viernes, 13 de julio de 2012

LA RADIO: TAN MÁGICA HOY COMO CUANDO EMPEZÓ A SONAR Han pasado casi cien años desde que comenzaron las emisiones de radio para todo el que tuviera receptor. A quienes escucharon aquellas primeras emisiones debió parecerles magia, y no andaban desencaminados, pues el encantamiento sigue funcionando hoy

La magia de la radio sigue intacta
 casi un siglo después

Sin duda, la actual es la era de la comunicación. Quien tiene algo que comunicar puede hacerlo por múltiples medios con la seguridad de que su mensaje tendrá receptores. Pero entre todos los medios de comunicación existentes, la radio sigue manteniendo no sólo su poder, sino que no ha perdido nada de su encanto, de su magia, a pesar de ser uno de los primeros vehículos de comunicación de masas.
La radio excita la imaginación mucho más que sus compañeros de comunicación. Así, la prensa escrita ofrece fotos, infografías e ilustraciones de todo tipo que restan capacidad de imaginación al interesado, de igual modo que la televisión, que se basa totalmente en la imagen, dejando prácticamente inútil la materia gris. E Internet menos aún.

Pero la radio estimula la fantasía y provoca preguntas sobre quienes hablan, sobre quienes cantan, sobre quienes callan, sobre quienes están ahí al lado esté el oyente donde esté. Es decir, la radio es ajena a lo visual, por lo que quien esté a su alcance no tendrá más remedio que utilizar su imaginación, de forma que nadie puede escapar a su embrujo. Y es que no hay que olvidar que la insinuación es mucho más eficaz que la exhibición; por ejemplo, resulta mucho más terrorífico el monstruo de cine apenas insinuado, el bicho cuyas formas te cuesta reconocer, puesto que lo que falta lo tienes que poner tú, y nadie mejor que tú sabe qué es lo que te causa terror. La radio te obliga a pensar, te estimula a especular, a barajar posibilidades, te empuja a poner en marcha tu cerebro de modo inconsciente. Por eso resulta entrañable, divertida, excitante, aterradora, desconcertante, sorprendente, inquietante, amable, sonriente..., porque todo lo construyes tú, todo está en tu cabeza, sólo en tu cabeza, y es distinto a lo que ocurre en la de al lado.

Básicamente nada cambia, alguien habla,
alguien controla la emisión y alguien escucha.
Sonido, palabra, silencio y música son las bases de ese invento verdaderamente maravilloso que tiene muchos padres. Hertz, Tessla, Marconi, Cervera..., cada uno fue aportando algo hasta conseguir la magia. Pero no fue hasta 1920 que empezaron las emisiones de modo regular y para todo el que tuviera un receptor (unos dicen que fue en Estados Unidos y otros que en Argentina), y prácticamente desde el primer momento encontró total aceptación y mostró infinidad de posibilidades. La llegada de la televisión y luego Internet parecía que llevarían a la radio al declive, pero nada de eso, nadie puede con el encanto que tiene ese aparato (que puede ser minúsculo) con el que puedes ir a todas partes y hacer cualquier cosa sin estar nunca en soledad. Por el contrario, sus competidores te absorben totalmente, te exigen atención total, inmovilidad total, imposibilidad de cualquier actividad, pero no así la radio, que se convierte en el medio más amistoso, en un compañero con el que puedes ir a cualquier sitio, que da mucho y exige poco..., como un buen amigo. Y es que la radio es un amigo, no como la televisión, que se ha convertido en vehículo de manipulación mucho más que de comunicación, no como la prensa escrita, que está en poder de poderosos con intereses amordazadores, no como Internet, el paraíso de los anónimos, de los mentirosos. Cierto que en todas partes hay gente valiosa y gente dudosa, pero la radio permite mucho menos capacidad de maniobra al embustero, pues ha de engañar sólo con la palabra, no valen gestos, expresiones corporales ni actuaciones teatrales.

La experiencia así lo dice: en la radio sólo se queda gente con talento, mientras que en los otros medios abunda (en algunos casos hasta la náusea) la mediocridad, la perversión de la moralidad y la exaltación de la vagancia, cuando no de la pura delincuencia. Ahí no hay magia, sino ordinariez y analfabetismo cutre y orgulloso de su ignorancia.

Hace más de un siglo que nació la radio y algo menos que se socializó por todo el mundo. Pero aunque la tecnología trata de superar su encantamiento, la radio resiste al tiempo y a los nuevos formatos y competidores. No disminuye su poder. Por eso, mientras exista una emisora, habrá encantamiento.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 11 de julio de 2012

13 DE JULIO DE 1936: SE ENCIENDE LA CHISPA DE LA GUERRA Aquel día es asesinado José Calvo Sotelo, líder del partido opositor al gobierno republicano, a manos de policías, dando así ‘el pistoletazo de salida’ a la Guerra Civil Española

El cadáver de Calvo Sotelo como fue encontrado.


Desde meses antes, el general Mola le enviaba continuos mensajes al general Franco instándole a que sublevara el ejército ya, inmediatamente. Pero Franco, que podía ser cualquier cosa menos un tonto imprudente, siempre le contestaba “geografía poco extensa”, dando así a entender que el pronunciamiento no contaba con los apoyos suficientes en las capitanías generales, con lo que la intentona fracasaría lo mismo que fracasó la ‘sanjurjada’, es decir, no quería encabezar una chapuza y quedarse sólo. Pero el 13 de julio es asesinado José Calvo Sotelo, líder del partido derechista Ceda, con lo que la situación cambió radicalmente; así, muchos de los militares que se mostraban contarios al levantamiento y casi todos los hasta entonces indecisos, manifestaron ahora su apoyo a la acción militar. Y así llegó el 17 de julio. ¿Cómo se llegó a esa situación?

Desde el triunfo del frente popular a comienzos de 1936 la situación en toda España era absolutamente caótica. Hay fuentes que señalan que se habían producido hasta julio cerca de 300 asesinatos por motivos políticos (alrededor de 250 están documentados); y es que eran diarios los motines, asaltos a comisarías, asesinatos, allanamientos sangrientos, palizas a representantes públicos y a simpatizantes de este o aquel partido, manifestaciones y huelgas extremadamente violentas, ataques a centros públicos, linchamientos a la vista de todos, enfrentamientos callejeros entre comunistas y falangistas, entre socialistas y anarquistas, entre sindicalistas y comunistas... El clima era insoportable y así lo denunció Calvo Sotelo en el parlamento en las encendidas sesiones de aquellos días de junio y julio. Y a los frentepopulistas no les gustaba la foto de la realidad que pintaba el líder opositor, quien afirmó allí: “se puede vivir en el comunismo, en el fascismo, en democracia, en monarquía..., pero no se puede vivir en la anarquía”, pues el gobierno había hecho total dejación de sus funciones como garante del orden público, de forma que no se producían investigaciones ni detenciones por todos esos sucesos.
La muerte del diputado, hace ahora 76 años,
 fue el desencadenante final de la guerra

El caso es que cada intervención de Calvo Sotelo solía provocar amenazas de todo tipo. El propio Josep Tarradellas señaló que “Pasionaria dijo en una de aquellas turbulentas sesiones: este hombre ha hablado por última vez”. Igualmente el parlamentario socialista Ángel Galarza: “pensando en Calvo Sotelo encuentro justificado el atentado contra su vida”. Y Pasionaria: “hay que arrastrarlos”. Dentro de una de sus últimas intervenciones, el político gallego afirmó tener “anchas espaldas”, refiriéndose a las amenazas.

