modo que se calcula que alrededor de 12 millones de dólares terminaron llegando a aquel país. Hoy día, lo que generan el disco y la película se entrega a Unicef a través de la Fundación George Harrison.

En la actualidad se celebran festivales y conciertos con intenciones solidarias en todo el mundo, ya para recaudar fondos destinados a la investigación de una enfermedad o para paliar la situación de las víctimas de una catástrofe; y aprovechando la idea, también se organizan otro tipo de eventos lúdicos con fines humanitarios, como carreras populares, concursos, exposiciones… Y todo parte de un concepto que ideó y puso en práctica, seguramente con no poco esfuerzo, George Harrison, que es quien concibe por primera vez la posibilidad de unir el espectáculo, ya sea musical, deportivo o artístico, con un propósito social. Fue una buena idea.   

CARLOS DEL RIEGO



jueves, 28 de julio de 2016

EL LENGUAJE DEL ISLAMISTA FANÁTICO. Líderes occidentales hablan de ‘acostumbrarse a los atentados’, y también de derechos y respeto; los terroristas islámicos entienden aquello como aceptación del castigo, y esos otros términos simplemente no los entienden. Se necesita otro lenguaje.

Los terroristas islámicos siguen anclados en la Edad Media y, por tanto, no entienden las ideas y valores que rigen la sociedad contemporánea.
Cada atentado perpetrado por islamistas fanáticos supera en terror y perversión al anterior: con bombas, con un camión, con fusiles, pistolas, cuchillos…, en un concierto, en una cafetería, en medio de una multitud… El más reciente (VII-16) ha sido cortar el cuello a un cura de 86 años en una iglesia, con otras personas como testigos y con grabación en vídeo; no es que estos miserables sin cerebro no hubieran masacrado anteriormente a cristianos en templos (en Nigeria, por ejemplo) o a musulmanes en mezquitas, pero lo sucedido en Normandía ha demostrado a los más escépticos que no hay nada ni nadie que les merezca la más mínima consideración.

Las autoridades francesas que han elevado su voz para abominar de tales barbaridades han señalado algo que parece absolutamente inadecuado, algo que suena poco menos que a sumisión y aceptación de la agresión: varios políticos han dicho que “Francia tiene que acostumbrarse a vivir con el terror”… Incomprensible. ¿Acaso Francia se acostumbró a vivir bajo la dominación nazi?, no, la Francia que se negó a agachar la cabeza ante la cruz gamada la combatió con todo y no cesó hasta que la Wehrmacht desapareció de suelo francés (por cierto, luego, cuando llegó el momento de l’épuration, la depuración, los colaboradores pagaron carísimo su connivencia con el invasor). ¿Acaso alguien diría a una mujer que sufre violencia machista que debe acostumbrarse a ello?, ¿y el escolar que padece acoso tiene que acostumbrarse? En fin, declarar tal cosa viene a ser, más o menos, como pedir a la ciudadanía que se adapte al terror, a las bombas, a ver la sangre de sus familiares y amigos tintando el suelo. Tal vez esos políticos superados por la situación deseen que llegue un día en que el ciudadano lea en el periódico: “Cien muertos tras el último atentado islamista”, y piense “bueno, otro más”, pase la página y, sin más, exclame “¡vaya, el PSG perdió con el Olympique de Marsella!” ¿Es esto lo que desean ciertos gobernantes franceses? Porque si es así ya han ganado los pervertidos.

Por otro lado también sorprenden algunos de los discursos de políticos de todo el mundo, los cuales exigen a los terroristas derechos humanos, respeto, igualdad, libertad… sin darse cuenta de que esas palabras no tienen el menor significado para esta jauría que vive en la Edad Media. Es decir, no son capaces de comprender ideas como democracia, tolerancia o aceptación de los otros; es como si alguien se embarca en la máquina del tiempo y aterriza en el año 800 hablando a aquellas gentes de igualdad, justicia social o libertad de pensamiento…, nadie entendería nada. El problema es que, al igual que las gentes a las que tocó vivir en el Medievo, una parte significativa de musulmanes no ha sido capaz de asimilar esos conceptos que la cultura occidental ha aceptado y entendido como los mejores para lograr una convivencia pacífica y próspera; y si los mahometanos más moderados no acaban de entender lo de igualdad y respeto, ¿cómo lo van a asumir los fanáticos que siguen viviendo en el año 800?

