domingo, 15 de julio de 2012

INFLUENCIA DEL FRANQUISMO HOY Estos días se cumple el aniversario del golpe de estado protagonizado por el general Franco. Cuarenta años después moría éste, de modo que casi han pasado ya otras cuatro décadas del fin del franquismo. Sin embargo, muchos siguen queriendo combatirlo hoy

Creen que así ganan la Guerra Civil
y derrotan a Franco.. 

Muchos de los más acérrimos antifranquistas tras la muerte de Franco, vivieron muy bien y prosperaron durante aquellos cuarenta años, de hecho, la mayoría de ellos lograron elevada posición social mostrando más que simpatía por el régimen; por citar un par de ejemplos, el que fuera director de El País y actual académico Juan Luis Cebrián, muy cercano a Falange, o el dueño del grupo Prisa hasta su muerte, Jesús Polanco, quien hizo fortuna en el sector editorial gracias a los chivatazos e información privilegiada que le suministraban los ministros franquistas amigos suyos. Pero muerto el dictador parece que nadie estuvo en aquellas masivas concentraciones de la Plaza de Oriente de Madrid…

El caso es que hay quien sigue combatiendo a Franco hoy. ¿Cómo?, atacando todo aquello que fue valorado en los tiempos del militar gallego. Como es sabido, todos los dictadores tienden a identificarse a sí mismos con los símbolos patrios, de manera que el tirano se cree la bandera, el himno, incluso el mismo país o su nombre, por lo que cuando se ataca al dictador desde fuera, él dice que a quien atacan es a la patria. Y esa manipulación que lleva a cabo la propaganda oficial fue asumida en su momento, y aún hoy sigue siendo asumida por muchos, es decir, lo que estos antifranquistas han hecho ha sido transigir, entregar a Franco todos los símbolos que él hizo suyos; aún más, se han dejado manipular por la propaganda, por los Goebbels españoles de aquellos cuarenta años.
Así, lo que sucede en la actualidad es que quienes quieren destacar como aguerridos antifranquistas, quienes tienen que hacer evidente su postura después de tanto tiempo (¡vaya usted a saber por qué!) son encendidos detractores de la exhibición de la bandera, no soportan los sones del himno y huyen como del lobo de la palabra España y la sustituyen por el país o el estado, pues asocian todo ello a Franco y el franquismo…, como si Franco hubiera inventado la bandera o durante su tiempo se hubiera compuesto la música de la Marcha Real (el himno).
Pero la cosa no queda ahí. Los españoles que quieren derrotar al bando nacional 76 años después, no sólo odian los símbolos españoles, sino que también son enemigos viscerales de valores e instituciones que identifican (erróneamente y demostrando gran predisposición a ser manipulados) con aquel régimen. Por ejemplo, no son pocos los que se creen de izquierdas (y por tanto ostensibles antifranquistas) que ven la familia como una institución del pasado, algo superado por los tiempos, pero sólo si se trata de la familia tradicional, o sea, hombre, mujer e hijos, puesto que si es uno de los nuevos modelos su opinión cambia. Y también es fácil ver a esos que quieren ganar una guerra pasada a un muerto, mostrar su aversión a conceptos como la disciplina o el principio de autoridad, negar valor al trabajo y dárselo a la diversión (¿hay alguien que vea la Logse como una consecuencia de esta forma de pensar?). En fin, como en aquellas cuatro décadas se daba importancia a la familia, al trabajo, al respeto de las reglas…, los que se niegan a admitir la derrota republicana también niegan valor a esos conceptos. Y del mismo modo son alérgicos a todo lo que tenga que ver con la religión católica, con conceptos como patriotismo y heroísmo o con el esfuerzo para hacer mejor su trabajo.
Lo único que demuestran no es su antifranquismo, sino lo fácilmente que caen en las trampas y trucos de los expertos en propaganda. 

CARLOS DEL RIEGO