Semanas antes del atentado se cambió a sus escoltas por agentes (alguno masón y abierto partidario del Frente Popular) encargados “de vigilarle”, los cuales también fueron cambiados ante la insistencia del interesado, pero no le asignaron hombres de su confianza. El día 12 de julio es asesinado el teniente Castillo por terroristas falangistas o carlistas, así que algunos de sus amigos organizan el asesinato de Gil Robles y Calvo Sotelo (por cierto, Clara Campoamor, tras el asesinato de Castillo, aconsejó responder liquidando al líder de alguna minoría parlamentaria). El primero no estaba en Madrid, así que fueron a por el segundo. El aterrador relato de cómo con engaños los sacaron de su casa de madrugada (él accedió a salir al ver los coches oficiales y los uniformes) es de sobra conocido; nadie pone en duda que guardias de asalto, algún guardia civil, militantes del Psoe y ‘el pistolero’ (Luis Cuenca, hombre de confianza de Indalecio Prieto) iban en la camioneta fatídica en la que Cuenca le pegó dos tiros en la nuca al diputado.

Después del asesinato, los autores fueron a ver o llamaron a líderes del Psoe, que sólo mostraron interés en que se escondieran, cosa que dejaron escrito abiertamente en sus memorias, lo que indica cómo estaban las cosas en aquella España. De hecho, tras el estallido de la guerra, algunos de los asesinos obtuvieron puestos de responsabilidad. Al poco del asesinato, integrantes de las Juventudes Socialistas robaron de las oficinas del Tribunal Supremo el escueto informe sobre el atentado. Sea como fuere, ninguno de los asesinos fue ni siquiera interrogado.

Ese era la atmósfera que se respiraba en las calles española. Parecía inevitable que, tarde o temprano, llegara un 17 de julio.
    
CARLOS DEL RIEGO

martes, 10 de julio de 2012

DISCOS QUE MERECE LA PENA RECORDAR: ‘IN THE COURT OF THE CRIMSON KING’ Todavía en la década de los sesenta del siglo pasado, una banda atípica, King Crimson, publicaba un álbum diferente desde todos los puntos de vista, un disco que aun hoy sorprende y desconcierta a quien se le acerca


A finales de los años sesenta la música pop tenía unos pocos grupos estrella que marcaban el camino a la gran mayoría. Sin embargo, había ya quien no se conformaba y se atrevía a adentrarse por terrenos inexplorados buscando caminos diferentes, como los primeros Pink Floyd, The Move o King Crimson. Lógicamente, en esa exploración el error abundó tanto como el acierto. Y entre los grupos que acertaron a la hora de ofrecer material absolutamente nuevo dentro del ya incontenible universo pop está el Rey Carmesí, King Crimson, con su inclasificable primer álbum, ‘In the court of the Crimson King’, publicado a finales de 1969.

Es un disco que choca desde la portada, con ese rostro en hipnótico primer plano, y otra cara entre sonriente y triste en el interior; el autor era un programador informático, Barry Godber, que murió de un infarto a los 24 años y no vio el disco publicado; esta es su única obra plástica. El disco tiene cinco temas y un ambiente absolutamente imprevisible.



Se abre con ‘21st Century Schizoid Man’, una canción agresiva, retorcida y complicada, con una voz distorsionada (de Greg Lake, luego en Emerson, Lake & Palmer) y una poderosa guitarra acompañándola. Arreglos y sonoridades absolutamente nuevas, texturas pioneras y solos crispados proporcionan una ambientación que inquieta y seduce. Se dice que es uno de los primeros discos de rock progresivo, aunque en este tema hay un pasaje instrumental muy jazzístico, mientras las partes cantadas tienden más hacia un incipiente hard-rock con ritmo obsesivo. Una letra que resulta indescifrable (eso sí, merece la pena recordar el verso “la pira funeraria de los políticos”), muy barroca y con difícil sentido, termina de completar una canción excelente pero desconcertante y que no tiene parecido a prácticamente nada.

Sigue una atmósfera totalmente opuesta, una deliciosa melodía titulada ‘I talk to the wind’, con arreglos suaves y delicados y la voz de Lake, más melodiosa que nunca, ideal en un ritmo lento como este. También tiene este corte una parte instrumental de claros matices jazz en los que los músicos (con el líder Robert Fripp a la cabeza) muestran de qué son capaces. Pieza ideal si se busca total serenidad.

El título que cierra la primera cara es ‘Epitaph’, otro tiempo lento con comienzo en plan apoteósico y decoración tirando a clásica con la guitarra marcando la melodía. Ésta, nuevamente con un Lake de seda, resulta irresistible, muy dramática y cargada de pasión. No falta el cambio de ritmo que da paso al momento instrumental, que vuelve a escorarse hacia tonalidades clásicas. Y nuevamente la entrada de la melodía principal y la voz solista, enmarcadas en un cuadro sumamente emotivo. La letra (de Peter Sinfield, como en el resto del disco) es también muy enigmática, pero bastante menos que las anteriores; así los versos “el conocimiento es un amigo mortal cuando nadie escribe las reglas” o el angustioso, atinado y resignado “veo que el destino de la humanidad está en manos de los tontos”.

El tema que abre la cara b, ‘Moonchild’, es tremendamente experimental, tanto que a veces puede dar la impresión de acercarse mucho al jazz improvisado; dura algo más de 12 minutos y sólo se puede entender en el contexto del disco. La letra vuelve a ser totalmente enigmática.
Finalmente, ‘In the court of the Crimson King’, tal vez la pieza que más repercusión tuvo del disco (que no es que fuera mucha). Un instrumento que empezaban a utilizar los grupos más arriesgados, el mellotron, cobra varias veces papel protagonista, proporcionando uno halo de exclusividad y distinción. La canción es un medio tiempo con momentos arrebatados que luce gracias, sobre todo, a otra inspirada melodía que parece brillar más gracias a la voz de Greg Lake. Por supuesto, también hay un importante fragmento instrumental que vuelve a presentar recursos clásicos y del jazz. Pero lo más impactante es la entrada de lo que se puede llamar estribillo, aunque en este disco las estructuras clásicas de la canción pop o rock, con estrofa-estribillo, puente instrumental, estrofa-estribillo..., parecen desvanecerse, ser innecesarias. La letra sigue siendo desconcertante, ahora onírica, surrealista, con frases como “el guardián de las llaves de la ciudad pone cerrojos a los sueños”.
Este fue el primer disco de King Crimson, un grupo que sigue funcionando hoy tras diversas desapariciones y regresos. Entre su discografía también pueden destacarse su segunda entrega, ‘In the wake of Posedon’ y, a pesar de que no tubo buenas críticas, ‘Islands’ (1971), que contiene delicias como ‘Formentera lady’, ‘Ladys of the road’ o ‘The letters’.      
En definitiva, este primer disco de King Crimson es de obligada audición para todo el que tenga interés por el pop y el rock, y más concretamente por lo que se sale de todos los modelos y se inventa uno particular en el que no falta el talento.
  
