sábado, 17 de noviembre de 2012

TENIS, DEPORTE DE CABEZA Si hay modalidad deportiva donde importa más el pensamiento que la fuerza, es el tenis, actividad con infinitas posibilidades y con antecedentes que se pierden en la Historia

El 'jeu de paume', que se practicaba en toda Europa pero sobre todo en Francia, es el antecedente directo del tenis.

Lo dicen todos los que juegan y compiten sea cual sea su nivel, desde el profesional hasta el jugador de club: el tenis es el deporte más psicológico, el que exige más a la cabeza que al resto del cuerpo, el que da más triunfos si se manejan mejor los pensamientos y las emociones, si se gestionan mejor las dudas y los ánimos, la confianza y el miedo a la derrota, la presión y las ganas. Cierto que hay otras especialidades que también exigen grandes esfuerzos mentales, pero ninguna obliga a que desde el primer al último punto el jugador esté completamente solo; por eso existe la regla de que el entrenador (o cualquiera) no puede indicarle correcciones, orientaciones, consejos o cualquier tipo de  pauta técnica, pues está terminantemente prohibido; y por eso el tenis es distinto a todas las demás modalidades deportivas, el tenista está absolutamente solo de principio a fin del encuentro (excepto en Copa Davis), lo que significa una exigencia mental tremenda, llevando al jugador a un cansancio extra. Por eso, hay tenistas que, sin tener el juego más técnico o potente, consiguen el éxito gracias a la solidez mental, a su predisposición siempre optimista, a un espíritu ganador que lucha sin temor…, y así, hay muchos campeones de la raqueta a los que primero hay que derrotar mentalmente y luego en el tanteador. Esa absoluta soledad, ese continua cavilación y lucha consigo mismo hacen del tenis el juego más cerebral. Y por eso hay tenistas que no desmayan jamás, que siempre tienen actitud positiva. El triunfo está en la mollera, sólo hay que encontrar el lugar donde se esconde.

Walter C. Wingfield es considerado
 como el inventor del tenis, aunque él lo llamó 'sphairistike'
Por otro lado, se puede llegar a la victoria por muchos caminos, utilizando muy diversas tácticas y estrategias, cosa que comparte el tenis con casi todos los deportes. De este modo, no se explica cómo hay aficionados que menosprecian (algunos incluso insultan) a jugadores como Nadal, al que tachan de pasabolas; o sea, parecen exigir que todos jueguen con la misma técnica, que todos sean virtuosos técnicos, peguen con potencia brutal siempre o saquen invariablemente a 200 por hora; o sea, hay quien quiere que todos jueguen igual. Sin embargo, cada uno sale a la pista con lo que sabe, con lo que puede y con lo que le permite el contrario, y eso es lo bonito del tenis y del deporte en general, que unos usan unos métodos técnicos y otros los contrario, que se puede ganar con cualquier tipo de juego.

Otra característica del juego del ‘lown tennis’ (nombre original) es que un detalle, un punto, una fácil que se falla o una imposible que se gana pueden producir (de hecho así sucede muy a menudo) un cambio radical de tendencia, de modo que uno pasa de la euforia y la confianza a la duda y la inseguridad, mientras su rival se traslada de la sensación de derrota a la esperanza, aquel rumiará y rememorará aquel momento decisivo durante un rato, éste olvidará instantáneamente todo lo malo que ha hecho hasta ese momento. 

Y es que la cantidad de pensamientos que asaltan al jugador a lo largo de los puntos, juegos y sets es casi infinita. Así, a veces parece que el rival adivina tus intenciones, mientras otras eres tú el que pareces atraer la bola, unas veces no aciertas nunca y otras vas siempre al lado bueno y tienes la impresión de que es imposible el fallo; y en no pocas ocasiones el jugador no entiende lo que está pasando y es incapaz de enderezar el rumbo ya que, hay que recordar, no tiene a nadie que le pueda explicar, aconsejar, dirigir.

En el tenis (como casi todas las cosas que afectan al individuo) todo está en la cabeza, no en los músculos. Y así debió ser desde el principio. Juegos de pelota ha habido desde hace milenios, como demuestran los historiadores romanos. Desde entonces, en los diversos textos históricos aparecen juegos de pelota. Incluso Calderón de la Barca escribió ‘Farsa famosa del juego de pelota’ en el que se produce este diálogo “…- Quince pierde (dice un jugador).- Con cuarenta y chanza, luego troquemos (dice el otro; chanza o chaca, es saque).- Oh!, si esta mudanza hiciera que yo mejorase el juego” (responde el primero quejándose de lo mal que está jugado). Pero desde el siglo XVI (incluso desde el XIII hay noticias de su práctica) se populariza en toda Europa el ‘jeu de paume’, el juego de palma, que en realidad se jugaba con raqueta (tan popular era que uno de los episodios emblemáticos de la Revolución Francesa se produce en un recinto específico para este juego); ya se contaba como ahora y los tantos los marcaba el público, pues no había jueces, y además estaba prohibido enfadarse. Pero es a finales del siglo XIX cuando el mayor británico Water C Wingfield (descendiente directo de uno de los primeros ingleses que se apasionaron por este ejercicio) pone las primeras reglas, pensando sobre todo en una actividad para practicar sobre hierba; era el año 1874 y lo llamó ‘sphairistike’. Pero inmediatamente se prefirió usar la voz francesa ‘tenetz’, que señalaba al jugador al saque; como en Inglaterra el mayor Wingfield sacó el juego de la cancha cerrada al césped (‘lawn’ en inglés), no extrañará que en junio de 1877 apareciera en un diario londinense la noticia de que “El Club All England de croquet y lawntennis de Wimbledon organiza un torneo…”. 

   
CARLOS DEl RIEGO

jueves, 15 de noviembre de 2012

‘SER O NO SER’: CÓMO EL DIRECTOR ERNS LUBITCH CONSIGUIÓ QUE LOS NAZIS LLEGUEN A DAR LÁSTIMA (CASI) En plena Segunda Guerra Mundial se estrenó la más corrosiva e ingeniosa parodia que jamás se ha hecho sobre la brutalidad del nazismo; siete décadas después no ha perdido fuerza, capacidad de sorpresa o hilaridad

El despiadado y a la vez descacharrante coronel nazi
 En febrero de 1942 se estrenó la insuperable película ‘Ser o no ser’ (‘To be or not tobe’, claro). Han pasado por tanto setenta años, y se puede afirmar sin temor a equivocación que en esas siete décadas no se han realizado setenta películas que estén a su altura. Es más, no se aleja de la realidad quien afirma que hay más inteligencia en diez segundos de metraje de dicho filme que en el total del 75% de las producciones estrenadas desde entonces. Puede parecer exageración, pero quien sepa ver cine (y para ello no hace falta ser un entendido de los que comentan los contrapicados y los ‘travelling’) podrá enumerar virtudes de aquella maravilla de Ernst Lubitsch durante horas.
Quienes hayan degustado sus chisporroteantes diálogos, sus inteligentes secuencias, sus hilarantes situaciones no pondrá ninguna pega si han de volver a la verla; pero quien no la haya visto tiene, por un lado, la suerte de poder sorprenderse ante esta genuina obra de arte el día que se encuentre con ella, y por otro, también la mala suerte de no poder recordar las sutilezas asombrosamente ingeniosas que esta maravilla del cine ofrece desde el primer al último segundo.
Lubitsch, judío, alemán y genio
Como todo aficionado sabe, es una parodia del nazismo, es decir, aunque pueda parecer un imposible, se puede uno reír incluso de la más detestable barbarie, sólo hace falta imaginación y creatividad, algo distinto que contar y, evidentemente, pasión. Y es que ‘Ser o no ser’ lanza continuas flechas, envenenadas con el más inteligente humor, contra los descerebrados de la Gestapo, de forma que casi llegan a dar un poco pena el tarugo de Schulz y el rastrero coronel Erhardt, es decir, el genio del director consigue que los más bestias aparezcan como pobres imbéciles. Pero es que, además, en esta cima del planeta cinematográfico no hay discursos maniqueos ni moralinas políticamente correctas, no hay ideologías ni panfletos partidistas, apenas aparece la violencia y, desde luego, no hay trucos de cámara o algo parecido a efectos especiales; y cuando hay que denunciar el régimen nazi y a sus fanáticos, lo hace presentándolos como lo que son los malos en la realidad: primero unos imbéciles que luego se especializan en los muchos y diversos tipos de estulticia que los hombres han desarrollado.

