Mostrando entradas con la etiqueta DEPORTES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DEPORTES. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de diciembre de 2025

LA INMORALIDAD NECESARIA PARA METERSE A ÁRBITRO DE DEPORTES

 



 La injusticia e inmoralidad son consustanciales a quien decide meterse a árbitro, es decir, a perpetrar injusticias a sabiendas de que va a cometerlas, aunque sea involuntariamente

Cuando una persona decide meterse a árbitro (de fútbol, baloncesto, balonmano, waterpolo…) sabe que va a equivocarse y que cada equivocación se traducirá en una injusticia, es decir, quien comienza en el arbitraje entiende perfectamente que va a cometer abundantes injusticias: voluntaria o (en el mejor de los casos) involuntariamente va a ser injusto. Por eso, no es atrevido afirmar que quien se mete a árbitro tiene que tener una moralidad laxa y elástica, una moral ajena a conflictos de conciencia por el daño causado

El que comienza sus ‘estudios’, su preparación para convertirse en juez de deportes no puede desconocer que caerá en el error, y sin embargo eso no lo disuade, sino que continúa aun a sabiendas de que va a perjudicar, que va a ser injusto. Habitualmente quien está o ha estado en el arbitraje suele esgrimir el argumento de que ‘todo el mundo se equivoca’, sin embargo, no tiene en cuenta que no todo el mundo se mete a juzgar eventos deportivos ni tiene obligación de hacer justicia. Igualmente  se disculpan argumentando que ‘también los jugadores se equivocan’, un razonamiento falso, ya que el encuentro deportivo han de decidirlo los jugadores con sus aciertos y sus fallos, mientras que el árbitro no tiene derecho a decidir el partido de un modo u otro: el árbitro tiene la obligación de ser justo, o sea, de ser certero siempre. Y si no es así comete grave injusticia.

 

La realidad indiscutible es que cada vez que el colegiado yerra altera el natural discurrir del partido. Y no se trata ya de jugadas determinantes, como un balón de gol que entra o no, una expulsión, una pena máxima…, sino que incluso jugadas aparentemente banales, como un saque de banda que se concede al equipo infractor, modifica lo sucesivo. Por ejemplo: en el primer partido de Francia en el Europeo de fútbol de 2024 contra Austria, un delantero austriaco tiró a puerta y un defensa francés desvió el tiro, que salió a córner (de modo bastante claro); sin embargo, el árbitro dio saque de puerta, y en la jugada siguiente (medio minuto después) Francia anotó el único gol del partido, el que le dio la victoria. Un fallo aparentemente intrascendente modificó de modo determinante el transcurrir del partido; si el referí hubiese atinado con su decisión, Austria hubiera sacado de esquina y ese tanto de Francia jamás hubiera tenido lugar, es decir, si hubiera señalado correctamente nada de lo que sucedió después hubiera sucedido. En otras palabras, la equivocación del árbitro manipuló el natural desarrollo del encuentro y, evidentemente, el resultado final. De modo involuntario, pero él fue quien decidió el tanteador. Lo mismo pasa cuando se da un simple y aparentemente trivial saque de banda de modo erróneo: se altera todo lo que sucederá a continuación. En fin, cada error del juez del encuentro altera lo que justa y naturalmente debería pasar.  

 

También puede razonarse que el árbitro es algo así como un gorrón que vive a costa del deportista, puesto que nadie pagaría por ver en acción al señor del silbato; no, el público paga y genera ingresos porque quiere ver al jugador de fútbol, de baloncesto, de balonmano…, no por ver en acción al colegiado, que no deja de ser un mal necesario, una figura indeseable que causa perjuicios pero de la que no se puede prescindir… de momento. Por todo ello resulta ciertamente insultante, intolerable, la situación en la que el árbitro se comporta de modo soberbio, vanidoso, como si él fuera el dictador que no tiene que dar explicaciones ni admite preguntas: él decide y los demás a callar y obedecer. Como si él fuera quien llena las gradas. Esa vanidad y engreimiento, esa soberbia, ese endiosamiento debería ser extirpado, sancionado, y exigir al gorrón que se comporte con humildad ante quien genera los ingresos de los que él cobra.

 

Y ¿por qué una persona está dispuesta a cometer injusticias, graves injusticias que alteran de modo determinante el encuentro deportivo? Y ¿por qué está dispuesta a ser injusta (involuntariamente en el mejor de los casos, puesto que hay otros…) e intervenir en el resultado del partido? La respuesta el evidente: por dinero, claro.

 

Llegados a este punto es fácil preguntarse ¿y cómo se solucionaría el asunto?, ¿cómo buscar hacer justicia en el deporte profesional? Sin embargo, ese es otro debate, aquí sólo se ha tratado de la persona, del individuo y su conciencia, de cómo afecta a su moralidad, a su dignidad personal  el convencimiento de que va a cometer injusticias metiéndose a arbitrar enfrentamientos deportivos. ¿No tienen conflictos morales?, ¿no afecta a su conciencia comprobar que ha perjudicado aunque fuera de modo involuntario?

 

Para ser árbitro hay que tener un tanto así de inmoralidad e indignidad, pues de otro modo no se podría vivir sabiendo que se gana dinero siendo injusto.

 

CARLOS DEL RIEGO

sábado, 15 de junio de 2024

LOS JUEGOS OLÍMPICOS, CADA VEZ MÁS VULGARES Y MENOS OLÍMPICOS

 


Los JJOO caminan con paso firme a la vulgaridad, la ordinariez, la chabacanería.

 

París acoge este 2024 los Juegos de la XXXIII Olimpiada de la Era Moderna. Los incondicionales del deporte en general y de las citas olímpicas en particular estarán esperando ansiosos… o no tanto, puesto que se han añadid al calendario olímpico disciplinas que no pueden ser consideradas deportes o son meros sucedáneos. Por no hablar de las ‘trampas’ consentidas…

 

En total, los terceros JJOO que acoge la capital francesa contarán con 34 disciplinas, de las cuales no todas son deportes. Tradicional es la discusión de si la natación sincronizada o la gimnasia rítmica deben ser consideradas deportes; baste repetir que en esas disciplinas lo que cuenta es la belleza, la sincronización, la coreografía, la elegancia..., conceptos que nada tienen que ver con el verdadero deporte, en el que no importa si lo has hecho bonito o feo, elegante o desgarbado mientras el balón entre o llegues a meta antes que tus rivales. En el ámbito olímpico, en todos los deportes de su calendario, debe imperar el lema ‘más rápido, más alto, más fuerte’ (el evocador ‘citius, altius, fortius’ que tiene que ver con el verdadero deporte), pero no ‘más bello, más elegante, más artístico’. En resumen, lo que cuenta en el auténtico deporte es lo que dicen el crono, el metro y el marcador sin que interese a éste el cómo de artístico se ha conseguido el resultado; esto no computa.

