martes, 24 de febrero de 2026

CLÁSICOS ROCK DE LOS 70 QUE NUNCA DEJAN DE GENERAR DINERO EN CUALQUIER SOPORTE

 

La enorme canción de los Creedence, además de haber vendido millones de discos, ha sido reproducida nada menos que 2.200 millones de veces en Spotify 

Para muchos la de 1970 fue la década dorada del rock y de ella proceden enormes canciones, clásicos del género que no dejan de generar más y más dinero; entonces en vinilo, luego en CD y últimamente en soportes digitales; y si se inventan otros, estas canciones seguirán produciendo. Se escuchan con frecuencia en emisoras de radio de todo el mundo, aparecen en bandas sonoras de películas, en sintonías publicitarias y, en fin, acumulan millones de reproducciones en internet

 

Cada vez que uno de estos clásicos del rock de los 70 se escucha en público o en privado aporta dinero a los autores, intérpretes y discográficas. Son algunas de las canciones clásicas estrenadas en esa década que más pasta han generado y generan. El rock sigue siendo inagotable fuente de ingresos.

 

Una de las más ambiciosas, extrañas y tan extensas que se divide en cinco secciones es la siempre presente ‘Bohemian rhapsody’ de Queen, una especie de ópera en miniatura  que, siguiendo los cánones del rock, nunca debería haber sido un éxito, pero lo fue y aun lo es. Cada una de sus partes provoca profundas emociones, se ha convertido en referente cultural y es universalmente querida, recordada, tarareada. Se trata del tercer single más vendido en Inglaterra (los otros dos son temas benéficos), tocó la cima cuando salió, luego en el 91 al morir Freddie y casi volvió a lo más alto en 2018 al estrenarse la película del mismo título.  En EEUU llegó al Top 10 y vendió más de medio millón de copias en los 70, llegó al número 2 en 1992 tras el elogio y la parodia de la exitosa comedia ‘El mundo de Wayne’ y regresó al éxito con la peli homónima. Solo en Estados Unidos ‘Bohemian rhapsody’ ha vendido más de 10 millones de copias, la mayor cantidad de cualquier canción estrenada en la década de 1970. Acumula tres mil millones de escuchas en Spotify y ha provocado que el público haya comprado otros discos de Queen; así, El Lp ‘Una noche en la ópera’ ha vendido más de tres millones de copias, el ‘Grandes éxitos’ de 1981 supera los nueve  millones, y el ‘Classic Queen’ de 1992 despachó otros tres millones de unidades. Y cuando Sony adquirió el catálogo de Queen en 2024 desembolsó 1.270 millones de pavos. Cifras mareantes, ingresos infinitos para los herederos del autor, el inolvidable Freddie Mercury.

 

Creedence Clearwater Revival apenas necesitó 4 años (de julio del 68 a abril del 72) para publicar siete elepés fabulosos y una lista interminable de canciones eternas y muy fáciles de reconocer e identificar. El gran artífice del inagotable éxito del grupo californiano fue (es) el compositor, guitarrista y cantante John Fogerty, un tipo con una facilidad inigualable para idear melodías, arreglos y estribillos que conectan con cualquiera en cualquier momento. El inventario es kilométrico: desde la jovial  ‘Travelin' band hasta la lógica ‘Lookin' out my back door’, pasando por ‘Proud Mary’, ‘Bad moon rising’, ‘Lodi’, ‘Down on the corner’, ‘Fortunate son’… Pero el sencillo más vendido de Creedence en los 70 es la deliciosa y agridulce balada ‘Have you ever seen the rain?’ Apareció en el LP ‘Pendulum’ (1970), que ‘sólo’ vendió un millón de copias, y el ‘Have you…’ sólo llegó al número 8 en la lista de éxitos en el 71, aunque luego superó los ocho millones de copias. El recopilatorio ‘Chronicle’ despachó otros doce milloncejos de ejemplares y, en fin, esa canción es la más escuchada de los Creedence en Spotify con la friolera de 2.200 millones de reproducciones. John C. Fogerty (casi 81 años) no debe andar mal de pasta.

