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miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL POP Y EL ROCK DE 1966 SIGUE ASOMBRANDO SESENTA AÑOS DESPUÉS

 



Hendrix sacó en 1966 su apabullante versión del 'Hey Joe', que sigue asombrando
60 años después


La lista de grandísimos éxitos de 1966 que siguen sonando y celebrándose sesenta años después resulta literalmente interminable. Por eso hay que seleccionar y ceñirse a lo más significativo, y a pesar de ello es imposible bajar de la veintena. 

 

Algunos de los principales acontecimientos de aquel 1966 también resultan fáciles de recordar…, en realidad como los de cualquier año. “La guerra de Vietnam continuará hasta que acabe la agresión comunista”, declaró este año el presidente de EEUU Lyndon Johnson, y sí, la guerra continuó; como también la detonación de bombas atómicas, algo a lo que se sumaron otros países, como Francia; y en España se ‘pierden’ varias bombas de esas en Palomares y Almería. En la URSS muere Sergey Korolev, el genio soviético de la astronáutica; una nave estadounidense orbita la luna y la soviética Venera 3 (diseñada por Korolev) llega a Venus. En Inglaterra se celebra el octavo Mundial de Fútbol, que gana la anfitriona con un arbitraje irrisorio y el famoso ‘gol fantasma’ (Inglaterra sólo gana lo que se juega en Inglaterra). En agosto, en San Francisco, Beatles dan su último concierto debido a que el griterío del público les impide escucharse a sí mismos. Guerras, terremotos, inundaciones, accidentes, incendios… tampoco faltan este año en todo el planeta.

 

En cuanto al rock y derivados, aquel año fue especialmente memorable. Los Beatles sacaron el sensacional ‘Revolver’, con piezas del calibre de ‘Eleanor Rigby’ y su inusual y genial acompañamiento de cuerda, o ‘Taxman’, una de las primeras que no hablaba de chico-chica; además, regalaron obras de arte que siguen emocionando, como ‘Yesterday’ (más de dos mil versiones grabadas por nombres como Ray Charles, Elvis, Marvin Gaye, Dylan…), la literaria ‘Paperback writer’, ‘Penny lane’ o las preciosas melodías ‘Michelle’ o ‘Girl’. Sus ‘rivales’ los Rolling Stones también dejaron títulos para la posteridad: ‘Under my thumb’, la espléndida, ‘Out of time’, la inmortal  ‘Paint It black’ o la enigmática ‘19º nervous breakdown’.

 

Entre otras muchas que a día de hoy se escuchan como si acabaran de salir pueden citarse el ‘Try a little tenderness’ del inolvidable Otis Redding; la pegadiza y recurrente ‘I' m a believer’ (compuesta nada menos que por Neil Diamond) de los Monkees; la iresistible ‘Friday on my mind’ (impagable la versión de Bowie); ¡y qué decir del ‘Sunny afternoon’ de The Kinks, o el eterno ‘Wild thing’ (compuesto por Chip Taylor) versión de The Troggs!

 

‘’96 tears’ fue el pasaporte a la posteridad del grupo de Michigan ¿ Mark & The Mysterians…, aunque sus integrantes se llamaban Rudy Martínez (autor), Rodríguez, Balderrama, Martínez y Lugo, hijos de emigrantes mexicanos. Otra pieza que continúa obligando al baile y cuya entrada resulta inconfundible es el ‘Gimme some lovin’ de The Spencer Davis Group, compuesta por un chaval de 17 años llamado Steve Windwood.

 

Bob Dylan editó ese año su monumental ‘Blonde on blonde’, que incluía piezas emblemáticas de su inmenso repertorio, como el ‘Just like a woman"o la preciosa ‘I want you’, tal vez su melodía más bonita (sólo una opinión). Las Supremes de Diana Ross lograron dos de sus doce números uno ese año: ‘You keep me hangin' on’ y ‘You can't hurry love’, que también acumulan cientos de versiones en todas las décadas posteriores. También quedaron para siempre el ‘Knock on wood’ (compuesta por Steve Cropper) a cargo de Eddie Floyd y el siempre apetecible y recordado ‘Reach out I'll be there’ de los Four Tops (con versiones en decenas de idiomas). El inolvidable Jimi Hendrix, tal vez el primer héroe de la guitarra e integrante del odioso ‘club de los 27’, lanzó su abrumadora versión del ‘Hey Joe’.

 

Igualmente hay que recordar piezas que han sobrepasado barreras temporales y generacionales: el dificilísimo ejercicio vocal ‘Good vibrations’ (“una sinfonía en miniatura”, escribieron los más entendidos) de los Beach Boys, aunque podría decirse que es de Brian Wilson; y la inmortal y emblemática ‘Sounds of silence’ de Simon & Garfunkel.

 

Y en español Los Bravos dejaron su incontestable y perdurable ‘Black is black’ (primer número uno de un grupo español en medio mundo); Los Brincos con la aclamada ‘Un sorbito de champán’ y la pegadiza y ‘beatleliana’, ¡cómo no!, ‘Mejor’; o Los Pekenikes con su instrumental ‘Hilo de seda’.

 

Seis décadas después todos estos títulos son fáciles de reconocer, melodías fáciles de tararear. ¿Pasará lo mismo con los temas publicados este año? 

 

CARLOS DEL RIEGO


martes, 18 de agosto de 2026

‘REVOLVER’ DE THE BEATLES, 60 AÑOS DEL DISCO QUE CAMBIÓ LA MÚSICA POP-ROCK

 


La portada del Lp  'Revolver' de Beatles fue tan revolucionaria como el propio disco

 

Cuatro chavales de entre 23 y 25 años publicaron hace seis décadas uno de los discos más importantes, influyentes, atrevidos y rompedores de la historia de la música popular. The Beatles asombraron al mundo con ‘Revolver’, un álbum que, con el paso del tiempo, se ha hecho más y más grande, un Lp que no sólo no deja de asombrar, sino que cada vez que se vuelve sobre él se descubre un talento desbordante, una capacidad infinita para sorprender

 

Ya lo dijo el propio Jhon Lennon, “no sabemos muy bien qué estamos haciendo, pero lo que sí sabemos es que será algo distinto a todo y que va a sorprender a todos”. No le faltaba razón. Como todo ‘beatlemaníaco’ sabe, Beatles habían decidido no volver a tocar en directo, pero no porque no supieran tocar, sino porque no se escuchaban a sí mismos en medio del estruendo que el público producía cada vez que subían a un escenario; entre que el equipo apenas tenía potencia y el griterío de decenas de miles de gargantas, era imposible escucharse a sí mismos y a los otros tres, y como todo músico sabe, así es imposible tocar. Por eso decidieron volcarse en el estudio de grabación y proponer lo que hasta entonces nadie había propuesto: grabaciones con las cintas pasadas al revés, dobles pistas artificiales, velocidad variable (ahora rápida, ahora lenta), micrófonos colocados en sitios inusuales, multiplicidad de estilos musicales (del jazz a la clásica, de la experimentación a la electrónica, sicodelia, progresivo…), letras insólitas para bandas de pop y rock, instrumentación extraña (doble cuarteto de cuerda, elementos hindúes). No había límites ni fronteras. Por todo ello, ‘Revolver’, hecho por cuatro chavales, sigue causando asombro desde que salió, en agosto de 1966.  Además, hubo otros detalles dignos de mención…