La sucesión de situaciones hilarantes y disparatadas, estrambóticas, esperpénticas y sutiles es continua, y son presentadas con suprema elegancia, evidenciando el indiscutible talento que hubo de ser reunido para alcanzar tamaña altura artística. Toda escena, plano o secuencia es magistral, todo diálogo desborda ingenio, chispa, inspiración…, y no deja de haber algún que otro finísimo doble sentido o alusión para leer entre líneas (“nunca había estado ante un hombre que puede soltar diez toneladas de bombas en dos minutos” dice ella con cara de asombro). Se puede ver cincuenta veces y a la siguiente encontrarse con algo en lo que no se había reparado. 

Asimismo, hay quien llega a emocionarse cuando, viendo a la deliciosa y astuta protagonista, recuerda que la actriz que la incorpora, Carole Lombard, murió unas semanas antes del estreno de la peli; nunca llegó a verla terminada, no pudo vivir el que sería la su gran momento.

En fin, quien no la haya visto debería hacerse cuanto antes un favor a sí mismo y visionarla inmediatamente y, sin dejar pasar mucho tiempo, volver a ella; después será un incondicional de ‘Ser o no ser’, de Lubitsch y del cine clásico en general.

Por cierto, tres años antes, este imitado director alemán y judío hizo lo mismo con el comunismo en otra pieza que nadie debe dejar de contemplar (diez o doce veces al menos), ‘Ninotchka’.

Sí, sin duda, diez segundos de cualquiera de estas dos obras maestras tienen más valor que miles y miles de películas. ¿Por qué será que el cine clásico es tan difícil de igualar?

CARLOS DEl RIEGO


miércoles, 14 de noviembre de 2012

PIQUETES: ESCUADRONES DE COACCIÓN Si hay algo absolutamente innecesario es el piquete informativo, pues nadie que trabaje está al margen de lo que la huelga pretende, sus convocantes y objetivos. Pero como todo el mundo sabe, la verdadera función del piquete es otra

Algunos no tienen claro el significado de palabras como información, libertad o discrepancia.

La huelga general en España viene siendo algo así como una obligación de los sindicatos mayoritarios para con cada uno de los presidentes, excepto para el efímero Calvo Sotelo; hay que aclarar que Adolfo Suárez sufrió un paro general de una hora, pero unos meses antes de que se aprobara la constitución del 78. La influencia de esas ocho jornadas de protesta, como fácilmente puede comprobarse, ha sido verdaderamente escasa, salvo que los convocantes se conformaran con la sustitución del ministro de trabajo.

Todo el mundo tiene derecho a ir a la huelga, pero siempre respetando a quien, en el uso de su libertad, decide trabajar, y esa debería ser la base de quienes proponen a la población protestar ausentándose del trabajo. Sin embargo, ahí es donde entran los piquetes, que se autodefinen como informativos; evidentemente, a estas alturas, con el acceso total de cualquier individuo a diversos medios informativos, se antoja innecesario informar acerca de la huelga y sus objetivos. De este modo, a quienes han cerrado su establecimiento o a los que trabajan por cuenta ajena y no acuden a su puesto, no hay que explicarles nada; pero igualmente, quien opta por currar el día en cuestión, sin duda está perfectamente al cabo de la calle de lo que sucede, es decir, conoce la convocatoria y a los convocantes, los motivos y los destinatarios de la queja. El problema es que, quien libremente está en contra de holgar (por la razón que sea) y va a la brega, sabe que muy probablemente recibirá la visita del piquete informativo, el cual, si obrara como su nombre indica, se limitaría a notificar al que, trabajando, protesta contra la protesta, aunque las aclaraciones y razonamientos resultaran ociosos.

Sin embargo, las cosas no se quedan en intentos pacíficos de convencer al que no está de acuerdo con los convocantes y huelguistas, al menos no en muchos casos. Y así, como sabe todo el que no reside en Marte, la patrulla que sale a la búsqueda del discrepante, sobre todo si se ve con las manos libres, no se contentará con intentar animar al cierre por medio de la palabra tranquila y razonada, sino que recurrirá a otros métodos. Lógicamente, no todos esos destacamentos terminan peleándose con quien se les opone o con la policía, pero siempre aparecen pelotones que recurren (más o menos fácilmente) al uso de la violencia para ‘convencer’ a quien quiere usar su libertad. Es decir, hay en toda convocatoria un porcentaje significativo de piquetes informativos convertidos en escuadrones de coacción, cuya base legitimadora es algo así como “hemos convocado huelga general y todo el mundo tiene que dejar de trabajar, y quien no haga caso, quien no obedezca, quien no aparque su libertad, quien no pliegue su voluntad a la nuestra, quien se atreva a decidir por sí mismo y no acate sin más lo que nosotros hemos decidido, puede sufrir consecuencias”. Y de este modo, algunas de esas patrullas (sean más o menos) coaccionan al que se opone, convertido desde ese momento en enemigo; y de la coacción se pasa fácilmente al insulto si el que defiende lo suyo no cede, y de las palabras gruesas a las amenazas se llega casi instantáneamente, y los gestos intimidatorios terminan por convertirse en palos.

Así las cosas, la advertencia desafiante o la agresión al discrepante por parte de la envalentonada brigada (siempre han de ir en grupo que resulte de por sí temible) cabe plenamente en la definición de fascismo, pues éste consiste en imponer la voluntad del grupo por la fuerza, ya sea amedrentando, amenazando, insultando o agrediendo, señalando con pintadas o causando destrozos en el lugar de trabajo de quien se atreve a pensar distinto y hacer uso de la libertad; es curioso, pero el concepto de libertad, para muchos, es relativo, y deja de ser un derecho cuando esa libertad se opone a los deseos de los que tienen en ese momento la fuerza). Así actuaban los llamados escuadrones de la muerte en la Alemania nazi, en El Salvador, en Brasil…, y siempre fueron calificados como fascistas. Por tanto, si los piquetes utilizan los mismos recursos… Claro que quienes están con los que convocan el paro disculparán la acción violenta e incluso acusarán de empezar la refriega a los que estaban en su lugar de trabajo, que se encargaron de llamar y provocar a los integrantes del pelotón.

CARLOS DEl RIEGO
            

martes, 13 de noviembre de 2012

UN ALCALDE PROHIBE MORIRSE, UN TIPO EMBADURNADO EN LIMÓN ATRACA UN BANCO CREYÉNDOSE INVISIBLE, UN JUEZ ENCARCELA A 46 PERSONAS PORQUE SONÓ UN MÓVIL… LA ESTUPIDEZ VIVE EN TODAS PARTES En cualquier lugar del mundo, en cualquier profesión o colectivo, independientemente del nivel social, económico e incluso intelectual, la memez está presente, a veces de modo escandaloso y otras, las más, ridículo.

En un alarde de memez extrema, y ante lo atiborrado del cementerio, un alcalde prohibió morirse so pena de multa y prisión.

En cualquier lugar del mundo, en cualquier profesión o colectivo, independientemente del nivel social, económico e incluso intelectual, la memez está presente, a veces de modo escandaloso y otras, las más, ridículo.

A lo largo del planeta, la prensa regala grandes espacios a las noticias ‘importantes’, relegando a la sección de breves aquellas que se presumen menos trascendentes; sin embargo, muchos de estos pequeños sucesos muestran mucho mejor qué es el individuo, y en no pocas ocasiones, lo que queda patente es que la estupidez es algo obligatorio, característico del ser humano. Pensándolo bien, ¿quién no ha hecho o dicho grandes estupideces?, ¿quién no pagaría lo que fuera por que no hubiera ocurrido aquello que tanta vergüenza nos hizo (hace) pasar?