Ese no es su lenguaje, no lo entienden, y por mucho que se trate de explicárselo no serán capaces de asimilar dicha ideología, ya que no han pasado por la Ilustración o la Declaración de Derechos, con lo que no están preparados, no tienen la base necesaria para hacer suyas esas ideas que, en mayor o menor medida, sí ha adoptado la cultura occidental.

Así, para hacerse entender por esos especímenes acéfalos hay que hablarles en un idioma que comprendan. Si en la Alta Edad Media eran omnipresentes en toda conversación Dios y el cielo, el demonio y el infierno, el pecado y la santidad, habría que probar a dirigirse a esta gentuza de mentalidad atrasada con terminología similar. De esta manera, los imanes y autoridades religiosas musulmanas contrarias al terrorismo proclamarían: “¿Quién da la vida?, Alá, por tanto, ¿quién puede quitar la vida?, sólo Alá, así que quien quite vidas estará procediendo contra Alá y, sin duda, acabará en el infierno, no en el paraíso; si Él quisiera masacrar fieles o infieles, no necesita de la mano del hombre”. Este discurso, que en el mundo occidental está en total desuso desde hace siglos, sigue siendo válido entre esos que se niegan a superar la mentalidad típica de la Edad Media.

En resumen, lo de ‘acostumbrarse’ al terror será entendido por los fanáticos como aceptación sumisa de culpa y castigo, mientras que lo de igualdad, respeto, derechos y democracia será, simplemente, como hablar de Internet a Almanzor o a Godofredo de Bouillón, el de la Primera Cruzada.   

Aunque, pensándolo bien, es evidente que estos desalmados han perdido todo contacto con la razón.       

CARLOS DEL RIEGO



lunes, 25 de julio de 2016

EL ETERNO HECHIZO BEATLE. La aparición de un disco con material inédito de Los Beatles (en IX-16) mantiene su eterna vigencia. Su incontenible atractivo se muestra ahora con un trabajo que actualiza y reconoce el valor de su directo.

LOS BEATLES TOCAN PARA 18 PERSONAS EN EL CLUB DE ALDERSHOT , HAMBURGO, EN DICIEMBRE DE 1961, DONDE OFRECÍAN SESIONES INTERMINABLES Y DONDE, SEGURO, APRENDIERON MUCHO,
Cuando en 1977 se publicó el primer y único disco en directo de The Beatles, ‘At the Holliwood Bowl’, no fueron pocos los expertos que se mofaron de “lo malos que son en vivo”, opinión compartida por muchos expertos y público que, faltos de otra información, se fiaban de lo grabado en aquel álbum. Y eso que el propio productor, Georges Martin, explicaba en el momento: “El caos, casi podría decirse el pánico, que había en los conciertos es muy difícil de creer para quienes no estaban allí. Sólo se podía grabar en tres pistas y ellos no tenían monitores, de modo que no podían escucharse a sí mismos, pues con el chillido continuo de 17.000 pulmones jóvenes y sanos, no se hubiera escuchado ni a un reactor…”. Todo profesional y todo buen aficionado sabe de lo imposible de cantar sin oírse; por eso resulta muy sorprendente que, sabiéndolo, un músico tan experto como Keith Richards declare que The Beatles en vivo eran no eran gran cosa (dicho sea de paso y sin desmerecer su valia, quien no fue nunca precisamente un virtuoso fue él, cosa que, por otra parte, nunca necesitó para construir el sonido de su banda). 

Por otro lado, como es sabido, The Beatles llevaron a cabo su rodaje en Alemania, tocando en clubes y salas de fiesta durante maratonianas sesiones; allí, en Hamburgo, se pasaron largos períodos durante dos años, haciendo horas y horas de escenario, actuando para cuatro gatos (hay una foto en la que el público alcanza la cifra de 18 personas) o para marineros y calaveras más interesados en las chicas que en la música. Con tal volumen de entrenamiento resulta difícil no ponerse en forma, de lo que puede deducirse que cinco años después, a mediados de los años sesenta, que es cuando dan esos conciertos en Los Ángeles, los tres guitarristas (el batería no pasó aquella ‘mili’ alemana) debían ser cualquier cosa menos unos torpes y desmañados musicastros. Sólo los envidiosos (¡ay, viejo Richards!) o los ignorantes pueden poner en duda su capacidad musical e instrumental. 