 

Menos apreciada por estos lares es ‘The joker’, de Steve Miller Band. En principio sólo fue una improvisación de guitarra a ritmo blues y sin mayores pretensiones y su letra siempre fue desconcertante, pero el caso es que alcanzó el número 1 de las listas de éxitos en EEUU y en medio mundo en 1974. Steve Miller habla de su reputación, de que es un vaquero espacial y un  gángster del amor. ‘The joker’ es uno de esos temas que siempre se celebran, tanto que vendió siete millones de discos y otro tanto en descargas y streaming. El Lp donde salió, homónimo, vendió otro millón, mientras que el recopilatorio que la incluía, ‘Grandes éxitos 1974-78’, fue comprado por 15 millones de personas, convirtiendo se en uno de los recopilatorios más vendidos de la historia. Hasta el presente  2026 ‘The joker’ ha sido escuchado 624 millones de veces en Spotify, lo que le generó un ‘poco’ más de dinero a Miller y compañía, al igual que su continua presencia en radio, sus versiones, su uso en publicidad….

 

Blue Öyster Cult no cuenta con un amplio catálogo de piezas de gran éxito (a pesar de tener títulos tan potentes como ‘Cities on flame with r&r’ o ‘Carer of evil’ o ‘Me 262’). Casi lo único que se recuerda de los neoyorquinos (excepto para sus adeptos) es una sola canción, ‘(Don't fear) The Reaper’, que alcanzó el número 12 en 1976, único Top 20 que Blue Öyster Cult. La hipnótica canción habla de la muerte y lo que nos espera al otro lado, y lo hace basándose en ese riff suave y sencillo, pero a la vez poderoso, irresistible. Por otro lado, ayudó a su conversión en leyenda cuando apareció en un famosísimo sketch en el programa estadounidense ‘Saturday night live’ del año 2000. El caso es que este ‘(No temas) a la muerte’ está siempre presente en las listas de reproducción de toda emisora de radio de rock clásico que se precie; también aparece una versión en la película ‘Agárrame esos fantasmas’, protagonizada por Michael J. Fox. Ha vendido cerca de 6 millones de copias hasta la fecha en todos los formatos. El Lp, ‘Agent of fortune’, vendió más de un millón. Y en Spotyfy se ha reproducido más de 707 millones de veces, y la cifra sigue aumentando, o sea, el tema sigue generando ingresos para Buck Dharma (autor), los Blue Öyster Cult y la disquera que lo editó.

 

Ha pasado medio siglo y siguen y siguen generando pasta.

 

CARLOS DEL RIEGO


lunes, 16 de febrero de 2026

EL ÚLTMO DISPARATE DE LA UNIÓN EUROPEA: HA DECIDIDO QUE LOS HOMBRES PUEDEN QUEDAR EMBARZADOS

 La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado


 


La comedia 'Junior' ya planteó el disparate de un hombre preñado

El Parlamento Europeo, aparte de gastar a manos llenas el dinero de los ciudadanos, sólo sirve para ir del ridículo a la mamarrachada, del disparate a la necedad, y casi siempre en contra de la lógica y del bien común (como demuestra el esperpento de los acuerdos comerciales con Hispanoamérica). El último ejemplo es un desvarío de proporciones inimaginables: han decidido que los hombres trans pueden quedar embarazados

 

Así es, como bien dice el refrán: cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo. De este modo han perpetrado un acuerdo llamado UE-Mercosur, que viene a poner en el mercado europeo todo tipo de mercancías agrícolas procedentes de Sudamérica (luego vendrán de otras procedencias) sin que se exija a aquellos productores todos los requisitos que se exigen a los de este lado del océano en cuestiones de seguridad, sueldos, uso de pesticidas y sanitarios, horarios…, por no hablar de que la producción agrícola exigirá deforestar el Amazonas para sembrar, y cuando la tierra se agote, deforestar más y más… Es una muestra de que en las oficinas legislan y llegan a acuerdos sin conocer la verdadera realidad, pie a tierra, sobre el terreno. Pero este auténtico desvarío es poca cosa comparándolo con otras decisiones que se toman en ese aquelarre de parásitos.

 

Y es que la última ha sido tomar la decisión de que los hombres trans pueden quedarse preñados, es decir, es decisión suya ir contra la naturaleza y obligarla a plegarse a sus designios y sus leyes. Siguiendo por esta senda, mañana decidirán, por ejemplo, que los simios puedan tener acceso a la universidad, o que las buenas personas no puedan sufrir enfermedades, o que los volcanes no tienen derecho a verter gases a la atmósfera. En fin, los chupópteros de la Unión Europea no han encontrado nada mejor que hacer que negar el hecho de que sólo las mujeres biológicas puedan concebir; les da igual que el sexo masculino carezca de útero, ovarios, trompas, vagina…, ellos (y ellas) han decretado que la Naturaleza es facha, retrógrada, machista, heteropatriarcal… y que, por tanto, debe quedar al margen de las decisiones tomadas democráticamente en el Parlamento Europeo, decisiones apoyadas por partidos de uno y otro signo. Síntoma evidente de demencia.