En un pueblo de Brasil el cementerio estaba atiborrado, no cabía un fiambre más, por lo que su alcalde, evidenciando su talla intelectual y creyendo haber dado con la solución ideal (“soy un genio”, debió pensar), prohibió tomar la decisión de morirse ‘antes de tiempo’, y para presionar a los que pensaran palmar próximamente y sin que les tocara, amenazó con multar y llevar al trullo a sus familiares. No se sabe cómo acabó la cosa, pero sí consta que se multiplicaron las visitas a los médicos y las inscripciones en los gimnasios. Puede parecer un disparate, pero la cosa es totalmente cierta. Claro que quien quisiera fastidiar a sus deudos lo tenían bien fácil…

En Estados Unidos un atracador pensó que si se untaba con jugo de limón resultaría invisible, pues comprobó que su cámara de vídeo no captaba su cara tras embadurnarla con el cítrico. Convencido de que su invento le permitiría cometer el crimen perfecto, se pringó con abundante zumo y, pistola en mano y alegremente, entró en un banco para soltar lo de “que nadie se mueva, esto es un atraco”. Tomó la pasta (¿serían billetes pequeños y sin marcar?) y salió tranquilamente. Unos minutos después, y con cara de enorme asombro, fue detenido; ¿pero cómo me han reconocido?, debió preguntar a los agentes, que subrayaron la gran sorpresa que se llevó el caco. Luego, cuando le enseñaron las imágenes de las cámaras de seguridad, el inteligente ratero volvió a quedarse confuso, pues su cara aparecía nítidamente. Según dicen los expertos, la cámara de prueba que usó debía estar estropeada, o su objetivo desajustado, o se movió tanto cuando se autograbó que no registró imagen. Lo bueno del caso es que las cámaras del banco mostraban al tipo con los ojos como pelotas de tenis, pues el líquido de la invisibilidad le había hinchado e irritado los ojos, que eran auténticas cataratas, igual que su nariz. Deberían aumentar su castigo por imbécil…, aunque por otro lado, deberían rebajársela, pues las carcajadas que provocó todavía resuenan.

También en USA un juez dirigía un juicio cuando sonó un móvil.
Encendida su soberbia al considerar tal cosa un ataque a su poder, preguntó de quién era el teléfono, y al no recibir respuesta, decidió enchironar a todos los presentes, 46 personas. Según cuentan, siguieron varias horas de auténtica locura, con el juez llamando a los uniformados para que detuvieran a todo el mundo, con los asistentes al juicio inmovilizados ante tamaño disparate, con la noticia corriendo por los pasillos del juzgado hasta llegar a los medios… Los que pudieron pagar la multa fueron puestos en libertad horas después, pero 14 personas no tenían con qué y se fueron a la cárcel del condado. Aquel mismo día, el abobado con toga se vio obligado a liberar a todos. Y aquella tarde, el susodicho fue suspendido. Sucedió en Estados Unidos, pero si hubiera sido en la vieja Iberia, esta especie de árbitro de lucha libre americana tendría todas las papeletas para presidir tribunales supremos, audiencias nacionales o consejos generales del poder judicial.De todas formas, casos más esperpénticos se han visto en resoluciones judiciales, puesto que hay muchos magistrados que, demostrando tamaña egolatría y engreimiento, vanidad, endiosamiento y fatuidad, se creen con derechos y poderes totales, porque “soy juez y estoy en un pedestal que me eleva sobre el resto de los mortales y lo que yo digo es dogma”. Cuando no quede más remedio que ir al juicio, hay que observar al que va vestido de cuervo, pues si no hay suerte, el disparate está servido. Por algo dictan errores, o sea, fallos.  

La estupidez infinita vive y prospera en todas partes.

CARLOS DEl RIEGO

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA TERRIBLE Y SEMI OLVIDADA TRAGEDIA DE LOS INMIGRANTES DE PATERA Los muchos y enormes problemas que afectan a gran parte de la población ha provocado el olvido de quienes llegan en barca de remo convencidos de que su vida va a mejorar, pero que en muchísimos casos dejan su vida en el mar

Jóvenes, dispuestos a todo, valientes y decididos, inteligentes y con ganas de trabajar, pero abandonan su tierra y, aterrorizados arriesgan su vida.

Las terribles consecuencias de la crisis, el asunto de los nacionalistas, los millones de parados, los políticos, los bancos, las huelgas y manifestaciones…, llevan lejos de las primeras páginas las tragedias de las pateras y los naufragios, las desapariciones en el mar y los inmigrantes que, muertos o medio muertos, llegan a esta ribera del Mediterráneo; se producen día sí día también y son, a todas luces, algo intolerable por más que cada vez ocupen menos espacio en los informativos. Y es que hay que ponerse en situación. Piénsese en los chicos y chicas (a veces con niño en su vientre o sus brazos) que sacan dinero de donde sea para comprar su ‘pasaje’ en un bote ínfimo y frágil que hace agua por todas partes, cuyo ‘capitán’ está dispuesto a lo que sea con tal de salvar el pellejo, de modo que si tiene que echar ‘la carga’ al mar no lo dudará; irán ateridos de frío, hambrientos, apretujados, aterrorizados en la oscuridad y ante su incierto futuro. Han dejado su casa empujados por la necesidad y, en el mejor de los casos, llegan a tierra desconocida en la que, lejos de lo que les han dicho, irán directos a las calles.

El problema de la inmigración (de esta emigración) es una auténtica catástrofe tanto para el individuo como para su país de origen, puesto que quienes se atreven a emprender tan arriesgada aventura son los más decididos, jóvenes, inteligentes y capaces de encontrar dinero con que pagar el viaje hasta debajo las piedras, emprendedores, dispuestos a trabajar duro en lo que sea…, es decir, el país que emite emigración está viendo marchar a su máximo valor, a su más preciado recurso, que no es otro que su juventud, y dentro de ésta, a los que más podían hacer por su tierra…, si tuvieran oportunidad de hacerlo. De este modo, esos países pueden llegar a perder generaciones enteras, quedándose apenas con los viejos, los niños, enfermos y discapacitados; y eso sin contar que si las tierras no se cultivan y cuidan, si los pueblos van quedando abandonados, el desierto y la erosión irremediable se irá haciendo cargo de más y más territorios. Esto también es una gran tragedia.

Y por otro lado, si las cosas le salen bien al inmigrante y alcanza una vida ordenada y estable, tratará de volver, aunque sea temporalmente, para hacer algo por su pueblo, pero sus hijos, crecidos en la sociedad de consumo, no querrán regresar ni de visita a las desoladas aldeas de sus padres, donde no hay wi-fi.
Entonces, ¿qué se puede hacer para evitar esa indeseable emigración? Lejos de enviar dinero, comida, medicinas…, y poner más y más parches, lo lógico sería conseguir que desapareciera el impulso de emigrar para buscar una vida mejor, pues nadie abandona su tierra por gusto. Pero ¿cómo? Lo primero tiene que haber una voluntad poderosa y decidida, luego ganas de trabajar y, evidentemente, ideas. Por ejemplo, podría proponerse a las cien empresas más poderosas del mundo que construyan otras tantas grandes infraestructuras en los países más pobres y necesitados; lo harían sin coste para el país y a cambio de importantes exenciones fiscales (más barato que enviar dinero cuando se producen las catástrofes), pudiendo aprovechar el tirón publicitario que tan generoso gesto conllevaría (las empresas que se negaran quedaría públicamente señaladas en todo el mundo). La construcción sería al margen de gobiernos y políticos (para que la cosa no degenerara ni menudearan los sobornos y fraudes o algunos quisieran apuntarse tantos), de forma que estos sólo se encargarían de aspectos como la seguridad y de que las empresas tuvieran todas las facilidades. Así, se construirían vías de transporte (carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos), servicios básicos (hospitales, escuelas…), se potenciarían bienes y servicios propios de cada país o territorio, se harían fábricas y factorías según los productos autóctonos, se ordenarían y pondrían en valor atractivos característicos de cada lugar…, y claro, se contrataría sólo mano de obra nativa, que también se iría formando hasta que un día quedaran sólo los autóctonos para hacer funcionar todo lo construido. La cosa no sería tan simple y habría que superar infinidad de obstáculos y sería un proyecto a largo plazo, pero sin duda daría resultado.