 

Beatles, como no pocos artistas de su época, miraban con asombro lo que salía de estudios como Stax, en Memphis, donde grababan leyendas como Otis Redding,  Booker T & the MG's, Isaac Hayes, Wilson Picket y muchos más. Los Beatles tenían la ilusión de trabajar en ese mismo espacio, y más si era con el productor y copropietario del sello, Jim Stewart. Pero la cosa no salió. Entre las razones conocidas está que el grupo necesitaba más seguridad de la que Stax podía ofrecer, y también el hecho de que Harrison tuviera los pies en el suelo y hablara de dinero: “Claro que nos gustaría grabar allí, pero la gente se vuelve loca con el dinero al oír la palabra Beatles”. Al final el disco se grabó en los estudios EMI de Londres, los que luego fueron Abbey Road. Paul dijo en 2022: “En realidad EMI era nuestro hogar, lo conocíamos muy bien y podíamos preocuparnos sólo por grabar el disco; es decir, si estás en un estudio desconocido, hay cosas nuevas, nuevo entorno…, mientras que EMI era nuestro el espacio, nuestra gente, y sólo debíamos concentrarnos en grabar”.

 

No estuvo claro el título del Lp desde el principio. De hecho se sopesaron otras alternativas, como ‘Abracadabra’, ‘Bubble and squeak’ (que puede ser ‘burbuja y chirrido’ o ‘carne picada con patatas’), ‘Beatles on safari’, ‘Freewheelin Beatles’ (evidente guiño a Bob Dylan) , ‘Pendulum’ (título que luego usaron los Creedence’), incluso ‘After Geography’, (parodia del ‘Aftermath’ de los Stones).

 

 

Entones los grupos tenían los roles muy bien definidos: cada uno toca su instrumento y punto. Pero los Beatles eran de cambiar los papeles, y más en aquel momento. Eso pasó en ‘Taxman’, una de los primeros temas que ya no hablaban de chico-chica y que, por eso, abrió el Lp. En ella McCartney se encargó del solo de guitarra principal, y no Harrison. “Me encantó que Paul tocara esa parte en ‘Taxman’, dijo Harrison más tarde.

 

El líder de Beach Boys, Brian Wilson, escuchó el Lp anterior, ‘Rubber Soul’, y de ahí sacó semillas de inspiración para escribir luego su enorme ‘Pet sounds’. Más tarde, los Beatles escucharon ese ‘Pet sounds’ y la influencia volvió a invertirse; así, a Paul le entusiasmó el ‘God only knows’, lo que lo inspiró para hacer el ‘Here, there and everywhere’, deliciosa balada del ‘Revolver’ .

 

Más influencias en la parte lírica. Cuentan que el ‘She said she said’ surge de una conversación que Lennon tuvo con el actor Peter Fonda mientras estaban en una fiesta en California, con otros músicos presentes (como Byrds) y bajo los efectos del LSD. Durante la velada el prota de ‘Easy rider’ dijo que sabía lo que era estar muerto, y contó que cuando era niño se pegó accidentalmente, sin intención, un disparo que provocó que, técnicamente, estuviera muerto unos minutos en la mesa de operaciones. “¡No queríamos oír hablar de eso!”, recordaría Lennon más tarde en una entrevista de 1980 (o sea, poco antes de recibir él mismo cinco tiros); y añadió: “Estábamos de ácido, las chicas bailaban y todo era precioso, muy de los sesenta, y este tipo (a quien no conocía, pues no había hecho ‘Easy rider’ ni nada) se acercaba una y otra vez, con gafas de sol, soltando eso de 'sé lo que es estar muerto'; entonces nos íbamos, pues era muy aburrido y casi daba miedo. Estás colocado viene uno y te da la lata con 'sé lo que es estar muerto’; mal rollo".

 

Ringo Starr también tuvo su momento estelar en ‘Revolver’ con la alegre, sicodélica y disparatada ‘Yellow submarine’ (calificada de ‘mala’ por muchos, pero muchos más hubieran dado un brazo por firmarla). Sus autores fueron, claro, Lennon y McCartney, pero otra figura de los años 60 también participó en su creación. Al parecer, Paul visitó a Donovan, quien le hizo una sugerencia para la letra de la canción. “Fue una parte muy pequeña, pero significativa; simplemente me fui a la otra habitación y escribí 'cielo azul, verde mar’, recordó Donovan en una entrevista años después. “Ellos siempre pedían ayuda a otras personas con una o dos frases, así que ayudé con esa. Paul sabía que me gustaban las canciones infantiles. Estoy seguro de que podría haber escrito la frase él mismo, pero supongo que quería que algo de otros, así que…".

 

Sorprende que en los Grammy de 1967 Revolver no ganara el premio al Álbum del Año, que fue para ‘A man and his music’ de Frank Sinatra. Sin embargo, sí ganaron el premio a Canción del Año por ‘Michelle’, del anterior ‘Rubber soul’. Evidentemente, ha dejado más huella ‘Revolver’ que el disco de Sinatra.

 

No sorprende que los críticos coincidan en que “es el mejor disco de Beatles, lo que equivale a decir que es el mejor disco de la historia del pop y el rock”.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 23 de julio de 2026

CUATRO ÉXITOS DEL ROCK USADOS ESTÚPIDA Y EQUIVOCADAMENTE EN ANUNCIOS PUBLICITARIOS

 


Nike usó el 'Revolutión' de los Beatles para promocionar sus zapatillas, sin más permiso que el de Yoko y MIchael Jackson, propietario de los derechos. Pero la cosa no funcionó

 

Los músicos de rock (como los demás) viven de los discos, giras, conciertos, merchandising…, pero a veces ceden derechos de sus canciones para anuncios; y otras veces, las agencias de marketing y publicidad maniobran sutil y suciamente para tomar una canción famosa y convertirla en lo que no es con fines puramente económicos. Así, hay grandes títulos, verdaderos clásicos del rock, que han sido usados en comerciales de un modo totalmente opuesto a su intención y la de sus autores

 

Seguramente, Janis Joplin hubiera torcido el gesto si hubiera vivido en 1995, cuando la marca de coches Mercedes utilizó su canción 'Mercedes Benz' para promocionar un automóvil. El tema (del que Janis era coautora) es una  sátira del materialismo inspirada en un verso del poeta beat Michael McClure. Primero la improvisó durante una tarde de juerga nocturna, y luego la cantó sin haberla ensayado en un concierto esa misma noche. El batería Clark Pierson explicó: "Cuando ella empezó nos miramos unos a otros e intentamos seguirla”. Por si fuera poco, Janis decidió grabarla en el estudio de improviso, pero desgraciadamente fue la última canción que grabó antes de su trágica muerte. Por todo ello (espontaneidad, crítica cultural, sátira) parece contradictorio que la firma automovilística alemana la eligiera para sintonía de uno de sus anuncios. Al parecer, ésta quiso modernizar su imagen y convencer a compradores jóvenes..., que tuvieran suficiente pasta.  En todo caso, a Janis (que tenía un Porsche) seguramente no le hubiera gustado la jugada comercial; eso sí, los herederos de Joplin (sus hermanos Michael y Laura) justificaron la operación diciendo que "Es un homenaje tanto a la canción como al coche"...

