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miércoles, 18 de marzo de 2026

ERES UN FACHA SI…


 Son infinitos los motivos por los que alguien puede ser señalado como facha


Es eso de ‘facha’ uno de los insultos más repetidos, más tópicos cuando se quiere descalificar a alguien; de hecho, al ser tan frecuente se ha vuelto tan corriente y cotidiano que ha perdido efecto, de manera que cualquiera puede utilizarlo cuando se encuentra con alguien que le lleva la contraria, sea en el terreno que sea. Por eso, son muchísimos, casi infinitos, los motivos por los que todo ciudadano puede ser tildado de ‘facha’ en cualquier momento y por cualquier causa

 

Como es sabido, eso de facha es una abreviatura de fascista, que en origen es un movimiento surgido en Italia hace unos cien años. Con el paso del tiempo el término ha pasado a tener muchos otras acepciones. Se tiene por tal a quien es autoritario, al que no acepta discrepancia, al que se siente posesor de la única verdad admisible…, y eso se da a uno y otro lado del espectro político. Y es que, en realidad, el fascismo no es sólo cosa de las derechas políticas, sino que se puede ser tal cosa diciéndose y teniéndose por izquierdista; todo está en la capacidad que se tenga de admitir opiniones contrarias. En otras palabras, el fascismo no es cosa de derechas o izquierdas, sino de mentalidades totalitarias que, convencidas de tener el monopolio de la única idea admisible, se sienten moralmente superiores y, por tanto, legitimadas para menospreciar, insultar, humillar, amenazar…, a quien se atreve a expresarse de modo distinto.

 

De ahí que, actualmente, cualquier pueda ser tildado de ‘facha’ por una serie casi ilimitada de motivos. Sólo hace falta, para ser calificado así, no someterse al pensamiento único que se han fabricado los que se creen estar en posesión de la perfección moral, de los que se ven en ‘el lado correcto de la historia’.

 

De este modo, uno será ‘facha’ si se atreve a criticar a políticos de partidos nominalmente de izquierdas; y eso aun cuando esos políticos estén perfectamente engranados en la maquinaria capitalista, es decir, exhiban los símbolos identificativos del capitalismo: propiedades inmobiliarias; negocios con el templo del capitalismo, que es el banco (con hipotecas, planes de pensiones, seguros, inversiones…); cambio constante de bienes de consumo cuando estos se quedan obsoletos o se deterioran (coches, ordenadores, móviles,  electrodomésticos…)…, por citar sólo unos pocos de esos símbolos del capitalismo.

 

Uno será tildado de facha si se atreve a discutir el cambio climático causado por la actividad humana, y eso a pesar de que las predicciones catastrofistas que vienen haciéndose desde hace medio siglo jamás se han cumplido.

 

Uno será llamado facha si no desprecia el capitalismo y no critica a los que han conseguido hacerse ricos, sin importar lo que hayan trabajado, el tiempo y los recursos que hayan invertido, el trabajo y la riqueza que hayan creado… Si no insultas al empresario triunfador es porque eres como él, un facha.

 

Uno será señalado como facha si no es un amante de los animales, o sea, si no es animalista, si no exige derechos para las mascotas, para los simios, para cualquier animalito. Y ello a pesar de que uno de los máximos fascistas de la Historia, Adolf Hitler, fue quien promulgó la primera ley animalista, la cual castigaba duramente el maltrato a los animales y regulaba hasta el modo de sacrificarlos en el matadero; puede comprobarse cómo el führer (vegetariano él) sólo mostraba verdadero cariño cuando acariciaba a sus perros, y se derretía cuando pegaba su cara a la de su pastor alemán ‘Blondi’ (las imágenes cantan); podía ejecutar a millones de personas, pero hoy se diría que fue un animalista admirable. Claro que si defiendes la tauromaquia eres peor que el susodicho.

 

Uno será marcado como facha si se atreve a decir que abortar es sinónimo de matar, si dice que lo que una mujer embarazada lleva en su seno es un ser vivo que dejará de serlo al salir del centro abortista; uno será facha si explica que lo que la embarazada lleva en su vientre no forma parte de ella, no es como si fuera su corazón o sus pulmones, sino que es un ser ajeno a ella, con genes diferentes, con ADN diferente. Uno será tenido por facha si afirma que matar al no nacido es matar, y que matar nunca puede ser un derecho.

 

Uno será tratado como facha si califica como dictadores fascistas a Stalin, a Mao, Ceaucescu , Fidel Castro, Che Guevara, a los ayatolas o los talibanes y, en fin, a todo el que toma el poder por la fuerza y sin someterse a las urnas ‘en nombre de la revolución, del comunismo, del pueblo’. Sorprende que los dictadores con economía comunista (planificada) sean ‘buenos’ y los dictadores con economía capitalista sean ‘malos’ aunque hagan lo mismo.

 

Uno será identificado como facha si no desprecia los símbolos de España como el himno o la bandera (si exhibes ésta…), si dices que Bildu-Eta son asesinos despiadados , si defiendes la unidad del país y estás en contra de separatistas irracionales, si no estás en contra de la Monarquía y a favor de la República (la segunda, claro).

 

Uno será rotulado como facha si es católico y va a misa; es más, será un facha monstruoso si se atreve a decir que las teocracias musulmanas desprecian y someten a la mujer y ejecutan a los homosexuales. Será llamado facha si celebra la Navidad y no el Ramadán. Y no digamos si sostiene que el conflicto entre Israel y Palestina tiene dos caras, dos versiones.   

 

Uno será llamado facha si pide que la inmigración sea regulada y controlada, si no es feminista fanático y por encima de toda prueba, si está en contra de la ‘okupación’, si afirma que “si quieres paz prepárate para la guerra”, si no está a favor del coche eléctrico y en contra de las nucleares, si no odia a EEUU, si defiende la actuación de España en la conquista de América…

 

Los motivos pueden ser infinitos, tanto que, por una u otra causa, nadie está a salvo de ser designado facha, antes o después.              

 

CARLOS DEL RIEGO


viernes, 30 de enero de 2026

LAS CORTINAS DE HUMO Y MANIOBRAS DE DISTRACCIÓN DEL GOBIERNO PARA ESCODER SUS INNUMERABLES VERGÜENZAS

 

La culpa es del cambio climático, de la oposición, del imperialismo, del capitalismo, del machismo

Todos los gobiernos del mundo, sean del signo que sean, y el de España no es una excepción, harán lo que sea, lo que sea, para mantener el poder; y los partidos que aspiren a conseguir el poder, harán lo que sea, lo que sea, para conquistarlo. Eso es, esencialmente, la política: la conquista o la conservación del poder, y todo lo demás es absolutamente secundario y sacrificable

 

En los sistemas democráticos occidentales lo importante es alcanzar el mando, tener mayorías parlamentarias para hacer prácticamente lo que se desee. Y una vez que se tiene la mayoría de los votos del parlamento se puede legislar a conveniencia y, desde ahí, se pueden colocar jueces afines (juez y parte) en los altos tribunales del estado, y controlar a voluntad los medios oficiales, con lo que los gobiernos pueden actuar, en la práctica, como verdaderas dictaduras. Y cuando los escándalos estallan, cuando las infraestructuras se descuidan y se producen accidentes con muertos a causa de la incompetencia, o cuando los altos cargos del estado no pueden esconder sus chanchullos, desfalcos o expolios (amén de amiguismos, nepotismos, enchufismos…), en fin, cuando todo eso ya no puede esconderse, entonces los gobiernos suelen recurrir a las cortinas de humo, a las maniobras de distracción, a buscar con qué desviar la atención y el personal deje de hablar de ellos.