Es sólo una idea, pero cualquier cosa antes que ver los cadáveres de los muchachos ahogados o las caras de terror de los ateridos supervivientes.

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                               

domingo, 11 de noviembre de 2012

COOPER, ACCIDENTE Y NUEVO SINGLE El líder de Cooper y ex de Los Flechazos, Alejandro, sufrió un serio accidente con su moto scooter, y por otro lado, edita un single de vinilo con un tema propio y una versión de un gran clásico español

 Alejandro Díez, también Alejandro Flechazo o Álex Cooper, es un tipo verdaderamente dispuesto y con permanentes ganas de hacer y de emprender. Además de cantante, guitarrista y compositor de enorme mérito y trayectoria, Álex es el ‘inventor’ del festival mod-sixtie más importante de Europa, el Purple Weekend (que este año celebra su XXIV edición), editor y autor de fanzines y publicaciones musicales, activista cultural, organizador de conciertos, melómano y musicólogo donde los haya y simple fan y espectador de a pie cuando es otro el que está en escena.

Ahora, el ya veterano artista (empezó en esto a mediados de los 80 del siglo pasado) acaba de generar dos noticias, una buena y una mala. Primero ésta. A finales del pasado mes de septiembre, el bueno de Alejandro participaba en un rally mod con su flamante scooter Lambretta cuando, repentinamente, falló una pieza de la rueda delantera, que quedó bloqueada, de modo que, como si de un ‘crazy horse’ se tratara, lanzó al jinete volando por encima de su cabeza (o sea, manillar). El parte médico es mucho más serio: fractura de tibia y peroné, mano izquierda rota y magulladuras por todo el cuerpo, sobre todo en la parte de donde salen las canciones. Antes de llegar la ambulancia los colegas tratan de animarlo diciéndole que, seguro, no tiene nada roto, porque si lo tuviera estaría gritando de dolor, a lo que Alejandro responde que si no grita no es porque no le duela. Una vez que se personan los sanitarios se confirma lo de las fracturas, y como primera medida hay que romper la bota que oprime la molida pierna…, en ese momento, los muchos mods reunidos en corro en torno al herido gritan, exigen, suplican a coro “¡¡¡Noooo!!!”, y explican a los sorprendidos enfermeros que esos escarpines no son cualquier cosa, sino pieza emblemática y de gran cotización en el universo sixtie, por lo que rajarla y destrozarla sería algo cercano al crimen. Comprensivos, los médicos consiguen sacarle la bota sin romperla, es decir, la presencia de aquellos compungidos amantes de la música y estética de los sesenta salvó la preciosas Dr Martens de Alejando. En helicóptero se lo llevaron al hospital. Ahora ya está en plena convalecencia, con escayolas y vendas por todas partes y haciendo cuentas, pues le han dicho los facultativos que la recuperación total llegará dentro de entre tres y seis meses. Seguro que aprovechará las muchas horas que ha de estar sentado para idear nuevos versos y melodías: lo que salga de estos meses será muy especial.


Y ahora la noticia buena. Acaba de salir el segundo sencillo del último álbum de Cooper, ‘Mi universo’, un single de vinilo en edición limitada que presenta dos títulos, ‘Arizona’ en la cara a y una versión del clásico de Los Brincos ‘Tú me dijiste adiós’ en la b. La primera muestra un ritmo veloz, ágil, ligero, con inspirada melodía y una omnipresente secuencia melódica a la guitarra; Álex está muy dinámico y personal a la voz (estupendos coros) y, en fin, deja que se note la huella de los Beatles. ‘Tú me dijiste adiós’ es, evidentemente, un delicioso homenaje al malogrado Fernando Arbex y a Los Brincos, resultando una excelente revisión que luce mucho carácter y, a la vez, gran respeto al original; le va como anillo al dedo a las formas y al fondo de Cooper, que aporta potentes guitarras y elegante solo para completar una acertada elección y mejor ejecución.
ARTÍCULO DE TAMTAM PRESS

Pero lo mejor es que, seguro, este contratiempo apenas será una parada técnica en el viaje artístico de este brillante corredor de fondo.

CARLOS DEl RIEGO

viernes, 9 de noviembre de 2012

HAY PERSONAS QUE PREFIEREN SALIR DE SU CASA “CON LOS PIES POR DELANTE” ANTES QUE SER DESAHUCIADAS La terrible circunstancia actual ha provocado muchos desahucios, a los que algunos se niegan entregando lo único que les queda, su propia vida

La imagen captada por el fotógrafo Mauricio Peña en Riaño muestra a qué está dipuesto quien defiende su casa, pues el anciano de madreñas y boina quiere enfrentrarse a los antidisturbios

Una mujer de en torno a la cincuentena es la última de una trágica sucesión de suicidas que prefieren la muerte antes que abandonar su casa. La calamitosa situación económica de millones de personas desemboca muy a menudo en el temible desahucio, que es una de las peores tesituras en que puede verse una persona. Y es que eso de que vengan a tu casa, a tu refugio, al lugar donde uno más seguro se siente con intención de echarte es algo que tiene que provocar un sentimiento de impotencia y desamparo verdaderamente inimaginable.

Realmente no es nuevo eso de pegarse un tiro o tirarse por la ventana antes de permitir que unos extraños se hagan con tus llaves, con tus rincones, con tu vida en realidad, pues tu casa es mucho más tú de lo que te crees. Todavía se recuerda con amargura lo que ocurrió cuando la policía llegó al pueblo leonés de Riaño para echar a sus habitantes con el fin de construir un embalse que, evidentemente, exigía inundar el valle. Hay que recordar que entonces, en 1987, el gobierno de España cedió a la extorsión y amenazas de los terroristas desmantelando la central de Lemóniz, por lo que la empresa de energía exigió algún tipo de compensación, de modo que los políticos en el poder también cedieron a las presiones de la energética y retomaron el viejo proyecto franquista de anegar el valle de Riaño para que la empresa eléctrica pudiera resarcirse. Es decir, si los habitantes del valle hubieran colocado unas cuantas bombas y asesinado a una docena de personas al azar y a un par de aquellos politicastros, seguramente los presidentes y ministros también hubieran reculado y hubieran buscado otro lugar a inundar para que la generadora de energía tuviera qué vender; en realidad esa es la conclusión que puede extraerse de aquel hecho infausto: si hubieras asesinado hubieras conservado tu casa. Por suerte, en aquel valle, en aquellos ocho pueblos residían gentes de bien.

A pesar de las mentiras, muchos riañeses se negaron a renunciar a su casa, a abandonar lo que era suyo, así que fueron desalojados por la fuerza, con demolición de casas, enfrentamientos en las calles del pueblo e imágenes vergonzosas. Y es que nadie quiere que vengan extraños a su casa a imponerle el desalojo. Pero, al igual que está sucediendo hoy, hubo algunos vecinos que prefirieron salir de su casa con los pies por delante. Así, se recuerda el caso del hombre que la noche previa a la fecha anunciada para echarlo de su casa (¡cómo puede alguien venir a echarme de mi propia casa!), pagó todas sus deudas y se fue a la cama con su escopeta, de manera que cuando la Guardia Civil entró se encontró con el cadáver del hombre en su cama y toda su sangre por la habitación…, prefirió quedarse allí aunque fuera muerto pues, como él mismo decía los días previos con enorme angustia y lágrimas en los ojos “a dónde voy a ir”. Y también hay que recordar a otro vecino que, ni corto ni perezoso, esperó a que la presa estuviera construida, compró metros y metros de cuerda y se ahorcó desde lo más alto de la misma…, y a consecuencia de la terrible caída, la cabeza se separó de cuerpo y jamás fue encontrada (no buscaron entre los escombros de lo que fue su casa); aquellos desalmados, con el infame González a la cabeza, no comprendieron que muchas personas llevaban tanto tiempo allí que ya formaban parte de la tierra. Y para el sonrojante caso de Riaño no sirve la disculpa de “es un bien público, es un servicio para toda la sociedad, es algo necesario”, puesto que, como queda dicho, fue algo así como una recompensa a la empresa eléctrica tras mostrar aquel gobierno (sobre todo el flojo de pantalón González y el mentiroso y despreciable Sáez de Cosculluela) su debilidad y cobardía ante las amenazas.