 

Luego están los ejercicios que no deben estar en el juegos porque no son deportes sino actividades urbanas, como el break-dance (que en todo caso es un baile), la cama elástica, los saltos de trampolín o el skate-boarding; puede añadirse la escalada, que nada tiene que ver con la auténtica escalada. Y también puede cuestionarse la presencia en el calendario olímpico de deportes-sucedáneo-imitación-miniaturización, como el baloncesto 3X3, el ciclismo BMX ‘freestyle’ y el BMX ‘racing’ (además del ciclismo en pista, en carretera y en montaña), el rugby 7o el voley playa… Se pretende una ‘urbanización’ de los juegos o, lo que es lo mismo, una vulgarización. Ya nadie se sorprende de que el ganador en monopatín reciba lo mismo que el campeón de los 100 m lisos o el maratón. Pronto serán olímpicos el soga-tira (que ya fue olímpico a principios del siglo XX), las carreras de sacos, los concursos literarios, el wrestling (lucha libre americana, que es pura coreografía), la lucha de brazos, el parkour, la capoeira, el rodeo, el hula-hop, la petanca, los bolos, el culturismo o el baloncesto en burro, y no tardarán en incorporar el fútbol sala, el fútbol playa, el futvoley, el fútbol australiano… ¿Y por qué ese empeño de los jefes del COI?, la respuesta es evidente: por dinero, algo fácil de deducir teniendo en cuenta que el COI es uno de los organismos más corruptos del mundo, como se ha demostrado tantas veces.

 

Y también pueden cuestionarse reglas y decisiones de los jueces de atletismo que son injustas e irracionales. Por ejemplo el hecho de permitir las ‘zapatillas mágicas’ que calzan todos los atletas y que mejoran notablemente las marcas; por eso, desde que se autorizaron no hay competición en la que las tablas de resultados no muestren abundantes ‘mejor marca personal’, ‘mejor marca del año’, récord nacional, récord de los campeonatos… Es evidente que la placa de carbono (y otras estructuras) de las zapatillas regalan décimas, e incluso segundos en las pruebas de fondo. Igualmente son criticables decisiones absurdas de los jueces, como cuando hay atletas que se caen en el curso de la carrera pero son igualmente calificados para la siguiente ronda (en los Europeos de este año en una prueba de fondo cayeron varios, uno se levantó, corrió y se clasificó, mientras los demás caídos, que terminaron la prueba al trote borriquero, fueron arbitrariamente calificados); y al contrario, en una final de velocidad uno de los sprinters fue expulsado por haberse movido ligeramente o haber despegado un pie del taco de salida cinco centésimas de segundo antes de tiempo.    

 

En fin, por cosas como estas, como la vulgarización e inclusión de falsos deportes, las decisiones de los jueces y las del propio COI están llevando a los Juegos Olímpicos a un espectáculo cada vez menos deportivo, menos olímpico y mucho más vulgar, cotidiano, ordinario… Y siempre está la amenaza real de que conviertan en olímpicos los videojuegos.

 

Está claro: los JJOO van perdiendo así su prestigio, su aura de leyenda.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 1 de mayo de 2024

LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE HACE CIEN AÑOS, PARÍS 1924

 


Paavo Nurmi venciendo en Paris 1924


La primera villa olímpica, París 1924

 

Lidell y Abrahams, sobre los que iba la peli Carros de fuego

En 2024 se celebran los Juegos de la XXXIII Olimpiada que, por tercera vez, se celebran en París. La primera fue en 1900 y resultó una catástrofe desde todos los puntos de vista. Y la segunda fue justo hace un siglo. Aquellos Juegos de 1924 se disputaron en París por cabezonería del barón de Coubertin, que anunció que serían los últimos en los que él sería presidente del Coi

 

La segunda cita con los Juegos de la era moderna de París 1900 resultó un insulto al olimpismo recién nacido y una vergüenza para la capital francesa. Quedaron los juegos enmarcados dentro de una exposición universal gracias al menosprecio de los políticos franceses (¡cómo no!); no se edificó ninguna instalación, se alquiló algo parecido a una pista de atletismo que era un patatal; había un árbol junto a la zona de lanzamientos, por lo que se produjeron  escenas delirantes, como ver a los martillistas trepando al árbol para recuperar el martillo, o los discóbolos buscando sus discos horas después en el bosque donde se había desbrozado un pasillo para los lanzadores; la natación se disputó en el río Sena, pero nadie tuvo la idea de detener el tráfico de barcos, con lo que los nadadores sorteaban embarcaciones que iban y venían; el waterpolo también fue en el Sena, y cuando se enfrentaron ingleses y franceses cada uno quería jugar con sus reglas, y el árbitro que era alemán con las suyas… Se convirtieron en olímpicos el sogatira, las carreras de sacos, el vuelo de cometas, las carreras de burros. El maratón (que estuvo a punto de salir del calendario olímpico) se disputó por un terreno improvisado, tanto que ni los atletas sabían por dónde ir, los jueces estaban o no estaban, de modo que un atleta americano que iba en cabeza fue arrollado por una bici que pasaba por allí, otro corredor recibió indicaciones erróneas de los espectadores y se perdió…; ganó el francés Theato, que conocía perfectamente el terreno y aprovechó para tomar atajos, aunque ni siquiera él sabía que estaba en una carrera olímpica, por lo que al acabar se marchó directamente a casa…

 

Por todo ello Coubertain quería que los Juegos volviesen a París en 1924 y así poder lavar la imagen dada en 1900, algo a lo que no contribuyeron los políticos (como siempre), pues el enfrentamiento entre el alcalde de París y el presidente de la República estuvo a punto de dar al traste con los juegos. En París hace un siglo se construyó la primera villa olímpica: unos barracones de madera en medio del barro. Las ‘competiciones’ artísticas se consideraron plenamente olímpicas: literatura, arquitectura, pintura, escultura y música. 

 

Los franceses hicieron honor a su tradicional chauvinismo y pitaron sonoramente todos los himnos, excepto el suyo, claro. Se construyó la primera piscina olímpica, pues hasta entonces la natación se disputaba en el río, en el puerto, en el foso de un castillo o cualquier estanque.

 

Allí brilló Johnny Weissmuller, que luego se convirtió en el más popular Tarzán cinematográfico protagonizando doce películas; nacido en el Imperio Austrohúngaro, mintió y dijo que nació en Pensilvania, EEUU, y así participó en los juegos; ganó tres oros en 100, 400 y 4x200 (en su total olímpico ganó cinco oros y un bronce); y fue el primer hombre que bajó del minuto en los 100 libres.