CARLOS DEL RIEGO

lunes, 9 de julio de 2012

REVOLUCIONES (SEGUNDA PARTE): PROS Y CONTRAS DE LA REVOLUCIÓN RUSA Y DE INTERNET Tras las revoluciones que cambiaron el mundo en los milenios y siglos anteriores, el siglo veinte mostró dos movimientos muy importantes pero muy distintos, de uno no ha salido nada bueno, y del otro aun es pronto para evaluar consecuencias

Lenin, carismático y elocuente, fue uno de
 los artífices  de la Revolución de Octubre
 y la implantación del comunismo.


La llamada Revolución Rusa se compone, en realidad, de varias revoluciones. A principios de 1917 el pueblo se rebela y consigue el abandono del zar Nicolás II Romanov; a finales de ese año los bolcheviques de Lenin y Trotski dan un golpe de estado contra el gobierno provisional y toman Petrogrado casi sin combatir. La toma de Moscú sí que fue mucho más cruenta; luego, la muy sangrienta guerra civil (blancos contra rojos) y el triunfo de los bolcheviques, quienes no coincidían en absoluto con las pretensiones de los campesinos. Y por fin, a finales de ese mismo año se funda la checa, autodefinida como comisión de lucha contra el sabotaje y la contrarrevolución, sin un protocolo escrito, sin ninguna base legal, sin ningún respaldo judicial; de hecho, alguien dijo a Lenin que la checa era algo así como una comisaría para el exterminio, a lo que éste respondió que sí, que así era, pero que no se le podía llamar de ese modo. Y esta es la primera de las consecuencias de la denominada Revolución Rusa, la instauración de una especie de parapolicía política para perseguir hasta la muerte a los contrarrevolucionarios, a los que no mostraran suficientemente su adhesión y, en fin, para liquidar a quien estorbe aunque ideológicamente no sea discrepante; en pocas palabras, para borrar a quien desee el que mande.


Esta revolución desemboca en el régimen comunista, dando lugar a la aparición de la Unión Soviética en 1922 e inaugurando el primer régimen comunista. Pero ¿qué aportó a la Humanidad esta revolución?, la respuesta es fácil: el comunismo; entonces, ¿qué ha aportado el comunismo a la Humanidad? La respuesta también es fácil: no hay más que echar un vistazo a los resultados obtenidos en los diversos países donde ha estado (o aun está) en el poder.

 La Unión Soviética se colapsó en unos setenta años, en los que la población (excepto las élites) apenas pudo hacer otra cosa que sobrevivir, tratando de escapar del cepo del KGB y arriesgando la vida para huir del ‘paraíso comunista’. Y durante esas siete décadas, la represión masiva produjo millones y millones de víctimas (los afines al comunismo hablan de veinte millones, otros elevan esos millones hasta los 35 ó 40). Y de igual modo en otros países que adoptaron este sistema económico centralizado (comunista) pero con un sistema político cien por cien fascista basado en la persecución hasta la muerte de quien se atreva a discrepar. Llegados aquí, hay que volver a preguntarse, ¿qué es lo mejor que ha aportado el comunismo a la Humanidad?, igualdad desde luego que no, pues en todos los países comunistas siempre hubo privilegiados, riqueza tampoco, pues siempre son países muy atrasados, libertad ni por asomo pues la represión contra el disidente ha sido y es feroz. Y así la URSS, China (se dice que durante el reinado de Mao pudieron ser asesinadas no menos de cincuenta millones de personas, aunque la cifra jamás se sabrá), Corea del Norte, Cuba, Alemania Oriental y el resto de países al este del telón de acero, todos ellos ‘paraísos comunistas’ que, curiosamente, prohibían marcharse, y que no han empezado a progresar hasta que el terror comunista desaparece. ¿Cuál de esos países o de otros donde se impuso el comunismo funcionaron o funcionan?

Leonard Kleinrock es quien definió  

las bases teóricas  de Internet y  
quien primero conectó ordenadores
 vía telefónica



En resumen, a diferencia de las otras revoluciones, la Revolución Rusa no ha traído más que sangre y muerte, sin el menor atisbo de provecho para el género humano.

La más reciente revolución que ha experimentado el mundo es Internet, sin embargo, a pesar de su imparable impacto en todo el planeta, es algo tan nuevo y tan cambiante que resulta imposible tratar de evaluar sus pros y sus contras. Aun así, se puede realizar un esbozo (arriesgado y muy posiblemente erróneo), de lo que está siendo y lo que puede ser. Es evidente que se trata de una herramienta fabulosa, pero al igual que toda herramienta, se puede usar de uno u otro modo. Entre sus ventajas están la inmediatez y la difusión, de modo que una información en Internet dará la vuelta al mundo en segundos, y cualquier obra, idea, texto, imagen, convocatoria o suceso tiene impacto global, permite el envío de todo tipo de documentos y archivos a cualquier lugar al momento, facilita el acceso a la información (a casi toda la información) y, en fin, posee una infinidad de pros que todo el mundo conoce. Por el contrario, es vehículo ideal para la desinformación, la calumnia y la mentira, para la comunicación de todo tipo de bandas y organizaciones delictivas…, asimismo, virtudes como la memoria y el conocimiento empiezan a perder valor, pues con un clic se accede al dato que se necesita, además, nunca se sabe si la información que ofrece es veraz o está manipulada o equivocada, y es un campo de batalla perfecto para el anonimato, para decir, opinar, insultar o simplemente mentir sin tener que dar la cara, sin que se sepa quién está detrás del comunicado. Todo el que maneje Internet podría decir una larga lista de pros, pero también mencionaría algunos contras. Que finalmente la revolución de Internet tenga buen o mal uso es realmente lo importante en las próximas décadas…., aunque a la velocidad a la que va todo tal vez pasado mañana aparezca algo que eclipse a la red.
   
Las revoluciones que han hecho avanzar a la Humanidad, en definitiva, han aportado y han restado en función del hombre, de la persona, que es quien finalmente maneja la herramienta.
          
 
CARLOS DEL RIEGO

REVOLUCIONES: PROS Y CONTRAS DE ESOS MOMENTOS CLAVE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD (PRIMERA PARTE) Puede defenderse que la Humanidad es como es a consecuencia de algunos hechos y sucesos que, casi instantáneamente, produjeron cambios drásticos que terminaron por afectar a todo el planeta. Y como casi todo en este mundo, tienen sus luces y sus sombras.