Pocas cosas han de resultar tan traumáticas como que te expulsen de tu vivienda, de tu refugio, del lugar donde más seguro te encuentras, por eso, aunque sean decisiones extremas y desesperadas, no ha de extrañar que haya quien cumpla eso de que “de mi casa habrán de sacarme con los pies por delante”. Claro que en otros países, en lugar de suicidarse, el desalojado hubiera esperado a la policía fusil en mano para morir defendiendo lo que legalmente es suyo.

¡Qué banco o entidad acreedora tomará la propiedad de un inmueble sabiendo que es suyo gracias a la muerte de su habitante! ¡Qué estómago habrá de tener el empleado que entre, tras el suicidio, a evaluar el estado de la vivienda recién expropiada! ¡Ojalá con ellos se cumpla aquello de “quien a hierro mata…”.

CARLOS DEl RIEGO
            

jueves, 8 de noviembre de 2012

MOMENTOS MÁGICOS Y EMOCIONANTES DEL CINE CLÁSICO El cine de hoy atiende mucho más al efecto visual que a la historia, a la trampa de la cámara que al siempre difícil intento de provocar emociones, a los efectos especiales más que a lo que el actor puede transmitir


El cine nunca deja de ser noticia. Recientemente un experto ha declarado que el 3D está matando el cine, mientras un ex agente de la Cia ha afirmado que la agencia y Hollywood siempre han sido muy amigos; Disney compra los derechos de ‘La Guerra de las Galaxias’ y la última del agente James Bond bate récords (y ello a pesar de que si el tal existiera de verdad, sería considerado, con razón, un memo engreído y petulante). Sea como sea, el cine ha perdido mucha creatividad, y ha convertido al espectador (no digamos al cinéfilo) en un simple comprador, en un paganini, es decir, lo único que importa es que saque la entrada, lo que ocurra después apenas tiene importancia. Y debido a esto, las salas cada vez están más vacías y, sobre todo, aumenta el número de ex aficionados que aseguran que no van al cine porque muchas veces “salgo con la sensación de haber sido estafado, burlado…, me da vergüenza que me vean salir de la sala donde se proyecta este bodrio”. Si además se suma la forma actual de filmar: una vertiginosa sucesión de planos cortos o cortísimos que se suceden sin dar tiempo ni para asimilar lo que se ve (tal vez tratando de que el espectador no tenga tiempo de pensar), la huida del patio de butacas y del gallinero (si es que queda alguno) parece lógica e inevitable; y si, de postre, se tiene en cuenta que hoy prima el truco de cámara a la historia que se cuenta, la imagen bonita al guión…, enciende las luces y vámonos.


Sin embargo, el cine fue otra cosa. Y para reconciliarse con la imagen en movimiento, nada mejor que recordar algunos momentos maravillosamente emocionantes de la historia del cine, y uno estúpido pero con buena prensa.

En ‘El milagro de Ana Sullivan’ (1962) se presenta a una mujer (una especie de maestra) que luchará para que una niña ciega, sorda y muda tenga contacto con la realidad. Cuando al final lo consigue, cuando grita “¡ha comprendido, ha comprendido!”, resulta difícil contener la emoción. Dura y realista, la peli sobrecoge al espectador, al que lleva de un estado a otro en el mismo minuto.

Casi olvidada, ‘El maravilloso mundo de los hermanos Grimm” (1962) narra las peripecias de los inmortales escritores alemanes e inserta la escenificación de varios de los cuentos infantiles más célebres. Al final, al hermano serio le otorgan un importante premio, por sus sesudos libros, que tiene que ir a recoger a la capital; le acompaña en el viaje su hermano, el alocado y apasionado cuentista, que en el tren le dice al mayor, “cuando los tipos importantes te pregunten quién soy yo, tú sólo diles que soy tu hermano”. Pero en la estación, a punto de iniciar los solemnes académicos su discurso, se escucha el griterío de una muchedumbre de niños que, enterados de la llegada del fabulista, acuden gritando “cuenta un cuento, cuenta un cuento”. El hermano formal se dirige entonces al pequeño y le dice “tú sólo diles que soy tu hermano”… ¡Qué delicia! El sensato y erudito investigador comprendió, por fin, que el cuento, la fábula infantil, también tiene su importancia, de hecho, los cuentos son imperecederos y se siguen contando siglos después.

Y dos momentos tan clásicos como reconocidos por todo amante del cine. Por un lado, la fabulosa escena de ‘Casablanca’ (1942) en la que un checo pide a la orquesta del bar de Rick que toque ‘La Marsellesa’ para tapar los cánticos de los nazis; ¡qué fuerza emotiva!, ¡qué torbellino de irrefrenables sentimientos!, ¡qué cantidad de humana pasión! ¡Qué lección de valentía y coraje frente a la barbarie!
Y por otro lado, la mil veces repetida de ‘Qué bello es vivir’ (1946), cuando al final regresa de su pesadilla el protagonista que, ya en su casa, escucha a su esposa “es un milagro, es un milagro”, y a la mujer negra que entregándole unos billetes le explica “guardaba este dinero para mi divorcio…, si alguna vez encuentro marido”. No hay quien pueda resistir la magia blanca que se desprende de esa situación.

Pero como siempre hay de todo, el cine clásico también muestra deslices, algunos de los cuales gozan de buena prensa. Por ejemplo, la afamada secuencia de ‘Lo que el viento se llevó’ en la que la protagonista, ante un horizonte rojizo, proclama “juro ante Dios que nunca volveré a pasar hambre”. A pesar de que se tiene por uno de los cuadros cumbre de la historia de la cinematografía, en realidad es una tontería, puesto que uno puede proponerse cosas que dependan de sí mismo, por ejemplo, puede prometerse no volver a esta ciudad o no practicar este ejercicio nunca jamás, pero no puede proponerse cosas que no están en su mano y son ajenas a su voluntad, por ejemplo, uno no puede jurarse que no volverá a mojarse cuando llueva o que no volverá a pasar hambre, ya que uno no pasa hambre por gusto, por decisión propia, de forma que si no hay comida no podrás cumplir tu promesa y tendrás gazuza, y también te mojarás cuando la lluvia te pille en la calle. Claro que tal vez la cosa se deba a la traducción, ya que es posible (sólo posible) que lo que de verdad diga sea “juro que haré lo posible para no volver a pasar hambre”.

