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jueves, 2 de enero de 2025

“LOS HIELOS DE LOS POLOS SOLO SE FUNDEN EN LOS MODELOS DE ORDENADOR”

 


Los hielos árticos, unos 4.5 millones de kilómetros cuadrados, apenas han variado en casi 20 años

 

En los últimos años han aumentado las asociaciones y declaraciones de científicos que cuestionan la ‘emergencia climática’. El año pasado fueron 1609 científicos los que negaron tal emergencia en un documento firmado por expertos de diversas disciplinas, y también hace unos cuantos meses que nació la Asociación de Realistas Climáticos, que cuestiona la falta de rigor de las proyecciones de ordenador. Muy pocos periódicos dan cuenta de esto

 

Esa asociación, ARC, la integran especialistas como meteorólogos, climátólogos, geólogos…, pero también académicos, científicos de otras ramas de la ciencia, intelectuales y gentes de la cultura que hacen más caso a las pruebas y evidencias científicas que a los modelos y previsiones de ordenador, a la ciencia antes que a la ideología.

 

El alarmismo climático se ha instalado en el pensamiento y en la convicción de gran parte de la sociedad occidental (seguro que en zonas deprimidas del planeta no existe tal preocupación), agitado por ciertas ideologías y con el trasfondo de gran cantidad de empresas y corporaciones que ya están haciendo su agosto. Así, el catastrofismo, el alarmismo y el tratar de atemorizar siempre tienen eco en todos los medios, mientras que la discrepancia basada en pruebas es casi siempre ocultada.

 

Es absolutamente cierto que ninguna de las profecías catastrofistas que se vienen haciendo desde hace más de cuatro décadas se ha cumplido una vez que llegó el momento predicho. Una de las que vienen repitiéndose desde los años ochenta del siglo pasado es la de la fusión de los hielos polares con el consiguiente aumento del nivel del mar; claro que cada vez que se cumple el plazo ponen otro para años más tarde… sin que gran parte del personal lo ponga en duda ni sospeche de los profetas.

 

El problema es que las predicciones y los augurios de fusión de los hielos árticos (que invariablemente no se cumplen) se basan siempre en modelos de ordenador, y éste presenta unas conclusiones basadas en los datos introducidos, que básicamente se reducen a uno: el aumento del CO2. Pero parece más que demostrado científicamente que factores como la actividad solar (erupciones, tormentas), las corrientes oceánicas (el Niño, Benguela, el Golfo), los grandes movimientos de masas de aire, las erupciones volcánicas masivas…, tienen efectos determinantes sobre el clima y sobre los hielos polares; por no hablar de la variabilidad climática natural: glaciaciones y períodos interglaciales. El ordenador trabaja con un modelo lineal: más CO2 es más calor y es igual a fusión del hielo; sin embargo la cosa, el clima, es mucho más complicado que un simple dos y dos. El caso es que factores tan determinantes como estos no se puede añadir a la ecuación, porque no se sabe cuándo se producen, cuál es su intensidad, cuánto duran…, de modo que la conclusión del ordenador es siempre incorrecta, mentirosa, aunque hay quien la usa para meter miedo y para ganar un montón de pasta.

 

Y así han conseguido convencer, preocupar y aterrorizar a millones de personas. Pero afortunadamente aumenta el número de científicos e intelectuales que hacen más caso a las pruebas y los datos que a la ideología y los modelos lineales de ordenador. Es curioso cómo dieron la fecha de la desaparición de los hielos polares antes del año 2000, luego en 2008, 2014, 2016…, ahora anuncian que para 2030… y habrá quien se lo trague.

 

Por todo, la mencionada Asociación de Realistas Climáticos concluye en su informe que “los hielos árticos solamente se derriten en los modelos y proyecciones de los ordenadores y nunca en la realidad”, la cual desmiente invariablemente al ordenador y a quienes aprovechan la mentira.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 10 de diciembre de 2023

CAMBIOS EN EL CLIMA PRODUCIDOS POR VOLCANES EN LOS ÚLTIMOS SIGLOS

 


La erupción del volcán submarino Hunga Tonga, a comienzos de 2022, producirá cambios significarivos en el clima, incluyendo un calentamiento en los próximos cinco años.

 

No hay día en que la prensa de todo el mundo no alerte de inminentes catástrofes climáticas. Sigue instalada en las sociedades occidentales la idea de que la acción humana es la causante principal de los cambios en el clima, pero empiezan a ser muchos los que tienen dudas y los que están convencidos de que la mano del hombre no tiene tanto que ver, incluyendo miles de científicos y especialistas. El año pasado entró en erupción el volcán Hunga Tonga, afectando de modo muy significativo al clima de la Tierra. Y lo mismo ha sucedido con otros volcanes en los últimos siglos

 

En enero de 2022 erupcionó el volcán submarino Hunga Tonga (situado en mitad del Pacífico, en la Polinesia), vertiendo a la atmósfera cantidades inimaginables de materiales, polvo y gases. Tras haber investigado sus efectos, los especialistas concluyeron que ha sido la mayor erupción en el planeta en los últimos siglos y una de las más grandes explosiones de que se tiene noticia. De hecho, sus efectos se notarán durante años. Envió escombros sólidos hasta casi 50 kilómetros de altura junto a dióxidos de azufre y carbono, cenizas y unos 150.000 millones de litros (150 millones de toneladas) de vapor de agua, lo cual potencia el efecto invernadero, ya que el vapor estará ahí durante años. Como consecuencia de la erupción del Hunga Tonga, según los investigadores de Nature y National Geografic, el clima de todo el planeta experimentará un calentamiento significativo (con temperaturas inusualmente elevadas) durante los próximos cinco años, al menos. Asimismo, la capa de ozono sufrirá una notable disminución.

 

Realmente los volcanes emiten en muy poco tiempo muchos más gases contaminantes que las actividades humanas en años. Se tienen noticias precisas de otras erupciones catastróficas sucedidas en los últimos siglos. Por ejemplo la del volcán indonesio Tambora en 1815. Se ha estimado que la explosión de este monstruo liberó tanta energía como la equivalente a un millón de bombas atómicas como la de Hiroshima; murieron como consecuencia directa casi cien mil personas; el cielo quedó cubierto por miles de millones de toneladas de polvo, cenizas y gas, hasta oscurecer el sol en gran parte del planeta; la temperatura en todo el hemisferio norte descendió unos cinco grados, perdiéndose las cosechas y provocando hambrunas en todo el mundo; hubo nevadas de metros durante el verano siguiente desde París hasta las llanuras centrales de Norteamérica. Por ello, el año 1816 es conocido como el año sin verano.

 

La del Krakatoa (que hasta su erupción era una montaña, no un volcán) es otra de las erupciones recientes (1883) que pueden considerarse catastróficas. Provocó olas de hasta treinta metros de altura que arrasaron todas las costas que tocaron. Vertió a la atmósfera 18.000 metros cúbicos de materiales, y sus cenizas cubrieron una extensión de casi un millón de kilómetros cuadrados (el doble que España). Murieron casi en el acto unas 35.000 personas, y la nube que se formó cubrió casi la totalidad del planeta, con lo que alteró de forma más que notable el clima global.