El Neolítico trajo la agricultura y ganadería,y
 también la tala masiva,  el concepto de
propiedad y acumulación de riquezas..

Aunque si duda pueden considerarse otras, no cabe duda que fueron cinco las auténticas revoluciones que vinieron a modificar la forma de pensar, de actuar, de trabajar, de vivir de los hombres: la Revolución del Neolítico, la Industrial, la Francesa (junto la Americana), la Rusa y, finalmente, Internet. Todas supusieron avance, pero con costes siempre muy elevados.
Hacia el año 8.000 antes de Cristo el hombre empieza a dejar de ser parte de la naturaleza, a no ser otro animal con su propio nicho ecológico. Por lo que fuera (tal vez un cambio climático) el hombre comprende cómo funcionan las plantas: siembras, riegas y cosechas, con lo que el alimento está asegurado, es decir, no hay que salir todos los días a buscar comida; y del mismo modo también empieza a encerrar animales, lo que significa que no hay que salir a cazar todos los días. De este modo, no tiene por qué ir de un sitio a otro en busca de las manadas, sino que ya puede quedarse siempre en el mismo lugar, allí donde tiene sus tierras cultivadas y su establo. Por ello, como se va a quedar, construye en piedra y empieza a erigir de modo suntuoso templos y palacios…, es decir, aparecen las ciudades. Sin duda, esto cambió el mundo, fue una auténtica revolución que hizo al hombre dar un paso adelante, pero no sólo en cuanto a sus necesidades básicas, sino que todo ello da lugar a la aparición de la escritura, la rueda… Pero también trajo el Neolítico consecuencias no tan deseables; por ejemplo, la creciente tala de bosques para pasto y siembra que ha reducido las masas arboladas a una mínima parte de lo que fueron, es decir, la revolución neolítica supuso una alteración determinante en el paisaje. Además, también supuso la irrupción imparable del concepto de propiedad y el impulso de acumular riqueza, y por ello, es ahí cuando surgen las primeras diferencias sociales basadas en la posesión de más o menos. Evidentemente, el Neolítico fue un cambio drástico que, a la larga, cambió el mundo para siempre.
El tren fue uno de los ejes de la Revolución
 Industrial, que supuso la explotación y degradación
 del medio ambiente y, entre otras cosas,
 la degradación de las condiciones  del trabajador

La Revolución Industrial fue otro auténtico hito en el devenir de la especie humana, tan importante como el anterior y de consecuencias tan trascendentes. Supuso el inicio de la fabricación en serie (más bienes al alcance de más personas), del éxodo masivo del campo a la ciudad, de la irrupción de las máquinas (incluyendo el tren), de la apuesta por los avances tecnológicos… Pero también tiene la Revolución Industrial su cara oscura; la fabricación industrial supone gastos enormes de recursos y la producción de ingentes cantidades de residuos, es decir, la nueva forma de trabajo trae un progresivo deterioro del medio ambiente; además, las clases sociales se redefinen con insalvables abismos entre ricos y pobres, lo que dará lugar a situaciones absolutamente indeseables como la explotación, el trabajo infantil, la degradación de las condiciones de vida de la mayoría…
La revolución Francesa vino acompañada
de miles de ejecuciones
 

Aunque la Revolución Industrial nace en la Inglaterra de la segunda mitad del XVIII, su asimilación en el resto de Europa se produce muy gradualmente a lo largo de un siglo. Por eso su desarrollo coincide con la Revolución Francesa (1789-99) y la de Estados Unidos (también conocida como Americana). La Francesa supuso el fin del Antiguo Régimen (reyes y nobles por la gracia de Dios) y la aparición del primer parlamento elegido por el pueblo (excepto mujeres). Sin embargo trajo consigo el paso por la guillotina de miles y miles de personas, algunas por estar en contra de la revolución y otras por parecerlo; y lo que es peor, en aquel primigenio parlamento aparece una idea que coincide con la base del fascismo y se adelanta a éste unos 130 años: hay que liquidar a todo el que no esté de acuerdo con mis planteamientos, pues estoy en posesión de la verdad absoluta y por tanto puedo hacer lo que quiera, ya que será en beneficio de la sociedad. Por eso pasaron por el cadalso muchísimos representantes electos. Por su parte, la Revolución Estadounidense culmina en 1776 con su independencia y con la Declaración de Derechos de Virginia, que supone la instauración de la idea de que todo hombre nace con una serie de derechos que le corresponden sólo por ser hombre, es decir, esta revolución especifica y define la condición de la persona tal y como se concibe hoy. Fue un paso de gigante que, a la larga, se ha impuesto en todo el mundo como base para las relaciones entre personas y sociedades…, al menos en el plano teórico. Pero esta loable consecuencia también tiene su reverso tenebroso, que es el exterminio sistemático de los nativos norteamericanos, a los que no se les aplicó ninguno de aquellos derechos.

Todos estos importantísimos avances, casi instantáneos, han producido consecuencias indeseables, como también la Revolución Rusa e Internet…

(CONTINUARÁ)           
 
CARLOS DEL RIEGO

sábado, 7 de julio de 2012

LO INJUSTO DE JUZGAR HECHOS Y PERSONAS DEL PASADO CON MENTALIDAD DE HOY: CADA ÉPOCA IMPONE SU MODO DE PENSAR Lo que hoy parece normal ayer ni se sospechaba, y viceversa, lo habitual de ayer es hoy inconcebible, pues cada época tiene sus propias normas, su propio modo de pensar; sin embargo, hay muchos que juzgan lo de ayer con su mentalidad de hoy.

Ninguno actuaríamos hoy de este modo, 
pero entonces no era extraño.


Tanto en medios de comunicación como en tertulias de barra o en familia se tiene por costumbre juzgar hechos de hace cien, quinientos o mil años como si hubieran sucedido ayer, de forma que se exige a quienes los protagonizaron un comportamiento contemporáneo. Así,se ha denostado a     El Cid acusándolo de ser un mercenario, de estar siempre de batalla en batalla masacrando tanto moros como cristianos; y del mismo modo a los conquistadores españoles (Cortés, Pizarro), que para muchos son asesinos sanguinarios que sólo buscaban matar y enriquecerse. Y se les juzga y se les condena con parámetros de la actualidad, es decir, no se tiene en cuenta que cuando ellos vivieron no existían conceptos tan asimilados hoy día como democracia, justicia social, igualdad ante la ley, derechos humanos…, a pesar de los cual se les menosprecia, insulta y juzga como si hubieran vivido hoy. Es decir, se les exige una conducta que entonces era imposible, algo equivalente a pensar que habría que haber llamado a los indígenas americanos por teléfono o ponerles un mensaje a través del móvil para avisarles de las intenciones de Cortés o Pizarro. Tan imposible como el móvil es exigir derechos humanos en aquellos tiempos.