 

Tal cosa viene sucediendo en España (y en todo el mundo) desde hace…, aunque nunca tanto como en los últimos años. Un ejemplo clarísimo que sólo permanece a oscuras para los más fanáticos es el de ‘caso’ Julio Iglesias. El fiscal ha desestimado la acusación por un  asunto de competencias: los supuestos hechos delictivos sucedieron en otros países, las demandantes no son españolas y el demandado no reside en España… Sin embargo, nadie puede negar que estos ‘detalles’ eran conocidos por la fiscalía desde el minuto uno, de hecho, todo licenciado en Derecho lo habrá estudiado en el primer curso de carrera. Pero han tardado semana y media en desestimar los cargos, y sólo se han echado atrás cuando se han publicado los mensajes enviados por las demandantes al cantante después de los supuestos abusos, así como la apertura de una cuenta de ‘onlyfans’ por parte de una de ellas ofreciendo sus ‘servicios’, o la vida padre que se daba la otra, que manifestaba no tener dinero para el tratamiento contra la depresión que le produjeron los ‘abusos’.

 

En fin, que lo importante era mantener la atención ahí para distraer al personal de lo cometido por los cargos del partido. No sólo por los el trío formado por Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, tipos evidentemente corruptos (aunque aun sean ‘presuntos’) cuyos audios y documentos muestran comentarios deleznables sobre la contratación de prostitutas y la consideración que tienen estos crápulas de la mujer. También han saltado las denuncias (inmediatas, sin esperar años, y con nombres y apellidos de las denunciantes) contra el tal Paco Salazar y Antonio Hernández, su mano derecha, cómplice y encubridor desde su posición como director del departamento de Coordinación Política en el Gabinete de la Presidencia; y contra Toni González, alcalde de Almusafes y vicesecretario provincial del PSPV; y contra José Tomé Roca, presidente de la Diputación de Lugo y alcalde de Monforte de Lemos, y que fue encubierto por el líder del PSdG, quien ha reconocido que sabía de las acusaciones por acoso contra él; y contra Antonio Navarro, ex secretario general del PSOE en Torremolinos (repugnante es su “¿ese escote lo has tenido siempre?”). También Francisco Luis Fernández Rodríguez, alcalde de Belalcázar, Córdoba, que entregó su renuncia tras hacerse públicos mensajes de whassap en los que acosaba con propuestas sexuales a una trabajadora municipal. Y Javier Izquierdo, ex senador y ex secretario de Estudios y Programas de la Ejecutiva Federal del PSOE… Y se podría continuar.

 

En el partido lo sabían todo, conocían perfectamente todos y cada uno de los casos, pero decidieron no actuar, callar, puesto que como este partido presume de ser el más feminista… Entonces, en lugar de coger el toro por los cuernos y demostrar que irían contra todo tipo de actuaciones machistas y abusos aunque procedieran de sus propias filas (lo que les hubiese proporcionado legitimidad y credibilidad), decidieron utilizar la herramienta de la maniobra de distracción, la cortina de humo que proporciona la fama y notoriedad del cantante, quien volvió a la actualidad como en sus días de máximo éxito.  

 

Con los accidentes causados por incompetencia y por el desvío de fondos públicos en beneficio del partido y sus altos cargos, también se han buscado modos de desviar la atención y tratar de sacudirse la culpa. Y para ello se utilizan los medios de comunicación afines, subvencionados y dominados por el poder, donde se da voz en exclusiva a los responsables de las catástrofes para que expongan su versión, acusen a otros y se presenten como víctimas. 

 

En fin, después de las últimas cortinas de humo presentadas por el poder (herramienta a la que recurren todos los partidos y políticos de cualquier ideología), ¿cuál será la próxima maniobra de distracción? Parece que el recurso a Franco está ya bastante desgastado y resulta difícil de tragar incluso para los más convencidos; la utilización del cambio climático aun puede estirarse un poco más, pero no vale para todo y la tendencia en todo el mundo va hacia la desconfianza en las predicciones de inminentes catástrofes climáticas; tal vez traten de volver la atención del personal hacia Gaza, o hacia los disparates de Trump, o insistan en los bulos que lanzan los ‘pseudomedios’, o vuelvan con el imperialismo capitalista, o insistan con el ‘machismo heteropatriarcal’ culpable de todos los males de este mundo… De los políticos se puede esperar cualquier barbaridad.

 

CARLOS DEL RIEGO


sábado, 13 de diciembre de 2025

LA INMORALIDAD NECESARIA PARA METERSE A ÁRBITRO DE DEPORTES

 



 La injusticia e inmoralidad son consustanciales a quien decide meterse a árbitro, es decir, a perpetrar injusticias a sabiendas de que va a cometerlas, aunque sea involuntariamente

Cuando una persona decide meterse a árbitro (de fútbol, baloncesto, balonmano, waterpolo…) sabe que va a equivocarse y que cada equivocación se traducirá en una injusticia, es decir, quien comienza en el arbitraje entiende perfectamente que va a cometer abundantes injusticias: voluntaria o (en el mejor de los casos) involuntariamente va a ser injusto. Por eso, no es atrevido afirmar que quien se mete a árbitro tiene que tener una moralidad laxa y elástica, una moral ajena a conflictos de conciencia por el daño causado

El que comienza sus ‘estudios’, su preparación para convertirse en juez de deportes no puede desconocer que caerá en el error, y sin embargo eso no lo disuade, sino que continúa aun a sabiendas de que va a perjudicar, que va a ser injusto. Habitualmente quien está o ha estado en el arbitraje suele esgrimir el argumento de que ‘todo el mundo se equivoca’, sin embargo, no tiene en cuenta que no todo el mundo se mete a juzgar eventos deportivos ni tiene obligación de hacer justicia. Igualmente  se disculpan argumentando que ‘también los jugadores se equivocan’, un razonamiento falso, ya que el encuentro deportivo han de decidirlo los jugadores con sus aciertos y sus fallos, mientras que el árbitro no tiene derecho a decidir el partido de un modo u otro: el árbitro tiene la obligación de ser justo, o sea, de ser certero siempre. Y si no es así comete grave injusticia.

 

La realidad indiscutible es que cada vez que el colegiado yerra altera el natural discurrir del partido. Y no se trata ya de jugadas determinantes, como un balón de gol que entra o no, una expulsión, una pena máxima…, sino que incluso jugadas aparentemente banales, como un saque de banda que se concede al equipo infractor, modifica lo sucesivo. Por ejemplo: en el primer partido de Francia en el Europeo de fútbol de 2024 contra Austria, un delantero austriaco tiró a puerta y un defensa francés desvió el tiro, que salió a córner (de modo bastante claro); sin embargo, el árbitro dio saque de puerta, y en la jugada siguiente (medio minuto después) Francia anotó el único gol del partido, el que le dio la victoria. Un fallo aparentemente intrascendente modificó de modo determinante el transcurrir del partido; si el referí hubiese atinado con su decisión, Austria hubiera sacado de esquina y ese tanto de Francia jamás hubiera tenido lugar, es decir, si hubiera señalado correctamente nada de lo que sucedió después hubiera sucedido. En otras palabras, la equivocación del árbitro manipuló el natural desarrollo del encuentro y, evidentemente, el resultado final. De modo involuntario, pero él fue quien decidió el tanteador. Lo mismo pasa cuando se da un simple y aparentemente trivial saque de banda de modo erróneo: se altera todo lo que sucederá a continuación. En fin, cada error del juez del encuentro altera lo que justa y naturalmente debería pasar.  