 

También ha quedado noticia de la ola de calor que asoló Europa Central durante el año 1132; baste señalar que el río Rin se secó completamente. Por el contrario, en el invierno de 1709 hizo tanto frío que se helaron los canales de Venecia; y se sabe que el Nilo se congeló completamente al menos dos veces en los últimos milenios, en 829 y en 1010. 

 

En fin, la explosión del Hunga Tonga (según especialistas y climatólogos) alterará el clima de todo el planeta y lo calentará durante los próximos años, e igualmente perjudicará notablemente a la capa de ozono.

 

Por mucho que la actividad humana perjudique al medio ambiente, la propia Naturaleza se encarga de explicar, de vez en cuando, que el hombre es nada comparado con lo que ocurre cuando esa Naturaleza explota.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

viernes, 22 de septiembre de 2023

EL ETERNO DEBATE SOBRE LA EXISTENCIA DE VIDA TECNOLÓGICA EXTRATERRESTRE Y SI YA NOS HAN VISITADO

 


 Asombra que haya quien se trague trolas como esta

Se trata de un tema fascinante, atractivo, misterioso y que nunca pierde actualidad. Y como quiera que jamás se ha vislumbrado el mínimo indicio razonable acerca de la existencia de inteligencia extraterrestre, la cosa da para mucho debate, especulación e imaginación, y para mucho vaticinio y fantasía

 

Desde hace años no hay día que los medios de comunicación no publiquen noticias ‘sensacionales’ (aparentemente) sobre el hallazgo de nuevas ‘pruebas’ que ‘demuestran’ la existencia de extraterrestres y, por tanto, la de vida inteligente lejos de la Tierra. Recientemente en el Parlamento Mexicano se mostraron las momias de dos extraterrestres (parecidas al Sr. Burns de Los Simpsons); cabe preguntarse por qué se presentaron ahí en lugar de en un laboratorio o universidad y por qué no fueron científicos o astrónomos los que lo explicaron. Se habla de señales y ondas que llegan del espacio, planetas que podrían albergar vida y otros ‘datos’ que, en manos de charlatanes como el tal Avi Loeb, se dan por pruebas aunque no pasan de suposiciones, conjeturas o profecías. Y en éstas están embarcados profanos y científicos. Eso sí, llama la atención la cantidad de especialistas en el Cosmos (y de la población en general) que creen en la existencia de vida e incluso de inteligencia en incontables planetas aun sin pruebas. Así, expertos en la materia exigen pruebas concluyentes en otras cuestiones, mientras en esta se conforman con posibilidades estadísticas, supuestos teóricos o conclusiones que parten de hipótesis indemostradas y, de momento, indemostrables.

 

Según varios estudios, se estima que la Vía Láctea podría albergar 78 millones de civilizaciones inteligentes; es más, afirman que antes de 1.500 años algunas de ellas se habrán puesto en contacto con nosotros…, claro que para entonces no quedará ninguno de los presentes para comprobarlo; en fin, estos no predecirían a las 5,30 horas que dentro de media hora serán las 6. No pocos cosmólogos sostienen con rotundidad que es totalmente imposible que no haya más planetas que alberguen vida superior, o sea, inteligencia tecnológica. Incluso el famoso Stephen Hawking (de quien algunos de sus colegas dicen que su enfermedad le dio mucha más proyección que a otros mucho más capacitados) se atrevió a dar por cierta la existencia de vida racional fuera del sistema solar sin contar con el menor atisbo de huella de indicio de prueba.

 

Y tampoco faltan ‘sabios’ que afirman que se sabe con gran aproximación el número de estrellas que hay en el universo…, a pesar de que los mejores telescopios no han visto más allá de unos 13.500 millones de años luz, lo que quiere decir que no saben qué hay más allá. Se acepta la teoría del Big Bang a pesar de su indemostrabilidad; de hecho, no hay nada más acientífico que el Big Bang (modelo propuesto por un cura), el cual afirma que todos los objetos del universo salieron de la nada…, algo absolutamente incompatible con la esencia de la ciencia (salvo que ésta acepte la existencia de milagros). Es decir, hay astrónomos que especulan mucho pero prueban nada.

 

Lo que es una evidencia es que, de momento, no hay ninguna certeza irrefutable de la existencia de seres inteligentes si no es en el tercer planeta del sistema solar. Y por ello, hablar de millones de civilizaciones en esta galaxia y afirmar que antes de milenio y medio tendremos noticias de ellos sin la mínima prueba se acerca bastante a la adivinación y la futurología; de hecho, cuando un científico lanza predicciones y profecías, o sea, oficia de futurólogo, se  convierte en charlatán de feria. También se dice que, estadísticamente, tiene que haber más vida inteligente en el universo; es posible e incluso probable, pero ¿quién sabe?, tal vez la especie humana esté destinada a ir colonizando planetas, sistemas y galaxias a lo largo de miles de millones de años…, algo parecido a lo que hizo el homo sapiens, que desde el este de África alcanzó todos los rincones del planeta.

 

Y otra cosa que llama poderosamente la atención. Gran parte de la comunidad científica y de la población mundial están convencidos de que nos visitan y nos han visitado naves y seres de lejanas galaxias. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿han venido de tan lejos para jugar al escondite?; todos los ‘avistamientos’ han sido fugaces y las fotos e imágenes muy borrosas e imprecisas, lo cual quiere decir que los aliens se dejan ver un instante y desaparecen, se muestran un poquito y se van, ahora me ves y ahora desaparezco…, o sea, ¿han recorrido distancias inimaginables para dejarse ver un segundo y rápidamente volverse invisibles? Si hicieran ese viaje habría dos posibilidades: una, que se mostraran en son de paz o en son de guerra, pero haciéndose visibles; y dos, que solo pretendieran observarnos sin que nos enteráramos, en cuyo caso seguro que tendrían tecnología suficiente para estar a nuestro lado sin que tuviéramos la más leve sospecha. Por eso se antojan ridículos los avistamientos, fotos o grabaciones en las que se atisba fugazmente un objeto en el cielo y se concluye que es una nave extraterrestre…, la cual ha venido a jugar al escondite, pues se deja ver un instante y luego desaparece.

 

Es una certeza absoluta que a la luz de los conocimientos actuales es imposible afirmar con una base científica sólida que existan seres inteligentes lejos de aquí. Lo cual no quiere decir que no existan…    

 

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 31 de agosto de 2023

MÁS DE 1600 CIENTÍFICOS CUESTIONAN LA ‘CRISIS CLIMÁTICA’ Y SUS PREDICCIONES

 


Gran parte de la población mundial sigue creyéndose las profecías de los futurólogos del clima a pesar de que nunca se han hecho realidad

 

Los cambios bruscos de las condiciones climáticas están llevando a muchos ciudadanos a atribuirlos al cambio climático. Pero un gran colectivo de científicos, incluyendo dos premios nobel, afirman que esa creencia es eso, creencia, ideología, y nada tiene que ver con la ciencia climática. Así, niegan el relato de que el calentamiento global tenga que ver con un aumento de huracanes, sequías, olas de calor, inundaciones o desastres naturales en general. Los científicos en cuestión afirman que “La ciencia del clima se ha convertido en un asunto basado en creencias"

 

El clima siempre ha estado en perpetuo cambio; en realidad clima es cambio. Cierto que la industrialización y la acción humana ha elevado mucho más de lo razonable la contaminación del aire, tierras y aguas, pero de eso al cambio climático originado por el hombre hay mucho trecho. Y peor aún es la politización y polarización ideológica, la ‘doctrina indiscutible’ del cambio climático que se quiere imponer. Por ello, gran parte de la población y no pocos especialistas climáticos han puesto en duda abundantes afirmaciones sin base científica y, por supuesto, las predicciones apocalípticas.