Y es que resulta curiosísimo comprobar cómo va cambiando la forma de pensar con el paso del tiempo, de modo que lo que ayer parecía cosa cotidiana y corriente hoy parece algo insólito. Por ejemplo, existe una foto tomada a finales del siglo XIX (es posible que en París) en la que se ve a unos cuantos hombres defecando de espaldas a una pared, todos en fila, todos en la misma postura y casi todos mirando a la cámara sonrientes y sin el menor atisbo de vergüenza. Menos de un siglo después, la foto sería imposible, pues no sólo no se le ocurriría a nadie ponerse a evacuar en las calles de París a la vista de todos, sino que, llegado el caso, lo último que haría el apurado cagón sería mirar al fotógrafo sonriendo. Esto indica cómo van cambiando las formas de pensar, cómo va evolucionando la consideración de las cosas, cómo lo que ayer pareció normal a nuestros abuelos hoy nos parece imposible.

No se puede valorar la conducta de
Hernán Cortés hace 500 años
 con parámetros de hoy.
 
Más cercano aun, hace sólo veinte o treinta años era normal ver a la gente fumando en todo tipo de lugares públicos, oficinas, tiendas de alimentación, farmacias, autobuses, edificios oficiales, hospitales, bares y restaurantes e incluso los profesores en clase. Actualmente a nadie se le ocurre encender el cigarrillo no ya en una tienda u oficina, sino en un bar, pues se ha asimilado rapidísimamente la prohibición y la dura recriminación que sufriría el infractor por parte de quienes le rodean. Sin embargo, echando un vistazo a películas de los setenta, ochenta y noventa se ve con asombro cómo todos fumaban en todas partes con total naturalidad; es más, en un internado hace algo más de 40 años, a los niños de 12 años se les ofrecía una vez al año, en la fiesta del colegio, un cigarrito, una copita de coñac y un cafetín; algunos lo aceptaban y otros no, y ninguno terminó traumatizado, enfermo o predispuesto a consumir; si hoy se supiera de un colegio donde se produjera esta situación se hablaría incluso de cárcel. Son ilustrativas muestras de cómo va cambiando la percepción de la situación en función de la época; lo que entonces era lo corriente hoy parece muy sorprendente. Y a nadie que ve aquellas películas se le ocurriría insultar a quienes fuman, no les llamará asesinos, socios del cáncer o insolidarios, sino que simplemente entenderá que las cosas han cambiado, y lo que antes era normal hoy es insólito. Y estos cambios de mentalidad, de manera de ver y entender las cosas se producen cada vez más y más rápido; por ejemplo, hace cientos de años la percepción y consideración  de las actitudes y conductas permanecía en la sociedad durante siglos, mientras que hoy un cambio de mentalidad se asimila en meses por toda la sociedad produciéndose muy rápidamente una nueva consideración respecto a las mismas actitudes y conductas.  

Esta imagen muestra un modo de pensar de
 otro tiempo, y seria imposible hoy.
 
Por eso, cuando se esté ante un episodio histórico no se debe valorar como si se hubiera producido hace unas horas. Así, se podría preguntar a los que juzgan a Rodrigo Díaz, a Francisco Pizarro o a Hernán Cortés con mentalidad contemporánea, qué hubieran hecho ellos en aquel momento, si creen que ellos hubieran actuado de modo distinto de haber estado allí aquel día, y si dicen que sí, que ellos hubieran obrado de otro modo, cabría preguntarles por qué haría otra cosa si nadie obró de otro modo aquel día en aquel sitio y, de hecho, nadie actuó de modo distinto en aquel momento en cualquier parte del mundo.

Y es que cada época impone a las personas una forma exclusiva de ver las cosas, de pensar, de actuar, pues cada época tiene sus propias influencias, sus propios pensamientos, igual que cada época tiene su propia tecnología. 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 5 de julio de 2012

HUMBERTO MARILES: LA VIDA DE PELÍCULA DE UN CAMPEÓN OLÍMPICO Cada año olímpico resulta estimulante recordar a quienes pasaron por las pistas dejando huella. Un campeón diferente y con una vida pródiga en sucesos y aventuras es el jinete mexicano Humberto Mariles


El doble campeón olímpico mexicano
Humberto Mariles
 y su famoso caballo tuerto Arete
 

Uno de los grandes encantos de los Juegos Olímpicos es que son fuente inagotable de todo tipo de historias que vienen a representar todos los avatares a los que se ve sometida la persona. Son historia y son leyenda, pues quien ha pisado una pista olímpica siempre será recordado, y tratan de amores y odios, de desprecios y venganzas, de injusticias, hazañas, fracasos…, e incluso de intriga y misterio, como es la historia-leyenda del triple medallista olímpico mexicano Humberto Mariles Cortés.

Potente deportista adornado con todas las virtudes para el triunfo en la cancha, Mariles mostró decisión sin límites, confianza total en sí mismo, constancia incansable y una ilusión infinita que le impulsaba en la competición.

Hijo de militar y militar él mismo, creció en compañía de caballos y alcanzó una gran destreza que lo llevó a la competición. La II Guerra Mundial frustró sus ilusiones de acudir a los Juegos Olímpicos, pero cuando acabada la contienda se anunció que volverían en 1948, Mariles se fijó su meta, y no paró hasta encontrar el caballo idóneo, un alazán tuerto llamado Arete. Junto a otros grandes jinetes mexicanos, Mariles (nacido en Chihuahua) prepara la cita olímpica cuando le llama nada menos que el presidente de México, Miguel Alemán, y le comunica que el equipo ecuestre no acudirá a los juegos porque no puede ganar con un caballo tuerto. Ese fue el pretexto (verdaderamente infantil), pero la realidad es que el caballista líder del equipo azteca tenía simpatías por políticos rivales y claro... Pero dejando patente la confianza en su caballo y su asombrosa audacia, decide junto a sus compañeros no hacer caso a las autoridades (sus superiores en el ejército también le impusieron la retirada) y no echar por tierra la ilusión y el trabajo de 12 años. Así, emprenden viaje a Roma para tomar parte en una competición previa a los juegos, pero el embajador mexicano en Italia los visita y vuelve a amenazar, de modo que Mariles llega a la conclusión de que sólo hay dos opciones: el triunfo o la deshonra y, tal vez, la cárcel. Afortunadamente ganan esos concursos previos a los juegos, lo cual parece calmar a los políticos, pero el astuto caballero militar sabe que las cañas se volverán lanzas si no hay medallas con cinco aros.