 

¿Quién no ha vibrado, tarareado, entonado el 'Revolution' de los Beatles? Todo interesado sabe que el tema habla de la protesta política, de la complejidad de la revolución y, en fin, de la revolución violenta como solución. Sin embargo, en 1987 la marca de zapatillas Nike la usó para una de sus campañas. Cuando salió el anuncio, la compañía del cuarteto de Liverpool, Apple Records, demandó a Nike, a EMI, a Capitol Records y a la agencia de publicidad Wieden & Kennedy por 15 millones. Alegaron que nadie había consultado a los Beatles supervivientes..., pero resultó que Yoko Ono (siempre esta tiparraca), que estaba en directiva de Apple, había avalado el trato sin avisar a nadie. Además, Michael Jackson había comprado los derechos y legalmente podía vender la canción para publi o lo que fuera. Pero el anuncio, con su aparente intención artística, no funcionó. El tema de Lennon sobre el lado violento de la revolución, los cambios sociales y la ingenuidad de ciertos revolucionarios tenían demasiada profundidad para un simple y ramplón mensaje comercial.

 

Pocos temas se atreven a hablar de las subculturas urbanas, transgresoras y marginales (originalmente de Nueva York, pero en realidad de cualquier ciudad) como el hipnótico 'Walk on the wild side' de Lou Reed, con su secuencia de bajo, su voz irónica, sus coros hechizantes, su saxo... Producida por Bowie y Mick Ronson, hace referencia a prostitutas, homosexuales, transexuales..., a comienzos de los años 70 del siglo pasado. Lou Reed no ganó mucho con la canción, al menos cuando salió, pero lo situó definitivamente en los altares del rock & roll y le dio gran reconocimiento en la prensa especializada. Pero claro, Reed necesitaba y deseaba más dinero que prestigio. Por eso accedió, en los años 80, a que fuera sintonía de un anuncio de motos Honda, y en 2011 de la marca de ordenadores HP. Los más ortodoxos señalaron que Reed, en otro tiempo adalid antisistema, se había dejado comprar; sin embargo, en 1986 (Lou murió en 2013) declaró: "También yo tengo que pagar el alquiler, ¿y no pueden aceptar una maldita broma?".

 

En 2002 la marca de pantalones vaqueros Wrangler usó el 'Fortunate son' de los Creedence para anunciar su producto. Las imágenes muestran gente riendo y disfrutando bajo la bandera de EEUU..., aludiendo a lo 'afortunadas' que eran esas personas. Sin embargo, la intención de la canción es muy diferente, pues es una crítica dura y descarnada del reclutamiento de los jóvenes para ir a la guerra de Vietnam, pues viene a decir que el 'Hijo afortunado' paga y se libra, mientras que los otros... Esto es lo que quiso denunciar John Fogerty cuando la escribió en 1969. El spot elude las frases más embarazosas y evidentes, las que se refieren a la guerra, dando a la canción un barniz de felicidad que tendrían los compradores y consumidores de esos pantalones. NI que decir tiene que el propio Fogerty cogió un enorme berrinche, pero como había sido engañado para vender sus derechos a Fantasy Records, o sea, al timador Saul Zaent, no pudo decir nada, ni denunciar, ni señalar a Zaent como manipulador.

 

Son cuatro, pero, en realidad, la lista de piezas emblemáticas del rock cuya intención ha sido tergiversada por la publicidad podría alargarse bastante.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 25 de junio de 2026

LA ASOMBROSA TRAYECTORIA VITAL DE ERIC BURDON, 85 AÑOS, MÁS ALLÁ DE LA CASA DONDE NACE EL SOL

 


Eric Burdon y BB King en los estudios Stax en 1977

 

No hay quien piense en Eric Burdon sin pensar en su maravillosa interpretación de ‘The house of the rising sun’ (‘La casa del sol naciente’). Pero es que el cantante británico ha sido muchísimas cosas más y, a sus recién cumplidos 85 años, podría escribir una extensa bibliografía con sus anécdotas, vivencias y batallitas junto a otros nombres deslumbrantes de la historia del rock & roll

 

Cuentan que en cierta ocasión asustó a a Jim Morrison jugando a la ruleta rusa con una lámpara de araña de cristal. Que se metió LSD con Janis Joplin en el Fillmore. Que era íntimo de Jimi Hendrix, que era asiduo de la casa de John Lee Hooker en Detroit, que una vez lo asaltaron a punta de pistola, que cabalgó por el desierto con su amigo motero Steve McQueen o que, tras una ‘fiesta’, se convirtió en la inspiración para el personaje 'The Eggman' de la canción 'I Am The Walrus' de The Beatles . Y al parecer todo ello es rigurosamente cierto...

 

Considerado uno de los mejores cantantes de blues y derivados, y poseedor de una voz apasionada y declamatoria, cuando militaba en los primeros The Animals, el fundador de los Stones, Brian Jones, lo proclamó “el mejor cantante de blues que jamás haya salido de Inglaterra”. Entre sus muchos admiradores están Robert Plant, Iggy Pop, David Johansen, Patti Smith o el propio Bruce Springsteen, quien en cierta ocasión (ya en este siglo) afirmó que Burdon es como “un gorila con traje que sonaba como si Howlin' Wolf hubiera salido de la piel de un chico de 17 años”; y su guitarrista Steve Van Zandt describió su voz “tan potente y profunda que inventó el género del blues de hombre blanco que canta en tonos tan graves como si fuera negro”.