Ahora se anuncia una actualización de aquel disco. Giles Martin, el hijo de George, remasterizó las tomas a partir de la fuente original, es decir, la grabación en tres pistas que se hizo de aquellos tres conciertos en los veranos de 1964 y 65. Él mismo ha dicho: “La tecnología ha avanzado mucho desde que, durante aquellos años, mi padre trabajó ese material”, y añade que “ahora se puede conseguir más claridad, más emoción, más inmediatez, se puede escuchar todo como nunca hasta hoy. Lo que oímos ahora es la energía cruda de cuatro muchachos tocando junto a una multitud que los amaba”, y promete “esto es lo más cerca que se puede estar del Hollywood Bowl en la cúspide de la Beatlemanía”. Para ‘beatlemaníacos’ la cosa se presenta muy prometedora.

Este ‘nuevo’ disco en vivo del cuarteto comienza, como no podía ser de otro modo, con el ‘Twist & shout’, el cual va seguido de títulos emblemáticos y algunas versiones de clásicos del rock & roll, es decir, una lista de canciones que raramente faltaban en sus conciertos; además, hay cuatro tomas inéditas…

Y casi coincidiendo con el lanzamiento del álbum, con el que se complementa, se va a  estrenar un documental titulado ‘The Beatles: Eight days a week. The touring years’, centrado precisamente en sus giras. Ah!, y también ha aparecido una maqueta (un corte de acetato) que contiene una canción que Lennon y McCartney escribieron par Cilla Black (quien la publicó con éxito gran en 1964) y que resulta que es la única versión existente interpretada por Beatles con Paul a la voz solista; esta pieza será subastada y, seguro, no faltará comprador.

Pasan las modas y los tiempos, cambian los gustos y la tecnología, pero este grupo permanece. Cada año generan noticias de alcance mundial a pesar de que el cuarteto se deshizo hace…. En fin, que a pesar de la opinión de envidiosos y resentidos, a pesar de la existencia de esa leyenda urbana, de ese falso tópico de que no eran muy buenos en vivo, algo debe tener esta banda para que no pierda su encanto. Es evidente, están destinados a ser recordados eternamente. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 20 de julio de 2016

RUSIA Y EL DÓPING DE ESTADO Los próximos Juegos Olímpicos de Brasil están recibiendo golpe tras golpe: violencias, dudas organizativas, amenaza de enfermedades…, y ahora, el tremendo escándalo desatado en torno a la posible suspensión del equipo ruso por dopaje organizado.

Según parece, el control que se hacía en Rusia no era para perseguir el dóping.
En los tiempos del Muro de Berlín los aficionados al deporte olímpico, sobre todo en especialidades como atletismo o natación, se admiraban con los resultados obtenidos por la RDA, la Alemania que estaba al este de dicho muro. Muchos de los actuales y dudosos récords de carreras, saltos y lanzamientos siguen en poder de atletas de aquellos años, la mayoría de países de más allá del ya desaparecido telón de acero, pero también los hay de deportistas del bloque occidental; en todo caso lo de la RDA ya entonces saltaba a la vista. En aquellas épocas la Unión Soviética y sus aliados eran mundos impermeables, de modo que aunque se tuviera la sospecha, no existía ninguna prueba; los controles, además, iban muy por detrás de los laboratorios donde se investigaba sobre sustancias que mejoraran el rendimiento. Con el paso del tiempo y la caída de los muros las cosas cambiaron, los atletas quedaron más expuestos y se crearon las agencias antidopaje nacionales e internacionales. Así, hoy es muchísimo más difícil hacer trampas, de manera que los tramposos pueden ser señalados en el acto o avergonzados y obligados a devolver su gloria años después.