Ya en Londres 1948, el equipo se hace primero con el bronce en la modalidad de Tres Días por Equipos, y una semana después con dos oros en saltos, uno individual y otro por equipos, venciendo tras durísima lucha al equipo español; y todo a lomos de un caballo tuerto. Lógicamente, victorias tan sonoras borraron todo atisbo de persecuciones o sanciones, de modo que Mariles y su equipo regresaron triunfalmente a México. Volvió a competir en los Juegos de Helsinki 1952, ya como general, donde logró empatar por la primera plaza con otros cinco jinetes, pero los jueces, inexplicablemente, lo colocaron sexto.
Mariles (tercero desde la derecha) con
 el resto del equipo co el que alcanzó el oro olímpico.
 

Sus problemas empezaron al terminar su periplo olímpico. Enfrentamientos con los directivos deportivos y políticos y un triste tiroteo dieron inicio a su etapa más intrigante y misteriosa. En 1967, justo nueve años después de su paso a la gloria, el general tiene una discusión de tráfico con un camorrista que iba bebido y tenía fama de borracho y pendenciero y que, además, pocos días antes había tenido otro enfrentamiento con otro conductor. Pero en el fragor de la bronca y tras gravísimos insultos, el militar sacó su arma y disparó al otro conductor; llevado al hospital por el propio Mariles, aquel falleció una semana después. Fue condenado e ingresó en prisión, aunque a los pocos años fue amnistiado y, ya en la calle (1972), volvió a ser aclamado como héroe nacional.

Dos días después del baño de multitudes, el gobierno mexicano le encomienda una misión en París, en teoría para comprar caballos, aunque el auténtico motivo del viaje sigue siendo un misterio cuatro décadas después (se asegura que no desveló los detalles del viaje ni siquiera a sus familiares). Lo que sí está probado es que acudió a un restaurante parisino con dos personas, que los tres fueron detenidos y que los otros dos eran narcotraficantes. Días después, cuando los gendarmes fueron a su celda para llevarlo ante el juez, lo hallaron muerto, tal vez envenenado. Ahí termina lo que se sabe del asunto y ahí comienza la especulación, las teorías, las hipótesis, las preguntas: ¿A qué lo envió realmente el gobierno mexicano a París? ¿Qué hacía exactamente con aquellos traficantes de drogas? ¿Por qué fueron a detenerlos a aquel restaurante? ¿Cuál fue la verdadera causa de su muerte? ¿Quién estaba detrás de todo y, probablemente, ordenó su muerte? Son preguntas de respuesta imposible salvo que algún día aparezca una prueba concluyente o un testimonio sólido e irrefutable. Aun así, con todo ello se puede construir una trama novelesca: el gobierno encarga a un personaje relevante la compra de armamento secreto, encargo al que no puede negarse porque ha sido sacado de la cárcel antes de tiempo y se le amenaza con volverlo a prisión si rehúsa realizar el trabajito; el personaje en cuestión se reúne en una capital extranjera con los traficantes (de drogas, de armas, de personas) y es detenido tras un misterioso chivatazo, tal vez procedente de unos políticos a los que el ahora agente del gobierno se había enfrentado en el pasado; es encarcelado y justo el día antes de ser interrogado por el juez es envenenado por matones de aquel gobierno para que no desvele el verdadero motivo de su viaje a París. Se trata, evidentemente, de pura especulación sin la menor prueba o indicio, pero demuestra que la apasionante trayectoria vital del general y campeón olímpico, su historia, terminó en misterio, en leyenda.

Sí, la vida de Humberto Mariles Cortés podría ser el argumento de una película de misterio con todos los ingredientes: épica, intriga, heroísmo, popularidad, homicidio, cárcel, caída a los infiernos, conversaciones secretas, chantaje, enigmático viaje, muerte sin resolver…

Los Juegos Olímpicos son fuente inagotable de increíbles y asombrosas historias y aventuras. El inolvidable jinete mexicano siempre tendrá un sitio en la Historia Olímpica.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 4 de julio de 2012

LA BELLEZA PERSONAL: DE LA VENUS DE WILLENDORF A LA TALLA 38 Desde la Venus de Willendorf hasta hoy los gustos y la estética han realizado un camino que ha pasado por todas las etapas para desembocar en una separación entre el gusto real y el que impone la moda



La Venus de Willendof indica lo que se
 buscaba de la mujer en el Paleolítico
 

En el Paleolítico superior, más concretamente en el periodo Gravetiense (de 30.000 a 20.000 años), es cuando alguien esculpió la llamada Venus de Willendorf (¿obra de un hombre o una mujer?), que indica qué es lo que se buscaba en la mujer: la fertilidad, y por eso aparecen exageradamente destacados los órganos sexuales y las caderas. No se puede afirmar que fuera el ideal de belleza femenina de la época (aunque tal vez sí), sino que lo principal era tener descendencia, y por eso se representa muy marcado en esta venus todo lo que tiene que ver con el parto y la cría; es decir, el hombre no buscaba una mujer guapa y bien proporcionada, eso no importaba, sino que pretendía lo mejor de cara a la procreación. Es la Venus de Willendorf uno de los primeros testimonios de la visión que se tenía de la mujer. La figura masculina casi siempre se representa cazando, peleando o en plena actividad física, por lo que apenas se presta atención a los detalles.

En las culturas neolíticas las preferencias siguieron los mismos cánones, e incluso en épocas históricas (a partir de 3.200 años antes de Cristo) también se prefiere que las mujeres exhiban abundantes carnes en pecho, caderas y vientre. Sin embargo, los gustos cambian radicalmente cuando el hombre se vuelve más sofisticado, cuando ya no tiene que pasar la mayor parte de su tiempo buscando comida, cuando dedica parte de su tiempo a actividades que no tienen una utilidad práctica (el arte, por ejemplo); y así aparecen representaciones de hombres y mujeres más atractivos (desde el punto de vista actual), más proporcionados, aunque seguro que entre las clases más bajas seguía prefiriéndose a la mujer bien entrada en carnes.
¿Hay algún hombre a quien esto
 le parezca atractivo?

Ya en la Grecia Clásica se asientan los cánones de belleza que permanecerán a través del tiempo: mujeres de proporciones perfectas, esbeltas y con rostros gráciles y bonitos, y hombres musculosos, generalmente barbados y con gesto serio. En Roma se copia el arte griego, pero también aparecen imágenes de jóvenes efebos de aspecto andrógino (hay que tener en cuenta que en Grecia y Roma no existía el concepto de opción sexual, nadie se sentía ni heterosexual y homosexual). Posteriormente se mantienen estos parámetros durante mucho tiempo. Ya en la Edad Media se idealizó a la mujer de piel muy blanca y de estructura longilínea, sin destacar atributos. En el Barroco se vuelve al gusto por la mujer llenita y de abundantes carnes (muchos artistas así la representan); el ideal del hombre sigue siendo fuerte y decidido. Durante el siglo XIX se mantiene esa moda, tal vez porque ante la escasez se busca desesperadamente la cantidad.
Pero con la llegada al arte de los estilos abstractos los gustos empiezan a cambiar. Y así, a finales del siglo pasado se imponen nuevos modos de belleza y cánones que ya no tienen precisamente la belleza como fin.