 

Así piensan 1609 científicos y expertos de todo el mundo que firmaron una declaración en la que rechazan la idea de que exista una emergencia climática y en la que, igualmente, exigen que la política y la ideología salgan de esta cuestión exclusivamente científica. “No hay ninguna emergencia climática. Por tanto, no hay motivo de pánico ni alarma”, concluye el escrito publicado este mes de agosto por el Global Climate Intelligence Group.

 

En el documento afirman que el dióxido de carbono es “imprescindible” para la vida en la Tierra y “favorece a la naturaleza”, permite el crecimiento de la biomasa vegetal y aumenta la eficacia de los cultivos. Por ello, señalan que “los modelos climáticos exageran el impacto de los gases de efecto invernadero”.

Dos de los firmantes, dos premios nobel, el físico John Francis Clauser de EE. UU. y el noruego-estadounidense Ivan Giaever, descartan también que el calentamiento global esté relacionado con un aumento de desastres naturales, pues “no hay evidencia estadística” que respalde esta creencia. Y afirman con rotundidad: “La ciencia del clima debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. Los científicos deberían abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deberían explicar con sinceridad los costes reales y los beneficios reales de sus medidas”. Es más,  sostienen que el calentamiento está siendo “mucho más lento” de lo previsto por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Y el mencionado Nobel de Física Clausser ha denunciado: “La ciencia climática acientífica ha producido metástasis hasta convertirse en una pseudociencia periodística que busca el impacto masivo. No existe una verdadera crisis climática, sino un relato promovido y divulgado por el marketing de las multinacionales, por políticos, periodistas, agencias gubernamentales, organizaciones ecologistas”.

 

También recuerda el documento suscrito por esos 1609 científicos las equivocadísimas profecías de los ‘popes’ del cambio climático, pero sólo las recientes. Así la de Al Gore (Nobel junto al comité del clima de la ONU en 2007 por un documental), quien al presentar la película un año antes vaticinó: “Nos quedan diez años para tomar medidas drásticas respecto a nuestras emisiones de dióxido de carbono o el mundo llegará a un punto de no retorno”. Se ha cumplido el plazo pero no la profecía.

 

La en otro momento emblema del dogma climático Greta Thunberg sentenció en marzo de 2018, citando a un “célebre científico” (aunque no dijo quién): “El cambio climático acabará con toda la humanidad si en menos de cinco años no dejamos de quemar combustibles fósiles”. Cumplido el plazo, no la predicción.

 

Menos famosos, aunque no menos equivocados (si no malintencionados), fueron los casos de Mostafa Tolba, ex director del programa ambiental de la ONU, quien se creyó futurólogo al decir en 1982: “Si el mundo no cambia de rumbo, se enfrentará a una catástrofe ambiental que provocaría una devastación total e irreversible, como un holocausto nuclear, hacia el año 2000”. Y finalmente James Hansen, director del Instituto Goddard de Ciencias Espaciales de la NASA, quien predijo en 2008 que “dentro de cinco a diez años el Ártico se quedará sin hielo durante los verano”.

 

Los plazos se cumplen sobradamente pero no las adivinaciones y vaticinios de los profetas climáticos. ¿De verdad hay aun criaturas que, a pesar de todo, se tragan las trolas y los augurios de estos videntes?

 

¿Quién es el negacionista?, ¿el que no cree en adivinos ni en futurología o el que niega la evidencia y se traga las profecías aunque nunca se cumplan?     

 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 24 de mayo de 2023

CÓMO ASIMOV PREDIJO LOS PROBLEMAS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN 1941

 


Es inquietante pensar que un día la inteligencia artificial tome conciencia de sí misma y decida por sí misma

Cada día se ofrecen nuevas posibilidades y avances en torno a la IA, la inteligencia artificial, pero también cada día se ponen sobre la mesa dudas, problemas y posibles  controversias que plantea el uso de esta tecnología. El gran escritor Isaac Asimov previno muchas de las cuestiones que hoy se cuestionan sobre la IA en su cuento ‘Razón’, escrito en 1941  

El Premio Nobel de Literatura chino Mo Yan reconoció hace unos días que había utilizado el sistema ‘Chat GPT’ para escribir un discurso en el homenaje a otro escritor; metió en el sistema unas cuantas palabras clave y la máquina le elaboró un texto que la audiencia aplaudió con entusiasmo. Además, puede pedirse a la máquina que el discurso (examen, trabajo, declaración, artículo, tesis, libro) muestre un tono agresivo o amable, erudito o popular, serio o divertido… El resultado es casi imposible de diferenciar del escrito por una persona. 

Es solo una de las muchísimas posibilidades que ofrece la Inteligencia Artificial. Por ejemplo, últimamente se han ‘grabado’ canciones con la voz de cantantes muertos (Freddie Mercury, Kurt Cobain), aunque en este caso cualquier experto podrá echar en falta matices tan humanos como las inflexiones de voz o las modulaciones propias de cada artista, es decir, se nota la ausencia de eso que se llama pasión. Igualmente, esta tecnología permite elaborar vídeos, fotos o audios falsos verdaderamente difíciles de desenmascarar (en unos años será imposible diferenciar lo auténtico de lo fraudulento); y con estos trabajitos se podrían inundar correos electrónicos y redes sociales, de manera que el muñidor conseguiría expandir el bulo, la difamación, la duda, la confusión. Piénsese qué podría pasar con la puesta en práctica de un plan de este tipo en una campaña electora o de desprestigio o en la bolsa … 

Y la cosa puede empeorar si se permite que sean las propias máquinas las que tomen decisiones. Por ejemplo un dron bélico, un arma totalmente autónoma que toma la opción de disparar porque calcula que el objetivo a conseguir justifica los daños colaterales por muchas bajas de civiles que se produzcan. 

El gran escritor Isaac Asimov ya reflexionó sobre el asunto y problemática de la inteligencia artificial (aunque no le llamara así) en su cuento ‘Razón’, escrito en 1941 e incluido en su afamada obra ‘Yo robot’. La historia en pocas palabras es: Dos ingenieros están al mando de una estación espacial con la ayuda de un robot súper inteligente y otros que están conectados a éste. La misión es recibir un potentísimo flujo solar (procedente de una erupción) y enviarlo a una estación receptora en la Tierra, donde se almacenaría una cantidad ingente de energía; el problema es que todo debe hacerse con absoluta precisión, puesto que una milésima de micra de error en el ángulo de desvío o cualquier descoordinación causarían una catástrofe con miles de muertos. Cuando se acerca el momento clave, el robot jefe (llamado QT 1) encierra a los humanos y no hace caso a sus órdenes de que los libere para tomar parte en la operación. QT 1 y sus ayudantes llevan a cabo la maniobra con total perfección. Entonces liberan a los dos ingenieros y les explican que el factor humano incluye la posibilidad de error, mientras que la inteligencia del robot no concibe el fallo, como ha demostrado. Por eso dejaron al margen a los hombres, porque con sus dudas, sus opiniones o su moralidad podrían poner en peligro la misión, así que QT 1 decidió que era aceptable desobedecer al hombre y asumir él mismo el poder de decisión. La narración tiene mucha más miga, muchísima más, como todas las que escribió Asimov sobre robots con las tres ‘Leyes de la robótica’ impresas, esas que el propio autor inventó. 

