lunes, 30 de julio de 2012

LONDRES 2012: MUCHO CUIDADO CON CHISTES Y COMENTARIOS BURLESCOS Y JOCOSOS Ya son dos los expulsados de los juegos tras haber publicado comentarios calificados como racistas en las redes sociales


La atleta griega Papachristou hizo una broma de mal  gusto sin saber
  que  hoy día no se pueden hacer chistes  sin sufrir las iras de
los adoradores  de la corrección política.

La atleta griega Papachristou fue apartada del equipo griego poco antes del comienzo de los juegos por publicar en su Twiter “Con tantos africanos en Grecia, al menos los mosquitos del Nilo Oeste tendrán comida casera”. Hay varios puntos a considerar al respecto (además de lo confuso de la frase o la traducción). Primero, la irresistible fuerza de difusión de las redes sociales; segundo lo peligroso que es lanzar reflexiones u opiniones por Internet, pues nunca se sabe qué consecuencias puede traer o quién puede sentirse afectado u ofendido; tercero, que no hay marcha atrás, lo escrito escrito queda, y ya no valen posteriores disculpas; cuarto, que más vale no hacer chistes ni comentarios jocosos sobre etnias y colectivos protegidos por la llamada discriminación positiva. Y por otro lado, parece sanción excesiva por unas palabras impropias, sí, pero que no constituyen causa suficiente para pasar por alto el trabajo, esfuerzo, tiempo y renuncias que entrega el atleta durante cuatro años; la desproporción entre la falta y el castigo es evidente.

El futbolista suizo Morganella dijo por el mismo conducto tras jugar el partido “Voy a dar una paliza a todos los surcoreanos. Menudos retrasados mentales”. En este caso hay amenaza e insultos evidentes, por lo que la expulsión (el máximo castigo), puede ser decisión más fácil de entender, aunque no deja de ser una bravata de adolescente. Sin embargo, el caso de la triplista griega es muy distinto, pues en realidad, lo que ha dicho no es otra cosa que un chiste de muy mal gusto, casi ofensivo, pero no más allá de una broma desafortunada.

Pero lo que la saltadora no sabía es que hoy día no se pueden hacer chistes, pues siempre habrá alguien que se sienta aludido, y si no es así ahí están los abanderados de la corrección política para llamar la atención; si en el chiste aparece un negro, asiático, gitano, indio, magrebí… te llamarán racista, si una mujer serás un machista, si un judío serás nazi, si un homosexual serás homófono, si ciudadanos de otros países serás xenófobo, y algo encontrarán con qué tildarte si hablas en tono chistoso (que no tiene por qué ser en tono despectivo, injurioso o malintencionado) de un enano, un minusválido, un ciego, un musulmán…

La cosa cambia con otro tipo de insultos, es decir, el racista es mucho más grave que cualquier otro; por ejemplo, si en lugar de vocear estúpidamente “¡vuélvete a la selva, negro!”, el imbécil suelta “¡árbitro, hijo de p…!”, no pasará nada; del mismo modo, cuando Luis Aragonés arengó a un jugador en un entrenamiento gritándole “usted es mejor que el negro de mierda” casi se produce un conflicto internacional, pero la cosa apenas se habría comentado si el rival del futbolista hubiera sido inglés y Aragonés hubiera dicho “… que el rubito de mierda”. 

En ese sentido, ¿hubieran sido los mismos castigos si la atleta en vez de africanos hubiera dicho norteamericanos, y el futbolista austriacos en lugar de surcoreanos? 

CARLOS DEL RIEGO