Lo descubierto ahora en Rusia es un auténtico plan estatal de dopaje bien organizado y dotado con fondos y recursos suficientes; sin embargo, los conjurados no tuvieron en cuenta que toda conspiración es más fácil de desvelar cuanta más gente haya involucrada, lo que hace suponer que el estallido del escándalo era cuestión de tiempo.

El caso es que un abogado independiente, el canadiense Richard McLaren (especialista en Derecho Deportivo), ha llevado a cabo una investigación seria que ha contado con la confesión del que fuera director de la Rusada; ésta es la agencia rusa que tenía que perseguir el dopaje, pero en realidad se dedicaba a encubrir los positivos de los atletas con mejores expectativas. El mencionado director ha contado cómo se producía el trasiego de frascos de orina desde la Rusada a un edificio anejo de la FSB (el Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB), donde eran convenientemente manipulados; también se da cuenta de atletas que, al aparecer los comisarios internacionales anti doping en sus entrenamientos, no paraban de correr hasta salir del estadio…; ¡y qué decir de los supuestos fontaneros que tenían acceso libre a los laboratorios que custodiaban las muestras de orina!

El informe Mclaren señala que el atletismo y la halterofilia son los deportes con más tramposos entre los deportistas rusos (más de cien están pringados en cada disciplina); lo que llama la atención es que también se hayan demostrado casos de dopaje entre los  paralímpicos, e incluso en el vóley playa…, aunque lo más sorprendente es que también se hayan drogado practicantes de ¡curling! No es que no haya embusteros y tramposos en cualquier lugar del mundo, que los hay, sin embargo, la singularidad de este caso es que, a diferencia de la práctica habitual, lo que se ha demostrado en los deportistas rusos es que el dopaje ya no es cosa del deportista, su médico y su entrenador, sino que el asunto es masivo y está perfectamente organizado y planificado. Muchos afirman que todo es un montaje, algo así como una confabulación interplanetaria contra Rusia (lo curioso es que algunos de quienes esto sostienen continúan pensando en la Federación Rusa como si fuera el bastión del comunismo, cuando en la actualidad es un auténtico paraíso del capitalismo más salvaje). Sin embargo, cuando la Usada (la Agencia Estadounidense Antidopaje) persiguió a Lance Armstrong hasta que confesó todos sus engaños y manipulaciones, nadie denunció conjuras antiamericanas…; además, bueno sería recordar a otros de sus compatriotas, atletas sobre todo, que fueron desenmascarados gracias a la agencia estadounidense, como Marion Jones, que tuvo que devolver cinco medallas olímpicas, además de otras de grandes campeonatos y abundantes premios y recompensas. Es necesario recordar, además, que lo revelado por el investigador no es tan inesperado: por un lado se venía hablando de ello desde hace años, con muchos atletas rusos denunciados y suspendidos y otros que denunciaban el montaje; y por otro, ninguno de los cientos de deportistas señalados por el informe ha negado.

Asimismo hay que tener presente otros factores, como que Rusia sigue siendo una de las primeras potencias mundiales, lo que quiere decir que si pruebas tan concluyentes acusaran a países de menor entidad, seguro que ya estarían sancionados. Por otro lado, en caso de que haya suspensión para la delegación rusa al completo, es fácil prever que los dirigentes de la nación más extensa del mundo promoverán boicots a próximos eventos deportivos… Y, por último, seguro que hay jugadores, ciclistas, nadadores o atletas rusos limpios, por lo que castigarlos también a ellos sería injusto e indeseable. 

Conviene recordar que los Juegos Olímpicos se han visto sacudidos por presiones de todo tipo desde hace mucho: la entrada de los tanques soviéticos en Budapest significó la negativa de varios países (entre ellos España, lo que impidió una medalla casi segura para el malogrado gimnasta Joaquín Blume) a participar en Melbourne 1956 al ser admitida la URSS; tampoco acudieron naciones árabes en protesta por la política de Francia, Inglaterra e Israel en la zona; e incluso China rehusó acudir a causa de la admisión de Formosa como independiente. Desde entonces y hasta Barcelona 92 hubo de todo: boicots políticos, terrorismo, muertos en la calle, amagos y amenazas de retirada… El caso de la trampa masiva, organizada y programada desde arriba es otro golpe más a los juegos.