 

Los verdaderos problemas (guerras, dictaduras, violencias de estado, hambres, emigraciones masivas y sin control, niñas forzadas al matrimonio, ablaciones…) no preocupan a los sinvergüenzas que viven a costa del trabajo de los ciudadanos, de modo que gastan su tiempo y el dinero de los demás en gilimemeces delirantes. No es extraño que este parlamento ya haya sido calificado de auténtico manicomio. Claro que Estados Unidos ya pasó por absurdos parecidos. Cuando el presidente era Joe Biden, la subsecretaria de salud, Rachel Levine (mujer trans), quiso que al hablar o legislar sobre reproducción se eliminara la palabra ‘madre’ y fuera sustituida por ‘productor o portador de óvulos’, y también que se dejara decir que ‘la madre dio a luz’ y en su lugar se dijera ‘el bebé salió del útero’. Demencial.

 

La locura más peligrosa ya ha tomado los centros de poder, tanto a escala provincial como nacional e internacional. Luego habrá quien se extrañe de que los ciudadanos que siguen regidos por la lógica, por la realidad y la sensatez, apoyen a partidos que adelantan por la derecha a los que legislan contra la naturaleza y la razón.      

 

CARLOS DEL RIEGO


viernes, 6 de febrero de 2026

CUANDO LA MUERTE SE BURLA DE ALGUNAS FIGURAS DEL ROCK CLÁSICO


Momento en el que un idiota dispara contra el guitarrista de Pantera 'Dimebag' Darrell

 

El destino parece a veces burlarse de la gente, y los grandes nombres del rock & roll no son excepción. Lo más sorprendente es que la muerte parece divertirse haciendo funcionar su guadaña y segando las vidas de figuras del rock clásico el mismo día o en el mismo lugar. Pareciera que la Parca disfruta dando pie a las especulaciones, maldiciones y conjeturas de los aficionados a esto del rock. El caso es que hay ocasiones y sucesos que dan que pensar

 

Lennon y Abbot (de los metaleros Pantera) fueron tiroteados por fans el mismo día con décadas de diferencia. El líder de Nirvana y el de Alice In Chains, potentes representantes del sonido Seatle y adictos a la droga, murieron el mismo día con ocho años de distancia. Mama Cass Elliot y Keith Moon dejaron este mundo en la misma habitación, uno cuatro años después que la otra. Y Waylon Jennings, que debió subir al avión, le deseó entre risas a Buddy Holly que se estrellara ese avión… Y eso sin tener en cuenta la larguísima lista de músicos que palmaron con 27 años.

 

La historia de John Lennon es más que conocida desde finales de los cincuenta hasta el fatídico 8 de diciembre de 1980. Hacía menos de un mes que había lanzado su último disco, ‘Double fantasy’, cuando un imbécil cuyo nombre es mejor no recordar le descerrajó cinco tiros por la espalda; tal descerebrado era un fanático de los Beatles y de Lennon, y en su delirante pensamiento llegó a la conclusión de que matando al músico alcanzaría la fama eterna, aunque más que fama logró la infamia eterna; sigue entre rejas y da la impresión que allí morirá. 'Dimebag' Darrell Abbott fue guitarrista y creador de los demoledores riffs de la poderosa banda de metal extremo Pantera, una de las  más importantes de los 90. El grupo se separó en 2003, cuando Abbot y su hermano Vinnie decidieron deshacerla para formar otra ese mismo año. El 8 de diciembre de 2004, el nuevo grupo actuaba en Columbus, Ohio, cuando durante la primera canción del concierto otro estúpido llamado Nathan Gale abrió fuego contra el escenario y mató a Dime y a otras tres personas e hirió a unos cuantos más. El imbécil era un incondicional de Pantera enfadado porque se había separado y porque, dijo, le habían robado canciones. Palmó allí mismo abatido por la policía. Estúpidos que acabaron con la vida de los autores de la música que amaban.

