jueves, 9 de mayo de 2013

EL DISPARATE DE LA SENTENCIA DE LA OPERACIÓN PUERTO: OTRA ASTRACANADA Como tratando de abundar en el despropósito en que se convierten numerosas sentencias judiciales, la encargada de esclarecer esa operación contra el dopaje ha interpretado pruebas y hechos como lo haría Groucho Marx

Está claro quiénes son los más contentos con la sentencia-astracanada

La impresentable sentencia dictada por la juez de la Operación Puerto ha dejado, primero, boquiabierto a todo el mundo, y después ha desatado la indignación, el enfado y, en algún caso, la sospecha. Claro que hay algunos que han acogido el fallo con enorme alegría: los tramposos (doctores, directores y corredores). Esta especie de aristarco con traje de cuervo, cuyo nombre responde a las siglas JPS, no se ha resignado a tener un rol secundario en la función, sino que aprovechando que cámaras de medio mundo estaban enfocando a su alrededor, ha querido más papel en esta tragicomedia, tratando de situarse en el centro del escenario con gran algarabía por parte de los presuntos; se hace así evidente que la tal pertenece al gremio togado, puesto que al igual que casi todos sus colegas no calza zapatos, sino pedestales, peanas de mármol, tal es su afectación y tal la superioridad con que consideran a quienes miran desde lo alto de su torre de marfil. El caso es que contra todo sentido común y sintiéndose en la cima del mundo, la señora impide en su veredicto que se sepa a qué impostores pertenecen las bolsas de sangre con aditivos ilegales. ¿Cuáles serán los métodos y procesos mentales de una persona para sostener tesis en contra de todos los expertos del mundo? ¿Cómo se habrá sentido al verse tan original? ¿Se pasará una hora o dos diciéndose ante el espejo ‘qué importante eres’? 

Las argumentaciones que la autora del fallo ha esgrimido para evitar bochorno y pena a los deportistas fulleros son absolutamente ridículas, ciertamente disparatadas (y asó lo señalan no pocos expertos, ministros incluidos); por ejemplo explicar que, dado que cuando se llenaron las bolsas con la sangre de los deportistas la cosa no era delito, no hay por qué desenmascararlos; se ha rebatido tal interpretación diciendo simplemente que no se les va a llevar a la vía penal, sino que el asunto no saldrá del ámbito deportivo. Y así, con enorme facilidad, se han ido refutando todas y cada una de las marxistas (de Groucho, no de Karl) conclusiones de esta gran benefactora de los ‘eufemianos’ (con jueces así ¿quién necesita defensores?).

Lógicamente voces más que autorizadas han discrepado de la magistrada, desde deportistas (Nadal ha declarado que beneficia a los tramposos, y Calderón algo parecido) hasta  políticos (el ministro Wert habla de profunda discrepancia jurídica), pasando por los expertos (la directora de la agencia antidopaje tilda la sentencia de inexplicable). Lo peor es que el esperpento dictado por JPS es algo así como un gol en propia meta, como un tiro en la línea de flotación del deporte español que, hay que recordar, está inmerso en una durísima batalla por llevar los Juegos Olímpicos a Madrid, y puesto que el sentir que existe en muchos países sobre el anti doping en España es, como mínimo, de duda, la del traje negro ha podido dar la puntilla a la aspiración olímpica. Los peor pensados tienen así bandeja para presentar la sospecha de aconchabamiento con alguna de las candidaturas rivales… No extrañará que el presidente del Comité Olímpico Español declare sin ambages que lo fallado por JPS “es una auténtica vergüenza”.

Se ha anunciado la presentación de recursos y apelaciones contra ese fallo disparatado, de forma que si otro juez viniera a contradecir lo que aquella ansiosa de foco escribió, en puridad y siguiendo por el terreno abierto por la susodicha, pudiera ella ser acusada a su vez, pues su interpretación de los hechos y las leyes fácilmente podría considerarse por algunos como colaboración necesaria con el fraude en el deporte. ¡Pero si sólo ha inhabilitado a Fuentes por un año a pesar de quedar demostrado que puso en riesgo la salud de muchas personas y que comerció con sustancias ilegales! ¿Se presta o no a la sospecha la postura de su señoría? Lance Armstrong se tirará de los pelos por no haberse entregado y confesado en España, pues ahora estaría compitiendo por esas carreteras.
    
En fin que si todo queda como está habrán ganado los farsantes y los delincuentes gracias a la incomprensible tergiversación de lo probado. Sea como sea, para Madrid el daño ya está hecho, y los Juegos de la XXXII Olimpiada serán Tokyo 2020 o Estambul 2020. Al final JPS conseguirá su propósito: se la recordará cuando se hable de los juegos que no vinieron.

CARLOS DEL RIEGO