 

También puede razonarse que el árbitro es algo así como un gorrón que vive a costa del deportista, puesto que nadie pagaría por ver en acción al señor del silbato; no, el público paga y genera ingresos porque quiere ver al jugador de fútbol, de baloncesto, de balonmano…, no por ver en acción al colegiado, que no deja de ser un mal necesario, una figura indeseable que causa perjuicios pero de la que no se puede prescindir… de momento. Por todo ello resulta ciertamente insultante, intolerable, la situación en la que el árbitro se comporta de modo soberbio, vanidoso, como si él fuera el dictador que no tiene que dar explicaciones ni admite preguntas: él decide y los demás a callar y obedecer. Como si él fuera quien llena las gradas. Esa vanidad y engreimiento, esa soberbia, ese endiosamiento debería ser extirpado, sancionado, y exigir al gorrón que se comporte con humildad ante quien genera los ingresos de los que él cobra.

 

Y ¿por qué una persona está dispuesta a cometer injusticias, graves injusticias que alteran de modo determinante el encuentro deportivo? Y ¿por qué está dispuesta a ser injusta (involuntariamente en el mejor de los casos, puesto que hay otros…) e intervenir en el resultado del partido? La respuesta el evidente: por dinero, claro.

 

Llegados a este punto es fácil preguntarse ¿y cómo se solucionaría el asunto?, ¿cómo buscar hacer justicia en el deporte profesional? Sin embargo, ese es otro debate, aquí sólo se ha tratado de la persona, del individuo y su conciencia, de cómo afecta a su moralidad, a su dignidad personal  el convencimiento de que va a cometer injusticias metiéndose a arbitrar enfrentamientos deportivos. ¿No tienen conflictos morales?, ¿no afecta a su conciencia comprobar que ha perjudicado aunque fuera de modo involuntario?

 

Para ser árbitro hay que tener un tanto así de inmoralidad e indignidad, pues de otro modo no se podría vivir sabiendo que se gana dinero siendo injusto.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 11 de septiembre de 2025

LOS POLÍTICOS SE HAN CONVERTIDO EN UNA PLAGA, UNA MALDICIÓN, UN AZOTE PARA LA POBLACIÓN

 


No se precisa más explicación

 

Al igual que muchas otras cosas han realizado una evolución lógica, una actualización (la televisión, la publicidad, los coches…), la política precisa cambios urgentes, puesto que se ha quedado absolutamente obsoleta; es más, ha degenerado. Y todo a causa de la existencia del político vitalicio, ese que entra en política con veintitantos años y ahí se queda hasta la jubilación y más

 

Es, sin duda, el gran problema de la democracia a día de hoy. El político llega a la política con intención de no dejar esa situación privilegiada jamás. De ese modo, al poco de conseguir su acta y su primer sueldo salido de las arcas públicas, el político hace de la política su único objetivo, su única meta, su única preocupación. El bien común deja de tener ninguna importancia a los pocos años de conseguir un puesto, un cargo de poder.

 

Cinco, seis o siete años en política (si no antes) son suficientes para que el político sólo piense en la política, es decir, en el poder: conservarlo o conquistarlo. Y para ello estará dispuesto a lo que sea: mentirá, sobornará, traicionará, manipulará, difamará… Es como en la película ‘Alien’: cuando la protagonista (la teniente Ripley) accede al ordenador central de la nave y pregunta cuál es el objetivo de la misión se encuentra con que la orden es: “Llevar organismo vivo a la tierra. Las demás consideraciones anuladas. Tripulación sacrificable”. Tal cual es la cosa para el político, para todos los políticos de todos los partidos de todos los países: lo único que importa es conseguir el poder a costa de lo que sea, a costa de quien sea, sin consideraciones de moralidad, integridad, conciencia, lealtad, justicia…, nada de eso cuenta, todo eso deja de tener valor o significado y, por supuesto, toda persona que se interponga es sacrificable.

 

Por otro lado, no hará falta recordar que las mayores masacres, las más pavorosas degollinas, las más atroces matanzas han sido perpetradas invariablemente por políticos. No hay banda terrorista o mafiosa, narcos o pandilla asesina que pueda alcanzar ni una millonésima parte de las hecatombes llevadas a cabo por los políticos. Y no sólo hay que hablar de dictadores aterradores como Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot… ‘Demócratas’ como Winston Churchill llevaron a la muerte por hambre, conscientemente, a millones de personas, concretamente en la India, cuando para dar de comer a su ejército el ‘premier’ inglés arrebató cosechas enteras a la población de ese país (que entonces era propiedad de la corona británica) condenando así a tres millones de personas a morir de inanición (las fotos son inequívocas). También se pueden recordar las guerras del opio por las que Inglaterra condenó a la drogadicción a millones de chinos y al hambre a otros tantos indios: a estos los obligó a plantar adormidera en lugar de grano y a los chinos a aceptar cobrar en opio todo lo que los británicos compraban en China. Los ‘demócratas’ padres de la patria de EE UU llevaron casi a la extinción a los indios de este país pagando en efectivo por sus cabelleras, eliminando su principal fuente de subsistencia (los bisontes) o confinándolos en campos de concentración llamados reservas (hoy menos del 1% de la población estadounidense son amerindios). Como es sabido, hasta la segunda mitad del siglo XX los indios y los negros (que fueron linchados ‘legalmente’ durante…) no fueron ciudadanos de pleno derecho. Podría hablarse de las matanzas que ingleses y holandeses perpetraron en Sudáfrica con su régimen racista…Y así podría continuarse enumerando atrocidades cometidas por políticos elegidos democráticamente (sin tener en cuenta, lógicamente, los de épocas preindustriales).

 

En pocas palabras, los políticos vitalicios, eternos, para siempre, son una plaga, una desgracia para la población, pues los ciudadanos les importan tres pares de coj… Lo único que tienen en mente en tener y mantener un sillón, concretamente el que más poder conlleve.

 

¿Y cómo se convierte uno en político? Fácil: se entra en un partido y se empieza a hacer la pelota y a lamer el culo del candidato que más poder tenga o parezca tenerlo. Y cuando éste pierda las elecciones o el favor del mandamás, no hay problema, se cambia de culo y se convierte uno en pelota y correveidile de quien parezca que va a ser jefe. O sea, para ser político con proyección o posibilidades sólo hay que saber ser veleta, traicionar, cambiar de camisa y halagar a quien antes acusabas y denostar a quien antes halagabas. Así se tendrá la seguridad de subir en el partido, lo que significa que se tendrán muchas más posibilidades de acceder a la poltrona, al poder. En pocas palabras, para subir en el partido hay que olvidarse de lealtad o moralidad.