Lo que se deduce del cuento que ideó el escritor ruso-estadounidense hace más de ochenta años es que la inteligencia artificial puede llegar a decidir por sí misma, puede estimar qué es lo mejor para la mayoría y que y quién puede ser sacrificable, es decir, sin frenos morales su objetivo justifica los medios que utilice para lograrlo. De momento la cosa no está tan a avanzada, ¿o sí? Por otro lado, seguro que la IA traerá también aplicaciones beneficiosas, seguro. 

En todo caso, al paso que va, la inteligencia artificial puede llegar a tomar conciencia de sí misma (“Existo puesto que pienso”, dice QT 1), lo que plantea escenarios absolutamente imprevisibles. E inquietantes. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 20 de julio de 2022

LAS PROFECÍAS CLIMÁTICAS DE CIENTÍFCOS Y EXPERTOS JAMÁS SE CUMPLEN

 


Los adivinos climáticos predicen algo parecido a esto desde que empezó a hablarse de medio ambiente, pero nunca se ha cumplido ni una de sus profecías

Casi cada día aparece en los medios y redes sociales algún científico, un experto climatólogo o un especialista medioambiental anunciando graves catástrofes a unos pocos años vista. Como hacían hace siglos los profetas del apocalipsis, los estudiosos que se creen futurólogos predicen y auguran calamidades sin fin en todo el planeta, y ello a pesar de que todos los vaticinios hechos hasta la fecha se han revelado falsos, fraudes, mentiras

Nadie niega la contaminación del aire, tierras y aguas y, sin embargo, resulta difícil creerse todo lo que dicen las ‘voces autorizadas’ cuando tratan de predecir lo que ocurrirá dentro de unos años, muchos o pocos. La experiencia dice que no dan una, que cada vaticinio se convierte en una paparrucha, en una mentira, cuando se llega a la fecha indicada. La lista de embustes de científicos y expertos es casi ilimitada, por lo que resulta incomprensible que, a pesar de sus falsas predicciones, nadie les pida explicaciones; igualmente, la prensa que divulga las apocalípticas profecías con grandes titulares nunca dedica el mismo espacio a desdecirse.    

En fecha tan temprana como el 17 de noviembre de 1967, el diario Salt Lake Tribune tituló ‘Hambruna terrible en 1975’. En el texto explican que “según afirman biólogos de la Stanford University ya es demasiado tarde para el mundo para evitar un largo período de hambre, con su punto más destructivo y catastrófico en 1975”. De tal estupidez nadie dijo nada en 1975.

Un par de años después, el 10 de agosto del 69, el New York Times amenazó: ‘Todos desapareceremos en una nube de vapor azul en 1989’. La noticia se basaba en la afirmación del doctor Paul Ehrlig: “Todos desapareceremos en una gran nube de vapor azul en 20 años”. Buen arranque para una de serie Z.

También hubo quien pronosticó hambrunas letales. El Redlands Daily Facts publicó el 6 de octubre de 1970: ‘Estados Unidos padecerá racionamiento de agua en 1974, y racionamiento de alimentos en 1980'. Así lo anunció un reputado ecologista, el mencionado Ehrlig, quien avanzó que “La vida en el mar desaparecerá en menos de una década”. ¿Qué pensará cuando llega la fecha indicada y no se cumple su augurio?

 

A día de hoy el calentamiento global es una de las grandes preocupaciones, pero hace unas décadas era lo contrario: una próxima edad de hielo.

El Boston Globe proclamó el 16 de abril de 1970: ‘Los científicos predicen una edad de hielo a comienzos del siglo XXI’. El ‘experto James P. Lodge vaticinaba: “La polución del aire bloqueará el sol y se producirá una edad de hielo en el primer tercio del siglo XXI”, y también adivinó que “La demanda de agua secará los ríos y las aguas continentales”.

‘Se nos viene una edad de hielo’, tituló Washington Post el 9 de julio de 1971. El doctor S. I. Rassol, de la Columbia University, daba más datos: “En los próximos 50 años las partículas que dejan en la atmósfera los combustibles fósiles harán de pantalla que no dejará pasar los rayos del sol, con lo que la temperatura caerá hasta que nos veamos inmersos en una edad de hielo”.

El inglés The Guardian, en enero de 1974, insistía en la temida y próxima edad de hielo basándose en los informes e indicios que enviaban “Los satélites espaciales, que advierten del cambio del clima hacia una edad de hielo en el hemisferio norte”.

La Brown University pronosticó en 1971 una edad de hielo para 2070. El climatólogo Stehpen Sneider dijo en New York Times Book Review, el 18 de julio de 1976, que “el enfriamiento es ya inevitable”. El mismo diario neoyorquino amenazaba el 5 de enero de 1978: “Sin final a la vista la tendencia hacia el enfriamiento, que llegará en 30 años”.

Otros oráculos pronosticaban diversos tipos de calamidades para el futuro del planeta y sus habitantes. La NASA publicó en 1974: “El agotamiento del ozono ya es una serio peligro para la vida” (dice agotamiento, no agujero en la capa de ozono).

Según presagiaba France Press el 26 de septiembre de 1988, “Las Islas Maldivas estarán completamente bajo el agua en 30 años”; algo parecido se dijo de grandes áreas de ciudades como Barcelona o Benidorm… La agencia Associated Press amenazó el 30 de junio de 1989 con “Mares crecientes que 'borrarán' naciones en el año 2000”. Según The Independent, el 20 de marzo de 2000, “Los niños no sabrán qué es la nieve”. Y The Guardian decía el 21 de febrero de 2004: “Hambruna global en 10 años”.

Las profecías y adivinaciones, los augures y futurólogos vienen manipulando, engañando y burlándose del personal desde hace milenios, a pesar de lo cual siempre hay quien esté dispuesto a predecir el futuro, y cuando comprueba lo equivocado de su profecía, ya lo ha olvidado.

Personajes de gran fama también se han lanzado al mundo de la adivinación aprovechando la repercusión que tienen sus declaraciones. En 2008 el mamotreto de Al Gore advierte de que el Ártico se quedará sin hielo en 2013; después dijo que sería en 2014, luego la Nasa que en 2015, y la US Navy que para 2016. El príncipe Carlos de Inglaterra, en 2009: “solo quedan 8 años para salvar el planeta”. Otro que tal, Gordon Brown, primer ministro de Inglaterra en 2009, previó que quedaban “50 días para salvar al planeta de la catástrofe”.

Tonto sería ignorar o menospreciar los problemas de contaminación que sufre la Tierra, pero mucho más tonto es tragarse las trolas y presagios de los ‘científicos y expertos medioambientales’ convertidos en futurólogos. A los gobiernos y organismos poderosos les viene muy bien eso de amenazar y meter el miedo en el cuerpo a la población, puesto que son pretextos para arrebatar libertades, para controlar, para tener a todo el mundo bajo su yugo.