CARLOS DEl RIEGO
            

martes, 6 de noviembre de 2012

¿ES LA GUERRA ALGO PROPIO DE LA NATURALEZA DEL HOMBRE? El hombre lleva combatiendo con su semejante desde que es tal, como demuestran pinturas rupestres de hace unos 6000 años, aunque seguro que muchos milenios antes los vecinos ya se daban de porrazos

La guerra se representó en las pinturas rupestres; en esta de Castellón,
 España, hay batalla con arcos y flechas y cuerpo a cuerpo

“¿Pero quién inventó las guerras?”, preguntó con ingenuidad infantil un niño de menos de diez años al contemplar un documental sobre las guerras olvidadas de África. Curiosamente, la guerra es la única actividad humana que ha sido una constante prácticamente desde que el hombre es homo sapiens sapiens (dejando aparte, claro está, las necesidades y tareas básicas). La actividad bélica es anterior incluso a conceptos tan humanos y generadores de gresca como el de la propiedad, puesto que ésta no aparece hasta el Neolítico (en torno a los 8.000 años antes de Cristo), que es cuando surgen la agricultura y la ganadería, o sea, cuando el hombre empieza a poseer tierras y animales; hasta ese momento sus propiedades eran sus armas y herramientas, sus adornos y vestidos, cosas que despertarían escasa o nula codicia. Pero el enfrentamiento violento, con total seguridad, es anterior, es decir, el hombre ya luchaba muchos milenios antes de que apareciera la propiedad. Las razones primarias de la pelea, por tanto, han de ser otras; tal vez por dominio de territorio, tal vez con el fin de raptar mujeres… Sea como sea, seguramente el enfrentamiento violento no ha cesado desde que el hombre actual apareció en África hará algo más de 100.000 años.  
  
Existen escenas de combate entre guerreros prehistóricos que demuestran que la gente ya se zurraba entre sí hace alrededor de 6.000 años; concretamente, en los abrigos rocosos de Castellón (El Cingle de la Gasulla) aquellos hombres representaron escenas de batalla tremendamente ilustrativas, cargadas de movimiento y dinamismo y que exhiben gran violencia; los dibujos muestran pelea  tanto con arcos como cuerpo a cuerpo (tal vez se trate de la representación de lucha más antigua, y además, una de las más viejas imágenes donde los hombres aparecen armados con arcos y flechas). En fin, que la guerra ya era una tarea a la que los mediterráneos del epipaleolítico dedicaban mucho tiempo y esfuerzo.

Por otro lado, el historiador inglés Keith Lowe ha publicado un apasionante libro titulado ‘Continente salvaje’, en el que explica cómo la violencia extrema de la II Guerra Mundial se prolongó hasta muchos años después de 1945. Asimismo, este autor demuestra que la crueldad con el semejante se retroalimenta: la agresión se hizo algo cotidiano y habitual en Europa durante dicha contienda, de modo que esa asimilación de la crueldad y el ensañamiento no terminó con el armisticio, sino que los europeos habían interiorizado tanto la hostilidad con el prójimo, que durante muchos años después se siguieron produciendo abundantes y terribles casos de masacres y ejecuciones, palizas mortales, violaciones en masa, linchamientos públicos…, todo con el conocimiento y consentimiento de las autoridades y en época teóricamente de paz.

La guerra, la violencia entre personas parece consustancial al hombre; tal vez anteriores especies de homo (neandertal, erectus, antecesor, heidelbergensis…), se masacraran a la mínima oportunidad, pero en realidad tenían la disculpa de que en ciertos sentidos estaban todavía cerca de la animalidad.

Han pasado muchos años desde aquellas escenas de guerra pintadas en las rocas del levante español, y las personas siguen pegándose por cualquier razón. ¡Quién sabe!, quizá si un día los hombres dejan de pelearse y abandonan el uso de la violencia para conseguir sus fines dejen de ser hombres, acaso sea tan humana como la propia humanidad. O es posible que, simplemente, estemos más cerca de la animalidad de lo que pensamos.

CARLOS DEl RIEGO

¿BASTAN 13 AÑOS PARA PRACTICAR SEXO? La actual legislación permite a un tipo de cuarenta años mantener relaciones sexuales con niños y niñas de 13 años; es decir, con esa edad no se puede ver una película X, pero sí realizar lo que en ella se exhibe. Es repugnante, ignominioso, infame, odioso

Asusta pensar por qué hay gente interesada en que los niños pierdan su ingenuidad, su inocencia a edad tan temprana

Se ha anunciado a través de la prensa la intención del gobierno de elevar la edad mínima para dar el consentimiento para mantener relaciones sexuales. Actualmente, un hombre de cuarenta años puede convencer a una niña de trece para que practique sexo con él, y si la niña accede, el individuo puede abusar de ella dentro de la legalidad. Si hay leyes absolutamente perversas, esta es una, e igualmente, el legislador que determinó tan temprana edad para dar consentimiento es perverso, depravado, degenerado; es más, hombres y mujeres que acordaron permitir tal barbaridad, en el fondo estaban tratando de dar legitimidad, de conseguir legalidad para sus deseos e intenciones más oscuras.

Hace unos años, algunos politicastros belgas llevaron al parlamento de aquel país el proyecto para despenalizar el sexo con menores, sin el más mínimo rubor, sin esconderse ni esconder su degradación. ¡Buscaban una ley que legitimara la pederastia! Afortunadamente la cosa ni se llegó a tratar y se impuso la razón, o la vergüenza que habrían de pasar los belgas en adelante (alguien dijo una vez que sólo dos belgas escapan de la sandez, Tintín y Hércules Poirot, y ambos nunca existieron…; menos mal que no es así).

A una niña, a un niño de 13 años se le engaña con facilidad, se le amedrenta sin gran esfuerzo, se le manipula con cuatro palabras, tres lisonjas, dos promesas y algún tipo de intimidación, de modo que se consigue el consentimiento sin que, en realidad, el menor sepa en qué se está metiendo, a qué está accediendo o qué riesgos corre. Por eso, la más oprobiosa vergüenza debería caer sobre los legisladores que acordaron tamaña atrocidad, y cada día que pase, sobre los que tienen poder para cambiar inmediatamente disposición tan vil, tan bestial, y no lo hacen.

Pero es que la contradicción que se produce (que se ha venido produciendo desde que una patulea de descerebrados legislaron para poder practicar sexo con niños) es abracadabrante. Resulta que para quien tiene 13 años está prohibido ver películas X (hay que haber cumplido 18), pero según la ley actual, puede practicar lo que en esas pelis se hace…, lo dicho, hay que tener cerebro de serrín para escribir tamaño disparate. Además, no se puede votar, conducir, beber alcohol, fumar, tatuarse o ponerse un pendiente con menos de 18 años (entre otras muchas cosas de muy inferior importancia y trascendencia vedadas a menores), pero sí se puede consentir sexo con 13 años; en ese sentido, también es descorazonador que una menor embarazada pudiera abortar sin que se enteraran sus padres y, tocando el techo de la estupidez, imbéciles reunidos en consejo de ministros acordaron que bastaría con una autorización firmada por padre o madre para que la niña fuera a interrumpir su embarazo…, o sea, la chiquilla llegaría a casa y le diría a su padre “oye papi, fírmame esta autorización para que pueda ir a abortar”, de forma que el hombre apartaría un instante sus ojos del periódico y rubricaría diciendo “muy bien hija, buena suerte”, para volver nuevamente a sus noticias.

¿Alguien se cree que una cría que juega con muñecos, que duerme abrazada a un peluche, que prefiere gominolas y golosinas antes que la sopa, tiene madurez para meterse en la cama con un hombre? ¿Por qué habrá tanta gente interesada en que los niños pierdan su inocencia en edad tan temprana? ¿Qué tendrán en lugar de cerebro quienes estas cosas determinan, quienes promulgan leyes tan abyectas? ¿Acordarán estos que, si se pide permiso a los padres, se podrá practicar sexo con 10 ó 5 años? 

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de noviembre de 2012

TÓPICOS Y TICS DEL ROCK REIVINDICATIVO Muchos grupos de rock duro (heavy, punk, metal, corossover…) escriben letras cargadas de ideología, pero siempre cargan sus guitarras contra los mismos y siempre utilizan los mismos tópicos

Soziedad Alkohólika ha tenido que dar muchas explicaciones, ha tenido que rectificar letras e incluso reconocer su ignorancia sobre algunos temas de sus canciones.