Sí, los JJ OO se han visto muy zarandeados. Y eso que surgieron (hace más de 2.700 años) como tiempo de tregua. Ojala Río 2016 deje un buen recuerdo.   


CARLOS DEL RIEGO

lunes, 18 de julio de 2016

CANCIONES DE Y SOBRE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA La Guerra Civil Española (de cuyo pistoletazo de salida se cumplen 80 años) también tuvo su banda sonora que, en la mayoría de los casos, compartían ambos bandos. Por otro lado, es un tema del que la música rock también se ha ocupado…

El excelente grupo Fundición Odessa cantó con convicción y carácter
'España en guerra'.
Ochenta años hace (VII-16) que se desató la Guerra Civil Española. Demasiado tiempo como para sentirse involucrado. De aquella catástrofe casi nada puede rememorarse sin torcer el gesto; de hecho, bien podría decirse que casi exclusivamente las canciones que sonaban entonces siguen cantándose, en mayor o menor medida, tanto tiempo después y sin que nadie tenga por qué sentirse  molesto. Señalan algunas crónicas que del 36 al 39, cuando estaban en el frente, aparte de comer y dormir, los soldados sólo hacían dos cosas: escribir cartas (a la novia, a la familia) y cantar; lo curioso es que la mayoría de aquellas tonadas populares eran cantadas tanto a un lado como al otro de la línea que separaba el país. Era el modo en que el joven español daba salida a su alegría y su tristeza, a su melancolía y su esperanza.




Dejando aparte versos, estrofas y estribillos cargados de intención ideológica (como ‘barricadas’ o ‘caralsoles’), tanto en retaguardia como donde había intercambio de tiros todo el mundo cantaba títulos que aun hoy pueden escucharse sin que nadie se extrañe. Así, unos y otros entonaban el ‘Asturias patria querida’ como si todos fueran de Mieres o Gijón; e igualmente cualquiera se arrancaba con ‘El vino que tiene Asunción’ sin que se notara de qué bando estaba; lo mismo que nadie sabría hacia dónde disparaban los que coreaban emocionados ‘Adiós con el corazón’; y todo el mundo berrearía divertido el ‘Carrasclás’, el ‘No hay quien pueda’, ‘Apaga luz, Mariluz’, ‘Una mañana de mayo’ y unas cuantas más. Sí, parecen títulos hoy reservados para escenas de amistad etílica, pero el caso es que quien tenga cierta edad, antes o después habrá cantado una y todas. También se cantaban otras que, con ligeras variaciones, servían para reafirmarse en cada postura, pues eran letras inevitablemente asimiladas por la propia contienda, como ‘Ay Carmela!’, ‘Mamita mía’ o la siempre emotiva ‘Si me quieres escribir’ que, se asegura, recorría una y otra vez todas las trincheras de todos los frentes. No faltaron canciones en inglés, ‘Jarama Valley’ o ‘The Young man from Alcalá’, en alemán, ‘Legion Condor Fliegermarsch o ‘Ich hatt´ einen Kameraden’ (que también se canturreaba en español como ‘Yo tenía un camarada’) o en italiano, ‘Facceta nera’ (‘Carita morena’). Había más, muchas más, pero el mérito de todas estas (excepto las de títulos extranjeros) es que se han mantenido en la memoria popular y se siguen coreando.  



Pasado el tiempo irrumpió eso del rock. Y evolucionado y desarrollado el nuevo estilo, algunos grupos (no muchos) volvieron la mirada a aquel conflicto y escribieron canciones con la Guerra Civil Española como escenario. Como no podía ser de otro modo, todas muestran su simpatía por el bando perdedor y evidencian su desprecio hacia los amotinados; asimismo, todas tienen un inevitable tinte maniqueo con buenos y malos perfectamente diferenciados, como si todo se hubiera reducido a demonios que matan y ángeles que no…