Hay que desconfiar de los que se creen adivinos aunque sean científicos.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 13 de abril de 2022

EN SÓLO 200.000 AÑOS EL SER HUMANO PASÓ DE ANIMAL EN LA NATURALEZA A VIAJAR POR EL ESPACIO

 


Una de las primeras veces que el Hombre se pintó a sí mismo, mostrando así su pensamiento simbólico, a pesar de que aun (hace unos 13.000 años) era un animal más en la naturaleza.

Ante guerra, violencia y crimen la mente de la persona suele tender al pesimismo, que se expresa con frases como ‘¿a dónde va el mundo?’ o ‘si es que no aprendemos’. Sin embargo, es innegable el avance tanto en ciencia y técnica como en pensamiento que viene protagonizando el ser humano desde que apareció, muy lentamente al principio pero cada vez más deprisa. Lo que parece mucho tiempo, en la escala geológica de la tierra es un parpadeo

Sólo hace unos 200.000 años que el homo sapiens, única especie viva del género homo, pisa la tierra. Pudiera parecer mucho, pero comparado con la historia de la tierra es un instante; además, las especies suelen existir entre dos y tres millones de años antes de extinguirse (hay excepciones, como los tiburones, que llevan unos trescientos millones de años nadando). Aquellos remotos individuos no tenían grandes garras, colmillos o cuernos, ni eran rápidos ni fuertes, y aunque contaban con la inteligencia, tenían que aprender a sacarle partido, pues apenas habían empezado a obtener ventajas, como el dominio del fuego, la fabricación de herramientas de piedra y, sobre todo, el incipiente lenguaje (que sólo incluiría unas cuantas palabras de objetos básicos, y cada grupo tendría el suyo).

Durante los siguientes 190.000 años (más o menos) el ser humano fue un animal más incorporado a la naturaleza, con sus presas y sus depredadores, con su hábitat, su nicho ecológico y sus competidores, pues existían otras especies del género homo. Tenía la inteligencia, sí, pero también todo por imaginar y por hacer, era como un recién nacido, que tiene potencial pero ni siquiera lo sabe. Fue avanzado en tecnología de armas (el arco, la primera máquina), herramientas, vivienda… y poco a poco fue apareciendo el pensamiento simbólico e incluso el sentimiento de trascendencia, como demuestran el arte rupestre o los enterramientos con objetos representativos que van más allá de lo puramente animal.

Hace unos diez mil años el hombre ya domina su entorno lo suficiente para no depender de lo que la naturaleza da, es decir, aprende a cultivar y a estabular animales, con lo que se asienta cerca de sus posesiones, así que también empieza a construir en piedra. Con el paso de los milenios van apareciendo nuevos conceptos como propiedad, sociedad, ciudad, autoridad… Y hace unos cinco mil años, en Mesopotamia, y con el fin de saber cuánto y quién había pagado impuestos al templo y al palacio, alguien ‘inventó’ la escritura. Casi al mismo tiempo en el mismo lugar otro inventó la rueda y el carro. Y poco a poco las armas, utensilios y herramientas dejan de fabricarse en piedra y se pasa al uso del metal. Hacia el año dos mil antes de Cristo (también en Mesopotamia), aprovechando que el invento de la escritura se extendía imparable, algunos reyes promulgan las primeras legislaciones de que se tiene noticia, los primeros códigos morales que afectan a la persona, los más remotos antecedentes de conceptos como el derecho de la persona.

En definitiva, el ser humano ha necesitado unos 196.000 años para poder pensar y divulgar las primeras normas, obligaciones y derechos. Y como viene siendo habitual desde los primeros pasos, cada avance posibilita otros y cada vez más rápidamente. Es decir, desde la aparición del primer código de leyes, los avances en el terreno del pensamiento se han sucedido mucho más deprisa, del mismo modo que ha ocurrido con los avances en tecnología, medicina o transportes. Hasta que a mediados del siglo XX se redactan y socializan los Derechos Humanos (con antecedente en las ‘verdades evidentes’ que se mencionan en la Declaración de Independencia de EEUU en 1776).

Dos mil siglos ha necesitado homo sapiens para llegar a esa base legislativa que, al menos teóricamente, todo el mundo acepta. Desde la perspectiva del individuo ha sido un largo viaje que partió de cero. Pero es evidente que con cada paso, con cada siglo, todo ha ido mejorando para la persona; cierto que se han producido retrocesos y que siempre ha habido y seguirá habiendo injusticias y quien tenga menos humanidad que aquellos homo de hace doscientos mil años, pero es innegable que la mayoría de la población vive mejor y disfruta de más medios, más derechos y libertades que nunca.

A pesar de todo, cuando suceden guerras y calamidades se escuchan frases como ‘¡que paren el mundo que me bajo!’ o ‘estamos peor que nunca’ o ‘es que no aprendemos, tropezamos una y otra vez en la misma piedra’. Sin embargo, parece más saludable abrir la perspectiva y entender que sí, que hay y habrá unos pocos sin escrúpulos y con mala intención para amargar a los demás, pero eso no quiere decir que ‘vamos patrás’ ni que ‘no tenemos arreglo’, pues la mayor parte de la población es razonablemente decente y razonablemente respeta las normas.

Hace 200.000 años el ser humano no era más que un animal más compitiendo en la naturaleza. Sus descendientes, desde entonces, nunca dejaron de buscar la mejora de su pensamiento, cultura, tecnología o esperanza de vida. Habrá calamidades originadas por la mano humana (la que puede matar y salvar), pero siempre serán contrarias a la tendencia general.

(A Juan José del Riego Fernández, 1927-2022)

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 3 de marzo de 2022

LOS POLÍTICOS SON LOS CAUSANTES DE LAS MAYORES MATANZAS DE LA HISTORIA. PUTIN ES OTRO EJEMPLO

 


Personalidades gemelas

Nadie se atreverá a discutir que las más espantosas masacres, degollinas y hecatombes de la Historia han sido provocadas y perpetradas por políticos. El actual delirio megalómano del dueño de Rusia, Putin, es otra muestra de la vileza, perversión y egoísmo que conlleva la actividad política. Es por ello urgente acabar con la figura del político, ya que hasta que no desaparezca ese personaje no desaparecerá la amenaza de la guerra y las grandes matanzas

Según el militar prusiano Clausewitz (que fue un historiador, teórico y experto en todo lo concerniente a la guerra) “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, e insistía en esa idea al subrayar que “La guerra es un acto político”, acertadas y lúcidas afirmaciones que nunca dejan de confirmarse. En el siglo XX los ejemplos de los políticos que llevan a sus ciudadanos a matarse con los vecinos (o con los compatriotas) son abundantes y indescriptiblemente sangrientos. El totalitarismo del que está hecho Putin, que no perderá un segundo en pensar en las víctimas que provoquen sus viles decisiones políticas, es prácticamente idéntico al que mostraron Lenin y Stalin, Hitler, Mao… y más recientemente los serbios Karadzic y Milosevic; pero también otros políticos respaldados por la democracia han provocado guerras injustas y monstruosas mortandades, como el presidente de EEUU William McKinley, que causó un genocidio (más de un millón de muertos) en Filipinas sin tener idea de dónde estaba ese país, o el reputado Winston Churchill, directo responsable de millones de muertos en la India a mediados del siglo pasado. Son algunos de los más conocidos, pero la lista podría alargarse páginas y páginas.