 

La única solución es proscribir la figura del político profesional, prohibir el cargo de político vitalicio, impedir la permanencia en política más allá de seis o siete años. Y sustituir a esa especie de parásito egoísta por el ciudadano metido temporalmente a labores políticas, es decir, cuando uno alcanza un cargo pagado con dinero público, al lado de la fecha de entrada en vigor de ese cargo ha de estar la fecha de extinción de su estancia en política. En resumen, seis, siete u ocho años ( nunca más de ocho, que es un diez por ciento de la esperanza de vida de una persona) con cargo pagado con el dinero de todos y ‘pa casa’, a trabajar y no a vivir a costa de los demás. Hay dos problemas: el primero es que quienes tienen que decidir esto son precisamente… ¡horror!, políticos; y el segundo es que gran parte de la población defiende a los políticos a los que votan, los buenos, e insulta a los otros, los malos; pero no hay nada que se parezca más a un político que otro, sean del partido que sean.

 

Todos los profesionales de la política, todos, son vagos, parásitos, mediocres, cobardes, veletas, traidores, sembradores de cizaña. ¡Gentuza indeseable!  

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 2 de enero de 2025

“LOS HIELOS DE LOS POLOS SOLO SE FUNDEN EN LOS MODELOS DE ORDENADOR”

 


Los hielos árticos, unos 4.5 millones de kilómetros cuadrados, apenas han variado en casi 20 años

 

En los últimos años han aumentado las asociaciones y declaraciones de científicos que cuestionan la ‘emergencia climática’. El año pasado fueron 1609 científicos los que negaron tal emergencia en un documento firmado por expertos de diversas disciplinas, y también hace unos cuantos meses que nació la Asociación de Realistas Climáticos, que cuestiona la falta de rigor de las proyecciones de ordenador. Muy pocos periódicos dan cuenta de esto

 

Esa asociación, ARC, la integran especialistas como meteorólogos, climátólogos, geólogos…, pero también académicos, científicos de otras ramas de la ciencia, intelectuales y gentes de la cultura que hacen más caso a las pruebas y evidencias científicas que a los modelos y previsiones de ordenador, a la ciencia antes que a la ideología.

 

El alarmismo climático se ha instalado en el pensamiento y en la convicción de gran parte de la sociedad occidental (seguro que en zonas deprimidas del planeta no existe tal preocupación), agitado por ciertas ideologías y con el trasfondo de gran cantidad de empresas y corporaciones que ya están haciendo su agosto. Así, el catastrofismo, el alarmismo y el tratar de atemorizar siempre tienen eco en todos los medios, mientras que la discrepancia basada en pruebas es casi siempre ocultada.

 

Es absolutamente cierto que ninguna de las profecías catastrofistas que se vienen haciendo desde hace más de cuatro décadas se ha cumplido una vez que llegó el momento predicho. Una de las que vienen repitiéndose desde los años ochenta del siglo pasado es la de la fusión de los hielos polares con el consiguiente aumento del nivel del mar; claro que cada vez que se cumple el plazo ponen otro para años más tarde… sin que gran parte del personal lo ponga en duda ni sospeche de los profetas.

 

El problema es que las predicciones y los augurios de fusión de los hielos árticos (que invariablemente no se cumplen) se basan siempre en modelos de ordenador, y éste presenta unas conclusiones basadas en los datos introducidos, que básicamente se reducen a uno: el aumento del CO2. Pero parece más que demostrado científicamente que factores como la actividad solar (erupciones, tormentas), las corrientes oceánicas (el Niño, Benguela, el Golfo), los grandes movimientos de masas de aire, las erupciones volcánicas masivas…, tienen efectos determinantes sobre el clima y sobre los hielos polares; por no hablar de la variabilidad climática natural: glaciaciones y períodos interglaciales. El ordenador trabaja con un modelo lineal: más CO2 es más calor y es igual a fusión del hielo; sin embargo la cosa, el clima, es mucho más complicado que un simple dos y dos. El caso es que factores tan determinantes como estos no se puede añadir a la ecuación, porque no se sabe cuándo se producen, cuál es su intensidad, cuánto duran…, de modo que la conclusión del ordenador es siempre incorrecta, mentirosa, aunque hay quien la usa para meter miedo y para ganar un montón de pasta.

 

Y así han conseguido convencer, preocupar y aterrorizar a millones de personas. Pero afortunadamente aumenta el número de científicos e intelectuales que hacen más caso a las pruebas y los datos que a la ideología y los modelos lineales de ordenador. Es curioso cómo dieron la fecha de la desaparición de los hielos polares antes del año 2000, luego en 2008, 2014, 2016…, ahora anuncian que para 2030… y habrá quien se lo trague.

 

Por todo, la mencionada Asociación de Realistas Climáticos concluye en su informe que “los hielos árticos solamente se derriten en los modelos y proyecciones de los ordenadores y nunca en la realidad”, la cual desmiente invariablemente al ordenador y a quienes aprovechan la mentira.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 13 de noviembre de 2024

LOS REGISTROS HISTÓRICOS DEMUESTRAN QUE LAS INUNDACIONES NO SON PRODUCTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

 


La gran riada que sufrió Murcia en 1879, según el famoso ilustrador Gustavo Doré

 

Después de inundaciones, gotas frías, riadas y otras catástrofes por agua hay muchos que tienden a echar la culpa al cambio climático, que es el comodín o solución de talla única para todo. Sin embargo, los datos históricos señalan que todo el litoral mediterráneo español ha visto infinidad de calamidades como la que ha tenido lugar en la región valenciana en 2024

 

Hay noticias de desastres de este tipo mucho antes de que se empezara a hablar de cambio climático y, evidentemente, siglos e incluso milenios antes de que se iniciara cualquier actividad industrial y el consumo global de combustibles fósiles.

 

La cuenca del Turia-Júcar ha sufrido episodios de inundación de forma más o menos periódica, y de ello se tiene constancia desde épocas romana e islámica. La región de Valencia presenta inequívocos registros geo-arqueológicos de inundación, y están acreditados por cronistas e historiadores desde el siglo XIV. Se tiene crónica segura de gotas frías desde el año1328 en la cuenca Turia-Júcar, y se han registrado de modo recurrente desde entonces cientos de sucesos de este tipo que han causado grandes desastres en toda la zona. Se sabe que en 1473 se produjo una inundación que arrasó cientos de casas en torno a Alzina; otras posteriores marcan inundaciones que van desde 2.80 metros hasta casi 4 metros en Camino Real, Alzira, Carcagente … Hubo años en que apenas se produjeron riadas y desbordamientos importantes, mientras que otras épocas vieron varias catástrofes en un año.

 

En la cuenca del Segura se han registrado y acreditado alrededor de trescientos siniestros provocados por riadas, desbordamientos o lluvias torrenciales desde el siglo XIII. Los escritores, cronistas e historiadores señalan los tremendos aguaceros de la segunda mitad del año 1259; las aguas inundaron y destruyeron miles de hectáreas de la huerta, mientras que el barro y todos los materiales arrastrados por el agua cegaron todos los cauces de acequia hasta el punto que aquellas tierras no recibieron agua del río durante casi ochenta años. En 1416 se desbordaron los ríos Guadalentín y Segura, llegando la avalancha de agua a derruir parte de la muralla de Murcia y destruir más de seiscientas casas. En 1504-05 volvieron a desbordarse catastróficamente ambos ríos perdiéndose todos los sembrados e incluso inundando la ciudad de Murcia y toda su huerta… Durante los siglos siguientes se repitió una y otra vez la crecida e inundación, como demuestra la kilométrica relación de riadas y desastres por agua que ofrece la ‘Cronología de riadas de la cuenca del Segura’ en la página web de la cuenca hidrográfica del Segura.