Las letras del pop, el rock y sus múltiples derivados han recorrido su propio camino. En un principio casi todo era inofensivo, al menos aparentemente ya que siempre ha habido quien ha camuflado buenas dosis de veneno en sus canciones. Cierto que el blues decía prácticamente lo que quería, pero pocas veces se salía de temas más bien amorosos e insinuantes (a veces con habla casi explícita). Pero el rock en concreto venía dedicándose casi en exclusiva a eso tan manido de ‘sexo, drogas y rock & roll’, aun cuando ahí han estado desde primera hora gente como Bob Dylan o Neil Young, capaces de salirse de la corriente. En España, desde que aparece eso que se llama rock urbano, los compositores empiezan a hablar de otras cosas, primero de lo que tienen más cerca, y luego, con el paso del tiempo empiezan a aparecer grupos que envuelven en una combinación de punk y rock duro textos de ‘denuncia’, ‘comprometidos’, ‘de temática social’ o simplemente irreverentes e insultones. La pega aparece cuando se analizan con detenimiento esas letras, pues resulta evidente que caen con enorme facilidad en la demagogia más chapucera, que repiten una y otra vez sus pretendidas denuncias, que cargan siempre contra los mismos y se olvidan de otros tan culpables, que siguen una serie de estereotipos y usan lenguajes que, con el tiempo, se ven venir.

Grupos como Extremoduro, Reincidentes, Barricada, Soziedad Alkohólika, Fe de Ratas o Boikot, por citar sólo a algunos de los más conocidos dentro del espectro del rock, y otros con diferentes propuestas sónicas, como Ska-p (ska-punk), o Def Con Dos (rap-metal), son nombres que se asocian inmediatamente con los versos combativos, agresivos y cargados de improperios. De este modo, las principales dianas de sus dardos dialécticos suelen ser banqueros y políticos, militares y religiosos, policías y dictadores y regímenes de signo derechista, así como hechos históricos como España en América o una Guerra Civil con buenos y malos…, sin embargo, resulta extremadamente difícil encontrar una canción que hable contra los terroristas de Eta (o del Ira, al Qaeda, las Farc), al revés, ensalzan al asesino y menosprecian o ignoran a la víctima; asimismo, contra los dictadores y dictaduras comunistas ninguna banda de rock levanta la voz ni afila sus guitarras para denunciar a personajes tan violentos y con tanta sangre en sus manos como Ernesto ‘Che’ Guevara o Buenaventura Durruti (al revés, estos son cantados como héroes). Y si algunos escriben alguna pieza musical sobre la Guerra Civil Española, el cien por cien de las veces los malos son los mismos, mostrando que la empatía con las víctimas de la violencia es selectiva y relativa, pues se exige una confesión ideológica previa para comprender el sufrimiento, de manera que los fusilados y asesinados de una de las partes no merecen un verso si no es despectiva, es decir, los muertos de un bando son dignos de poesías elogiosas y reconocimiento, mientras los del otro, en el mejor de los casos, del olvido; dentro del mismo tema, figuras como el maquis tienen todas las alabanzas del rockero comprometido, sin mirar a sus (demostradas) fechorías, mientras que el clérigo sólo aparece en estrofas y estribillos como objeto de chanza injuriosa o como figura fanática digna de paredón.

De igual forma, esos grupos (algunos con verdaderas buenas canciones en su discografía), también presentan una serie de tics fácilmente reconocibles; por ejemplo, se observa que no hay bandas de rock que se atrevan a mencionar la palabra España (palabra tabú), sustituyéndola por ‘estado español’, cosa que se hace incluso cuando se habla de una ‘gira por todo el estado’, algo que, en puridad, quiere decir que van a actuar en ministerios, ayuntamientos o delegaciones de gobierno, pues eso es el estado, la administración. Igualmente, las formaciones de rock que se aventuran con sus furiosas distorsiones en el tema de los toros, siempre lo hacen desde la obligatoria postura anti (hubo, hace tiempo, alguno que se mostró taurino, pero eran otros tiempos); idénticamente se escribe sobre el aborto, que exige opinión favorable en sus melodías (curioso: piden por la vida del toro pero no por la del niño). Si aparece la Iglesia en medio de potentes riffs de guitarra, es sólo para rimar insultos, y si se trata del conflicto entre palestinos e israelíes la opinión siempre es unánime (‘a la búlgara’).

INCLUIDO EN TAMTAM PRESS
En fin, dentro del universo del rock, existe el pensamiento único y obligatorio, de forma que si alguna vez alguien se atreve a contradecir, será tratado de…, sí, de facha. Como además los malos son siempre los mismos, la temática de las canciones se repite una y otra vez, hasta el punto de que tras escuchar sólo el primer verso se puede adelantar la temática y desarrollo de toda la pieza.

En resumen, lo que prima dentro del ambiente del rock político y de combate es un maniqueísmo atroz y sectario, un simplismo ignorante y arrogante, como todas las ignorancias. 

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                                

ALGUNAS INCORRECCIONES POLÍTICAS Ciertos colectivos se preocupan, por un lado, de marcar a voces su diferencia, pero a la vez exigen que no se preste atención a su particularidad y se les mire como a los demás. No se puede sacar un córner y rematarlo

Por un lado señalan, exaltan y proclaman su diferencia, y por otro reclaman que se les vea como a los demás

La federación holandesa de fútbol ha difundido un vídeo animando a los jugadores homosexuales a ‘salir del armario’. La cosa no deja de resultar chocante, puesto que uno no acaba de explicarse la necesidad que tienen los homosexuales de exponer al conocimiento público algo tan personal, tan íntimo como es la orientación sexual, salvo que se haga por algún fin concreto. Es decir, seguro que hay mucha gente a la que le sobra esa información, del mismo modo que a todo el mundo le sobra la descripción de su rutina a la hora de cepillarse los dientes o la que se refiere a la textura de sus deposiciones. Uno puede preguntar, ante la revelación de semejante noticia, “¿y a mí qué me importan sus actividades de alcoba?, ¿por qué tiene tanto interés en proclamar a los cuatro vientos sus preferencias amatorias? Tal vez se deba a un intento de destacar, de hacerse notar, de subrayar una diferencia. Por contra, es curioso que en muchas ocasiones los gays piden que la gente no atienda a ese detalle, sino que se les vea simplemente como a personas, con sus virtudes y debilidades, nada más; pero esta idea también se contradice con la que se transmite con la celebración de eventos cien por cien homo, como los desfiles del orgullo gay, las fiestas para chicos o las discotecas especializadas en ellos… Y eso por no hablar de la contradicción flagrante que supone que, por un lado, ‘salgan del armario’ públicamente, subrayando su predilección y desigualdad, y por otro se molestan cuando el castizo se dirige a ellos utilizando términos que tal cosa señalan, como ‘mariquita’ o ‘bujarrón’. Afortunadamente, como en todas partes, ambientes o colectivos, hay de todo.  
         
Más políticamente incorrecto es cuestionar algunos privilegios que tienen los discapacitados. Así sus plazas exclusivas de aparcamiento o los puestos de trabajo que les han de reservar las empresas. Durante los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012, los deportistas paralímpicos (que se merecen tanta admiración y respeto como el resto de deportistas) pidieron en numerosas ocasiones, a través de los medios de comunicación, que se les mirara como competidores sin más y no como atletas con minusvalías, que se apreciara su esfuerzo y competitividad y que no se les contemplara con conmiseración. O sea, reclaman por un lado que se les trate como a cualquier ciudadano, pero por otro exigen privilegios en función de su particularidad física. Eso es jugar con dos barajas, eso es pretender la burra y los treinta reales. Soplar y sorber no puede ser.

Políticamente incorrecto, pero así es la realidad. 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 1 de noviembre de 2012

MOURINHO, EL CAUDILLO, EL FÜHRER DEL REAL MADRID Aunque dispar en métodos y objetivos, las tácticas del entrenador luso son muy parecidas a las que los dictadores usan para borrar discrepantes y conseguir lealtades fanáticas

Todos los que exigen lealtad fanática
 usan una teatral puesta en escena.