La estrella de los juegos fue el fondista Paavo Nurmi, el ‘finlandés volador’, uno de los mejores atletas de la historia. Ya tenía tres oros y una plata de los juegos anteriores; pero el 10 de julio de 1924 protagonizó una hazaña asombrosa: ganó los 1.500 metros y, tres cuartos de hora después, tomó la salida en los 5.000 metros, venciendo a su compatriota Ville Ritola por dos décimas; también venció en 3000 metros por equipos, campo a través y en campo a través por equipos. En los siguientes juegos ganó otro oro y dos platas. Nueve oros y tres platas son su asombroso bagaje olímpico. Luego, antes de los Juegos de Los Ángeles 1932, lo acusaron de profesionalismo y no pudo participar.

 

Allí tuvo lugar la historia de Eric Lidell y Harold Abrahams que cuenta, con algunas licencias literarias, la película de 1981 ‘Carros de fuego’. Y en salto de longitud venció el estadounidense William Hubbard, el primer negro que ganó una medalla de oro. Los medios de comunicación entendieron el potencial de los Juegos Olímpicos: asistieron más de 700 periodistas de todo el mundo y muchas pruebas se retransmitieron por primera vez en directo… por la radio.

 

Las tenistas Lilí Álvarez y Rosa Torrás fueron las primeras españolas en participar en unos JJ OO, y aunque no lograron buenos resultados, Lilí se convirtió en mito del tenis con sus éxitos en Wimbledon y Roland Garros.

 

Cien años después de todo aquello, París vuelve a ser sede olímpica.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 23 de julio de 2023

EL FÚTBOL FEMENINO QUIERE CONSEGUIR EN UNOS AÑOS LO QUE AL MASCULINÓ LE COSTÓ MÁS DE CIEN

 


Es inimaginable que los seleccionados le montaran a Luis Aragonés un motín como el que algunas seleccionadas le montaron a su seleccionador

El Mundial de Fútbol Femenino que se celebra estos días en Australia y Nueva Zelanda va a ser retransmitido por Televisión Española, puesto que ninguna cadena comercial estaba dispuesta a pagar los derechos de transmisión, ya que los estudios de mercado indicaban que el coste iba a ser muy superior al ingreso. Es una evidencia más de que, por más que se apoye y se desee, el fútbol femenino aun está lejos de despertar la pasión que el masculino. Es lógico: no se puede tener en unos años lo que cuesta más de cien    

Ya no se trata sólo de exigir salarios idénticos a pesar de que los chicos generan muchísimo más, sino que el interés y pasión que despiertan ellas no se acerca ni de lejos a lo que consiguen ellos. ¿Por qué?, sencillamente porque los hombres llevan más de un siglo jugando, mientras que las mujeres sólo llevan unos pocos años, y en esos cien años cada equipo ha conseguido congregar en torno a él una afición, una masa social que apoya incondicionalmente y lo lleva haciendo desde… Y esto, una afición fiel, no se conquista en unos pocos años. 

La hinchada de cada equipo tiene una especie de memoria común, una serie de recuerdos que comparten todos los integrantes de cada masa social y que es como el nexo entre todos los que se identifican con este o aquel equipo, sea el de más éxito deportivo o uno de los modestos. Cada afición en conjunto y cada aficionado individualmente tienen en mente aquel golazo con el que el equipo se salvó o triunfó, aquella remontada, aquel partido que se ganó en el último segundo, aquel título, aquel ascenso, aquel jugador de leyenda…, y también aquella derrota tan dolorosa, el poste traicionero, la eliminación injusta, el arbitraje que condenó al equipo… Todo esto (entre otras cosas, como el estadio, las peñas o los viajes de apoyo) es lo que une a los aficionados, es el nexo que los aglutina en torno a unos colores. Y esto no es posible obtenerlo más que con años y años. Y sin todo ese bagaje, por mucho que se publicite, no hay masa social que apoye incondicionalmente al equipo. Y sin masa social el equipo estará siempre sin base, sin los cimientos que mantendrán en pie el proyecto pase lo que pase. 

Y algo parecido sucede con la selección: el gol de Marcelino, el ‘gol’ de Cardeñosa, el arbitraje de Al Gandur, la goleada a Malta, la decepción del Mundial de España, las Eurocopas, Manolo el del bombo, la ‘maldición’ de cuartos, y claro, el Mundial, la parada de Casillas y el gol de Iniesta. Todo forma parte de la memoria que aglutina y construye una afición. Y todo ello sólo se consigue con décadas, con temporadas, mundiales, euroligas, torneos…

 El fútbol femenino (a escala profesional) está en su infancia y no hay forma de convertirse en adulto más que con el paso del tiempo necesario. Un ejemplo de la puerilidad o pubertad en que está el fútbol de chicas lo dieron las jugadoras seleccionadas para el equipo nacional. En agosto del año pasado gran parte de las escogidas por el seleccionador montaron una especie de motín contra el técnico, al que acusaban de..., en realidad nunca quedó claro (algo muy típico de la queja infantil). En todo caso, las amotinadas renunciaron a acudir a la selección nacional. Es algo inaudito: los jugadores diciendo al entrenador cómo han de ser los entrenamientos (Jorge Vilda tiene el título oficial, ¿alguna de ellas lo tiene?) o que los entrenamientos y la falta de títulos afectaba a la salud mental de las futbolistas. ¡Los jugadores echando o designando técnicos! 

Cuando a un deportista lo seleccionan para representar a su país lo lógico es el agradecimiento y la alegría. Sin embargo, a modo de capricho adolescente, muchas de las seleccionadas exigieron la destitución de quien las escogió. 

¿Alguien se imagina que los seleccionados le hubieran montado una revuelta similar a Javier Clemente, a Luis Enrique o a Luis Aragonés? No, eso es imposible: ningún futbolista se revolvería contra quien lo seleccionó para representar a su país. Todos llegan con humildad, respeto e ilusión. No lo otro.        

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 12 de julio de 2023

DEPORTISTAS TRANS QUE YA SON UN PELIGRO PARA LA INTEGRIDAD FÍSICA DE LAS DEPORTISTAS BIOLÓGICAS

  


La jugador-a de rugby que en menos de medio partido mandó al vestuario a tres rivales con diversas lesiones

La boxeadora trans Imane Khelif

Lejos de estar cerca una solución, el asunto de los deportistas trans se enreda y empieza a volverse peligroso. Ya no se trata sólo de la evidente superioridad de quien ha alcanzado la madurez física como hombre y compite con mujeres que han crecido como mujeres, sino que la autorización para que una persona con sexo masculino compita con personas de sexo femenino empieza a volverse peligroso para la integridad física de las que nacieron mujeres 

Una boxeadora australiana, Ebani Bridges, ha declarado que no peleará con una púgil trans: “Es algo así como si Mike Tyson se declara mujer y se presenta a pelear con una chica”. Una boxeadora mejicana, Brianda Cruz, peleó con una argelina trans, Imane Khelif, y tras su rápida derrota declaró: “Desde el primer instante sentí que estaba fuera de mi alcance. Sus golpes me hacían muchísimo daño; nunca en mis trece años de boxeadora había notado algo semejante, ni cuando tuve chicos como sparrings”. 