 

En fin, por más que los políticos organicen reuniones y conferencias sobre el clima y sus cambios (a las que acuden en aviones privados), por más que ciertos científicos (enchufados y colocados a dedo en los diversos organismos y generosísimamente subvencionados), la realidad es que no está sucediendo nada que no hubiera sucedido en el pasado. Y por mucho que se reúnan, parloteen y dicten leyes y restricciones para las clases medias, donde hubo riada volverá a haberla, y será catastrófica si no se atiende a la realidad y sí a la ideología-religión del ecologismo y el cambio climático; de hecho los feligreses suelen decir ‘este cree y este no cree’ en el cambio climático, es decir, un asunto científico se ha convertido en dogma, en religión, con creyentes e infieles.

 

El negacionista es el que niega la evidencia, y hasta el momento ésta señala de modo irrefutable que no se ha cumplido ni una sola de las grandes calamidades que se vienen vaticinando desde hace más de medio siglo. Resulta sorprendente, por tanto, que nadie eche en cara a los profetas de la apocalipsis climática los fallos constantes de sus predicciones; por ejemplo Al Gore con su película ‘Una verdad incómoda’, quien en el año 2006 vaticinó que en diez años se fundirían los hielos polares, habría inundaciones de cientos de ciudades costeras, desaparición de miles de islas de Polinesia y Micronesia, extinción de especies animales… Se cumplió el plazo hace casi una década y nada de eso ha ocurrido. Y aun así hay muchos políticos y empresas que sacan copiosos réditos políticos y económicos negando la realidad y aprovechándose del miedo que han metido a la gente.

 

Se ha inculcado ese miedo a la población, que se ve asaltada por la propaganda catastrófico-climática desde todos los ángulos. Hasta el punto de que en las conferencias sobre el cambio climático se atribuye a éste cualquier desastre natural, como las riadas, lluvias torrenciales e inundaciones, a pesar de que la evidencia y los registros históricos señalan que son hechos naturales desde hace milenios.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

EL TIEMPO DE LA MOVIDA, RECUERDOS DE LIBERTAD

 


Andy Warhol llegó a Madrid para ver por sí mismo qué era eso de la movida. En la foto, con Carlos G. Berlanga y Bernardo Bonezzi

 

En los primeros años setenta del siglo pasado había quien afirmaba que cuando muriera Franco habría otra guerra civil. Pero murió y no hubo guerra. Al revés, llegó la apertura, la libertad y la democracia; la gente, la juventud, las calles fueron hervideros de libertad. Ese fue el contexto en el que surgió lo que se llamó ‘la movida’, que no sólo fue madrileña aunque la capital fuera su centro. Quienes estaban allí entonces recordarán aquel entorno en el que se podía pensar, actuar y cantar cómo y lo que a uno le saliera, sin la inquisitorial censura que impera en la sociedad actual 

 

Al morir Franco apareció un horizonte de libertad, incluso de libertinaje y exceso. De repente todo el mundo podía decir y hacer lo que le saliera, sobre todo en el mundillo de la música, del arte. La música pop y rock (y todos sus derivados), siguiendo el camino abierto por la ‘new wave’ (la nueva ola) que llegaba de Inglaterra tras la irrupción del punk, permitía todo, desde el rock & roll clásico hasta el tecno, pasando por el estilo mod, el rock duro, el rock-folk o el pop combinado con cualquier estilo. Todo era válido y todo tenía sus seguidores porque por encima de todo estaba la libertad creativa y de pensamiento.

 

A principios de los años ochenta Madrid se convirtió en una especie de Meca de la renovada juventud española. De las cuatro esquinas del país acudían al ‘Rock-ola’, al ‘Sol’ y tantas otras salas donde actuaban los nuevos grupos, españoles y extranjeros. Sin duda allí ocurrió algo, puesto que si el mismísimo Andy Warhol quiso conocer por sí mismo qué era aquello…

 

Casi cada día se tenía noticia de un nuevo grupo, de un nuevo disco que ofrecía, ante todo, novedad, espontaneidad, autenticidad…, libertad de creación. Y así era prácticamente en toda España. De este modo, en uno de sus primeros conciertos, un grupo se presentó diciendo “Hola, somos Gabinete Caligari y somos fascistas”. Sin duda hoy habrían sido acusados, señalados, acosados, cancelados e incluso denunciados, pero entonces la cosa se entendió como lo que era: una provocación, una forma de distinguirse, no una postura ideológica de Urrutia y compañía, pues ninguno de ellos tenía nada que ver con el fascismo. Y aquello sucedió porque en aquellos tiempos existía verdadera libertad, porque se podían decir cosas que hoy los nuevos inquisidores no permiten; por otro lado, que tire la primera piedra el que a los veinte años no soltó más de una gilimemez de la que hoy se avergonzaría. Quien estuviera entonces tendrá en su memoria aquellos recuerdos de libertad.

 

Desde hace unos años los autores de canciones de rock y géneros afines tienen un enorme cuidado con las palabras y las frases, han de analizar si eso que dice este o aquel verso puede ser interpretado como una ofensa y ocasionar problemas de cancelación, insultos en las redes, declaraciones de políticos… Es decir, los que escriben canciones se autocensuran para que luego no les caiga encima el peso de la censura, esa que se siente poseedora de la verdad absoluta y, por tanto, legitimada para dividir entre buenos y malos, o sea, entre los que coinciden con el pensamiento ‘verdadero’ y quienes se atreven a llevar la contraria.

 

Los mencionados Gabinete Caligari cantaban a los toros y a la España castiza e incluso cañí. Los hoy olvidados (y efímeros) Polansky y el Ardor tenían una canción titulada ‘Negra’ que decía “Hoy por fin lo conseguí, tengo una negra, solo para mí…”. Siempre irreverentes, divertidos y provocadores, los gallegos Siniestro Total cantaban: “Ayatola no me toques la pirola (…) sólo vine a comprar pan y me enseñasteis el Corán”; y otras de letra explícita como ‘Mata hippies en las Cíes’ o ‘El sudaca nos ataca. La Orquesta Mondragón desvelaban que “Ellos las prefieren muy muy gordas, super gordas, gordas, gordas y apretás”. En su versión del ‘You really got me’ de los Kinks, Cardiacos amenazaba: “Tú te reías de mí. Nadie se burla a mis espaldas. Te vas a enterar. Quiero leerte la cartilla. Te voy a aplicar mi ley”. Un Pingüino en mi Ascensor y su ‘Atrapados en el ascensor’, ‘La mataré’ de Loquillo, ‘Sí sí’ de Los Ronaldos… En fin, eran letras más gamberras que otra cosa que sólo buscaban provocar, incomodar, desafiar, y estaban hechas (con mal gusto en muchos casos) desde una atmósfera de libertad inexistente cuatro décadas después. Si estos títulos hubieran salido en la actualidad las redes sociales arderían de ira e indignación, y los políticos y campeones del pensamiento único se rasgarían las vestiduras exigiendo juzgado para todos ellos.     

