domingo, 26 de mayo de 2013

RAY MANZAREK, EL CREADOR DEL SONIDO THE DOORS, MURIÓ SIN HACER RUIDO Hace apenas una semana falleció de cáncer Ray Manzarek, quien fuera fundador y teclista de los míticos The Doors. Sorprendentemente apenas unas pocas líneas en la prensa, una mención de pasada en la radio y poco más ha merecido el músico…, ¡como si hubiera sido alguien sin mérito ni valor! Siempre fue alguien más bien discreto, pero en este momento debió estar en primer plano.

Ray y Jim ya han pasado (al otro lado).
Es tópico pero también obligado recurrir al clásico de The Doors “This is the end, my friend”, puesto que el fin ha llegado para el amigo Ray Manzarek. El que fuera teclista, compositor y fundador del legendario grupo californiano falleció hace unos días a los 74 años a causa de un cáncer de hígado. Los medios, sin embargo, apenas le han dedicado una mínima atención a pesar de ser alguien trascendental en el ámbito de la música del siglo XX, a pesar de haber vendido más de 100 millones de discos y de que sus canciones son obligatorias en cualquier película que trate sobre Vietnam. En fin, más de 40 años después, Ray vuelve a reunirse con Jim Morrison, que nuevamente tiene a alguien que entiende sus versos y sabe ponerles música.
  
                    
                            


Aunque su inquietud artística le llevara también por otros caminos, Ray estará para siempre en la historia del rock gracias a los apenas ocho años de vida que compartió con John Densmore, Robby Krieger y Jim Morrison. No hay que olvidar que Ray es, además de coautor de todos los títulos de The Doors, quien proporcionaba ese evocador e identificativo sonido de órgano que tan inevitablemente se asocia al grupo; asimismo, Manzarek (de ascendencia polaca) ideó todas y cada una de las entradas de órgano de casi todas aquellas canciones, segundos magistrales que todo el que sepa de qué va esto reconoce con gran satisfacción.
Ray Manzarek tenía un grupo con sus hermanos y con un tipo tímido y escurridizo llamado Jim Morrison, pero los gustos de Ray tenían que ver poco con el de sus brothers, así que en poco tiempo encontró sustitutos. En casa de los Manzarek, en la primavera de 1965, se inició la prehistoria de The Doors gracias a la iniciativa, al espíritu inquieto pero decidido de Ray Mnazarek. De hecho, John Densmore, batería, siempre ha hablado de él como de un padre, como de un hermano mayor que siempre estaba velando por los demás. Tal vez por eso el gafitas dijo luego acerca de aquellos enloquecidos años: “Todos nosotros éramos espíritus similares, cabezas llenas de ácido que andábamos buscando otra forma de elevarnos. Sabía que si continuábamos tomando drogas terminaríamos quemados, así que había que encontrar lo mismo en la música”. De algún modo velaba por sus compañeros.

Ray causaba gran impacto en los ambientes hippy en la California de mediados de los sesenta. Densmore fue un día a su casa y, de entrada, quedó asombrado con su melena, que conseguía, según le dijo, “dejándola tal cual, sin peinar tras lavarla”; pero además, en su piso había muchos libros y revistas de cine, alfombras y elementos orientales, ropa de cama y de vestir con estética india, fotos eróticas… Y drogas alucinógenas para expandir la mente (decían), nada de cocaína y similares que son para divertirse (decían); y alcohol, mucho, demasiado, sobre todo Jim. Y también demasiada meditación trascendental y maharishis. Y claro, ambiente hippy por los cuatro costados.

Así estaba el entorno cuando Ray Manzarek se propuso formar un grupo que ofreciera algo distinto. Su formación clásica y su pasión por el jazz, su brillante relación con el blues y su compromiso con el rock y la sicodelia dieron lugar al sonido The Doors, pues él era quien, en realidad, daba forma a las canciones y ponía la mayor parte de la música a los textos de Morrison.

Todo aficionado recitaría de memoria una docena de títulos emblemáticos del grupo, y en todos ellos la mano de Ray es tan evidente, tan propia de la banda como la voz del mismísimo Jim; de hecho, bien puede afirmarse que el estilo artístico, la personalidad del cuarteto tiene en el teclista y el cantante sus verdaderos pilares. Tal vez por eso, cuando aquel se enteró de la muerte de éste reaccionó de modo casi colérico. “¡Qué estupidez, ninguna diferencia entre Jimi y Janis, ninguna originalidad! Él tenía que ser el número tres, ¿verdad?”; pero, según contaron sus compañeros, Ray trataba de ocultar el dolor de quien ha perdido a un hermano pequeño, pues sentía algo parecido por Jim y por el resto del grupo. De hecho, más de una década después de la muerte de Morrison, “Manzarek tiene la curiosa costumbre de referirse al grupo hablando en presente, como si la muerte de su cantante y los años de separación no sean más que parte de un plan a largo plazo”, afirmó John Densmore.

Tal vez pensara reunir el grupo y volver a escena. Nuevamente está con Jim. Los dos han pasado (al otro lado), como el título del tema que ilustra este texto.
  
CARLOS DEL RIEGO