 

A terminar con sus primeros Animals, en la segunda mitad de los 60, se mudó a San Francisco en plena explosión hippy entre alucinógenos, amor libre y un hedonismo desenfrenado. Él mismo recuerda: “Por aquel entonces tenía interminables conversaciones con gente como Hendrix y John Steel de The Animals. Estábamos convencidos de que no íbamos a vivir más allá de los 30, lo que nos llevó a vivir la vida al máximo y, claro, al consumo de todo. Cada vez que probabas algo nuevo, corrías un riesgo. Yo lo superé, pero muchos de mis amigos no. Conocí personalmente a Janis Joplin y casi desde el primer momento me di cuenta de que estaba destinada a la autodestrucción”. Y sigue: “Jim Morrison estaba completamente fuera de control todo el tiempo. Lo veía a menudo, así que estaba cerca para ver qué le pasaba. Estaba hecho un desastre y todos sabíamos que era imposible hacerle entrar en razón. Ese intento de conectar con él fue lo que me ayudó a superar esa etapa”.

 

También mantuvo buena relación artística con Bo Diddley, aunque nunca coincidieron ni llegaron a tocar juntos. El primer Lp de Animals contenía un excelente 'The story of Bo Diddley’, un homenaje sincero al gran pionero. Burdon explica: “Nunca coincidimos. Yo me iba cuando él estaba en el escenario, y viceversa. Éramos como barcos que se cruzan en la noche, pero sin hablar nos entendíamos…, en otro plano. Una vez le dijo a uno de mis managers de gira: ¡Dile a ese pequeño bastardo blanco que grabe más canciones mías!”.

 

Siempre fue admirador de los grandes 'bluesmen' estadounidenses, por eso, "cuando estos grandes músicos de blues (John Lee Hooker, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson) pasaban por Inglaterra, los promotores locales me pedían a mí a mis amigos de la Universidad de Newcastle, que los acompañáramos. En aquella época, los británicos no sabían cómo tratar a los negros. Así que me encargaron cuidar de John Lee Hooker y enseñarle la ciudad. También solía firmarle los autógrafos en su lugar, pues en aquel entonces ni siquiera sabía escribir su nombre. Lo agradecía muchísimo. Cuando luego llegué a EE UU con The Animals, lo primero que hice fue ir a su casa en Detroit y allí pasé una semana". Burdon quiso cantar con la emotividad de Ray Charles y la fuerza de Big Joe Turner, pero con la voz saliéndole de las entrañas. Él mismo dijo que "el cantante negro de blues era mi héroe, mi líder... Hice todo lo posible por sonar como él”.

 

Con The Animals Burdon consiguió muchos éxitos, aunque la cosa no era un camino de rosas, ya que había muchos celos en el seno del grupo, sobre todo con el teclista Alan Price, quien apareció como único arreglista de ‘The house…’ y, por tanto, quien se llevó la parte del león de los beneficios. Burdon declaró una vez: “Espero que se fría en el maldito infierno”. En realidad, la mala gestión era una constante en los grupos de los 60; en año y medio publicaron tres discos e hicieron dos giras por Europa y tres por EEUU. “Lo que parecía una vida maravillosa se convirtió de repente en algo horrible; horas encerrados en camerinos, ir a ciertos lugares a horas fijas, agotadoras sesiones de fotos... No era para lo que me había apuntado. Fue divertido durante un tiempo, pero pronto se volvió realmente demoledor. En cuanto entrabas en una banda así, te convertías eras un prisionero”.

 

Entonces llegó el LSD: “Me permitió ver las cosas desde una perspectiva diferente, de otras formas de ver la vida. Fue asombroso. Me despertó en muchos sentidos y me abrió a muchas cosas. Pero ocurrieron muchas cosas. Fiestas de Brian Epstein con los Beatles y otros gigantes del rock británicos, líos de faldas, líos de y por drogas, la visión gay de Brian Epstein y el cuidado que había que tener para que no te consideraran gay a ti (¡qué bobada!, viéndolo hoy), su viaje a la India… Y la muerte de Brian Epstein…; para entonces vivía en Los ángeles y tenía vecinos como Allan Wilson y su Canned Heat, Frank Zappa, David Crosby, John Phillips, Cass Elliot, Grateful Dead…, fue una experiencia embriagadora, una avalancha de sensaciones”.

 

Uno de los grandes recuerdos de Burdon fue cuando se convirtió en ‘The  Eggman”, del ‘I am the Walrus’ de Beatles. Una vez le contó a Lennon que una novia jamaicana le rompió un huevo sobre su cuerpo desnudo y comenzó a lamerlo: “Recuerdo estar en una fiesta y al señalar a esa chica John me dijo: ‘¡adelante, Eggman!’. Y el apodo se me quedó”.

 

A finales de los sesenta  fundó la banda de funk War, en la que casi todos eran “pandilleros negros”; de hecho, muchos nos copiaron, desde Sly Stone a Earth Wind & Fire”. Así, “Cuando en septiembre de 1970 debutamos en Inglaterra todo fueron felicitaciones, pero unos días después llegó la tragedia, Jimi Hendrix (que había tocado con ellos como invitado) moría de sobredosis. Me destrozó que un tipo con el que había hablado tantísimo nos dejara. Fuimos los últimos con los que tocó”. Y Jim Morrison: “Tras una noche de excesos con Jim bajé a la mañana siguiente con una Magnum 44 y disparé contra la lámpara de araña. Morrison huyó mientras los cristales caían a raudales. Fue la última vez que nos vimos”. Y Steve McQueen, con quien congenió gracias a las motos. “Por esa época salía a montar en moto, y una vez vi a un tipo pasar a mi lado a 130 por hora cruzando dunas. ¿Quién es ese?, pensé. Y era Steve. Salí disparado tras él y lo alcancé. De hecho, tenía un terraplén de arena, formado naturalmente por el movimiento del desierto, que tenía las mismas dimensiones que el salto que hizo en la película La gran evasión”.

 

En 1994 The Animals entró en el Salón de la Fama del Rock & Roll, pero Burdon, resentido, no apareció. En 2013 (tras superar problemas físicos) volvió a girar por EEUU y volvió a grabar, todo con notable éxito. Y es que: “Todavía puedo salirme con la mía, pero eso es lo que te permite el rock and roll, que puedes decir lo que quieras siempre que tenga tres acordes y un ritmo”.

 

En mayo cumplió 85, y aun conserva voz y actitud… ¡Qué Animal!