Ningún aficionado a esto dejará de recordar el ‘Spanish bombs’ de The Clash; esta canción (que en vivo hacían a enorme velocidad) contiene varias referencias a la guerra, como Fredrico Lorca, los días del 39, los muros del cementerio, los coches negros de la Guardia Civil…, pero el caso es que Joe Strummer la escribió tras la explosión de una bomba etarra, y también con intención de dejar constancia de la cantidad de turistas que ‘caen’ de los aviones…

Evidente es el ‘If you tolerate this your children will be next’ de los británicos Manic Street Preachers, un título tomado de un cartel republicano con esa leyenda: ‘Si toleras esto tus hijos serán los siguientes’; es una excelente y contagiosa canción con aires de himno que curiosamente, al ser tan maniquea y simplificar tanto la realidad, fue utilizada por un partido ultraderechista británico, pues apenas cambiando un par de términos puede interpretarse en uno u otro sentido. También incluye versos como ‘Si puedo disparar a conejos, puedo disparar a fascistas’, tomados de una obra del político laborista galés Hywell Francis.     

El malogrado Phil Ochs fue el prototipo de cantante protesta, pues escribió cientos de canciones en su corta carrera, la mayoría de las cuales tenían intención política y social: cantaba por los derechos civiles, por el antimilitarismo y contra las guerras, sobre todo la de Vietnam, aunque también se acordó de la ‘Spanish Civil War’; en ésta, con acompañamiento y ambientación característicos habla de Franco, de la descuartizada democracia, de medio millón de muertos… Por su parte, los rocosos Metallica echaron un vistazo a ‘For whom the bells tolls’, o sea, ‘Por quién doblan las campanas’ de Hemingway, lo que quiere decir que construyeron el tema con algunas frases e ideas tomadas de la novela, sin más.

En España se ha tratado el tema en pocas ocasiones; alguna vez algún grupo le dedicó hasta un disco, ya fuera con temas propios o traídos de aquellos años, pero ciertamente con poco ingenio. Sin embargo, el excelente grupo leonés Fundición Odessa (que publicó tres elepés de 1988 al 93) grabó su ‘España en guerra’ en dos ocasiones con arreglo muy diferente; con potencia y convicción, contiene versos tan acertados como “Vivos los muertos descansan en el cementerio” o “Es tu guerra, no la ves?”


Imposible olvidarse de la emocionada ‘Viva la Quinta Brigada’ del irlandés Christy Moore. Habla de un pequeño grupo de irlandeses que vinieron a España a luchar contra Franco y fueron integrados en la XV Brigada Internacional, aunque sus integrantes no habían sido reclutados y organizados por el Komintern (es decir, en puridad, no eran brigadas internacionales). Es una conmovedora y pegadiza canción que incluso enumera nombres de algunos caídos, y posee ese aire de idealismo romántico tan común en los autores irlandeses. Es evidente que su título está tomado del inicio de una célebre canción española de aquella época…
Ochenta años después, la música no cambia: sigue siendo lenguaje universal, pero sí que ha habido modificación tanto en la forma (más) como en el fondo (menos).


CARLOS DEL RIEGO

jueves, 14 de julio de 2016

MESSI Y EL TORERO MUERTO: EXCESO, HIPOCRESÍA Y COBARDÍA EN LA RED Dos casos de enorme impacto mediático han asaltado las primeras páginas (VII-16) y han puesto en ebullición las redes sociales. Se trata del juicio contra Leo Messi y su posterior condena, y la cogida y muerte del torero Víctor Barrio.

Hay que ser un perverso indeseable, una muy mala persona para reirse de la muerte y la desgracia de otros, sea una víctima del terrorismo o un torero
En ambos casos se han producido enormes exageraciones, evidentes casos de hipocresíay posturas estúpidas o criminales; en todo caso, los foros de internet han sido terreno abonado para que los más fanáticos y cobardes dejen ver su indigencia mental.
El caso del futbolista tiene tintes cómicos. De entrada, uno de los acusadores se dejó decir en el juicio que Messi es como un capo mafioso… ¿De verdad alguien se imagina al delantero como a Vito Corleone, adivinando las intenciones de sus enemigos, anunciando quién y cómo hará traición, sabiendo en todo momento el mejor modo de actuar ante cada problema y rascándose suavemente la mejilla mientras habla con tono de absoluta superioridad y dominio? Es evidente que este leguleyo exagera hasta el ridículo más grotesco y risible, pues la personalidad de uno de estos está en las antípodas de la del goleador. 