Casi a diario se tienen noticias semejantes, puesto que ya no es que un nadador se declare nadadora (y en los vestuarios exhiba ante todas unos … como el caballo de Santiago) o que un atleta trans exija competir en las carreras de chicas. El problema es que los deportes de contacto están ya inmersos en la controversia, lo que significa que la superioridad física masculina va a ser un riesgo cierto para el físico de ellas. 

En un partido de rugby femenino en Canadá uno de los equipos presentó a una jugadora trans, llamada Ash, que se define como persona no binaria y se identifica como mujer. A mitad de la primera parte Ash ya había mandado al vestuario a tres rivales con distintas lesiones. El árbitro, al ver la situación, optó por expulsar al jugador-a. Las chicas que sufrieron y chocaron contra sus más de cien kilos dijeron cosas como: “Las jugadoras de rugby no estamos acostumbradas a sentir que nos ha atropellado un autobús en el campo (…) El golpe que sentí cuando me placó me dolió durante una semana”. Otra: “Tiene mucha más fuerza bruta. Hay mujeres que son igual de grandes que él, pero ninguna chica pega así”. Otra: “En el rugby hay choques todo el tiempo. Las piernas de Ash son enormes y fuertes, igual que su cuerpo, y cualquier entrada suya sigue pasándote factura días después”. En fin, está claro que un tipo de 1.75 y cien kilos que juega con chicas es, ante todo, un abusón que en cualquier momento dice que se siente chaval y quiere competir en infantil. 

También causó bastante revuelo en Carolina del Norte, EE UU, un caso similar. Resulta que se permitió que un jugador trans jugara con chicas un partido de voleibol. En una jugada, la joven trans remató y la bola percutió en la cabeza de una rival (llamada Payton McNabb) con tal violencia que le provocó una conmoción cerebral y pérdida de conocimiento, y meses después padece parálisis parcial del lado derecho del cuerpo, problemas de visión, dolores de cabeza constantes…, además de ansiedad y depresión. 

“Permitir que hombres biológicos compitan con mujeres biológicas es muy peligroso, y si se sigue así un día habrá desgracias irreparables”, dijo Riley Gaines, nadadora y activista que lucha contra las disposiciones que permiten a deportistas trans competir con mujeres biológicas (y que fue agredida cuando intentó dar una charla sobre el asunto en la Universidad de San Francisco). 

CARLOS DEL RIEGO

 

miércoles, 7 de junio de 2023

LA HIPOCRESÍA DEL FUTBOL Y LOS FUTBOLISTAS CON EL RACISMO, MACHISMO Y HOMOSEXFOBIA


Ejecuciones públicas en Arabia Saudí, donde se pisotean los Derechos Humanos que los futbolistas y estamentos deportivos defienden aquí pero olvidan al recibir el dinero de allí

Casi a diario se suceden campañas y acciones en el ámbito del deporte contra del racismo, el machismo y la homosexfobia. Recientemente la liga de fútbol española estuvo en la diana de medio mundo porque unos aficionados insultaron a un futbolista. Desde todos los estamentos deportivos y políticos se lanzan mensajes contra esas tres posturas que violan los Derechos Humanos. Sin embargo, futbolistas e instituciones se venden sin escrúpulos a los países árabes, donde no existen Derechos Humanos  

En todas las ligas de fútbol (también de otros deportes) de todo el mundo occidental se ven infinidad de actos e iniciativas en contra de esas tres perversiones antinaturales y contrarias a los Derechos Humanos: racismo, machismo y homosexfobia. Individualmente y colectivamente los futbolistas y los directivos se posicionan contra tales evidencias del fascismo más retrógrado. Pero cuando al futbolista o al directivo le ponen los millones encima de la mesa se le diluyen sus elevadas ideas y aceptan servir a los más racistas, machistas y homosexófobos. 

El caso del ex futbolista del Real Madrid Karim Benzema es un perfecto ejemplo. El delantero francés se cansó de clamar contra el racismo, contra los insultos que recibía su compañero y, en general, contra los aficionados que se pasan el partido llamando mono a los jugadores de piel oscura (a los negros, vamos);  y lo mismo hubiera dicho (como tantos otros de sus colegas) contra las injurias y ultrajes a las árbitras; e igualmente ocurrirá cuando empezaran a tomarla con los homosexuales. Sin embargo, por contradictorio que parezca, Benzema no ha encontrado conflicto moral ni antimachismo suficiente para irse a jugar al país más racista del planeta, donde a los emigrantes africanos y asiáticos se los trata peor que a los caballos. Es decir, tanto hablar, tanto clamar contra el racismo y el tipo se va a servir a los intereses de los más racistas…, eso sí, a cambio de un montón de millones. En pocas palabras, su anti racismo tiene un precio, alto, pero lo tiene. 

Benzema es sólo el último, pero la realidad es que los países árabes productores de petróleo llevan años comprando a las personas (sobre todo futbolistas, que son los que más tirón mediático tienen), organismos y competiciones deportivas con los que ir blanqueando y desviando la atención de sus carencias en cuanto a Derechos Humanos se refiere. Por eso, Benzema, Cristiano Ronaldo y demás figurones del fútbol, sin darse cuenta o siendo conscientes de ello, están contribuyendo a la perpetuación de esas atrocidades contrarias a cualquier tipo de moralidad y humanidad. 

Idéntica hipocresía han evidenciado los organismos deportivos, la Uefa, la Fifa, las ligas españolas y otras europeas, o el Comité Olímpico Internacional, que han trasladado a esos países sus principales competiciones a pesar de ser conscientes de que los Derechos Humanos tienen allí menos valor que medio litro de gasolina. Y ello a pesar de las sonoras, ostentosas y aparatosas campañas contra el racismo y el machismo que emprenden. Pura hipocresía. Tanto el futbolista como el directivo que se lucra con ese dinero demuestra ser un falsario, un mentiroso mezquino y despreciable cuando participa en una iniciativa contra el racismo, machismo u homosexfobia y poco después se pone a los pies de los más racistas y liberticidas. 

Cada vez que un africano o asiático muera o pierda un brazo por trabajar en condiciones de esclavitud, cada vez que una mujer sea lapidada hasta la muerte por adúltera, cada vez que un homosexual sea colgado de una grúa, cada vez que un disidente sea decapitado, Benzema, Cristiano y el resto de futbolistas que juegan allí serán cómplices de esas muertes; e igualmente serán cómplices de tales atrocidades la Uefa, el Comité Olímpico Internacional o la Federación Española de Fútbol, que llevan allí sus competiciones a cambio de muchos millones (gran parte de los cuales se los quedan los que deciden que el dinero a recibir es más importante que los Derechos Humanos que se pisotean en esos países). Luego, esos organismos deportivos llevarán a cabo vistosas, pomposas y tópicas campañas contra el racismo, el machismo y la homosexfobia, pero en el fondo, tanto al directivo como al futbolista le preocupan mucho más los dineros a ingresar que las víctimas de esas perversiones contrarias a Derechos Humanos, entre otras cosas porque como ellos no lo sufren y ni siquiera lo ven (no hay peor ciego…).  