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 28 de mayo de 2026

BOB DYLAN CUMPLE 85 AÑOS. EL GENIO Y LA SOBERBIA

 


 Dylan se ha ganado el derecho para salir a escena como quiera y tocar lo que quiera, pero sus fans agradecerían que tocara alguna de aquellas

Hace unos días (concretamente el 24 de mayo) el gran Bob Dylan alcanzó la bonita cifra de 85 primaveras. El imprevisible, triunfador, Premio Nobel y personalísimo Robert Allen Zimmerman es ya (en realidad desde hace décadas) toda una leyenda viviente. Su repertorio acumula varias docenas de títulos inolvidables, recordados, versionados y tarareados desde los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, el enorme compositor se viene negando desde hace mucho a tocar esas canciones en vivo

 

Cierto que, cuando un artista llega a ese nivel de excelencia, tiene todo el derecho de hacer lo que le venga en gana, de tocar lo que quiera, de no someterse a los dictados de la moda, de la prensa e incluso de sus incondicionales. Pero…

 

No es cuestión de repasar su extensísima discografía, puesto que si en algo está todo el mundo de acuerdo es que su talento y su genio parecen no tener fecha de caducidad. Baste recordar que ha publicado la friolera de 40 álbumes de estudio (el primero en 1962 y el último, hasta la fecha, en 2023), nueve en directo, veintitantos recopilatorios… Y entre sus muchas piezas históricas están auténticos iconos de la música del siglo XX, como ‘Blowin’ in the wind’, ‘Like a rolling stone’, ‘Mr. Tambourine man’, ‘The times they are a changing’, ‘Knokin’ on Heaven´s door’, ‘Just like a woman’, ‘Lay lady lay’, ‘Maggie´s farm’, ‘All along the watchtower’, ‘A hard rain´s are gonna fall’, ‘Hurricane’ o la deliciosa ‘I want you’, por citar no más de una docena, aunque cualquier interesado podría mencionar otro medio centenar de verdaderas obras maestras de la música de la segunda mitad de siglo pasado.

 

Por ello, no deja de resultar chocante que, desde hace muchos años, Dylan se niegue sistemáticamente a tocar esas canciones, que son las que lo han situado en el lugar donde hoy está, en ese lugar reservado para los mitos, para los habitantes de los altares del rock. El mismísimo Paul McCartney explicaba no hace mucho que, cuando sale de gira, sabe que la mayor parte de los espectadores han hecho un gran esfuerzo para ahorrar el dinero que vale la entrada, la han atesorado con ilusión, se han imaginado el momento, han luchado y renunciado a muchas horas de su tiempo para estar en los puestos delanteros de la cola y así situarse lo más cerca del escenario…, y claro, lo que esperan, lo que desean por encima de todo, es que interprete esas canciones que llevan toda la vida acompañándolos, melodías que compraron en cualquier formato, que cantaron y cantan con todas sus fuerzas, títulos que siguen causándoles desbordantes emociones… Así, el exbeatle comprende (lo lleva haciendo toda su vida) que no puede dejar de regalar esas canciones (al menos unas cuantas) a ese público ilusionado, muchas veces incapaz de sujetar las lágrimas cuando suenan los primeros acordes de esta o de aquella pieza emblemática. Y Paul, por ese lado, jamás defrauda.

 

El gran Bob Dylan está en su pleno derecho de salir a escena como le dé la gana e interpretar lo que le dé la gana (faltaría más). Sin embargo, bien podría premiar al público, a su público, a los cientos de miles que cada año pagan por asistir a sus conciertos, y situarse ante el micro con la guitarra y la armónica (dejando el lateral del escenario donde parece esconderse detrás de un pequeño teclado) para interpretar cuatro o cinco de aquellas prodigiosas composiciones. Pero apenas deja caer uno de sus temas icónicos por concierto, y jamás él en medio del escenario con la acústica colgada y la armónica al cuello.

 

El genio tiene derecho a ser soberbio y a hacer prácticamente lo que quiera. Sin embargo, también puede tener una atención, una deferencia con su público, con esos incondicionales que lo han situado en ese estatus de genio y le han dado esa situación que le permite mostrar soberbia. Y es que parece desdeñar las deliciosas canciones con las que ha hecho historia, parece que esos títulos le asquean y por eso los arrincona, los olvida y se los niega a sus seguidores sin tener presente que esos versos y melodías son los que le han dado millones, así como una posición de privilegio, un lugar en la historia y, evidentemente, la legitimidad y la libertad necesarias para tocar lo que le venga en gana.  

 

¿Qué no daría un amante del rock para ver a un Dylan de 85 años él solo ante el micro entonando, por ejemplo, el ‘Blowin’…’ (o cualquiera de aquellas) con su guitarra y su armónica? Sería algo impagable, sólo las emociones que provocaría bien valdrían que se olvidara de su soberbia (a la que tiene derecho) durante unos pocos minutos.

 

¿Cuántos escenarios tiene que recorrer Dylan antes de que se le pueda volver a llamar Dylan?

 

CARLOS DEL RIEGO


martes, 12 de mayo de 2026

CANCIONES DE LOS BEATLES QUE REFLEJAN HECHOS REALES DE SU TIEMPO

 


El cartel que inspiró a John para escribir 'For the benefit of Mr. Kite'

 

Nadie podrá negar que los Beatles hicieron historia, de hecho, esa frase es un tópico mil veces repetido. Pero es que, además, también dejaron constancia de hechos reales de su tiempo, algo que, de algún modo, puede interpretarse como una pequeña aportación a la historia de los años sesenta del siglo XX

 

Los años sesenta del siglo XX dejaron mucha historia. Y los Beatles también quisieron dejar constancia de aquel momento a través de algunas canciones.

 

El tema ‘Blackbird’ del llamado ‘Álbum Blanco’ (1968) tenía un trasfondo centrado en la lucha por los derechos civiles en EEUU. El autor, Paul, explicó: “Tenía en mente a una mujer negra, no un pájaro negro. Eran los tiempos del movimiento por los derechos civiles, algo que nos apasionaba a todos, así que esta era una canción para una mujer negra que sufría estos problemas en Estados Unidos. En el texto decía «Te animo a que sigas intentándolo, a que mantengas la fe, hay esperanza». Es decir, en lugar de hablar de «mujer negra que vive en Little Rock», lo convertí en un pájaro, en un símbolo, para que cualquiera pudiera aplicarlo a su problema particular”.

 

Una de las canciones más extrañas de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967) es ‘Being for the benefit of Mr. Kite’, un paisaje caleidoscópico que pretende anunciar una actuación circense del mismísimo Mr. Kite, acompañado por “los Henderson” y otros. Como un pregonero de feria, la canción ofrece un resumen de las increíbles hazañas que Mr. Kite realizará. El tema se basó en un cartel de un circo. John explicó: "La escribí por puro placer poético, sólo para componer una canción porque era el momento. Y tenía que escribirla rápido porque si no, no habría aparecido en el álbum. Toda la canción está inspirada en un cartel victoriano que compré en una tienda de antigüedades que es de una belleza cósmica y que debió celebrarse en el siglo XIX. Todo en la canción proviene de ese cartel, excepto que el caballo no se llamaba Henry”. En la letra decía: “Sobre hombres y caballos, aros y ligas. Por último, a través de un barril de fuego real. ¡De esta forma, Mr. K. desafiará al mundo!”.