Todos ellos no hicieron otra cosa en su vida que política, la cual equivale al poder, ya sea la conquista del poder, mantener el poder o aumentar el poder. Esto es en realidad la política: el deseo incontenible de acumular más y más poder a costa de lo que sea, cueste lo que cueste.

No hay asesino en serie, depredador sexual o banda terrorista que haya causado más muertes, dolor y desgracia que los que tienen el poder político en sus manos. Es una certeza matemática que la política es la actividad más peligrosa para el hombre, y por eso los más malvados y perversos de la Historia siempre son, inevitablemente, obligatoriamente, líderes políticos. Sin la menor duda, los peores seres del Sistema Solar.

Y eso sucede a todos los niveles de modo directamente proporcional al grado de poder que ostente el político: cuanto más poder tiene mayores serán sus atrocidades, y viceversa. Por tanto, urge terminar con el político vitalicio y sustituirlo por el ciudadano metido temporalmente a labores públicas.

Ahora es Putin, el dueño de Rusia, ¿cuál será el próximo?

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 1 de septiembre de 2021

EL CHIMPANCÉ ‘ASESINADO’ Y LA LAGUNA CON PERSONALIDAD JURÍDICA

 


Es conducta habitual que los chimpancés y otros animales maten (y a veces se coman) a los de su especie, crías incluidas, pero no son asesinos despiadados

Una de las tendencias del pensamiento animalista extremo es la humanización del animal, es decir, atribuir al perro, gato o chimpancé el pensamiento o la capacidad de elección, privilegios exclusivos del humano. A la misma altura intelectual está la petición de otorgar personalidad jurídica a una masa de agua

Los principales diarios de tirada nacional daban, con mínimas variaciones, una noticia que decía: “Asesinada brutalmente una cría de chimpancé albino”. Luego contaban que el ataque fue obra de otros chimpancés. En otras palabras, los animales que matan a otros animales los asesinan y, por tanto, todos los carnívoros (mamíferos, reptiles, peces, anfibios, aves, insectos, moluscos…) y muchos herbívoros son asesinos, pues cada día matan. La nota asegura que los simios asesinos acabarían con el bebé albino por “ser diferente o por miedo a lo desconocido”. Todo el que tenga interés sabe que matar crías (y también adultos) es práctica bastante habitual entre los chimpancés independientemente de su aspecto, y que cazan a otros simios para comer y matan congéneres por territorio o por hembras. Es decir, no mataron al albino por ser diferente (la madre también lo era) ni por miedo a lo desconocido (no son capaces de esa abstracción), sino porque su instinto y su bioquímica así se lo ordenaron; el chimpancé o cualquier animal sólo hace lo que tiene que hacer, no pueden elegir matar o no matar. No tienen los irracionales esa capacidad exclusivamente humana aunque muchos humanos se obstinen en atribuir a los animales pensamientos y sentimientos de hombre. Un animal no es bueno ni malo, pues para serlo hay que tener inteligencia y conciencia para elegir, y el simio no tiene.

El león que vence al macho de una manada lo primero que hace es matar a los cachorros para que las hembras entren en celo. El hipopótamo mata a otros hipopótamos en sus peleas territoriales y pisotea crías. ¿Son asesinos esos animales teniendo en cuenta que no pueden hacer otra cosa?

El Mar Menor de Murcia ha sido utilizado como vertedero durante mucho tiempo, por lo que sus aguas están tremendamente contaminadas. Por ello, algunos han creído que para protegerlo de vertidos lo mejor era exigir que esa masa de agua salada adquiera la condición de personalidad jurídica, que viene a ser la ‘identidad jurídica que adquiere una persona, entidad, asociación o empresa para contraer obligaciones y llevar a cabo actividades que generen responsabilidad jurídica’. O sea, para obtener personalidad jurídica hay que ser persona, entidad, asociación o empresa, y la albufera murciana no es nada de eso; y tampoco puede el Mar Menor ejercer actividades ni se le pueden exigir responsabilidades. No es fácil entender que haya criaturas bienintencionadas, aunque erradas y exageradas, que piensen que un depósito de agua tiene que tener personalidad. Más eficaz sería exigir leyes más duras y fuertes multas contra todo el que vierta residuos, sean industriales, sanitarios, personales…

Hace un tiempo una juez argentina sentenció que cierto orangután debía ser considerado ‘persona no humana’, aunque no explicó en qué consistía tal cosa. Seguramente el pensamiento animalista esté convencido de que humanizar a los animales les proporciona condición humana, y por tanto consideración, protección y derechos humanos (aunque no deberes ni responsabilidades). Por la misma razón hay quien cree que dotando de personalidad a una cosa se la protegerá mejor. Sin embargo, ni animales ni cosas serán nunca personas ni tendrán personalidad.

Hay veces que la inteligencia divaga, fabula, y conduce al pensamiento a conclusiones bienintencionadas pero ilógicas, razonamientos que contradicen las propias bases de la razón.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 31 de marzo de 2021

ISAAC ASIMOV, EL FÉNIX DE LOS INGENIOS DEL SIGLO XX

 


Isaac Asimov, con sus características patillas

Isaac Asimov, uno de los más prolíficos e ingeniosos escritores del siglo pasado, murió en abril de 1992 a causa del sida, enfermedad que contrajo tras una transfusión de sangre. Sólo reconocido como uno de los grandes de la ciencia ficción, también es  uno de los menos valorados a pesar de haber dejado una interminable producción literaria que abarcó todos los géneros

A comienzos de los noventa del siglo pasado el sida era una enfermedad aun incurable y desconocida. Por eso, no sólo los llamados grupos de riesgo, sino toda la población estaba expuesta al contagio. Una de las formas más crueles de contraer el virus era la transfusión sanguínea. Así murió Asimov en abril de 1992, tras recibir sangre contaminada al practicársele un bypass.

La mayor parte de quienes reconocen su nombre lo asocian exclusivamente a los relatos de ciencia ficción, sin embargo, su producción literaria abarca casi todos los géneros y es tan enorme que no es una exageración comparar a este estadounidense, nacido en la desaparecida Unión Soviética, con el escritor del Siglo de Oro Español Félix Lope de Vega, a quien se llamó ‘Fénix de los ingenios’ por la ingente cantidad de obras que alumbró. Tenía Asimov una prodigiosa mentalidad creativa, una inagotable capacidad de trabajo, unas insaciables ansias de aumentar su ya inmenso conocimiento…, por eso un día le preguntaron: “¿Cómo se siente uno sabiéndolo todo?”, a lo que él respondió, “Yo sólo sé cómo se siente uno al tener esa reputación, y es inquieto”.

Asimov es autor de infinidad de libros de las temáticas más diversas. Sus inicios en la literatura, a finales de los años treinta, lo decantan por la ciencia ficción, dedicándose casi en exclusiva a este género durante unos veinte años. Pero después, durante los 25 siguientes apenas publicó cuatro obras de ficción, centrándose entonces los otros géneros que cultivó. Posteriormente retomó su vertiente de ciencia ficción alternándola con temas de todo tipo.