 

Pero por encima de los fantásticos grupos de pop y rock, por encima de los discos y los conciertos, lo que más añoranza y nostalgia provoca es que fueron tiempos de libertad de expresión. Hoy parecen tan lejanos.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

viernes, 21 de junio de 2024

LA CONTRADICTORIA POSICIÓN DE ALGUNOS HOMOSEXUALES PROPALESTINOS HACIA SUS COLEGAS JUDÍOS

 


Si no ceden las dos partes no hay solución

 

Hace unos días publicaba la prensa una entrevista con unos homosexuales israelíes que contaban, con gran tristeza, que unos amigos suyos de otros países les decían que nunca más volverían a participar en la manifestación del orgullo gay en Jerusalén, y que además los llamaban asesinos…

 

Es desconcertante y preocupante cómo la ideología termina por esclavizar a la persona, hasta el punto de que ésta llega a pensar, hacer y decir sólo lo que la ideología le dicta sin tener en cuenta ni detenerse en razones, argumentos o lógica. Así, sorprende que haya homosexuales que estén defendiendo una cultura totalmente contraria a su elección vital. Es algo tan contradictorio como el hecho de ver a participantes en manifestaciones del orgullo gay luciendo camisetas con la efigie de Che Guevara, quien manifestó siempre que pudo (y lo dejó por escrito) su odio absoluto a todo homosexual, y fusiló a todo el que tuvo a su alcance. Es como si en una manifa del Partido Comunista se viera manifestantes con camisetas con la jeta de Hitler.

 

Cualquiera de estos que llaman asesinos a los gais judíos sabe que, en cualquier país o territorio de religión y tradición musulmana, al poco de ser detectado y señalado como homosexual, sería condenado y colgado de una grúa sin contemplaciones. Por no detenerse en el trato que las mujeres sufren en los países y territorios musulmanes, en algunos de los cuales se apalea hasta la muerte a las jóvenes que no llevan bien puesto el velo. Además, muchos de los israelís están en contra de la actitud de su gobierno (muchos más de los que la prensa muestra); y también es un hecho que hay cientos de miles de palestinos que viven en Israel, tienen nacionalidad israelí y mantienen sin problemas su religión musulmana.

 

Los que acusan a todos los israelíes lo hacen por lo que hace su ejército contra los civiles inocentes de Gaza. En primer lugar hay que tener en cuenta que las cifras de muertos en este territorio las da el grupo terrorista Hamás, cifras que divulga incluso la ONU como ‘oficiales’, como ciertas…, sin embargo no parece muy inteligente creerse a ciegas lo que diga una banda terrorista (además, si se miran las cifras que proporciona Hamás, casi siempre están entre los 250-300 muertos diarios, haya combates, tiros, bombardeos o no). Es decir, usan muy bien la propaganda. En este sentido, uno de sus líderes, Yahya Sinwar, declaró recientemente que eran “sacrificios necesarios, pues con ellos ganamos el apoyo de gran parte de la población occidental”; es decir, el tipo parecía encantado con las bombas israelíes y las víctimas gazatíes, las cuales se convierten en propaganda valiosísima. 

 

También es necesario recordar que las últimas elecciones ‘limpias’ que hubo en Gaza las ganó Hamás con el 75% de los votos, lo que indica que la gran mayoría de la población apoya sus métodos y está dispuesta a colaborar. Y que el grupo terrorista utiliza a sus propios como escudos humanos para luego exhibir las fotos (incluyendo una de un niño muerto que ha aparecido como víctima en bombardeos sucesivos).

 

Los conflictos suelen ser mucho más complejos de lo que se piensa. Es innegable la brutalidad de Israel en sus respuestas-represalias, pero los terroristas de Hamás también hacen todo lo posible por buscar esas represalias y se esconden entre una población que mayoritariamente los apoya (obligada o por convicción). Es necesario un acuerdo, o sea, cesión por ambas partes. Algo verdaderamente difícil actualmente.  

 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 1 de abril de 2024

LOS PROBLEMAS DE QUIENES NO TIENEN VERDADEROS PROBLEMAS

 

Hay criaturas convencidas de que estas acciones son eficaces contra la emergencia climática

Cuando alguien busca problemas a los que enfrentarse es que no tiene verdaderos problemas. En los últimos lustros han aparecido preocupaciones en la gente que hasta hace poco no existían. En las sociedades occidentales, en las que (más o menos) se han resuelto las necesidades vitales de la población, parte de ésta busca desesperadamente  problemas a los que enfrentarse y con los que satisfacer sus ganas de luchar, porque parece necesitar algo perverso (catástrofe, apocalipsis, holocausto) a lo que combatir, puesto que no precisan ya sacrificarse por lo elemental

 

Hay hoy en el llamado primer mundo grupos de personas que están convencidas de un próximo holocausto nuclear y otros que ‘denuncian’ una conspiración planetaria para convencer a la población de que la tierra es redonda cuando, ‘en realidad’, es plana; e igualmente los que sostienen que las vacunas contra el covid fueron un arma letal empleada para eliminar población; los persuadidos de que el mundo está cerca de una apocalipsis climática; y los que creen que la estela de vapor de los aviones es un producto tóxico para ‘fumigar’ a todo el mundo.  

 

No es nueva pero sí que ha cobrado auge últimamente la creencia en el preparacionismo. Sí, los preparacionistas son los ciudadanos que están plenamente convencidos de que pronto habrá una catástrofe a escala planetaria (bélica, nuclear, climática, energética…) y por ello se preparan para afrontarla. Así, se han construido refugios subterráneos a prueba de bombas, con protección antinuclear, herméticos y, lógicamente, abastecidos de todo lo necesario para subsistir mucho tiempo sin salir. Conservas, miles de latas, combustibles, baterías y muchísimas otras provisiones abarrotan el refugio que, creen, un día les salvará la vida. El problema es que, incluso las latas de conservas, pasados unos años no se pueden consumir; y otras cuestiones, como qué hacer con desperdicios y excrementos, cómo almacenar agua para muchos meses o años, cómo lidiar con los problemas sicológicos y de relación con otros ‘refugiados’, con la claustrofobia o las horas de ‘nada que hacer’.

 

Lo de los que creen que la Tierra es plana, los terraplanistas, parece haber perdido algo de actualidad, lo que no quiere decir que haya perdido creyentes. Esta paranoia es muy curiosa, puesto que sus adeptos aun no han explicado el por qué: ¿por qué hay quien se empeña en hacer creer a la población mundial que la Tierra es redonda cuando realmente es plana? Y da igual que se les explique que en España es de día cuando en Australia es de noche, como puede comprobarse con, por ejemplo, el Open de Australia de tenis, que allí es de noche y aquí de día; suelen decir que todo es un montaje para engañar… Así, vuelve a plantearse ¿por qué y quién ganaría con esta confabulación?