Esto es fealdad y mal gusto, y demuestra
 muy escasas luces
 Y de este modo se llega a la actualidad, donde se imponen los gustos personales, desgraciadamente dirigidos por unos medios cada vez más influyentes y rendidos al supuesto encanto de la moda. Por un lado están quienes deciden por dónde han de ir los gustos, una forma de manipulación y a veces incluso de esclavitud a la que se somete voluntariamente gran parte de la población (el diccionario los define como lechuguinos, petimetres); los sastres se llaman diseñadores, viven (como los políticos) cinco metros por encima del suelo y apuestan por un hombre musculoso pero no demasiado varonil sino andrógino, y vestido de un modo tan ridículo que esa ropa jamás sale de la pasarela (aquellos sastres llevan años intentando que el hombre se ponga falda); y en cuanto a la mujer, los modistos le exigen la delgadez extrema, enfermiza y desagradable, de hecho, muchas de las jóvenes que se suben al entarimado resultan cualquier cosa menos atractivas, pues dejando aparte esa mirada de navajero perdonavidas (que con ese cuerpo causa vergüenza ajena), parecen recién rescatadas del campo de concentración de Auschwitz, es decir, producen pena, no deseo. Y por otro lado están los gustos reales de la gente real, que están en las antípodas de los gustos de aquellos costureros a quienes sólo les gusta la mujer sin curvas que recuerde lo más posible a un efebo; así, al hombre de la calle le gusta la mujer con todas sus características bien definidas, y ésta prefiere el hombre varonil, vigoroso, de aspecto potente.

Y aparte están los piercings, tatuajes, bótox, cirugías y demás arreglos que buscan… ¿belleza? Es difícil encontrar bonitos los granos y verrugas artificiales que la gente se pone en la cara, o sea, los piercing. Es difícil encontrar belleza en la estética carcelaria y patibularia de los tatuajes por todo el cuerpo; y es que gran parte de quienes llevan piercings y tatuajes creen que son modos de expresar rebeldía, pero dada su proliferación indican todo lo contrario: adhesión a la masa. Asimismo los tratamientos con toxina, los estiramientos y demás operaciones de cirugía; realmente algo debe fallar cuando ellos y ellas se someten a una operación quirúrgica sin necesidad real…, y todo para colocarse una especie de pico de pato, para dejar en su cara una expresión antinatural que no hará sino degenerar, y para terminar, en fin, pareciéndose unas a otras y unos a otros.

No es sólo que hayan cambiado los cánones de belleza, sino que lo que ocurre hoy día es que se busca una belleza juvenil con métodos agresivos (y, como se ha demostrado, muchas veces muy peligrosos), se persigue parecer casi adolescente pasados los 50, los 60, los 70, y lo que se consigue es caer en el ridículo y, en no pocas ocasiones, en la deformidad. Ya no se busca la belleza, sino se busca, por un lado, la eterna juventud a base de cortes y rellenos. Y por otra parte, perforarse o dibujarse la piel (lejos de ambientes étnicos) es una forma de decir a los demás “aquí estoy, existo, miradme”. Sea como sea, hoy se llega a confundir belleza con mal gusto, con auténtica fealdad.        

CARLOS DEL RIEGO


martes, 3 de julio de 2012

DANZA INVISIBLE, SINIESTRO TOTAL, ANÉCDOTAS DE LA NUEVA OLA (Segunda parte) La llegada de la nueva ola y la aparición de la movida madrileña supuso un tremendo impulso para toda la música pop española, lo que se tradujo en una gran proliferación de conciertos por pueblos y ciudades de todas partes


Javier Ojeda lleva 30 años al frente
 de Danza Invisible, y ha tocado en casi toda España.
 

Toda población española que se preciara incluía al menos uno o dos representantes de la nueva ola o la movida en el programa de sus fiestas patronales, parecía cosa obligatoria. Por eso, no pocos jóvenes de aquellas épocas pudieron disfrutar muchas veces de los nombres más relevantes de lo que se ha dado en llamar ‘la edad de oro del pop español’.

Uno de los grupos que más se prodigaba por esos escenarios fue el malagueño Danza Invisible. Al terminar el concierto, muchos fans de Javier Ojeda y compañía esperaron pacientemente a que salieran del camerino para vitorearles, agasajarles, hacerse fotos, pedir autógrafos…, con lo que los músicos se veían sonrientes y satisfechos, pero sin disimular su prisa por irse al hotel. Sin embargo, alguien dijo: “Oye Javier, lo siento pero el concierto de esta noche ha sido algo flojo, con un sonido muy domesticado y en general mucho menos cañero que cuando os vi hace un año”. El cantante se volvió instantáneamente y, sorprendido y con tono de disculpa, vino a decir: “Bueno, no todos los conciertos salen igual…, depende del sonido y de la sala…, a veces te sientes más en forma que otras…, nosotros siempre lo damos todos y tratamos de hacerlo lo mejor posible”. Pero el exigente seguidor no se dejó convencer por las palabras del artista, e incluso se atrevió a añadir: “Sois my buenos músicos, pero a veces se os ve bastante fríos, casi un poco apáticos, y eso se nota también en el último disco”. Javier Ojeda no estaba de acuerdo y lo manifestó con mucho énfasis: “Pues yo creo que el nuevo álbum es el mejor de nuestra carrera; tal vez a ti te gustara más el estilo con el que comenzamos, pero pienso que un artista no debe estancarse, sino evolucionar y buscar”. Su interlocutor no cedía: “Eso está muy bien, pero las canciones que hace ahora Danza Invisible parecen algo oportunistas y, sin duda, tienen mucha menos potencia que antes”. A estas alturas el cantante era el único integrante del grupo que aún no estaba dentro del coche, de modo que sus compañeros ya le gritaban: “¡Vámonos tío, acaba ya!”, pero Javier Ojeda, apartando un segundo la vista de su interlocutor, respondió: “Sí, sí, ya voy, un segundo”, y de nuevo volvió a la carga, “Yo respeto tus opiniones, pero estoy convencido de que el concierto de hoy ha sido bueno (a lo mejor no ha sido el mejor) y nuestro nuevo disco sigue manteniendo nuestra personalidad a pesar del cambio de estilo y sonido”. Pero el resto de la banda, muy impaciente: “¿Vienes o nos vamos y te esperamos en el hotel?”, y cantante a sus compañeros: “¡Que ya voy, coño, un momento!”, y de nuevo al espectador contestatario: “Tengo que marchar, pero no quiero que te quedes con esa idea de nosotros, así que en el próximo concierto que demos por aquí espero que, al terminar, vengas a verme y seguimos”, y por fin montó en el coche.