 

La balada de Paul McCartney ‘She's leaving home’ (del Sgt. Pepper's), se inspiró en un artículo del Daily Mail de febrero de 1967 sobre una chica de 17 años llamada Melanie Coe que se había escapado repentinamente de casa (al poco volvió).Curiosamente, Coe había conocido a Paul antes de fugarse: en 1963 ganó un concurso de mímica en un programa musical de televisión donde actuaban los Beatles; McCartney era el juez y le entregó el premio. "Al leer la noticia me propuse imaginar qué pudo haber sucedido y salió esta canción", dijo Paul. Lo asombroso es que, cuando leyó el artículo, Macca no tenía ni idea de que había conocido a Coe, y ella, más tarde, no tenía ni idea de que la canción trataba sobre ella. Años después, Coe recordó sus impresiones sobre la canción: “Me asombró lo mucho la canción reflejaba mi vida. Citaba a los padres diciendo cosas como «le dimos todo lo que el dinero puede comprar», lo cual era cierto en mi caso, y luego «después de vivir sola durante tantos años», que me llegó al alma porque yo era hija única y siempre me sentí sola… Escuché la canción cuando salió y pensé que hablaba de alguien como yo, pero no imaginé que hablaba de mí, pues yo no me escapé con un hombre del sector automotriz, así que no podía ser yo. ¡Pero sí era yo!".

 

En ‘Back in the USSR’ (1968) no hay mucha historia; es un recorrido por lugares y cultura soviética, mezclado con una parodia desenfadada de los Beach Boys. Sin embargo, hace referencia a dos instituciones que, aunque vigentes cuando se grabó la canción, ya no existen. La primera, por supuesto, es la URSS, y la segunda, la aerolínea BOAC. Dice la letra: "Volé desde Miami Beach BOAC. No pude acostarme anoche. En el camino, la bolsa de papel terminó sobre mi rodilla. ¡Madre mía, qué vuelo tan horrible!" La British Overseas Airways Corporation dejó de existir en 1974.

 

'A day in the life' (1967) comienza: “Hoy leí las noticias, ¡madre mía!, sobre un hombre afortunado que logró aprobar el examen. Y aunque la noticia fue bastante triste, bueno, no pude evitar reírme. Vi la fotografía. Se voló la cabeza en un coche. No se dio cuenta de que las luces habían cambiado”. El “afortunado que lo logró” era Tara Browne, heredero de Guinness de 21 años, figura habitual de la escena del Swinging London, que sufrió un accidente mortal con su deportivo Lotus en diciembre de 1966. "Escribí 'A day in the life' al piano con el 'Daily mail' ante mí", contó John.

 

En 'Taxman' (1966) Harrison despotrica contra el impuestazo del 95% que la hacienda inglesa le obligaba a pagar. Y de paso señala a dos de los políticos (es decir, parásitos) que se aprovechan de su trabajo. Dice la letra: "No me preguntes para qué lo quiero (Ah, ah, Sr. Wilson). Si no quieres pagar un poco más (Ah, ah, Sr. Heath). El primero es Harold Wilson, primer ministro laborista del Reino Unido entre 1964 y 1970,  bajo cuyo mandato se aprobó el superimpuesto. El segundo es Edward Heath, líder del Partido Conservador y primer ministro entre 1970 y 1974. George quiso, así, señalar a políticos de uno y otro lado para dejar claro que da igual, que todos 'chupan' de tu trabajo.

 

John hizo una referencia real a la agitación política de finales de los 60 en el sencillo de 1968, ‘Revolution’. La canción reconoce la legitimidad de las causas políticas progresistas, al tiempo que advierte contra los excesos y el recurso a la violencia. «Todos queremos cambiar el mundo», escribe Lennon, pero luego añade: «Cuando hablas de destrucción, ¿no sabes que no debes contar conmigo?». Y también dice "Pero si llevas fotos del Presidente Mao no vas a tener éxito con nadie". Curiosamente, años más tarde declaró a la revista Rolling Stone: "Empiezo a pensar que está haciendo un buen trabajo". Claro que entonces no conocía las atrocidades cometidas por Mao. 

 

‘Sexy sadie’ (1968) habla del Maharishi Mahesh Yogi, quien difundió su mensaje a occidente a través de famosos; así en 1967 invitó a los Beatles a un seminario en Gales. Luego lo siguieron a la India, donde John y George quedaron fascinados, mientras Ringo pasaba de todo. El Maharishi fue acusado de abusos sexuales y todos se fueron asqueados del barbudo; y John escribió: “«Maharishi, ¿qué has hecho? Nos has hecho quedar como tontos a todos». Cierto, sólo quería vuestro dinero, vuestra fama y vuestras mujeres.

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 21 de abril de 2026

HACE 66 AÑOS, EN ABRIL DE 1960, MORÍA EDDIE COCHRAN, GRAN PROTAGONISTA E INICIADOR DEL CAMINO DEL ROCK

 


Así quedó el taxi en el que murió Eddie Cochran, quien viajaba en el asiento trasero y salió despedido al chocar contra una farola

 


La prensa inglesa dio gran importancia al accidente en que murió Cochran y resultó herido Gene Vincent


Eddie Cochran fue uno de los que abrieron los caminos del rock & roll por los que, posteriormente, transitaron prácticamente todas las estrellas que han brillado en este universo. Pionero, impulsor, descubridor, Eddie Cochran dejó un estilo mil veces imitado, un carisma único, unas canciones que aun hoy suenan con potencia y magia irresistibles. Fue el 17 de abril de 1960 cuando se estrelló aquel taxi en Inglaterra

 

Dotado de una creatividad desbordante, Cochran se sentía músico desde que tuvo uso de razón. Vivió en aquellos años en que se gestaba el rock & roll, por lo que cada cosa que se hacía (ya fuera componiendo, escribiendo letras, moviéndose en escena, cantando, gritando, bailando…) era total novedad, es decir, eran los momentos en los que el rock & roll formaba su personalidad, esa que ha producido infinidad de discos, estilos, grupos y nombres que forman parte de la vida de millones de terráqueos.

 

Curiosamente, Eddie Cochran había grabado una canción que trataba de homenajear a aquellos otros tres pioneros (Buddy Holly, Ritchie Valens, Big Bopper) que había muerto en aquel accidente de avión que fue calificado como ‘El día que murió la música’; la canción era ‘Three stars’ (‘Tres estrellas’)…, pero en una de esas burlas del destino, el propio Cochran sufrió otro accidente mortal unos cuantos meses más tarde. Así es, un accidente de coche privó a todo el mundo de un talento musical con inimaginables posibilidades. Estaban de gira por Inglaterra Gene Vincent y Eddie Cochran, y viajaban en taxi de un concierto a otro junto a la novia de Eddie, la compositora Sharon Sheeley (quien escribió para Ricky Nelson y otros) y el manager; el resultando del siniestro fue la muerte de Cochran, la destrucción de la ya machacada pierna derecha de Vincent y las heridas de Sheeley, que sobrevivió sin graves consecuencias.