 

Aunque parezca agua pasada, la realidad es que aun hay mucha gente que acusa a gobiernos, empresas farmacéuticas, médicos, químicos, farmacéuticos (miles de personas)… de haber administrado vacunas asesinas cuando se vacunó a la población contra el covid. Por eso, cuando alguien muere repentinamente, los paranoicos de las vacunas aseguran (sin conocer el caso más que por la prensa, sin autopsia, sin conocimientos médicos) que se debe a la vacuna contra el coronavirus. Y a ésta le achacan no sólo muertes súbitas, sino asesinatos, suicidios, infartos, ictus…, incluso accidentes de tráfico, incluso incendios. Hay muchos seres racionales que no atienden a razones ni razonamientos, ni siquiera aunque los especialistas (médicos y farmacéuticos sobre todo) se lo expliquen con argumentos científicos.  

 

Algo parecido son los ‘fumigacionistas’, que son quienes están persuadidos, más allá de toda lógica, de que las estelas de vapor que dejan los aviones de pasajeros son en realidad gases muy perjudiciales para la población, por lo que suelen decir que están ‘fumigando’ al personal. Como el resto de creencias disparatadas, cualquier especialista podría explicar fácilmente lo imposible de ese riesgo. Esos aviones viajan a unos diez kilómetros de altura, lo que significa que lo que ‘fumiguen’ no caerá en el sitio donde se vaporice el supuesto producto químico, ya que los vientos y corrientes que hay a esa altura pueden llevar las partículas a cualquier sitio; de hecho, gran parte del gas que se suelte a tal altura puede tardar muchos años en llegar a tierra, incluso puede pasarse siglos a merced de todo tipo de brisas y movimientos de masas de aire. Así, si algún avieso ‘genio del mal’ ideara tal cosa, él mismo podría ser víctima de los gases, ya que nunca se sabe cuándo y dónde pueden llegar a caer las partículas de gas liberado a esa distancia sobre el nivel del mar.

 

Clásicos de la paranoia más esperpéntica son los ‘ultraecologistas’, que están dispuestos a pegarse a cualquier superficie (incluso al asfalto) o atentar contra obras de arte para “llamar la atención de la ‘catástrofe climática’ que está a punto de suceder”. Lo sorprendente es que los adeptos a esta paranoia están convencidos de que con esas acciones su ‘causa’ gana adeptos, cuando la realidad es que genera la repulsa de la mayoría (y puede ocasionar sentimientos contarios: “¿ah sí?, pues ahora contamino más”) y, por otro lado, hace caer en el desánimo a muchos otros (“bah, para qué voy a hacer nada si ya estamos condenados”). Y a quienes ponen en duda este dogma ultra se les tacha de ‘negacionistas’, sin embargo, quienes niegan la evidencia son los extremistas fanatizados, puesto que los gurús y sacerdotes climáticos llevan décadas amenazando con desgracias, apocalipsis climáticos, catástrofes a escala planetaria a pesar de que, invariablemente, nunca se cumplen los plazos dados, al contrario, se llega a la fecha señalada y no pasa nada, ni se deshielan los polos, ni se inundan las ciudades costeras ni otras profecías. Las consecuencias de la ‘emergencia climática’ de la que tanto avisan no llegan nunca. Y da igual que haya muchos científicos que nieguen la emergencia (en google se puede buscar “1609 científicos niegan cambio climático”).  

 

Cuando tienen satisfechas sus necesidades primarias, hay criaturas que necesitan otras necesidades, otros problemas, otros desastres con los que satisfacer la necesidad y el impulso de rebelarse contra algo. Y así se apuntan a cualquier chifladura que la mente pueda imaginar, y no les valen las razones o explicaciones: su dogma está por encima. Es curioso que en países del Tercer Mundo no aparecen estos fenómenos: tienen verdaderas problemas.

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 8 de marzo de 2024

LA IMPRESCINDIBLE APORTACIÓN DE LA MUJER AL DESARROLLO DEL AUTOMÓVIL

 


La leonesa Catalina García (con niño en brazos) ante el autobús que conducía por las carreteras de la provincia de León en los años 30

A pesar del difundido y antiguo tópico de la torpeza de la mujer al volante y su desconocimiento de lo que es el automóvil, la realidad es que las mujeres estuvieron muy presentes en el desarrollo del coche sin caballos desde el primer momento, y aportaron después abundantes e innovadoras mejoras

 

Muchos de los elementos que se han hecho imprescindibles en el equipamiento de cualquier coche (limpiaparabrisas, retrovisores, intermitentes…) no aparecieron en los primeros modelos, sino que fueron incorporándose paulatinamente y, en muchas ocasiones, fueron idea de chicas. Igual que fue idea de una señora conducir en el primer viaje en coche de la historia.

 

El primer verdadero viaje en coche (hasta entonces sólo se habían hecho pruebas de funcionamiento durante unos cuantos metros) lo protagonizó Bertha Benz en 1888. Bertha era la esposa de Karl Benz, quien fundó la empresa Benz Patent Motorwagen en 1886 gracias a la aportación económica de Bertha. Tras un par de años de trabajo Karl estaba desanimado, no sólo porque su invento presentaba muchos fallos, sino porque llegó a pensar que no  sería algo práctico ni tendría posibilidades comerciales. Seguramente para convencer a su marido de que el artilugio tenía futuro, Bertha se decidió. Montó a sus hijos en el modelo MW 3 y con ella al volante (o lo que fuera) emprendió el primer verdadero viaje en coche de la historia.

 

Bertha Benz se convirtió así en el primer conductor de la historia, lo que quiere decir que el primer chófer fue choferesa. Sin que su marido se enterara y acompañada por sus vástagos (13 y 15 años), Bertha se puso a los mandos de un Motorwagen en el verano de 1888. Condujo unos 110 kilómetros, para lo que tardó alrededor de 15 horas; durante el camino tuvo que parar muchas veces, unas para repostar combustible en las boticas que se encontraba (donde tenían la mezcla que consumía el auto) o para abastecerse de agua en cada fuente para refrigerar el motor; y otras para ir resolviendo las diversas averías que se iban presentando, para lo cual, a falta de herramientas, utilizó lo que tenía a mano: pinzas para el pelo, el largo alfiler de su sombrero, las ligas de sus medias… Unos días después condujo en sentido contrario. Al llegar detalló a los ingenieros y a su marido los problemas y averías que había sufrido durante el viaje, con lo que les dio importantes pistas para convertir aquel artefacto en un automóvil práctico. Está claro que, además del primer piloto de la historia, Bertha Benz fue el primer mecánico y empresario. Además, aquellos trayectos supusieron una enorme publicidad, puesto que cientos de personas vieron pasar aquel trasto que se movía sin caballos. Seguro que sin aquella primera aventura automovilística todo se hubiera retrasado.

 

Pero las chicas no dejaron de aportar ideas que hoy parecen tan lógicas… En 1905 la estadounidense Mary Anderson presentó un dispositivo manual que limpiaba el parabrisas en caso de lluvia; y en 1922 los coches empezaron a incorporar este mecanismo.

La británica Dorothy Levitt también fue una intrépida conductora, pero un día de 1909 echó en falta tener controlado lo que venía detrás, así que inventó el espejo retrovisor, y sólo cinco años después 1914 ya lo equipaban varias marcas.