Por otra parte, la campaña de su club, el FC Barcelona (al que le encanta ponerse el trajevictimista), diciendo que ‘todos somos Messi’ es de una torpeza total, ya que el imputado tenía una obligación y no la cumplió (la ignorancia no exime el cumplimiento, y seguro que no es tan tonto e ignorante), por lo que esa frase equivale a decir ‘todos hemos defraudado a Hacienda’. Es casi lógico que la mayor parte de las respuestas a ese mensaje en Intenet hayan sido contrarias a lo que se pretendía; pero no hay justificación para que algunas de ellas sean tan exageradas como las palabras del picapleitos antes mencionado, pues señalan al jugador con todos los insultos posibles; sin embargo, seguro que la mayoría de esos indignados ciudadanos no dudan en, si es posible, eludir pagar el iva, esconder cantidades cuando compran vivienda y, en fin, poner en práctica cualquier trampa con la que escabullirse del fisco; además, muchos cambiarían el sentido de su opinión en caso de que el acusado fuera de otro equipo de fútbol… Sí, sin la menor duda, en el caso Messi se han producido tremendas exageraciones y muestras palmarias de hipocresía.  

Lo del torero corneado en la plaza hasta la muerte es peor, mucho peor. Y es que Víctor Barrio ha seguido siendo vapuleado después de que el toro acabara con él. Ha sido en el circo de Internet con mensajes fascistoides, cobardes y con una carga de odio desconcertante e incompatible con la inteligencia; un poco como el integrante de un grupo de rap-metal que se ríe y arremete contra aquellas personas que recibieron un tiro en la nuca, les arrancaron las piernas o mataron a sus niños.  Este tipo de persona que odia tanto y de modo tan ostentoso y fanfarrón no cae en la cuenta de que, en realidad, a quien odia es a sí mismo, y por eso, porque está insatisfecho consigo y con su vida, arremete contra todo y contra todos, dejando que su boca lance sapos y culebras haciatoda persona que se atreve a pensar, decir o actuar en desacuerdo con su idea (política, económica, social, costumbrista…), que suele ser la mayoría del género humano.

Así, algunos, rebozándose en su propia vileza, evidenciando su visión totalitaria de la existencia y demostrando graves carencias intelectuales y emocionales, han llegado a escribir que no sólo se alegran de la muerte de ese ‘hijo de tal’, sino que desearían el mismo fin para sus padres… Tal disparate es incompatible con la postura de defensor de los animales, o sea, hay que ser corto de entendederas para no comprender que estaactitud es totalmente contraria a la protección de la vida, de cualquier vida. Se puede estar en contra de la tauromaquia (hay argumentos para ello), pero resulta difícil creer en la sinceridad de alguien que pretende salvar la vida de un animal pidiendo la muerte de una persona…, y a la vez es fácil deducir que quien esto proclama está favor de la pena de muerte, y no para terroristas, asesinos o pederastas, sino para quien él decida.Muy extendido es el comentario que denuncia la ‘tortura’ del toro, sin embargo, para que exista tortura el torturador ha de estar en posición de seguridad absoluta y el torturado ha de estar totalmente indefenso…, pero parece evidente que ni el animal está indefenso ni el torero totalmente seguro. De todos modos, la mayoría de los que así opinan en las redes no se atreverían a tales improperios estando físicamente en público y a la vista de todos, aunque siempre hay individuos con sus capacidades mentales alteradas. Hipócrita, vil y cobarde es, en fin, quien arremete contra el torero a la vez que jalea a los que ponen bombas en la parada del autobús.

Este tipo de gente está convencida de que todo estaba mal y todo el mundo estaba equivocado hasta que ellos llegaron, y por eso todo lo que no les gusta debe ser cambiado o eliminado, sin más; están tan convencidos de sí mismos como cualquier ‘reichführer’, y por tanto se sienten legitimados para hablar y actuar como tales.  

CARLOS DEL RIEGO