 

Eddie tenía verdadera obsesión por la música; se cuenta que sus padres hasta le tenían que esconder la guitarra, pues su gran ilusión desde niño fue ser músico profesional. El blues y el country eran los géneros en que más a gusto se encontraba, por lo que cuando irrumpe el rock & roll él ya estaba preparado. Tenía 21 años (quienes lo vieron testimonian que siempre fue un adolescente ilusionado) cuando la muerte lo pilló en aquel taxi. Murió al día siguiente; sobrevivieron su novia, su manager y su colega Gene Vincent, quien arrastró su pierna derecha hasta el fin de sus días, diez años después. Autor sobresaliente, Cochran creó piezas fundamentales como los eternos y mil veces versioneados ‘Summertime blues’, ‘Something else’ o ‘C´mon everybody’, los cuales dieron un tremendo impulso al r & r, aportando nuevas estructuras y mostrando distintos caminos y posibilidades; incluso en el terreno del sonido y la técnica de grabación Eddie proporcionó ideas brillantes y eficaces. Era un fantástico guitarrista, un precursor, un gran innovador cuyos gestos han sido imitados una y otra vez: ¡cuántos han copiado sus poderosos guitarrazos! Y también fue músico de sesión, arreglista y, en fin, un artista capaz de tocar cualquier cosa que sonara. Sería difícil citar grupos y autores del pop y el rock de las décadas posteriores que no estén fuertemente influenciados por Eddie Cochran.

 

Aquel fatal 17 de abril de hace 66 años, una rueda del taxi en el que viajaban reventó, el conductor perdió el control del vehículo y se estrelló contra una farola en Rowden Hill. Hoy hay una placa que marca el lugar. Cochran, quien estaba sentado en el centro del asiento trasero, se arrojó sobre su prometida, Sharon Sheeley, abrazándola para protegerla. Posteriormente, se supo que salió despedido del auto cuando la puerta se abrió de golpe. Entre los que se presentaron en el lugar del accidente se encontraba un joven cadete de policía llamado Dave Harman; él fue quien recuperó la guitarra ‘Gretsch’ de Cochran y, hasta que la familia de Eddie la reclamó, Dave aprendió a tocarla por su cuenta. En 1966, como Dave Dee, se unió al exitoso grupo Dave Dee, Dozy, Beaky, Mick and Tich, que consiguió diez éxitos en el Top 20 del Reino Unido en tan solo dos años.

 

Cuenta la leyenda que un chaval, fascinado por el guitarrista, compositor y cantante estadounidense, iba a ir al siguiente concierto de la gira inglesa de Cochran (el 3 de mayo en el Liverpool Stadium, que se celebró sin Cochran), un chaval llamado George Harrison…, y también cuentan que McCartney convenció a Lennon para entrar a formar parte del nuevo grupo que estaba formando cuando le tocó una de Eddie Cochran. 

 

También se dice que, más o menos a la hora del accidente, salió en Estados Unidos su single ‘Three steps to Heaven’, ‘A tres pasos del cielo’…   

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 8 de abril de 2026

CUANDO DEEP PURPLE SABOTEÓ A UNOS NEÓFITOS AC/DC, Y OTROS CASOS PARECIDOS

 


Resulta increíble que DeepPurple boicoteara a unos novatos AC DC en 1975, pero tal cosa ocurrió


La libertad, el amor, la fraternidad, el buen rollo, la amistad…, son algunos de los temas que el rock & roll ha manejado desde su nacimiento. Sin embargo, se han producido algunos casos en que los celos, los egos o el dinero se han impuesto a cualquier otro sentimiento amistoso o solidario, llevando a la chocante realidad de un grupo de rock saboteando a otro

 

Seguro que ha ocurrido más veces de las que se saben y se cuentan, pero sí están confirmadas ciertas algunas historias de grupos y nombres consagrados, como Deep Purple o Journey, que se valieron de malas artes para torpedear a otros que casi estaban debutando porque los vieron como amenazas a su estatus, o porque sencillamente dejar claro quién era la estrella.

 

Era 1975, los australianos AC/DC tenían nuevo cantante, Bon Scott, y aún se prodigaban en clubes locales. Tras uno de estos conciertos se les presentó la gran oportunidad: una actuación en el Festival Pop de Sunbury, algo parecido a Woodstock pero en australiano, con Deep Purple como cabeza de cartel. Parece que un encontronazo entre un mánager de la banda novata y un técnico de los veteranos derivó en una auténtica  pelea entre bastidores, en la que AC/DC y su equipo se enfrentaron al  equipo técnico y de seguridad de los Purple. En principio se calmó la cosa acordando que la banda más joven actuaría después de los cabezas de cartel, pero… Cuando llegó el momento de actuar, AC/DC descubrió que había desaparecido su equipo de escenario, lo que provocó enfados y enfrentamientos. Finalmente, los australianos se quedaron sin tocar, perdiendo la oportunidad de actuar junto a grandes figuras internacionales y ante miles de personas. Pero en lugar de hundirlos, este episodio impulsó su reputación en el universo del rock. En una entrevista con la Australian Broadcasting Corporation, el guitarrista de AC/DC, Angus Young, recordó: «... al día siguiente sólo se hablaba del incidente en el que AC/DC se había peleado con Deep Purple. Sorprendentemente eso nos proporcionó prestigio y elevó nuestra situación en el ranking del rock».

 

Antes de tener nombre, de sonar por todo el mundo y de que sus pósters decoraran infinitas paredes, Bob Marley & The Wailers fueron invitados a abrir los conciertos de Sly and the Family Stone en una gira en 1973. Los jamaicanos ya habían lanzado internacionalmente su álbum ‘Catch a fire’, pero aún no eran muy conocidos en EE UU. Compartir escenario con el legendario grupo de rock psicodélico, soul y R&B liderado por Sly Stone era una gran oportunidad. Pero tras solo cinco conciertos, la prometedora banda de reggae fue excluida del cartel. El por qué tiene al menos dos versiones. Según algunos, Marley, Peter Tosh y los demás Wailers impresionaron tanto que Sly Stone sintió celos de la calidad y tirón de los recién llegados y exigió sacarlos de la gira. Según otros, el público aún no sabía qué pensar del reggae de los jamaicanos y se quedaba frío ante ellos. En la biografía que publicó Eddie Santiago, ‘Sly: The lives of Sylvester Stewart and Sly Stone’, el mánager de gira de Marley, Lee Jaffee, explicó: “Simplemente tocábamos y el público no reaccionaba, permanecía sentado”. Es difícil de imaginar tal indiferencia. Claro que todo cambió cuando ese mismo año salió ‘Burnin’ con temas como ‘Get up, stand up’ y ‘I shot the sheriff’, que los convirtieron en grandes estrellas.