Tanta grandilocuencia y aparato, tantos partidos, pancartas y declaraciones con que denunciar insultos machistas o racistas para luego renunciar a esos principios ante los países más machistas y racistas del Sistema Solar. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 23 de noviembre de 2022

CUANDO EL ÁRBITRO YERRA SE CONVIERTE EN LO PEOR DEL DEPORTE

 

Los fallos de los árbitros afectan de modo determinante e injusto al marcador, y suelen producir incontrolables reacciones

En la mayoría de las grandes citas deportivas se producen tremendos errores de los árbitros, los cuales afectan de modo determinante al marcador final. Los fallos arbitrales que más llaman la atención y más controversia despiertan son los del fútbol, pero en casi todos los deportes el marcador definitivo depende de las decisiones arbitrarles. En resumen, muchísimas veces el encuentro deportivo está condicionado por los yerros de los jueces y comisarios 

Cierto que el deporte está muy manipulado por sus directivos, casi siempre codiciosos, inmorales y corruptos (como se comprueba viendo a qué países se les conceden grandes acontecimientos deportivos). Cierto que el dopaje es una trampa que utilizan muchísimos deportistas. Pero una vez comenzado el encuentro deportivo son los árbitros, jueces, referís o comisarios los que tienen la última palabra, por lo que, por lógica, se suceden gruesas equivocaciones. 

Para empezar podría decirse que es preciso tener un tanto de osadía, de soberbia, de vanidad e incluso de narcisismo para erigirse en el encargado de impartir justicia sabiendo que, con total seguridad, va a fallar, con lo que va a decidir erróneamente. Así, el encargado de impartir justicia va a cometer gravísimas injusticias (involuntariamente en el mejor de los casos) que afectarán de modo determinante al resultado final. El árbitro habrá influido (inocentemente tal vez) de manera decisiva en el tanteador, lo cual es una aberración, una manipulación, un fraude, un timo. 

Seguro que ante ese razonamiento hay quien argumenta que también los jugadores se equivocan y fallan, cierto, pero es que son ellos, los deportistas, los que tienen que decidir el enfrentamiento con sus aciertos y sus errores, y en ningún caso las decisiones del juez debe afectar al desenlace; si esto sucede es una estafa, generalmente involuntaria, pero estafa . 

En los campos de fútbol se ven decisiones calamitosas, mucho peores ahora que se cuenta con tecnología, puesto que al final la sentencia tiene bastante de opinión, de apreciación, de subjetividad y, desgraciadamente, de disparidad de criterios (ante idéntica situación hoy se señala una cosa y mañana su contraria); además, cuantos más árbitros más fallos. Pero es que el disparate arbitral se ve en infinidad de modalidades deportivas. En baloncesto y balonmano se sancionan o se dejan de sancionar acciones que llevan al aficionado a preguntarse “¿cómo no habrá visto eso si estaba a un metro?, ¿qué habrá interpretado?”. En un reciente campeonato de atletismo, en la salida de una carrera de velocidad, los jueces dieron salida nula y descalificaron a una participante; ésta reclama, van al vídeo y comprueban que no fue ella la que se movió antes de tiempo, con lo que la recalifican; lógicamente, con la concentración arruinada, esa esprínter quedó muy lejos de su marca y de su expectativa; por tanto, se puede afirmar rotundamente que esos jueces defraudaron, estafaron, manipularon el resultado de la prueba. 

¿Acaso usted no se equivoca nunca?, suele ser la principal alegación que usan los árbitros cuando se les señala lo que perjudican sus desaciertos. A lo que podría responderse que sí, que errar es propio de la persona, pero que no todos tienen el cuajo suficiente para meterse a impartir justicia sabiendo que se van a equivocar y, por tanto, a cometer groseras injusticias. Para esto, para erigirse en juez a sabiendas de que cometerá injusticias, hay que tener ese punto de egolatría, soberbia y narcisismo. 

Alrededor del universo del deporte hay todo tipo de sinvergüenzas, unos están ahí para llenarse los bolsillos (la Fifa, la Uefa, el Coi…) y otros se medican fraudulentamente para ganar (los deportistas). Pero peor que esos sinvergüenzas son los que se sienten capacitados para administrar justicia sabiendo que cometerán graves injusticias y, aunque sea involuntariamente, manipulan el resultado final.  

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 17 de agosto de 2022

LAS ZAPATILLAS MÁGICAS: LA MENTIRA DEL ATLETISMO

 

Con las zapatillas mágicas se han batido récords que se consideraban casi imbatibles, como el de 400 vallas
Las ventajas que proporcionan las mágicas zapatillas van mucho más allá de lo razonable, hasta volverse trampas consentidas

Este año han coincidido los campeonatos del Mundo y de Europa de atletismo a causa de los aplazamientos por covid. El atletismo es el deporte más natural, el deporte en estado puro: correr, saltar y lanzar. En el mundial fue muy sorprendente la cantidad de récords que se conseguían, pero la cosa se explica por las ‘zapatillas mágicas’ que, incomprensiblemente, la federación ha admitido, y que son en esencia lo que se llama ‘dopaje tecnológico’

 

El Mundial de Atletismo, celebrado el pasado julio, fue una sucesión de récords mundiales, europeos y nacionales, además de gran cantidad de mejores marcas del año y personales. Y no sólo se mejoraban registros en finales, sino que se conseguían incluso en las eliminatorias, en las primeras rondas. Los comentaristas (y los periodistas en general) se felicitaban por las excelentes marcas que se estaban logrando, pero ni una sola vez hicieron la menor referencia a las ‘zapatillas mágicas’ que calzaban todos los que batían récords. 

Este calzado deportivo que tanto ha elevado el nivel de los atletas consta, más o menos, de dos capas de espuma activa con aire comprimido entre una y otra; y a ello se añade una placa de fibra de carbono muy flexible. Esa combinación proporciona al atleta un impulso suplementario, puesto que el conjunto se comprime y se expande rápidamente, dando la sensación de empuje, de rebote en cada zancada. Es decir, la zapatilla regala décimas y centímetros, de modo que bien puede hablarse de dopaje tecnológico. Algo parecido sucedió con los bañadores impermeables de los nadadores (los jaked, de poliuretano), hasta que resultó sospechoso que en unos meses se batieran 126 récords del mundo (en el mundial de 2009 cayeron 43) y la federación de natación los prohibió. 