 

La prolífica actriz canadiense Florence Lawrence (más de 270 películas) ideó en 1914 un artilugio mecánico que sacaba un palo a derecha o izquierda para indicar el giro, lo que es el antecedente del intermitente.

 

Ahora parece una obviedad, un elemento que ha existido siempre, sin embargo, la raya blanca que separa el carril de ida del de vuelta en la carretera también tuvo que esperar. La estadounidense June McCarrol (enfermera y médico) pensó en1917 que se evitarían muchos accidentes si la carretera estuviera dividida por una raya blanca, con lo que los coches iban por un lado y volvían por el otro. De hecho, ella misma sufrió un accidente cuando conducía al ser embestida por un camión que venía en sentido contrario, teniendo entonces la idea de dividir la carretera con esa línea. Este ‘invento’ apenas ha sufrido modificaciones…

 

Y entre las muchas féminas que se atrevieron a desafiar el pensamiento imperante también merece ser recordada la leonesa Catalina García, quien en 1928 se convirtió en la primera española en sacarse el carnet de conducir. Además, también fue la primera conductora de autobuses que hubo en España, y no debía ser torpe para guiar aquellos cacharros por aquellas carreteras.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 15 de febrero de 2024

UN SIGLO DEL NACIMIENTO DE LA URSS Y 35 AÑOS DE SU FIN

 


Hace 35 años cayó el muro de Berlín, símbolo el desplome de la URSS

 

Hace un siglo nació la Unión Soviética, pues aunque se declaró en 1922, no se promulgó su constitución hasta que la URSS fue reconocida por Inglaterra en 1924. Así, el mismo año que moría su ideólogo principal (Lenin), irrumpía el primer estado comunista de la Historia, el cual se vino abajo con la caída del Muro de Berlín, hace justo 35 años. Fueron seis décadas y media de totalitarismo, terror y miseria que finalizaron un buen día de 1989

 

Aquel día de noviembre de 1989 no sólo cayó una vergonzosa pared, sino que con ella cayó uno de los regímenes políticos más criminales de la Historia. Curiosamente, algo de tamaña trascendencia se inició de forma un poco casual tras las confusas y ambiguas declaraciones del funcionario de la RDA Günter Schabowski, pero lo cierto es que después de la llegada de Gorbachov, de la perestroika y el glasnost, el muro estaba condenado…, y con él el máximo representante del comunismo, la Unión Soviética. Así, puede afirmarse que, tanto o más importante que lo que supuso para Alemania, aquel emblemático derribo señaló un punto de inflexión en el devenir de la Historia.

 

El derribo del Muro de Berlín supuso la escenificación del estrepitoso desplome del comunismo soviético, colapsado por sí mismo, por su propia naturaleza, por sus propios principios, por su totalitarismo, por su locura. No puede olvidarse que la idea principal del creador de la URSS, Lenin, era acabar con todo y con todos los que se opusieran a su idea, de hecho, dejó escrito que “hay que matar a todos los contrarios a la revolución, a los sospechosos de serlo y a muchos inocentes”. Puede afirmarse que esa idea es puro fascismo, esencia fascista que llegaba al mundo más o menos a la vez que su espejo italiano.

 

Técnicamente fueron seis décadas y media (en realidad fueron más de siete) lo que duró ese estado dictatorial, extremadamente violento, y paranoico hasta el delirio (la barbarie nazi, la más atroz de la que se tiene noticia, no exculpa otras salvajadas tal vez menos reprobadas).

 

Se sienten escalofríos con sólo pronunciar términos el Terror Rojo, algo que definió el fundador de la policía secreta, la Cheka, Felix Dzierzynski: “el trabajo de esta policía debe abarcar todos los ámbitos de la vida pública, ese es el sentido del terror”, quien también escribió: “mi pensamiento me ordena ser terrible y yo seré fiel a mi pensamiento hasta el final”. Igualmente aterroriza hablar del Gulag de Siberia; en poco más de un año Nicolai Yezov, comisario general del NKVD, borracho y violador, ordenó tres cuartos de millón de ejecuciones y millón y medio de deportaciones a Siberia. Se ponen los pelos de punta al mencionar Katyn, donde Lavrenty Beria (sucesor del anterior) ordenó fusilar en masa a unos veintidós mil polacos, entre militares, policías y civiles durante la Segunda Guerra Mundial, aunque de su NKVD, luego KGB, no se libraron judíos, húngaros, bálticos… Típicamente soviéticos fueron la  colectivización agraria, que supuso la muerte de unos diez millones de campesinos, el ‘Holomodor’ ucraniano que causó unos seis millones de muertos por hambre, las purgas, los juicios en masa o los juicios-farsa de quince minutos, los fusilamientos, las deportaciones a Siberia… Toda esta terminología está inevitablemente asociada a la locura soviética.

 

Esa es la locura que describió Stalin cuando dijo: “Exterminaremos a todos y cada uno de nuestros enemigos, sean antiguos bolcheviques o no; exterminaremos a todos sus parientes y a toda su familia; exterminaremos sin misericordia a todo aquel que, con ideas o con hechos, amenace la unidad del estado socialista”. Más claro no puede expresarse. Y no fueron sólo palabras, pues aquella demencia fanática se llevó por delante a enemigos reales o imaginarios, a camaradas del partido y comunistas convencidos (incluyendo líderes tan sanguinarios como algunos de los mencionados), militares de todas las graduaciones, escritores, intelectuales, pueblo llano sospechoso o no (aunque todo el mundo era sospechoso)…, nadie estaba a salvo.

 

Esa locura ciega y estúpida llegó a enviar a Siberia (y a la cárcel a sus familiares) a los prisioneros soviéticos que el ejército rojo liberó de los campos de concentración nazis al final de la guerra, pues se les acusaba de haberse rendido (casi siempre por falta de munición, comida, combustible…), y de no haberse suicidado antes que caer preso. Es más, si un carro de combate T-34 era alcanzado y estaba en llamas, se exigía que los que iban dentro se quedaran dentro y se quemaran con su carro, de modo que quien conseguía salir del tanque incendiado era degradado, insultado y duramente castigado; incluso se escribieron cancioncillas que aludían a este hecho: “¿Por qué no te has quemado junto con tu tanque, hijo de perra?, me preguntó el Departamento Especial, y yo respondí que en el próximo ataque no dudaré en quemarme”. Curiosamente todo esto se sabe gracias a la obsesión de todos los órganos comunistas (el partido, el Kremlin, el KGB, el departamento de contraespionaje Smersh y otros organismos) por redactar y archivar informes de absolutamente todo.   

 

El Muro de Berlín fue erigido “para proteger al pueblo de la amenaza capitalista-fascista”, según dijeron las autoridades de la Alemania Oriental (aunque los fusiles apuntaban a los ciudadanos de la RDA dando la espalda al muro). Pero ‘die Mauer’ cayó porque no es posible el comunismo, porque es contrario a la libertad de pensamiento, de expresión, de asociación, de movimiento… Cierto que el capitalismo está a años luz de ser perfecto y que los sistemas democráticos son sumamente imperfectos, pero siempre serán mejores que un régimen en el que no hay libertad ni derechos.

 

Surgió hace 100 años y se escenificó su fracaso hace 35. Fueron 65 años en los que la locura comunista ejecutó a otros tantos millones de personas.  

 

CARLOS DEL RIEGO