Así, como bioquímico, editó un sinfín de obras de divulgación científica que abarcan prácticamente todas las ramas de la ciencia (deteniéndose principalmente en la Astronomía) y que, sorprendentemente, resultan muy amenas (extraordinaria ‘X representa lo desconocido’).Lúcidas e ingeniosas son sus revisiones e interpretaciones de personajes históricos (la corta pero intensa biografía de Leonor de Aquitania resulta emocionante), o de obras como La Biblia (monumental publicación que incluye cantidad de informaciones adicionales); tocó asuntos  tan dispersos como los dinosaurios (los ‘Lagartos terribles’), o los orígenes del hombre, los inicios de la civilización y de la escritura, la formación de América o de los Estados Unidos, la historia de la Bioquímica, de la Literatura, de la Ciencia Ficción e incluso sobre la propia historia de la Ciencia. Publicó numerosos textos en los que, de modo ameno e instructivo, abordaba desde un punto de vista científico temas como la estrella de Belén, el cometa Halley o del origen de los números... Asimov era capaz de escribir con soltura y conocimiento de prácticamente todos los temas, pues su inteligencia desbordante siempre fue acompañada por una curiosidad sin límites. No faltaron en su interminable producción los relatos y novelas de misterio, los sesudos tratados filosóficos y de pensamiento, los humorísticos o las poesías, algunas de las cuales están basadas en juegos de palabras..., e incluso publicó obras como ‘Tesoros del humor de Asimov’, que es un libro con chistes y, a la vez, un profundo estudio en torno al humor y la risa.

Ateo y muy respetuoso con las religiones (“con las genuinas”, decía), atacó y escribió mucho contra las supersticiones, los adivinos, los curanderos, los médiums y demás patulea de falsarios y timadores. También se preocupó y escribió sólidos estudios sobre el calentamiento global o la desaparición de la capa de ozono, e incluso explicó porqué Internet iba a revolucionar el mundo, anticipando muchísimas de las posibilidades de esa herramienta, y lo hizo en 1988, cuando eso de Internet era sólo para unos cuantos.

Su influencia ha sido tremenda, y no sólo en lo literario. Las dos fábricas de robots y autómatas más importantes del mundo fueron fundadas por dos hombres que, en sus años de universidad, quedaron cautivados por las historias de ciencia ficción de Asimov. Además, la palabra robótica es de su invención y se utiliza hoy habitualmente. Sus obras de divulgación fueron  como una revelación para posteriores autores, que entendieron las proporciones idóneas de ciencia y de diversión que hay que poner en una obra para que cautive al lector.

Algo casi exclusivo de Asimov es ese diálogo que mantiene con el lector a través de esa especie de prólogos con que da entrada a muchísimos de sus relatos; ahí explica cómo, por qué, en qué se inspiró o cuánto le pagaron por escribir el texto que se está a punto de leer; por ejemplo, en una de esas descripciones previas al relato, dice algo así como “por esta obra cobré x dólares”, y a continuación añade entre paréntesis “sí, soy judío y, por tanto, tacaño, y por eso anoto todas las cuentas”. Cuando uno lee esto llega a imaginarse que el escritor está ahí mismo, charlado justo al lado. Además, reírse de sí mismo es prueba de inteligencia.

Aunque menos de la mitad de su producción es ciencia ficción, es por este género por lo que es más recordado, sobre todo por los cuentos de robots. Y dentro de esta temática se podría destacar otra de sus grandes aportaciones, las tres leyes de la robótica (de Isaac Asimov, se suele decir cuando se las menciona); se trata de tres sencillas reglas éticas moralmente irreprochables con las que este judío de enormes patillas hizo autenticas maravillas en una serie de relatos sencillamente prodigiosos. En su cuento ‘Runaround’ (de 1942), luego incluido en ‘Yo robot’ (llevada al cine de modo poco afortunado)  es donde las enuncia por primera vez: Primera regla, un robot no hará daño a un ser humano ni permitirá que éste sufra daño sin hacer nada (sustitúyase robot por ser humano y queda una regla que todo el mundo debería obedecer); Segunda regla: un robot debe obedecer a un ser humano salvo cuando esa obediencia entre en conflicto con la primera ley; Tercera regla: un robot debe conservar su vida excepto cuando entre en conflicto con las otras dos leyes. Asimov saca enorme partido a estas tres obligaciones robóticas y demuestra su capacidad para crear situaciones asombrosas y soluciones imprevisibles.

Casi tres décadas después de su muerte, sigue siendo buena idea echar mano de uno de sus libros, ya sea de ficción, de divulgación, de historia, de pensamiento... Sí, Asimov fue un auténtico monstruo de la literatura, un ‘Fénix de los ingenios’.    

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 12 de diciembre de 2019

GRANDES CATÁSTROFES Y EXTINCIONES MASIVAS QUE LA TIERRA SUPERÓ


A lo largo de su historia geológica, y por diversas causas, la Tierra ha pasado por episodios infinitamente más devastadores que el actual, y la vida siempre se recuperó
La conservación y el cuidado del entorno están entre las principales preocupaciones de las sociedades avanzadas. Es evidente el deterioro medioambiental, la sobreexplotación de todos los recursos, la contaminación de tierras, mares y atmósfera, la deforestación masiva… Todo esto es innegable y, sin embargo, hay quien lo niega. Pero también está el que exagera y predice pavorosas apocalipsis que destruirán el planeta..., cuando lo cierto es que la Tierra ha superado situaciones infinitamente más catastróficas
El que niega los excesos que se están cometiendo con el medio ambiente es como el que no ve porque no quiere abrir los ojos. Y los que exageran la situación y auguran un próximo cataclismo apocalíptico son como los que, a lo largo de la historia, han predicado el inminente fin del mundo. La realidad es que por mucho que los hombres ataquen la biosfera, jamás alcanzarán los niveles de devastación por los que ha pasado la Tierra en el pasado, puesto que jamás llegarán al uno por cien de uno solo de los cataclismos que se han sucedido: para entonces ya habría muerto todo ser humano y, por tanto, no podría generar más destrucción.
La Tierra tienes dos factores a su favor, la resistencia y obstinación de la vida por perdurar, y el tiempo. Y es por ambos factores que el planeta conserva biodiversidad a pesar de haber sufrido los más pavorosos cataclismos  La Geología señala múltiples situaciones catastróficas en los últimos 600 millones de años, las cuales han provocado extinciones masivas. En el paso del período Ordovícico al Silúrico (Paleozoico), hace entre 450 y 550 millones de años, se produjo la primera extinción masiva de que se tiene noticia; entonces sólo había animales complejos en el mar y, aunque no se tiene mucha idea de qué fue lo que la provocó (explosión de supernova, glaciación, deriva continental…), sí que se da por cierto que desaparecieron alrededor del 85% de las especies. Tampoco está muy claro cuánto duró, pero lo que sí es más que evidente es que, con el paso del tiempo, la Tierra volvió a desbordar biodiversidad.
Se suele llamar la Gran Mortandad a la extinción que se produjo entre el período Pérmico y el Triásico (o sea el paso del Paleozoico al Mesozoico), hace unos 250 millones de años; las causas tampoco se conocen con exactitud: impacto de meteoritos, monstruosas erupciones volcánicas por todo el planeta, terremotos y maremotos…, aunque también existe la teoría de que fue una combinación de todo ello, e incluso que las catástrofes fueron consecuencia del bombardeo de meteoritos. Fuera lo que fuese acabó con cerca del 95% de las especies marinas y alrededor del 75% de las terrestres. Pero poco más de un millón de años después todo terminó, escampó, y menos de otro tanto después volvía el planeta a desbordar vida.
La más famosa de las cinco extinciones masivas que se han producido es la ocurrida hace unos 65 millones de años (en el paso del Mesozoico al Cenozoico), que es la que acabó con los dinosaurios y otras muchas familias zoológicas, pues se calcula que desaparecieron el 75% de las especies que entonces albergaba la Tierra. Se tiene como causa principal el impacto de un enorme asteroide o de unos cuantos más pequeños, aunque no se puede asegurar nada al cien por cien. Tampoco hay seguridad sobre cuánto duró aquella catástrofe, pero es indudable que un día el cielo se despejó y la vida renació con toda potencia.
Son los más devastadores episodios por los que ha pasado el tercer planeta del Sistema Solar (al menos de los que se tiene noticia), y tienen una cosa en común: con el tiempo de su parte, el Planeta Azul se recuperó, una y otra vez, sin importar la magnitud y consecuencias de la catástrofe, siempre se recuperó y devolvió a la biosfera las condiciones necesarias para que la vida volviera a abrirse camino, desarrollarse y propagarse por tierra, agua y aire.
Lo que está claro, lo que nadie puede negar, es que la actual situación es notablemente más leve que cualquiera de aquellas, por lo que decir que ‘el hombre está destruyendo el planeta’ es, simplemente, falso. Y, por otro lado, jamás la mano del hombre será capaz de generar tantísima destrucción, ya que mucho antes habrá desaparecido. En fin, el planeta como tal no corre peligro, pero sí la Humanidad, su organización y cultura y parte de su biodiversidad.
CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 4 de diciembre de 2019