Permitir el uso de este tipo de zapatilla, aunque la federación de atletismo se haga el sueco, es dopaje, trampa, mentira. Es como si a los nadadores se les permiten aletas en los pies y todo el mundo aplaude los grandes registros que logran. Es como si se permite a los estudiantes pasar de curso con media docena de suspensos y las autoridades celebran cómo se ha elevado el nivel educativo (¿será posible que esto ocurra?). Evidentemente, utilizar estas ‘herramientas’ para engordar las estadísticas y batir marcas, y luego felicitarse por ello, es una gran estafa, una burla a la razón, un pueril autoengaño. En fin, las zapatillas mentirosas devuelven un impulso que el corredor no genera. 

¿Y por qué la Federación Internacional de Atletismo permite este modo de dopaje? Pues por la misma razón que la de fútbol (y otras federaciones nacionales) llevó su mundial al desierto, por dinero, por muchísimo dinero. El presidente de la federación de atletismo es el ex atleta inglés Sebastian Coe, que hasta hace unos años era ‘embajador’ de Nike, que curiosamente es la más beneficiada de la homologación de las ‘zapatillas mágicas’ (otras marcas ya se han subido al carro). En realidad, los diversos organismos y federaciones deportivas son verdaderos nidos de corrupción, como ha quedado demostrado tantas veces. 

Habrá quien diga que en otros deportes también se han producido novedades tecnológicas en los materiales; por ejemplo, las raquetas de tenis de hoy son de fibra de carbono, mejores que las de ayer, que eran de madera, igual que los cordajes, cierto, pero las nuevas cuerdas y marcos no otorgan el control o velocidad que el jugador no tuviera ya (eso es cosa de la tensión del cordaje), aunque sí que han beneficiado a los codos de los tenistas.

Por otra parte, si se normaliza el uso de las ‘zapatillas mágicas’, no sólo se volverá cotidiano lo de batir récords, sino que la cosa no quedará ahí, ya que en poco tiempo se presentarán otras zapatillas mucho más mágicas… 

Una cosa es aprovechar la tecnología razonablemente y otra admitir avances que proporcionan registros irreales, marcas que proceden de décimas y centímetros regalados, ya que el atleta sólo los consigue gracias al efecto trampolín que aporta ese calzado. Hasta hace muy poco la consecución de un récord mundial de atletismo era algo extraordinario, muy difícil de ver, mientras que si se sigue consintiendo el dopaje tecnológico será algo ordinario.

 CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 23 de febrero de 2022

EL TERRIBLE EMBROLLO DE LOS Y LAS DEPORTISTAS TRANSEXUALES Y/O TRANSGÉNERO

 


A la izquierda Iszac Henig (antes Izzi) que ha iniciado la cirugía para convertirse en hombre, pero sigue compitiendo con chicas, y a veces con bañador de hombre


Cuerpo de hombre, constitución de hombre, fuerza de hombre, pero compite como mujer

En el mundo de la natación se están viviendo situaciones insólitas y muy difíciles de asimilar que, pronto, se verán en otros deportes. No es ya que un nadador llamado Will Thomas se haya convertido en la nadadora Lia Thomas, sino que el polémico asunto se enreda más con el caso de la nadadora Izzi Henig, que está en proceso de convertirse en el nadador Iszac Henig pero sigue compitiendo con chicas. El problema tiene difícil solución si la ideología compite contra la biología

La naturaleza determina el sexo de cada persona, aunque hay quien no está contento con lo que le ha tocado y se cambia. Está en su derecho, faltaría más. Will Thomas tiene todo el derecho a llamarse Lia, pero no a competir como mujer. Ya se ha repetido mil veces que aunque se inyecte hormonas femeninas e incluso la cirugía le corte parte o todas sus partes, su cuerpo, fortaleza, densidad ósea, masa muscular, constitución, resistencia, capacidad cardiaca y pulmonar… siguen siendo masculinas, con lo que tendrá una gran ventaja compitiendo con mujeres biológicas. Afirman que sus niveles de testosterona están por debajo de los límites, pero con o sin esa hormona su cuerpo sigue siendo de macho; por otro lado, si le han amputado sus atributos masculinos, ¿cómo es que sigue generando testosterona?

Antiguas nadadoras (y atletas) estadounidenses comparan a Thomas con ‘las alemanas’ del este (la DDR), las soviéticas y ‘otras’ deportistas de los años setenta y ochenta, atiborradas de testosterona y anabolizantes, y afirman que la misma ventaja que tenían aquellas es la que tiene hoy Thomas; así, Nancy Hosghead Makar, múltiple medallista en Los Ángeles 84, afirma que si los países del Este no hubieran boicoteado esos juegos, ella nunca hubiera podido superar a las nadadoras del bloque comunista, y por eso está en contra de que un hombre convertido en mujer compita con mujeres, porque su cuerpo siempre, siempre será masculino. No es justo que Will Thomas (se estima que mide cerca de 1,90 y pesa unos 80 kilos), que nunca estuvo entre los 400 mejores nadadores en su distancia, ahora, convertido en Lia, saque hasta medio minuto de diferencia a sus rivales, e incluso supere ampliamente los récords de campeonas olímpicas como Katie Ledecky.

Los registros de los nadadores (según estudios especializados y con miles de sujetos) suelen ser entre un 11 y un 12% mejores que los de las nadadoras; las marcas de Thomas sólo han perdido un 2% respecto a las que obtenía como hombre, por lo que enfrentándose a mujeres su ventaja sigue siendo abrumadora. Como ejemplo muy ilustrativo puede señalarse que, en los 100 m mariposa de los Juegos de 2004, Phelps superó a sus rivales en un 0,08%, mientras que su registro fue un 12,5% mejor que el de la campeona olímpica. Y si Phelps se hubiera cambiado de sexo hubiera seguido siendo Phelps. En fin, Lia Thomas compite con una ventaja evidente e intolerable.

Pero la cosa se complica con el caso de Iszac Henig, una nadadora (nacida Izzi) en proceso de conversión a nadador pero que, como aún no ha recibido terapia hormonal y aunque ya ha empezado la cirugía, sigue compitiendo como chica con inmejorables resultados. Incluso en alguna de las pruebas de la competición universitaria estadounidense participó con bañador de chico en prueba de chicas, o sea, sólo con la parte de abajo, algo que resulta de lo más chocante a la vista. ¿Qué pasará con Iszac cuando vea que compitiendo contra chicos, si alguna vez lo hace, no vuelve a ganar?, ¿decidirá regresar a su condición biológica o simplemente se retirará de la competición?, ¿o exigirá competir con chicas aunque se siga llamando Iszac?  