Miguel Costas (segndo por la izquierda)
 tiene que tener una cicatriz en una de sus orejas
 
Es curioso comprobar cómo los fans que muestran su pasión incondicional y que no dedican más que elogios a los artistas, son vistos por estos casi como un mal necesario, como integrantes de la masa de aduladores que, de modo infalible, son olvidados a los dos segundos. Sin embargo, cuando hay quien le discute al músico su calidad artística o pone en entredicho alguna de sus obras o actuaciones, no sólo se detiene a charlar, a discutir con ese espectador, sino que lo recordará y, seguro, hablará de él con sus compañeros. O sea, el halago se pierde entre miles de halagos, mientras que la crítica seria y argumentada siempre llama la atención del artista.

En uno de los primeros conciertos de Siniestro Total sin la voz de Germán Coppini, una joven desequilibrada lanzó una botella al escenario que impactó en la cabeza de Miguel Costas, que empezó a sangrar. El evento se detuvo en el acto, y entre el público se produjo división de opiniones: unos que tenían que continuar o exigían que se les devolviera el precio de la entrada, otros que eso era “un accidente laboral” y por tanto era oportuna la suspensión, y otros que se expulsara a la majara, se hiciera una pequeña cura al guitarrista y que continuara la actuación. Al final no continuó el concierto (duró unos 20 minutos), no se devolvió el dinero (salvo a un tipo muy grande que armaba mucho follón y profería amenas a tener en cuenta) y se aceptó lo de “accidente laboral”. La causante alegó que quería destruir su propia imagen en el espejo del fondo del escenario…, lo dicho, una desequilibrada. Costas acudió a la casa o cuarto de socorro (antes había en todas las ciudades), donde un veterano doctor le preguntó qué le había pasado, a lo que el músico respondió contando el incidente; el médico le dijo “Ah, eres músico, ¿y en qué orquesta tocas, o eres de algún cabaret?”, y Costas responde que no, que toca en un grupo de rock llamado Siniestro Total. El galeno se ríe y le pide que, en serio, le diga donde toca, pero el roquero gallego repite que en un grupo llamado así. El doctor se pone serio y apostilla “Pues entonces, ¿de qué te quejas cuando tienes un siniestro?”. Miguel Costas, casi susurrando, concluye la conversación humildemente: “De nada, de nada”.    

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 2 de julio de 2012

ALASKA, GABINETE, RADIO FUTURA, ANÉCDOTAS DE LA NUEVA OLA (Primera parte) Aquellos primeros años ochenta fueron algo especial en toda España. Por eso, los grupos que protagonizaron aquel momento dejaron recuerdos y anécdotas (inolvidables para quienes las vivieron) por todo el país

Ana Curra y Alaska con ese
 ingenuo aspecto entre punk y siniestro
 


 Alaska y Los Pegamoides dieron unos cuantos conciertos a pesar de la aversión del gran Carlos García Berlanga a echarse a la carretera. La actuación estaba prevista para las 22 horas, así que tenían que estar en la sala un rato antes. Pero había fútbol, y Carlos no se perdía un partido si jugaba su equipo: “Yo no voy hasta que no acabe el partido” repitió varias veces, de modo que el resto del grupo se resignó a esperar; así, mientras que Carlos se pegaba a la pantalla, las chicas del grupo (Alaska y Ana Curra) se sentaron a la barra, con la suerte de que al barman tampoco le gustaba el fútbol… ni tenía ni idea de quiénes eran aquellas dos majaras pintarrajeadas y con aquellos pelos. El buen escanciador se pasó dos horas poniéndoles copas y combinados a las dos modernas, charlando y haciendo chistes como si fueran amigos íntimos, flirteando y riéndose los tres con grandes y sonoras carcajadas. Al acabar el partido e irse los músicos hacia la sala, los parroquianos del local se fueron hacia el barman para que les contara de qué habían hablado, pero éste les respondió con una pregunta “¿Pero quiénes eran esas tías tan raras?”, y le contestaron “pues componentes de un grupo musical” (era la mejor forma de explicárselo), y volvieron a insistirle “¿pero de qué hablabais, por qué os reíais tanto?”, a lo que él respondió “yo qué sé, si no les entendía nada, hablaban muy raro y muchas veces decían palabras que no había oído nunca, debían decir cosas en extranjero”, pero entonces “¿de qué te carcajeabas?”, volvieron a preguntarle, y él dijo “de nada, yo veía que se reían y yo me reía y les ponía otra copa, volvían a decir cosas que yo no entendía, ellas reían, yo reía y otra copa, y así todo el rato”.

Al menos en aquellos primeros años,
los tres de Gabinete Caligari no sonreían nunca
 
En sus primeros años los tres integrantes de Gabinete Caligari iban a los conciertos con evidentes aires de superioridad; tal vez fuera la pose, la estética de escenario o simplemente una postura acorde con el contenido, con el fondo de sus canciones. El caso es que antes de iniciar aquel concierto, algunos periodistas y colegas acompañaron a los organizadores hasta el camerino (entonces eso era habitual). Ellos, muy serios, casi daban impresión de enfadados. Pasaba el tiempo y no hacían ademán de irse al escenario. El público, impaciente, gritaba y silbaba cuando el retraso se acercaba a una hora, sin embargo, asombrosamente, los tres músicos no movían un dedo, es más, permanecían totalmente tranquilos, con los pies encima de la mesa. Cuando alguien dijo que la gente protestaba ya con mucho ruido, uno de los tres contestó con convencimiento “Déjalos, cuanto más chillen, más nos aplaudirán luego”. Empezaron a tocar con más de una hora de retraso, y sí, les aplaudieron mucho.        

Santiago Auserón, en camiseta, en aquellos años de aparición de 'nuevaolas y movidas
Tras una actuación en una capital de provincias, Santiago Auserón y el resto de Radio Futura aceptaron una copa tranquila en la sala (ya cerrada) de los organizadores. Tras varias horas de trasiego, el líder del grupo abandonó todos los temas relacionados con la música y empezó a disertar sobre filosofía y existencialismo, con cosas como que si el presente no existe o el sentido de la vida, sin que faltara abundante aportación de citas y nombres propios. Al principio todo el mundo le hacía caso, pero a los pocos minutos empezaron las deserciones, de forma que antes de un cuarto de hora apenas tenía un par de alumnos; uno llevaba un rato en el limbo y el otro ya meditaba cómo zafarse de la encerrona metafísica. “Perdona, tengo que ir al baño”, dijo, a lo que Auserón respondió “vale, yo también”, así que el sesudo monólogo siguió durante el camino y no paró  mientras ambos procedieron a la evacuación, por lo que regresaron a la barra en medio de una avalancha de trascendentes pensamientos. El sufrido oyente caminó por el cerrado local tratando, ya sin disimulo, de que otros le hicieran un relevo, pero no, el excelente cantante, guitarrista y compositor le persiguió toda la noche explicando y explicando, casi ajeno (o sin casi) a la comprometida y violenta situación de quien no quiere escuchar más pero tampoco quiere ser grosero, y menos con un artista. “Estudió filosofía y anoche estaba algo achispado y con muchas ganas de hablar”, aclaró alguien al día siguiente.       
(Continuará)

CARLOS DEL RIEGO