EL VERDADERO ROBO DE LA NIÑEZ DE LA NIÑA VINA-GRETA, PRÓXIMO JUGUETE ROTO

Asombra que los líderes mundiales se postren ante una chica sin conocimiento ni experiencia como si se tratara del máximo experto mundial en medioambiente


La adolescente sueca con expresión avinagrada, Vina-Greta, llega a Madrid como la estrella, como la cabeza de cartel del festival-cumbre del clima. También actuarán otras grandes figuras internacionales: jefes de estado, ministros y representantes de un buen número de gobiernos (incluyendo el Vaticano), expertos y especialistas en todo lo relacionado con el asunto, el Secretario de la ONU…Un festival de los grandes encabezado por la máxima atracción mundial del momento
Cierto que faltan algunos primeros espadas, pero el cartel ha congregado a una buena representación política, económica, social, medioambiental, oenegés…, Todos ellos (la mayoría verdaderamente poderosos) vienen como hechizados por el flautista de Hamelín, detrás de una joven con cierta discapacidad mental que, por otro lado, carece de un conocimiento profundo acerca de Climatología y materias afines, o sea, carece de la mínima autoridad científica para aportar algo verdaderamente fiable y valioso al problema que se trata; además, tampoco se sabe que se haya pasado días enteros recogiendo basura de una playa, retirando plásticos del mar o limpiando bosques, o sea, tampoco tiene autoridad moral; y, dicho sea de paso, llega contaminando como el que más en su viaje (lanchas de apoyo, helicóptero, tren diesel…). En otras palabras, la aportación de la adolescente sueca a la solución de la cuestión no va más allá de lo estrictamente emocional; casi igual que el mamotreto de Al Gore, que no contribuyó en nada y consiguió el premio Nobel…, que es, casi seguro, uno de los objetivos de Vina-Greta. Y de sus padres, que son quienes realmente mueven los hilos y los culpables de lo que pasará con la chica.
Esos padres (expertos en todo lo relacionado con el escenario y el show-biz) son como los que obsesionan, obligan y esclavizan a sus hijos e hijas con los concursos de belleza, con los castings para cualquier espectáculo e incluso, como tantas veces ha pasado, con trabajos de adulto que persiguen objetivos de adulto. Así se roba la infancia a un niño. De este modo sus padres le han robado la infancia a la niña de mirada torva y amenazante. La llevan de un sitio a otro haciéndole creer que es algo así como la elegida, la nueva mesías, la salvadora del planeta, pero en realidad tiene más que ver con un fenómeno de feria. Lo malo es que eso de impedir que un niño o un adolescente viva como niño o adolescente trae, casi irremediablemente, perversas e indeseables consecuencias. No hay más que recordar otros niños convertidos en profesionales de éxito y obligados por sus padres a trabajar como profesionales. Así, el padre de Mozart llevó al niño Wolfgang por toda Europa exhibiendo su (esta vez sí) enorme talento. Al igual que Joe Jackson, el padre del niño Michael que debería haber pasado su infancia en clase y jugando con sus amigos, pero se la pasó en el estudio de grabación, haciendo una y otra y cincuenta tomas de esta melodía, ensayando pasos de baile, pasándose horas y más horas haciendo promoción de ciudad en ciudad… Ambos se vieron obligados a trabajar como adultos siendo niños, y ambos fueron profundamente infelices y murieron muy pronto. Algo parecido sucedió con otros niños que trabajaron como adultos: Judy Garland comenzó con 3 años y antes de cumplir 18 ya era drogadicta, bebía hasta desmayarse, perseguía a todo lo que llevara pantalones, padeció varias crisis nerviosas y más de un intento de suicidio, y murió de sobredosis con 47 años; Macaulai Culkin debutó con gran éxito con 5 años (‘Solo en casa’) y antes de los 20 ya había sido drogadicto, pasado por varias clínicas de desintoxicación, ingresado en la cárcel, casado y divorciado…
Ese es, generalmente, el destino de los niños que triunfan y trabajan como adultos; y aunque en esta ocasión se trate de una adolescente, las consecuencias serán similares (sobre todo teniendo en cuenta su discapacidad). Si además de la explotación a que sus padres la están sometiendo se tiene en cuenta que sus ‘esfuerzos’ van a tener escasos o nulos resultados (y en todo caso estos serán a muy largo plazo) es fácil deducir que la frustración y desesperación terminarán por apoderarse de la infeliz y manipulada niña-Greta con, seguro, desagradables resultados. Ojalá no sea así, pero todo indica que pronto será juguete roto.
Y dicho sea de paso, ¿no hay problemas más acuciantes a los que dedicar tanto tiempo, energía, ilusión, dinero y esfuerzo?, ¿no hay niños que va a morir mañana de desnutrición?, ¿no hay niñas de diez o doce años que mañana van a ser obligadas a casarse con tiparracos de cincuenta? La vida de unos y otras corre peligro inminente, mucho más que el que corren los hijos de los que se rasgan las vestiduras por los vertidos en tierra, mar y aire y que, además, predican lo contrario de lo que practican.
Por último, se dice que los padres de la infeliz Vina-Greta están adiestrando a la hermana pequeña para convertirla en la próxima abanderada del feminismo mundial, y ello a pesar de que los trastornos que aquejan a Beata (que así se llama) son más serios que los de la actual lideresa del ecologismo mundial.
 CARLOS DEL RIEGO