Cuando empezó a hablarse de los deportistas trans de hombre a mujer todo el mundo estaba de su parte y veía con buenos ojos su participación en la competición femenina; sin embargo, viendo cómo son las cosas, tanto las propias competidoras como diversos grupos feministas se han posicionado totalmente en contra de que los convertidos en ellas mediante cirugía y bioquímica tomen parte en pruebas para mujeres. Suelen proclamar que los hombres han encontrado la manera de “robarnos las medallas”.   

El lío es enorme, con posturas encontradas y con los diversos estamentos estadounidenses (allí es donde más avanzado va el problema) estudiando el asunto desde todos los puntos de vista: legal, deportivo, médico, social…, incluso ideológico.

Cada persona es libre de elegir qué ser, incluso cuando no le gusta dónde la ha situado la naturaleza. Sin embargo, en terrenos como el deportivo, es injusto que la subjetiva visión ideológica se ponga por delante de la objetiva realidad biológica.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 9 de febrero de 2022

¿SON LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO PEKÍN 2022 O LOS DE BERLÍN 1936?

 


Así es el desayuno, comida y cena de los atletas en cuarentena por el covid, que permanecen encerrados y aislados en habitaciones pequeñas, sucias y sin equipamiento

El poder de atracción de los Juegos Olímpicos es algo que los políticos y los gobiernos comprendieron hace mucho, sobre todo los dictatoriales, que los han  aprovechado para mostrar una falsa cara amable y abierta. Los gerifaltes del partido nazi utilizaron los Juegos de 1936 con fines políticos y propagandísticos, algo que están repitiendo punto por punto los gerifaltes del partido comunista chino 86 años después

Los juegos de Berlín 1936 habían sido otorgados a Berlín en 1931, menos de dos años antes de que Hitler tomara el poder. Pronto los máximos jefes e ideólogos del partido nazi (el NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán), vieron en los Juegos Olímpicos una oportunidad perfecta para presentar al mundo los logros y beneficios de su política e incluso la superioridad de la ‘raza alemana’. Con el ministro de propaganda Joseph Goebbels al frente, elaboraron un extenso plan para que nada les estropeara la maniobra; retiraron de la circulación a todo el que pudiera ser sospechoso de contradecir los postulados nazis, dieron instrucciones a la población para que fuera lo más amable posible con los atletas, periodistas y visitantes, cesaron los actos y propaganda antisemita, desapareció toda violencia callejera…; y para no tener que dar explicaciones por la ausencia de atletas judíos en el equipo alemán se falsearon sus resultados con el fin de que pareciera que habían sido descartados por motivos deportivos. Y había unanimidad en la prensa, pues todos los periódicos desafectos habían sido cerrados o incautados. Pero todo era una máscara, como pudo comprobarse muy poco después.

Alguien dijo que no es que la Historia se repita, pero sí que rima. Han pasado 86 años y los versos con que se escribe la Historia Olímpica riman a la perfección, sólo que el ´führer’ se llama Xi Jinping. Cuando se dieron los Juegos de Verano a Pekín en 2008 dijeron que eso serviría para que el gobierno de China comenzara a abrir el puño, que empezara a observar los derechos humanos, que diera a la población las libertades y derechos políticos y sociales de un estado libre, que desapareciera la censura y apareciera la libertad de expresión…

Pero los hechos han demostrado que nada de eso se ha producido, al contrario, según dicen las organizaciones internacionales los ‘centros de reeducación’ están abarrotados y cualquier posible disidente está fuera de circulación. Un buen ejemplo es la ex tenista Peng Shuai, que hace unos meses desveló haber sido violada por un ex ministro; desapareció y sólo aparece para desdecirse en sospechosas comparecencias, pero como cuentan quienes pasaron por los centros de detención, con total seguridad ‘ha sido sometida a tratamiento’, y su familia está retenida y amenazada, de modo que la ex jugadora no puede decir más que lo que le han dicho que diga. Podría hablarse del artista crítico Ai Weiwei, que fue acusado de subversión, evasión de impuestos, pornografía y cualquier cosa que se les ocurriera; después de torturarlo (sobre todo psicológicamente) y ante el clamor internacional, lo dejaron marchar, pero seguro que la familia que dejó en China vive bajo amenaza. ¿Y Li Wenglian, el médico que avisó del peligro del coronavirus, detenido bajo acusación de propagar falsos rumores?

Un evidente acto de propaganda fue el encendido del pebetero, que llevó a cabo un miembro de la etnia uigur; sin embargo, las organizaciones solidarias estiman que unos dos millones de uigures permanecen encarcelados en los ‘centros de reeducación’, donde se los trata con extrema crueldad y se procede incluso a su esterilización. Algunos supervivientes que han llegado a occidente declaran que continuamente les repiten: “ser uigur es un crimen, no son seres humanos”.

Los periodistas son vigilados continuamente e incluso ha habido casos en que los policías y comisarios chinos interrumpían las grabaciones; y las redes sociales (las que están abiertas) y canales de internet son supervisados permanentemente. Todo está bajo control del dictatorial gobierno. Y todo lo que se muestra al mundo es falso. Incluso la nieve es falsa.

La narración de Berlín 1936 rima con la de Pekín 2022. 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 13 de enero de 2022

DJOKOVIC, MODELO DE EGÓLATRA, HIPÓCRITA Y CARADURA

 

Nadie recordará gestos y actitudes así en sus dos principales rivales

Cuando se habla de ellos tres, se suele decir que mientras Nadal y Federer caen bien, Djokovic no. ¿Y por qué?, se preguntan los fans del serbio sin querer ver sus ataques de ira incontrolada en la pista o cómo ha querido pasar por encima de las normas. Es fácil de demostrar que Novak Djokovic se viene  comportando desde hace años como un egocéntrico, pero ahora se ha revelado también hipócrita y caradura 

La tremenda polémica mundial en torno a la presencia del tenista Novak Djokovic en el Abierto de Australia de tenis 2022 ha servido para que el personaje en cuestión se deje ver como realmente es, un individuo muy creído y soberbio, un tipo con más dobleces que una camisa y con más cara que espalda.

El sensacional jugador está convencido de que puede hacer lo que le dé la gana en cualquier parte. Está acostumbrado a que sea así en su país (casi), por lo que no puede extrañar que, llegado el momento, se haya sentido tan especial como para convencerse de que las normas son para los demás, no para él. Debió pensar “soy el número uno y no se atreverán a prohibirme jugar en Australia”. En la pista se muestra como un deportista que no acepta la posibilidad del error y la derrota, se siente infalible y perfecto, y por eso, cuando falla, revienta raquetas contra el suelo (tantas veces) o las lanza contra la grada (eso hizo en un partido a puerta cerrada), golpea la bola con rabia sin reparar que puede dar a alguien (como así sucedió), patea enfurecido y descontrolado la silla de un juez de línea con éste sentado… ¿Alguien recuerda a Nadal o Federer destrozando raquetas u otros gestos de ira? Por no hablar de las imitaciones-burlas que hace años hacía de sus colegas rivales. Y si a ello se añade su entorno más cercano, en el que su padre (que suele insultar a los demás tenistas) dice que Novak es como Jesucristo (o sea, él es San José y la madre la Virgen María), es innegable que todo desemboca en el comportamiento de un auténtico ególatra. Un tipo con un orgullo desmesurado y un ego del tamaño del Himalaya.