 

Kurt Cobain, líder de Nirvana, y Layne Staley, líder de Alice in Chains, nacieron en 1967 y ambos representaron como pocos lo que se conoce como el sonido 'grunge', nacido en Seatle. Los dos escribieron y cantaron letras oscuras, íntimas y misteriosas recordadas como himnos de aquel momento y aquel lugar. Ambos murieron el mismo día y en la misma ciudad, Seattle, con unos años de diferencia. A pesar del éxito mundial conseguido, Cobain declaró en 1994 que "nunca supe cómo lidiar con todo aquello; de hecho, si hubiera existido un curso o manual de instrucciones de cómo ser una estrella del rock me habría encantado estudiarlo; me hubiera ayudado". La depresión y la adicción a la droga acabaron con él, y murió de sobredosis el 5 de abril de ese mismo año en su casa de Seattle. Igualmente, el solista de Alice In Chains, Layne Staley, cayó en la maldición de la droga; intentó varias veces esquivarla con programas de rehabilitación, pero nada parecía funcionar. En sus últimos años su adicción le condujo al aislamiento y la soledad más absoluta. Finalmente, el 5 de abril de 2002, ocho años después de Cobain, Layne Staley, sucumbió a una sobredosis en su apartamento de Seattle. La historia parecía repetirse y la muerte cebarse con las estrellas del 'grunge'.    

 

¿Quién no recuerda la gran figura de Mama Cass Elliot cantando el eterno 'California dreamin', o las muecas de Keith Moon mientras tocaba la batería? Ambos fallecieron en la misma habitación del mismo piso... Ella, ya separada de Mamas & The Papas, estaba de gira en solitario y se alojaba en un piso de Harry Nilson en Londres. Allí falleció de un infarto (y no por culpa de un bocadillo, como se dijo) el 29 de julio de 1974 a los 32 años. En septiembre de 1978, Keith Moon, el divertido, imprevisible y juerguista batería de The Who, intentaba mantenerse sobrio (cosa rara en él) y se quedó en el mismo piso de Nilsson. Le recetaron un medicamento para aliviar los síntomas de abstinencia alcohólica; después de una fiesta organizada por Paul McCartney, Moon parece que tomó demasiadas pastillas y murió de una sobredosis el 7 de septiembre de 1978., en el piso de Nilsson, sólo cuatro años después de la muerte de Elliot... En fin, si alguien va a Londres ni se le ocurra alquilar el piso 12 del número 9 de la Plaza Curzon...

 

Waylon Jennings fue pionero del country, pero sus primeros pasos, antes de llegar a la fama, fueron como bajista del grupo de la leyenda del rock & roll Buddy Holly. A comienzos de febrero de 1959, Jennings estaba de gira con Holly y otros músicos: JP Richardson, conocido como The Big Bopper, y Ritchie Valens. El caso es que el frío, los terribles autobuses y la desagradable perspectiva de unas cuantas horas en la carretera, llevaron a Buddy Holly a pensar en alquilar un avión, en Clear Lake (Iowa), aquel fatídico 2 de febrero, para él y sus compañeros de grupo: el bajista Jennings y el guitarrista Tommy Allsup. Al parecer, Big Bopper tenía un buen resfriado y le rogó a Jennings que le cediera su asiento en el Beechcraft Bonanza; el bajista lo vio tan congestionado que no lo pensó mucho y le dejó su puesto en el avión. Por su parte, Ritchie Valens tampoco estaba muy sano y también suplicó a Tommy Allsup que le cediera su asiento; cuentan que Allsup dijo que se lo jugarían a cara o cruz y Valens ganó (o sea, perdió). Como es sabido el 3 de febrero de 1959, 'El dia que murió la música, aquel avión se estrelló y murieron los tres músicos y el piloto. Años después, Waylon Jennings contó que él y Holly bromeaban unos minutos antes del despegue: "Espero que tu maldito autobús se vuelva a congelar·, dijo Holly, a lo que Jennings respondió: "Pues yo espero que tu viejo avión se estrelle". Jennings nunca olvidó aquel terrorífico momento y, como contó tantas veces, la culpa y dolor lo acompañaron el resto de su vida: "Dios mío, durante años y años pensé que yo lo había causado", declaró una y otra vez. Como todo músico, Jennings expresó sus sentimientos con una canción, 'Old friend' en homenaje a Holly y los otros.

 

La Parca a veces se cree graciosa.

 

CARLOS DEL RIEGO