domingo, 16 de diciembre de 2012

‘RUMOURS’, UN DISCO DE REFERENCIA EN LA HISTORIA DEL POP Hace 35 años, en 1977, el grupo anglo-americano Fleetwood Mac alcanzaba la cima del pop, del soft-rock, con una colección de canciones que permanecen y emocionan

El grupo en aquel 1977.

En el año 1977 la música punk acababa de dar una patada en la puerta y había entrado en el planeta del rock, removiendo casi todo y relegando a la mayoría de las estrellas al cuarto de los ‘dinosaurios pasados de moda y en vías de extinción’. Pero a pesar de la potencia del movimiento, el punk fue asumido y asimilado, de modo que se convirtió en otra opción más, con lo que los grupos consolidados que venían de los sesenta y los primeros setenta apenas perdieron presencia. Uno de estos grupos que ya dejaba amplia estela era Fleetwood Mac, una banda de trayectoria artística y vital absolutamente atípica que, en aquel señalado 77, dio la campanada con el inolvidable ‘Rumours’.


Formado en Inglaterra como grupo de blues, de blues-rock e incluso de música tendente a lo experimental (dejando algunas canciones emblemáticas), Fleetwood Mac perdió a varios de sus principales integrantes y decidió emigrar a Estados Unidos. Allí la banda (que sólo conservaba la sección de ritmo original, John McVie y Mick Fleetwood) ficha a la parejita formada por Lindsay Buckingham y Stevie Nick y dan un giro a su estilo musical que al final resultó un acierto. Al llegar a 1976 Fleetwood Mac se embarcaba en la grabación del álbum ‘Rumours’, que sería publicado al año siguiente con un inmediato y tremendo éxito que aun hoy pervive.

El disco lleva vendidos más de 40 millones de copias, pero lo bueno del caso es que cada año despacha unas cuantas decenas (tal vez cientos) de miles, algo que sólo los más grandes consiguen. Y si este emblemático vinilo perdura es por la belleza indudable de sus melodías, por la brillantez de los arreglos y las armonías vocales, por las inspiradas y sencillas letras, por los ambientes irresistibles que consigue; la cara A es absolutamente prodigiosa, con canciones redondas, cercanas a la perfección que marcan los cánones de la música pop, alcanzando el título de obras maestras del género; la otra cara goza de algo menos inspiración, a pesar de que tiene otros dos títulos verdaderamente deliciosos. El total es el soft-rock más elegante, y no sólo de su época.  Y ello a pesar de que la situación del grupo apuntaba a la separación, pues en la prensa estadounidense de la época todo eran… rumores.

La realidad es que las relaciones personales eran más que tensas. El grupo lo formaban dos parejas, John y Christine McVie y Lindsay Buckingham y Stevie Nicks, más Mick Fleetwood. Los McVie se habían separado arrojándose los platos a la cabeza, e igualmente Lindsay y Stevie, que dejaron de hablarse; por si fuera poco, el señor Fleetwood había descubierto que su mujer había hecho palmitas con su mejor amigo, e incluso había dudas de paternidad. Evidentemente, todo eso (sobre todo en un grupo que había vuelto a la popularidad masiva) era carne de prensa amarilla, que publicó e hizo correr tantas habladurías, tanto cotilleo, que el disco no podía titularse de otro modo: ‘Rumours’. La grabación tampoco fue fácil, pues además de las formas (no empezaban hasta las tantas de la mañana, cuando ya estaban cansados y colocados), la tensión entre ellos daba pie a un ambiente irrespirable, obligándolos a trabajar en una atmósfera cercana a la violencia emocional. Pero tal vez de ahí, de esas emociones desatadas, de esos choques de egos, de ese ambiente de tensión y estrés, de esas relaciones viscerales es de donde surgieron canciones tan cargadas de emotividad y de pasiones humanas. ‘Sólo’ hacía falta una chispa de talento para crear un disco imperecedero. Y ahí están las letras para mostrar esos conflictos de pareja sin caer en la ñoñería babosa ni en la pedantería poética; curiosamente, los tres compositores (las dos mujeres y Lindsay hicieron casi todo) no reconocieron hasta muchos años más tarde que los textos hablaban de ellos mismos y de los problemas con sus parejas, a veces con desesperación y otras con optimismo; o sea, en su momento no vieron lo que era evidente para todos.

Pocos discos, pocas canciones permanecen tanto tiempo sin perder un ápice de potencia como ‘Dreams’, ‘Don´t stop’, ‘Never going back again’, ‘You make lovin´ fun’ o la imprescindible e imperecedera ‘Go your own way’; baste apuntar que cuando una película narra sucesos a lo largo de varias décadas, siempre utiliza algún gran éxito de la música para señalar al espectador en qué momento transcurre la acción, y así, cuando hay que informar de que se está a finales de los años setenta del siglo pasado se recurre  invariablemente a alguna de esas inconfundibles canciones. Tal distinción deja bien claro el significado de ‘Rumours’. Tres décadas y media después, aquellos rumores perviven y siguen levantando pasiones.

El de Fleetwood Mac es un caso curioso; por un lado, su viraje estilístico del rock menos comercial al pop de más fácil asimilación; por otro el cambio total de formación, pasando de los músicos sesudos e inconformistas a integrantes relacionados afectivamente entre sí. De este modo, se puede decir que el grupo vivió dos formas del éxito, pero sobre todo, protagonizó una segunda parte que no sólo fue buena, sino que mejoró la primera.          

CARLOS DEL RIEGO