Además, tan excepcional tenista es lo que se dice un hipócrita, como demuestra el hecho de que, tras proclamar su patriotismo incondicional, fija su residencia fiscal lejos de la hacienda serbia, en Mónaco, un paraíso fiscal. Si tantísimo ama a su país, ¿por qué evita pagar en él los impuestos que contribuirían a su desarrollo y mejora de la calidad de vida de sus compatriotas? Lo que dice choca con lo que hace, lo que evidencia una grosera hipocresía. Seguro que no hay que recordar que tanto Federer como Nadal tienen fijada su residencia fiscal en sus respectivos países. Ahora, con el asunto de su negativa a vacunarse, también ha dejado claro el balcánico que, contra lo que suele decir de “amor para todos”, le importa un pimiento ir contagiando por ahí. 

Y tiene la cara tan dura como todos los que se creen tan únicos y especiales como para sentirse por encima de leyes y normas. Lo de decir que se contagió a mediados de diciembre es, sin la menor duda, un truco de abogado, un recurso, un montaje para dar sensación de cumplir, puesto que si aquel positivo hubiera sido real lo hubieran esgrimido de inmediato como prueba concluyente de su exención de vacunarse. Soltar una información que hubiera sido concluyente con tanto retraso es más que sospechoso. Además, cuando le han pillado en trolas y manipulaciones culpa a su representante, a su asistente, a su ayudante…, él jamás es responsable, él no sabía nada. Y suelta todas las trolas sin rubor, con una cara de cemento armado.

Además, está demostrando poca inteligencia, puesto que toda la polémica influirá en su juego, por no mencionar que sus rivales lo mirarán con enfado, y tendrá a gran parte del público de uñas; esto último puede que sea lo peor para una personalidad como la suya. Y no se puede olvidar que este tipo de problemas puede reproducirse al llegar a otros países. Está claro que Novak Djokovic no calculó las consecuencias de sus actos, lo que significa escasez de luces.

Es tan bueno jugando al tenis como cuestionable como persona.

CARLOS DEL RIEGO.

sábado, 18 de diciembre de 2021

EL SUPUESTO PODER DE FRANCO EN EL FÚTBOL ESPAÑOL Y EUROPEO


Es un absoluto delirio creerse que en aquellos años Franco tenía influencia en Europa

Un periodista de la cadena deportiva ESPN, haciendo gala de una infinita ignorancia, ha soltado la sandez de que “En época de Franco el Madrid ganaba por efecto directo de la dictadura”. Tremenda estupidez surgida de un tópico que, sin la menor duda, nace de la envidia de hinchas de otros equipos de fútbol, dispuestos a tragarse cualquier paparrucha que desprestigie y minusvalore los éxitos de otros. La historia y los datos contradicen la sandez

El periodista de la ESPN hizo tal afirmación al poco de la inmensa chapuza de la UEFA (la enésima) en EL sorteo de enfrentamientos de la Liga de Campeones 2021-22. Curiosamente el tópico de que el Real Madrid ganó todo lo que ganó gracias al poder del dictador Francisco Franco es uno de los principales agarraderos de los que no admiten la realidad (deportiva en este caso) y se inventan una que les guste.

El tópico de que el Madrid ganó por la intervención del general abarca incluso a las Copas de Europa, lo que significa que los que eso creen están convencidos de que Europa estaba poco menos que rendida a sus pies. Sin embargo la historia dice otra cosa, pues Franco era poco menos que un proscrito: se organizaron infinidad de manifestaciones antifranquistas en las grandes capitales y ciudades europeas, se retiraron los embajadores en España, los principales periódicos franceses, ingleses u holandeses no perdían ocasión de denunciar los abusos del régimen y calificarlo como criminal y, en fin, Franco no podía salir de España porque seguramente hubiera sido detenido. Resulta difícil que un dirigente perseguido, señalado y totalmente desprestigiado pueda influir en cualquier asunto europeo, aunque fuera el futbolístico. Y menos durante años y años.   

 En cuanto a las competiciones domésticas, repasando el palmarés de campeones de liga salta a la vista que en los años más duros de la dictadura,  desde 1940 hasta 1953, el Real Madrid no ganó ni una sola liga, pero desde el 54 hasta el 75 (cuando muere Franco) ganó 14. ¿Quiere esto decir que el dictador se hizo madridista de repente? En esos 14 años del primer franquismo el Barça logró cinco ligas, y hasta el 75 ganó otras tres. El Atlético Aviación, el equipo relacionado con el ejército y que luego pasó a llamarse Atlético de Madrid, se hizo con cuatro ligas entre el 40 y el 53, y logró otras tres antes de la muerte de Franco. Tres ganó el Valencia (más otra antes del 75), dos el Atlhetic y una el Sevilla.     

La ‘Copa del Generalísimo’ vio cómo el Athletic Club ganaba, desde 1940 a 1975, nueve ediciones y el Barça otras tantas, mientras que el Madrid venció en seis, el Atlético en cinco, el Valencia en cuatro... Tampoco estos números apoyan el mito del favoritismo de la dictadura hacia el Real Madrid.

Por otro lado, siempre fue de dominio público que, en realidad, a Franco no le gustaba ni el fútbol ni los toros, y lo que realmente le gustaba era cazar, pescar y el cine (tenía sala de proyección en el Pardo). Si tenía que ir al estadio o a la plaza iba y aplaudía, pero ni una cosa ni otra le atrajeron jamás; además, en cierta ocasión dijo que su equipo favorito era el Atlético de Bilbao (así se llamaba) “porque todos sus jugadores son españoles”.

En todo caso, si el Real hubiera ganado ligas y copas europeas gracias al soborno y la manipulación franquista, ¿cuántos árbitros y directivos habría tenido que untar?, y así un partido y otro, un año y otro… Los implicados serían cientos, de modo que alguien, alguna vez, lo hubiera contado y denunciado, hubiera presentado testimonios, declaraciones, documentos, extractos bancarios, nombres de otros implicados… Pero nadie dijo nada nunca y, lógicamente, nadie aportó jamás ni el más leve atisbo de prueba. 

Pero dan igual los datos, evidencias, argumentos y números, quien desea profundamente que la falsedad y el tópico sean ciertos se los creerá, incluso cuando en el fondo sepa que se está engañando a sí mismo. 

CARLOS DEL RIEGO.