 

Corría el ya lejano año 1978 cuando Van Halen lanzó un primer y exitoso primer álbum y una gran reputación de conciertos salvajes; además, en sus  filas estaba un extraordinario guitarrista, Eddie Van Halen. Así, fue contratada como banda telonera de Journey en su gira por Estados Unidos. El resultado fue que los teloneros arrasaron con el público noche tras noche. Como admitió Steve Perry, vocalista de Journey en 2020: “Uf, nos daban una paliza cada noche con su irresistible energía… eran imparables”. Pero aquello fue un problema. En unos días Van Halen sufrió el clásico ritual de iniciación del rock. Journey hizo que su equipo técnico cambiara la configuración del sistema de sonido del telonero, arruinando el resultado final y consiguiendo desconcertar a la nueva banda. El bajista de Van Halen, Michael Anthony, explicó que la cosa fue más allá. En una entrevista en ‘Trunk Nation’ dijo: "Journey intentaba echarnos de la gira cada noche con esas jugarretas”. El resultado fue que Van Halen tenían mucho que decir y, en realidad, incluso en aquellos conciertos demostraron que estaban a la altura de cualquier estrella…, o más.    

 

Rick James (muy poco conocido por aquí pero gran vendedor en EE UU con su funk-rock) era la estrella, y Prince el telonero. En 1979 se hicieron todas las faenas que pudieron, cuando el primero acusaba al segundo de no hacer otra cosa que copiarlo: estilo, presencia escénica, desplantes ante el público e incluso su sonido. Cuentan los testigos que estuvieron a punto de llegar a las manos varias veces. Finalmente, Prince (que también se las tuvo con Michael Jackson) superó totalmente a James.

 

The Runaways fue uno de los primeros grupos de rock integrado totalmente por chicas. Y esto fue algo que no gustó a muchos, entre los cuales hubo algunas bandas ya consagradas, como la canadiense Rush. La cantante de ellas, Cherie Curry, recuerda cómo, en 1978 en Detroit, los Rush no dejaban de reírse de ellas estrepitosamente, haciendo gestos que trataban de ridiculizarlas…, e incluso lanzaron un montón de hojas de papel al escenario que, al ser pisadas por las botas de tacón exagerado de las chicas, provocaron más de una caída. Uno de los Rush, el bajista Greddy Lee, dijo que no tenían prejuicios contra ellas por ser chicas, sino porque tocaban “muy mal”…

 

La envidia, los celos y la mala baba existen en todos los ambientes, y el rock no iba a ser excepción.     

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 24 de marzo de 2026

EL DJ MOBY MUESTRA SU NECEDAD AL CALIFICAR DE ‘TRANSFÓBICA’ LA LETRA DE ‘LOLA’ DE THE KINKS, HECHA HACE 56 AÑOS

 

Dave Davis, de The Kinks, rechaza las estúpidas acusaciones de Moby (el calvorota) contra una canción de 1970

 

Hace unos días el Dj y productor neoyorquino Moby declaró al periódico británico The Guardian que no soportaba escuchar la canción ‘Lola’ de The Kinks, pues le parecía “transfóbica”, entre otros calificativos. Es una evidencia del escaso cerebro que demuestran tener las personas que se creen que el pensamiento de hace décadas, siglos o milenios tiene que coincidir con el de hoy, y que hechos, ideas o personas del pasado deberían haber pensado todo como en la actualidad. Un síntoma evidente de pura necedad y engreimiento

 

El tal Moby (quien ha basado sus obras discográficas en ‘samples’, es decir, en la toma trozos de canciones de otros artistas) se ha atrevido a declarar que no soporta ya escuchar la canción ‘Lola’, publicada por The Kinks en 1970, cuya letra califica como “repugnante, transfóbica y tremendamente anticuada”. Dave Davis, hermano del autor de la canción Ray Davis, ha contestado sentirse “profundamente insultado” por esas palabras.

 

La letra de la canción habla de un encuentro entre el protagonista y una persona trans en un bar del Soho londinense, pero en ningún caso contiene palabras despectivas o de rechazo. Algunos de sus versos dicen: “Ella se acercó a mí y me pidió que bailara, le pregunté su nombre y con voz oscura me respondió Lola (…) No soy el tipo más fuerte, pero cuando me apretó casi me rompe la columna (…) No soy tonto pero no puedo comprender por qué caminaba como una mujer y hablaba como un hombre (…) Me sentó en sus rodillas y me dijo ¿no vendrás a casa conmigo? (…) Cuando la miré a los ojos casi me enamoro de mi Lola (…) Los niños serán niñas y las niñas niños. Es un mundo confuso excepto Lola (…) Nunca había besado a una mujer, pero Lola sonrió y me tomó de la mano”. ¿Es posible encontrar fobias en esa atrevida letra hecha hace más de medio siglo o sólo sorpresa?

 

Ray Davis siempre explicó que se había inspirado en las interacciones, encuentros, conversaciones y muchas horas compartidas con personas trans y ‘queer’. De hecho, The Kinks fue acompañado en varias de sus giras por el grupo The Cockettes, una compañía teatral vanguardista, hippy, libertaria, sicodélica y muy ‘queer’, liderada por Hibiscus, artista multidisciplinar que, según se afirma, fue quien inspiró el ‘glam rock’ en Bowie y los otros. Dave Davis recordó como compartieron muchas horas con ellos, a los que apreciaban y con los que se divertían mucho. “¿Por qué este tipo (Moby) nos insulta de modo tan grosero y falso?”, dijo Dave.

 

Es más, la cantante trans Jane County (que liderara el grupo punk-glam Wayne County & The Electric Chairs en 1977) señaló: “Lola es una canción que rompió barreras y sacó a la luz un tema que era tabú. Fue una canción que, para mí, rompió el hielo. Cuando la escuché me emocioné y me asombré que fuera escrita entonces. Siendo yo una persona trans, siempre será una canción muy especial para mí”. Es decir, a un icono trans le encantó la canción y ahora viene alguien a ofenderse en nombre de los interesados…

 

A ello podría añadirse que sólo los más necios utilizan ideología e incluso palabras del presente para referirse a ideas y personas del pasado. Ese Moby (que demuestra tener en su cabeza tantas neuronas como pelos) es el típico engreído que se siente dueño de la única forma de pensar aceptable, de los que calificaría a Shakespeare de racista y machista por su obra ‘Otelo, el moro de Venecia’, o a Julio César de imperialista, o a Cristóbal Colón de traidor por no avisar por whatsapp de su llegada a América.

 

En realidad, ‘Lola’ no fue en absoluto algo “retrógrado y transfóbico”, sino todo un desafío, un atrevimiento impensable en aquel final de los años sesenta, una canción que se enfrentó al pensamiento de su época y que se aventuró por donde nadie había osado.      

 

Lo que sí ha quedado patente es que la sandez total impera en la forma de ‘pensar’ del tal Moby… y de tantos otros incapaces de entender que las ideas y mentalidades avanzan, evolucionan. Igual que la tecnología.

 

CARLOS DEL RIEGO