Las conductas de los caudillos se
repiten siempre
Han sido muchos los sociólogos eruditos y expertos que han reflexionado y analizado bajo todos los puntos de vista cómo Hitler y el partido nazi consiguieron el apoyo incondicional, fanático, del pueblo alemán, cómo una persona y su organización pueden embaucar a todo un país hasta el punto de que sus ciudadanos se vuelvan incapaces de ver la realidad. Pues ahora mismo en España se está asistiendo a algo parecido con el entrenador del Real Madrid, José Mourinho, eso sí, a otra escala y salvando circunstancias y distancias, admitiendo que nada tiene que ver una cosa con otra y un hombre con otro.
El portugués ha conseguido seducir, abducir, engatusar, manipular a los seguidores madridistas hasta el punto de que muchos de ellos se han puesto de parte de Mourinho cuando han tenido que elegir entre él y otros integrantes del club, como está ocurriendo con el mismísimo Iker Casillas, todo un icono del madridismo cuestionado por no asentir a todo lo que dice el actual director gerente (de hecho) de la entidad. Las tácticas son las que usan todos los dictadores: culpar de todos los males a los demás, ya sea la liga, las televisiones, la Uefa, los árbitros, los calendarios; proclamar las ‘injusticias’ que los otros están cometiendo con ‘nosotros’, como las decisiones arbitrales y disciplinarias, horarios, insultos, premios individuales; contar siempre con ‘un malo’ (Valdano, Guardiola) y, si no se encuentra, si nadie entra al trapo, provocar y buscar cualquier enemigo aunque sea un inferior (Toril), pues tampoco hay problema en aprovechar la posición de superioridad; no admitir jamás una culpa, un error, un fallo, un descuido, una mala decisión, y buscar siempre a quien acusar cuando las cosas no salen (tal hizo con Ramos y anteriormente con otros a los que señaló como causantes del tropiezo); gran atención a la teatralidad y a la puesta en escena, sobre todo de cara a los propios parroquianos, dispuestos a creer cualquier cosa que diga el caudillo, sea lo que sea, sea contra quien sea, pues él siempre tiene razón (eso sí, el luso aporta una novedad, y es que cuando comprende que se ha pasado, contacta con el ofendido, dando a entender que es un tipo que sabe rectificar, pero lo cierto es que todo está calculado, todo forma parte de la estrategia). Se puede añadir la colosal soberbia de todos los que están en la cima, que se creen por ello señalados por la Providencia, de modo que se sienten infalibles y por ello no comprenden la llegada de adversidades, pensando entonces que “estoy rodeado de traidores”; y así el orgullo y vanidad a raudales, el desprecio de todo la anterior a él o la exigencia radical de posicionamiento, de forma que quien no está incondicionalmente con él, quien insinúe una crítica o discrepancia, se convierte automáticamente en sospechoso, cuando no en traidor.

“Todos nos odian y vienen a por nosotros” es un pensamiento común entre los dictadores, y es una máxima que ha repetido Mourinho infinidad de veces; y ciertamente da resultado, pues ha contaminado tanto el pensamiento de los aficionados del Real Madrid que la mayoría se han vuelto más ‘mourinhistas’ que madridistas.
Ahí se tiene cómo esta especie de flautistas de Hamleín han conseguido embobar, hipnotizar a millones de seguidores (del partido, del equipo, de la causa) hasta convertirlos en fanáticos dispuestos a pelearse con quien ponga en duda su verdad. En definitiva, lo que hacen es excitar los sentimientos más primarios: nuestra tribu es nuestro único refugio y fuera de ella estamos perdidos, así que hay que defenderla contra todas las demás tribus, que nos odian y van a venir a por nosotros, y para conseguir la victoria tenemos que pensar todos igual, no puede haber nadie que cuestione al caudillo y a la causa, y quien esto haga, quien eleve la voz, es un traidor, un desertor indigno al que hay que eliminar.

Nada tienen que ver el lusitano y el germano en fines y métodos, pero en el fondo la táctica, la estrategia es la misma, y la base de todo su proyecto es el radical ‘conmigo o contra mí’, amigos o enemigos mortales, no hay otra cosa. Así es como se consiguen adhesiones y lealtades absolutas, irracionales, viscerales, pues se comulga con lo que dice el caudillo aunque lo que ofrezca sean ruedas de molino. Y cuando todo acaba, la gente parece despertar y se pregunta cómo pudo suceder aquello.


CARLOS DEL RIEGO

            

¡ESTO SÓLO LO HACE UNA MADRE! El esperado (y liberador) desenlace de esta tragedia ha devuelto a los medios la desgracia de la familia del muchacho que entró en quirófano para poca cosa y no volvió a despertar. Su madre se echó encima la cruz de su cuidado demostrando, una vez más, que hay cosas que sólo una madre es capaz de afrentar

23 años al lado de su hijo en coma luchando contra la injusticia y parecer de jueces indiferentes, esta mujer es una heroína.

Un hombre joven entra en quirófano para una operación menor y sale en coma por negligencia. Los padres denuncian y en principio los tribunales les dan la razón, pero luego vienen otros jueces y dicen que no, que no hubo negligencia y que son ellos, las víctimas, los que tienen que pagar…, son los disparates de esos que se creen los más estupendos y viven en un pedestal (se sabe de muchos letrados que, una vez alcanzan la judicatura, les niegan hasta el saludo a sus antiguos camaradas de facultad). Hay que ponerse en esa situación, hay que colocarse en semejante trance para hacerse una levísima idea de lo que puede ser: un hijo de veintitantos en coma por la falta de atención de un profesional, y encima, vienen esa especie de arbitruchos engreídos y dicen que nada de eso, que el muchacho se puso en coma él solo y nada hay que achacar a quienes él encomendó su salud y su vida.

El desgraciado joven ha fallecido más de veinte años después de aquella infortunada operación. Los padres, cansados, agotados, desengañados, decepcionados, hastiados del sistema, y tras pasar unos cuantos meses acampados frente al Ministerio de Justicia, finalmente han aceptado la indemnización y dejan de luchar. A lo largo de esas dos décadas largas el calvario que han tenido que pasar sus padres y hermanos ha debido ser indescriptible, pero al parecer, quien jamás se separó de su lado fue su madre. Con total seguridad, padre y hermanos habrán ido mucho más allá de su obligación para con el enfermo, sin embargo, la madre es quien echó sobre sus hombros casi todo el peso del cuidado del hijo impedido. Ella lo lavaba, lo movía y masajeaba para que no le salieran llagas, le daba la comida, le cambiaba la ropa, seguro que no paraba de hablarle, de contarle, de animarle a pesar de que, en el fondo, debía sentir la amargura de la injusticia hasta en el tuétano de los huesos; además, cuentan los vecinos que por las noches el doliente muchacho daba unos gritos espantosos (ninguno se quejó nunca), unos gritos que la señora aceptaba sin quejarse. En fin, la mujer debía estar veinticuatro horas diarias al pie de la cama por si él necesitaba algo y, ¡quién sabe!, esperando algo así como una curación milagrosa, deseando que una mañana él se levantara y le preguntara qué había pasado. Más de veinte años padeciendo tal suplicio se antojan excesivos, un castigo injusto, más aun si se tiene en cuenta que ella y el padre se pasaron meses y meses en la calle exigiendo justicia (palabra cuyo significado más de un togado debería buscar en el diccionario) ante las paredes de un ministerio que, sin duda, terminarían por hacerles más caso que aquellos que se tapaban los oídos dentro.

Si alguien se pregunta dónde están los héroes de hoy, ahí tienen una heroína con todas las letras. Esta mujer sí que tiene mérito, pues su hazaña no es instantánea, sino que le exigió esfuerzo y dedicación absoluta durante 23 larguísimos años. Esto sí que merece reconocimiento, esto sí que es valentía, coraje, fuerza y convencimiento, esto sí que tiene valor moral, valor humano.

Padres, hermanos y demás familiares habrán arrimado el hombro todo lo que hayan podido, pero lo que ha hecho esta señora, sólo lo hace una madre.   
    
CARLOS DEL RIEGO